¡Hola! Perdón por el retraso en subir este capítulo, he tenido una semana bastante ocupada, para ¡bien! pero ocupada al fin. Pero ya estoy aquí y ¡ya estamos a dos capítulos del final! (sin contar los 2 epílogos)

Vuelvo a recalcar, este relato tiene contenido adulto, si no te gusta ese tipo de narración, esta historia no es para tí.

Ranma 1/2 no me pertenece. Esta historia es por puro entretenimiento.

Espero disfrutes de este capítulo. Si te gusta el capítulo o la historia y no te robo mucho tiempo, me gustaría que me dejes un comentario. Sin más a leer.

Mini glosario:

Hiryu shonteha = técnica del dragón volador.

ofuro = tina, bañera donde se meten los japoneses a relajarse. Se duchan primero y luego entran al agua caliente.

jiichan = abuelo

engawa = parte de las casas tradicionales japonesas donde uno se sienta a contemplar el jardín. Se podría llamar la galería de la casa.


Capítulo 14

El domingo siguiente al torneo Ryoma me busca para cumplir con la promesa de entrenarlo en el Hiryu shotenha.

- Prometí enseñártela y eso voy a hacer. Pero la entendiste bastante bien solo. Así que antes de perfeccionarla me gustaría que hagamos unos ejercicios de equilibrio.

- Pero yo ya soy bueno en equilibrio. Nunca me caigo cuando tengo que dar una patada o cuando lanzo varios golpes.

- ¿A sí? ¿Puedes hacer esto? – con mi pierna izquierda lanzo una patada al frente, recojo la pierna en el aire sin apoyarla en el piso, y giro la cadera dando una patada lateral. Vuelvo a recogerla desde esa posición y doy una patada con gancho descendente para terminar con la rodilla levantada y la pierna recogida sin haber nunca tocado el piso. Cambio de pierna de un salto con patada y vuelvo a hacer lo mismo ahora con la derecha.

- Guaauuu. Voy a intentarlo.

Se pone en posición y al recoger la pierna y girar la cadera para la patada de costado pierde el equilibrio.

- ¿Ves? Falta trabajar el equilibrio, lo cual es más importante que el Hiryuu shotenha. Es algo básico del entrenamiento. Si tienes equilibrio podremos hacer muchas otras técnicas.

- Bien, ¿y cómo lo entrenaremos?

Traigo una cinta gruesa de unos 2 metros de largo y la extiendo en el piso. Ryoma me ve preparar la cinta con curiosidad.

- Listo. Camina por arriba de la cinta sin salirte de ella.

- ¿Solo caminar por arriba?

- Sí.

- ¿Solo eso?

- Ajá. Sin salirte de la cinta.

- ¿No tienes que elevar la cinta?

- Nop.

- De acuerdo… - dice no muy convencido.

Camina por arriba de la cinta sin problemas.

Entrecierra los ojos. – Esto es una estupidez.

- Camina por la cinta otra vez.

- Pero ya viste que lo hice sin problemas.

- Hazlo. – le digo a modo de orden.

Se queja pero comienza nuevamente.

Me pongo frente a él y le tiro con una pelotita de tela. Como está mirando hacia el suelo le da de lleno en la frente sin lastimarlo, pero se soba el golpe y se queja conmigo. – Auch, ¿qué haces?

- Mira, te corriste de la cinta. – le señalo los pies que no están pisando más donde deberían.

- Hiciste trampa.

- Nunca dije que iba a ser tan fácil como solo caminar por la cinta sin esquivar nada.

Hace una cómica cara de indignación.

- ¡Vamos! Otra vez. Empieza desde el principio de la cinta.

Esta vez cada vez que hace un paso levanta la mirada a verme cuándo le voy a tirar una de las pelotitas.

- Bien, ahora tienes que caminar por la cinta sin detenerte como hiciste recién. Con ritmo.

Lo intenta y esta vez le cuesta más, tenemos que repetir el ejercicio cinco veces para que pueda esquivar las pelotitas y pasar la extensión de la cinta.

- Lo logré. ¿Ahora?

- Ahora vamos con esta otra cinta. – Y saco un cordón más fino y lo apoyo en el piso.

- ¡Es lo mismo que recién!

- No es lo mismo, esta cinta es más fina, así que tendrás que ser más preciso. ¡Y deja ya de cuestionarme todo!

Luego de dos horas de que finalmente domina el cordón esquivando mis ataques y sin salirse del camino doy por finalizado el entrenamiento con una tarea.

- Bien, tu tarea entonces será ir a los troncos que hay dispuestos en el parque y caminar encima de ellos sin caerte.

- ¿Por qué no vamos ahora?

- Ahora es tarde y tu madre se va a enojar si no la ayudamos con nada.

- Dirás se va a enojar contigo.

- "JA JA", sigue haciéndote el listo. Vamos, ve a bañarte y a ayudarla con la cena.


Pasan tres días a los que fui sumándole ejercicios de mayor dificultad, los cuales pudo superar todos. Estamos caminando por las calles de Nerima hacia un canal que siento que he caminado cientos de veces. Akane me dijo que solíamos pasar por allí para ir a la escuela y que yo solía caminar sobre la baranda de la reja que separa la calle del río.

- ¿A dónde vamos?

- Vamos hasta el canal de allá.

- ¿Y qué se supone que vamos a practicar hoy? ¿Caminar por el puente?

- Muy gracioso. Ayer caminaste por la cuerda floja elevada unos 30 centímetros, ¿cierto? Hoy es tu graduación.

Me mira con cara de no entender nada.

- Llegamos. Bien, esto es lo que vamos a hacer. De un salto me paro sobre la baranda del río y lo miro. – Tienes que caminar por esta baranda.

- ¿Estás loco? ¡Es muy alto! ¿Qué pasa si me caigo?

- No vas a caerte. Yo estoy para ayudarte a que no te pase.

Me mira con desconfianza.

- Vamos, enano. No seas gallina.

- ¡¿A quién le dices gallina?!

- Vamos entonces. – Le tiendo una mano para subirlo. Toma mi mano y lo tironeo para que se pare en la baranda. Hace equilibrio por unos segundos hasta que finalmente puede acomodarse. Me mira con los ojos bien abiertos nervioso.

- Bien, ahora yo me voy a ir caminando hacia atrás y tú vendrás hacia mí.

Afirma con la cabeza.

- Iremos despacio.

Empezamos a movernos coordinados. – Vas muy bien. Ahora, vamos a hacer al revés. Tú irás para atrás y yo me acercaré.

Podemos hacerlo sin problemas y su rostro empieza a mostrar que lo está disfrutando.

- ¡Lo estoy haciendo!

- ¿Qué te dije? Bien. Detente ahí. Ahora, en guardia.

Hace lo que le digo con dudas nuevamente.

- ¡Vas a estar bien! Atácame como tú quieras.

Exhala intentando relajarse y con una mirada seria comienza a atacarme. Cada tanto intercambio algunos golpes sencillos con él para que también pueda defenderse.

- ¡Hasta aquí! ¡Estuviste excelente!

Me mira con el gesto más alegre que le he visto hasta ahora. - ¡Pude hacerlo! ¡Pude hacerlo!

- Y no nos caímos, ¿viste?

- Al principio estaba un poco nervioso, ¡pero ahora me siento genial!

Le devuelvo la sonrisa, me siento muy orgulloso de su logro y a tan corta edad.

- jaja, estuve tan bien que ese gatito vino a felicitarme.

Un escalofrío me recorre la espalda al escuchar la palabra – ga…ga…ga…dijiste ga…ti…to – no puedo evitar el temblequeo de mi voz. Empiezo a sudar frío, creo que voy a vomitar.

- Sí, está detrás de ti.

Giro el rostro con terror para encontrarme con la bestia más repulsiva salida del infierno. Me está mirando con los ojos amarillos fijamente. – No…no… ¡no te acerques!

- ¡Ranma! ¡Ah! Deja de moverte que la baranda… ¡ah!

La baranda se agita por mis movimientos y ambos caemos al agua. Antes de caer abrazo a Ryoma en el aire para amortiguar su caída, pero quedamos completamente empapados. Busco el gato con la mirada, pero parece que se asustó con el agua que salpicó en nuestro chapuzón.

- ¡¿Se puede saber qué te pasa?! Estamos todos mojados.

- El gato se fue, ¿verdad?

- ¡Era solo un gatito! ¿Les tienes miedo?

- No-no les tengo miedo. Solamente te estaba probando a ver cómo respondías a una sacudida de la reja.

- Sí, claro…

Me dice sin creerme nada.

- Lo importante, ¿no te lastimaste, cierto?

- No, estoy bien.

- Qué bueno. Vamos a volver antes de que te de un resfriado.

- Que sería por tu culpa. – me dice acusadoramente.

- Pero pudimos resolver el tema del balance, ¿o no?

Nos quedamos mirando mutuamente y caigo en lo cómico de la escena. No puedo contener más la risa y Ryoma se contagia de mí y estamos riendo los dos aún dentro del canal, que por suerte no es nada profundo.

De más está decir que cuando llegamos y Akane nos vio tuvimos un viaje cortesía del mazo, ya nos había advertido antes que tuviéramos cuidado y claramente no vuelve a repetir lo mismo dos veces. Cuando volvimos nuevamente luego de nuestro aterrizaje nos había preparado el ofuro para calentarnos. Así que nos bañamos y ya dentro del ofuro los dos volvimos a reír a carcajadas recordando nuestra torpe caída.


- ma… Ranma…

Escucho mi nombre en susurros y abro los ojos despacio. Me encuentro con la cara de Ryoma delante de mí. - ¿Qué pasa enano? – pregunto aún con sueño.

- Alguien está preguntando por ti en la puerta.

- ¿Por mí? ¿Un domingo a esta hora?

- No lo sé. Preguntaron por Ranma Saotome.

- Está bien. Vete, ahora voy.

- No despiertes a mamá, ¿si?

- No la voy a despertar, menos a esta hora. Vete, dile que me esperen.

Akane me está abrazando por la cintura mientras duerme. Saco su brazo lo más suave que puedo para no despertarla y salgo de la habitación sin hacer ruido. Me lavo los dientes y el rostro para despejarme un poco. Anoche estuvimos despiertos con Akane siendo muy cariñosos, dos veces, y nos terminamos por dormir bastante tarde. Desde que lo hicimos la primera vez no le puedo sacar las manos de encima y lo mejor es que ella responde activamente a todas mis insinuaciones.

Llego abajo ya vestido y más despierto y me lo encuentro a Ryoma en la sala. - ¿Y la persona que me buscaba?

- No te enojes con lo que te voy a decir. Pero te mentí. Nadie vino a buscarte.

Una vena se forma en mi sien - Enano manipulador, ¿¡por qué me mentiste y me despertaste tan temprano un domingo!?

- Necesito que me lleves a comprarle un regalo a mamá por su cumpleaños.

- ¡¿Y no podía ser más a la tarde?!

- Noooo, porque tiene que ser una sorpresa. Además, seguro que tú también le tienes que comprar un regalo, así que puedes usar esta oportunidad.

Me paso la mano por el rostro derrotado. – Está bien, ya estoy levantado, vamos ahora. Pero voy a avisarle al menos que vamos a salir.

- ¡No! Ya te dije que tiene que ser una sorpresa.

- Pero si se llega a despertar y no nos ve se va a preocupar. No le voy a decir lo que vamos a hacer.

- ¿Te crees que no te va a hacer preguntas? Tú no sabes mentir.

- Mocoso malcriado. Te estás ganando una paliza.

- Si es la verdad. Solo le vamos a dejar una nota de que fuimos a comprar cosas al súper y ya está. Si llegamos antes de que despierte no levantaremos sospechas.

- Está bien. Vamos antes de que me arrepienta.

Ya en la zona comercial el enano mentiroso manipulador va derecho a un local que parece ya tener planificado. Es una joyería. Mira la vidriera buscando algo en particular y parece que lo encuentra. – Entremos – me dice seguro.

Entramos al lugar y se va con el vendedor que lo saluda amablemente. – Quiero ver ese broche con forma de flor azul de la vidriera.

- Ya te lo traigo, hijo.

El vendedor se va a buscar el dichoso broche y mientras me pongo de manera distraída a ver las diferentes joyas de la tienda. Me quedo viendo un anillo con una piedra delicada en forma de corazón color azul. Pienso que se vería muy bien en el dedo de Akane. Una vendedora se me acerca. - ¿Buscando algo para su esposa? Este anillo es el último que nos queda y podemos hacerle un descuento si lo compra junto con el broche de su hijo.

- No es mi hijo, es el hijo de mi novia… pronto será su cumpleaños.

- Oh, siento la confusión. Yo creo que a su novia le va a gustar mucho, hace juego con el broche además.

- No cuento con tanto dinero ahora mismo…

- Podemos darle facilidades de pago, los intereses son bastante accesibles.

Me quedo dudando y al imaginar su cara de felicidad al recibir el regalo finalmente me decido por comprárselo.

Ambos salimos de la tienda y vamos al súper para crear nuestra coartada.


Cuando llegamos a la casa Akane nos esperaba sentada en la sala tomando un té, nos mira de manera sospechosa. - ¿A dónde fueron ustedes dos?

- Te dejamos una nota, fuimos al supermercado. – espero no note mi mirada esquiva.

- Mmmmm… - nos sigue mirando con desconfianza. – Leí la nota, pero tener que ir al supermercado tan temprano…¿qué se traen entre ustedes dos?

Ryoma empieza a jugar con sus dedos nervioso. Le pongo la mano en la cabeza despeinándolo para ocultarle la cara que lo vende totalmente. – Es que necesitaba ir al baño… y me crucé con Ryoma en el pasillo… y como me dijo que quería comer un curry hoy…eehh…ahh…le dije que faltaban algunos ingredientes…y como es su capricho… lo obligué a acompañarme.

- ¡Sí, así fue! – exclama casi en un grito. No sabe mentir para nada.

- Mmmmm…. – Akane entrecierra aún más los ojos. – Así que curry, ¿eh? Imagino que lo van a cocinar ustedes entonces.

- ¡Por supuesto! No te preocupes por nada.

- Bueno, de ser así entonces me voy a poner ropa a lavar.

- Gracias, princesa.

Cuando se para y se va de la habitación ambos exhalamos el aire contenido. - ¿Le dejamos una nota y ya está, eh?... – le digo imitando su voz y gesto de cuando me lo dijo.

- ¡¿Qué sabía yo que ibas a ser tan mal mentiroso?! Genma jiichan siempre se inventa las mejores respuestas.

- Eso es porque él es un mentiroso profesional. Y no es el mejor ejemplo a seguir.

- Esta vez es por un bien mayor, es una sorpresa.

Exhalo cansino. – Al menos no parece que vaya a seguir preguntando. Ve a guardar bien tu regalo.


Pasan los días tranquilos pero no puedo evitar sacar de mi cabeza la última conversación que tuve con Ryoga. Después de todo ya estamos viviendo juntos y compartiendo distintas situaciones de familia tanto con Akane como con Ryoma. ¿Sería tan complicado? Llegamos a mi día de cumpleaños, y luego de mucha discusión sobre la cantidad de fiestas a celebrar logré convencer a la familia que una sola fiesta, la del cumpleaños de Akane era suficiente. Después de todo es un día de diferencia, podemos celebrar ambas fiestas juntas el mismo día. Y mi día lo celebraré con Akane de manera privada. Hoy después de las actividades de cada uno vamos a tener la casa para nosotros dos ya que Ryoma se quedará de mis padres por esta noche.

Akane estuvo lanzándome miradas discretas todo el tiempo, quizás me tiene alguna sorpresa, pero no quiero adelantarme a nada.

Cenamos en casa unas piezas deliciosas de sushi y me compró una pequeña torta para cuatro pero que solo comeremos entre nosotros dos, a sabiendas de mi apetito. Ya habiendo terminado de comer nos sentamos juntos en el engawa tomando un té.

- Todo estuvo riquísimo.

- ¿De verdad estás bien habiéndolo celebrado solo conmigo y no con todos? - me pregunta coqueta.

- Tengo que reconocer que los quiero, pero también necesito mi espacio.

- Entiendo, entonces es mejor que me vaya… - me dice haciéndose la ofendida.

La tomo por la cintura antes de que se escape y la tiro hacia mí, mientras ella ríe divertida. – Nunca dije que en mi espacio estoy solo, tú tienes que estar sí o sí. Apoya su cabeza en mi hombro y nos tomamos de la mano.

- Creo que ya es momento de darte tu regalo.

- ¿Tienes un regalo para mí?

- Ajá. Tengo dos regalos para ti. Voy a buscar uno.

- ¿Dos regalos Akane? No hacía falta…

Vuelve con un paquete pobremente envuelto, como si lo hubiese sacado de la basura. Lo miro con una gota de sudor en la sien. - ¿Qué le pasó al papel? ¿Se lo robaste a un perro a algo?

Veo que frunce el ceño y dice molesta. – Qué mal que me molesté en comprarte un regalo.

- No me malentiendas, estoy muy contento de recibirlo. Pero solamente me llama la atención el empaque…

- ¡Tan solo ábrelo! – me grita perdiendo la paciencia.

- Está bien, está bien. – Abro el intrincado envoltorio y saco una camisa china roja del corte de las que me gustan. La alzo para verla extendida y tiene un dragón en negro y con detalles dorados en la espalda. – Me encanta, Akane.

- Es un poco similar a la que solías usar cuando vivías aquí antes, pero nueva y con el dragón detrás.

Le doy un corto beso en los labios y sin apartarme de su boca le digo – muchas gracias.

Me alegro que te haya gustado. - Me quita la camisa de las manos y me dice que es momento de darme el otro regalo. Me dice que irá a buscarlo a la vez que me entrega una venda, y que tengo que esperar con los ojos vendados a su regreso.

- No vayas a hacer trampa.

- Ve tranquila, no haré trampa. ¿No irás a asustarme, cierto?

Lo niega con una pequeña risita – No sería la idea.

Se va y quedo esperando con la venda en los ojos. ¿Qué será que tengo que usar una venda? ¿Será un regalo grande y vistoso? Al cabo de unos estimo que 10 minutos escucho suaves pasos a mi espalda. Su boca se acerca a mi oído y me dice en un susurro – ya volví. – y me deposita un delicado beso en la oreja.

- ¿Puedo sacarme la venda?

- Aún no.

La siento moverse en frente mío y me toma de las manos y las coloca sobre su cintura. Con sus propias manos guía las mías hacia sus pechos y los masajea por sobre la ropa.

- Ya me está gustando este regalo…

Ella vuelve a reír brevemente. Cuando mis manos se aferran más demandantes a sus pechos gime suave y puedo sentir a través de la tela cómo se han erizado sus pezones.

- Akane, necesito sacarme la venda.

- Todavía no… - me dice con voz cantarina.

Ahora dirige sus manos hacia sus caderas y sigue bajando. Noto que la prenda que lleva le llega casi hasta la mitad de los muslos.

- Tienes que adivinar qué llevo puesto para poder sacarte la venda.

- ¿Puedo tocar como yo quiero para averiguarlo?

- Claro…

Mis manos se pasean por su cuerpo acariciando y apretando sus glúteos, sus pechos, me paso por sus hombros… - Es como un vestido corto.

- Frío…

¿No es un vestido? Ella se mueve entre mis manos para que vaya palpando otras zonas y me topo con unos botones delante. Unos botones que reconozco al tacto porque me los he abotonado miles de veces. Subo hasta su cuello y tanteo el primero para desabrocharlo con una sonrisa triunfal en mis labios.

- Traes puesta mi camisa, ¿cierto?

Ella vuelve a reír y me quita la venda de los ojos. La imagen que tengo ante mí es la más sexy que he visto nunca. – Creo que te queda mejor a ti que a mí.

Su risa coqueta llega a mis oídos y hace que mi temperatura aumente.

- Pero… lamentablemente para ti es mía… y hoy no quiero compartirla. Así que…voy a tener que quitártela… - le digo sugerente dirigiéndome al segundo botón.

Ella se muerde el labio con anticipación y me devuelve una mirada traviesa. – Hay un problema con eso…

Beso la zona de piel descubierta - ¿qué problema?

- Que estamos en el patio y… no me la puedes quitar aquí… porque… - se acerca a mi oído peligrosamente - no traigo nada abajo.

La tomo de las nalgas como un rayo y la cargo sin nada de delicadeza sobre mis hombros, pero la situación lo amerita. Ella pega un grito de sorpresa seguido de su jovial risa. - ¡Ranma!

- Hay que ir al cuarto, ¡ya!

Subo las escaleras como si no hubiera un mañana e ingresamos al cuarto. La dejo en el suelo y tomo su rostro entre mis manos para devorar su boca con fuerza. Ella responde a mi fuego empujándome a la cama y se sienta a horcajadas sobre mis piernas sin abandonar mi boca. Su cadera en contacto con la mía. Aunque tengo el pantalón aún puesto puedo sentir su calor y su humedad atravesar las fibras de mi ropa. Le abro dos botones más de la camisa para liberar su pechos y llevármelos a la boca desesperado mientras con las manos la tomo de los glúteos y la empujo contra mi virilidad que ya está dura por ella. Gime con fuerza toma una de mis manos para guiarlas a su intimidad invitándome a tocarla. Cuando mi dedo entra en contacto con su sexo un sonido gutural emerge de mi interior.

- Hoy quiero disfrutarte completa.

Ver el placer expresado en su rostro hace que mi erección salte en mis pantalones. La obligo a pararse para terminar de quitarle la camisa descubriendo su hermoso cuerpo y es tan bella que duele. La recuesto sobre la cama y verla así entregada para mí me hace querer poseerla como un animal salvaje, pero debo controlarme. Yo aún estoy vestido, por lo que me quito la camisa y los pantalones, ella está por acercarse a mí para ayudarme pero le hago una seña para que se quede en esa posición. – Por más que me encanta cuando me tocas, déjame servirte hoy.

La tomo de los tobillos y voy besando la cara interna de las piernas. Paso mi lengua hasta su rodilla sin quitar mis ojos de los de ella. Le deposito un casto beso en la rodilla dejándola tomar aire para lo próximo que voy a hacer que es no darle tregua hasta verla desfallecer de placer en mis brazos. Sigo ascendiendo por los muslos y abro aún más sus piernas. Se pone un tanto rígida por la vergüenza.

- ¿Qué vas a hacer? – me pregunta nerviosa.

- Relájate y confía en mí. Si no te gusta puedo parar, solo dímelo.

Afirma apenada y aún no se abre completamente para mí. Por lo que voy despacio besando su entrepierna, el calor que desprende de su sexo me está haciendo perder la cordura. Cuando siento que empieza a relajarse y vuelve a exhalar aire en pequeños jadeos paso mi labio inferior por toda su longitud. Un jadeo de sorpresa mezclado con placer sale de sus labios. Vuelvo a repetir el proceso tortuosamente lento y vuelvo a tener su sonora respuesta. Estoy demasiado excitado al borde del colapso. Me aventuro a pasar mi lengua por toda ella y gime de tal forma que casi eyaculo ahí mismo. Ambos estamos jadeando como si hubiéramos corrido una maratón. Pensé hacerla disfrutar a ella, pero a esta altura no se quién es el que más está disfrutando. Ella es deliciosa y sus gemidos son música para mis oídos. Lleva sus manos a mi cabeza y me empuja más hacia ella. Toda su timidez queda reemplazada por olas de placer. La siento perder el poco autocontrol que tiene cuando me llevo su botón rosado a mi boca e intercambio succiones con feroces lamidas. No quito mi mirada de sus gestos, de su rostro cayendo a la lujuria. Su cuerpo no deja de moverse y de convulsionarse.

- ¡No pares! – me dice con desespero.

Saber que va a tener el orgasmo ahí mismo me hace volver más agresivo en mis lamidas y succiones, a tal punto que no puedo evitar clavarle los dientes suavemente. Se viene dentro de mi boca y siento cómo se nublan mis sentidos, no puedo más de la excitación. Mientras ella intenta recuperar el ritmo de su respiración me acerco a su cuello y lo lamo y muerdo ciego de pasión.

- Eres deliciosa, quiero comerte entera.

Ella lleva las manos a mi ropa interior y me palpa por encima. Quiere masturbarme y la dejo tomarme con fuerza toda mi longitud. Vuelvo a su boca mientras ella me sigue tocando y logra abrirse paso dentro de mis boxers.

- Aaa…estás muy duro…

- Tú me pones así… Aaa… necesito estar dentro de ti.

- No se si aguantaré mucho más porque aún siento hormigueo debajo.

Todo lo que hace y dice me calienta a sobremanera. - ¿Acaso quieres volverme loco? – le pregunto mientras me quito los boxers con premura. Aprovecha que me separé de ella para empujarme con violencia sobre la cama y dejarme recostado sobre mi espalda. Ahora estando los dos completamente desnudos se sienta sobre mi cadera y toma mi miembro en sus manos llevándolo a su entrada. – De verdad, Akane, me vuelves loco.

Cuando siento su humedad y cómo aún está abierta para mí se sienta sobre mí haciendo que la penetre por completo en una sola estocada.

- Aaaa…lo tienes muy caliente – exhala sus palabras junto a un erótico jadeo. Sí, siento que me estoy incendiando.

Empieza a moverse arriba y abajo, saliendo un poco y llevándome hasta el fondo en una danza mortalmente sexual. - Vas a matarme. – Me está cabalgando lento pero profundo, sintiendo como cada milímetro de sus paredes me aprietan y se acoplan a mi grosor. En un vaivén exquisito y agónico tengo la necesidad de moverme más rápido dentro de ella. Cuando estoy por alcanzar la cima ella empieza a gemir con fuerza nuevamente como lo hace cada vez que está por tener un orgasmo. La tomo de las caderas para profundizar hasta el máximo y nos venimos juntos.

Cae rendida sobre mi pecho, ambos respirando agitados. Cuando recupero el ritmo de mi respiración la abrazo y ella se acomoda sobre mi cuerpo. – Fue el mejor regalo que recibí en mi vida.

- Me alegro que te haya gustado tanto la camisa, Ranma – me dice a modo de broma.

Ambos nos reímos y seguimos acompasando nuestra respiración.

- ¿Mañana tenemos que tener la fiesta? Podríamos repetir una velada como la de hoy en su lugar.

Ella me sonríe – Por más tentador que eso suene, ya quedamos que íbamos a hacer la fiesta, ya compramos las cosas…

- Que ellos hagan la fiesta en casa de tus hermanas y nosotros nos quedamos aquí.

Me sonríe pícara - ¿te parece?

- No quiero salir de esta habitación en todo el día. En toda la vida.

- Al final sí eras un pervertido – me dice jugando.

- No te vi quejarte de nada de lo que te hice… es más te ví más que dispuesta… así que no se quién es el más pervertido de los dos.

Me pega un golpe cariñoso en el brazo.

- Voy a lavarme. Mañana hay mucho para hacer así que mejor dormirnos pronto.

- Durmamos entonces. Pero mañana no me vas a rehuir a la noche, ¿verdad?

Parada en la entrada de la puerta antes de salir me mira por sobre el hombro y me dice guiñándome el ojo – ¿Cómo crees? Me gustaría tener un regalo recíproco al que yo te di hoy a ti.

- Cuenta con ello preciosa.

-FIN DEL CAPÍTULO-


¡Qué difícil es escribir un lemon! Pero bueno, aquí va el segundo de esta historia. Especialmente escribirlo desde la mirada de un hombre, siendo que no lo soy, jaja. Pero imagino que se enfocan mucho en lo sexual y en las sensaciones puramente. La mujer por lo general involucra mucho a los pensamientos también. En resumen, creo que el hombre es más de la "acción" y la mujer más de los "sentimientos." Pero bueno, en fin, esto es lo que salió y estoy bastante conforme con la escena en sí.

Alexander0621: Gracias por tu paciencia en esperar a mis actualizaciones. Acá te regalo otro lemon como premio a la fidelidad y espera XD.

D-Infinity: ¡Muchas gracias por tu comentario y por contarme tu teoría! Ciertamente hay algunas cuestiones para revelar aún, lo que cual será pronto pronto. Veremos si se comprueba tu sospecha o no. ;)

Iwaya sum: ¡Gracias por pasarte nuevamente por aquí! ¿Qué es lo que más te gusta de la historia? :)

Muchíiiiisimas gracias a quienes han sumado mi historia a sus favoritas, así como quienes han comenzado a seguirla.

Un saludo desde Japón.