Resumen:
Los chicos de Blue Lock encuentran una inesperada bolsa de maquillaje entre sus cosas y que mejor manera de pasar el tiempo que buscar a una victima para usarlo como maniquí de prueba.
Bien dicen que la curiosidad humana mató a gato, pero nadie se iba a imaginar que las consecuencias de esta decisión terminaría con resultados "Intensos"
Usar:
Este es mi primer intento de escribir BL, pero las ganas de escribir un Hiorin me ganó que no pude evitarlo.
Espero que los espectadores lo disfruten 3
Al inicio de todo este loco pero necesario proyecto, el acceso a tan solo adquirir una recompensa adicional como teléfonos, salidas al exterior o mejores platillos para la hora del almuerzo dependía mucho de la cantidad de goles que uno podría acumular dentro de las primeras eliminatorias. Fue una verdadera fortuna o piedad de Ego el que no haya considerado a los objetos básicos para el aseo y el cuidado personal como un privilegio que uno tenía que adquirir o de lo contrario este lugar ya se hubieran convertido en una Battle Royal por tan solo esconder el jabón.
Obviamente los mejores puestos gozaban de las mejores recompensas sino ¿Cómo creen que ese genio prodigio, Nagi, pudo recuperar rápido su teléfono en las primeras selecciones? ¿Simplemente estando echado en la red de la portería? Claramente este tipo de sistema no se volvió a repetir luego de que Blue Lock obtuviera su victoria contra la Sub—20 de Japón. Actualmente ahora había una pequeña facilidad en lo que respecta el adquirir pequeñas compras del exterior. Todo dependía de la tabla de lista de materiales que había en una de las salas comunes en el caso que necesitaran algo adicional.
Las listas a veces varían dependiendo de quien las escribió, desde tintes para el cabello hasta productos de limpieza adicionales para el cuidado de la piel, todo era válido y simplemente tenían que recogerlos de la sala de entrega.
A veces este era un buen punto de encuentro para algunas caras conocidas quienes aprovechaban el momento para conversar un poco sin tener que estar tensos con la presencia de las cámaras antes de regresar a las salas de sus países correspondientes y continuar con sus entrenamientos.
¿Suena bastante simple y cómodo verdad?
Bueno esa normalidad y comodidad se rompió aquel día cuando una pequeña anomalía se encontraba reposando tranquilamente en la mesa de pedidos y con algunos de nuestros jóvenes protagonistas rodeándola con caras entre confusas e indescriptibles.
Un pequeño kit de maquillaje.
A pesar de las miradas fijas al diminuto bolso y el incomodo silencio de la sala seria tonto romper el hielo simplemente diciendo "¿Qué es esto?". Por favor todos tenían madres y hermanas sería ilógico que ninguno de los presentes supiera exactamente lo qué era ese Kit, o al menos todos querían creer eso, a no ser que seas Gagamaru. El sujeto sería el único con una justificación aceptable si desconociera el pequeño bolso, y nadie lo negaría.
— Hmmm, descuida Aryu aquí nadie tiene prejuicios, así que nadie te juzgará. — Fue lo primero que mencionó nerviosamente Tokimitsu, generando que el resto de los curiosos ahora desviaron su mirada perpleja hacia el joven de largos cabellos oscuros.
— Valiente de tu parte al creer que fui quien pidió esto, Tokimitsu. — Comentó Aryu revisando las hebras de su cabello distraídamente.
A pesar del tono calmado, Tomikitsu no pudo evitar volverse muy ansioso al punto de verborrea tantas disculpas que hasta sus ancestros tendría que hacer una dogeza hacia Aryu con tal de que no lo odiara. Afortunadamente, para el fornido joven, Aryu solo estaba tomándole el peló y jugando sus pobres nervios como si se tratara de un león jugando con su ratón.
— Tranquilo, solo te emocionaste un poco. — Bromeó un poco Nanase, asegurándole con palabras amables que no iba a ocurrir el fin del mundo por solo hablar de más. — Nada te odiará por solo hablar.
En el poco tiempo que lo fue conociendo en el PXG puede decir que el fortachón no es un chico malo y que el solo quería ser él mismo, incluso si eso significaba tener que adaptarse a los demás con cuidado, y eso es algo con el que él en parte se siente un poco identificado.
— Jajaja, cielos señor miedoso. Si te sigues poniendo tenso de esa forma te podrías volverte piedra. — interrumpió Bachira, lanzando una que otra risa pequeña mientras le picaba suavemente el costado duro del pobre castaño de ojos verdes. — Si lo pintamos de blanco y lo enviamos a un museo hasta podría pasar desapercibido como una estatura adicional.
Ese comentario amerita un encogido chillido agudo por parte de Tokimitsu que no quería ser enviado a un museo en una oscura caja mientras Nanase intentaba convencerlo de que nada malo le iba a pasar.
— Sabes que eso lo pondrá más nervioso, Bachira. — Regaño con suavidad Isagi, aunque muy en el fondo estaba de acuerdo en lo que respecta la dureza muscular de Tokimitsu, no por algo lo llaman "la bala muscular".
— Lo mismo digo, digo. — Repitió Kurona entendiendo el mensaje del ambiente.
— ¿Hmm? Solo hice una supuesta comparativa. Que lo haya tomado como un hecho ya queda en manos de su interpretación. — Refutó sabiamente Bachira, manteniendo su buen humor como siempre.
— Bachira… — Suspiró Isagi sabiendo que no ganaría esta batalla con la abeja del Barcha.
Aunque la conversación tranquilizó un poco a Tokimitsu.
— ¡Lo siento! ¡Es qué como vi a Aryu siendo el último en ingresar a la sala asumí que él ordenó el bolsito y como a él le gusta esas cosas lindas del glam pensé que quizás…! — Se disculpó nuevamente Tokimitsu.
— ¿Hmm? Me resulta un alivio saber que no te olvidaste de mis gustos, pero siento tener que matar tu pequeña ilusión. — Agregó Aryu. — Una cosa son los aceites y productos glam para el cabello y la cara, y otra muy diferente es este pequeño bolsito de maquillaje.
— Lo siento mucho… — Otra vez se disculpó el castaño encorvado.
— Además ¿ya olvidaste que no fui el único en ingresar a esa sala? — Comentó Aryu.
— ¡¿Eh?! ¡No recuerdo haberte visto con alguien más! — Tokimitsu se mostró sorprendido.
— Pasó al lado tuyo ese día ¿No viste a Zantetsu llegar?
— ¿Zantetsu? — Isagi miró lo que quedaba de los productos de la mesa y haciendo poco uso de su gran metavisión no pudo identificar algo que Zantsu pudiera usar. Es más ¿Qué haría Zantetsu con unas ligas elásticas de resistencia?
— Ese día me hice la manicura y no quería que mi perfecto trabajo glam se estropeara por el palicero. Fue una suerte el haberme encontrado con él en los camerinos para pedirle que me ayudara a escribir mi lista. — Aclaró Aryu mostrando sus perfectas uñas.
Como si eso fuera más que suficiente todo el mundo no necesitó más pruebas para llegar a la única y lógica conclusión.
Zantetsu tiene la culpa de este error.
— "Aunque todos mis pedidos llegaron normal." — Pensó Aryu para sí mismo, revisando sus cosas. — "A no ser…"
— Oigan… — Bachira llamó la atención de todos mientras sostenia el bolsito entre sus manos. — … ¿y sí lo probamos con alguien?
— ¡¿Qué?! — Exclamaron algunos y otros se quedaron medio sorprendido con la propuesta del oji—amarillo, en especial Isagi.
— Estoy aburrido y a esta hora los entrenadores recomiendan descansar para mañana. — Bachira hizo un adorable puchero en sus mejillas.
— Bachira, no. No podemos, a esta hora ya deberíamos estar descansando. — Murmuró Isagi, intentando resistirse a las voces de su mente que lo tentaban a apretar esos maleables y adorables cachetes.
Hacía días que no lo hacía y los encuentros con su novio eran lastimosamente pocos…
— "¡Resiste tus impulsos Isagi!" — Se trató de animarse a sí mismo.
— Vamos será divertido. — Sonrió Bachira con travesura.. — ¿Qué dicen? ¿Nanase?
— Bueno, yo… — Nanase estaba buscando cualquier excusa.
Pero Bachira no se detuvo y pasó al siguiente.
—¿ ¿Tokimitsu?
— ¡¿Yo?! ¡No! ¡No! ¡Quedaré como un adefesio! ¡El maquillaje y mi cara no combinan para nada! — El castaño movía su cabeza de un lado a otro con nerviosismo que hasta su cara estaba difuminaba.
- ¿Qué pasa?
— No. No. — El chico con el pelo rosa rojizo se negó sin chistar y hasta estaba haciendo X con sus brazos. — Soy alérgico al polvo.
— "Pero juegas futbol." — Todos pensaron confusos y con los ojos casi hechos unos puntos.
— ¿Aryu? — Bachira continuó buscando a su modelo perfecto.
— Si fuera yo no sería ningún problema… — Empezó a hablar el de cabello oscuro.
— ¡Qué bien! — Bachira ya se estaba empezando a animar que ya estaba apunto de sacar lo primero que tendría el bolsito.
— ¡Pero! ¡Acabo de hacerme un tratamiento facial! — Agregó en un tono desafortunado el joven haciendo una pose excéntrica. — Maquillarme ahora solo haría que mi tratamiento Glam se vaya al desagüe ¡Espero que puedas perdonarme en el nombre del Glam! ¡Así que acepta mis hermosas poses de arrepentimiento como compensación!
— Ah, qué mal… — Suspiró Bachira con tristeza que no duró por mucho antes de posar su traviesa mirada hacia la única persona que le quedaba en la habitación.
Si usaba bien sus cartas, entonces obtendría una hermosa recompensa que no olvidaría nunca.
— Isagi~ — Bachira murmuró tiernamente y con unos ojos de cachorro pateado.
— Bachira, no. — Isagi intentó resistirse a la poderosa mirada de bachira por lo que desviar su mirada a otro lado era su única defensa.
No quería nuevamente experimentar esa incómoda sensación del pincel acercándose a su cara. Se sentirá raro a parte de ser el único hombre cuya cara sería pintada.
Pero Bachira, como el excelente driveleador que era, se las arregló para ser más veloz que él y buscar su mirada lo más rápido posible.
— Isagi-Kun~ — Esta vez Bachira forzó un par de lagrimillas de cocodrilo.
Isagi estaba perdido, Bachira sabía perfectamente lo mucho que le afectan su manipulable voz y peor aún si había lágrimas de por medio.
A él le gusta ver más sus bellas sonrisas, por lo que tan solo ver una pequeña lágrima en los ojos de bachira es su perdición ¡Maldita sea su conciencia!
— Yoi—Chan~ — Salió de los labios de Bachira.
Oficialmente está muerto. Bachira usó su nombre, ahora si no iba a haber vuelta atrás. Estaba a punto de torcer el brazo.
Estaba a nada de separar sus labios y acceder a las demandas de su abeja.
Sin embargo, como si fuera la campana de la salvación, Kurona recordó un dato importante.
— De hecho hay alguien que puede hacerlo, y estoy seguro de que lo hará sin protestar. — Comentó el tiburoncin del grupo, levantando un poco la tensión en la sala. — Además, creo que tiene suficiente confianza en nosotros para no sentirse incómodo
— "¡Gracias Kurona!" — Lloró internamente Isagi, agradecido con su compañero de equipo.
Todos lo miraron con curiosidad e incluso Bachira dejó el acto, aunque no se separó de Isagi.
— ¿Quién? — preguntó Tokimitsu, aún un poco nervioso.
— Esperenme un par de minutos y lo busco. Si los demás se retiran cuando regrese entonces nos vemos en otra ocasión — Y así Kurona salió corriendo de la sala. — Ya regreso pronto.
Sorprendentemente nadie se retiró después de que Kurona se marchara.
Muchos saben que la curiosidad es un efecto muy fuerte para aquellas almas que eran chismosas.
— Bueno, al menos será entretenido — Comentó Aryu, encogiéndose de hombros.
Tokimitsu asintió, aunque aún con un poco de nerviosismo, mientras esperaba con el reto. La noche prometía ser más interesante de lo que habían imaginado.
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— Déjame ver si entendí. En resumen ¿Quieren maquillarme? — Hiori se señaló a sí mismo, intentando procesar la situación.
Cuando Kurona trajo a Hiori al cuarto, los muchachos le explicaron sobre los planes que tenían ahora y el cómo obtuvieron el bolsito. Hiori asintió de acuerdo al escuchar lo que hizo Zantetsu, pero nuevamente se mostraba un poco dubitativo sobre la propuesta que tenía en frente.
— Hmmm ¿Tomará mucho tiempo? Porque prometí asistir a una sesión de estiramiento con alguien y no quiero romper mi palabra. — Preguntó Hiori.
Todos los presentes asumieron automáticamente que se trataba de Karasu. Sino ¿Quién más sería cercano a Hiori y que no estuviera presente en este cuarto? De hecho, no sería una sorpresa si hubiera algo más entre ellos. Después de todo, ellos se conocían antes de Blue Lock ¿Verdad? De ser así, un par de minutos de espera no debería alterar al cuervo.
— Sí, es solo por diversión — Respondió Bachira, mostrando su sonrisa traviesa. — Además, estamos aburridos y necesitamos un poco de entretenimiento en estos días.
— Pero solo si estás de acuerdo, Hiori. — Agregó Isagi de manera instintiva.
— Aww, siempre con tu sentido de responsabilidad, Isagi-Kun — Bromeó Bachira.
Aun así, Hiori seguía preguntando con cuidado:
— ¿Y cuando acaben, me lo podré quitar?
Todo el mundo asintió con la cabeza.
— Hasta traje un par de toallas y agua para limpiar tu cara rápidamente. — Kurona levantó los objetos que mencionó.
— No habrá fotos, grabaciones y nada de eso ¿verdad? — Hiori preguntó seriamente y en un tono de advertencia. — Porque me sentiría muy incómodo si hacen eso.
Hiori no era la clase de persona que tomaría venganza con violencia si algo le ocurriría, pero si se trataba de retribuciones hacía él entonces todos ya eran conocedores de lo cuan personalizadas son los castigos de este chico sádico. Había que tener mucho cuidado si eras amigo de Hiori, un mal paso y te encontrarás pisando sobre hielo quebrado.
— No habrá fotos ni evidencia de este momento. Te lo juro en el nombre de nuestra patrona Hatsume Miku. — Kurona dió su más sagrada palabra como el resto de los demás.
— Y con esto ya no te debería nada ¿verdad?
— Quedarás absuelto de deberme "ese favor" y serás libre, libre.
Muchos querían preguntar sobre ese tal favor, pero al leer el ambiente, todos optaron sabiamente por quedarse callados.
Hiori consideró la propuesta por un momento, pero a los pocos segundos se encogió de hombros con una sonrisa relajada.
— Claro, ¿por qué no? No veo ningún problema — Respondió el de cabello cian, sorprendiendo a algunos de los chicos con su disposición.
— ¡Genial! — Exclamó Bachira, emocionado y sacando las cositas del bolsito a la mesa. — Esto va a ser entretenido.
La curiosidad de los demás por los productos los atrae como abejas a la miel, y comenzaron a ver qué clase de cositas había disponible. Por otro lado, Isagi se mantuvo al lado de Hiori.
— ¿De verdad lo harás? — Preguntó el peli azul.
— Bueno, de esa forma ya no le debería nada a Kurona, y si saciar su curiosidad es el precio por haberlo golpearlo con el balón por error entonces es un sacrificio que estoy dispuesto a aceptar — Comentó Hiori, sentándose en una silla cercana. — Además, entre el favor original de Kurona y este capricho, prefiero la opción que deje intactas mis manos.
El rostro de Isagi era un poema.
— "¡¿Qué clase de favor te pidió Kurona?!" — Ahora la curiosidad por saber el favor del chico tiburón aumentó más que saber cómo sería la cara de Hiori con maquillaje.
Pero no pudo preguntar sobre el tema, ya que Bachira los interrumpió.
— ¡Ya está todo listo!
Tanto Isagi como Hiori revisaron los pequeños y delicados productos que había en la mesa: brochas, labiales, pequeños frascos atomizadores, bases, sombras y rubores. Había tantas pequeñas cositas ordenadas y brillantes que hasta parecían como pequeñas gemas expuestas al público para admirarlas.
— Jeje ¿Por dónde empezamos? — Murmuró Bachira, mirando los productos con una curiosidad infantil que hasta enterneció silenciosamente el corazón de Isagi.
— "Está más emocionado él que los demás." — Sonrió levemente Isagi mientras lo miraba moverse de un lado a otro — "Parece como su primera vez en un restaurante francés"
— Aryu—sensei, explíquenos por favor. — Bachira miró hacia la dirección del azabache como si fuera un alumno listo para aprender.
Aquel sufijo de respeto que usó Bachira provocó un repentino pero leve ceño fruncido en la cara de Isagi, lo cual Hiori pudo contemplar en primera fila. Era el clásico gesto de "celos de un novio posesivo".
Hiori simplemente se quedó mirando la escena con una pequeña sonrisa sádica. Isagi era alguien a quien si lo sometes bajo ciertas provocaciones podrías hasta romper su máscara pacífica de niño bueno para cambiar a una más exaltante y chistosa.
Un Isagi celoso sería una nueva novedad, pero no podía culparlo. El solo verlo en esa forma le recordaba mucho a alguien muy especial para él, que curiosamente hacía las mismas expresiones cuando hablaba con otros, como Karasu o Yukimiya.
— "Me preguntó si en estos momentos habrás terminado tu entrenamiento." — Pensó absorto Hiori, cambiando su expresión a una más suave.
Ajeno a todo esto, Aryu, aunque sabía todo sobre el cuidado personal y la manicura, aún no se había adentrado del todo en el campo del maquillaje, por lo que su conocimiento en esta área era muy básico.
— En primera debemos empezar… — Aryu estaba mirando detenidamente los frascos.
Pero antes de tomar lo primero que llamó su atención, para leer aunque sea la etiqueta de uso, Isagi sorpresivamente interrumpió el pensamiento de Aryu.
— Se empieza poniendo loción facial. — Dijo Isagi levantando el pequeño frasco con el atomizador junto con el algodón.
Todos los presentes miraron a Isagi con una mezcla de sorpresa y curiosidad. ¿De dónde había sacado ese conocimiento sobre maquillaje? Incluso Aryu, con toda su confianza en el glam, quedó un poco fascinado.
— ¿Sabes de maquillaje, Isagi? — Preguntó Bachira, arqueando una ceja mientras sostenía una pequeña brocha en la mano.
Isagi se sonrojó ligeramente, pero intentó mantener la compostura.
— Bueno... no es que sea un experto ni nada, pero mi mamá a veces me pide que la ayude a prestarle mi cara cuando la acompaño a comprar al centro comercial. — Respondió Isagi, restándole importancia. — Como me parezco a ella entonces prueba su maquillaje en mi para más o menos hacerse una idea de como se verá en ella.
— ¿Por eso estabas nervioso cuando te pregunté si podía maquillarte? — Bachira lo miró con ojos aún más curiosos.
— Es qué siempre he sido hipersensible y me pongo alerta cuando acercan cualquier cosa a mi cara. — Confesó Isagi.
— Y aun con eso ¿ayudas a tu madre? — Agregó Nanase, sorprendido.
— Pues… ¿Sí?
Hubo un breve silencio en la sala que puso un poco nervioso a Isagi, pero por fortuna, Aryu lo rompió al señalarlo con el dedo y decir en un tono confiado y orgulloso:
— Eres un verdadero hombre con mucho glam.
Todos estuvieron de acuerdo con Aryu, asintiendo con entusiasmo.
— ¿En serio? — Isagi preguntó con sorpresa, pero sintiéndose aliviado.
— ¡Definitivamente! — Exclamó Bachira, dándole una palmada en la espalda. — ¡Tienes más cualidades de lo que pensaba!
Como siempre, Bachira está mirando el lado positivo de las cosas en él, por lo que se puede dar el gusto de sonreír a gusto a su lado y animando aún más el buen humor de Bachira.
— Entonces ¿Qué sigue después? — Pregunto el oji—amarillo.
Ante la pregunta, y luego de pasar con cuidado la loción en la cara de Hiori, Isagi continuó.
— Luego se pone otra loción base que protege del sol. — Isagi cambio de frasco y de algodón aplican con leves toques. — Y luego la base de maquillaje, creo.
Al realizar estos tres pasos, todos se quedaron viendo el rostro de Hiori, pero no había nada nuevo a lo que esperaban.
— No cambia mucho la cosa. — Comentó con timidez Tokimitsu.
— Eso es porque Hiori tiene la piel tan glam. — Aportó Aryu con lo evidente. — No tiene ningún tipo de imperfección. Ni vello facial ni poros.
Hiori se sonrojo un poco ante los comentarios directos de Aryu. Normalmente no recibía este tipo de comentarios de otros compañeros lo cual lo hacía sentir raro. Pero como siempre agradeció las palabras amables.
— Bueno, empezaré con algo pequeño. — Comentó Isagi tomando un labial rojo. — Hiori cierra los labios, pero no aprietes.
Acatando la orden, Hiori simplemente no separó sus labios y permitió que Isagi acercara el tubo con pigmento. No fue la gran cosa al final. Había esperado algó más emocionante, pero al final solo fue una suave presión en su labio inferior que ni le hizo cosquilla ni nada.
Cuando terminó de pasar el labial, Isagi retrocedió un poco para ver el progreso de su resultado junto con los demás y cabe resaltar que todos se quedaron muy congelados en su sitio y con los ojos bien abiertos.
Ahora sí había una pequeña diferencia.
A pesar de que la complexión física de Hiori era masculina, con ese fino rostro acompañado de esos ojos grandes con pestañas largas hacen que junto con el labial la imagen de su compañero fuera muy femenina. El maquillaje le quedaba muy bien a Hiori.
Demasiado bien.
— "Menos mal que solo estamos nosotros." — Pensaron casi todos en conjuntos.
— "Si alguien hubiera venido ahora tendríamos serios problemas." — Agregó Isagi viendo el peligro potencial que tenía el rostro de Hiori si alguien más lo hubiera visto.
— ¿Por qué me miran así? ¿Se vé raro? — Preguntó suavemente Hiori al ver las caras absortas de todos.
— No por nada. — Negó Isagi, actuando como si nada hubiera pasado.
— Nada de nada. — Agregó Tokimitsu
— Aquí no ha pasado nada. — Dijo Nanase.
— Solo te puedo asegurar que nunca te habías visto tan glam como antes. — Aryu se mostró muy satisfecho con este pequeño paso. — Tienes mi respeto, pequeño Hiori.
— Ahora podemos empezar con el color… — Isagi cambió el tema buscando con la vista la pequeña brocha con la pequeña sombra para los ojos.
Isagi examinó los colores disponibles que podrían combinar con Hiori. Todos los tonos parecían favorables, por lo que no sabía cual escoger.
Bachira, viendo la duda manifestada en la cara de Yoichi, con su entusiasmo de siempre decidió ayudar. Después de todo solo se trataba de pintar ¿Verdad? Había visto cómo su madre pintaba con sus cuadros así que esto no debía de ser diferente.
— ¡Ah, proveemos con este! — Exclamó, agarrando una brocha y un color más oscuro sin pensar demasiado.
Antes de que Isagi pudiera detenerlo, Bachira pasó la brocha de manera un tanto animada sobre el ojo de Hiori, quien por reflejo lo cerró.
— ¡¿Eh, Bachira?! — Isagi exclamó, sorprendido.
Al terminar de pasar el color oscuro sobre el párpado de Hiori, todos, a excepción Bachira, se quedaron mirando petrificados el resultado y con los rostros hechos como las estatuas moai.
Hiori, con su tranquila cara tranquila y mirando con incertidumbre al resto, lucía como si un agresor le hubieran dado un puñetazo en el ojo.
— Uhm... — Hiori parpadeó sus grandes ojos de búho, sintiendo el peso de la sombra en su ojo. — ¿Qué pasa?
Nadie quería decirlo, por lo que simplemente actuaron como si el error no hubiera ocurrido.
— Quizás solo debamos pintar media cara. — Sugirió Kurona tratando de desviar la atención del elefante que había aparecido en la habitación.
— ¿Como en las revistas? — Hiori recordó algunos clip en una de sus cuentas. — He oído de ellas en internet. Sería interesante ver lo diferente de un lado con el otro. — Dijo él con un alegre tono en su voz.
—"¡Pobre Hiori!"— Fue lo que pensaron mucho ante la ciega confianza e ingenuidad que él deposita en sus manos.
Aryu estaba a nada de decir la verdad, ya que en el nombre del glam esto era una atrocidad que no debía pasar. Para él no era ético dejarlo así, pero la mirada intensa de Isagi decía más que mil palabras.
— "¡Esperate! ¡No le digas nada" ¡Esto todavía es salvable!"
— "¡Esto es un crimen en el nombre de todo lo Glam existente! ¡No pueden dejarlo así!"
— "¡Es salvable! ¡No te apresures!"
Isagi luego observó el rostro de Hiori, tratando de encontrar una manera de arreglar lo que Bachira había hecho. La sombra oscura en el ojo derecho de Hiori era inconfundible, y por más que quisiera ignorarlo. Decirle la verdad tampoco sería viable, porque a este pequeño ultra—sádico podría sacar provecho de la situación y cobrarles el doble o el triple.
Lo más seguro para todos era el continuar como si nada para que la víctima/verdugo no notara el desastre y finalizar la sesión para que Hiori se lavara la cara.
A buena hora no aceptaron la cámara o las fotos, aunque era un misterio el que Hiori no haya pedido hasta ahora un espejo para ver el proceso. Era curioso pero ahora no había momento para hacer ese tipo de preguntas. Tenían que evitar que Iori se diera cuenta de la metida de pata.
Aryu se estaba muriendo internamente, pero quería darle el beneficio de la duda a Isagi y ver si realmente podía corregir este error.
— Ahm…Bien — Isagi tragó saliva, buscando las palabras adecuadas. — Quizás... debería colocar un tono más fuerte en la mejilla para que la sombra disimule. Así tendrías un look más... ¿dramático?
—¿Dramático? — Hiori repitió la palabra, inclinando ligeramente la cabeza.
— Ah, Sí. El colorete te daría la sensación de que vas maquillado. — Agregó Nanase, tratando de aliviar más el ambiente.
— "Lo sentimos Hiori" — Pensaron con pena todos.
Isagi tomó aire y miró a Bachira, que seguía sonriendo como si nada hubiera pasado. Decidido a salvar la situación, Isagi tomó otra brocha y un rubor que pudiera combinar con el moretón en el ojo de Hiori. Comenzó a trabajar con cuidado y por un momento se pensó que la situación se habría salvado por poco, pero…
Con el sudor corriendo por la frente, Isagi intentó mantener la compostura mientras miraba el resultado final. Hiori, con su usual serenidad, seguía sentado, ajeno a la pequeña tormenta que se desataba a su alrededor.
— "Ahora parece como si su agresor hubiera regresado para añadir un segundo golpe…" — Chilló Isagi internamente, sintiendo que el desastre había llegado a un punto sin retorno.
Todos no sabían si debían reír o llorar.
— ¿Qué tal? — preguntó Hiori con tranquilidad ante el repentino silencio.
Nadie quería responder con honestidad a esa pregunta, pero Bachira con sus nulas habilidades de conservación simplemente agregó con una sonrisa divertida:
— ¡Te ves muy bien!
— "¡BACHIRA!" — Todos gritaron internamente.
— Listo. No puedo más. Se lo voy a decir. — Informó Aryu estando listo para confesar y eso solo hizo que algunos lo taclearon a un lado para evitar que dijera si quien era un pio.
Pero antes de que alguien pudiera decir algo, de manera repentina escucharon como la puerta automática se deslizaba con su característico sonido de apertura. Todos los presentes, excepto Hiori, se tensaron al unísono y al voltearse sus miradas hacia atrás, sus ojos se toparon con ni más ni menos que Shidou, quien al ver la escena se detuvo en seco.
— "¡No, justo él no!" — Pensaron al unísono, mientras el ambiente se volvía aún más tenso.
De todas las personas tenía que haber venido el diablo en persona.
Shidou parpadeó, procesando lo que veía frente a él. Hiori, con su maquillaje "dramático" que parecía más una obra hecha por un boxeador enojado, le devolvió la mirada con una sonrisa tranquila.
— ¡Hola Shidou!. — Saludó Hiori con su amigable tono habitual. — ¿Necesitas algo?
Shidou observó el desastre con una mezcla de incredulidad y diversión, cruzándose de brazos mientras su típica sonrisa maliciosa se expandía por su rostro.
— ¿Qué carajos están haciendo? — Repitió, su tono burlón pero con una pizca de curiosidad.
Hiori, ajeno a la tensión en el ambiente, simplemente se encogió de hombros y señaló su rostro.
— Están probando un look nuevo en mí. — Respondió con una sonrisa tranquila.
Con una respuesta así, Shidou no pudo evitar soltar una fuerte carcajada.
La escena era demasiado ridícula, incluso para los estándares caóticos de Blue Lock. Shidou avanzó hacia Hiori, ignorando las miradas de advertencia que le lanzaban los demás, especialmente Isagi, quien parecía estar a punto de intervenir.
— De acuerdo, pero... en serio ¿qué pasó aquí? — Shidou señaló con un dedo el ojo de Hiori, el cual lucía como si hubiera sido el objetivo de una pelea que lamentablemente no llegó a tiempo para ver.
Hiori, todavía ajeno a la situación, comenzó a preocuparse al ver las caras nerviosas de sus compañeros.
— Isagi ¿Que hicieron? — Preguntó directamente a su primera víctima, frunciendo ligeramente el ceño
Isagi abrió la boca para intentar decir algo, pero las palabras se le quedaron atrapadas en la garganta. Mientras tanto, Bachira, fiel a su despreocupada naturaleza, soltó una risa nerviosa y lanzó un comentario que nadie esperaba:
— ¡Hiori parece como si acaba de salir de una batalla épica!
El ambiente se tensó aún más, con todos reteniendo el aliento, temiendo que Hiori finalmente se diera cuenta del desastre en su rostro. Shidou, sin embargo, decidió seguir el juego, incapaz de resistir la oportunidad de causar más caos.
— Es cierto, tienes un look muy... ¿intenso? — Dijo, ampliando su sonrisa traviesa. — Me gusta, aunque creo que podrían haber sido un poco más delicados.
Hiori parpadeó, algo desconcertado, y miró de nuevo a Isagi en busca de confirmación. El pobre Isagi solo pudo devolverle una sonrisa tensa, mientras su mente trabajaba a toda velocidad para encontrar una salida.
Esa actitud fue más que un libro abierto para el de cabello cian, y siendo fiel a las preocupaciones de Isagi, Hiori aprovechó la oportunidad para empezar a jugar emocionalmente con el pobre Isagi, quien ya estaba al borde del colapso.
— Sabes, un dato curioso de Kansai es que me enseñaron que el concepto de venganza no es algo que se practique a menudo. — Dijo Hiori calmadamente, con una pizca de diversión en su voz.
Isagi, aliviado por un segundo, intentó seguirle el juego.
— Oh… qué bueno. — Respondió, tratando de sonar relajado.
Pero se confió demasiado.
— ¿Pero no estamos en Kansai? — Hiori agregó con deleite, inclinando ligeramente la cabeza. — ¿Verdad?
Isagi empezó a lagrimear cómicamente, con invisibles cascadas de sus ojos fluyendo al imaginar lo que se avecinaba. Sabía perfectamente que había cavado su propia tumba y que ahora tendría que enfrentar las consecuencias.
Puede que Bachira lo haya iniciado todo, pero fue Isagi quien intentó seguir tapando el sol con el dedo y falló miserablemente.
— Hiori… — Susurró Isagi, suplicante, mientras intentaba contener la desesperación.
— Oh, ya puedo oír a las fanáticas del Kaisagi fangirlear con los fanfics y post que pienso publicar por los próximos días. — Añadió Hiori con una inocente sonrisa que camuflaba la malicia que guardaba en su interior.
Sip, esto era lo que Isagi más temía. El desastre ya estaba hecho, y ahora solo podía rezar para que Hiori no lo hiciera pagar demasiado caro o como último recurso negociar con él. Y estaba dispuesto a pagar cualquier cosa menos eso. Había destinos peores que la muerte misma en internet.
Shidou, aprovechando el silencio incómodo, se acercó un poco más a Hiori y le revolvió el cabello con una mano, como si estuviera inspeccionando una obra de arte abstracta.
— No sé lo que pasó aquí, pero creo que se lo pasaron bien. Aunque… — Continuó Shidou, su tono ahora más relajado pero aún manteniéndose divertido. — Creo que esto necesita... un toque final.
Isagi, al ver que Shidou estaba a punto de hacer algo que seguramente empeoraría la situación, dio un paso adelante.
— No, espera... — Intentó detenerlo, pero Shidou ya había agarrado una toalla húmeda que Kurona había dejado sobre la mesa.
—Relájate, camarón, solo quiero ayudar. — Dijo Shidou, con una expresión que claramente disfrutaba al ver los microinfartos de Isagi.
— Puede que Shidou sea alguien intenso, pero es amigable. — Hiori mantuvo una leve risa ante las expresiones de Isagi
— Oye ¿Qué pasa con esa descripción? — El moreno le apretó los cachetes con una fuerza controlada en su mano que generaron que la cara de Hiori ahora parecía a un hamster cachetón.— ¿Quieres morir tan pronto?
— Jejeje, de hecho tengo una sesión después. No te convendría deshacerte de mí ahora. Te meterías en muchos problemas. — A pesar de los ruidos amortiguados de su boca, Hiori le siguió el juego, pero dando información fehaciente.
Para el resto de los presentes toda esta interacción de Hiori con Shidou parecía un hecho irreal ¿Desde hace cuánto se conocían estos dos como para interactuar casi como si fueran hermanos? En Charles era entendible la química, pero ¿Hiori?
¿Qué seguirá después? ¿Hiori siendo bestie de Rin?
— Ah, entonces con mucho más motivo no puedes salir así o podría malinterpretar tu intentó de "arreglo". — Shidou relajó aún más la mano, pero el labial se le escurrió un poco al lado.
— Si fueras tan amable, por favor. — Pidió Hiori esperando terminar con esto de una vez.
— ¿No te da curiosidad ver el resultado? — preguntó Shidou con travesura e imaginando la posible reacción de niño con cabeza de cian. — Podría traerte un espejo para que lo aprecies antes de que lo borre.
— No, gracias. — Agregó rápidamente Hiori. — Con solo ver la reacción de todos puedo ver que está hecho una desgracia.
Además, Hiori en este momento no le apetecía verse en el espejo ahora.
— Como quieras cordero. — Asintió Shidou.
Mientras el moreno comenzaba a envolver la toalla en una de sus manos, poco sabían los chicos que los pasos de alguien más empezaron a resonar en el pasillo de afuera, y que cada vez más se acercaban. Nadie estaba siendo capaz de notar cómo una persona tan fría como una tormenta se aproximaba lentamente a la sala común ¿Su motivo? Recoger las bandas elásticas que había pedido con insistencia. Si había algo negativo en todas estas instalaciones, aparte de la mayoría de residentes con los que convive a diario, eran las débiles bandas elásticas que no podían soportar su fuerza cuando hacía yoga.
— "Tan tibias." — Se quejó mentalmente aquel individuo.
—¿Cómo permitiste que llegaran a este punto? — Preguntó Shidou a su pequeño camarada de juego.
—Vi la oportunidad de saldar una deuda y la aproveché. — Respondió Hiori, cerrando los ojos y suspirando un poco. — ¿Con esto quedamos a mano verdad Kurona?
— Hmmm, yo supongo que sí. — Asintió el chico dentado. — No era lo que esperaba, pero estoy satisfecho, satisfecho.
Aparte de la conversación, los demás ya le estaban dando el pésame a Isagi, excepto Bachira quien trataba de animarlo.
El sonido de los pasos se hizo más fuerte, casi como los sutiles pasos de un depredador, pero ninguno de ellos podía prever lo que estaba a punto de suceder. Era como el silencio antes de la tormenta, una calma tensa que solo hacía que la situación fuera aún más incómoda.
—"Me pregunto si él ya habrá terminado su entrenamiento ¿Ya habrá bebido agua?"— Pensó la persona, mirando con sus ojos aguamarina la puerta de la habitación, esperando a que el bendito sensor lo percibiera para abrirse. — "Quizá deba pasar por la cafetería para traerle algo."
Ignorando el peligro creciente, Shidou continuó con su tarea e inclinó la cara de Hiori a un lado para tener una mejor vista de lo que tenía que limpiar. Pero justo cuando estaba a punto de acercar la toalla, la puerta se abrió automáticamente. Y justo cuando el moreno estaba a punto de hacer un comentario sarcástico, la puerta se abrió de golpe, revelando la imagen de nada más y nada menos que Rin Putas Itoshi.
Su presencia normalmente se le cataloga como indiferente pero imponente, era un rasgo muy característico de él, pero ahora había algo diferente a las expresiones de fastidio a las que todos estaban acostumbrados. De hecho, era mucho más oscura.
Volviendo con Rin, lo que estaba presenciando rompió e hizo añicos tantos años de entrenamiento sobre controlar su compostura. Sus ojos aguamarina se enfocaron de inmediato en la escena frente a él: un montón de quejosos NPC tibios rodeando al maldito de Isagi mientras que al frente estaba la cucaracha de antenas, cuyo puño parecía estar envuelto en una gruesa toalla, sosteniendo con su otra mano libre la cara "golpeada" de Hiori.
Su visión se tornó rápidamente en un peligroso e intenso color rojo.
Aquí yo les pregunto ¿Qué creen que estaba pasando ahora mismo en la cabeza de Rin si le mostrarán esta escena?
Para aquellos seres mortales de la sala que no sabían nada, simplemente pensaron que Rin solo los estaba mirando con indiferencia y que no tardaría mucho en buscar lo que pidió para luego marcharse con un insulto de por medio. Eso era algo que normalmente haría Rin ¿Cierto? Entonces ¿Porqué no se había movido del sitio? Ni siquiera había dicho nada y eso era lo que inquietaba más a los demás, salvo para Shidou.
— ¡Ah! ¡Rin-kun! — Hiori lo miró exaltando ante la repentina llegada.
Por un instante, el silencio fue absoluto para Rin. Incluso el sonido leve de la respiración de los presentes se habían quedado congelados.
—¿Qué demonios está pasando aquí? — Finalmente la voz de Rin, fría como el hielo, resonó en la habitación.
Nadie dijo nada y eso, lejos de pasar a la siguiente hoja del capítulo en la vida ordinaria de los chicos en Blue lock, solo generó que el ánimo de Rin empeora al punto de que mostrar cómo sus venas principales empezaban palpitar en sus manos y en su frente.
Todos los demás instintivamente retrocedieron ante el extraño comportamiento de Rin.
— "¿Qué estaba pasando? ¿Por qué diablos él se está enojando más?" — Isagi trataba de buscar la respuesta correcta, pero no podía estar seguro con tantos datos incompletos.
El aura de odio de Rin era mucho más de lo que normalmente solía emitir ¿Qué había de diferente las anteriores veces con la de ahora?
A pesar de que Isagi y los demás no lo sabían, aquella respuesta era muy simple de responder.
Rin entrecerró los ojos, intentando procesar lo que estaba viendo, pero lo único que su mente le decía era que Hiori, su Hiori , había sido lastimado. Esa cucaracha de antenas rosa había "golpeado" a su jodido novio.
Así es, Rin y Hiori estaban saliendo juntos.
Quizás a estas alturas te estés preguntando ¿Cómo diablos estos dos llegaron a formalizar algo tan sentimental como una relación? Sus personalidades eran totalmente opuestas. Bueno, todo se podría resumir en tres palabras.
Relación simbiótica funcional.
En la naturaleza existen distintos tipos de simbiosis de las cuales sólo nos centraremos en el mutualismo o el beneficio entre dos organismos totalmente diferentes. Tan solo piénsenlo, los cocodrilos tienen a los chorlitos egipcios, Godzilla tiene a Mothra. El como Rin y Hiori se parecía mucho a esta categoría debido al beneficio mutuo que ellos fueron encontrando y desarrollando lentamente a lo largo de estos meses.
Para resumir los eventos, todo empezó con un simple pase durante el entrenamiento antes de la Sub—20. Con el tiempo ese pase se transformó en un contacto de manos y una mirada azulina llena de preocupación. El calor de esas manos luego pasó a ser un intercambio de números. El canje numérico pasó a ser varias citas nocturnas en discord para jugar videojuegos de horror y de disparos. De las citas pasaron a profundas conversaciones cara a cara, en el que ambos revelaron sus pasados, encontrando de esa manera tantas similitudes que hasta parecían haber sido escritos a propósito para que justamente se entendieran totalmente. Después, esas conversaciones se transformaron en un intercambio salvaje de egos que en una ocasión casi terminó por amenazar a todos los espectadores con incendiarlos vivos si tan solo se acercaban a ellos. Del fuego nacido de un ego autodestructivo junto al ego que era la llave de la mejoría para otros jugadores nació una inesperada pero acalorada sesión de devoración mutua en el que ya para cuando ambos se dieron cuenta entendieron que habían entrado a un punto de no retorno.
Las relaciones no estaban prohibidas en Blue Lock o mejor dicho no estaban escritas en ningún lado, por lo que algunos aprovecharon esta omisión a su favor, pero con todas las cámaras monitoreando y varios chismosos rondando por allí sería muy estresante para ambos el dar explicaciones. Como no estaban acostumbrados a ser el centro de atención, acordaron mantener lo suyo en secreto y así siguió hasta la actualidad.
Este estilo de vida tenía sus beneficios. Nadie hacía preguntas innecesarias de más, sus encuentros en zonas donde no hubiera cámaras eran de lo más emocionante y sobre todo se podía disfrutar del silencio de esa privacidad.
Con todo esto explicado, ahora es más entendible el porqué Rin estaba muy enojado ahora. Tenía todo el puto sentido del mundo. El simple hecho de pensar que ese adefesio con antenas hubiera tocado y lastimado lo que él más apreciaba era una fibra sensible para él.
Nadie le levantaba la mano a su Hiori y saldría vivo para contarlo. Ya suficiente daño Hiori recibió en su vida por culpa de sus padres, y estos sujetos tenían un puesto especial en la oscura lista de personas más odiadas a matar de Itoshi Rin que estaba a punto de actualizarse a raíz de este problema.
En esta habitación, el elefante que tanto querían ignorar ya estaba bajo la mira de varios reflectores e infrarrojos de alguien mucho peor que el mismo diablo… un peligroso novio bestial.
Shidou, por su parte, se enderezó lentamente y soltó su mano de la cara de Hiori. Era muy notoria la sonrisa arrogante cruzándose en sus labios al ver la reacción de Rin.
—Calma tus tetas, pestañas. Solo estamos... — Comenzó Shidou, pero no pudo terminar la frase.
Rin, sin esperar más, cruzó la distancia entre ellos en un abrir y cerrar de ojos, y antes de que nadie pudiera detenerlo, su puño voló directo hacia Shidou. El impacto fue lo suficientemente fuerte como para hacer retroceder a Shidou un par de pasos lejos de Hiori, pero él solo soltó una carcajada, disfrutando del caos que había provocado.
— ¡Ah! ¡¿Entonces lo haremos ahora?! — Exclamó Shidou limpiándose la sangre que se escapó de su labio partido y listo para devolver el golpe.
Rin solo gruñó con furia.
Se iba a armar una pelea.
Ya todos sabían lo cuan peligrosa es el simplemente hecho que Shidou y Rin respiren el mismo aire y solo empeoraba cuando el moreno iniciaba siempre las peleas. Era una sorpresa para todos el que Rin fuera el primero en iniciarla.
—¡Rin! ¡¿Estás loco?! — Gritó Isagi, quien trató de intervenir, reteniendo a Shidou con ayuda de Bachira y Tokimitsu.
Hiori, aún en su lugar, abrió los ojos y, al ver la situación, su expresión cambió de petrificación a alarma.
—¡Rin-kun, espera! — Exclamó, intentando detener a su Rin antes de que la situación se saliera aún más de control.
Pero Rin no estaba dispuesto a escuchar razones. Todo lo que veía era la imagen de Shidou inclinado sobre Hiori y las marcas en el rostro "lastimado" lo estaban volviendo loco.
La bestia estaba descontrolada.
—Vaya, parece que alguien se tomó esto muy a pecho. — Se burló Shidou, provocando aún más a Rin.
— ¡BASTARDO! ¡ESTÁS MÁS QUE JODIDAMENTE MUERTO! — La amenaza de Rin se escuchó tan cargado de furia que hasta parecía querer romper las cuerdas vocales.
Rin, furioso, avanzó hacia Shidou con el objetivo de arrancarle la cabeza y dársela de comer a los cerdos, pero esta vez fue retenido por Nanase, Aryu y Kurona. Aunque lucharon con todo lo que tenían para contenerlo, Rin no tardó mucho en mandarlos a volar a todos con un fuerte empuje de sus brazos.
— ¡Ah! ¡No de nuevo! — Chilló Kurona casi volando hacia otro lado.
— ¡Kurona! — Exclamaron los chicos al ver al niño tiburón volar.
Con menos restricciones Rin estaba acercándose más cerca a donde quería estar, pero esta vez fue interceptado por Hiori quien lo mantenía abrazado desde su cintura.
—¡Rin-kun! — Hiori hizo fuerza para detenerlo, e incluso logró trasladarse al frente de Rin, llevando sus manos a su cara para desviar su vista de Shidou hacia él. — Tranquilo. Mírame, no es lo que crees.
Esto ya parecía un intento burdo de replicar el "¡Noah, mírame!", pero era eso o nada. Y si había algo que Hiori había aprendido en estos meses, es que Rin logra tranquilizarse aún más cuando él le habla con calma y serenidad.
Y dicho y hecho. Respirando con dificultad, Rin dejó de buscar a Shidou, aunque su cuerpo aún temblaba por la adrenalina y la furia.
— Rin-kun — Hiori lo siguió llamando y ejerciendo fuerza para que no avanzara. — Escúchame, nadie tiene la culpa de esto. Fui yo. Yo les di permiso de hacerme esto.
Sorprendido, Rin desvió su mirada hacia la mejilla de Hiori y sin importarle lo que los demás pensarán o dijeran sostuvo su rostro entre sus manos con tanto cuidado para ver el daño.
Hay muchas cosas que Rin disfrutaba ver destruidas, pero Hiori estaba fuera de esa lista.
— ¡¿Cómo puedes decir eso?! No te atrevas a encubrirlo. — Preguntó Rin, su voz ahora más baja pero cargada de una mezcla de preocupación y enojo. Sus ojos se clavaron en los de Hiori. — Nadie, y escúchame bien, nadie tiene el derecho a golpearte sin tener consecuencias.
— "¿Golpearme?" — Hiori lo miró confundido al inicio, pero luego recordó todo lo que dijeron con respecto a su apariencia de ahora y, luego de sumar dos más dos en su mente, un pequeño ruido de risa se escapó de sus labios antes de soltar una suave risa que desconcertó a todos y en especial a Rin, quien creyó que el golpe ya le había averiado su cerebro.
— ¿Por qué ríes? ¿Cuál es la gracia? — Exclamó el joven Itoshi.
— ¡Perdón! Es solo que la situación está muy sacada de contexto Rin-kun. — Hiori luchó por calmarse para ahora sonreirle calmadamente. — Te preocupaste demasiado.
— ¡¿Y cómo no hacerlo?! Sería un novio de mierda si no me preocupara por tí
El corazón de Hiori se afloro dulcemente al escuchar esas palabras salir de la boca de Rin. A él le gustaba oír lo mucho que Rin se preocupaba por él, eran tan diferentes a las otras falsas preocupaciones que había escuchado en toda su vida y estaban cargadas de genuinas emociones de cariño.
Aparte de todo este momento, tan solo se necesita una palabra para apagar el cerebro de todo el mundo y reiniciarlos como si fuera una computadora de windows.
— "¡¿QUÉ?!" — Exclamaron mentalmente ante la inesperada revelación.
De todos los acontecimientos raro que ellos habían experimentado, este escalaba hacia los primeros puestos
— Tranquilo. — Hiori siguió hablando con calma e ignorando el hecho de que Rin acababa de revelar su relación. Esta vez apoyó suavemente sus manos a ambos lados de la cara de Rin y acariciaba su pulgar con suavidad la mejilla del alto con pestañas largas. — Te prometo que hay una explicación lógica a todo esto, Rin.
Sorprendentemente Rin ya estaba empezando a guardar los colmillos.
Otro reinicio mental ocurrió ante este hecho irreal.
— Ay madre mía ¿Qué está pasando? ¿Esto es una clase de sueño extraño? — Chillaba Tokimitsu en medio de todo este tenso momento.
Y no era el único, todo este drama y revelación estaban revolviendo los cerebros de todos, en especial el de Isagi quien ya tenía la mandíbula por los suelos.
— Hiori… ¡¿Rin es tu novio?! — Exclamó sorprendido.
— Ahm, es una larga historia. Pero no creo que este sea el mejor momento para hablarlo. — Hiori señaló con su cabeza a su Rin.
— Perdón, pero es que nos sorprendió mucho. — Comentó Nanase auxiliando a Kurona. — Teorizamos que salías con alguien, pero no esperábamos que fuera Rin.
— ¿Eh? ¿Con quién pensaba qué estaba saliendo? — Hiori los miró con confusión.
— Pensábamos que era Karasu. — Explicó Isagi.
Como si el mal humor hubiera regresado, Rin ahora miraba con enfado hacia Isagi.
— Esto no te concierne, maldita perra. — La mano de Rin emitió un crujido de huesos. — Y más les vale no contárselo a nadie, porque de lo contrario los voy a matar a cada uno y no quedará nada de ustedes más que sus zapatos colgados en algún rincón de la instalación.
Todos tragaron duro ante la amenaza de Rin, excepto Shidou, que finalmente soltó una carcajada.
—Siempre supe que ocultabas un gran talento, enano, pero ¿domar a un Itoshi? —Shidou se relajó al punto de que ya no ejercía fuerza como para que los demás lo siguieran reteniendo—. Tienes mi respeto, Hiori. Lograste descolmillar a Rin.
— ¡Cierra la puta boca! — Exclamó Rin.
Hiori tragó saliva, sabiendo que cualquier malentendido en este momento podría empeorar las cosas. Tomó un respiro profundo antes de responder, tratando de mantener la calma para no agravar más a Rin.
—Rin-Kun, esto es malentendido. — Dijo Hiori suavemente. — Un pequeño juego entre nosotros que salió mal.
Rin frunció el ceño, sin estar completamente convencido. Miró de reojo a Shidou, quien observaba la escena con su típica sonrisa arrogante, claramente disfrutando del drama.
—¿Cómo puede llamar esto un juego? — Rin repitió, sus ojos regresando a Hiori. — Los golpes de ese sujeto no son un juego. — Lo sabía por experiencia propia.
La charla ya se estaba enredando mucho y, antes de que Hiori pudiera responder, Shidou intervino con una risa burlona.
—Solo estaba ayudando a limpiar el desastre, pestañas. — Dijo Shidou, con un tono que hacía evidente que estaba disfrutando cada segundo. — Pero parece que tu novio aquí es un poco más delicado de lo que pensaba.
Rin dio un paso adelante, sus ojos llenos de ira otra vez, pero Hiori lo detuvo, sosteniéndolo posesivamente en sus brazos.
— ¡Rin, por favor! — Suplicó Hiori. — Todos intentaban ayudarme, solo que... el maquillaje salió un poco mal.
Gracias a esa aclaración, un invisible balde de agua fría golpeó repentinamente a Rin.
— ¿Huh? ¿Maquillaje? — Murmuró confundido y mirando hacia los demás.
Isagi, viendo que la situación podía aclararse, decidió agregar.
— Es verdad, Rin — Dijo Isagi, levantando las manos en un gesto de paz. — Solo estábamos... bueno, intentábamos maquillar a Hiori. Pero Bachira... ya sabes cómo es.
Bachira, que había estado observando desde la distancia, sonrió y levantó una mano como saludo.
—¡Oye, solo quería que Hiori se viera genial! — Exclamó Bachira con un puchero, tratando de aliviar la tensión.
— "Maquillaje" — Rin lo siguió pensando.
Observó a todos en la habitación, sus ojos pasando de Isagi a Bachira, y luego a Shidou, quien aún sonreía con esa expresión provocativa. Finalmente, su absorta mirada dejó de mirar a los demás para fijarse nuevamente en Hiori.
En silencio, Rin pasó su pulgar por la mejilla de Hiori y al frotarlo repetidamente, este se manchó de un tono rojo, comprobando que en efecto era maquillaje.
Rin se quedó de piedra en su lugar, viendo en silencio su dedo como si hubiera descubierto el agua tibia.
— Lo ves, nada malo me pasó. — Aclaró Hiori con tranquilidad, una pequeña sonrisa adornando sus labios todavía rojos.
— Aunque Isagi lo estaba haciendo bien en un principio. — Comentó Aryu recordando todavía la primera parte de la sesión. — Hiori se veía tan glam en ese momento. Hmm, es una verdadera lástima que no hayamos podido ver todo el esplendor que podría haber emanado el pequeño.
Una sensación de emociones retorcidas infestó el pecho de Rin al escuchar esto. Fue tanto su descontento que, sin mirar a nadie, tomó la muñeca de Hiori, recogió la toalla que vio en una de las mesas, buscó sus cintas elásticas, y salió de la habitación, no sin antes avisarle a su novio:
— Nos vamos. — Informó duramente Rin, guiando a Hiori afuera de la habitación.
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Hiori logró despedirse de los demás a tiempo antes de que la puerta se cerrara y se dejó guiar por Rin, quien tenía la mirada al frente. A pesar de que Hiori solo podía ver su espalda, pudo notar una sombra rojiza en sus orejas.
No había necesidad de ser un sabio para adivinar que Rin estaba avergonzado.
Una suave sonrisa adornó los labios de Hiori a medida que ambos entraban en otra sala de entrenamiento vacía, lejos del caos que habían dejado atrás. La puerta se cerró detrás de Rin con un golpe suave, prometiendo a ambos que nadie los iba a molestar. Al solo ser los dos, Rin soltó la mano de Hiori y, por un momento, ambos se quedaron en silencio y con solo el sonido de sus respiraciones llenando el espacio.
La dura expresión de Rin desapareció un poco pero se notaba los ligeros tipos de preocupación mientras se acercaba a Hiori.
— Déjame ayudarte. — Dijo Rin, con un tono más suave de lo habitual. Tomó una toalla y la humedeció con agua de una botella que había en la habitación. Se acercó a Hiori, quien se veía un poco nervioso, pero no dijo nada mientras Rin comenzaba a limpiar el desastre de maquillaje de su rostro.
El toque de Rin era firme pero cuidadoso, como si temiera lastimar a Hiori aún más. A medida que la toalla pasaba por su piel, el rubor y la pintura se desvanecen, revelando la piel limpia debajo. Rin podía sentir cómo la tensión en sus propios hombros comenzaba a disminuir.
— Esto es ridículo. — Murmuró Rin, concentrado en su tarea. "No sé qué estaban pensando los demás, pero esto no es algo que debas soportar."
Hiori sonrió tímidamente, aunque su rostro aún mostraba rastros del maquillaje que Rin estaba eliminando.
— Solo querían divertirse. No es para tanto.
Rin hizo una pausa, sus ojos se encontraron con los de Hiori por un momento.
— Para mí, sí lo es. — Murmuró Rin. Sus palabras eran directas, pero había una suavidad en ellas que solo le mostraba en privado.
Una vez más Hiori soltó una suave risita.
— ¿Por qué otra vez te estás riendo de la nada? — Comentó Rin sin entender por qué Hiori reía si no había dicho nada gracioso o sarcástico.
— Perdón, es solo que pesaba un poco en el pasado. — Comentó Hiori, mirando a un lado mientras las memorias se proyectaban en sus ojos.
— ¿De cuando eras pequeño? — Preguntó Rin, haciendo una pausa de su limpieza.
— Parecerá irónico para ti, pero cuando era niño hubo un tiempo en el que me preguntaba si alguna vez llegaría a experimentar este tipo de preocupación genuina por parte de alguien a quien realmente le importara. — Sus ojos se desviaron hacia el pie que tenía la cicatriz de la vez que se cayó de las escaleras. — No mi talento o lo que podía ofrecer, solo en mí, como persona, ¿Curioso, no lo crees?
Rin se quedó en silencio, procesando las palabras de Hiori. No era común que él tocara el tema de sus padres, pero analizando palabra por palabra de alguna manera lo podía comprender.
— De hecho, puedo entenderlo bien. — Respondió Rin con sinceridad.
— No es necesario que sientas simpatía por mí. — Hiori suspiró.
— No es simpatía. — Corrigió Rin ahora levantándole el mentón de Hiori para que lo viera sus ojos serios. — Es una verdadera cagada pensar que las personas más importantes en tu vida fingen tantos bellos momentos para que solo al final las rompan como si no fueran nada.
Ante esto Hiori supo que Rin se estaba refiriéndose a su hermano. Él mantuvo la mirada en los ojos de Rin, sintiendo su profunda conexión en ese instante. Ambos sabían lo que significaba vivir bajo la sombra de expectativas.
—Sí. Es como si todo lo que hiciste, todo lo que fuiste, nunca hubiera sido suficiente — Murmuró Hiori, sus palabras cargadas de un dolor antiguo que todavía trataba de sanar.
Rin asintió ligeramente, bajando la mano pero sin romper el contacto visual. Sabía que ese dolor no era algo que se pudiera disipar con una simple conversación. Ambos lo habían aprendido a la fuerza, las cicatrices de esas experiencias los acompañarán siempre, pero el compartirlo con alguien siempre alivia un poco la carga.
— Sabes que no necesitas demostrarle nada a nadie, ni siquiera yo, sobre lo que debes o no hacer, ¿Verdad? — Preguntó Rin.
— Lo recuerdo cada día. — Esta vez la pequeña amargura de Hiori se desvaneció como un ligero soplo para volver a su estado de ánimo alegre. — Tu tampoco lo necesitas ¿Verdad? como a esos héroes genéricos que recurren al poder del amor y la amistad para seguir adelante. — Una ceja divertida se curvó hacia arriba.
— Carajo, no. No me hagas vomitar. — Rin respondió, pero no lo hizo con dureza sino con tranquilidad y con un ligero tono de burla que contagió a Hiori.
Al acabar, la mirada de Rin se desvió hacia los labios de su novio, notó que aún quedaba un rastro de color en ellos. Era un tenue tono rojo, el residuo del maquillaje que no había logrado quitar del todo.
— Hiori se veía tan glam en ese momento. Hmm, es una verdadera lástima que no hayamos podido ver todo el esplendor que podría haber emanado el pequeño.
Una sensación inesperada de celos se agitó en su interior al imaginar alguien tocando la cara de Hiori y de lo lindo que Hiori podría haber lucido frente a los demás con ese maquillaje.
— Todavía tienes los labios pintados — Murmuró Rin, su tono era más serio de lo que pretendía.
Hiori parpadeó, sorprendido, y luego una sonrisa traviesa se asomó en sus labios.
— ¿Hmmm? Esa es mi idea o acaso Rin-Kun está celoso. — Preguntó, con un ligero tono burlón, inclinando la cabeza hacia un lado mientras observaba la reacción de su novio.
Rin, sin apartar su mirada de él, no dudó en responder.
— ¿Qué pasa si lo estoy? — Admitió sin rodeos, su voz firme y sin un rastro de vergüenza.
La piel de Hiori se erizó al escuchar la honestidad en las palabras de Rin. Hacia encendido nuevamente el interruptor en él y le encantaba seguir presionando. Por ello, decidió jugar un poco más con la situación, sintiendo un ligero aire travieso en su interior.
— ¿Así que quieres hacer algo al respecto? — Preguntó Hiori, acercándose un poco más a Rin, sus labios apenas a unos centímetros de los de su novio.
Rin lo miró intensamente, sus ojos fijos en los labios de Hiori, deseando cerrar esa pequeña distancia entre ellos.
— Quiero borrar ese maquillaje. — Dijo Rin, su voz baja, casi ronca por la necesidad contenida.
Hiori sonrió, su tono sutilmente provocador.
— ¿Y cómo piensas hacerlo? — Preguntó, inclinando un poco más su rostro, pero sin llegar a completar la distancia. Sus labios estaban tan cerca que Rin podía sentir el suave aliento de Hiori sobre los suyos. — ¿Con la toalla? o quizás ¿Con tus dedos?
Rin entrecerró los ojos, sabiendo que Hiori estaba jugando con él. Pero en lugar de frustrarse, decidió seguirle el juego.
— Qué manera tan tibia de limpiar un simple tinte rojo. — Repitió Rin, con una firmeza que hacía evidente lo mucho que lo deseaba.
Hiori se mordió ligeramente el labio inferior, sus ojos brillando con un toque de malicia mientras mantenía a Rin en esa tensa espera.
— Hmm ¿Entonces cómo piensas hacerlo? — Hiori murmuró, fingiendo pensar en ello, pero en el fondo disfrutando de la reacción de Rin. Lentamente, comenzó a acercarse más, sus labios apenas rozando los de Rin, lo suficiente para que Rin pudiera sentir la suavidad, pero no para concretar el beso.
Rin, incapaz de soportar más la tortura, movió su mano hacia la nuca de Hiori, tirando suavemente de él para eliminar la distancia que los separaba.
— Hiori. — Su voz era una advertencia, pero también llena de hambre.
— Tan necesitado. — Susurró el chico cabellos de cian.
Rin no había visto a Hiori en muchos días por lo que era entendible la necesidad de ese momento.
Finalmente, Hiori dejó de jugar, permitiendo que sus labios se encontraran con los de Rin en un beso que comenzó suave y lento. Los primeros segundos fueron casi de precalentamiento, como si ambos estuvieran explorando las sensaciones, pero tan pronto como Hiori emitió un pequeño suspiro la intensidad dentro de Rin se disparó. El azabache, no tardó en guiar a Hiori contra la pared más cercana y cerrar su boca con la de él en un movimiento de urgencia que el chico con cabellos cian encontró abrumadora pero fascinante.
Si Hiori pudiera calificar los besos de Rin, los describiría como insistentes, cargados de una pasión casi desesperada, como si cada vez que se unían quisiera demostrarle lo importante que era para él. Eran besos que no dejaban espacio para dudas, y aunque podían ser algo torpes y babosos, estaban llenos de sinceridad.
La lengua de Rin era implacable, moviéndose con una determinación que casi parecía una endoscopia, y Hiori, lejos de sentirse intimidado, respondió con la misma intensidad. Cada movimiento era una lucha por el control, una prueba de quién podía resistir más, quién cedería primero. Hiori se negó a dejar que Rin tomara todo sin más, así que empujó, apoyó sus manos y uñas en su espalda bien formada, robándole el aliento y respondiendo con la misma voracidad.
La presión de sus cuerpos, el calor que irradiaban, y la sensación de estar más vivos que nunca en esa batalla silenciosa de afecto. Rin podía sentir su corazón latiendo con fuerza, su mano agarraba la nuca de Hiori como si quisiera mantener pegadas sus caras en un largo momento que no quería que desapareciera.
La otra mano de Rin jugaba un poco con el elástico del traje de entrenamiento de Hiori y de vez en cuando se aventuraban descaradamente debajo de él para apretar y sentir la musculatura y la piel de Hiori.
Finalmente ambos se separaron, ambos respiraban con dificultad, sus pechos subiendo y bajando rápidamente. Una sonrisa satisfecha se dibujó en los labios de Hiori mientras observaba el rostro de Rin, sus ojos entrecerrados y su expresión aún cargada de esa intensidad tan característica. El labial de Hiori era ahora un desastre, manchando no solo su propia boca, sino también la de Rin, quien parecía ajeno a cualquier preocupación estética.
— Tienes labial por todas partes, — Comentó Hiori entre jadeos, su sonrisa ampliándose. — Estás hecho un desastre.
Rin, todavía con la respiración agitada, no pudo evitar devolverle una pequeña sonrisa, aunque en sus ojos aún brillaba esa chispa competitiva.
— Y tú no te ves mucho mejor. — Replicó Rin, sin apartar su mirada de Hiori. — Pero me importa una mierda.
Hiori soltó una pequeña risa antes de acercarse nuevamente, sus labios rozando los de Rin en un gesto más suave esta vez, un pequeño recordatorio de que, aunque sus batallas continuarán, siempre encontrarán consuelo en esos momentos de calma que compartían.
— Espero que no te hayas quedado sin aliento, Rin. — Susurró Hiori contra sus labios, su tono lleno de una suave provocación.
Rin le lanzó una mirada desafiante, con sus ojos aguamarina oscureciéndose ligeramente.
— Te sorprendería, Yō. — Respondió Rin mostrando sus dientes blancos acercándose al labio inferior de Hiori. — Todavía tenemos tiempo adicional.
Como Hiori amaba a este chico.
— Entonces… ¿Qué está esperando?
La noche fue un poco más larga para ellos.
FIN.
[Prima]
— Ay, no puede ser, no está por ningún lado.
La señorita Anri se encontraba en el depósito de despacho de las instalaciones, su ceño fruncido mientras movía cajas y limpiaba estanterías con desesperación creciente. Había pasado al menos media hora buscando un pequeño artículo que parecía haberse desvanecido en el aire, y la frustración comenzaba a hacer mella en su paciencia.
— Tardé mucho en armar ese kit de maquillaje, ¿Cómo se te pudo haber caído, Anri? — Se recriminó a sí misma, suspirando profundamente mientras se rendía finalmente en su búsqueda.
Se dejó caer en una pequeña silla, cruzando los brazos sobre su pecho mientras observaba el caos que había creado en su intento de encontrar la bolsita perdida.
— Bueno, supongo que tendré que armar otro — Murmuró con resignación, aunque en el fondo, no podía dejar de preguntarse dónde podría haber terminado aquel kit.
Mientras se levantaba de la silla, una idea pasó por su mente, haciendo que sus ojos se entrecierran con una mezcla de sospecha.
— A no ser que… — Comenzó, pero rápidamente sacudió la cabeza, rechazando la idea de que alguno de los chicos hubiera encontrado la bolsita y decidiera usarla. La imagen de alguno de ellos aplicándose maquillaje era tan absurda que no pudo evitar soltar una pequeña risa.
Sin embargo, a medida que salía del depósito, esa pequeña chispa de duda permaneció en su mente. Después de todo, en Blue Lock, nunca se podía estar seguro de nada.
Moraleja de la historia:
Zantetsu, por una vez en su vida, no hizo nada estúpido, pero nadie lo sabrá.
Y si te preguntabas cual era el favor que le pidió Kurona a Hiori, pues simplemente era solo hacerle masajitos en su espalda luego de sus entrenamientos por una semana completa. (T^T Rin me lo mando a volar en el manga)
