MPREG – Good Omens

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AU / Romántico / Omegaverse

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3. Primeros malestares.

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Regresar al trabajo luego de aquellos días y saber que esta en estado después de tanto tiempo, después de todo al fin tiene una parte de Azirafel creciendo en él le daba mucho sentimiento, alegría y emoción, aquel momento era demasiado para él que no sabía que hacer, y sus padres estaban ahí con él, que bien no estado del todo bien aun con su padre, admite que tenerlo ahí fue un gran apoyo, uno que hubiera deseado tener desde antes.

Como fuera, estaba feliz y ansioso, el doctor fue claro en que debía dejar definitivamente el alcohol y el cigarro debido a que podría presentar dificultades graves en su embarazo tales como: aborto espontaneo, prematuridad, bajo peso al nacer o incluso problemas en el desarrollo fetal, pero no solo aquello, también podría padecer de complicaciones tales como: preeclampsia, placenta previa o desprendimiento de la placenta, lo cual pone en riesgo no solo a su bebé, también a él.

Por ello es que le dieron una estricta dieta y seguimiento de su estado, análisis de sangre, ecografías, además de una dieta y ejercicios de relajación y tomar medicamentos como vitaminas y ácido fólico entre otras cosas, tratar de no tener momentos estresantes.

—¿Qué estás comiendo? –señalo Gabriel la manzana que Crowley estaba comiendo con no mucho gusto, Gabriel rio por ello, Crowley solo le hizo una mueca —al menos ya vas a saber la diferencia de una pera y una manzana.

En realidad, Crowley pese a haber tenido una alimentación sana en su infancia, entrada la adolescencia dejo de comer, de hecho, padeció de problemas alimenticios al solo estar tomando y fumando, lo cual y en parte le causo que su capacidad de concepción de volviera nula.

—Es cierto lo que dicen –escucho a Metatrón cuando Crowley salía del baño, el hombre le veía de igual modo, con unos ojos lujuriosos y perversos como también de asco e inconformidad —estás en estado.

—Así es, mi Alfa puso su semilla en mí, estoy esperando un cachorro de él –no quería decir mucho, además aun no podía cantar victoria, después de todo su embarazo es de alto riesgo y estaba en la oficina solo por un tiempo, luego tendría el trabajo en casa —mi Alfa y yo estamos muy felices.

—¿Feliz? ¿En serio? –se burlo el hombre molestando al Omega —claro, como digas –dijo pasando al baño ante la mirada atenta y fiera del Omega, quien al ya no verle sintió el dolor en sus puños al tenerlos muy apretados, tomo aire y volvió a su lugar de trabajo, no tenía que estresarte.

El día fue normal pese a las palabras de Metatrón que le rondaron la cabeza no por mucho tiempo. Al salir Azirafel estaba ahí por, primero, le impidió que manejara el Bentley por su seguridad, y dos, no quería que fuera y viniera solo, su Alfa los estaba cuidando de sobre manera lo cual es tierno y a la vez molesto, si algo odia es que no le dejen manejar su auto, el cual estaba estacionado en casa y en cambio se movían en el Mercedes Benz blanco de 1937 de Azirafel, una reliquia como su Bentley.

—¿Cómo estuvo tu día? –cuestiono mientras hace el alto a cuatro ruedas ¡cuatro ruedas! Crowley solo cuenta uno y acelera y Azirafel se frena por completo y deja pasar cinco minutos pese al sonido del claxon del auto de atrás —¿Comiste lo que te prepare?

—Bien, y si –respondió el Omega soltando un suspiro y pasarse la mano por la frente y pellizcar el puente de la nariz, la manera de conducir de su Alfa le daba sueño, en realidad ya tenía sueño desde que comió el almuerzo, Gabriel le dijo que durmiera un poco, pero rechazo aquello, si aceptaba dormirse era seguro que no despertaría en un buen rato.

—Estas cansado, puedes dormir en lo que llegamos a casa –como tal, el aroma en Crowley estaba cambiando, aun así, las feromonas de su esposo seguían teniendo su esencia, ese olor a rosas y chocolate negro, aunque puede notar también el olor a leche y miel, indicador de que esta en estado y lo cual le hace sentirse muy feliz como sobreprotector.

Crowley bostezo y negó —tengo que revisar mis plantas al llegar, además deje ropa secando que debo tender y también tengo que –el semáforo en rojo dejo que Azirafel lograra callar con un beso a su Omega, el cual acepto el beso deseoso.

Sonrió en medio del beso, Crowley es un gran Omega —no te preocupes por esos detalles, me encargare de cada cosa, incluso de complacerte esta noche –dijo pasando la mano por la pierna de su esposo, el cual se removió en el asiento pasando saliva, el semáforo cambio haciendo que avancen y que Crowley acepte dormir, después de todo a ese paso llegarían en tres días.

Días más tarde, en una mañana como cualquier otra en donde las aves cantan y las olas del mar chocan contra las rocas, Crowley se despertó con asco y nauseas, se levanto para ir por un poco de agua cuando y por hacerlo de manera rápida le dio vértigo regresando a la cama de sentón y jadear por el malestar, despertando de al Alfa que dormía al costado de él y moverse rápido a su lado.

—¿Qué pasa? ¿Te sientes mal? –las feromonas del Omega lo decían, estaba mal —traeré agua –dijo a punto de ir por ello cuando el Omega se aferró a él —Crowley.

—Quédate –pidió, aquello fue una orden para Azirafel, por lo que se quedó ahí, liberando feromonas para ayudar a su pareja a relajarse, a pasar el mal rato, notando como el malestar tenía a su esposo en ese estado.

La sensación de fuego desde el estómago hacía su garganta le hicieron correr al baño y vaciar el estómago, la comida del día anterior, Azirafel le siguió y dio masajes en la espalda, musitando que todo estaba bien, aquello era normal debido al embarazo, y lo tendría durante algunas semanas más.

Pasado el incidente y asearse, la pareja desayuno, al menos Azirafel lo hizo por el hambre que tiene al despertar, en cambio con Crowley, tuvo que hacerle comer a la fuerza ya que este no quería comer bocado alguno, y tiene que comer bien no solo por él, sino por el cachorro. Fue una pelea que tomara la leche, más aún que comiera el huevo y más cuando tenía que comerse el tazón de frutas, al menos se comió la mitad de todo.

En el trabajo, Dagon le mandó llamar para unos documentos que ambos tenían que revisar, cuando en el trayecto se encontró con Metatrón, el cual le impidió el paso, Crowley no le tiene miedo, más bien es asco de que sea ese tipo que a como de lugar quiere obtener lo que quiere.

—¿Cómo va el embarazo? –cuestiono mirándole muy detenidamente el abdomen y de paso los pectorales —dicen que los Omegas empiezan a tener un aumento de sus mamas para la lactancia.

Estaba furioso —déjame pasar, idiota.

El albino rio, cortándole más el espacio —eres como un cachorro que solo ladra y ladra. Además ¿acaso no tienes que estar libre de estrés? No vaya ha ser que te provoque un abor- –no termino la frase cuando el Omega le sujeto del cuello y lo llevó contra la pared contraria.

—¡Déjame en paz! –le soltó viendo como se apresuraba en respirar y verle con miedo somo también satisfacción, aquel sujeto era un masoquista asqueroso. Se alejó de ahí caminando a prisa para llegar con la Alfa, quien al verlo llegar y notar sus feromonas le hizo sentarse y ofrecerle agua.

Ella era madre de tres hijos con una Omega linda, nada que ver con ella que, y en el buen sentido, es una perra que no se deja por nada ni nadie, que defiende y cuida de los suyos a capa y espada y quien, ante alguna traición, no es nada piadosa.

Sabe de los problemas con algunos empleados con respecto a Metatrón, ella ya había hablado con el hombre de manera seria muchas veces, incluso le había puesto un ultimátum si volvía a hacer algo que molestará al resto, Furfur también le advirtió al hombre que dejará de molestar, o se vería a la penosa acción de tener que despedirlo, sabiendo que Dagon no se opondría.

Metatrón es el tipo de hombre que le gusta causar problemas además de querer aprovecharse de las personas como de las situaciones, se satisface de poner acorralar a la gente ya que aquello saca los verdaderos instintos de la gente, y ver a Crowley de eso modo solo encendió más las ganes de verlo de rodillas.

Después de unos minutos en donde Crowley se recuperó, Dagon le dijo que podía empezar a trabajar desde casa sin ningún problema, la empresa tiene reglas y también apoyos para distintas situaciones, en el caso de Crowley puede ausentarse por riesgo de trabajo aun si es algo de oficina, su estado es delicado.

—No dejaré que ese imbécil se salga con la suya –respondió molesto —además estoy bien, solo no tengo que encontrarme a ese idiota.

—Crowley, Anatema te checa todos los días y me da tu reporte. Estás teniendo un proceso, debes de cuidarte, además de que tus cambios de humor pueden traer problemas –explico la mujer —no quiero tener que obligar a un embarazado a tener que irse a casa.

Bufó molesto —deja terminar el mes y me voy –pidió, no dejaría que ese anciano se saliera con la suya.

—Esta semana, y no hay más negociación –termino aquello, no podía ir en contra de lo que diga su jefa, así que empezaron a hablar del tema por el cual mando a llamar a Crowley.

Los días pasaron, Metatrón solo le veía a la distancia con una sencilla sonrisa que le hacía hervir la sangre, Gabriel le decía que no le diera importancia, que dejará de darle por su lado que solo hace que aquel hombre se le alborote la hormona.

Entonces la semana paso, viernes por la tarde Crowley recogía sus cosas cuando ya la mayoría se había ido, Gabriel hubiera querido estar ahí con él, pero tuvo una emergencia y salió corriendo del lugar, de todas maneras, podría verse en la semana entrante o llamarse, no era problema aquello.

Fue entonces que un aroma lo incomodo y le hizo sentir mucho asco, era un olor ranció, como una loción barata que estuvo en los abrazadores rayos del sol por mucho tiempo teniendo un cristal de por medio.

—Así que estás guardando tus cosas –escucho detrás suyo, Metatrón lo tenía contra el escritorio —¿Te vas ya? Es una pena, creí que podrías estar más tiempo.

Gruño, aunque aquello hizo que sintiera una arcada, algo que Metatrón noto —los que están en estado siempre tienen excusas para librarse del trabajo, abominaciones que no deberían de existir.

—El único que no debería de existir, eres –pero antes de poder terminar de decir algo, tomo el bote más cercano para vaciar el estómago, el olor alrededor no le ayudaba en mucho, menos que ese viejo estuviera ahí mirándole.

—Ya, ya –le palmeo la espalda, le cortaría la mano a ese anciano por haberlo tocado, de no ser por que de nuevo estaba echando la comida y desayuno al cubo, teniendo que ponerse sobre una pierna debido a que también estaba cansado, lo único que quería era irse a acostar y que Azirafel le hiciera mimos.

—Pobrecito Omega ¿Acaso te sientes mejor ya? –cuestiono mirándole desde arriba para ponerle la mano en el cuello —solo eres una perra en celo, una que se revolcó para poder tener al bastardo de alguien –apretó fuerte, estaba lastimando a Crowley quien apenas podía recuperarse de aquello, teniendo los aromas aun dándole nauseas.

Forcejo en un intento por soltarse, pero el hombre le tomo de un brazo y lo puso contra la espalda causándole un gemido de dolor ¿de donde tenía esa fuerza? No podía quitárselo de encima —¡Suéltame!

—Una perra como tu necesita modales –apretaba aun más su cuello, evitando un tanto la entrada de aire y saliva, Crewley estaba manchado de la barbilla por el vómito, su cuerpo no tenía suficiente energía para quitarse a ese bastardo de encima además de tener adolorida la garganta por haber vaciado el estómago —entender su lugar. Verte en esa posición, ese es el lugar al cual perteneces.

De nuevo forcejo para liberarse, pero todo contrario a poder soltarse, el hombre lo tumbo por completo al suelo haciendo que el cubo de basura cayera al suelo derramando la basura y el vómito cerca del rostro de Crowley, el cual chillo de dolor cuando sus dos brazos fueron inmovilizados.

—¿Crees que alguien vendrá a ayudarte? ¿Dónde esta ese Alfa que tanto te jactas que te cuida? No eres nada, eres un ridículo Omega que debe aprender cuál es su lugar.

Fue entonces que Crowley entendió de donde venía ese aroma rancio a colonia barata, la fuerza de aquel anciano, Metatrón no es Beta, todo ese tiempo él oculto su casta. Estaba siendo lastimado, abusado y maltratado, su cuerpo estaba adolorido y sin mucha energía, con miedo y enojo interno.

Fue entonces que emitió un chillido agudo que cierto Alfa del edificio escucho y que no tardo en salir corriendo de su cubículo, en cambio, Metatrón rio por ello —nadie te va a ayudar, eres inútil, un Omega ridículo e inútil que solo sirve para satisfacer –antes de poder decir otra cosa, un gruñido hizo estremecer la piel de Crowley y enojar Metatrón quien recibió un fuerte golpe en el rostro, sacándolo de encima del Omega quien y por instinto huyo como pudo sin importar lo sucio que estuviera.

Estaba llorando alejado de aquellos dos Alfas quienes se pelearon a puño limpio no durando más de tres golpes Metatrón y caer al suelo inconsciente.

La ambulancia revisaba al Alfa quien decía haber sido atacado por aquella bestia de Alfa cuando el Omega estaba "ofreciéndosele" cosa que no era verdad, llevándoselo a la jefatura y tenerlo detenido por agredir a un Omega, las cámaras no mentían. Crowley estaba temblando de miedo, una auxiliar de ambulancia Omega estaba con él ayudando con sus feromonas a tranquilizarlo, debido a su estado, tenían que llevarlo al hospital, pero el Omega no quería moverse de ahí hasta no ver a su Alfa.

Azirafel estuvo inquieto todo el día, caminando de un lado al otro como león enjaulado, sentía que algo no estaba bien, seguro era su instinto protector por su cachorro y Omega, algo natural que su suegra le dijo, intento despejarse, pensar que todo estaba bien y que Crowley estaba con su amigo Gabriel, además estaba la doctora Anatema y la jefa de su pareja Dagon.

El día paso hasta que llego la hora de cerrar e ir por su Omega cuando y sin importar nada, salió corriendo del lugar montándose en su auto y conducir de manera endemoniada como su pareja, en su corazón algo le decía que su Omega le necesitaba, que tiene que estar con él.

Cuando llegó al edificio donde trabaja su esposo, y antes de ello noto a las patrullas y una ambulancia, no podía pensar en otra cosa que no fuera su cachorro y pareja, bajo del auto y corrió en búsqueda de su Omega, llegando con este y abrazarlo de manera protectora, dejando salir feromonas amenazantes a todos al verlo llorando y en aquel estado.

La auxiliar huyo de ahí antes de que las feromonas de aquel Alfa le afectarán, dos Betas cuidaban de la zona donde ambos estaban hasta que el Alfa terminará de hacer sentir tranquilo a su Omega y este se sintiera seguro para poder hablar de lo sucedido, fue entonces que un Alfa desaliñado y con cigarrillo en mano se acercó a la pareja, Azirafel estaba por marcar territorio cuando Crowley se interpuso y le dijo que aquel Alfa le había salvado.

De nuevo y sin poner contenerlo por todo lo sucedido, Crowley vómito en el suelo, siendo ayudado por su pareja y ser apoyado por un auxiliar Beta del cual Azirafel no le quitaba la vista. Hastur dio su testimonio de como Metatrón tenía al Omega, lo cual concordaba con las escenas de las cámaras, además Furfur quien fue llamado junto a Dagon, dijeron la verdad sobre el alfa, además de despedirlo y poner Azirafel un acta de alejamiento debido a que, si lo veía siquiera a cien metros de su Omega, no dudaría en cortarle el cuello.

Pasado unos días de aquel acontecimiento en donde Crowley fue atendido y que Azirafel sí o sí le riñera por no haber hecho caso cuando le dijeron que se tomara desde un principio sus días, lo mimo y conforto aquellos días en donde apenas y el Omega salía para asearse o hacer sus necesidades como también para revisar sus plantas, luego volvía a la cama o al nido que tenía en una habitación aparte con un frigobar y algunas cosas personales del Omega como también ropa de su esposo.

—¿Cómo estás? –cuestiono Azirafel desde el marco de la puerta, viendo desde ahí al bulto moverse entre las prendas y mantas salir una melena rojiza y esos deslumbrantes ojos dorados —¿tienes hambre? Prepare pasta con ensalada —ante ello, el Omega volvió a meterse entre las mantas —sabes que tienes que comer, Crowley.

—No quiero –respondió como un niño que no quiere comer sus verduras.

—Tienes que comer –hablo con seriedad el Alfa.

—Todo lo que como lo vómito o me da nauseas –respondió con tristeza el Omega –me duele la garganta.

Azirafel suspira, no es algo fácil un embarazo —¿puedo pasar?

Los ojos del Omega se vieron en la oscuridad del interior de las mantas, como un gato en la noche observando a su presa, Azirafel puso un pie dentro sin perder de vista los ojos de Crowley, luego otro, y así hasta llegar a la orilla del nido, aquel cuyos aromas de ambos le satisfacía.

Crowley hizo espacio para que su Alfa entrara, el cual entro siendo abrazado por el Omega quien soltó feromonas de agradecimiento y cariño, ronroneando de felicidad —el nido es mejor cuando estás tú.

—Es un nido perfecto –sonrió el Alfa acariciando el rostro de Crowley —cariño, sabes que tiene alimentarte, es por tu bien para que los medicamentos te hagan efecto –hablo de manera calmada.

—Lo sé, es solo que –Metatrón le había dejado lastimada la nuca y el cuello como los brazos, teniendo que ponerse pomada y tomar más medicamentos, el médico le aseguro que su bebé estaba bien, pero que debía cuidarse ahora más que nunca, ya que aquello podría haberle causado un aborto —me –aspiro aire, tenía que decirlo —me da asco tu comida…

Silencio.

Azirafel no era el mejor cocinero del mundo, aunque puede decir que sabe defenderse bien y hacer pizzas deliciosas como también algunos postres, son embargo y sin saber bien, as comidas del Alfa le daban asco, aun si era una comida que le gustará al Omega, no comía a gusto y terminaba vomitando después.

—Entiendo –atendiendo el Alfa —veré que puedo hacer.

—No quiero hacerte sentir mal –pero lo hizo, las feromonas del Alfa eran de tristeza —me gusta tu comida, me encantan tus pizzas como las empanadas de pollo que haces, es solo que desde el embarazo.

Su rostro fue tomado con cariño para ver los ojos azules como el océano de Azirafel, aquellos que le veían con amor —esta bien, tranquilo –ambas narices se rozaron con dulzura —no tienes que darme explicaciones. Lo entiendo, es parte del embarazo, y además es algo que debiste decirme desde antes. Quiero saber todo lo que sientes, lo que quieres comer y que no toleras, soy tu pareja, tu Alfa y estoy contigo en esto. No soy quien lleva a nuestro hijo, pero soy quien cuida de ti.

Crowley se fue sobre los labios del Alfa, aquellas palabras le hacían sentir un calor en su pecho, una caricia en el alma que solo su Alfa sabe, lo hace sentir especial y amado, se separó apenas para verle —te amo demasiado, Azirafel.

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Ultrasonido / Ecografía