-¿No está tu padre en casa?- preguntó extrañada Jessica al cruzar el comedor.
-Ahora le ha dado por intentar hacer amigos en La Push. Creo que se ha ido de pesca con todos los chicos Black, incluido Jacob, Quil, Billy y Harry Clearwater. Quizá por eso nadie ha venido a...- pero se calló.
-¿A qué, Bella? ¿ A rescatarte de tus lloros en el bosque?- dijo molesta. Subió primera las escaleras, con una Bella muy absorta y ensimismada en sus pensamientos siguiéndole atrás- No tienes cinco años. Además, no hay nada interesante en ese bosque. Ni nada bueno.
"Hay un vampiro que va a venir esta noche a seguir atemorizándome"-pensó-"No creo que nada más interesante pueda encontrar hoy fuera del bosque"
Entraron en su habitación y Jessica cerró la puerta. Observó el desastre que Swan tenia montado en su cuarto.
-Por Dios, Bella- dijo escandalizada- Tienes esto hecho un horror.
La ropa estaba apilada toda sobre una silla, y justo un sujetador rosa chicle estaba sobre la lámpara.
-Tienes un puto sujetador sobre la lámpara.
-Ah- hubo un incómodo silencio- Voy a recogerlo.
-No, Bella- la paró- Esto es mucho más grave. Ya no nos hablas- la preocupación en su voz iba in crescendo- Estás sola en clases. Mírate, tienes unas ojeras terribles.
-¿Bella?
No hubo respuesta. Tan solo otro grave silencio interrumpido por el ruido de las ramas de un árbol chocando contra la ventana.
-¿Bella?
-Lo quería tanto- sollozó- Él lo era todo para mí...
Jessica se acercó a ella y acarició su mejilla con ternura.
-Lo sé, lo sé- la consoló- Pero Edward ya no está aquí. Ahora tienes la oportunidad de comenzar una nueva etapa en tu vida.¿Es que no has visto cómo eran los Cullen? Una familia tan críptica como esa seguro que escondían cosas malas. Olvídalo, Bella, y empieza de nuevo. Sé que tú puedes.
-No- lloró amargamente- No hay vuelta atrás.
"Porque ella me persigue, y él será mi verdugo esta noche. Un verdugo que en el bosque me ha tocado como Edward jamás lo había hecho."
Y Bella se dio cuenta de cuán triste y fría había sido su relación con Edward.
-¡Claro que sí!- afirmó convencida.
-Él se lo ha llevado todo de mí- se lamentó- Mi felicidad, mi alegría, mis ganas de vivir... Mi juventud.
-¡Tu juventud!-exclamó sin poder creérselo- ¡Pero si tienes solo diecinueve años!
Bella se sentó en la cama y se tapó la cara con las manos.
-Bella...- se acercó a ella- No permitas que su recuerdo te haga perder más tiempo. Eres joven, vive.
Bella la miró con sus ojos enrojecidos.
-Tú no sabes nada, Stanley- la acusó iracunda.
"Todo este odio que siento proviene de un lugar muy recóndito en mi cuerpo. Sin duda estos sentimientos no vienen del corazón, sino de la sangre. La estoy sintiendo hervir con ver tan solo a esta imbécil parada aquí delante, diciéndome que tengo que hacer con mi vida. ¡Cómo si ella supiera algo! Me encantaría verla lidiar con mis problemas. Que te seduzca el hombre más atractivo del mundo, para luego descubrir su naturaleza sobrehumana, adaptarte a su realidad, y ser abandonada por él tras un catastrófico accidente. Pasar meses en una completa depresión y, en uno de esos días de soledad en los que tan solo me apetecía dar un paseo por el bosque para recordar viejos tiempos, encontrarte a otro de su especie que dice que viene a matarte, que en vez de matarte como debería haber hecho recorre tus curvas con la suavidad de un pétalo, para luego dejarte ir con un aviso tétrico: Que vendrá a verte esta noche a tu cuarto. Me encantaría verte en mi situación, Jessica. Pero creo que lo más complicado que has hecho en tu vida ha sido decidir con qué tío ibas a liarte."
Jessica se sintió dolida por sus palabras. Había venido a por ella de una forma totalmente irracional, tras meses de verla ignorar a sus antiguas amistades, y esperaba otra reacción. Quizá esperaba encontrar, ilusamente, a la antigua Bella con las que tantas confidencias había compartido.
-Sé lo que te ocurre- respondió apretando los nudillos- Tú eres una reprimida. Mírate. Tienes las pupilas dilatadas y la respiración alterada.
"Culpa de esto a Laurent, Jessica"
-No esperaba encontrarte en el bosque.
-Ya me había dado cuenta- recordó como Bella se había quedado todavía m ás pálida al verla llegar.
-¿Qué hacías allí?- Bella intentó cambiar el rumbo de la conversación- ¿ No decías que no había nada bueno ni interesante allí?
-Había venido a por ti- respondió cortante- Le pedí a Kyle que siguiera tu camioneta.
Otro silencio incómodo.
-¿Por qué? Quiero decir, he estado ausente mucho tiempo- se pasó un mechón de pelo tras la oreja- Creía que tú y los demás ya no me tendríais en cuenta.
Jessica decidió sincerarse.
-Y no te teníamos en cuenta. Bueno, todos menos Mike, como de costumbre- una sonrisa curvada se dibujó en su rostro amargo. Tampoco estaba insinuando nada que Bella no supiera ya- Pero todos estos meses te he echado de menos.
Esa declaración tocó a Bella todavía más profundamente. Los acontecimientos de aquel día acabaron de derrumbarla. Se abalanzó sobre su amiga y le dio un abrazo.
-Eres la mejor persona que he conocido en mi vida- le confesó entre gimoteos- En situaciones así una se da cuenta de quienes son sus verdaderos amigos y de quienes no. Siento haberte escondido tantas cosas, pero mi situación es...- se le entrecortaron las palabras- inconfesable. Prohibida.
"¿Cómo confesarte que mi mundo ahora dista mucho del mundo humano? ¿Qué ahora mis peores pesadillas están tras las paredes de esta casa, y no debajo de la cama?"
-¡Yo también he escondido tantas cosas!- suspiró, negando con la cabeza- Cosas que desconocía hace tan solo unas horas, pero de las que ahora me doy cuenta. Cosas tan obvias que pronunciarlas suena ridículo.
Su pulso se aceleró. ¿Y si Stanley sabía del vampirismo de los Cullen? Porque, de ser así, ya no sería ella la única que correría peligro.
-Dilo- soltó expectante. Si no había más remedio, compartiría toda su enrevesada historia con Jessica.
Esperó con el corazón en el puño los instantes más largos de su vida.
-Estoy enamorada de ti.
El reloj de la mesilla marcó las ocho de la noche. El cielo ya estaba teñido de negro.
⁂ ⁂ ⁂
Faltaban apenas unos veinte minutos para que llegaran a Forks. El sol salía de entre los fríos bosques. El amanecer envolvía el lugar.
-Estás muy callada, hija- le dijo Esme pasando por su lado. La matriarca había acelerado todavía más para alcanzarla.
-No creo que haya sido una buena idea- le contestó, aún sabiendo que todos la iban a escuchar.
Era la verdad, sin duda. Ya había visto el encuentro de Laurent y Bella en el bosque. Un encuentro que ella creía que iba a ser el final de la vida de la humana, pero que tan solo había acabado siendo el inicio de algo nuevo. Un despertar sexual, o eso creía. El afroamericano debía haberle despertado muchas emociones, porque sino no se explicaba a que venían esas visiones que sobre las ocho de la noche del día anterior la había descolocado totalmente.
La visión de Bella en su cuarto con una chica (¿Jessica se llamaba?) dándose el lote. La tal Jessica le confesaba que estaba enamorada de ella, tomaba su cara y le estampaba sus labios contra los de su ex cuñada. Bella al principio se mostraba confusa, pero la mente de Alice recordó como el cuerpo de ella acabó respondiendo a los estímulos de su amiga. Al final la visión se cerraba con ellas dos tumbándose en la cama, quitándose los jerseys y acariciándose mutuamente en un compás de jadeos.
¿Qué iban a hacer cuando llegaran a Forks y se encontraran a las dos jóvenes en la misma cama? ¿Edward se resignaría? ¿Y Isabella? ¿Qué se suponía que le ocurría a ella? ¿Desde cuando era tan...liberal?
Aunque Alice no podía hacer nada para evitarlo. Tan solo esperaba que las próximas visiones que acudieran a su mente no fueran todavía peores.
Como por ejemplo, la que justo ahora acababa de surcar su mente: La de un hombre, sobre las once de la noche, entrando por la ventana de su casa.
"Noto un gran cúmulo de estrés en ti- le comunicó Jasper, cuya habilidad telepática les estaba dando ahora privacidad- ¿Tan terrible te parece ver a nuestro hermano arrastrándose por la humana?"
" No es eso- admitió- Es que las visiones que me están llegando sobre Bella no son, para nada, a lo que estamos acostumbrados. Ella ha cambiado, Jasper".
"Ella ha tenido comportamientos suicidas- recordó como Bella se había tirado del acantilado de La Push- Todos somos consciente de que ha cambiado"
"No-dijo molesta- Ella ha estado experimentando como una adolescente de su edad. El tema es que quizá los resultados de esos experimentos le gustan mucho más que Edward en sí."
No recibió respuesta de su marido hasta pasados un par de minutos, en los cuales despidió a su madre diciéndole que tan solo estaba un poco agobiada.
"Creo que ya sé a lo que te refieres. Ella debe haber descubierto el apasionante mundo del sexo entre humanos, y ahora debe de tener un novio, ¿no es así?-se atrevió a suponer-Pero te olvidas de que los vampiros tenemos un gran poder de seducción. Ninguna humana se resistiría a él. En cuanto Edward entre en Forks, a ella se le quitará de la cabeza cualquier chico, y volverá a ser suya"
Alice, sin saber por qué, se sintió molesta al oír como Bella era mencionada como un objeto que pasaba de mano en mano, sin criterio ni personalidad. Quizá el haber sido feminista desde los años sesenta le había pasado factura. Decidió darle un corte a Jasper para regodearse a gusto:
"Querido, que sepas que desde ayer Bella ya ha hecho cosas más atrevidas que todos nosotros en siglos. Ayer, después de haber sido encontrada por su amiga Jessica en el bosque, se acostaron juntas. Sí, yo también alucino. No sabía que a Isabella le gustasen también las mujeres. Esta nueva faceta en la vida de Bella opacará completamente la sombra de Edward."
Alice sonrió con satisfacción al ver como, a unos metros de distancia, la cara de su marido se descomponía con incredulidad.
"No me lo puedo creer, Alice. ¿Y ahora qué? ¿Qué hacemos con Edward?"
"Por eso no quería venir. Ahora piensa tú qué hacer, porque a mí me están llegando cada vez visiones más rocambolescas."
"Espera, ¿qué?-parecía que ahora el alterado era él-¿Todavía hay más?"
"Me ha llegado ahora mismo la visión de un hombre, sobre las once de la noche, entrando por la ventana al cuarto de Bella. Lo sé porque cuando Bella y Jessica aparecían besándose en mi visión el reloj de su mesilla marcaba las ocho, y esta nueva visión estaba mucho más oscurecida. Lo que más me fastidia es que mi visión no enfoca en los rasgos de ese hombre. ¿Quién podrá ser?"-se preguntó fastidiada.
"Pregúntate qué chicos del instituto serían capaces de escalar el árbol enfrente de su ventana, dar un salto tan peligroso y tener la fuerza como para agarrase del marco y darse un impulso para entrar. Yo creo que ninguno- dijo resolutivo, y entonces cayó en algo- ¿Y si ha sido alguno de los Black? ¿Ese Jacob Black? La raza de los licántropos es muy fuerte y ágil."
"Imposible-descartó-Cuando un hombre lobo entra en escena, mis visiones se cortan. Ellos son una especie de escudo ante mi talento."
"Lo que es imposible es que tengas visiones. Se suponía que la manada de los Black iban a vigilar a Bella en Forks. Si lo estuvieran haciendo, tú no habrías visto nada. No están cumpliendo el trato."
"Por lo tanto, eso significa que ningún hombre lobo estuvo ayer en Forks-concluyó Alice- ¿Dónde estarán? ¿Y el padre de Bella, ese tal Charlie? Porque ahora caigo en que tampoco se ha aparecido en mis visiones."
Ocho de la noche. Isabella está enrollándose con su amiga. Once de la noche. Un hombre, probablemente no humano, se cuela en su cuarto. Saben que no es un hombre lobo, pues estos bloquean las capacidades videntes de Alice. Ergo, si puede ver visiones, es que los Quileuttes no estaban protegiendo a Bella, tal y como se acordó.
Maravilloso. Simplemente maravilloso.
"Menudo desastre- se lamentó Jasper- Si todos esos irresponsables no estaban ayer en Forks, significa que volverán hoy, ¿no? Porque no creo que dejen sola a Bella por mucho tiempo"
Alice asintió, aunque Jasper no pudo verlo porque una gran distancia los separaba.
"Corremos un gran peligro. Piensa que Laurent ha estado a nada de matarla en el bosque. Piensa que Jessica está todavía durmiendo acostada con Bella, sobre su cama, como si nada fuera con ellas y el mundo fuera todo jauja. Pura pasión juvenil. Piensa que Charlie y los Black volverán a Forks, y no sabemos cuándo, cómo y en qué orden. Piensa... ¡Ja! Pensar es lo que no habéis hecho. Ahora por vuestra culpa nos meteremos en un gran problema"- le reprochó
Jasper decidió dejar la conversación mental allí, y empezó a hablar con Edward, que estaba muy concentrado en su labor de olisquear el aire mientras corría.
-¿Y tú qué te cuentas?- intentó sonar natural.
-No huelo a Bella- contestó con lo que parecía un gruñido. Jasper pensó que, cuando se trataba de encontrar a su querida, Edward podía convertirse en una bestia- No capto su olor.
-Aún estamos lejos. Ahora mismo estamos dejando atrás Seattle.
Edward soltó un chasquido de fastidio.
-No estés tan alterado. Asustarás a Bella- Jasper quería ir tanteando el terreno. Si Edward se presentaba en Forks tal y como estaba ahora, estallaría en cólera. Y un vampiro colérico podía ser la peor de las catástrofes.
-No- contestó brusco- Cuando me deje explicarme verá que no tuve otra opción que dejarla. Que lo hice por su seguridad y protección, pero que aún así incluso nosotros cometemos errores, y que me equivoqué. Sabrá que he vuelto para protegerla de Victoria y Laurent. Y entonces volverá conmigo.
"Esto es peor de lo que pensaba"
-¿Y si no quiere volver contigo?- Jasper dijo, sobresaltado a toda la familia.
Los ojos de Edward se oscurecieron hasta los límites del iris.
-¡Claro que querrá!- la jovialidad de Emmett era lo único que todavía le daba color a esa charla crecientemente sombría- Quiero decir, ¿qué humano se resiste a los encantos vampíricos?
"Mira tú por donde..."-Alice piensa que sí, que justo Isabella era capaz de resistirse.
Porque una nueva visión había acabado por perturbarla.
El hombre que entraba era Laurent, y Bella lo esperaba despierta, de brazos cruzados, con una valentía que la vampiresa jamás había visto en ella.
