Hola! Aquí Saori-nee con un nuevo OS el cual coincidentemente terminé publicando en el cumpleaños de Runa, así que ¡Feliz cumpleaños, Runa-sama!
Espero que les guste mucho y sin más que decir de momento ¡Comencemos! c:
¡Ayúdame Runa-Sama!
Salón de Clases – Primaria de Saint Michael's
Es una mañana habitual en la cual, después de haber cursado las primeras clases de la mañana, mis queridas amigas del salón de clases y yo nos encontramos en nuestra hora de recreo. Vistiendo sus elegantes uniformes color rosado distintivos de la primaria de Saint Michael's, se reúnen a mi alrededor para elogiarme y llenarme de cumplidos y regalos como es lo habitual.
– ¡Runa-sama! Tu cabello esta tan hermoso el día de hoy.
– Al igual que tus mejillas, tus pestañas y todo de ti luce tan perfecto como siempre.
– Runa-sama, por favor, acepta estos listones de distintos colores que compré para ti.
– Runa-sama, por favor, también acepta este kit de baño para cabello que también compré para ti.
– Vaya, pero que amigas tan agradables tengo, muchísimas gracias. Le pediré a Takako que me lave y me peine muy bien con ellos la próxima vez que nos bañemos juntas.
– ¡KYAAAAAAAAA! ¡¿Ustedes dos toman baños juntas?!
– ¡Runa-sama! ¡Eres asombrosa!
– Cuéntanos más, por favor ¿Cómo es bañarse con la Sensei?
– ¿En verdad tiene un cuerpo tan esplendoroso como dicen?
– Así es, su cuerpo es tan maravilloso como los rumores afirman, pero ese cuerpo es sólo para mí y no pienso compartirlo con nadie.
– Runa-sama, eres tan asombrosa.
– Es increíble que una chica de nuestra edad realmente este saliendo con una mujer tan increíble y madura como la sensei.
– Pero es que Runa-sama no es ninguna chica normal de nuestra edad, ella es verdaderamente increíble, mucho más madura y adulta que nosotras.
– Así es, lo soy.
– ¡Kyaaaa! ¡Perdóname Runa-sama por compararte con simples mortales como nosotras!
– Descuida, no hubo ninguna ofensa y se que no lo dijiste con esa intención, así que no se vuelva a repetir ¿Okay?
Al decir esto, Runa acaricia a la chica que dijo eso debajo de su barbilla y las chicas estallan de la emoción.
– ¡KYAAAAAA! ¡Runa-sama, eres increíble!
– ¡Eres la mejor, la mejor!
– Así es, sí lo soy.
Como decía, era una mañana normal en el salón del sexto y último año donde tomamos clases, cuando una de mis súbditas... quiero decir, compañera de clases, se me acerca algo tímida con una pequeña caja de regalo.
Una chica de cabello corto y negro, amarrado por medio de dos pequeñas coletas hacia abajo a los lados llamada Suki.
La veo bastante tímida, como temblando con mucho miedo mientras se me acerca y cuando finalmente llega conmigo.
– Buen día, Suki-chan ¿Cómo estás?
– Esto es para ti, Runa-sama... ¡Q-Que tengas buen día!
Tan pronto como llega, deja caer el regalo sobre mi regazo y sale corriendo por dónde vino.
– ¿Uh? ¿Qué rayos fue eso?
Curiosa por lo que me ha dejado, veo que dentro de la caja que me entregó hay una tanda de brownies de chocolate recién horneados que ella misma preparó el día anterior.
"¡Se ven tan apetitosos! Los comeré ya que este en casa con Sensei".
Pero antes de guardarlos, noto que dentro de la caja viene una pequeña nota escrita a mano por Suki.
Con discreción para que mis compañeras no la lean, abro la nota y veo que dice.
"Encuéntrame en la azotea de la escuela al terminar las clases. Con cariño, Suki".
– ¿De qué rayos se trata todo esto?
Por el contenido de la nota y la manera en que me los entregó, lo lógico sería pensar que se me quiere confesar. Y no podría culparla, después de todo soy demasiado hermosa y perfecta, por lo que cualquier chica debería querer salir conmigo. Sin embargo, todas en el salón saben que ya salgo con la Sensei, por lo que ninguna jamás se animaría a pedirme que la cambie por alguien como ellas.
"¿Qué estará tramando?" Curiosa por descubrir la verdad de todo esto, guardo la nota en mi bolsillo y decido seguirle el juego yendo a ver que es lo que quiere cuando terminen las clases.
"Con que no me entretenga demasiado para volver pronto con Takako".
Más tarde ese día
Al finalizar las clases ya que el resto de mis compañeras se ha ido, dejo mis cosas al lado de mi lugar y antes de salir del salón, le digo a Takako.
– Ahora regreso, Sensei. Tengo que ir a hacer algo y más te vale que no te vayas a ir de aquí sin mí ¿Okay?
– ¿Uh? Sí, seguro, Runa. Aunque de todas maneras, no es necesario que me lo pidas, todavía tengo que terminar de calificar estos exámenes antes de irnos y luego tengo que…
– Sí, sí, como sea, nos vemos luego, Sensei.
– Sí, seguro, Runa.
"Me pregunto que se traerá entre manos esta vez" Se pregunta Takako viéndome salir con algo de prisa del salón.
Azotea de la escuela
Una vez en la azotea donde había quedado de verme con Suki, al llegar ahí la encuentro ya esperándome, tan nerviosa como esperaba que estuviera.
– Suki-san.
– ¡Runa-sama! Bu-Buenas tardes, muchas gracias por haber venido a verme – hace una peque reverencia al verme – Lamento haberte avisado de venir aquí de manera tan informal y con tan poca anticipación, es sólo que…
– Descuida, no pasa nada. Bueno, ahora que ya estoy aquí ¿Qué es lo que quieres decirme?
– Bueno… es que yo… uh…
Suki no sabe por donde empezar, se toma su tiempo, tiempo con el que yo no cuento si deseo regresar pronto con Takako, así que la apuro.
– Anda, di lo que tengas que decir, no tengo todo el día.
– Lo lamento, es sólo que…
– Cielos, a ver, te voy a ayudar ¿Acaso estás enamorada de mí y te me deseas confesar?
Totalmente contrario a lo que esperaba, Suki lo niega con su cabeza y dice.
– No, para nada. Aunque es cierto que eres muy hermosa y cualquier chica sería afortunada de tenerte como novia, yo jamás podría estar con alguien tan increíble como tú, Runa-sama.
– Bueno, supongo que eso es cierto.
Debí suponerlo, nadie en el salón de clases intentaría declarárseme de esta manera.
– Pero si no me llamaste aquí para confesarte, entonces ¿Por qué…? Un momento, será que acaso… ¡¿Estás enamorada de la Sensei?!
– ¡¿EEEEEEEHHHHH?!
En un ataque de furia, tomo a Suki del moño de su uniforme en su pecho y le digo con una mirada furiosa.
– Para eso es que me llamaste ¿No es cierto? Estás enamorada de la Sensei y quieres pedirme que me aparte para que así pueda ser toda tuya ¡¿No es así?!
– ¡No, para nada! Yo jamás me interpondría entre la relación tan increíble que tienen la Sensei y tú. Tienes que creerme, Runa-sama ¡Por favor!
Al ver que no hay ninguna señal de mentira en su rostro, finalmente la bajo y ya que me he calmado, arreglo su uniforme y limpio sus lágrimas con mi pañuelo.
– Ya tranquila, descuida. Lamento haber perdido el control.
– Descuida, entiendo que es lo que haría cualquiera si alguien más intenta robarle a su pareja. Lamento no haber sido más clara antes para llevarte a suponer eso – contesta limpiando las últimas de sus lágrimas.
Ya que se ha calmado, le ofrezco un pequeño jugo de manzana en caja a modo de disculpa para que se recupere y ya que se ha calmado por completo, continuo.
– Muy bien, entonces si no quieres confesárteme y no quieres robarme a la Sensei ¿Para qué me llamaste?
– Bueno, es que yo… uh…
Esto es inútil, justo cuando pienso que esta chica jamás se va a armar de valor para decirme lo que quiere, finalmente toma aire y confiesa.
– Es que hay… una chica.
– ¿Uh? ¿Cómo dices?
– Hay… una chica que… me gusta.
– ¿En serio? ¿Y no soy yo?
Suki lo niega con la cabeza.
– Oh ¿En serio? – de repente la platica se puso interesante – Anda, dime más ¿Quién es ella? ¿Acaso la conozco?
Suki asiente con la cabeza.
– Es… una chica que va en nuestro salón de clases.
– ¡¿De verdad?!
Empiezo a hacer lista de todas las chicas que van en nuestro salón preguntándome ¿Quién será?
Pero antes de que pueda llegar a una respuesta, Suki me la dice.
– Es… Y-Yue.
– ¿Yue?
La conozco, es una de las tantas chicas de nuestro salón que me admira y entrega regalos (al igual que Suki).
De cabello largo y lacio color blanco, mirada muy tierna y una estatura un poco más alta de la normal para nuestra edad, de personalidad pura, estudiosa y amable, esa chica es una verdadera belleza andante..
Debido a su flexibilidad y a sus largas y esbeltas piernas, forma parte del club de gimnasia artística y todas piensan que incluso entrará a la selección de la escuela el próximo año que ingresemos a la secundaria.
Cuando me dice esto, de inmediato entiendo por qué le gusta, así que decido ponerme juguetona con ella.
– Ya veo, entonces con que te gusta Yue ¿Eh?
– B-Bueno… yo…
– Quieres pasar tiempo con ella y caminar juntas a la escuela, tomadas de la mano e incluso… ¡Oh Dios Mío! Quieres tomar jugo de la misma pajilla que ella ¿No es así?
– ¡¿EH?! B-Bueno, yo… uh…
Suki se pone tan roja como el uniforme de las chicas de preparatoria, así que decido dejar de molestarla.
– Ya, ya, tranquila que sólo estoy jugando contigo.
– Lo-Lo siento.
Estas niñas se ponen tan rojas con cualquier cosa, si tan sólo supieran las cosas increíblemente pervertidas que hago con la Sensei cada noche, seguro que se les caería la mandíbula e irían a parar a un hospital de inmediato. Y aunque el dinero de mi familia es bastante, no creo tener suficiente para pagar la hospitalización de todas estas niñas ricas (y aunque lo tuviera, seguro que Nee-sama me regañaría por malgastar la fortuna de nuestra familia de esa manera). Será mejor que deje de molestarla y escuchar lo que dice.
– Entonces te gusta Yue ¿No es así?
– A-Así es, Runa-sama. Últimamente, no he podido dejar de pensar en ella en todo el día, todos los días en todo momento, sueño que estoy con ella, que me abraza, que me habla, que me espera para irnos juntas a casa e incluso nos… nos tomamos de la mano.
Cielos, estás chicas en serio viven mucho de los doramas y los mangas juveniles para niñas, pero supongo que eso esta bien para alguien de su edad (incluso yo misma algunas veces he llegado a leer esos mismos mangas, pero de ninguna manera lo diré).
Convencida de que el enamoramiento que Suki siente por Yue es real, me levanto y tomándola de las manos la ánimo.
– ¿Pues qué estás esperando? ¿Qué haces aquí perdiendo el tiempo hablando conmigo? Si te gusta Yue, ve ahora mismo con ella y confiésale lo que sientes.
– ¡¿EH?! No, no, de ninguna manera. Yo jamás podría llegar y confesarme a alguien así de la nada. Además yo… todavía no estoy muy segura de lo que siento.
– Oh, vamos ¿En serio?
– P-Por eso es que quería hablar contigo antes, Runa-sama. Ya que tú eres alguien tan increíble y madura para nuestra edad, que incluso se encuentra en una relación amorosa con una mujer tan increíble como la Sensei, te quería preguntar ¿Tienes algún consejo que me puedas dar para aclarar mis sentimientos respecto a Yue? Y saber si lo que siento por ella realmente… ¿Es amor de verdad?
– ¿Eh? Quieres que yo… ¿Te de un consejo?
Esto es muy extraño, jamás nadie me ha pedido un consejo antes. Aunque no me gusta admitirlo, al ser yo solamente una niña todavía, nadie nunca me suele pedir consejo para nada. Incluso las veces que he aconsejado y ayudado a Takako a salir de algún apuro, han sido porque yo me he ofrecido a ayudarla y aconsejarla, jamás porque ella me haya pedido un consejo.
Esto es algo muy nuevo para mí y francamente… no estoy muy segura de que decirle. ¿Cómo sabré si lo que digo es un buen consejo? ¿La estaré ayudando o perjudicando con lo que le diga? ¿Y si por culpa de mi consejo termina arruinando todo?
Pero entonces recuerdo que en mi vida he tenido a dos grandes maestras, quienes me han enseñado con sus actos todo lo que necesito saber para dar un buen consejo.
Recuerdo todas las veces en que mis compañeras se han acercado a Takako a su escritorio para pedirle ayuda con alguna cosa, y también las veces que he visto a las mejores parejas de la preparatoria acercarse a mi Nee-sama para pedirle algún consejo o ayuda sobre cualquier tema.
Ambas siempre las ven muy amigables con una gran sonrisa confiable en su rostro y sin importar que es lo que digan, las chicas siempre parecen estar muy contentas con ellas por el consejo que les dan.
Tomándolas a ellas dos como mi referencia, Takako y Nee-sama, me doy cuenta que el dar un buen consejo es algo que posiblemente esta en mis propios genes y con una sonrisa tan confiable como la de Sensei o Nee-sama, le respondo.
– Bueno, no es que tenga mucha experiencia – respondo con una sonrisa humildemente – pero en mi experiencia, el estar enamorada es algo que sólo lo sabes cuando lo vives. Cuando estás enamorada, no puedes dejar de pensar en esa persona. Siempre piensas en su felicidad, en lo que ella puede necesitar, en si hay algo que puedas hacer para contribuir a esa felicidad y poder ver esa hermosa sonrisa que tanto te enamora. Quieres compartir cada momento con ella, quieres escuchar su risa, su tristeza, su felicidad, quieres ser aquella persona en quien ella pueda refugiarse y escuchar sus más profundos sueños y secretos. Quieres estar entre sus brazos, que te abrace, que te acaricie la cabeza y te diga "Lo hiciste muy bien el día de hoy, amada mía, estoy orgullosa de ti".
Mientras le digo todo esto, de alguna manera no puedo evitar sentirme conmovida yo misma pensando en Takako al punto en que incluso siento que un par de lágrimas se empiezan a formar en mis ojos.
De inmediato las limpio para que no me vea vulnerable y continuo.
– En resumen, no creo que haya nada en lo que te tenga que aconsejar, yo que creo que tú ya bien sabes lo que sientes por ella. Esto que te acabo de decir es lo que sientes por ella ¿No es así?
– Sí, así es Runa-sama, yo también quiero… ¡Quiero decirle a Yue que la amo!
– ¡Entonces no perdamos más tiempo! Ella esta en el club de gimnasia ¿No es así?
– S-Sí, así es.
– Quiere decir que quizá aún no se ha ido – saco mi celular de mi bolsillo para ver la hora – Ya casi es su hora de salida, si nos apresuramos aún podremos alcanzarla ¡Sígueme!
– ¡¿Eeeeeeeeehhhhh?!
Sala de Clubes
Llegando a la sala de clubes, buscamos el estudio del club de gimnasia artística. Y cuando lo encontramos.
– Ahí esta ella.
– ¡¿EH?!
– Silencio.
Justo cuando llegamos, Yue va saliendo del salón después de haberse cambiado de vuelta a su uniforme color rosa de la escuela y platicando con una amiga suya antes de iniciar su camino a casa.
Suki y yo la vemos desde la esquina donde nos estamos ocultando, observándola.
– Bien, parece que no nos vio. Ahora ve con ella y confiésale tu amor.
– ¿Estás loca? No hay manera en que simplemente pueda acercarme a ella y decirle… no lo había pensado ¿Qué se supone que le tengo que decir?
– Lo que dijiste, sólo dile exactamente lo que me dijiste antes con esas mismas palabras y ya verás que caerá rendida a tus pies.
– ¡De ninguna manera va a pasar eso! Además ¿No se supone que primero debo invitarla a salir a una cita o algo así antes de pedirle que seamos novias?
– Ya habrá tiempo para eso cuando estén saliendo, ahora ve y dale tu amor.
– Pe-Pe-Pero…
Suki se asoma a ver a Yue desde la esquina donde estamos, toda hermosa y bella platicando con su amiga del club de gimnasia y se vuelve a sentir insegura.
– Quizás debería esperar a una mejor ocasión para decirle lo que siento, además… no traigo nada especial para regalarle, no puedo llegar y confesarme con las manos vacías. Así no es como…
– Ay, por todos los cielos – busco en mi mochila y – ten.
– ¿Uh? Esto es…
Son los brownies de chocolate que me regaló en la mañana.
– Tranquila, no probé ninguno, todavía están intactos. De todas maneras, no debo comer mucho chocolate o arruinaré mi perfecta figura.
Una enorme mentira, dada la gran cantidad de dulces y chocolates que suelo comer a diario en casa y aun así nunca engordo (debo agradecer al increíble metabolismo de las Houraisen por eso).
– Además, seguro que los preparaste pensando en Yue ¿No es así?
– Bueno, sí, pero…
Mientras platicamos, vemos que Yue finalmente se despide de su amiga y se prepara para iniciar su camino de vuelta a casa.
– Anda, ya luego me preparas otros en agradecimiento. Ahora ¡Ve con ella!
– ¡Kyaaaa!
– ¿Suki-chan?
– ¡Aaaaah! Y-Yue-san.
Cuando la empujo fuera de nuestra esquina, Suki choca con Yue todavía con su caja de brownies en mano.
– ¿Uh? ¿Qué son esos?
– ¡Kyaaa!
Suki se da cuenta de la caja de regalo que trae con ella.
– Vaya, son brownies ¿Los preparaste tú? Se ven tan ricos. Acaso ¿Piensas dárselos a alguien?
– Este… bueno, yo…
Suki se pone bastante nerviosa, parece que va a correr en cualquier momento hasta que en un impulso se arma de valor e inclinándose, le entrega los brownies a Yue.
– Así es, te… preparé estos brownies especialmente para ti, Yue.
– ¿Para mí? Que amable, no tenías que hacerlo.
– No, sí tenía que hacerlo porque… uh, bueno, yo… q-quiero decirte que te admiro mucho. Me encanta la manera en la que bailas, lo estudiosa que eres en clases y lo amable que eres siempre con todas. Creo que eres la chica más linda que hay en toda la escuela y quiero decirte que… me gustas, Yue. Así que por favor, si me das una oportunidad ¿Aceptarías salir conmigo?
Al escuchar esto, Yue se queda bastante sorprendida por unos momentos sin estar segura de que contestar, hasta que finalmente sonríe y le responde.
– Suki-san, estoy tan feliz de que te me hayas confesado.
– ¿De verdad?
– Sí, a decir verdad yo… también te he admirado desde hace mucho tiempo y… siempre me he imaginado como sería si me confesara a ti, aunque jamás me he animado a hacerlo ya que aunque no lo parezca, soy alguien bastante tímida y… creí que solamente me veías como una amiga. Pero ahora que veo que sientes lo mismo que yo… quiero decirte que mi respuesta es sí, me encantaría salir contigo, Suki-chan.
– ¡¿Uh?! ¿De verdad?
– Claro, sería muy cruel hacerte una broma sobre esto.
Ríe tomándola de las manos y al ver aquella risa que tanto anhelaba ver por ella en su rostro, no puede aguantarse más y se pone de puntitas para darle un pequeño beso en los labios.
Al separarse se miran a los ojos, bastante sorprendidas por lo sucedido, por lo que de inmediato Suki entra en pánico y se excusa.
– Lo lamento, es sólo que vi tu hermosa risa y yo…
Yue pone su dedo en los labios de Suki para callarla y le dice.
– Tranquila que no estoy molesta, al contrario, me gustó mucho. Tengamos muchos más besos juntas de ahora en adelante ¿De acuerdo?
– Yue… sí, claro, Yue.
Dicho eso ambas chicas toman sus mochilas y salen caminando del edificio platicando entre ellas.
Antes de salir, Suki se da la vuelta para intercambiar miradas conmigo y darme un enorme gracias antes de irse con ella.
Le devuelvo la sonrisa demasiado orgullosa de lo que he hecho.
No puedo esperar a contarle a Takako lo sucedido.
Salón de Clases – Atardecer
Una vez regreso al salón, me encuentro con Takako quien todavía se encuentra ahí, trabajando en su escritorio exactamente en el mismo lugar donde la dejé.
– Sensei, ya regresé, Sensei.
– Ah, Runa. Que bueno que ya volviste, justo estaba a punto de llamarte para que vinieras.
– ¿En serio?
– Así es, ven conmigo.
Me dirijo con ella y me enseña lo que esta trabajando en su computadora.
– Verás, he estado trabajando en esta actividad para la próxima semana, solo que aún no veo cómo ligarla con el tema que veremos y te quería preguntar ¿Cómo crees que podría hacerlo? ¿Podrías aconsejarme?
– ¿Eh? Tú… ¿Quieres mi consejo?
– ¿Uh? Sí, bueno, es que dado que tú las conoces mejor que yo, ya que platicas mucho más con ellas fuera de clases y también que ya conoces el programa de estudios que he estado trabajando para este semestre, me preguntaba si por esta ocasión podrías aconsejarme para… ¡Kyaaaa, Runa!
No la dejo continuar y me lanzo contra ella sobre su silla, sentándome sobre su regazo y rodeándola con mis piernas para darle un profundo y humectante beso en los labios.
Mientras nos besamos, inserto mi lengua muy profundo de ella, succionando toda la saliva que puedo de ella para beberla y cuando finalmente nos separamos debido a la falta de aire, una fina línea de saliva aún une nuestros labios.
– Ru-Runa… ¿A que se debió eso? – pregunta con un tono de entre confundida y excitada por el beso.
– A nada, sólo estoy muy contenta de tenerte como mi novia, Sensei. Te amo.
– ¡¿Uh?! Runa.
Takako reacciona bastante sorprendida. Aunque es muy conciente de mi gran amor por ella, es rara la vez en que se lo digo de una manera tan directa, por lo que no puede evitar sonrojarse y conmoverse cuando escucha salir esas palabras por mi boca.
– Yo… yo también te amo, Runa. Te amo muchísimo.
– Sensei.
– Runa.
Dicho eso, ambas procedemos a besarnos, cerrando nuestros ojos para entregarnos y disfrutar del dulce sabor de los labios de la otra.
Es tanta la excitación que Takako ni siquiera se da cuenta cuando le abro los botones de su camisa y la bajo por sus brazos hasta dejarla totalmente fuera, dejando al descubierto su enorme bracier.
"El enorme par de Sensei… son todas mías".
– Runa ¿Qué estás…? ¡Aaaahh, Runa!
No se da cuenta de nada hasta que finalmente desabrocho su bracier y lo dejo caer al suelo, dejando sus enormes tetas de adulta al aire.
– ¡Runa! ¿Qué se supone que estás haciendo? – Pregunta cubriéndose lo más que puede las enormes tetas que tiene con sus pequeñas manos.
– ¿No es algo obvio? Vamos a hacerlo ahora, Sensei.
– ¡¿Eeeeeehhh?! ¿Ahora? Pero aún seguimos en el salón de clases, no podemos ¡Aaaaahh, Runa!
Al final termino convenciendo a Sensei de hacerlo a base de puros besos ininterrumpidos y cuando terminamos de hacerlo, nos quedamos un momento descansando sobre el escritorio donde imparte clases, conmigo descansando encima de ella, recargando mi cabeza entre sus pechos y recuperándonos del orgasmo que acabamos de tener.
– Ah, Runa.
– Sensei, en verdad estoy enamorada de ti, te amo mucho, Sensei.
– Runa, yo también te amo, Runa.
Bonus Short Story – Salón de Clases
A la mañana siguiente todo vuelve a la normalidad y como siempre, las chicas se reúnen a mi alrededor para llenarme de elogios y regalos que traen para mí.
Entre ellas, se presentan Suki y Yue, a quienes en cuanto veo, me levanto y emocionada voy con ellas para platicar.
– Buenos días, chicas.
– ¡Ah, Buenos días! Trajimos estos regalos para ti, Runa-sama.
– Suki me contó lo mucho que la ayudaste el día de hoy, así que también quise traerte un regalo, muchísimas gracias, Runa-sama.
– Estaremos siempre eternamente agradecidas contigo, Runa-sama.
– Ya lo sabía, pero no se preocupen por eso, que soy muy benevolente – la humildad primero, como siempre – En todo caso, como agradecimiento mejor cuentéenme ¿Cómo les fue anoche? Escuché que esta mañana llegaron las dos juntas en el auto de la familia de Yue. Acaso ¿Se quedaron a pasar la noche las dos juntas, eh?
– Runa-sama, bueno…
Las dos se sonrojan bastante con esto, pero me confiesan.
– No planeábamos contar esto realmente, pero dado que eres tú, bueno… Sí, me quedé a pasar la noche en casa de Yue.
– ¡Aaaah, que emoción! ¿Y qué tal? ¿Cómo la pasaron? ¿Hicieron muchas travesuras juntas?
– ¿Uh? ¿Travesuras?
– ¿Te refieres a si le jugué alguna broma a Yue, Runa-sama?
– No, no, claro que no. Ya saben me refiero a cosas traviesas, cosas… cariñosas.
– ¿Cariñosas?
– Así es ¿Hubo cariñitos anoche entre ustedes, eh?
– Bu-Bueno… anoche nosotras estuvimos platicando juntas, nos contamos secretos sobre la otra e incluso nos… tomamos de la mano.
Esto último lo dicen con una sonrisa traviesa como si hubieran hecho algo realmente erótico. Nada sorprendida por esto, les pregunto con indiferencia.
– ¿Eso es todo? ¿Acaso no hicieron nada más?
– ¡¿Eh?! Bu-Bueno…
Suki voltea a ver a Yue, como buscando su aprobación para contarme y al ver que la obtiene, me dice.
– N-Nosotras también nos acercamos, nos abrazamos muy juntas y nos… besamos… en los labios.
Cuando dicen esto ambas están bastante sonrojadas, como si hubieran hecho algo verdaderamente indescriptiblemente pervertido. Por lo que nuevamente incrédula les pregunto.
– ¿De verdad eso fue todo?
– Sí, bueno… también nos… besamos un poco en las mejillas, la nariz y la frente, pero… uh, es muy vergonzoso.
Suki se tapa el rostro recordando todos los besos en el rostro que se dieron anoche, mientras Yue también esta igual de sonrojada, aunque sonriendo de la timidez.
Yo por mi parte, me doy un golpe de frustración en la frente y les pregunto.
– ¿De verdad? Estaban las dos solas en la misma habitación durante su primera noche apasionante como novias y no hicieron nada más con la otra.
– Bueno, no realmente.
– Vimos unas cuantas películas, jugamos un juego de mesa y tomamos un poco de jugo antes de ir a dormir, pero nada más.
– ¿Qué más se supone que debimos haber hecho?
– ¿Acaso debimos haber hecho algo más con la otra?
En verdad no puedo creer a estas chicas. Justo cuando estoy por volver a mi lugar con las demás, las dos me preguntan suplicantes.
– ¿Cómo suelen pasar Sensei y tú sus noches a solas?
– ¡¿Podrías aconsejarnos, Runa-sama?!
En cuanto escucho su pregunta me detengo en seco y contesto con una sonrisa traviesa.
– Jujuju… ¿Están seguras de que desean saberlo? No estoy segura si debería decírselos ya que esas cosas... son cosas de parejas adultas. No sé si un par de niñas como ustedes deban...
– Por favor, Runa-sama, danos consejo para poder ser una mejor pareja.
– ¿Qué es lo que hacen la Sensei y tú cada noche que debimos hacer anoche? Cuéntanos Runa-sama ¡Por favor!
– Mmm... bueno, si tanto lo desean saber...
Cuando me dicen eso esbozo una especie de sonrisa malvada y tomo dos tijeras de sus mochilas para explicarles.
– Muy bien, dado que son dos jovencitas bastante enamoradas y listas para dar el siguiente gran paso en su relación amorosa, se los explicaré, pero esto debe quedar entre nosotras ¿De acuerdo?
– ¡De acuerdo!
– Cuéntanos, Runa-sama, por favor.
– Muy bien, verán. Cuando dos mujeres se quieren mucho, mucho, mucho, así como Sensei y yo nos amamos, lo que hacemos para demostrar a la otra lo mucho que la amamos es…
– ¡RUNA, NO!
– ¡Kyaaaaaa!
Justo cuando estoy por empezar a chocar las tijeras abiertas, Takako me detiene y de inmediato me saca fuera del salón con ella para regañarme.
Parece que el resto de consejos a mis amigas tendrá que esperar.
FIN
