—No no no, tienes que lanzarlas más alto, eso te dará más tiempo para manejar las pelotas —dijo Bocadillo haciendo una demostración de malabares.
—Pero... Pero... Al lanzarlas más alto es más difícil atraparlas... —Gimoteó un pequeño niño mitad cochinilla mitad escarabajo.
—No te estreses, es solo cosa de práctica, sigue intentando y pronto por muy alto que lances las pelotas siempre las atraparás.
—¿Tú crees?
—No lo creo, estoy seguro, muchos niños aprendieron antes que tú ¿Por qué no podrías? —La polilla le acarició la cabeza al niño.
En eso entró Scarlet a la tienda donde ambos bichos practicaban.
—Hola Bocadillo, hola Mik ¿Les falta mucho?
—No, ya habíamos terminado ¿Necesitas algo? —Contestó el bicho alado.
—Sí, bueno... Reunión incómoda... Ya sabes...
—Oh, ya veo. —Se dirigió hacia el niño— Lo siento Mik, ahora tengo cosas que hacer, pero tú quédate practicando lo que te dije y luego me muestras tus avances ¿De acuerdo?
—¡Sí señor Bocadillo!
—Espero que me sorprendas, nos vemos más rato.
Bocadillo dejó al niño solo en la tienda, este se quedó concentrado tratando de completar la tarea impuesta por su maestro, estaba muy motivado, en verdad quería que la polilla estuviera orgullosa de él.
Mientras tanto, la murciélago y la polilla se dirigieron lentamente hacia el cuarto del maestro de la compañía, sabían que se venía una reunión desagradable y trataban de dilatar la llegada, sin embargo a pesar de las circusntancias, Bocadillo aún mantenía su buen humor, cosa que irritaba a la chica.
—¿De dónde sale tanta alegría? —Espetó Scarlet.
—¿Ah? De ningún lado en particular.
—¿Es por Mik?
—Bueno... Podría ser... Me pone muy feliz ver sus avances ¿Recuerdas cuando llegó? Era un pobre niño maltratado y tan tímido que apenas podía hablar, pero ahora ya tiene más confianza, se está relacionando con todos y hasta está aprendiendo a hacer malabares para unirse a alguna actuación a futuro ¿No es genial?
—En verdad te gusta cuidar niños.
—Cuidar niños, escuchar sus ocurrencias graciosas, jugar con ellos... Ah... En verdad espero algún día encontrar una buena chica y tener una linda familia con muchos niños.
—Primero hay que salir vivos de esto.
—¿El maestro está muy enfadado? —Bocadillo comenzaba a preocuparse.
—No exactamente... Es... Difícil de explicar... Mejor velo tú mismo.
Finalmente llegaron a su destino, la murciélago corrió la cortina que habría paso al camerino de Grimm y allí lo vieron, estaba sentado en la mesa, rodeado de máscaras artesanales y con una cara que decía que había estado llorando.
—¡Maestro! —Bocadillo voló hasta él— ¿Qué ocurrió? ¿Por qué está así? ¿Alguien le hizo algo? Porque si alguien lo dañó yo mismo iré a ponerlo en su lugar.
Ambos murciélagos miraron al bicho diminuto y no pudieron evitar estallar en risas.
—Ah Bocadillo, tú si sabes animar un corazón decaído —dijo Grim secándose una lágrima de risa.
La polilla solo bufó y se cruzó de brazos molesto.
—¿Y qué pasó papá? ¿Por qué te pusiste así? Tú solo pintas mascaras cuando te sientes demasiado mal.
—Pues... Hace pocos momentos transitaba yo por las calles decadentes de Bocasucia, cuando una tonada alegre atravesó mis oídos y mi alma, el encanto de su melodía guió mis pasos entre el gentío y el tierral hasta culminar en un encuentro cuanto menos... Impactante. En medio de la plaza, una figura tan desconocida como familiar sacaba trinos y acordes a un precioso acordeón. Fue solo verlo y morir en agonía... Tal dolor recorriendo mi ser... Tal anhelo... Tal tristeza... ¿Por qué su sola vista perturba mi vida? ¿Por qué despierta el deseo de envolverlo en mis alas? ¿Quién es él? No pude pronunciar palabra... Volé lejos al abrigo de mi morada... Ya no lo veo... Pero lo pienso... Y de cada pensamiento un destello de dolor brilla...
—El acordeonista de la plaza... También me sentí muy rara cuando lo vi... —Declaró Scarlet. —Hay algo raro con él... Siento como si lo conociera de algún lado, pero no puedo recordar nada.
—Pues... En realidad lo conocen... —Se atrevió a decir Bocadillo.
—¿¡Qué!? ¿¡De verdad!? —Gritó Grim— ¡Dime quién es! ¿Por qué me duele tanto su presencia?
—Pues... Ay maestro... Este asunto es complicado, esa persona es prácticamente aquel que lo crió... Incluso padeció la misma maldición del rey pesadilla junto a usted, pero ahora también sufre de falta de memoria, ninguno de ustedes puede recordarse y... Por el bien de su salud mental creo que lo mejor es que no se vean, solo podrán sentir dolor sin el alivio de la presencia del otro, porque en este momento son solo dos desconocidos.
Esta no era la respuesta que Grimm quería y lo único que hacía era aumentar el odio que le tenía al Rey Pesadilla.
—Bocadillo... —Llamó Scarlet—. Ese bicho... Ese caballero que nos encontramos cuando fuimos a dejar a la niña a la escuela... ¿También es un conocido mío? Porque también me duele cada vez que lo veo.
—Lo siento Scarlet, en tu caso no lo sé. Como sabrás hubo un largo período de tiempo en el cual yo no estuve con ustedes y no sé que clase de cosas vivieron en mi ausencia. Quizás también sea alguna clase de amigo importante para tí o algo más, pero en tu caso tienes más suerte, él parece recordarte, quizás deberías hablar con él y preguntarle tú misma, no creo que tenga problemas en responder, hasta donde se ve es alguien que te quiere mucho.
—Bocadillo... —La voz de Grim sonó profunda y decidida— ¿Será este amor una espada que pueda estar a nuestro servicio?
—¿Qué quiere decir maestro?
—Que nos brinde el aguijón onírico.
—Ah cierto —habló Scarlet— El aguijón onírico estaba debajo de la cama de ese bicho, vaya lugar para guardar algo tan importante. Entonces... Lo que propone papá es que simplemente le pidamos el aguijón ¿Cierto?
—Exactamente.
—Si esta persona me quiere tanto, debería dárnoslo ¿Verdad?
—Es posible —Bocadillo quedó pensativo— ¿Pero y si no? Es un artefacto poderoso, seguro le preocupará que caiga en malas manos, si es alguien que se rige más por la mente que por el corazón, podría considerar peligroso entregarlo. Necesitamos un plan de respaldo.
—Ummm... —El maestro se quedó pensativo unos minutos— La niña...
—¿La niña?
—La criatura que por accidente terminó en mis dominios...
—¿Jazmín? Maestro, no estará sugiriendo que usemos a esa niña para que robe el aguijón. No quiero hacer eso, no me gusta engañar a los niños ni enseñarles a hacer cosas malas.
—Tiempos desesperados, medidas desesperadas.
—Lo sé pero... Ese es un problema nuestro, ella no tiene por qué involucrarse...
—Ya está involucrada... ¿No notaste las garras de la pesadilla clavadas en la ciudad? ¿Los fantasmas de sueños que pululan por sus calles? ¿Los horrores latentes en cada mente?
—Pero eso siempre pasa, en cada pueblo donde nos asentamos el rey pesadilla empieza a infectar las mentes con su poder para atormentarnos y por eso no nos podemos quedar más de un mes en ningún lugar.
—Pero la infección nunca fue tan rápida ni agresiva — Escarlet se paseó nerviosa por la habitación— Siempre era algo lento y gradual... Empezaba algo así como una semana después de nuestra llegada, aumentando poco a poco, normalmente nos íbamos antes de que pasara algo malo y nadie se daba cuenta de nada, pero ahora el problema es más intenso de lo que nunca fue, de hecho... Diría que este problema empezó antes de que nosotros llegáramos, como si ese dios retorcido se hubiera ensañado con la gente de esta comunidad ¿Acaso tenía un plan especial preparado para el momento en el que llegáramos aquí?
—O quizás en este lugar hay alguien más a quien odia tanto o más que a nosotros y a quien quiere destruir. —Bocadillo soltó todo lo que tenía en la cabeza y los murciélagos palidecieron ante sus palabras.
—Quizás hay más verdad en tus palabras de la que tú mismo puedes creer —susurró Grimm.
—¿Qué tanto pueden empeorar las cosas aquí? —Preguntó Scarlet.
—Ummmmm —Bocadillo lo pensó un poco— No tengo muchos antecedentes pero... Por todo lo que he podido investigar a lo largo de los años, tengo algunos casos puntuales, he sabido de gente que ha ofendido a este dios y ha terminado enferma con una maldición extraña, una que provoca pesadillas interminables, que desenbocan en un miedo a dormir. En la medida que avanza el problema, la persona se vuelve rabiosa y agresiva, hasta que llega un punto en el cual sus ojos se ponen rojos, lo afecta una horrible fiebre, la piel se llena de granos y pierde la capacidad de reconocer a la gente a su alrededor atacando a todos por igual. Los que estudiaron este fenómeno lo llamaron la fiebre escarlata. Es algo raro que ocurra, han habido tres o cuatro casos esparcidos por aquí y por allá.
—Pero aquí hay cientos —susurró Grimm de nuevo.
—Parece que esta vez no es una o dos personas a quienes quiere castigar, quiere condenar al reino entero.
Un silencio general se asentó en la habitación haciendo notoria la tensión del ambiente, nadie sabía qué decir y solo se miraban con rostros preocupados.
—Bocadillo —Scarlet cortó el silencio— Por favor, ahora más que nunca necesitamos detener a ese monstruo, más que nunca necesitamos el aguijón onírico y finalmente lo tenemos al alcance de nuestras manos, sé que no te gusta engañar a los niños, pero si no lo hacemos ella también saldrá lastimada, ella y todos los niños del reino. Por favor Bocadillo.
—Está bien... Todo sea por protegerlos.
...
El entrenamiento con Orquídea había acabado y ambos niños ahora caminaban por el pasillo hacia los baños para asearse, ambos iban desganados aunque por razones diferentes, Jazmín estaba exhausta luego de todo lo que la había hecho batallar su madre y a Aster lo agotaba moverse caminando, tanto porque aún no se recuperaba de su inanición como porque las mantis jóvenes no tenían muy desarrolladas sus patas y por eso usaban sus alas.
Aster podría haber pedido que lo cargaran en brazos sin problemas, pero algo de su orgullo conservaba y no quería recurrir a eso, antes que pedir ayuda prefería hacer una pausa para descansar.
—Aster ¿Estás bien? —Preguntó Jazmín preocupada.
—Sí, no te preocupes, es un pequeño descanso nada más, luego seguiré andando.
—Vaya cosas, soy yo a la que torturan en el entrenamiento y eres tú el que está cansado.
—Ya me gustaría cambiar lugares contigo, cansarte con tan poquito y estar así de débil no es gracioso, además, pues... Eh... Digo... Ese entrenamiento que te dio la señora parecía muy bueno...
A Aster le dolía admitirlo pero estaba fascinado con Orquídea, en su vida jamás había visto una mantis tan grande y poderosa, su forma de moverse era maravillosa, tan ágil como el viento, tan mortífera como un aspid y tan fiera como jamás había visto, claro, al inicio esto no fue notorio porque fue muy suave contra Jamín, midiendo cada movimiento para presionar a la niña sin agobiarla y ayudarla a sacar su potencial, pero cuando ya hubo agotado todas las energías de la criatura, Hollow le ofreció un combate amistoso.
Aster tenía la idea de que su papá era el guerrero más poderoso del mundo, quizás la tía Hornet rivalizaba con él pero le gustaba creer que su propio padre era más fuerte, de hecho a menudo discutía con Silky sobre quien era mas poderoso, pero ahora se había encontrado con otra guerrera que estaba a su altura. En general el combate estaba muy igualado y ninguno se contuvo a la hora de pelear, Orquídea no quedaría satisfecha si no la llevaban hasta el límite.
La batalla estaba lejos de parecer amistosa, ambos guerreros arremetían con todo, con tal fiereza que parecía que se iban a matar. Jazmín miraba la escena aterrada temiendo presenciar una tragedia en cualquier momento, mientras que Aster se erguía sobre sus patas y aleteaba emocionado, su corazón latía con fuerza ante cada choque de armas, se estremecía cada vez que gritaban y agitaba sus brazos cuando veía alguna técnica de combate sofisticada y llamativa.
Finalmente el encuentro culminó con la derrota de Hollow, quien terminó en el suelo con la lanza de Orquídea apuntándole al cuello.
—Ayer gané yo y hoy ganas tú —dijo el caballero.
—Cada día es un reto diferente.
—¡Papi! —Chilló Jazmín temerosa.
—Tranquila corazón, estoy bien.
Hollow se puso de pie ayudado por Orquídea, se dejó ver en cada gesto un cariño genuino que ninguno se molestó en ocultar y que la niña no vio con buenos ojos.
Siendo Jazmín la única niña en una nidada de puros machos, siempre recibió un trato especial por parte de su padre, siempre fue la más protegida, aquella a quién se trataba con más delicadeza y dulzura, claro, a sus hermanos también los amaba y los cuidaba, pero la forma en la que demostraba su cariño era diferente y ahora veía que había otra hembra con la que también era dulce, claro, supuestamente se trataba de su madre, pero para Jazmín era solo una señora mantis que daba mucho miedo.
Sin duda ambos adultos se mostraban acaramelados, de una manera sutil e inocente, pero aún así notoria y verlos así cada vez enfadaba más a la niña, se moría de celos, pero no tenía la iniciativa para mostrar su descontento o directamente increpar a la señora, ella siempre esperaba que alguien más actuara por ella, por eso su primera idea fue pedir ayuda a Aster, pero él no parecía darse cuenta de lo que pasaba frente a sus ojos.
—Aster ¿No te parece que papá y esa señora están demasiado cariñosos?
—¿Eh? ¿Cómo? Yo no veo nada raro, todavía no se besan.
—¡Pero mira! Se tomaron de la mano.
—¿Y?
—¡Eso es una muestra de cariño! —Jazmín comenzaba a exasperarse ante la estupidez de su hermano.
—Bueno, se supone que esa señora es nuestra mamá, yo supongo que papá y ella se querían, así que no lo veo raro, igual me da lo mismo lo que ellos hagan, mientras no me obliguen a llamarla mamá...
—No te gusta ¿Verdad? —Quizás si sembraba cizaña en su hermano lo convencería de repeler a esa mantis.
—Eh... No sé si es como que no me gusta... O sea... Me enfada que nos haya abandonado y luego vuelva siete años después sin ninguna explicación decente pero... No parece mala digo... Es muy fuerte...
—Aster... ¿En serio te agrada solo porque es fuerte?
—Es que no es sólo fuerte ¡Es muy fuerte! ¿Viste que venció a papá?
—¿Y no te da miedo eso?
—¿Miedo? ¿Por qué?
—¿Y si quiere hacernos daño? Papá no podrá defendernos.
—Papá dijo que ayer le ganó, así que igual puede vencerla, igual no creo que nos haga daño, digo... Es nuestra mamá... Y... bueno, como sea, hasta se molestó en entrenarte y darte ejercicios para ser más fuerte, papá dice que ella solía entrenar caballeros ¿Crees que podrá darme algunos consejos para mejorar cuando recupere mis fuerzas? Aaaahhh... Ya quiero volver a entrenar, estoy muy emocionado ¡Hoy comeré mucho para tener más fuerza!
El pequeño no se dio cuenta de que en medio de su monólogo Jazmín se enfadaba cada vez más, ella no iba a admirar a Orquídea solo porque fuera fuerte, sobre todo si amenazaba con quitarle el cariño de su padre. Estaba exagerando claro, pero era una situación nueva y no contaba con el apoyo de nadie para enfrentarla, estaba realmente asustada y solo quería que esa mantis se largara para volver a su vida pacífica.
...
En otro lado mientras tanto, Edwyn estaba enfrentando otra situación que podría considerarse atemorizante, jamás había visto a su tío Big actuar de forma tan impulsiva y agresiva, el día anterior vio que tuvo un cierto altercado con su padre porque lo culpaba por el accidente con el garpiés, pero pensaba que eso ya había quedado solucionado, al parecer no era el caso, el incidente y su desaparición seguían pesando en el corazón del monarca al punto de apartarlo de su familia ante el insensato temor de que resultara lastimado.
Pero aún con el temor que tenía, el sentimiento que primaba en el corazón del gusano era molestia, por primera vez en mucho tiempo había logrado integrarse en una actividad con su familia completa y Big arruinaba el momento, ahora solo quería zafarse de su agarre y correr al jardín de vuelta con el resto, pero se trataba de su tío Big, una de las personas que más quería en su familia y verlo tan preocupado le dolía, aún no tenía la edad para manejar ese tipo de situaciones sentimentales complejas, era solo un niño, tampoco tenía talento para eso como su prima Ren, pero de alguna manera quería tranquilizarlo.
—Tío Big...
El enorme bicho se detuvo abruptamente para prestarle atención.
—¿Pasa algo? ¿Necesitas algo?
—Nada, estoy bien ¿Tú estás bien?
—Claro que lo estoy ¿Por qué preguntas?
—Porque no se nota.
Un monarca siempre debe aparentar fortaleza, demostrar tranquilidad aunque por dentro se quiebre, alguna vez le escuchó estas palabras al viejo rey Pálido cuando era un niño vacío y quedaron grabadas en su mente hasta el día de hoy. Si hasta su sobrino se daba cuenta de su estado de ánimo significaba que las cosas no andaban bien y por supuesto, lo que menos quería era preocupar al niño.
—Deben ser ideas tuyas, todo está normal igual que siempre.
—No soy tonto, me doy cuenta de que algo pasa, estás peleado con papá ¿Qué pasó? Ustedes se llevaban muy bien, no me gusta verlos así.
—Eso... Son cosas de adultos, no es nada de lo que debas preocuparte.
—Pero me involucra, me apartaste de las prácticas con la señorita Orquídea.
—Eso no fue porque esté peleado con tu padre ¡Era peligroso!
—¿Peligroso? ¡Por favor! Durante las últimas semanas he estado en peligro cada día, he escapado de garpiés, de mantis, he atravesado lagos de ácido, enfrentado todo tipo de predadores y cazado mi comida ¡Ya sé cuidarme solo! Al menos en lo que respecta a supervivencia.
—Pero Edwyn, podrías haber salido lastimado ¿Y por qué tanto interés de pronto en meterte en peleas inútiles? Tú siempre disfrutabas más pasar tiempo leyendo y descansando.
En ese momento el gusano se dio cuenta de algo que había ignorado toda su vida.
—¿Lo disfrutaba? ¿O era todo lo que conocía? Realmente nunca intenté hacer cosas distintas... Incluso cuando papá trató de llevarme con él fuera a realizar otras actividades yo nunca le puse empeño... Porque te escuchaba hablar de lo aburrido y peligroso que era fuera del castillo y quedaba condicionado a pensar que papá me estaba obligando a hacer algo terrible que no era para mí ¿Cómo no me di cuenta? ¡Me estuviste manipulando y me pusiste en contra de papá!
—Pe-pe ¿Pero de qué estás hablando? ¿Te volviste loco?
La expresión en el rostro de Big y su tono de voz dejaban en claro que de verdad no estaba captando el mensaje de Edwyn y el gusanito no pudo hacer más que suspirar.
—Hiciste cosas... Pero ni siquiera te diste cuenta —susurró para sí mismo— De verdad no tienes idea de lo que has hecho y hasta piensas que lo has hecho bien...
—¿Edwyn? ¿Qué pasa? —Se preocupó al ver el ensimismamiento del niño.
Entonces el joven príncipe alzó la cabeza y con absoluta resolución se safó del agarre de su tío, extendió sus alas y brincó lejos de él.
—Tío Big, yo te quiero mucho, pero no puedo dejar que controles mi vida, hay muchas cosas de las que no te has dado cuenta que están mal y una de ellas es subestimarme, me hiciste pensar que yo era un inútil para las cosas físicas pero soy más capaz de lo que todos creen, puedo entrenar con mis hermanos, claro a mi ritmo y exigiendome dentro de mis capacidades ¡Pero puedo hacerlo! ¡Y tú no me lo vas a impedir!
—¡Pero Edwyn, es peligroso! Eres un gusanito...
—¡Un gusano mantis! ¡Un orgulloso mestizo! Y como tal tengo mis propios requerimientos y capacidades. Ya no quiero que decidas por mí lo que puedo o no puedo hacer y... ¡Y ya no quiero vestir de blanco! Y... Eso... ¡Me voy!
El pequeño gusano salió corriendo dejando a su tío estupefacto.
En otro lado mientras tanto, Ogrim se encontraba ordenando algunos papeles para agilizar el trabajo del rey, ya había dejado de lado el trabajo de entrenador de caballeros para dedicarse completamente a labores administrativas, realmente no le molestaba, era una ocupación tranquila y relajada, más apropiada para un bicho de su edad, además, así podía mentenerse cerca del rey y aconsejarlo, siempre que había algún problema, sobre todo de índole sentimental, Big acudía a él, y por supuesto esta no fue la excepción.
La puerta de la oficina se abrió de golpe y el rey entró hecho un mar de lágrimas, corrió hacia el escarabajo y lo abrazó.
—¡Majestad! ¡Qué le ocurrió! —Preguntó alarmado.
—¡Edwyn entró en su etapa rebelde!
—¿Eh?
—¡Es un niño rebelde! ¡No hace caso y se cree el dueño del mundo! ¡Ahora se meterá problemas, en el alcohol y las drogas!
—De dónde saca esas ideas...
—De la revista de ayuda para padres que me pasaste la otra vez...
Ogrim se llevó la garra al rostro y meneó la cabeza "no debí pasarle esas revistas"
—Mi rey... Todavía no es la edad en la que los niños se ponen rebeldes... Edwyn tiene solo siete años ¡Aún es un niño pequeño! Y sus únicos amigos son sus primos, no tiene malas influencias ¿Cómo rayos se va a meter en el alcohol y las drogas? Además... ¿Qué es eso tan rebelde que hizo?
—Ya no quiere leer, quiere entrenar con sus hermanos, ya no quiere vestir de blanco y dijo que yo lo estaba manipulando...
—Oh... Eso último es un poco fuerte...
—¿Qué hago Ogrim? Edwyn nunca se había comportado así.
—Eh... Yo no lo veo como algo tan malo.
—Pero no quiere leer, quiere entrenar ¡Podría hacerse daño!
—Majestad... Mire, entrenar no es peligroso, sus otros sobrinos lo hacen y nunca ninguno salió herido de gravedad, a lo más un rasguño o una garra torcida que sanaba de inmediato con aguas termales, que no quiera vestir de blanco... Vamos no es tan importante, Edwyn no es el rey pálido, tiene sus propios gustos, de hecho creo que su color favorito es el azúl si mal no recuerdo y en cuanto a lo último... No se ofenda pero... Quizás tenga un poquito de razón...
—¿Entonces he sido un mal tío?
—¿Que? ¡No no no! Usted lo ha hecho bien, en serio, es solo que...
—He sido un mal tío...
—No ha sido tan malo...
—Soy un mal tío... —Y Big lloró con más fuerza.
Ogrim lo abrazó mientras lanzaba una plegaria al Señor de las Sombras y se lamentaba de sus palabras, porque conociéndolo sabía que tendría un tiempo bastante complicado lidiando con el estado de ánimo de su rey.
