Capítulo 7 Una difícil decisión
En un lugar bastante oscuro y desconocido, se encontraba un joven de cabello castaño que estaba de rodillas en el suelo. Tenía la mirada agachada y una expresión de tristeza en su rostro. El había estado en ésa misma posición durante mucho tiempo. O al menos, éso pensaba él.
El castaño no sabía con exactitud, cuanto tiempo había pasado aquí. No había un reloj para saber la hora. No había una ventana para ver si era de noche o de día. No había ninguna persona a su alrededor que le hablará o le dijera cuánto tiempo había estado así por mucho tiempo. Lo único que había a su alrededor y que era todo lo que formaba y consistía, en éste lugar. Era oscuridad. Toda esquina, espacio y centímetro de éste lugar. Era llenada por una profunda y espesa oscuridad.
La misma que el había visto desde primer momento que abrió los ojos. El joven de ojos esmeraldas, recordó como había llegado aquí. El había llegado a la guarida de los famosos asesinos de Night Raid. Apenas llegó, ellos mismo querían conocerlo. Pero al ver el estado en el que se encontró, decidieron dejar descansar. Lo cuál el agradeció bastante. La mujer rubia, que por cierto se llamaba Leone. O éso fue lo que ella le dijo. Le indicó donde podía descansar. Lo llevó a su cuarto y le dijo que cuando se sintiera mejor lo llevaría a conocer a los demás.
Ella fué muy amable. Algo que hizo que el castaño no comprendiera el por qué ella lo trataba bien. Para el los asesinos son personas crueles, despiadadas, y sin corazón. "Je". El joven no pudo evitar soltar una risa al pensar éso, de ella, o de ellos. Crueles y despiadados. Ésas palabras describirían mejor a la familia que ellos mataron. La familia, que lo había ayudado. La familia, que el intento proteger. La familia, que había realizado ésos horribles actos en ése almacén, que él nunca antes había visto en su vida. Ni en sus peores pesadillas había imaginado o soñado éso. La solo idea de recordar éso hacía que el joven, se enojará cada vez más. Todavía recordó como Aria despotricaba lo que había hecho a ésa gente. Y el como para ella, solo eran el y las demás personas, juguetes y simple ganados que ella usaba para su diversión.
Tatsumi se sintió como en idiota. Como no pudo ver a través de ella. Como no pudo ver quién realmente era ésa mujer. ¿Acaso su necesidad de ayuda fue tan grande que nublo su juicio?. ¿O acaso fue tan idiota como para casi salvar a ésa mujer?. El no lo sabía con exactitud. Solo sabía una cosa. Si no fuera, por ésos asesinos. El hubiera sido otra víctima más de ellos. Ellos atacaron a toda la familia, antes de qué pudieran atacarlo. Ellos se aseguraron de hacerlos pagar a cada uno por lo que habían hecho. Ellos, ellos, lo habían salvado.
El joven se levantó de suelo y levantó su cabeza y miró hacia arriba. Junto toda su fuerza en su voz y liberó lo que había estado guardando. "¡ELLOS ME SALVARON!". Gritó con todas sus fuerzas.
Su grito se escuchó por todo este lugar. Algo irónico de éste lugar. Es que, a pesar de era un lugar dónde reinaba la oscuridad. Se podía escuchar el eco de su voz resonando por todos lados. Su grito, fue grande que cualquier persona (Si es que hubiera una aquí). Lo podría escuchar con claridad. Pero no había otra persona, a parte de él.
"Portador".
Y por supuesto, a parte de Onyx claro está.
El castaño se giró aun lado. Para ver como una especie de luz, apareció de repente. Esta luz era de color blanco y brilla con tanta intensidad, que solo su presencia hacía que esté lugar oscuro fuera casi borrado. La luz comenzó a acercarse al castaño lentamente. El joven no se inmutó ante la aparición de está luz. El ya sabía que era o quien era está luz. Al principio, cuando llegó aquí, si se sintió sorprendido de ver a Onyx, convertido en está luz. Normalmente, solo lo había visto como la espada que el traía o alguna arma, que él le pidiera cambiar. Así que verlo así, era una gran sorpresa para él. Pero con el pasar del tiempo, se empezó a acostumbrar. Ahora el castaño solo lo miró triste y decaído.
"Hola Onyx". Saludo a su compañero.
"Hola, Portador. ¿Ya se encuentra bien?". Le preguntó, aunque el sabía que todavía su usuario no estaba del todo bien.
"Si, creó que ya estoy. Gracias por darme espacio".
"No hay de que". Respondió el Teigu. "Y si no le molesta. Ya que se encuentra un poco mejor, podrías discutir sobre lo que vamos a hacer con éstos asesinos". Pidió la luz.
"¿Hablas de si aceptaremos su oferta de unirnos a ellos?". Preguntó con cansancio.
"Si, sobre éso". La voz de onyx mostraba un enorme fastidio.
"¿Pensé que ya habíamos hablado sobre éso?". Le preguntó a la Teigu.
"¿Y yo pensé que usted había recapacitado?". La Teigu le respondió con otra pregunta.
"Porque dices que deba recapacitar mi decisión".
"Lo digo, porque yo pienso que es una mala idea". La Teigu dijo enojada. "No creo que unirnos a éso asesinos sea una buena opción".
"¿Y tu crees que tenemos otra acción?". Le preguntó enojado.
"Si, huir, Portador".
El joven escuchó como su compañero/Teigu le respondió enojado. Dioses, como quisiera decirle que ésa una opción favorable. Pero la realidad, era que no lo era. Ni si quiera era una opción que ellos pudieran usar. O si la tuvieran disponible a su alcance. La rubia se lo había dicho, apenas pasó un día después haber llegado a su base. Ella, después de verificar si se encontraba un poco mejor. Le dijo que cualquier intentó de escapé que el haga, sería detenido por algunos de ellos y lamentablemente, tendrían que matarlo. Escuchar éso, lo hacía pensar que ellos si eran asesinos que se tomaban enserio sus decisiones. Todavía no estaba al 100 %, tanto fisica, como mentalmente. Así que, si intentaba escapar en su condición actual. Solo haría que lo maten. El se sintió un poco intimidado y asustado. Y ésto solo aumento más. Cuando Onyx le dijo que cada uno de ellos poseían un Teigu.
Esta noticia. Lo impactó de una forma muy grande. Pero no fue el único. El propio Onyx, estaba asombro e indignado, que ellos poseían armas imperiales. La Teigu había podido descubrir ésto. En los siguientes días, que ellos llevaban descansando en la guarida secreta de Night Raid. En ése tiempo Onyx, que al parecer desde la perspectiva del castaño. No había sido afectado de una forma negativa, después de haber visto lo que había dentro del almacén de esa familia. Había aprovechado ese tiempo, para averiguar y descubrir por se sentía extraño alrededor de estos asesinos. Claro, aparte de sentir disgusto por ellos. Sentía otra cosa. Algo familiar. Lo sintió, cuando el y su Portador, interactuaron con la rubia. Y lo volvió a sentir, cuando se enfrentaron a los asesinos ésa noche. Le tomó un día entero, descubrir que ellos irradiaban un aura muy familiar. Esta aura, se sentía como una parte de él.
No es hasta que el vió en sus mentes y recuerdos, que descubrió que ellos poseían Teigus. Por lo qué, después haber descubierto ésto. Y luego de pensar, que solo se había sentido extraño cerca de ellos, y no con las demás personas que él y su Portador habían interactuaro con anterioridad. Llegó a la conclusión de que el podía sentir los Teigus.
Está nueva revelación fue una sorpresa tanto para el castaño, como para la propia Teigu en general. Onyx nunca había hecho antes, ni sabía que el era capaz de éso. Aunque, en su defensa. El nunca había hecho eso antes, en las diferentes pruebas, que el investigador le había realizado hace 1000 años. De hecho, Onyx no recordaba con claridad la mitad o mayor parte de ésas pruebas. Lo cual era extraño, ya que se supone que él estuvo presente. Pero simplemente el no podía recordarlo. Le comento ésto a su usuario y el castaño le respondió, que tal vez fue porque, posiblemente, se debía a que estuvo dormido o, 'inactivo' durante mucho tiempo.
Onyx creyó ésto. Pero aún le resultaba extraño que el no recordará nada de ésos, experimento. Sin embargo, Dejó éso de lado para otro momento. Después de descubrir que podía sentir las Teigus. Ésto hizo que ambos tuvieran curiosidad sobre estos. Y está curiosidad llegó. Debido, a qué pensaron que tal vez, ellos tengan algo de información sobre Onyx y lo que pasó hace más de 1000 años.
Para averiguar éso decidieron investigar. Y para hacer éso, Tatsumi le había pedido de forma cortés a Leone, quien estaba afuera de su cuarto custodiando por si intentaba escapar. Si era posible que ella le dijera, sobre las Teigus. La rubia aceptó hacerlo con una sonrisa, también le presentaría a los demás miembros. El castaño aceptó con gusto. Ésto no solo le permitiría saber más sobre las Teigus, si no también que clase de personas y que tan fuertes eran estos. Asesinos.
"Onyx, por favor no te enojes". Pidió el castaño.
"¡¿Como quiere que no me enoje?¡". Onyx habló con evidente enojó. "¡Usted quiere que formemos equipo con ésos dementes, que tienen Teigus en sus manos¡".
"Oye no los llames, así". El castaño le dijo un poco molesto por la forma en como llamó a los demás.
"Como quiere que los llame, entonces. Ya conocimos a cada unos de ellos. Y pudo decir, con extrema seguridad, que solo dos de ellos parecen ser al menos, personas cuerdas. El resto, son sólo un montón de gente, rara, pervertida, egocéntrica, y perezosa...". Onyx siguió hablando.
Tatsumi llevó una de sus manos a su rostro. Mientras escuchaba cómo la Teigu seguía hablando desde su perspectiva el como eran para el estás personas. El castaño trató de pensar en cómo haría para tratar de convencer a Onyx, de que pudiera estar deacuerdo con él. La Teigu siguió hablando mal de estás personas, hasta que una idea le llegó al joven de ojos esmeraldas.
"También, está el hecho de que yo me siento incapaz de trabajar con ésos asesinos por que...". Onyx iba a seguir hablando cuando fue interrumpido por el castaño.
"Espera Onyx". El pidió a la Teigu detenerse. Petición la cual la Teigu obedeció. "¿Por qué mejor no volvemos a ver a cada uno de ellos y tratamos de ver si lo que dices es verdad?".
La Teigu que se había quedado callado. Escuchó lo que dijo su usuario y lo pensó por un momento. Era una buena idea. De está forma haría ver a su, Portador, que el tenía razón.
"Ok, Portador. Haremos éso". La luz dijo, para acto se digo convertirse en un espejo bellamente decorado. "Y vera que yo tengo razón".
"Eso lo veremos amigó". Tatsumi tenía una sonrisa en su rostro.
El espejo tenía un cristal muy brillante, era tanto, que se podía ver su reflejo de una forma que el no había visto antes. El joven miró su imagen en el cristal del espejo, para esté cambiar a la de una mujer alta y rubia. Era Leone.
"Bien". Onyx habló con un tono de autoridad. "Empecemos, con la mujer que nos metió en esto. La rubia".
"Se llama Leone, Onyx".
"Si como sea. Para empezar ella no es de confianza, Portador".
"¿Y cuál es tu razón para decir éso?". Preguntó.
"Aparte del hecho, de que lo quiso estafar. Esta el hecho de que le dije que ella ya ha estado haciéndole eso a otras personas".
"Pero no creó que eso, fuera motivo suficiente para que no podamos confiar en ella. Además, ella fue la que nos dijo que Aria y su familia hacían algo mal". Tatsumi sacó a relucir su opinión con respecto a Leone.
"Posiblemente, pero también está el hecho de que en todo esté tiempo ella a intentado hacer algo con usted".
"Si, ya se que ella quiere que me una y también...".
"De hecho, ". Onyx lo interrumpió, su voz de autoridad cambio a una de incomodidad. "Yo me refería a que ella ha estado mostrándole y dirigiendo su cabeza, cada vez que tiene la oportunidad, hacía su pecho".
Tatsumi se puso rojo de la vergüenza. Recordó como en efecto, ella le ponía sus pechos en su cabeza o le mostraba partes de su cuerpo, cada vez que el la veía. El no sabía porque hacía éso. Aunque por la sonrisa que mostraba al ver su expresión, podía estar seguro que ella se estaba burlando de él.
Onyx vió ésto y decidió cambiar de tema. Solo por ver a su Portador así, dejarían pasar a la rubía como alguien aceptable.
"Muy bien, el siguiente es...". El espejo cambio de imagen y mostró a un hombre de confección bastante grande, con un peinado en forma de corazón. su cabello era de color negro. Tenía una armadura verde. con una chaqueta de color negro en sus hombros había un parte de picos. Esté era al que llamaban, Bulat. Tatsumi no lo había reconocido al instante. Hasta que recordó haberlo visto entrenar con una lanza. Cuando lo conoció le dijo que el era el sujeto debajo de la armadura.
"¿Y bien, Onyx, que tienes que decir con respecto a el?". Preguntó confianza. El castaño estaba seguro que su Teigu no podría decir nada malo de él. Y estaba en lo cierto. Esté juntó a otra persona, eran unas de las pocas personas, de éste grupo de asesinos, que al menos, la Teigu consideraba apropiada para trabajar juntos.
Onyx no tenía casi nada malo con decir sobre él. Excepto, una cosa. Una cosa tan pequeña, e insignificante. Que no era un problema en realidad. Pero aún así, tal vez sería un problema para su Portador.
"Solo tengo, una pregunta Portador". La Teigu habló a su usuario.
"¿Dime cuál es, Onyx?". El castaño dio un suspiro.
"¿No le molesta que el sea gay?". La Teigu finalmente preguntó. Su pregunta causó confusión y sorpresa, en el castaño. En serio, el esperaba que Onyx, dijera o preguntará cualquier otra cosa. Nunca esperó éso de su compañero.
"No la verdad, no. De hecho, me alegra que el Señor Bulat no lo negará". Respondió con honestidad.
Onyx escuchó ésto. La Teigu dió suspiro. La verdad ya había oído a su Portador decirle lo mismo a ése hombre. Pero necesitaba estar seguro. Sin decir más, decidió seguir con los otros.
La imagen de Bulat cambió por una mujer de cabello púrpura al igual que sus ojos. Tenía vestido largo. Llevaba unos lentes y una sonrisa en su rostro. Ella era sheele.
El castaño al ver su imagen. Se sintió dividido, en créer si de verdad ella podía ser una asesina. A simple vista, no parecía ser una asesina. Aún si ella dijo que formaba parte de Night Raid.
"Ella, no creó que sea tan mala". Dijo el castaño sin estar seguro de lo que decía.
"Tal vez tenga razón, Portador. Pero no se olvide que ella le dijo si no se unía a ellos, lo iban a matar". La Teigu respondió con seriedad. Para Onyx esta mujer, casi no representaría una amenaza para su usuario. Lo único que le preocupaba, era lo raro que ella podía llegar hacer. También, estaba el hecho, de que a pesar de que era una asesina profesional. También era algo torpe. Cuando el castaño le preguntó porque decía éso de ella. La Teigu le explicó que leyó su mente y sus recuerdos. Y pudo ver, que en toda la vida de la peli púrpura, ella incapaz de hacer algo sin ocasionar un desastre. Además, estaba el hecho de que cuando la conocieron, Onyx se percató del tema del libro que ella estaba leyendo. '100 maneras para dejar de ser un cabeza hueca'.
Tanto Tatsumi, como Onyx, no pudieron llegar a una conclusión con respecto a está mujer. Por este caso, decidieron dejarla de lado. Hasta que pudiera conocerla mejor.
"La siguiente". El espejo volvió a cambiar de imagen. Ahora mostraba a una joven que tenía su cabello en dos coletas. Tanto sus ojos, como su cabello, eran de color rosado. En realidad, toda su ropa vestía el mismo color. Ella era Mine. Tatsumi pensó que tal vez le gustaba ése color.
"Ella sin duda va hacer una gran molestia y también, un gran estorbó para nosotros. Si nos unimos a ellos". Onyx habló con enojo y molestia en su voz.
El castaño solo por está vez. No hizo ningún intento de contradecir a su compañero. El también compartía un poco su disgusto hacia esta chica. Pero solo era poco. Aún así trató de defenderla. "Creó que ella, solo trató de mostrarnos su punto vista. Es decir, yo también haría lo mismo". El castaño habló desviando la mirada.
"¿Su punto de vista?". Preguntó enojado. "La pequeña mocosa, lo insulto y le dijo que era un idiota que se dejaba manipular por cualquiera".
"Vamos, no es como si estuviera del todo equivocada". El joven se rascó atrás de su cabeza. "Yo confíe demasiado en Aria y casi terminó como esas otras personas".
"Eso no fue su culpa. Portador. Fue la mía, debí estar seguro de las verdaderas intenciones de ésa mujer, antes de convencerlo de aceptar su ayuda". La Teigu explicó a su usuario. "De cualquier, forma ella es una mujer egocéntrica y algo narcisista".
"¿Acaso viste éso en su mente?". Preguntó el joven.
"No hacía falta, a penas ella lo insulto me di cuenta de la clase persona que es".
Tatsumi frunció el ceño. Para el no era bueno juzgar a alguien sin conocerlo realmente. Éso lo aprendió a la mala de Aria.
Onyx, siguió con los demás. Había decidido que la peli rosada, era hasta ahora, la única con la que no podrían trabajar. El resto tal vez serían buenos compañeros para el y su Portador. Espejo cambió de imagen. Ahora mostraba a un joven peliverde. Sus ojos eran de color verde también. Llevaba unas gafas rojas en la parte superior de la cabeza. Vestía una chaqueta larga verde con una capucha con ribetes de piel sobre una camisa blanca y roja y jeans azules con zapatos marrones. El era lubbock.
"Vamos, Onyx. No creó que el sea un mal compañero". Tatsumi dijo estirando sus manos hacia él espejo.
"No si usted es un hombre. Pero si fuera mujer, si sería un problema". Onyx habló. Estaba enojado con tener que mostrarle a lo que para él. Era el integrante que más le molestaba y que le daba un poco de asco, tener que presentar en el espejo. Y la razón ¿Por la que él sentía asco hacía el peliverde?. Simple, Era un pervertido. Y Onyx, odiaba a los pervertidos.
La verdad, si no fuera por su Portador y su extrema paciencia. La propia Teigu habría matado a ése chico, al primer momento en que el peliverde estiró su mano para saludar a u usuario. Y el en verdad, odiaba a los pervertidos. Los consideraba las personas más asquerosas y despreciables, junto a los asesinos que podían haber en el mundo.
Así que, Onyx en verdad no tenía un gran entusiasmo por trabajar con él. Pese a que el muchacho de las gafas, mostraba una actitud agradable y amistosa. Tatsumi intentó convencerlo, de que él posiblemente sería un gran compañero. El castaño le dijo que viera en su mente si había algo malo en él. La Teigu aunque no quería, hizo caso a su usuario. Vió en su mente, para ver si había algo bueno en él. Para cuando terminó, la Teigu había confirmado que si el peliverde tenía algo bueno. Cabe resaltar, que si bien Tatsumi tenía razón. Ya que, Onyx dijo que no había nada malo dentro de Lubbock. Aún así, la Teigu mostró una ira, casi incontrolable. Pues la Teigu, había visto los numerosos intentos del peliverde, por ver a sus compañeras desnudas. Lo único que lo había calmado y evitado que haga algo horrible al peliverde. Fue ver que todos sus intentos habían resultado en un fracaso, seguido por sus compañeras dándole una serie de golpes. Éso le causo algo de gracia. Tatsumi mismo había escuchado como Onyx se reía del peliverde.
Pero aún después de ver todo ésto. Onyx no cambió de opinión con respecto al peliverde. Decidió que el tampoco sería un compañero con el que el estuviera dispuesto a trabajar.
Tatsumi suspiro de cansancio. Hasta ahora el marcador, era parejo. Tenía a Leone y Bulat, como compañeros positivos y favorables para trabajar. Pero también, tenía a Mine y a Lubbock, como compañeros negativos y no recomendables para trabajar. Sheele, era a la única que no supieron en donde colocarla. A pesar de que Onyx, leyó su mente. La propia Teigu, no sabía si era sería una compañera de confianza o no.
El castaño sabía que la última persona decidiría si ellos se unían o no, a éstos asesinos. Y el rogaba, en su mente, que Onyx tratara de ser más abierto.
El espejo cambio otra vez. Ahora mostraba a la última persona que ellos verían. La última Integrante de Night Raid. La última persona la cuál ellos juzgarán. La famosa Akame. O mejor, conocida como, 'La Asesina de Ojos Rojos'.
Al castaño le resultaba extraño ése nombre que le pusieron en el imperio. Pero según Onyx, después de haber leído su mente y la de sus compañeros, así la llamaban todos en la capital.
Tatsumi se acercó al espejo y puso su mano en el cristal. Tomó la imagen de la mujer pelinegra. La miró con algo de duda. No sabía cómo sentirse. Esta era la mujer que intentó matarlo a él ése día. Pero también, era una de las mujeres que le había hecho ver la realidad de la capital.
"Onyx, yo...". El joven intentó hablar, pero fué interrumpido por el Teigu.
"No, Portador. Ella no es una mujer de confianza". La Teigu convertida en espejo habló.
El castaño pareció molesto por escuchar como la Teigu había decidido éso, sin que el pudiera hablar al respecto. "Onyx, ella es muy hábil la vista, ¿no?".
"Si, Portador". Respondió él Teigu.
"¿Y también viste en su mente, no?".
"Si, Portador". Respondió nuevamente la Teigu.
"Entonces, debo suponer que viste, ¿Que ella se toma muy enserio su trabajo y ayuda sus compañeros, No?".
"Si". Onyx comenzó a enojarse.
"Entonces, ¿porque piensas éso de ella?. Necesito que seas honesto". Tatsumi preguntó, quería saber que era lo que pensaba su compañero realmente de esta mujer. Había permitido que Onyx, tuviera sus propios motivos y opiniones con respecto al resto, pero necesitaba escuchar lo que él pensaba de esta chica.
Onyx, no respondió de forma inmediata. Se quedó callado, pensando en que dijo el castaño. El pidió que el fuera honesto, con respecto a está chica. Dudo por un momento. No sabía si éso era una buena idea. Hasta ahora, el fué cortó y simple en sus opiniones con los demás. Pero la opinión que la Teigu tenía con esta chica, no era mejor de la que tenía con los otros. Si le decías la verdad, no sabría que reaccionar tendría el castaño. Tal vez, se asustaría. O tal vez, el finalmente se daría cuenta de la magnitud de los posibles consecuencias de aceptar la oferta de éstos asesinos. Para Teigu, solo habría una forma de saberlo.
"Portador". Onyx habló, usaba una voz de que era una mezcla de tristeza y autoridad. "La razón, por la que Akame no es de confianza y tampoco ninguno de ellos . Es que porque aún sí nosotros nos unimos a ellos. Nos podría matar de todas formas".
Tatsumi miró molesto al espejo.
"No me miré así, Portador". La Teigu habló. "Yo se de lo que habló".
"Pues, se nota que no lo sabés". Tatsumi respondió molesto. "Además, ¿No creés que exageras?".
La Teigu al escuchar éso se enojó aún más y por primera vez en su vida, perdió el control. "¿Estoy exagerando?. ¡¿Estoy exagerando?!".
El espejo comenzo a temblar y todo el lugar en sí. Tatsumi se asustó por esta repentina acción. La imagen de Akame fue reemplazada por una de Akame matando a su mujer. Seguida por otras de ella misma, matando a varias personas. "¡Mire bien, Portador!". La Teigu gritó a su usuario. "¡Mire como ella mata a estás personas!. Mire como les quita la vida sin remordimiento!. ¡Mire como mata sin mostrar emoción alguna!".
Tatsumi miro el espejo. Vió como ella acababa con toda ésa gente. Había una mujer. Unos chicos que tenían un uniforme extraño y antiguo.
"Y antes de que diga que eran gente malvada. No lo eran. Las personas que le estoy mostrando, eran personas que ellas más quería en su vida. Ésas mismas personas la querían de la misma forma. Ésas mismas personas, que ella mato sin piedad". Gritó enojado Onyx.
Tatsumi miró con horror ésto. Vió como ella los mataba. Vio como mantenía una expresión sin vida en su rostro. Vio la misma palabra en ésos ojos rojos, que ella decía cuando atacaban. "Matar". Dijo el castaño de caer al suelo. El desvío la mirada. No quería ver más.
"Ya para Onyx. Ya no me muestres más". Rogó el castaño.
Onyx al escuchar la voz de miedo de usuario volvió en sí. Dejó mostrar ésas imágenes y volvió a su forma de luz. Al volver en sí. Vió como tatsumi estaba de rodillas en suelo con la cabeza agachada.
"¿Pero que hecho?". Dijo la Teigu arrepentida por lo que hizo. No quería hacerle éso a su Portador. Solo quería decirle la verdad sobre está chica. En ningún momento quería traumarlo. Onyx en su forma de luz se acercó a l joven. "Lo siento, portador. No se que me pasó,...yo,...me,...descontrolé". Pidió disculpas la Teigu.
El joven levantó su cabeza y miro a la luz a su lado. "Esta bien, Onyx. Fue mi culpa. Yo te pedí que fueras honesto".
Onyx bajó un poco, estaba avergonzado. Nunca había reaccionado así. Era lo primera vez en mucho tiempo que el así ésto.
"Pero Onyx". Tatsumi comenzó a levantarse. "Yo creo que estas mal".
La Teigu en forma de luz, miro al castaño confundido. "¿Que quiere decir, Portador?".
"Lo que quiero decir. Es que, yo pienso que estás dejando llevar por las apariencias, como yo lo hice con Aria y su familia". El castaño comenzó a sonreír. "Ellos claro si son asesinos, pero creó que hacen ésto por una razón, o ¿no?".
"Si se puede decir éso, ellos odian a la capital. Lo pude ver en sus mentes, todos comparten ese sentimiento".
"Entonces, ¿No puedes pensar que ellos tal vez matan a la gente mala de la capital para evitar que lastimen a las demás personas?
La luz se giró aún lado. Como señal de que hubiera desvíado la mirada. "Tal vez".
"Entonces, ¿Éso no sería lo mismo que nosotros hacemos?".
"Lo que nosotros hacemos, es diferente. Nosotros solo atacamos y matamos para salvar a otras personas. No matamos por dinero o placer". Dijo Onyx.
"Éso cierto. Yo al igual que tu solo usamos la violencia como último recurso. No me gusta matar a mis oponentes". Tatsumi dijo con seriedad. El castaño desde muy joven, mostraba un respeto a sus contrincantes. Era una especie de forma, de que no importa con quién se enfrente el siempre mostraría cómo era él y que nadie cambiaría éso.
"Portador, sea razonable". Onyx volvió a hablar. Ahora era más una súplica que una petición. "Podemos irnos, podemos escapar. Ir al palacio real del emperador y ahí podremos mostrarle como es el imperio. Los dos juntos podríamos convencerlo de que el Imperio necesita cambiar".
Tatsumi agachó su cabeza. El castaño de verdad quería aceptar su la petición de Onyx. Pero, al mismo tiempo, había algo en ésa petición que lo hacía pensarlo dos vez. Y era el hecho, de que ni Tatsumi, ni Onyx, sabían lo que pasaría si llegaban al trono del emperador y esté se negaba a ver como era el imperio. O si tan siquiera podían llegar si antes de fuera atacados.pornla guardia del imperio. La incertidumbre ante ésto, hacía que el castaño se negará a aceptar la petición de su compañero.
"No puedo, Onyx". Dijo el joven triste. "Sería demasiado arriesgado".
La luz comenzó a baja su intensidad. Era como si mostrará que estuviera triste.
"Pero tu puedes". Tatsumi habló con algo de lástima.
"¿Que quiere decir con eso?". Preguntó sin entender lo que dijo el castaño.
"Lo que quiero decir es qué te mandaré al palacio y tú mismo podrás mostrarle al emperador, como esta el imperio". Dijo el joven. La verdad le dolió un poco ésto. Separarse de quien hasta ahora era su único amigo en la capital. Pero para él, no había otra forma de resolver ésto. El no quería correr el riesgo de ser atrapado y encarcelado por alguna guardia imperial. O peor por el primer ministro. Según lo que le contaron los demás. El primer ministro, se deshace de todos los que considere una amenaza. Pero tampoco quería obligar a Onyx a quedarse con el y éstos asesinos. Así que tendrían que separarse. Era la única idea posible. Sin embargo, esa idea fuera borrada, al escuchar la voz enojada y sería de Onyx.
"Me niego, rotundamente". Grito la Teigu. "No voy a abandonarlo y menos con éstos asesinos".
Tatsumi miró la luz frente a él. "Pero, estás diciendo que no quieres trabajar con estos asesinos, y yo sí. ¿Porque te quieres quedar conmigo?".
"Simple, para protegerlo". Onyx habló pero ya más calmado. "Portador, usted no sabe de lo que ellos son capaces y yo si. Si me voy, ellos podrían intentar algo con usted. Y éso no me lo perdonaría. Usted es mi Portador. Mi Usuario. Uno de mis propósitos. No podría llamarme Onyx : Ultime Prtection, si dejará que algo le pasará".
El castaño la miro con los ojos bien abiertos.
"Además,...". La Teigu volvió a hablar, pero esta vez parecía sonar ser más, triste. "Usted, es mi único,...amigo. Portador. Sin usted, no tendría a nadie, de nuevo.
"Onyx". Tatsumi tocó la luz con una de sus manos. El joven trató de calmar a su compañero. No sabía porque, pero sentía que debía hacerlo. Cuando su mano entró en contacto con la luz que Onyx desprendía. El castaño sintió una calidez, muy agradable. "Es cálido". Pensó mientras pasaba su mano por encima de esta luz. Siguió haciendo eso durante un rato. Mientras pensaba en como hacer, para que los dos estuvieran de acuerdo, con aceptar la oferta de la rubia. "Tengo que pensar y encontrar una forma de que está decisión también sea favorable para Onyx. No quiero que se quedé conmigo, solo para protegerme. Si aceptará que el haga ésto, sería casi como si lo estuviera obligando, ¿Verdad?. Se que uno de sus propósitos es protegerme. Pero sintió que éso, es casi como una obligación que le pusieron. Y yo no quiero éso para él. El castaño siguió pensando en una forma de solucionar esté nueva duda que había surgido. Hasta que le llegó una idea. "Espera, lo tengo". Dijo en su mente mientras una sonrisa se formaba en su cara.
"Onyx, encontré una solución a éste problema" Dijo a la luz frente a él.
"¿Una solución?". Preguntó la Teigu.
"Así es". Dijo el castaño mientras se sentó en el suelo. Lo había hecho, para estar a la altura de la luz. Que había bajado un poco al suelo, cuando dijo que se quedaría con él. "Te diré que, nosotros nos uniremos a ellos". Habló refiriendose a los asesinos de Night Raid.
"¿Entonces, nos volveremos asesinos?". Preguntó Onyx algo deprimido.
"No, mi querido amigo. Lo que digo, es que nos quedaremos con ellos para limpiar la capital de la gente corrupta y de quienes se atrevan a lastimar a otros por placer".
"¿Pero, como sabremos si los que nos piden eliminar son malas personas?". Onyx preguntó con duda. Aunque se supone que no debería hacer ésa pregunta. Ya el debería saber con exactitud, quiénes son malos y buenos. Leyendo tal vez, las mentes de ésos asesinos y de las futuras personas que maten. La verdad, era que ni Onyx sabía si las personas eran buenas o malas. O si tenian otras intenciones ocultas. Y éso se debía, a su encuentro y la posterior revelación de la verdadera naturaleza de la Joven Aria. Ése día Onyx, casi cometió un error. Un error que casi le cuesta la vida su Portador. Se lamentaba en verdad, el no haber leído con más detalle y exactitud, las intenciones que tenía ésa familia con tatsumi. La razón porque no pudo saber como eran ellos de verdad. Era porque cuando entró a sus mentes. Lo primero que vio, era que ellos ayudaban a personas de otras aldeas. Y éso fue suficiente para que él ya no viera más. Si, lo sé. Era estúpido, el no haber tenido más cuidado. Tatsumi no había sido el único que se había dejado engañar por ésa familia. Desde ése día, Onyx juró nunca más volver a cometer ése error.
Pero aunque se lo había jurado. Todavía no confiaba mucho en las personas. También estaba el hecho de que. Aunque él podía leer la mente, estaba habilidad tenía sus límites. Primero, necesitaba que las personas estuvieran cerca de él. Lo suficiente como para el pudiera hacerlo sin muchas complicaciones. Segundo, requería tiempo para hacerlo. No mucho, unos pocos minutos. Como unos 5 minutos. Pero si bien eran pocos minutos las personas no estarían quietas mucho tiempo. Éso lo sabía bien. La mujer de ojos rojos, se movía demasiado rápido. Razón por la cual, el no pudo leer los siguientes ataques que haría.
"Nos aseguraremos de éso". El castaño contestó sin preocupaciones. "Cada vez que nos pidan matar a alguien, pediremos que nos den un informe y para asegurarnos de que digan, la verdad tu leerás su mente. Pero si veo que ellos nos mienten y nos engañan para matar gente inocente. Entonces, solo huiremos sin mirar atrás". El castaño ajeno de que Onyx, tenía límites con sus habilidades respondió con confianza. La Teigu pensó en todo lo que dijo el castaño. La verdad era una muy buena idea. Si se unirían a éstos. Pero también, tendrían la opción de escapar a la primera oportunidad de que ellos, tratarán de usarlos. A Onyx le gustó estaba idea.
"Ok, Portador. Me convenció, trabajaremos con ésos asesinos. Pero ni bien muestren sus verdaderos colores, nos largamos de aquí". Habló la Teigu.
"Gracias amigó". Tatsumi le sonrió a la luz, para después ver a su alrededor. "Oye, por cierto".
"¿Si pasa algo, Portador?". Preguntó el Teigu.
"Bueno, quisiera saber cuánto tiempo llevábamos aquí". Preguntó el joven al ver toda la oscuridad a su alrededor.
"Um, esperé un momento". Onyx pidió mientras hacía algo, ya que su luz parpadeó un par de veces. "Hemos estado hablando, casi 7 horas".
"¡¿7 Horas?!". Gritó asombrado el joven mientras se levantaba del suelo.
"Si". Respondió calmadamente el Teigu.
"¿Y cuánto tiempo a pasado afuera? O sea, me refiero a fuera de mi mente". Preguntó preocupado el castaño.
"Como unos 7 minutos ".
La cara de asombro del castaño solo hizo que se hiciera más grande. "¿Como es éso posible?".
"Éso se debe, a que yo hice que el tiempo pasará mas rápido aquí". Dijo como si nada.
"Espera, ¿Me estás diciendo que puedes manipular el tiempo a tu voluntad?". Preguntó con duda.
"La verdad, solo hice que en su mente se sintiera el tiempo más lento. Un simple truco mental". Respondió Onyx.
"Oh bueno, éso me tranquiliza". El castaño se rascó su mejilla. A veces olvidaba de lo que Onyx era capaz de hacer. Para el sentía que la Teigu que el tenía consigo lo haría un guerrero poderoso. Ya que, para tatsumi. Onyx era imbécil. Después de todo era la Teigu Número 49.
"Bueno, Onyx. Si no te molesta quisiera salir". Pidió cortésmente a luz frente a él.
"Entiendo, lo sacará de aquí. Portador". Dijo Onyx, antes de brillar y convertirse en una persona. Esta estaba hecha de madera muy fina y bellamente decorada. Su manilla era de un color dorado, juntó con una gema de color blanco y negro. "Solo cruce la puerta y podrá salir, ¿Lo entendió, Portador?".
"Por supuesto, amigo". Tatsumi caminó hacia la puerta y antes de cruzar por ella. Pensó en lo que haría apenas saliera de aquí. "Es hora de tomar una decisión". Dijo antes de cruzar y salí de éste oscuro y desolado lugar, que era su mente.
Tatsumi abrió sus ojos, finalmente había despertado. Lo primero que vió era la hecho de su cuarto. Giró su cabeza y vió el muro de su cuerpo. Comprobando que esta en el cuarto que había dormido durante varios dias consecutivos. Se levantó de la cama, mientras se limpiaba sus ojos. "Dioses, tendré que acostumbrarme a ésto". Dijo al sentirse algo cansado.
"¿Estás bien?". Preguntó una voz dentro del cuarto.
"Si solo, tendré que acostumbrarme a ésto, no te preocupes". Respondió el castaño, al pensar que el que había hablado había sido Onyx.
"Esperé que eso sea verdad. Ya que te quedarás aquí, no?". Preguntó la persona que le había hablado al joven.
"Si, si lo sé amigo. No tienes que recordarmelo".
"¿Amigo?". Dijo confundida. "Prefiero que me llames, Jefa".
Tatsumi se mostró confundido. Dejó de frotarse sus ojos y los abrió por completo. "Pensé, que no tenías género y también...". El castaño dejó de hablar a ver que aún lado de su cama. Estaba una mujer de cabello corto y plateado y ojos morados. Lleva un parche en el ojo derecho. Lleva un traje negro que muestra su escote. Tiene un brazo derecho mecánico verde y negro. Ella era Najenda. La líder de Night Raid. Y su futura líder.
El joven Portador de Onyx, se quedó callado. Finalmente, estaba conociendo a la líder del grupo más conocido, famoso y peligroso de la capital. El trató de pensar en lo que haría a continuación. Necesitaba ser cortés y humilde. "Mucho gusto". El se levantó por completo de la cama. Si iba a conocerla era mejor hacerlo de una buena forma. "Mi nombre es Tatsumi y es un gusto conocerla". El castaño se paró se frente a la mujer y estiró su mano hacia. El esperó a que ella le devolviera el gesto. Pero no lo hizo. En cambio, ella solo miró por un momento. Antes de desviar la mirada y soltar una pequeña risa.
Tatsumi se quedó confundido, sobre porque ella hacía ésto.
"Portador". Onyx habló su voz sonaba algo incómodo. "Debería cubrirse".
"¿Cubrirme?". Dijo en su cabeza, antes de bajar la cabeza y ver que no tenía su ropa puesta. Toda su ropa, a excepción de sus boxers. Se había ido. La cara del castaño paso de una de sorpresa, a una de confusión, luego a una de horror para después, pasar a una de vergüenza.
Tatsumi no tardo en de un salto volver a la cama y cubrirse con las sábanas de está. Mientras así ésto la mujer llamada Najenda. Solo se reía.
"¿Como pasó esto, Onyx?. Preguntó a la Teigu en su mente.¿Se supone que yo mi fui a dormir con toda mi ropa puesta?".
"Sospechó que la mujer rubía, o Leone, como así se llama. Lo desnudo mientras usted dormía". Respondió el Teigu.
"Me desnudo mientras dormía". Gritó en su mente. "¿Como hizo éso?".
"Creó que ella esperó a que usted se durmiera, para hacerle éso".
"¿Porque no hiciste nada para detenerla?". Le preguntó enojado.
"Iba a hacerlo, pero al ver que usted estaba tan dispuesto a trabajar con ellos. Pensé que tal vez debería a acostumbrarse a lo que ellos hagan". Respondió como si nada.
"¡Desnudar a tu compañero, no es normal!". Grito el joven mientras unas lágrimas salían de sus ojos. Ya estaba lamentándose de haber aceptado estar aquí.
"¿Disculpa, Tatsumi, verdad?" Preguntó la mujer quien ya se había dejado de reír. Aunque se notaba se no del todo.
El castaño no respondió. Todavía seguía cubierto por las sábanas avergonzado por estar casi desnudo frente a su futuro líder. Solo se limitó a asentir.
"Bien, ya que nos conocemos. Porque pienso, ¿Que el resto te contó sobre mi verdad?".
Tatsumi siguió sin responder. Solo volvió a sentir.
"Bueno, ¿Que tal si dejamos de lado las presentaciones y pasamos a hablar sobre la oferta que te hizo una de mis subordinadas?".
Lo dicho por la mujer, hizo que el castaño olvidará su vergüenza y adoptará una actitud seria. Le volvió a levantarse, pero solo la parte superior. Todavía seguía en la cama, cubriendo el resto de su cuerpo con las sábanas de esta. "He pensado en mucho sobre su petición, Jefa". El castaño habló con confianza.
"¿Así?". Levantó una de su ceja, mientras lo miraba esperando su respuesta. "¿Y que has decidido?".
El joven dejó escapar un suspiro. "No fue algo fácil para mí, créame. De dónde vengo, ni propios amigos aprobarían lo que estoy por hacer". El castaño bajo la cabeza. "Ni mis propios padres".
Najenda escuchó como la voz del joven cambió de confianza, a casi un susurro. Casi como si se estuviera lamentándose. Ella pensó el diría que no quería formar parte de ésto. Si el decía éso lo respetaría. No lo obligaría ser un asesino. Pero tampoco lo podría dejarlo ir.
"Pero". El castaño volvió a hablar. "Después de pensarlo mejor y de haber visto lo que ahí en la capital y la gente que la domina". La voz del joven se hizo más fuerte y grave. "He decidido ayudarlos a eliminar a esos horribles seres".
Najenda sonrío por la respuesta de él le dió.
"Pero tengo condiciones".
Najenda sin perder ésa sonrisa, se acercó a él y pregunto. "¿Y cuáles son tus condiciones?". Ella escucharía lo que quería el joven. Si era algo bueno y simple. Entonces, las aceptaría. Pero si era algo egoísta y malo. Entonces, tendría que negarse. Aunque, por lo que le dijo Leone, Esté chico, no pediría nada malo. Según la rubía, ella lo describía como alguien justo y bueno.
Tatsumi dio a conocer sus condiciones. Sobre si llegará a matar. Lo haría. Pero lo haría solo a la gente mala. Gente que lastimaba a las personas. No mataría, y tampoco lastimaria a gente inocente. Por ello, si ellos necesitaban que el matará, la haría, siempre y cuando, ellos le dieran pruebas que ésa persona había hecho éso.
Najenda estuvo deacuerdo y aceptó sus condiciones. Ellos tenían una habitación llena de un montón de información, sobre gente de la capital, que había hecho un montón de cosas horribles, con todas pruebas, fotos, pistas que ellos dejaban en cada acto que hacían. Normalmente, casi no necesitaban ésa habitación, ya que todos confiaban entre ellos. Pero con éste chico, tendrían que volver a usarla.
Najenda le preguntó si no tenía más condiciones. Solo por curiosidad. Pero el castaño dijo que no. Solo eran ésas. Estás palabras, confirmaron lo que le dijo la rubía sobre él. Que era alguien bueno y correcto. Ni siquiera, preguntó sobre si le iban a pagar. Aunque lo iban hacer de todas formas. Le gusto que el no pidiera un pago por cada asesinato.
La mujer se levantó de su silla y estiró su brazo metálico hacía el joven. "Será un placer tener aquí con nosotros, Tatsumi". Dijo ella. Algo le decía que esté chico sería un gran aliado para Night Raid.
"Sera un placer trabajar junto a ustedes también, Señorita Najenda". Tatsumi estrechó su mano con la manos metálica de la mujer.
"¿Señorita?". Najenda se burló. "Llámame Jefa".
Tatsumi sonrío. "Está bien, Jefa".
Luego de unos segundos, los dos dejaron de apretar sus manos.
"Bueno, ahora que soy parte de Night Raid. ¿Que tengo que hacer?". Preguntó esperando que hacer. Ahora que sería un asesino.
"Que bueno que lo preguntes". Najenda se levantó y caminó hacia la puerta para abrirla y dar paso a Akame.
Tatsumi al mirarla se sintió sorprendido por volver a tener cerca tan pronto. Onyx también lo sintió y se puso algo incómodo.
"Tu y Akame tendrán un tarea muy importante". Dijo ella con una sonrisa en su rostro. "¿ Crees que podrán completarla?".
El castaño, a pesar se sentirse un poco incómodo con tener cerca de nuevo a Akame. Decidió mostrar confianza. No era momento para sentirse incómodo. Tenía una misión. Y debía completar. Aún si era con ella. El haría su mejor esfuerzo. "Por supuesto, Jefa". Respondió el jóven.
"Bien, entonces empiezen a preparar el desayuno y luego, tatsumi, limpia todo la base". Dijo la mujer antes de salir del cuarto.
Tatsumi se quedó ahí en su cama, todavía con esa expresión de determinación en su rostro. Se quedó asi. Hasta que akame le lanzó un delantal en su cabeza.
"Póntelo, cuando termines, ve me en la cocina . No te tardes". Dijo Akame antes de salir del cuarto también.
Tatsumi finalmente salió de ese estado. Para después quitarse el delantal de su cabeza y mostrar una sonrisa de tranquilidad. "Bueno, al menos. Podré relajarme".
Tatsumi se levantó de la cama y comenzó a dirigirse hacia la cómoda que estaba al lado de su cama. Mientras el se vestía. Pensó en cómo sería su vida a partir de ahora. Si bien sentía un poco de incertidumbre. También se sentía extrañamente emocionado. Moría de ganas, por ver lo que lo llevaría al tomar esta decisión. Y Onyx, también compartió ésas emociones. Pero, había una diferencia. La diferencia era que Onyx, no sentía incertidumbre. Si no, miedo. Un profundo y gran miedo por la vida de su Portador. Después de todo, el conocía la vida de un asesino. La vida de un asesino era matar,...pero,...también...era...morir.
Bueno, aquí les traigo otro capítulo de está historia. Quise aclarar algunos puntos sin resolver y las dudas que dejé en el anterior capítulo. Pero no todas. Todavía dejé una. También quisiera informarles, que voy entrar a la universidad y ya no tendré tanto tiempo disponibles para escribir pero haré un esfuerzo. Así nos vemos y cuídense.
