Kagome había estado esperando por este día casi un mes entero, desde que se anunció que habría una convención de Star Wars, su saga cinematográfica favorita, no estaba segura de cómo había logrado convencer a Sesshomaru de acompañarla ambos vestidos de algún personaje, ella iría de la princesa Leía, pero Sesshomaru no le había querido decir de quién iría disfrazado, solo esperaba que si se disfrazara.

Era muy temprano cuando ella decidió comenzar a prepararse, le había dicho a Sesshomaru que no irrumpiera en la habitación donde ella se prepararía, su disfraz era sorpresa, ella le había enseñado el vestuario de la princesa vestida toda de blanco, pero no iría así, ella sería la princesa leía prisionera de Jabba, así que tenía que darse prisa, habían quedado en salir antes del medido día para alcanzar gran parte de la convención.

Estar nerviosa era poco, no quería que Sesshomaru descubriera su disfraz antes de salir de casa, así que había comprado la fea túnica blanca que utilizaba la princesa y se la había puesto en sima de su verdadero disfraz, el peinado era lo menos importante, porque no arruinaría la hermosa trenza que se había hecho.

Justo a tiempo ella bajó las escaleras lista, cuando entró a la sala y miró a un Sesshomaru de torso descubierto dándole la espalda, estaba haciendo algunas poses con su sable de luz de juguete cuando la sintió detrás y colocando el sable sobre su hombro para después girarse ligeramente para mirarla sobre el hombro con una media sonrisa al oler el efecto que había causado en ella.

— Sesshomaru, se supone que debes disfrazarte de algún personaje, ¿Quién se supone que eres?

— Soy un Jedí Yokai. -fue su respuesta.

— Se supone que debías disfrazarte de un personaje, no hacer uno propio.

Sesshomaru solo le dedico una mirada.

— No sé porque me molesto, está bien, se nos hará tarde vámonos.

Ambos tomaron sus cosas y partieron rumbo a la convención.

Una vez que llegaron bastantes fans se emocionaron con el personaje de Sesshomaru, y cada que alguien se acercaba a admirarlo él le dedicaba una mirada a ella con la ceja alzada en clara señal de "te dije que era increíble"

Minutos después ella se escusó para ir al baño a lo que él solo asintió para verla desaparecer entre la multitud.

No tardo mucho cuando apareció nuevamente pero ahora llevaba otra ropa, inmediatamente los ojos dorados se oscurecieron de deseo, ella lo estaba provocando ¿Quién le había dado permiso de vestir así? ¿No se daba cuenta que su cuerpo solo era suyo para verlo con tan poca ropa?

— ¿Qué sucede Sessh? – preguntó inocente.

Cuando iba a responder ella comenzó a rodearse de atención masculina no deseada, algo que lo enojó bastante, tanto que un gruñido salió de sus labios al oler la excitación de esos hombres por su compañera, y lo que hizo que se rompiera su control fue ver que ella les sonreía y aceptaba que la tocaran como si nada.

Decidió poner fin al problema jalándola de la multitud, poniéndola sobre su hombro cual costal de papas, con dirección al auto, regresarían a casa y ella recibiría su castigo.

— Sesshomaru, no es justo, apenas iba a comenzar, estás siendo irracional.

El yōkai gruño — irracional… Kagome por Dios, no puedes esperar que vea como esa basura toca lo que es mío y sobre todo te vea así.

— Sessh no tienes por qué ponerte celoso, sabes que soy toda tuya, no hay necesidad de que te enojes, el disfraz va a sí, se supone que soy la princesa leía cuando es esclava de Jabba — sacando su móvil le mostró una imagen de ambos personajes—, hasta me tome la molestia de buscar la cadena con la que la tiene amarrada. – lo ultimó lo dijo con una sonrisa pícara y con una firme promesa de algo más.

Sesshomaru gruño aun más molesto y se olvidó de llegar al auto, la tomo en brazos y brinco para alzarse en el aire y llegar a casa.

— Tengo otros usos en mente para este disfraz. -fue su respuesta una vez que estuvieron frente a la puerta de su casa.

Y con esa promesa entraron a la casa, estaba segura de que cada centavo que gastó en el disfraz había valido la pena, su esposo era un demonio insaciable, y ahora Inuyasha y Sango tendrían que pagarle por la apuesta que habían perdido.