MPREG – Good Omens

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AU / Romántico / Omegaverse

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2. Dudas / Miedo

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No podían cantar victoria, ya les había pasado que las pruebas daban positivo, sin embargo, cuando se hacía el estudio de sangre los resultados eran negativos, haciendo que Crowley se hundiera más en su melancolía y depresión de la cual Azirafel lo sacaba.

Algunas veces el Omega se le escapaba, encontrándolo en los bares tomando demasiado y riendo de su desafortunada vida, empezando con su padre quien no estaba del todo feliz por que fuera Omega, y no es que tampoco estuviera enojado por ello. Nació prematuro, su madre Chloe tuvo un parto muy complicado en el cual estuvo por perder la vida.

Lucifer, su padre no lo culpaba de eso ¿Cómo hacerlo? Estaba feliz de que su esposa e hijo estuvieran bien pese a lo complicado del parto y los días en donde Crowley estuvo en una incubadora y Chloe paso de parto estar en un estado complicado donde no podía entrar a verla.

Su padre es un Beta que tuvo la suerte de conocer a su madre Alfa, de las cuales los embarazos son escasos más no imposibles como en su caso, en donde eran altas las probabilidades de que alguno de los dos muriera. Agradecía todos los días que no paso eso.

El caso es, que Lucifer no estaba cómodo con su hijo cuando supo que es Omega, dejo de ser juguetón y gracioso para ser alguien serio, su madre le dijo que aquello era seguro por miedo de que alguien le hiciera daño a su amado hijo, que se comportaba de esa manera al no saber bien como debía de ser, y era cierto.

Cuando cumplió la mayoría de edad ya Crowley tenía un trabajo y estaba por entrar a la universidad en la carrera de botánica, ya vivía en el departamento que fue su hogar por bastante tiempo. Lo que cambio fue ahora el trato que tenía con su padre, tampoco es que fuera muy amoroso con él ante sus tratos secos, solo quería estar un tiempo distante de él y que mejor estando ocupado.

Chloe siempre estaba detrás de ellos para que hicieran las pases, el Omega no odiaba a su padre, no tiene resentimiento hacía él, eso es lo que dice, la realidad es que no le gusto su cambio de actitud hacía él, la seriedad de su trato aun si era por tener miedo de que le pasará algo, Crowley siempre fue cuidadoso en sus relaciones y nunca dejo que se propasaran con él, de hecho y aun si sonaba demasiado, no se entregó a nadie hasta que Azirafel llegó a su vida como un idiota Alfa que pensó que dos Omegas hombres no podrían defenderse por su cuenta.

El aroma de aquel Alfa fue agradable, no era como el de otros Alfas con los cuales había salido, de hecho, cuando despertó en la parte trasera del auto, previo a eso Crowley aspiraba todo lo posible de aquel aroma a menta y chocolate amargo, luego de que el Alfa se fuera y no lo viera en días, el aroma en la parte trasera le hacía pasar horas ahí oliendo del aroma que cada día desaparecía haciéndole entristecer.

Le vio de nuevo cuando acompaño a Gabriel por unos libros para su sobrina, la cual estudia derecho, al entrar al lugar que en realidad no quería termino por no querer irse y hacerse el tonto con cosas que no tenían sentido hasta que vio los libros de Jane Austen, mujer de la cual le encantaba sus obras y que desgraciadamente no encontraba sus obras completas.

—Puedes leerlo sin compromiso –se giro teniendo delante suyo al Alfa cuyo aroma estaba por todo el lugar —es una obra maestra si me lo pregunta, como Hamlet, aunque prefiero más el baile que la locura.

Ambos sintieron las feromonas del otro, la atracción en cada respiración y como deseaban el aroma del otro hasta que un cliente llamo en búsqueda de un libro en especial que rompió la burbuja en la cual estaban, el Alfa gruño molesto de haber sido interrumpido, le pidió un momento al Omega en lo que atiende al cliente, Crowley notando su propio actuar salió del local viendo que Gabriel le había estado esperando aburrido afuera y cuestionando lo que sabe bien que vio en Crowley.

Azirafel estuvo pensando desde que vio y olió a ese Omega en volver a verlo, pasando días y semanas en las cuales fue sincero con él mismo y se hizo a la idea de que aquello era mucho pedir, que una persona que vez en la calle no la encuentras dos veces, pero así paso. Cuando el aroma a rosa y chocolate amargo llego a sus sentidos, creyó estar imaginando demasiado, fue entonces que se dio cuenta que en verdad estaba ahí, guiándose por el aroma, lo miro delante de una de las estanterías, al parecer viendo las obras de Jane Austin.

Se acercó notando que en realidad el Omega estaba muy ensimismado que siquiera notaba su aroma, extrañaba ese aroma floral y suave y delicada como cálido, reconfortante y dulce, no había un olor que le hiciera sentir tan bien, un olor agradable y no empalagoso, un olor que le incitaba a querer más del mismo.

—Puedes leerlo sin compromisos –hablo viendo como el Omega se daba la vuelta para quedar delante suyo, verlo en un estado sobrio era más atractivo, y no es que no lo fuera del otro modo —es una obra maestra si me lo pregunta, Como Hamlet, aunque prefiero más el baile que la locura –rio por lo último.

Tal como aquella vez, no había un aroma más en el Omega, ni una marca por lo que eso significaba que estaba soltero, al menos eso piensa cuando las feromonas del otro le invitaron a acercarse y oler de cerca, correspondiendo al liberar feromonas que indicaban un "permiso" e "invitación" de hacer lo mismo al Omega, todo estaba siendo demasiado sub realista y encantador, hasta que un cliente interrumpió el momento, gruñendo por ello y pedirle un momento al Omega, esperando que no se fuera, vio salir al Omega con prisa haciéndole entristecer y enojar.

Seguido de ello, se desesperó cuando de nuevo pasaron los días y no vio de nuevo al Omega por el lugar, hasta que una tarde cuando cerraba la librería se le prendió el foco y fue al lugar donde lo había visto la primera vez con la esperanza de verlo en aquel lugar.

Se alegro demasiado cuando lo vio sentado en un banco alto delante de la barra alejado de las personas quienes charlaban de manera animada en grupos mientras beben y bailan; adentrándose entre la gente y los aromas que eran demasiado fuertes para su gusto, llegó a la barra donde de hecho a los costados del Omega estaban vacíos, por lo que ocupo el costado derecho del hombre y pidió al barman un trago de jerez.

Ya sea por el aroma o la voz, Crowley volteo a su derecha, viendo al hombre a lado suyo quien le sonrió de manera feliz que podía aspirarse en sus feromonas —debí venir aquí desde aquella vez –sincero el Alfa al Omega —no quiero molestar –se apuro en decir —quiero conocerte –hablo de manera seria, su aroma mostraba y brindaba seguridad.

Crowley bebió de la copa con vino —creí que los Fell no se metían en estos lugares –hablo de manera sencilla, aunque Azirafel se sintió extraño con aquel comentario.

El barman le entrego lo pedido, lo cual bebió de golpe dejando el vaso vació —¿quieres explicarlo? –no es que ser un Fell fuera malo un delito. Una familia poderosa cuyos bienes equivalen a toda la ciudad y más, personas estudiadas, cuyo linaje iba más allá del siglo XI, Alfas de sangre pura y una historia temible como encantadora.

—No quiero narrar la historia que seguro sabes al derecho y al revés –respondió pidiendo más vino —¿acaso buscas ser la oveja negra de la familia? ¿O estas por diversión? –se bajo los lentes, dejando ver esos orbes dorados, encantadores.

Demasiados aromas y feromonas en el lugar que mareaban a las personas que no estaban acostumbradas a estar con tanto, Azirafel se sintió sofocado y mareado, Crowley lo noto, dejo su copa servida y lo saco del lugar dejando la paga de las bebidas y despedirse de su amigo el barman quien correspondió alzando la mano.

Le costo un rato recuperarse, no era nada grave, solo el hecho de no estar acostumbrado a todos aromas encerrados, mucho menos de tantos Omegas. En casa eran mayormente Alfas, desde siempre sabían como comportarse y no pelearse, mantener sus celos a raya y no tener bajos deseos.

—Háblame de ti –hablo después de escuchar dos canciones de Queen, al parecer es el grupo favorito del Omega —sabes de mí, pero yo no sé de ti.

Llegaron a un semáforo en rojo, algo que agradeció Azirafel debido a que Crowley manejaba como un endemoniado —no hay mucho que decir –con el tiempo, aquello no fue más que mentira, Crowley tenía un historial de cosas por contar, más cuando estaba ebrio y dejaba que los recuerdos se contarán solos.

—¿Hay algo más que te guste a parte de sitios saturados y el vino? –cuestiono, buscaba una forma de invitarlo a salir sin sonar que buscaba la manera de invitarlo a salir.

Crowley rio, metiendo el pie a fondo cuando el semáforo cambio a verde y Azirafel se aferro al asiento como si su vida dependiera de ello. No estaban yendo a un lugar en realidad, Crowley solo conducía con su música a un volumen considerado aun si siempre gusta ir con todo el sonido posible, esta vez quería algo más que la letra de Feddy en su oído.

Llego entonces al parque donde se estaciono y bajo siendo seguido por el Alfa quien estaba mejor con el aire libre y la compañía del Omega, quien empezó a hablar de algo tan random que le pareció broma, hasta que vio la seriedad en sus ojos y en el olor de Crowley en cuanto a la complicidad de los patos con los agentes secretos del gobierno.

Aquella tarde noche fue demasiado agradable para ambos, y está vez el Alfa pidió su dirección para ir a visitarlo, ya que y debido a su crianza, él debía ser quien fuera y llevara al Omega, aunque bien las cosas eran diferentes fuera de su circulo familiar, Crowley es un Omega demasiado diferente de los Omegas comunes, siendo alguien hedonista, ruidoso, alguien que no se deja intimidar.

Las salidas eran frecuentes, las llamadas diarias como los mensajes, el acercamiento era deseado por los dos hasta que Azirafel se convenció de que aquel Omega es y seria con él único que desea estar y pasar sus días, Azirafel le cortejaba y cuidaba de otros aun si Crowley no necesitará de alguien que lo cuide.

Y entonces cuando celebraron su primer año de novios, después de las sorpresas de ambos, de pasar una tarde agradable, los dos se entregaron con pasión y deseo, con amor y cariño en donde no solo la piel y sus sentidos estaban siendo satisfechos, también sus almas sentían acariciarse de manera tan pura que era como tocar el cielo en el ardiente infierno del deseo pasional.

—Todo estará bien –apretón la mano de su pareja, ambos esperando los resultados de los análisis de sangre.

Crowley no logro conciliar el sueño desde el día de la prueba hasta los análisis, incluso se le habían olvidado los dolores de cabeza ¿Sí de nuevo solo era una falsa esperanza? El doctor fue claro diciendo que Crowley no podría tener hijos. ¿Y sí Azirafel empezaba a alejarse de él como su padre? ¿Un Omega defectuoso? ¿Sería por haber bebido tanto? ¿Por nacer de manera prematura? ¿Sería acaso por ser tan delgado? Había escuchado una vez que la gente delgada siempre tenía dificultades para concebir, pero a él le dijeron que no podían tener.

Un No rotundo.

El no podría tener cacharros.

No podría darle cachorros a su Alfa.

—Crowley –llamo Azirafel a su amado quien estaba derramando lágrimas, su aroma estaba ligero, casi ausente por el dolor y el miedo. Le beso la frente y abrazo, Crowley tiembla entre sus brazos, odia que su Omega tenga miedo, tenerlo en ese estado le hace sentirse impotente, el no poder ayudarlo, el tener las manos atadas.

No importaba si tenía los mejores contactos con doctores o médicos, no importaba cuando no había algo que poder hacer por una situación como esa, solo esperar un milagro.

Azirafel también temía por Crowley, que volviera a caer en la depresión, que intentará intentar contra su vida como algunos Omegas han hecho cuando no pueden tener hijos, sintiéndose inútiles, no quiere que Crowley pase por otro mal momento, y es por eso que ruega a los cielos que, todo salga bien, desea que Crowley sane, que no se lamente por algo que no está en sus manos.

—Cariño –escuchar la voz de su madre ahí le hizo mirar con aquellos acuosos ojos los de su madre, la cual dejo salir su olor a chocolate negro para tranquilizar a su hijo, ya que, sin importar el tiempo, para Chloe, Crowley es y seria su hijo, su bebé, su amor, su cariño. Crowley dejo a su pareja para correr a los brazos de su madre, la cual lo cobijo con su aroma, algo que sí, molesto un poco al Alfa, lo cual debía de relajar, jamás podría competir contra la madre de su pareja, y jamás lo haría —todo va a estar bien –le empezó a dar cariños en el cabello —ya lo verás.

Crowley le susurro algo al oído, algo que Azirafel no supo que fue, pero que la Alfa se puso en alerta y asintió, protegiendo a su cachorro de todo mal, deseando poder curarle las heridas internas del alma, no podía, pero si podía untarle cariño y atención, y no sería ella sola.

—Padre –dijo haciendo que Azirafel se pusiera en pie, sabe bien la historia en la relación de Crowley con su padre, no es la mejor del mundo, pero entiende que no es algo agradable para el Omega.

Lucifer estaba a unos pasos de ellos, teniendo una distancia considerable —no es el mejor momento para estar aquí, aunque bueno… –fue inesperado sentir el cuerpo temblando de su hijo contra el suyo, escuchar aquel llanto que le hizo hervir la sangre.

Sabe bien por su esposa que Crowley es incapaz de tener hijos, y los problemas que tuvo detrás de ello perdiéndose un tiempo en el alcohol y los cigarrillos, encerrándose y alejarse de todo, había hablado con Chloe de ello algunas veces, diciendo que tener hijos no es todo en la vida, que hay muchas más cosas en el mundo, y ya también lo sabe, como también sabe que los omegas son muy susceptibles en esos casos.

Azirafel le miraba como un águila ve a su presa, esperando algún movimiento en falso, el cual disminuyo al ver como la Alfa se une y ambos padres cubren a su hijo de manera protectora, incluso se siente ajeno a ello.

—Crowley –llamaron al susodicho quien salió sin querer hacerlo de los brazos de sus padres, aquello había sido tan repentino, en un momento difícil que ya había pasado antes, siendo cada vez más doloroso. Se limpio las lágrimas y junto a Azirafel fueron con el doctor dejando a la pareja esperando en la sala.

El doctor estaba serio, tomo lugar ofreciendo antes asiento a la pareja, se acomodo las jafas y carraspeo la garganta antes de abrir la carpeta y ver los resultados, algo que Crowley pidió ya que él no soportaría ver una negativa.

—Su historial médico indica que no puede estar en estado de concepción –hablo al fin haciendo estremecer al Omega con eso —tiene altos niveles de gonadotropina coriónica humana, y eso es raro ya que bueno, eso significa que esta en estado –sonrió el doctor —felicidades, usted está esperando un bebé.

03/08/2024

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3. Primeros malestares