Nuestro rescate iba perfectamente, pudimos sacar a Fubuki de su celda y estábamos a poco de regresar y planear nuestro próximo movimiento para sacar de este embrollo a las demás, pero siempre acaba existiendo una fuerza invisible e inevitable que terminar por arruinar los planes y eso fue lo que nos sucedió; situación actual: En un combate a muerte al lado de Fubuki contra una calamar gigante, posibilidades de que salga vivo de esta: cero punto uno por ciento, pero al menos esa milésima es algo de lo cual deseo sujetarme.

- Atrás Yusei-san. – La kitsune me ordenó que me alejara, no tuve de otra que obedecerla, era prácticamente un inútil en este lugar, a pesar de que tomé valor para querer pelear a su lado, la verdad es que soy una hormiga insignificante al lado de ese monstruo.

Fubuki corrió en dirección al kraken, este soltó un fuerte rugido mientras que levantó uno de sus tentáculos para aplastarla, ella lo esquivó antes de que pudiera recibir el ataque y dio un salto, corriendo ahora sobre este para alcanzar a uno de sus ojos.

- ¡Aaaaaah! – Soltó un rugido al lanzar un golpe, el kraken empezó a agitarse para todos lados, Fubuki apenas y logró aterrizar de pie en el suelo. – Tsk, eso no le hizo daño suficiente…

Ella sola no podrá hacer demasiado contra esa criatura tan grande, necesito algo para que ella pueda usar, un arma por lo menos… observé que en un rincón había un barril con armas, corrí hacia este en busca de algo que pudiera ayudarla a causar más daño, al llegar y revisar solo me encontré con varias espadas oxidadas y lanzas de madera, nada capaz de siquiera hacerle un rasguño.

- Mierda… esto realmente está arreglado para que los dos vayamos a morir aquí… - Estaba molesto, nuestras opciones eran sumamente limitadas y el tiempo se hacía cada vez menos, las esperanzas disminuían cada vez más…

"POV 3era. Persona."

Las chicas solo podían observar desde la jaula donde estaban como el destino de Fubuki y Yusei era perecer contra ese animal.

- Sáquennos de aquí, pequeñas mierdas. – Exclamó Kiara, siendo ignorada por las guardias. – Maldición, esto no podría ser peor…

- Van a morir a este paso. – Exclamó Miko, apretando sus puños. - ¡Esto no es justo, todos ustedes, faq you!

- Estoy tan molesta como ustedes, pero nuestra situación tampoco es favorable, desde aquí no hay forma de que podamos ayudarlos. – Noel apretó su puño en ira. – Sí intentamos escapar y causamos un alboroto, nos irá peor.

- ¿Puedes hacer algo Shion-chan? Sácanos con tu magia o algo así. – Preguntó Marine, la peligris estaba sentada con las piernas cruzadas.

- Créanme que me gustaría hacerlo, pero esta jaula parece estar disminuyendo mi magia, de modo que no puedo crear un portal para sacarnos de aquí.

- Genial, ahora sí que estamos perdidas ¡No quiero esto, aún soy muy joven para morir! – Marine empezó a llorar, Flare se acercó a la bruja.

- Oye Shion-chan ¿Qué tanto ha disminuido tu magia?

- Lo suficiente como para no abrir un portal, pero sí puedo hacer algunas cosas pequeñas dentro de un rango de unos treinta metros. – En ese momento la elfa tuvo una idea, se acercó a susurrarle al oído.

- ¿Puedes modificar armas? – Preguntó, por unos segundos Shion no entendió a que se refería hasta que sus ojos se abrieron.

- Claro que puedo…

- Entonces… - Señaló al barril de armas donde Yusei estaba buscando, en ese momento la peligris sonrió de forma malvada.

- Les enseñaré a no haber metido con esta bruja… - Y con un movimiento de su dedo, lanzó un rayo diminuto hacia el barril de armas. – Ahora todo depende de ti, Yusei-san…

"Yusei POV"

- Ninguna de estas armas va a servir… lo siento pero parece que… - Antes de que pudiera termina, el barril empezó a brillar de una forma extraña, me sorprendió lo que pasó, busqué para saber que fue eso, entonces vi a la celda donde estaban las demás, Shion me soltó un guiño, ahí fue donde entendí todo. – Ya veo… gracias Shion…

Tomé un arma cualquiera, una lanza de madera y fui en dirección hacia el calamar gigante, esperando que no sea una tontería y esto realmente funcione.

- ¡Yusei-san, que haces! – Fubuki me gritó pero no había tiempo para explicaciones, era mejor si lo mostraba en vivo y en directo.

- ¡Ese niño piensa que puede acabar con el kraken con una simple lanza de madera! – No me importaban las burlas y los insultos, haría que se traguen sus palabras en este mismo instante. Corrí con todo lo que tenía para atacar al calamar, entonces pude darle una estocada de frente a uno de sus tentáculos, durante unos segundos pareció que no hizo nada…

- Yusei-san… - Pude sentir la decepción en la voz de Fubuki, yo tampoco quiero que esto sea un fracaso ¿Qué efecto mágico le metió Shion a esta lanza?

- Espera Fubuki, sé que hará algo, solo es cuestión de tiem… - Y en ese momento el tentáculo el cual perforé explotó de repente.

"ROAAAAAAARRRGHHHH!"

Tanto yo como Fubuki y el resto del público quedamos asombrados por lo ocurrido, como si un rayo hubiera sido disparado de la punta de la lanza.

- Jeje… les dije que mi magia nunca falla…

- Fubuki, recoge una de las armas de aquel barril, tiene el mismo efecto. – Le señalé, tuvo que salir de su asombro para obedecerme e ir por una de ellas, agarrando una espada vieja, en ese momento se puso en posición.

- Muy bien, vamos a hacer calamar asado. – Fubuki dio un salto, el calamar quiso golpearla con otro de sus tentáculos, ella aprovechó para hacer un corte en aquel, era como si la espada tuviera un filo tan perfecto, en el momento que ella lo hizo, el tentáculo fue cortado de forma limpia, ella sonrió. - ¡Esto es lo que quería!

- ¿Qué sucede? ¿Cómo es que están ganando? – Preguntó el emperador, a su lado Gura estaba sonriendo.

- Lo van a lograr…

- Fubuki, yo me encargo de la parte baja, tu del cuerpo hacia arriba. – Le dije, ella asintió mientras fue saltando, yo al menos podía enfocarme en esta parte de su cuerpo y tentáculos posteriores, observaba a la criatura marina agitarse debido al dolor de haber perdido dos extremidades pero aún le quedaban más, eso no sería por mucho tiempo. – Toma esto. – Nuevamente hice una estocada a otro de ellos el cual explotó.

Fubuki empezó a correr nuevamente alrededor del cuerpo del kraken, este quiso detenerla, la kitsune pudo hacer otro corte limpio a otro tentáculo, ella aprovechó a saltar por encima y ahora correr sobre su cuerpo, el calamar quiso deshacerse de ella.

- No lo permitiré. – Nuevamente ataqué a la parte posterior del animal, generando otra explosión de rayo, eso fue más que suficiente para que Fubuki pudiera llegar hasta la cima, quedando de rostro con el calamar.

- Has de estar muy desesperada ¿no? Descuida, pronto daré el fin a tu dolor. – Ella saltó más allá de su cabeza y colocó la espada enfrente, entonces empezó a caer, solo pude ver como es que se formó un corte fino vertical en el calamar, fue tan rápido cuando me di cuenta, al final el kraken cayó cortado en dos, un gran torrente de tinta empezó a chorrear, cayendo como lluvia, tanto yo como Fubuki estábamos agotados.

- … Lo hicimos Fubuki… - le dije, ella sonrió, levantando el pulgar.

- ¡Ganaron, realmente lo hicieron! – Gura estaba celebrando desde su sitio, igualmente las demás se veían alegres por lo sucedido, al final esta ejecución pública no le resultó como esperaba al emperador.

- ¡Qué vas a hacer ahora, hemos acabado con tu kraken, no hay nada que pueda detenernos! – Fubuki apuntó con la espada al emperador, a pesar del asombro que tenía, decidió calmarse rápidamente.

- Ciertamente derrotaron al kraken… es algo que no se había visto en siglos, una hazaña digna de guerreros.

- Entonces… ¿nos dejarás ir? – Pregunté, esperaba que esto fuera más que suficiente para convencerlo, vi que se lo pensaba seriamente.

- … Haré esto. – En ese momento levantó la mano, una gran legión de guardias salió y descendió hacia nosotros, rodeándonos.

- ¡Qué está haciendo, hemos ganado limpiamente! – Se quejó Fubuki, yo tampoco entendía esto, sí logramos conseguir derrotar a su criatura más fuerte.

- Aunque hayan conseguido vencer al kraken, no quiere decir que se ganaran su libertad, esto es una ejecución después de todo. – Oye, eso no puede ser cierto, después de todo este combate, es lo que piensa hacer, no es justo.

- ¡Eso es una mierda, ellos ganaron limpiamente, lo menos que puedes hacer es liberarlos! – Gritó Marine desde la celda, en ese momento uno de los guardias le apuntó con la espada, acabó chillando del miedo.

- Las leyes de la Atlántida son absolutas y no pueden romperse, invadieron nuestro territorio, así que deben de atenerse a las consecuencias. – Este desarrollo me devolvió a la realidad, no es como en esas historias donde una gran hazaña equivale a ganarse el favor de alguien, esto es cien por ciento real, nuestra muerte está decidida, no hay nada qué podamos hacer…

- … No puede acabar así. – Apreté los dientes, realmente todo mi esfuerzo por querer rescatarlas será en vano, mi objetivo de volver a mi hogar terminará en este mismo instante… me negaba a aceptarlo, luego de haber llegado tan lejos, no dejaré que termine así… me aferraré a una pequeña esperanza. - ¡Gura!

- ¿Eh qué? – Ella me vio con confusión en su rostro.

- - ¡No puedes permitir que tu padre te controle como él quiere, eres una persona autónoma y tienes libre albedrío, si hay un momento para que finalmente puedas hacer lo correcto, ese momento es ahora!

- ¿De qué está hablando ese humano? Gura, no es necesario que lo escuches. – El emperador quiso restarle importancia pero no lo permitiré, ella tiene la misma igualdad de elección que cualquier otro.

- ¡Sabes que todo esto que está sucediendo es una tremenda porquería, no hay razón más que su propio egoísmo para querer ejecutarnos, cuando no hicimos nada malo, tú puedes hacerlo entrar en razón!

- Yusei… - Gura bajó la mirada, veía sus manos temblar, ella sabía muy bien que tenía razón, vivió tanto tiempo bajo una máscara de comportamiento, teniendo que esconder lo que ella realmente quiere con tal de no sufrir lo que vivió su madre, el miedo la consumía.

- ¡Dile lo que sientes! – No pude continuar cuando un guardia me golpeó en el estómago.

- ¡Yusei-san! – Fubuki corrió hacia mi muy preocupada, yo apenas pude levantar la vista.

- Gura… Libera tus ataduras de una vez…

- Y-Yo… - Ella seguía sin decir nada ¿realmente mis palabras no pudieron llegar a ella? ¿Voy a fracasar en este intento de salvar a todos?

- No tiene por qué seguir hablando… Gura, es mejor que regreses al palacio. – El emperador quiso tomar la mano de Gura…

*SLAP*

El sonido resonó por todo el sitio y un silencio sepulcral se formó, solo pude ver al emperador asombrado y a una Gura quien fue la que apartó la mano de este, pude ver a sus ojos y su expresión, ella estaba decidida…

- … N-No… no lo haré padre.

- ¿Qué dijiste?

- ¡No te obedeceré! – Gura saltó directamente del balcón hasta aterrizar en la arena, en ese momento corrió hacia nosotros, poniéndose enfrente y estirando sus brazos. - ¡No dejaré que los mates, a menos que quieras pasar por mí primero!

Luego de todo este tiempo siendo alguien pasiva, Gura finalmente mostró lo que ella sentía y confrontó a su padre el emperador, ella ha estado viajando a la superficie para mostrar quien es realmente mientras que aquí se ha limitado en actuar como lo ha querido su padre, obviamente todo eso tenía que explotar en cualquier momento, cosa la cual aproveché pero es que igual ella lo necesitaba, posee sueños y objetivos en la vida, los cuales ha estado reteniendo por el bien de alguien más y solo se ha encontrado observando a lo lejos sin involucrarse, ahora es que todo eso cambia.

- Gura, es mejor que te hagas a un lado. – Ordenó el emperador, Gura se mantenía totalmente firme ante él.

- Escucha viejo, he visto la superficie y no está nada mal realmente, hay buena comida, muchos sitios para divertirse, es realmente interesante, quisiera conocer más pero debido a que eres realmente tradicional y todo esto de mantener la ciudad bajo el agua, nos has privado de poder descubrir cosas nuevas, hay un mundo ahí afuera que es muy extenso y es algo que deseo ver, bien lo dijo mi madre, no hay que temer lo desconocido solo porque no hemos tenido el valor de afrontarlo y este es ese caso, estas personas de ahí arriba son buenas y es todo lo que necesito para confiar en ellas.

Gura expuso sus puntos para nuestra defensa, ciertamente que, por este estilo tan arcaico y sedentario de Atlantis, no se han tomado la molestia en querer entender lo que hay en la superficie, nada es malo, solo porque han deseado respetar su estatus quo, ni se han fijado en que no somos tan distintos, claro que no es que tengamos colas de pez o podamos respirar bajo el agua, pero somos personas al fin y al cabo.

- Gura… - El emperador se quedó callado por unos segundos. – Entiendo algunos de tus puntos y que podríamos darle un intento, pero no es fácil cambiar las tradiciones cuando llevan siglos y la mentalidad de la gente, tampoco nada dice que otros humanos de la superficie no sean malos.

- Eso lo sé, solo hay que saber distinguir cuando es alguien bueno de alguien malo, y eso lo sé bien con estas personas, ellas son las buenas. – Nos vio con una sonrisa. – Por eso te lo pido claramente, perdónales la vida.

Puede que este emperador se alguien testarudo pero si hay alguien a quien quizás pueda escuchar, es a su propia hija.

- … Realmente te pareces más a tu madre de lo que parece… desde que tu abuelo, el anterior emperador, la desterró por querer buscar relaciones diplomáticas con la superficie, siempre pensé que no valía la pena, yo ya la perdí… y no deseo eso para ti.

- Esta es mi decisión final, si tienes que desterrarme para seguir protegiendo tus anticuadas leyes, hazlo. – Había soltado su propia defensa, lo hacía por nosotras, el emperador no tenía nada que debatir y ciertamente sacar a de la ciudad a la única familia que le queda no es algo que él desee, eso le dejaba con una sola respuesta.

- Realmente saqué una hija terca… pero eso es mejor que nada, ordeno que se detenga la ejecución y liberaremos a los prisioneros de la superficie. – Esas palabras fueron más que suficientes para traerme un gran alivio, caí sentado.

- Lo hicimos…

- ¡Yusei-san, lo logramos! – Fubuki se veía feliz a mi lado, levanté el pulgar en aprobación, ciertamente todo este desarrollo pudo haberme quitado unos años de vida pero llegar a la conclusión deseaba era lo más satisfactorio de todo, al poco tiempo Shion bajó por medio de un portal con las demás.

- Sorprende que esto se haya podido resolver de esta manera. – Expresó Kiara.

- No podía esperar nada mejor de mi tripulación, los piratas de Marine son los más grandes del mundo. – Y claro que ella desea adjuntarse el crédito.

- Oye Yusei. – Gura se acercó a mí. – Gracias por haber dicho eso, de no haber sido así, nunca hubiera confrontado a mi viejo sobre mis metas para el futuro.

- Ciertamente, eso le dio un buen sacudón en el cerebro. – Respondí con una sonrisa.

- Lo único que deseo ahora es descansar un poco, esto me dejó un poco más agotada de lo que pensé. – Exclamó Flare.

- Ciertamente, hemos pasado por mucho así que un descanso es lo mejor que nos puede venir ahora. – Respondí, ciertamente necesitaba descansar, no es que el haberme enfrentado a un calamar gigante sea la razón por la cual deseo irme, claro que no.

- Tenemos que arreglar unas últimas cosas, vamos al salón del palacio. – Ordenó Gura, ya que todo había terminado y, posiblemente estemos en buenos términos con Atlantis ahora, podamos tener el permiso para seguir nuestro viaje, Pekoland podría ser el lugar donde encuentre pistas respecto a una forma de volver a casa y es una oportunidad que no deseo perder.


Gracias al grandioso poder de persuasión de Gura, el emperador nos dejó libres y también le devolvería el barco a Marine, al final pudimos resolver este problema sin recurrir a algo tan grande como pelear contra un ejército, siendo este un buen resultado.

- ¡Yusei-san! – Ayame corrió hacia mí para abrazarme. – Menos mal te encuentras ileso.

- Claro, me dije que iba a rescatarlas y cumplí mi promesa.

- Ya estamos libres, así que eso es lo que cuenta. – Matsuri estiró sus brazos. - ¿A qué horas nos vamos?

- Esperen un momento, antes de todo, hay alguien que tiene que decir una disculpa ¿no es así, padre? – Gura miró al emperador de reojo, este simplemente se llevó la mano a la frente.

- ¿Es necesario? – La mirada inquisidora de Gura lo decía todo. – Muy bien… antes que nada, lamento realmente mi comportamiento anterior, no debí haber hecho algo tan extremo como encerrarlas y querer ejecutarlas, fue inmaduro de mi parte.

- Y… - Veo que Gura quiere más, sí que quiere sacarle todo a su padre.

- Como compensación al respecto… no solo los dejaré ir, sino que también les otorgaré un regalo de disculpa, podrán llevarse un cinco por ciento del tesoro que posee Atlantis. – Gura fingió una tos. – Siete por ciento, no puedo ofrecer más.

- ¿Tesoro? Aceptamos. – Nene dijo la palabra así que no hubo negación alguna, ya entonces saldríamos de esta ciudad por fin.

- Gura… he hecho muchas cosas extremas en el pasado, no sé que pueda hacer para pagar por todo eso.

- Yo creo que de momento es suficiente, siempre puedes cambiar algunas cosas. – Se hundió de hombros. – Así que lo diré aquí y ahora, me iré de la ciudad a cumplir mi sueño de querer ver el mundo ¿entendido?

- … Entendido, te nombro embajadora de Atlantis para la superficie, busca forjar lazos para que podamos entender todo aquello que tanto te gusta.

- ¡Sí, perfecto! Gracias padre. – Gura se veía feliz de que pueda salir de su ciudad y viajar sin preocupación alguna.

- Me alegra que esto se haya resuelto. – Noel sonrió. – Yusei-san, fuiste realmente valiente ahí abajo, si no fuera por ti, nada de esto se hubiera logrado.

- Al contrario, es gracias a todas que pudimos rescatar a mis amigas, todo esto fue el esfuerzo conjunto de nuestro grupo.

- Jeje, por supuesto que yo hice la mayor parte del trabajo. – Shion se quiso adjuntar el crédito del rescate.

- Sí, lo hicimos y todo ¿podemos ir a mi barco? Seguro ya abordaron el tesoro. – Veía los ojos de Marine convertirse en signos de dólar, simplemente solté un suspiro mientras ya fuimos a su barco.

El barco lo mantenían dentro de una cueva a la cual llegamos en aquel momento, no cabe decir que la pirata saltó directamente hacia este al momento que lo vio y empezó a revisar.

- ¡Tesoro, ven a mí! – Y de ese modo fue para observar su dichoso tesoro, en eso me acerqué a susurrarle a Matsuri.

- ¿Cuánto a que el tesoro es alguna tontería como pescado?

- Je, yo digo que coral.

- ¡Que diablos es esto! – Y ese grito de Marine lo confirmó todo, al momento que subimos, nos encontramos con el rostro de decepción máxima de la pelirroja, rodeada de… pescado. - ¿Qué son todos estos pescados?

- Parece que es el tesoro que prometieron. – Respondió Fubuki, Gura simplemente se hundió de hombros.

- Tenemos una gran reserva de pescado, así que es nuestro tesoro más valioso. – Y entonces Marine empezó a llorar.

- ¡No es justo, donde están mis diamantes, oro, objetos de valor!

- Alguien fue víctima de un cliché cómico. – Comenté. Momentos después el barco volvió a navegar, para salir de la cueva y finalmente regresar a la superficie del mar, para continuar con nuestro viaje.

- ¡Gura, será mejor que te cuides! – El emperador estaba ahí para despedirse, la chica tiburón se asomó por la orilla.

- ¡Descuida viejo, estaré bien! – Ella finalmente podría salir libremente al mundo para conocerlo, sin tener preocupación alguna de su tierra, su sueño apenas estaba comenzando.

- Todo esto se arregló al final. – Noel sonrió, mirando a la deriva. – Cumplimos con nuestro trabajo.

- Ahora podemos continuar hacia adelante. – Flare sonrió. – Seguro una nueva aventura nos espera ahora.

- Por fin veremos nuevas tierras, ya espero abrir una nueva sucursal de KFP donde vayamos. – Kiara igual se veía emocionada.

- Pekoland es un gran reino que abarca muchas tierras. – Explicó Fubuki. – Poder recorrerla toda nos llevará bastante tiempo, puede que hasta años y encontrar pistas sobre el consejo también será complicado.

- Lo sé. – Cerré los ojos durante unos segundos. – Nada es fácil realmente y apenas estamos saliendo de un problema, esperar no es un impedimento para mí, por ahora vayamos a nuestro propio ritmo.

- Ya sabes que puedes contar con nosotras Yusei-san, te protegeré como lo prometí. – Exclamó Ayame, el resto se sentía igual, eso la verdad me trae un gran alivio… tener buenas amigas como ellas me da un sentimiento de seguridad y alegría, de que todo saldrá bien, sin importar el tiempo que tarde, voy a volver a mi mundo.

- Muy bien todo, en sus posiciones, nuestro próximo destino es Pekoland. – Anunció Marine. El barco se puso en marcha una vez regresamos a la superficie del mar, el sol brillante y el agua azul marcaba el inicio de nuestra siguiente aventura, ya ansío ver todo lo que me espera en esa siguiente tierra.


Resumiendo los días pasados, el viaje fue realmente ameno, ya que la distancia entre ambos reinos es extensa por el mar, no hubo demasiado movimiento entre todos, más allá de comer, jugar y hasta decidieron practicar baile y canto, después de todo es algo que llevan en las venas como vtubers, o al menos en sus contrapartes de mi mundo pero acá es igual si me entienden.

- Subaru ¿Qué hay de almuerzo el día de hoy? – Pregunté, ella estaba preparando la comida.

- Tenemos más pescado, esta vez decidí hacerlo frito con harina y un toque de limón.

- Ya veo… supongo que el tesoro sigue sin acabarse… - Lo cierto es que comer pescado cada día se vuelve agotador y es quizás lo poco que hemos sufrido, hasta Kiara estaba como en un estado de abstinencia por no tener pollo, la pelinegra soltó un suspiro.

- No hay nada más, solo podemos esperar que lleguemos a tierra para comer algo nuevo.

- ¡Veo tierra! – Escuché a Nene, ella estaba de vigía en el mástil, el hecho de que informe eso significaba una sola cosa. Fuimos a ver a la orilla, frente a nosotros empezó a observarse tierra.

- Hemos llegado… - Comenté por debajo, nuestro largo viaje había terminado, frente a nosotros se encontraba el reino de Pekoland, el siguiente destino de mi viaje para volver a casa estaba aquí.

- Menos mal, ver tanto mar aburre luego de un tiempo. – Exclamó Shion.

- ¿Qué acaso no podías ir volando? – Preguntó Miko.

- No es divertido si voy sola. – Fue su respuesta, a mi lado Gura observaba con emoción el llegar a una nueva tierra.

- Ya deseo conocer muchas cosas de este reino, seguro encontraré juegos interesantes.

- Muy bien todos, a sus posiciones que pronto embarcaremos en el puerto. – Informó Marine. Ya que tocamos puerto, se lanzó el ancla y entonces la posicionó de lado en un espacio libre, una vez dejó caer la tabla para desembarcar, ya tocamos tierra, el puerto se veía muy vivo con mucha gente.

- Wow, hay más gente aquí que en el anterior puerto. – Exclamó Matsuri, ciertamente se notaba la diferencia, dice mucho de Pekoland como tierra realmente diversa.

- Pueden adelantarse, tengo algunos asuntos que atender aquí en el puerto… lo cierto es que dejar mi barco no saldrá gratis, así que debo hacer tramites. – Respondió Marine, ya entonces que ella accedió a quedarse atrás, el resto empezamos a caminar, había demasiada gente, muchas de ellas tenían rasgos animales, así que Pekoland era ese tipo de reino con gente de diversas razas.

- Nuestro siguiente destino sería presentarnos en el castillo. – Sugirió Noel, en ese momento ella sacó un sobre. – De antemano mi rey me dijo que hiciera entrega de esto a la reina, así de paso, quizás puedas obtener información acerca de tu objetivo Yusei. – Lo cierto es que no era nada malo.

- Claro, pero igual tenemos que buscar donde hospedarnos…

- Déjanos eso. – Comentó Subaru. – Podemos ir a buscar una posada nosotras, vayan al castillo.

- Estoy cansada, así que vayan sin mí. – Shion se queda atrás entonces, al final quienes iríamos al castillo seríamos Noel, yo, Flare, Kiara y Fubuki mientras las demás buscarían hospedaje. Una vez nos separamos, empezamos a caminar con dirección al castillo de este reino, las calles a nuestro alrededor eran realmente modernas, claro que sin dejar de lado el típico toque medieval, era como una mezcla de ambos estilos.

- Miren cuanta gente, seguro mi negocio prosperará bastante bien aquí, - La fénix ya estaba saboreando el momento de abrir una sucursal de su restaurante, justo por eso nos acompañaba, para convencer a la reina de hacerlo posible.

- En cualquier caso, es mejor si dejan que yo hable, no queremos meternos en otro problema con la realeza. – Ciertamente hay que dejarle esos asuntos a la caballera que sabe tratar con reyes, al poco tiempo llegamos a una gran fortaleza, debo decir que ese castillo era enorme, tanto que alcé mi cabeza para observarlo bien.

- ¿Qué quieren? – Dos guardias se encontraban resguardando la entrada.

- Venimos desde el lejano reino de Cover, soy la capitana de la fuerza de caballeros, traigo un mensaje de m rey. – Ella mostró el sobre, uno de los guardias lo revisó.

- … Parece ser auténtico, bien, pueden pasar, la reina está en su trono. – Así nos abrieron la puerta para poder entrar. Debo decir que es la primera vez que conoceré a la realeza de este modo, ya el nombre del reino me dice sobre a quien encontraré, pero igual era emocionante el poder tener una oportunidad así.

Caminando por los pasillos, todo se observaba tan fino, Kiara no perdía la oportunidad en expresar su asombro de ver tantas cosas caras, al final llegamos a una gran puerta, Noel se puso al frente.

- Es aquí… dejen me encargo yo. – Esta se abrió para dejarnos ver la sala del trono. Como era de esperarse, era grande y algo distintivo es que se encontraban estatuas de zanahorias por todos lados, el trono en sí se encontraba hasta el fondo había una figura.

- Así que ustedes son los que quieren una audiencia-peko. – Esa voz tan aguda no puede ser más reconocible, sentada en el trono se observaba una chica de cabello blancuzco y azul, llevando su ropa blanca con un pantalón de medias negras y esas orejas de conejo. – Llegan en el momento preciso, yo puedo recibirlos-peko.

- ¿Usted es la reina? – Preguntó Flare, solo pude ver esa sonrisa de ella, una que obviamente demostraba presuntuosidad.

- Por supuesto, mi nombre es Usada Pekora, soy la maravillosa reina de Pekoland. – Se presentó a sí misma; esto acabó marcando el primer encuentro con Pekora que hemos tenido y siento que en esta tierra, pasaré por muchas cosas, tanto buenas como malas.


Ya traigo finalmente el siguiente cap de este fic, con esto marcamos el final del arco de Atlantis y finalmente pasamos a Pekoland, tengo algunas cosas qué decir con todo esto.

Ya primero entiendo que durante todo este periodo se han dado muchas cosas, debuts así como graduaciones y sí es triste ver a las que se fueron, yo tengo dicho que mi fic quiere seguir la actualidad de Hololive pero igual ya tengo algunos planes, al menos con eso no pienso cambiar nada, así que veremos a Aqua y Mel en el futuro, eso lo tengo planificado ya desde hace un tiempo.

Respecto a esta sección, será en esta tierra donde se desarrollará casi el ochenta por ciento del fic, ya me será más fácil ir sacando a las demás chicas y todo esto será dividido en varios arcos, al menos así tengo en mente para todo lo que sucederá y las ideas están ahí, es solo que pueda plasmarlas, espero les guste lo que tengo en mente que tendremos muchas situaciones con las chicas, tanto cómicas como dramáticas y algunas peleas por ahí también, nos vemos en el próximo cap. Saludos.