Terrones de azúcar, aquí mamá terrón dándoles un capitulo mas del ShaMuTober2023.
Ya sé, ya sé... Voy mega atrasada con el del año pasado y pensando en hacer el de este año y por partida triple, jajajaja pero yo sé que tendrán mucho que leer, no solo espero que sea de mi parte.
En fin, continuemos con la programación del día de hoy.
En esta semana, solo les daré un capitulo, pus es todo lo que alcance a hacer, pero espero tener mas tiempo después para traerles mas, aunque tengo que hacer mucho, dibujos, tareas, escribir, corregir, aprender a usar ciertas cosas, rabas, kiaaa me volvere loca jajaja.
Día 21.- Paz: Relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni conflictos. Acuerdo alcanzado entre las naciones por el que se pone fin a una guerra. Pueden interpretarlo como gusten, siempre y cuando no dejen de lado el tema principal del día.
Advertencia: Contenido de ritos, guerras, sangre y pactos.
Espero que disfruten el contenido. Ha leer se ha dicho.
En muchas ocasiones, se puede describir que los momentos de paz son escasos, pero muy hermosos, en donde las situaciones malas no afectan a las demás personas, no afecta tu entorno, vives una vida tranquila, sin mayores emociones negativas.
Se dice, que después de una guerra, vienen tiempos de paz, en donde ya nada puede perturbar a los presentes, a aquellos sobrevivientes de una guerra, aquellos que lucharon y lograron ganar para un bien mayor.
Es lo principal que todos buscan para poder vivir a lado de quienes mas aman.
Esos tiempos de paz, de armonía y alegría al fin los pueden vivir aquellos que hicieron de todo para que su mundo no sufriera más caos.
La guerra había azotado a un pequeño reino, años se vivieron así, en donde la incertidumbre de morir o seguir viviendo un día más, era el pan de cada día.
Los habitantes, trataron de hacer sus vidas lo mejor posible, pero poco a poco los invasores comenzaron a atormentarlos, robándoles sus tierras, sus cosechas, matando a los hombres, abusando de las mujeres y donceles, y los niños… Viendo y viviendo el desastre, siendo capturados para convertirlos en soldados en el mejor de los casos.
Tanto se había vivido, tanto desastre… Que aquellos que debían proteger estas tierras, trataron de hacer todo lo posible, tratados de paz, ceder sus tierras por las buenas, atacar, proteger, pero lamentablemente al ser un reino pequeño, con pocos lazos políticos, era el blanco perfecto para seguir siendo atormentados, hasta el punto en que solo existía un heredero, el único y el ultimo de su estirpe, y que lamentablemente parecía que con él se acaba el tiempo de su familia en el poder.
No existiría otra forma… Ya nada parecía que los haría ganar esta guerra, los días de paz habían quedado atrás, no existía luz en este infierno, en este torrencial desastre de humo, fuego y muertos.
Pero en estos momentos, cuando la luz parecía a verse perdido y las esperanzas igual, es cuando nuestro deseo por salvar y salvarnos nos hace entregarnos a la última esperanza posible, aunque puede llegar a ser contraproducente.
Fue al último templo de sus tierras, el único que aún quedaba en pie, llevando los ingredientes para dicho acuerdo.
Corto la palma de su mano, dejando que la sangre cayera en un cuenco, el dolor era obviamente fuerte, pero lo soporto, hasta que aquel recipiente tuvo suficiente, después lo tomo, y simplemente empezó a pintar con el dedo índice un circulo que rodea casi todo el piso, para empezar a dibujar un símbolo dentro una línea recta que se curvea en el centro, empezando desde la izquierda, y terminar hasta la derecha, bajando en diagonal, para cruzarse en medio en la parte inferior y luego volver a subir hacia la parte derecha superior, parecía una flor de cuatro pétalos, y en el centro un símbolo que simula una "r" minúscula, pero esta marca conlleva un significado mucho más profundo.
Se comenzó a sentir débil, cansado, había estado combatiendo igual en la guerra, pero la pérdida de su sangre claro que hacia algún afecto, pero no le importaba en lo más mínimo, la última esperanza, lo último que podía hacer, pues esto le costara caro, pero ya nada le importa y debe seguir adelante.
No entendía como, pero aquel piso absorbió su sangre, parecía como si hubiera sido pintado hace años en el suelo, sin embargo ya eso no le interesaba, dejo a un lado aquel liquido vital, pues le seria de utilidad más adelante y prosiguió a llevar el mismo cuchillo hacia su largo cabello rubio, cortándolo de tajo para que ahora quedará a los hombros, aquel largo mechón lo sostuvo en su mano izquierda por unos segundos inmóvil, hasta aprisionarlo contra su pecho con fuerza y así teñirlo con su sangre de la herida aún abierta, y proseguir a decir las plegarias necesarias.
-Te pido, que vengas a mí…- Su voz tiembla un poco, pero recuerda que debe ser fuerte por su reino -Imploro que me invocación traiga a quien necesito- Arroja su cabello al círculo, mientras cierra sus ojos, y de rodillas, pone sus manos delante de su pecho encontrándose palma con palma, implorando en voz alta sus impuras oraciones.
-¡NECESITO QUE VENGAS A MI REINO! ¡PIDO QUE VENGAS A DETENER A QUIENES NOS HACEN DAÑO!- Sus palabras en alto, llenas de desesperación, odio y coraje, plasman los profundos deseos de su corazón.
-¡QUIERO QUE MATES A TODOS LOS QUE HAN HECHO DAÑO AL REINO! ¡PIDO QUE VENGAS, Y DESTRUYAS SUS VIDAS, PARA QUE NOS DEJEN EN PAZ!- En aquellos momentos sus lágrimas caen en señal de derrota, por no a ver podido hacer algo más que este pacto.
Aquel círculo empezó a brillar con un tono lila fulminante, los cabellos que habían caído antes, empezaron a integrarse al símbolo, agregando el color dorado, siendo consumido en llamas moradas que poco a poco van aumentando.
Él no debe ver, tiene que tener sus ojos cerrados. Acostumbrarse a esa oscuridad.
Solo puede sentir como el viento se hace cada vez más feroz y caliente contra su piel. Claro que esto lo hace temer por su futuro, lo que le deparará a su vida.
Sus acciones tendrán consecuencias, pero… ¿Qué más da?
Si con ello, logra regresar los tiempos de paz, que todos añoran.
Sabe que es el momento de seguir, ya no puede dudar, sino… El contrato no servirá.
Busca rápido el cuenco con sus manos y al sentirlo con las puntas de sus dedos, lo sujeta rápido y con fuerza delante de él, los brazos estirados por sobre su cabeza y su rostro hacia el suelo.
-¡SI HACES CASO A MIS PETICIONES, SI VIENES A MI…!- Aprieta sus labios, frunce el ceño en son de angustia, pero poco dura esto, pues rápido vuelva obtener el coraje para proseguir -¡TE OFREZCO MI VIDA, MI SANGRE, MIS OJOS, MI CUERPO PARA QUE PUEDAS COBRARTE COMO DESEES!- Su alma jamás ira al cielo, no descansara, pero nada de eso le importa ya –Solo, por favor…- Su voz va calmándose -Mata a todos los que odian mi reino… Mu- Murmura lo último con todo el deseo de su corazón.
Y de repente, después de aquellas plegarías, un fuerte estruendo empezó a escucharse, provocando terror a cualquiera que lo escuchara.
Un zumbido se escucha en sus oídos, el aire se siente mucho más pesado, el ambiente abrumador que parecía comprimirlo. No abre sus ojos, no debe ver lo que acaba de hacer, solo agacha su cabeza, derramando lágrimas de impotencia por su decisión.
Resignado por lo que acaba de hacer, sabe que ya todo está hecho, que no existe vuelta atrás.
Pero de repente, una mano extremadamente caliente se posa en su cabeza. En ese momento comenzó a temer tanto por su vida, pues ese tacto es abrazador y desconocido.
Su respiración se acelera, el corazón late como nunca, y entonces… Lo escucha. Una profunda y tenebrosa voz que hiela su sangre.
-Trató hecho- Es lo que escucha antes de desmayarse, de caer profundamente dormido hacia delante, teniendo solo el piso para amortiguar el golpe.
No supo que paso después y no sabe que lo aturdió.
Pero… Cuando el sol comenzó a tocar su rostro, empezó a despertar, aun podía ver, el dolor en su cabeza lo atormenta de inmediato, al igual que el daño en su palma, sin embargo… De los símbolos y de su sangre no había ni un solo rastro, ninguna gota, ya no exista evidencia alguna.
En eso, rápidamente se gira hacia donde su reino se alcanza a ver, aquel humo, aquellas tropas que habían estado invadiendo sus tierras, al parecer habían desaparecido.
No entendía como todo eso había ocurrido en una sola noche.
Ver a su gente salía de sus hogares, divisando solo los cuerpos de aquellos enemigos dispersos y destrozados, pero… Sin una sola gota de sangre a los alrededor, restos mutilados, como si esto fuera obra de un animal desesperado.
Las armas completamente destrozadas, sus campamentos sin reparo, no había nada de ellos, solo cadáveres secos.
Pero sobre todo, aquellos habitantes no veían lo existía más allá del destrozado palacio…
En la primera frontera, donde ya no existía el color, ni la vida, ahora existía un hermoso muro de flores, tan grande, tan impresionante, parecía que ahora estaba allí con el único propósito de proteger el reino.
Estaba al redor, pero no podía verse por completo en esa posición, solo el del sur y más allá.
Todo tan extrañó, tan irreal, como si todo fuera una fantasía.
-¿Todo fue un sueño?- Se pregunta para sí mismo, aún no está en sus cinco sentidos y su cuerpo esta tan débil.
-Oh, no. No lo fue para nada~- Esa voz de nuevo, aquella que escucho en la noche anterior antes de perder el conocimiento.
Retrocede en su lugar, elevando su rostro del suelo lo antes posible para ver a quien lo mira de arriba abajo con un destello de maldad en esos ojos verdes que no son humanos, ese cabello lila que ondea por los vientos, adornado con aquellos cuernos infiérnales de color negro, enroscados, y el ultimo toque a ese ser, esas ropas negras de porte elegante y una capa del mismo color azabache.
Relame sus dedos aun con algunas gotas de sangre en ellos, muestra esos colmillos blancos y una sonrisa bastante macabra.
Aquel heredero que ahora se ha convertido en rey, tiembla de tal impresión, sus ojos azules lo observan con terror, sin comprender absolutamente nada. Suda frio por aquella visión, pero se debe trago su miedo e intento habar –Tú… Eres… ¿Quién?- Sus palabras no se logran formularse de manera correcta.
-¿Tan rápido se olvidó de mí? Rey Shaka~- Le habla con burla, caminando hacia él, mostrándose imperturbable -¿Acaso no fue usted quien me invoco anoche?- Conoce todas las respuestas, pero le gusta jugar un rato con los estúpidos e incrédulos que lo invocan.
Su mente rápidamente comienza a hilar los cabos, y lo recuerda… Y aunque su sangre ya no está a su alrededor como sus cabellos, lo entiende… Lo ha captado… Todo ha acabado y ha salvado a quienes les importan.
Asiente, respira pesadamente, mientras se intenta levantar del suelo, apoyándose torpemente de sus piernas –Si… Fui yo…- Sus ojos azules siguen mirando aterrado e impresionado los cuerpos destrozados de los enemigos jurados de su reino –Acabaste con todos…-
Le dedica media sonrisa y alza su cabeza, señalando la dirección del horizonte con la misma –No eran más que inútiles mortales- Alza una de sus particulares cejas circulares -¿Cómo gente como esa, fue capaz de llegar tan lejos?- Se cruza de brazos, para reírse –Je, je, je, je. Los deje esparcidos por todos lados- Mira burlescamente al rubio -Tu gente y tú se deben encargar de limpiarlos-
Aunque sigue completamente incrédulo, como aterrado por el macabro espectáculo -Gracias…- Murmura esto entre dientes, mira como al fin este infierno ha finalizado, toda la masacre que se había estado viviendo desde que tiene memoria, acabo… Pero, ¿A qué costo?
-Sabes que todo tiene un precio ¿No?- Lo mira de arriba abajo, notando las delgadas túnicas blancas que cubren al soberano, delineando su delicada silueta.
Asiente resignado –Nada en este mundo es gratis- Se gira hacia él, aun manteniéndose digno, mientras traga saliva, aceptando a lo que se viene –Sé que debo pagarte con lo que desees…- Coloca su mano derecha al nivel del pecho, frunciendo el ceño, juntando sus cejas, con lo cual su Bindi se arruga un poco –Si deseas riquezas, sacrificios… Lo tendrás… Incluso si deseas mi cuerpo… Yo- Un leve sonrojo se fija en sus pálidas mejillas.
Aquel extraño ser, de apariencia humana, de ciertos rasgos infernales, alza una de sus cejas circulares del mismo color rosa, mientras arruga el ceño, para después echarse a reír a carcajadas –Ja, ja, ja, ja, ja- Aquello le ha causado tanta gracia, que le comienza a causar una enorme confusión al rubio.
-¿No es suficiente?- Pregunta, sintiendo una enorme angustia. Pues… ¿Que más podía darle? -¿Qué es lo que quieres? Te puedo dar todo lo que desees, por proteger a los míos, pero… Solo…- Su terror comenzó a invadirlo, creyendo que el precio no podría ser costeado –No me pidas que sacrifiques a mi gente…- Allí releva la más grande angustia que guarda en su corazón.
Esas palabras dentaron curiosidad del infernal hombre, sus ojos verdes brillan cual el averno, afilándose y sonriendo, puede ver los corazones de los humanos, entenderlos un poco, y aunque este rubio cayo tan bajo para a verlo invocarlo, sellando así su alma al infierno mismo, no notaba nada de maldad o crueldad en él, mas allá de acabar con quiénes mancillaron todo lo que le importa.
Pero en realidad, nada de esos lindos sentimientos de dolor le importan… Solo busca una cosa al ser invocado, y claro que el rey se lo dará.
Se acerca lentamente, denotando la diferencia de alturas de ambos, el pelilila siendo más alto, que el frágil cuerpo del rubio, lo tomo con poca delicadeza del mentón y lo observa a detalle.
El rey no lo deja de ver de manera imponente, aunque siente muy doloroso el tacto, sin poder hablar, ese acto hace que sus mejillas estén más pronunciadas.
¿Qué es lo que tanto quiere?
Sin embargo, realmente ya no le importa, se lo dará sin rechistar.
-La sangre de tus enemigos fue tan asquerosa y repugnante, la peor que nunca antes había probado- Mira hacia el amanecer que no le afecta en lo absoluto. Logro burlar la luz de día, pues sus energías se han incrementado tanto al asesinar –Incluso creo que tu gente no goza de buena salud y por lo tanto su sangre de seguro es insípida, pero…- Sus actitudes parecen un coqueteo sádico.
Shaka lo mira extrañado, pero sus facciones no cambian más por al agarre, hasta sentir que su muñeca es tomada, logrando ver como su brazos es girado para que sus venas sean apreciadas.
Esa piel banca, tan delgada que se pueden apreciar las venas, las cuales hipnotizan las orbes verdes, deseoso de saciar su sangre.
-Tu sangre tiene un deliciosos sabor, dulce, suave, cálido…- Es allí que sin importar nada más, sujeta con tal fuerza la muñeca del joven rey que la marca con sus dedos, y sin pedir permiso alguno lo muerde directamente donde las venas se notan, provocando que la sangre brote para poder succionarla.
El dolor se muestra en su cara, pero solo se muerde los labios, resistiendo el malestar que esto le provoca, pues ahora entiende el precio por su atrevimiento al invocar a seres del averno…
Perdió las esperanzas en aquella Diosa que nunca protegió a los suyo, por lo tanto debió hacer algo para salvarlos, incluso si eso le costaba la vida misma.
Los tiempos de paz debían regresar, para que la prosperidad vuelva a ser como antes.
Así pues… Regreso de a poco la tranquilidad, el alivio, una sensación de que al fin ha salido el sol para todos los habitantes de este reino y todo era gracias a su rey…
Nadie sabe lo que tuvo que hacer con exactitud, solo conocen que había hecho un pacto con un reino muy lejano, que nadie más conoce, otorgándoles un enorme poder militar de la noche…
Su rey se presentaba siempre tranquilo, elegante y serio como lo recordaban, una sonrisa de paz en sus labios muestra a su paso, para que su gente tenga la motivación para comenzar a vivir y ya no solo sobrevivir el día a día.
Al salir al balcón e informármeles que todo volvería a estar bien, él se sentía de nuevo como un ser feliz y libre, pero en cuanto se cerraban las cortinas y sus sirvientes se retiraban, aquel que invoco está a su lado.
Él, ante tal ser no tiene voluntad alguna, deja que haga con él lo que desee y si bien no abusa, ni tortura su cuerpo de ninguna forma obscena, si le causa cierto dolor al obedecerlo para beber algo de su sangre.
Cada cierto tiempo lo hace, necesita beber de él para seguir a su lado y sentir la fuerza necesaria para seguir trayendo la paz, ya que sin él, aquella barrera puesta seria quebrantada y todo volvería a ser un infierno.
-Me sorprende él precio que puedes aceptar para proteger a tu reino, rey Shaka- Habla antes de morder su cuerpo y comenzar con el delicioso banquete.
Shaka, ya está acostumbrado, solo mueve su cuello a un lado, mientras es sostenido por esos fuertes brazos, imposibilitándolo moverse.
-Por mi reino… Soy capaz de soportar cualquier cosa… Eso… Aaaah… Ya lo sabes, Mu- Tiembla, aun es extraño para él, pero con el tiempo transcurrido se ha comenzado a acostumbrar, su cuerpo se estremece al sentir esa caliente respiración, esa boca húmeda y esa lengua que al terminar de saciarse, procura que su herida cierre para no levantar sospecha, aunque le gustaría molestarlo más.
¿Qué le ocurría al joven rey?
Acaso… ¿Su método para traer la paz a su reino, le está gustando a un grado que ni él mismo comprende?
Buenos días, tardes, noches, ¿Que hora es? ¿Quien me ha robado el reloj? ¿Como están mis terrones de azúcar?
Espero que estén super bien y estén pasando lindas vacaciones.
¿Alguien planea participar en los Tober´s de este año?
Espero que si.
Me paso a despedir, no sin antes agradecerles su apoyo y cariño.
Kiaaaa, a veces me parece sorprendente como la familia Terrón de azúcar se ha incrementando en todos estos años.
Se los agradezco tanto.
Los mega quiero.
Y por favor, cuídense mucho.
Ammu se va.
