¡Hola! Dije que recién iba a publicar la semana que viene por estar ocupada con el trabajo, pero me pude hacer un tiempito hoy así que aquí va el siguiente.

Agradecimientos al final.

Antes de comenzar la lectura dejo un pequeño glosario de palabras en Japonés que aparecen en este capítulo.

Futon = cama estilo japonesa, como un colchón en el piso

Gi = el traje de artes marciales

Obasama = señora, en la traducción en el anime latino le pusieron "tía", lo que también es válido como traducción, porque señora suena un poco distante en Español.

Obaachan = abuela

Ojiichan/Jiichan = abuelo

Oneechan = hermana mayor

Capítulo 3

- ¿Qué soy para ti, Ranma? – ahora la veo enrojecer levemente.

- Eres… eres Akane. Eres mí Akane.

Veo que se sobresalta por lo que digo.

- Como te dije antes, olvidé todo lo vivido durante mi maldición. Es como si esos años nunca hubiesen existido. No recuerdo a nada ni a nadie, excepto a ti. Te soñaba y aún lo hago cada noche y cada día… eres muy importante para mí. Y vine… porque necesitaba decírtelo…

Baja la mirada y guarda silencio mientras aprieta los ojos. Va a rechazarme, qué equivocado estaba en venir. No era el momento, acabamos de vernos luego de 7 años. ¡¿Qué se supone que estaba esperando que pasara?! Siento que mi mundo se derrumba. De golpe alza la mirada nuevamente, una mirada llena de decisión.

- Esto no quita que necesitamos hablar – me dice seria y procede a tomar con fuerza el cuello de la yukata para bajarme a su altura y estampa sus labios en los míos.

¡¿Qué está pasando?! El choque con sus labios es tosco pero una corriente eléctrica recorrió todo mi cuerpo. Sus suaves labios se alejan de los míos mientras va soltando el agarre de la yukata y ahora me mira cohibida. Soy un imbécil, el más imbécil de todos. La mujer de mis sueños me besa y yo me quedo de piedra.

Finalmente reacciono y no la dejo alejarse, la apreso con mis brazos rodeando su cintura y ahora soy yo quien la besa. Asciendo una de mis manos por su espalda para pegarla aún más a mí y ella me corresponde abrazándome por el cuello. Llevo mi mano desde su espalda hasta su nuca y adentro mi lengua en su boca. Un gemido escapa de su garganta por mi agresiva intromisión pero responde a mi invasión enlazando su lengua con la mía. Siento un fuego abrasarme por dentro. Necesito que el tiempo se vuelva infinito en este momento. No quiero separarme pero tengo que tomar aire. Me separo de ella agitado tanto física como mentalmente.

- ¿Así que me soñabas todas las noches? – pregunta con una sonrisa pícara y sus mejillas teñidas de carmín.

- Cada noche desde que me quité la maldición. Es por eso que empecé a pensar que tenías que ser real. Todo era muy vívido.

Ella se muerde el labio como avergonzada.

- Tengo que confesarte que llegué a pensar que estaba loco, hasta que finalmente me encontré con mi viejo y me dijo que eras real.

- Yo llegué a odiarte en un momento. Por haberme dejado – me dice acusadoramente mientras me pica con un su dedo índice en el pecho.

Nuevamente la culpa me estruja el corazón - No te culpo.

Levanta la vista hacia mí y me mira fijo en silencio – Me voy a dormir – termina de decir eso y se voltea en dirección a la salida del dojo.

Su comentario me desconcierta - ¿Eh? ¿Qué…? – ella se voltea a verme como si nada. – Quiero decir… esto… - ella hace cara de no entenderme y creo que es lo normal ya que seguro estoy con mi cara de tonto y no le estoy diciendo ni una frase completa – me refiero… - digo mientras que con las manos nos señalo a ambos – a nosotros…

- Mañana hablamos. ¿O estás apurado por irte? – esto último me lo pregunta con molestia en su rostro.

- No no no. No estoy apurado para nada. Hablemos cuando quieras, todo lo que quieras.

- Mañana tengo que ocuparme de varias cosas desde temprano. Pero si quieres puedes seguir durmiendo hasta tarde.

- Gracias.

- Buenas noches. – me responde y se va del dojo con toda la calma.

- Buenas noches. Que duermas bien. – alcanzo a decirle antes de quedarme solo con la sensación de no estar entendiendo nada de lo que acaba de suceder pero con un cosquilleo en mis labios. Y es que aún no entiendo qué acaba de suceder. Sentí que estaba en el mejor de los sueños y acabo de despertar de improvisto. Decido no darle más vueltas al asunto y apago las luces del dojo para irme a dormir ya. Me pregunto si otra vez soñaré con ella ahora que por una noche al menos compartiremos el mismo techo.

Me despierto en una habitación que me resulta sumamente familiar y con una erección palpitante como si fuera otra vez un adolescente hormonal de 17 años y no el adulto de 25 años que soy ahora. Ayer me preguntaba si iba a soñar con ella nuevamente. ¡Qué iluso! No solamente soñé con ella, tuve el sueño más erótico que nunca hasta ahora. El haberla besado en la realidad hizo activar todo mi deseo por ella. A tal punto que tengo que creerme la palabra pervertido que retumba en mi cabeza. Me quedo en el futon por un rato hasta bajar mi excitación.

Ya más tranquilo bajo al comedor y me encuentro con Ryoma que está desayunando.

- Buenos días.

- ¿Sigues aquí? – me dice entrecerrando la mirada.

Akane pasa por detrás y le pega un golpe en la cabeza. - ¿Qué son esos modales? Buenos días, Ranma. Te levantaste temprano al final.

Al verla nuevamente después de haber compartido ese beso anoche y el sueño del que desperté creo que hay que ser sordo para no escuchar los latidos de mi corazón. Pero ella no parece notarlo o lo disimula muy bien. Su hijo en cambio revolea los ojos mientras se soba la cabeza. - Buenos días. Sí, se me fue el sueño.

- ¿Pudiste dormir bien? – me pregunta con preocupación.

- Sí, sí. Dormí fantástico. Por eso dormí lo justo y necesario, descansé muy bien.

- Qué bueno. – me sonríe y empieza a servirme arroz. – Ahora te traigo el desayuno.

- No te preocupes, voy a buscarlo yo. ¿Te traigo el tuyo?

- No, gracias. Ya desayuné rápido porque tengo que comenzar con las clases en un ratito.

- ¿Hoy das clases?

- Sí. De martes a sábados.

- ¿Te molesta si veo alguna de las clases?

- Por supuesto que no. Es más, ya que estás despierto si no tienes nada que hacer me gustaría que te sumes a alguna. Quizás para mostrar alguna técnica como mi asistente.

- Me encantaría.

Ryoma hace una cara de hastío que no pasa desapercibida por Akane. Le da una mirada reprobatoria y él se agacha esperando algún otro golpe el cual para su suerte nunca llega. Es evidente que no le caigo demasiado simpático.

Me encuentro vistiendo un viejo gi de entrenamiento que según Akane es de su padre Soun, esperando en una esquina del dojo a que ella me llame a participar. Hasta ahora estuvieron haciendo calentamiento. Una clase de veteranos. Creo que la persona más joven debe tener 55 años. Esta clase es básicamente de katas suaves, para que los veteranos puedan estar en movimiento y no lastimarse. Ya la clase está terminando y me llama para hacer un estiramiento que consiste en cargar al otro chocando espalda con espalda y levantándolo levemente por las manos para estirar bien la columna. Me toca con una señora que rondará los 60 años. Cuando la bajo de mi espalda se voltea a agradecerme sonrojada aprovechando a tocarme los brazos hasta los hombros sin ningún reparo diciéndome que tengo brazos muy fuertes y que pudo estirarse como nunca gracias a mi ancha espalda. Y agregó que espera ansiosa a tener la oportunidad de practicar conmigo nuevamente.

Veo a Akane contener una risa por la situación. Evidentemente que me haya tocado con ella no fue al azar.

La clase llega a su fin, saludan a su sensei y me saludan a mí como sensei voluntario. La acompaño a despedirlos hasta la puerta y cuando finalmente se retiran todos le pregunto.

- Esa señora con la que me tocó…

- ¿La señora Nomura?

- Creo que me guiñó el ojo cuando se fue.

Akane finalmente suelta la risa contenida. – Parece que no solo las jóvenes sucumben al encanto Saotome.

Sé que su comentario debería sonarme a un halago, pero un escalofrío me recorre la espalda.

Nos dirigimos adentro para su siguiente clase que comienza en 10 minutos. Por lo que me comentó la siguiente es de niños y en el grupo está Ryoma también, así que es una buena oportunidad de ver sus habilidades.

En la clase de niños participé más activamente. No solamente Akane me usó para mostrar técnicas para hacer de a dos, sino que también para mostrar algunos katas que también se hacen en conjunto. Ryoma a pesar de ser uno de los más pequeños en edad era el más dedicado y más hábil. Seguramente será un excelente artista marcial cuando crezca si sigue dedicándose tanto.

Cuando termina la clase todos los chicos saludan muy educadamente tanto a Akane como a mí. Ryoma se acerca en un momento en que Akane está hablando con una de las madres que vino a buscar a uno de los chicos. – Realmente eres bueno. Pero yo no tengo miedo en patearte el trasero si tengo que hacerlo.

Le sonrío amistoso – Te di mi palabra de honor. Y voy a mantenerla. Vi que no se te da nada mal. Cuando quieras hacemos un sparring, enano – le digo mientras le sacudo el pelo.

- ¿¡Cómo me dijiste!?

- Fue con cariño – intento quitarle lo grave al asunto, ya que se lo dije en tono amistoso.

- ¡Te reto a que me llames enano nuevamente!

¿Qué tiene esta familia con los retos? – Vamos, que era solo una broma.

- ¿Tienes miedo nenita?

- Creo que ya te estás pasando de la raya, e-na-no.

- ¿¡Quéeeee!? ¡Auch!

El castigo del mazazo llegó a la cabeza de Ryoma - ¡él empezó!

Akane me mira incrédula - ¿Estás peleando con un nene de 6 años?

- ¡Solo le dije enano de cariño! Él se lo tomó como un insulto – me defiendo y creo que sueno un poco desesperado.

Akane se cruza de brazos y con el ceño fruncido y repite como si mi excusa no fuera convincente –Tiene 6 años, Ranma... – Ahora mira a su hijo otra vez - ...pero dobla su edad en el ego - nadie se salva con esta mujer

– Vete a bañar.

- Pero mamá…

- ¡A bañarse!

Se va bufando pero hace caso a su madre – Es un chico muy orgulloso – dice de modo cansino.

- Es que es muy bueno en artes marciales, entonces es normal que tenga el ego alto. Es el mejor en tu clase.

Akane me mira entusiasmada - ¿En serio te pareció el mejor?

- De seguir así va a ser un artista excelente cuando sea adulto.

- Eso me pone muy feliz. Que alguien con tu nivel lo vea de esa manera.

- Le enseñaste muy bien.

- No solamente le he enseñado yo. Pero sí reconozco que es muy dedicado. Le encantan. Eso sí, no lo halagues demasiado porque le vas a subir el ego hasta las nubes.

Ambos nos sonreímos y me ofrezco a ayudarla a preparar el almuerzo, lo cual acepta alegremente.

Cuando ingresamos a la cocina se escucha la puerta y cómo alguien ingresa. ¿Esa es la voz de mi madre? Akane sale a atender la puerta y yo voy detrás de ella.

- Obasama, ¿qué están haciendo hoy por aquí?

- Querida, perdón que vinimos sin avisar. – justo me asomo por detrás de Akane y veo a mis padres. El rostro de mi madre se llena de felicidad al verme. – Mi amor, ¡qué bueno que sigues aquí! - A pesar de que solo tenía recuerdos de ella de cuando era muy pequeño mi madre no me reprochó nada y me demuestra un amor extremo desde que reapareció en mi vida, o mejor dicho desde que yo reaparecí en la suya hace una semana. Es una de las personas que más lamento haber olvidado, y ella en gran parte es la responsable de que haya decidido venir a esta casa. No puedo estar más que agradecido con ella. Detrás de ellos hay otro hombre de cabello oscuro y un bigote tupido. Al verme sus ojos se llenan de lágrimas y se abalanza a abrazarme. - ¡Hijo mío! Tanto tiempo sin verte. No sabes lo feliz que me hace que hayas decidido regresar – su abrazo me sofoca un poco y siento cómo sus lágrimas humedecen mi ropa.

- Papá, por favor. – le dice Akane a mi lado. Así que este hombre es el padre de Akane. Deja de abrazarme pero me aprieta los brazos y con la cara completamente bañada en lágrimas, incluso creo que tiene un moco colgándole de la nariz – ¿Es cierto que no recuerdas nada? ¿No te acuerdas de mí?

- Lo siento… pero no lo recuerdo.

- Mi hijo solamente se acordaba de Akane. De alguna manera es tan romántico. – dice mi madre limpiándose una lágrima que le recorre la mejilla. Yo no puedo más que sonrojarme ante la vergüenza que me están haciendo pasar.

El señor Tendo simplemente afirma con la cabeza y apoya las palabras de mi madre. – Triunfa el amor. El amor por mi hija seguramente te hará recordar todo.

Akane se tapa la cara de modo cansino al lado mío. – Por un lado tiene suerte de no recordar todas las veces que nos han avergonzado.

- ¡Hija! No digas eso. – y parece que va a romper en llanto nuevamente.

Mi madre corta con la escena diciendo que trajo un postre para compartir. Así que se auto-invitaron a almorzar. Akane agradece mientras toma la bolsa sonriente como si estas apariciones fueran lo más normal del mundo.

- ¿Dónde está mi muchacho? – dice mi padre mirando hacia el interior de la casa.

- Se esta bañando… - no termina de decir Akane que Ryoma viene corriendo desde la casa y al grito de - ¡Jiichan! - lanza una patada que es detenida por mi padre con un bloqueo y comienza una seguidilla de golpes esquivados y detenidos por mi padre. Ambos sonriendo a más no poder.

- Tan enérgico como siempre. – dice Soun feliz mirando la escena.

- Mi padre le tira el cuerpo encima y logra detener el aluvión de golpes. Le desacomoda el pelo y ambos ríen con fuerza. De repente mira a mi madre y al señor Tendo y viene a abrazar a ambos. - ¡Obaachan, Ojiichan!

- Ryoma, obaachan trajo postre. ¿Por qué no lo llevas a la cocina? – Akane le extiende la bolsa y la lleva corriendo dentro de la casa.

El señor Tengo vuelve la atención hacia mí – Saotome-kun me contó que habías vuelto y que ibas a estar en el dojo y por eso decidimos venir en familia a reencontrarnos. Nos tuviste muy preocupados todos estos años. Pero estoy realmente feliz de que volvieras.

- Siento haber desaparecido sin decir nada, Señor Tendo. – me disculpo dando una profunda reverencia a lo que siento su mano en mi hombro.

- No tienes que pedir disculpas. Sabemos que no lo hiciste a propósito. Lo importante es que decidiste volver a por mi hija – el rubor me asalta nuevamente. – Y nada de Señor Tendo. Puedes decirme suegro.

- ¡Papá! – lo reta Akane.

Más allá de que es verdad que volví por Akane, no entiendo por qué lo están diciendo tan abiertamente con ella a mi lado. Está bien que ayer lo mío fue una suerte de confesión y ella me besó. Pero aún no hemos hablado nada con ella y dan por hecho que ya somos una pareja cuando no se si lo que pasó ayer con Akane fue algo de un momento o qué. Ella aún no me dijo nada sobre lo que le pasa conmigo.

Se vuelven a escuchar voces detrás entrando a la casa. Akane mira hacia donde entran tres personas junto a una niña muy pequeña en los brazos de un hombre de lentes y corta coleta.

- Kasumi oneechan, Nabiki oneechan. – Exclama Akane sorprendida.

La mujer de corta melena sonríe de lado y me mira directamente. – Nos enteramos de la noticia y vinimos a comprobar si era cierto. – Así que finalmente el ex-cuñadito reapareció.

- Qué bueno que has regresado Ranma-kun – me dice la otra mujer de cabello largo y amable sonrisa.

- Bienvenido de regreso – me dice el hombre cargando a la niña que me mira con ojos curiosos. Akane se pone a mi lado y me los presenta otra vez – Ellas son mis hermanas mayores Nabiki y Kasumi. El esposo de Kasumi, el doctor Tofu y su hija Kanae.

Hago una profunda reverencia. – Un gusto. Aunque debería decir, perdón que no los recuerde – digo avergonzado frotándome la cabeza.

- Saotome obasama nos comentó que habías perdido la memoria. Debe ser muy duro – me dice con cierta preocupación Kasumi - ¿No hay posibilidades de que la recuperes?

- En todos estos años no pude recuperar prácticamente nada…así que lo dudo. – le digo afligido.

- Muchas veces la memoria se va recuperando a base de ciertos estímulos como pueden ser lugares, olores, voces. Quién dice, quizás ahora que volviste y experimentes rostros, lugares y estímulos familiares empieces a recordar algunas cosas – agrega sonriente el doctor.

- Qué bueno sería eso – secunda su mujer.

- Entonces podemos empezar con algunos estímulos. Tengo muchas fotos para que veas – dice ladina Nabiki.

- Bueno, pero todo eso después. Ya que van a quedarse todos a comer sin avisar voy a necesitar varias manos para ayudar – dice Akane.

- Por supuesto Akane, nosotras con Saotome obasama vamos a ayudar en todo lo que necesites – sonríe Kasumi.

- Yo voy a buscar los álbumes de fotos. ¿Te parece Akane?

- Nabiki, vamos con cuidado. A veces recibir mucha información de golpe no es bueno – sugiere el doctor.

- Lo soportará. ¿No es cierto ex-cuñadito? – esta mujer en particular hace que algo adentro de mí me grite de ser absolutamente precavido con ella.

-FIN DEL CAPÍTULO-

Gracias por leer hasta aquí. Voy a subir junto a este el siguiente, ya que el que el 4 es uno de los más cortos y así los dejo con una escena un poquito más interesante. ;)

Alexander0621: ¡Muchas gracias por haber comentado otra vez! Me pone muy contenta que sigas leyendo. ¿Qué te pareció la reacción de Ranma? El pobre no entiende nada. La cabeza de Akane sigue siendo un misterio por el momento.