365 días de sadomasoquismo

Ep. 3: "Obediencia"

Cuando Valentina dijo que regresaría, Riley pensó que realmente lo haría, pero no fue así, al contrario, sólo vino una chica del aseo, le quitó las esposas y le dio ropa decente para vestirse.

Una blusa de manga larga negra, junto con un pantalón negro y para finalizar, unos tenis blancos. Al menos está era ropa que lograba cubrir su cuerpo, se sintió relajada y cómoda, excepto por el ardor en sus glúteos a la hora de estar sentada.

-La señora Ortiz está en su despacho-. (Avisó, Riley mordió su labio inferior).

-¿P…Podrías…Llevarme con ella? por favor-. (Pidió, la chica asintió y le hizo una seña para que la siguiera y así lo hizo).

Salieron de la habitación, a la cual Riley le había empezado a dar temor, caminaron por un pasillo hasta bajar las escaleras, al llegar a la planta de abajo, la chica le señaló la puerta que estaba antes de llegar al fondo de un costado de las escaleras. Riley no recordaba ni por dónde había caminado el día de ayer.

Riley camino hasta dicha puerta, tocó dos veces y el permiso de entrar se le fue concedido, tomó aire y entró.

Valentina se encontraba detrás del escritorio, como la había visto al llegar al lugar por aquel empleo, cerró la puerta despacio detrás de ella, se giró a verla y pegó un pequeño brinco al verla mirándola. Riley agachó la cabeza e hizo una reverencia.

-A…Ama-. (Aún no estaba acostumbrada a llamarla de dicha forma, incluso se sentía extraña. Ella siempre había usado el termino jefa, pero ahora era muy, demasiado diferente).

-Siéntate-. (Ordena, Riley asintió, camino hasta la silla enfrente del escritorio y se sentó con cuidado, le dolía su trasero).-Habla-.

Riley la miró rápidamente antes de volver a bajar su cabeza con rapidez, no podía mirarla a los ojos. No cuando esos ojos cafés la intimidaban mucho.

-Y…Yo-. (Demonios, acababa de entrar a trabajar, si es que podía llamársele de esa forma a un trabajo que conllevaba a el sufrimiento mediante la relación sexual).-Quiero ir al centro comercial, necesito comprar unas cosas-.

Riley se había armado de valor al decir aquello sin tartamudear. Valentina la miró, Riley volvió a agachar la cabeza, al ver la mirada profunda de ella.

-Bien, de todas formas también quería ir al centro comercial-. (Se levanta, Riley la miró, mordió su labio inferior con nerviosismo).

-Y…Yo quiero ir sola-.

Valentina detuvo sus movimientos y la miró.

-¿Acaso vas a escapar?-. (Sonríe de lado, Riley negó al verla caminar hacia ella. Riley quiso enterrarse en el sofá y volverse una).- ¿Acaso piensas que soy estúpida?-.

Estúpida no, enferma sí.

Riley se mordió la lengua para no soltar algo de lo que después podría arrepentirse. Valentina se acerca a ella, dejando su rostro cerca del suyo.

-¿Acaso piensas que sí sales por esa puerta, no regresaras jamás?-. (El aliento mentolado chocó contra su rostro).

-U…Usted es muy r…Ruda-. (Dijo, bajando la cabeza. Valentina sonrió de lado, hasta soltar una carcajada, Riley alzó la mirada y la analizo).

-No puedo creer…Apenas vamos empezando y ya estas cansada de mi rudeza-. (Hizo un pequeño puchero, para nada tierno, a la vista de Riley, quién aferró sus manos a las recargaderas del sofá).-Hagamos algo más rudo, entonces-.

La tomo del brazo, haciéndola levantarse, sus manos tersas y suaves, tomaron los botones de su pantalón y los desabrochó, Riley quería intervenir, pero podría ganarse un golpe o un momento de asfixia. Cuando desabrochó los pantalones, los bajo de golpe, haciendo que Riley sintiera frío y tratará de cubrirse sus bragas.

-Te cubres un centímetro, y te mato-. (Mordió su labio inferior, posando sus manos a los costados de su cuerpo).-Vaya, vaya, vaya…Que belleza-. (Acarició sus piernas de abajo hacia arriba).

Se levantó poco a poco, hasta quedar de pie nuevamente, miro el rostro de Riley, y una erección empezó a crecer en su entrepierna, porque no iba a mentir, ver la cara inocente y llena de miedo de esa chica, le causaba excitación y ansiedad, una ansiedad por besarla mientras la golpeaba, una ansiedad que le pedía a gritos penetrarla mientras la hacía sufrir.

Le daría lo que quería a dicha ansiedad.

La tomo del brazo nuevamente, la acorraló contra la puerta, poniéndole seguro en el proceso. Valentina miro sus labios, esos deliciosos labios rellenitos y rojizos por morderlos tanto. Llevo una mano a su mentón, lo alzó y juntó sus labios en un beso caliente.

Jadeó al sentir como ella correspondía tan jodidamente bien a ese beso. Sus manos bajaron a la cintura de ella, y ella posó sus manos en sus hombros, ni siquiera sabía que era lo que estaba haciendo. Pero lo sentía muy bien y demasiado excitante al igual que ella.

Valentina tomó la orilla de su blusa, tirándola hacia arriba, sacándola de su pequeño cuerpo y dejándola caer en el suelo. Admiro el bello cuerpo de su sumisa.

Levanta la vista para mirarla fijamente, mordió su labio inferior y volvió a besarla con fuerza.

Aún en medio del beso, la jaló y empezó a caminar hacia el sofá, una vez que ella estuvo ahí, la empujó haciendo que cayera sentada, sólo con sus bragas y sostén a la vista y cubriendo su cuerpo.

Riley miró a Valentina, quién estaba desabrochando su cinturón negro de cuero, lo saco completamente de su pantalón, aún sosteniéndolo en su mano, desabrochó su pantalón, bajándolo un poco, hasta dejarlo en sus rodillas.

-Ya sabes lo que tienes que hacer, ¿no es así?-. (Riley la miró, y Valentina juró que esa mirada la iba a matar de excitación en cualquier puto momento).-De rodillas, ahora-. (Ordena).

Riley parpadeó repetidas veces, recordando el por qué hacía esto, así que sin más, doblo una pierna, dejando su rodilla en el suelo, para después, hacer lo mismo con su otra rodilla. Alzó su rostro, mirando a Valentina, quién bajo su bóxer, dejando a la vista su enorme erección enfrente del rostro de Riley, quién mordió su labio inferior con nervios.

-Abre la boca y saca la lengua-. (Volvió a ordenar. Riley obedeció, haciendo que Valentina sonriera por su obediencia).

Ella tomó su miembro y lo acercó a la boca de ella, dejando leves golpes de su punta, en su lengua. Riley alzó la vista y vio como Valentina pasaba su lengua por el labio inferior y lo mordía con fuerza, al parecer, realmente lo estaba disfrutando.

Pero la calma que Valentina tenía, se esfumó completamente, cuando ella tomó ambos lados de su cabeza y la empujó, haciendo que Riley se ahogara con el miembro de ella en su boca, tomó una respiración profunda por la nariz, cuando ella saco su miembro y lo dejo entrar nuevamente con fuerza en su boca. Su garganta dolía e hizo ademán de vomitar, pero no lo hizo.

-Oh, maldición-. (Gimió, volvió a hacer el mismo proceso unas dos veces más, hasta que Riley la empujó un poco, al sentir que se ahogaba con su miembro tocando casi su campanilla).

Tocio un par de veces, tomó aire y cuando iba a mirarla, sintió su mejilla arder. La había abofeteado.

-Primera y última vez que me apartas de esa manera-. (La señala).-Al escritorio. Ahora-.

Riley no sabía qué demonios tenía aquella sujeta en su cabeza, pero realmente estaba muy mal. Ambas estaban mal, Valentina por hacer eso, y Riley por empezar a tomarle un ligero gusto.

Ella se levantó y camino hasta el escritorio, dónde ella la alzó y la sentó en la orilla de este. Riley miró de reojo a Valentina, quién parecía admirar cada centímetro de su cuerpo y belleza, sin darse cuenta que ella, estaba teniendo una pelea interna, la cual no sabía si follar su ano, o su vagina, primero.

Valentina levanta la vista y miró los preciosos ojos de Riley, quien la miraba expectante.

-En cuatro-. (Ordena, Riley asintió, hizo el ademán de bajarse del escritorio, pero ella se detuvo).-Sobre el escritorio-. (Riley tragó pesado).

Cuando sus rodillas y las palmas de sus manos estaban bien acomodadas, y su trasero estaba al levantado, Valentina la miró desde atrás.

Valentina pensaba que realmente se había sacado la lotería con encontrar una sumisa como lo era Riley, y es que, tan sólo con verla usando algo provocador, hacía que tuviera una maldita erección, que ni siquiera con ayuda de su mano, podía aliviar.

Levanta sus manos y las llevo a la orilla de sus bragas, jalándolas y quitándolas de su parte inferior, Riley no estuvo muy de acuerdo con aquello, ya que sólo la hacía querer enterrar su cabeza en la madera del escritorio, por la vergüenza. Valentina mira fascinada la imagen que ella le estaba dando, mordió su labio inferior, dejo una nalgada rápidamente, haciendo que Riley pegara un brinco en su lugar y soltará un jadeó.

Puso sus manos en cada glúteo, apretándolos y moldeándolos a su gusto, mientras que Riley, mantenía su labio inferior preso entre sus dientes, evitando que ella se diera cuenta que lo estaba disfrutando. Y demasiado.

Valentina volvió a dar otra nalgada, pero más fuerte, haciendo a Riley chillar por tal acto. Ella sonrió y separó sus nalgas, para darle una bella vista de su entrada rosa, Valentina sonrió y se inclinó un poco hacia ella. Riley arqueo su espalda al sentir como algo tibio y baboso, era pasado por su entrada, mordió su labio inferior.

Valentina siguió pasando su lengua por ese lugar unas veces más, para después bajar a su vagina y pasar su lengua por esta.

-¡Ah! ¡A…Ama!-. (Riley se aferró a la orilla del escritorio, mientras que Valentina le daba un bendito oral, Riley gemía hasta no poder más, sentía que en cualquier momento se vendría en la boca de ella, y no tardó mucho para que así fuera).

Riley se dejó caer hacia enfrente, dejando su frente en el escritorio, mientras su respiración parecía haberse ido, su frente sudaba, al igual que un poco de su cuerpo. Su vientre mandaba corrientes de electricidad por todo su cuerpo, haciendo que jadeara bajito.

-Levántate-. (Ordena, después de dejar por la paz la feminidad de ella. Riley asintió ida, con esfuerzo se levantó y la miró).

Ella no espero nada para tomarla de la nuca y empezarla a besar, Riley se sentía lo suficientemente excitada como para no haber correspondido al beso, así que sí lo hizo. Sus brazos se pasaron por el cuello de ella, mientras que ella, la alzó, enredando sus piernas en su cintura y empezando a caminar con ella hacia el sofá que tenía ahí.

Ella se sentó y la dejo arriba suyo. Riley empezó a moverse sobre ella, haciendo que Valentina jadeara en medio del beso, y una de sus manos bajará hacia su trasero, buscando su entrada y al encontrarla, empezó a meter despacio su dedo.

-¡A…Ah!-. (Riley echó su cabeza hacia atrás, mientras sentía como un intruso se colaba dentro de ella).

-Vamos pequeña, muévete-. (Riley obedeció, su cuerpo empezó a moverse, primero fueron sus caderas, las empezó a mover en círculos, para después hacerlo de arriba hacia abajo, penetrando su ano con el dedo de Valentina).

-A…Ah, o…Oh dios-. (Riley miro a Valentina, le sonrió y no dudo en besarla. Val no tardó en corresponder).

Cuando Riley estaba a punto de explotar, Valentina saco su dedo, ganándose a una mirada de reproché por parte de ella.

-¿P…Por qué?-.

-Porque quiero que te corras en mi polla, y no en mi dedo-. (Dijo. Riley se sonrojo por tal confesión).

Valentina con mucho cuidado, abrió su bragueta y saco su polla por ahí, Riley la miró atenta.

-Vamos, sube-. (Riley parpadeó repetidas veces, no estando muy segura, pero al final, simplemente lo hizo. Se levantó un poco y Valentina tomó su polla, dejándola alineada a su entrada, Riley empezó a bajar, poco a poco, bajo la atenta mirada de ella).-Falta poco-. (Dijo, Riley bajo ese poco que ella le había dicho, y sintió la punta de su pene empezar a abrirse paso por su entrada, sin cuidado alguno).

-A…Auh-. (Mordió su labio inferior, pero no se detuvo).

Riley no se detuvo…Y Valentina tampoco.

Cuando el pene de Valentina estuvo completamente dentro de ella, apretó sus ojos, los cuales estaban cristalizados por unas lágrimas, le dolió ahí.

-Me moveré-. (Riley estaba por decir palabra, pero Valentina tomó de sus caderas y las sostuvo con fuerza, mientras ella se encargaba de penetrarla con fuerza).

-¡Ah, ah, d...Duele! ¡D…Duele!-. (Chilla, pero ella ni siquiera se inmutó).

-Ya pasará, sólo disfrútalo-. (Apretó más sus caderas y la siguió penetrando con fuerza).

Riley sentía que la cadera se le estaba abriendo a la mitad, y el dolor, lo hacía mucho peor. Cuándo Valentina aceleró sus embestidas, Riley empezó a sentir el dolor irse, para convertirse en un placer tan excitante, tan malo, pero a la vez tan delicioso.

Riley gimió, sin dolor, ni incomodidad. Puso sus manos en los hombros de ella y empezó a saltar, acoplándose a los movimientos de ella, haciendo una penetración más profunda.

-E…Eso…Ah-. (Soltó un suspiro, echando su cabeza hacia atrás).-Ya casi-. (Apretó su mandíbula y continuó con las embestidas).

Cuando ambas llegaron al más grande clímax que ambas hayan experimentado, el cuerpo de Riley se dejó caer sobre el suyo, ambas estaban cansadas y ella, adolorida. Sus respiraciones rápidas, empezaban a normalizarse, mientras que Val pasaba una mano por sus hombros y brazos, tratando de relajarla.

-Estuviste excelente-. (Felicita).

-Gracias ama-. (Y Riley no podía estar más feliz con eso).

Continuará….