Dimensional Loud: El poder de las palabras

Disclaimer: Ni TLH, ni otras series aquí presentes me pertenecen, si tienen duda, en la parte final habrá notas que espero puedan explicar algunas cosas. De hecho, el Oc aquí presente tampoco es mío, sino de mi querido amigo Arokham, así como de esta maravillosa protada que permitirá a la audiencia conocerlo. Sin más, empecemos.

PARTE I ENCUENTRO

—¡Salta!—gritó un hombre de casi treinta años a la joven Luan Loud con prisa—¡Dentro de cuarenta segundos podremos volver a usar el Portal a la Imaginación!

—Es demasiado tiem …woooh...—dijo ella casi tropezando debido a que el suelo estaba demasiado mojado—¡No me deje atrás profesor!

Casi lo lograban, tanto el hombre como la adolescente sudaban, estaban usando ropas de térmicas en medio de un incendio, provocado por… Luan Loud. Aunque no la Luan Loud que corría junto al hombre, sino que la Luan Loud que los estaba… ¿Persiguiendo?

—¡Vaya, vaya, vaya! Parece que ustedes no entienden el punto de la broma asesina.—dijo la Luan persecutora mientras lanzaba una risa desquiciada y fuego salía de sus manos—¡Yo río, ustedes mueren achicharrados!

—¡Eso ni siquiera es una broma!—gritó al fondo la Luan buena antes de que un rayo de fuego casi la alcanzara.

—No creo que sea buena idea hacer una crítica constructiva a tu contraparte que está a punto de asesinarnos.—se detuvo el hombre levantando su dedo índice y cerrando los ojos.

Rápidamente la Luan buena se le lanzó encima, y ambos rodaron en el piso, empapándose irremediablemente con el agua estancada, mientras una bola de fuego paso por donde antes había estado corriendo el hombre.

—Tampoco es buena idea entrar en modo presumido, profesor.—dijo Luan molesta mientras apagaba un poco de fuego en la punta de su cabellera sumergiéndolo en el agua.

Cuando subió su cabeza ya se encontraba la otra Luan encima de ellos con un vestido amarillo con toques rojos, y ambos brazos incendiados (Aunque esto parecía no dolerle a ella), así como un cabello suelto que se movía en el aire como si fuera fuego, subiendo en lugar de bajar.

Muy diferente a la Luan Loud que usaba su falda escocesa morada, junto a una camiseta rosada y una flor amarilla que hiciera denotar su lado cómico, para combinar con su falda llevaba el cabello sujeto con una liga morada. El dichoso Profesor, usaba una bata de laboratorio (que en el cuello tenía dos "L" estampadas de cada lado de cierre) encima de una playera roja con el símbolo de una pica negra, unos lentes grandes y redondeados, un reloj de Mickey Mouse bastante degastado y unos pantalones cafés.

—¿Últimas palabras antes de qué jajajaja, sean purificados?—decía la desquiciada levantando su puño de fuego.

—De hecho, sí.—dijo el Profesor aun lleno de hollín y en el piso del alcantarillado—Destruiste demasiadas tuberías, de camino aquí, sin que de ninguna saliera agua, extraño ¿No?—lanzó una mirada astuta mientras la otra Luan parecía ponerse pálida—Solo diré…—saco un comunicador—¡AHORA LINCOLN!

—Copiado, profesor.—se escuchó la voz de un muchacho joven desde el otro lado de la línea.

Al instante, y de todas direcciones, comenzaron a oírse rugidos furiosos de agua saliendo a toda presión, antes de que la otra Luan pudiera procesar lo que había logrado el hombrecito patético ese, una muralla de agua se acercaba a ella.

—Ah, y por cierto.—aprovechó la Luan buena que su rival era incapaz de moverse por miedo—No te rías antes de contar un chiste, es de novatos.

Ella y el Profesor chocaron las palmas mientras la pared demoledora de agua iba hacia ellos tres, sin signo alguno de que fuera a parar, condenando finalmente los actos criminales de aquella Luan de fuego.

—¡Moriremos todos aquí!

—Es solo agua, no morirás… Aunque probablemente tardarás mucho en poder volver a usar tus poderes.—dijo eso último el Profesor provocando de vuelta la ira de la Luan de fuego, quien levantó su puño en llamas con mucha furia—¡CREO, CREO EN EL PORTAL DE LA IMAGINACIÓN!—gritó a la vez que Luan lo abrazaba.

Ambos se hundieron casi al instante en las aguas de alcantarillas, como si estas pudieran de repente cubrir sus cuerpos hasta dejarlos protegidos por la barrera ligera de agua. La Luan de fuego no creyó lo que vio y, de todas maneras, mientras la barrera de agua estaba a tan solo metros, lanzó su puño de fuego poderoso hacia donde sus enemigos se habían encontrado, evaporando el agua que había estado antes ahí.

No había nada, solo una sólida pared de concreto que dejaba con cara de bobalicona a esta Luan… Estaba frita, o más bien mojada…

—Jajajajaja, incluso en mi mente son brillantes.—dijo ella tratando de reír cuando la pared de agua estancada llegó a la sección de la tubería donde estaba y comenzó a salpicarla—¡NOOOOOOO…!

—Y entonces la pared de agua retrocedió.—dijo una voz calmada y desconocida a toda la acción.

A pesar de que el agua ya la había cubierto todo un brazo y parte del rostro, casi como si fuera magia el agua comenzó a retroceder, sin que ninguna fuerza conocida la obligara a hacerlo. La Luan de fuego volteó a ver hacia la dirección de la voz.

—¿G_g_gracias?—tardó en decirlo por no estar acostumbrada—¿Me salvaste? ¿A mí?—parecía que eso era lo más extraño—¿Después de todo lo que he hecho? Eso sí que no es muy inteligente, jajaja.

—Así es, mi querida.—dijo aquella voz, proveniente desde la más profunda oscuridad—Sé perfectamente de tu historial, es precisamente por eso que vengo a ofrecerte unas palabras.—dijo para al final lanzar una simple carcajada seca.

La noción de que aquella risotada no era una buena, decía mucho viniendo de ella, había quemado en vida a la mitad de su propia familia. ¿Qué era capaz de hacer aquel tipo para hacerla sentir… indefensa con una risotada? ¿Y dónde se encontraba ese sujeto?

—Te escucho.—dijo Luan cruzándose de brazos y notando que la mitad de su cabello que se había mojado estaba caído al piso.

—Necesito que me ayudes con un viejo lastre en mis zapatos.

—¿Qué tan viejo?—preguntó ella despectiva—¿Aun no usa bastón para que lo alcances? Jajajaja.

—Novecientos años.—contestó aquella voz desde las sombras mientras unos ojos rojos salían de la oscuridad junto a una sonrisa larga y prolongada.

Aquella conversación se llevaba a cabo mientras tanto Luan como el Profesor caían dentro de una habitación gigantesca, rodeada de monitores, chucherías científicas, un panel de mandos y una gran ventana opaca junto a unos asientos y lo que parecía ser un timón.

—Hogar, ¡Dulce hogar!—dijo el profesor expandiendo ambos brazos y empapando el lugar con agua estancada.

—Más que un hogar, creo que ambos necesitamos una ducha.—dijo Luan levantándose y sonriendo a la vez que exprimía su cabello—Esta vez estuvo cerca Profesor, ¿Creen que la encuentren antes de que recupere sus poderes?

—Sin duda alguna.—dijo el hombre acercándose a un puerto de mando y encendiendo una televisión plasma que flotaba a mitad de la gigantesca habitación—Le dije al Lincoln de este mundo donde encontraría a su hermana, y hasta le di unas esposas neutralizadoras de poderes.—dijo acomodándose la bata y revolviendo su cabello dejando caer en la consola parte del agua.

—¡Va a darse una ducha!—le exigió Luan a la vez que lo llevaba estirado de la oreja hacia un baño solo para hombres—Oh por Dios el olor, ¿Albert no limpió el baño?

—Está de vacaciones, querida.—dijo el Profesor como si fuera lo más natural—No sueles hacer labores domésticos de vacaciones…

—¡Lleva de vacaciones casi un mes!—dijo Luan furiosísima—Cuando vuelva, va a dar TODA una limpieza al maldito lugar, o mejor aún, usted debería hacerlo.—dijo Luan sacando el pecho para mostrar bravura.

—Soy el capitán de esta nave, yo decido quién limpia qué parte, curiosamente casi nunca salgo seleccionado.—dijo el profesor comenzando a entrar al lugar mientras tarareaba—Si nos demos prisa alcanzamos a producir el show, no lo olvides, hablaremos de las propiedades del fuego.

—Eso si no apestamos a queso podrido hasta pasado mañana.—dijo Luan para sí misma a la vez que se dirigía al baño de mujeres, el cual le había costado limpiar unos días atrás—Todo era más fácil con Toby…—se detuvo para llevar una mano a su rostro antes de entrar al baño.

Mientras tanto, a mitad de la habitación un silbido leve comenzó a sonar, uno que volvió a repetirse más fuerte, y otra vez, hasta que a la tercera o cuarta, comenzó a escucharse el sonido del viento moviéndose y un motor apagándose. Una cabina telefónica azul comenzó a aparecer y desaparecer de la habitación, iniciando tenue y a medida que el sonido se intensificaba volviéndose más sólida, hasta que finalmente se materializó al completo junto al sonido de un objeto pesado cayendo al suelo.

—¡Las Vegas ahí vamos!—gritó una mujer pelirroja saliendo emocionada de la cabina levantando ambos brazos.

Ella era una mujer que usaba una gabardina que le llevaba hasta las rodillas, un suéter grisáceo de lana y unos jeans, así como un cabello lacio pelirrojo y unos grandes aretes dorados. Mantuvo cerrados los ojos mientras se movía por el complejo llena de emoción.

—Wow… Las Vegas es mucho más silenciosa de lo que imaginé…—dijo la mujer quedándose quieta a un par de metros de la cabina—¿Doctor? Estamos en las Vegas, ¿Verdad?—dijo apretando los dientes y forzando la sonrisa.

Desde la cabina telefónica apareció un hombre de traje con rayas horizontales, probablemente algún estilo de gris con marrón. Usaba una corbata llena de puntos, y probablemente lo que más destacaba, un par de tenis que desentonaban con la formalidad. Por supuesto, su cabello desaliñado no parecía ayudar mucho a su apariencia, pero sus movimientos sigilosos y astutos sí le ayudaron.

—Bien Donna, tenemos dos opciones, la primera es que des unos diez punto cuarenta y siete pasos hacia atrás, de vuelta a la Tardis.—y señaló la cabina con la puerta abierta, a pesar de que nadie podía verlo.

—¿O?—preguntó la mujer llamada Donna dando un paso hacia atrás.

—Excelente ahora son solo nueve punto setenta y dos.—dijo el hombre a la vez que movía mucho su mano para incitarla a moverse a su lado.

Momentos antes, Luan se encontraba dándose una ducha tranquilamente, cuando repentinamente escuchó los silbidos causados por la cabina telefónica. Ella no sabía nada, solamente que aquello podía significar peligro, así que rápidamente se escabulló con una toalla, encontrando un casillero con sus clásicas ropas morado y rosa, se las puso corriendo, y al cerrar el casillero pudo ver el de al lado de ella, tenía el nombre de Rochelle aun tachado con marcador, eso aun era reciente, no como el de Leni, o el de Luke… Sin tiempo para secarse el cabello, o recordar el pasado, abrió la puerta del baño de mujeres y se movió junto a las sombras.

Finalmente, cuando estaba cerca de la habitación de mando/estudio de grabación, se ocultó mucho hasta llegar a la esquina de una pared y tratar de obtener la visión del otro lado, cuando sintió una mano que le cubrió la boca. Ella intentó pelear, pero otra mano la rodeó y rápidamente un siseo le pedía hacer silencio, uno conocido, era el Profesor, el cual estaba aún enjabonado y usaba solo su bata y unos pantalones.

—¿No encontró una camiseta Profesor?—dijo Luan poniéndose roja de la vergüenza.

—Shh, ¿Has hecho contacto visual?—preguntó comenzando a sacar un poco su cabeza—Imposible…

—¿Qué?—dijo Luan sin entender.

En medio de la habitación la señorita Donna seguía dando pasos a tientas hacia atrás, intentando no abrir los ojos, pero al mismo tiempo comenzando a mover mucho la nariz.

—¿Qué huele mal? ¿Cómo drenaje?—preguntó después para finalmente abrir los ojos—Este lugar no es Las Vegas en absoluto.—dijo para dar media vuelta con ambos brazos en su cintura—Doctor, ¿Volviste a errar las coordenadas de la Tardis?

—Intenta tú controlarla, se mueve en Parsecs cuánticos, no en kilómetros, la precisión no es lo suyo, ¿Verdad que no nena?—dijo acariciando la madera azul el hombre y luego volteando de golpe—¿Nos vamos?

—¡Imposible!—se escuchó un grito al fondo del almacén mientras un hombre en bata científica se acercaba corriendo a toda velocidad.

Tanto el Doctor como Donna se quedaron quietos mientras el hombre de ciencia saltó por encima de ellos y le dio un abrazo a la madera.

—¡Una Tardis! ¡Luan, mira!—gritó el Profesor como un infante juntando su cabeza con la madera.

—¡Oye! ¡No, no, no, consíguete la tuya!—gritó de repente el hombre en traje, a la vez que apartaba al Profesor de la cabina—¿Te hizo daño vieja amiga?

—¿Vieja amiga?—dijo el Profesor llevándose una mano a su pseudo afro—¡Oh por Dios! Creo que voy a…—y se desmayó.

Tanto Donna, como el Doctor, se quedaron incrédulos ante la actitud de aquel hombre, hasta que Luan llegó a sus espaldas, cansada por haber corrido.

—¿Quiénes son ustedes?—preguntó recargándose sobre sus rodillas para tomar aire—Yo soy Luan Loud, y el señor sin camisa ahí es el Profesor…

—¿Profesor? ¿Profesor qué?—preguntó entonces Donna extrañada.

—Para la mayoría, solo el Profesor.—dijo Luan como si fuera lo más natural del mundo.

Para su sorpresa tanto Donna como el Doctor intercambiaron miradas con las cejas muy levantadas.

—Creo que estamos en un lugar más interesante que Las Vegas, Doctor.—dijo la mujer sonriendo—Un placer Luan, yo soy Donna, y mi loco es el Doctor.

—¿Donna? ¿De chocolate? Jajaja.—rio sola en su locura—Un placer Doctor, ¿Doctor qué?

—Solo el Doctor.—dijo el hombre con traje con una sonrisa confiada, provocando la sorpresa de Luan—Sí, parece que ya nos entendemos Loud.

Rápidamente el Doctor sacó de sus bolsillos un palito metálico que comenzó a lanzar brillitos por todos lados, hasta que finalmente comenzó a parpadear en rojo.

—Distorsión de espacio tiempo…—dijo rápidamente.

—¿Cómo lo supo?—se sorprendió bastante Luan, solo el Profesor y sus compañeros sabían aquel místico secreto—¿Quién es usted?

—El Doctor.—contestó con simpleza chocando ambas manos para intentar abrir otra vez la cabina telefónica—Bueno, fue un placer niña, pero Donna y yo tenemos un viaje a Nevada que no podemos perder…—dijo moviendo la perilla de la cabina, sin que nada ocurriese, así que utilizó su vara metálica—Vamos vieja amiga, no me dejarás aquí varado, ¿O sí?

Volvió a estirar la perilla, y nuevamente esta se encontraba bloqueada, causando la ira del hombre y que se llevara ambos manos a la frente, para bajar lentamente sus manos por su rostro, alargándolo.

—Está bien, será a tú manera.—dijo apuntando a la cabina telefónica como si esta pudiera escucharla, luego se dio media vuelta, sacudió las manos y encontró con tanto Donna como Luan—Planes cancelados, de todas maneras, ¿Quién quiere ir a las Vegas de todos modos? Casinos por todos lados, ruidos molestos, lucecitas que intentan hipnotizarte y grandes cantidades de insignificante dinero humano con mucho alcohol de por medio, ahora que lo digo suena de hecho como un lugar ideal, permítanme reformular.

—¡Usted es también un viajero entre universos!—dijo repentinamente Luan, provocando que tanto el Doctor como Donna se quedaran perplejos.

—¿Multiversos?—preguntó Donna arqueando el labio—¿Es eso posible Doctor?

—No, las matemáticas necesarias ni siquiera los Gallyfrianos han podido descifrarla, de lo contrario, ya la hubiera usado para…—se detuvo nostálgico—Salvar un par de buenas amigas, perdidas.—dijo un poco más serio, para que una sonrisa volviera a su rostro casi de inmediato—No, no, no, señorita Luan, nuestro negocio son los viajes en el tiempo.—dijo seguro de sí mismo.

—¡Imposible! ¡El Profesor dijo que es imposible!—se vio sorprendida Luan—Aunque también dice que es imposible encontrar una réplica exacta de tu universo en todo el multiverso y…—intentó seguir hablando, pero se distrajo—¡El Profesor!—dijo arrodillándose frente a este y tratando de levantarlo con algunas cachetadas leves.

Cuando estas no tuvieron efecto Luan pasó a darle cachetadas de verdad, dejándole marcas rojas en la piel, e incluso levantó sus parpados para verificar que estos siguieran la luz de una linterna.

—Donna, si alguna vez me desmayo, este es un buen ejemplo de qué no hacer.—dijo el Doctor sonriendo nervioso.

—Entendido, nada de bofetadas, golpes directos a puño cerrado.—dijo ella anotando aquella información en una libreta invisible con una pluma invisible.

Se quedaron así hasta que un minuto después, el Profesor se había levantado, escudriñando a su alrededor en busca de algún indicio de peligro, moviéndose rápidamente de uno a otro lado, hasta que finalmente captó la mirada en los ojos de el Doctor. Sonrió ampliamente y se levantó, sintiendo solo entonces las cachetadas.

—Auuuch.—dijo llevándose una mano a su mejilla derecha que estaba bastante roja.

—Siento no sentirlo.—dijo Luan para ayudarlo a levantarse—Profesor, le presentó a el…

—El Doctor, claro está.—dijo rápidamente el Profesor conmovido— Aunque no reconozco ese rostro, ¿Y no llevaba una bufanda larga acaso?

—¿Llevabas una bufanda larga?—dijo Donna sin entender—¿No fue esa cosa sucia con la que limpiamos el panel de la…?

—Hace muchos años que las bufandas pasaron de moda.—dijo rápidamente el Doctor a la defensiva—Además, no recuerdo haber conocido a alguien que pudiera viajar entre dimensiones, estoy casi seguro que hubiera destruido una tecnología tan peligrosa en mis tiempos mozos.

—¿Mozos?—dijo el Profesor ofendido—¡Todo el mundo hablaba de ti en el setenta y siete!—dijo claramente con los ojos brillosos—Claro que, no he vuelto a saber de usted, Doctor, desde que era tan solo un niño…

—¿Cómo?—dijo el Doctor incapaz de entender que alguien que él no conociera supiera tanto de él—Digo, sino estuviera aterrado, estaría halagado.

—¿Aterrado?—dijo Donna en forma burlona—¿Tú?

—Este sujeto sabe más de mí que tú, y yo no lo conozco, el miedo es una reacción perfectamente natural cuando este tipo de situaciones ocurren, ¿No es así Profesor?

—Exactamente.—dijo el Profesor limpiando de polvo su bata—Aunque me encantaría decirle cómo es que tengo toda esa información suya, mucho me temo que no puedo.

—¿Discreción delgada línea del tiempo?

—La delgada línea del espacio.—corrigió rápidamente el Profesor—Si todos los multiversos supieran que existen más universos, pasaría lo mismo que con especies como los Trazards, Istos, Markitzons, individuos como, Nyarla, Nega o Linda. Simplemente no detendrían su voracidad acabando con un universo, irían a otro, y luego a otro, en un festín sin fin.

—¿Linda?—dijo sin entender Donna—Así se llama una amiga mía de la oficina…

—Pues esa Linda, comparte nombre con un monstruo devorador de universos, una deidad tan antiquísima que me costó casi más del todo lo que tenía para derrotarla.—dijo el Profesor elevando el pecho—Al menos ahora ya no va a dañar a los demás.

El Doctor, quien había estado callado todo ese tiempo, se quedó mirando de brazos cruzados al Profesor, pero al ver que la explicación terminaba sonrió.

—Parece Profesor que, en efecto, compartimos muchas similitudes.—dijo el Doctor tomando su palito electrónico—Y si la Tardis quiere que esté aquí con ustedes, es porque algo muy siniestro acaba de pasar, ¿O me equivoco?

—¿Algo muy siniestro?—dijo el Profesor sin entender—No, no, en absoluto.

—Solamente acabamos de salvar nuestras vidas por los pelos, de nuevo.—dijo Luan rodando los ojos—De una versión mía que lanza fuego…

—¿Una versión tuya?—dijo sin entender Donna.

—Multiversos, Donna.—dijo el Doctor como si fuera lo más natural—Cualquier cosa es posible viajando lo suficiente entre multiversos, uno donde los Daleks sean los buenos, donde mi Tardis sea negra, o donde existen seres vivos y conscientes que para nosotros no estarían ellos vivos, puesto que no existiría cerebro alguno.

—Exacto.—dijo el Profesor—Finalmente, alguien que me entiende de buenas a primeras.

—¿Verdad?—dijo el Doctor lanzando una risotada—Cada que conozco a una nueva persona todo es tan wow esto, ¿Cómo es eso posible? Y, mi favorito personal, ¿Es más grande por dentro que por fuera?

—Ja.—también se permitió la risotada el Profesor—Es solo una simple distorsión del espacio tiempo percepcional.—dijo como si fuera básico.

—Sigo sin entender qué significa eso.—dijo Luan negando mucho con la cabeza.

—No lo intentes, yo me rendí con el Doctor y sus explicaciones.—dijo Donna también cruzada de brazos—Sigo sorprendida que nada malo este pasando, ¿Saben? Normalmente es llegar a un lugar y que algo que atente contra nuestras vidas comience a ocurrir sin que podamos controlarlo.—dijo ella como si nada.

—¿Verdad?—dijo Luan satisfecha.

Antes de que nadie pudiera replicar comenzó a sonar la radio del Profesor, la cual parecía tener mucha estática.

—Profe… Luan… Vez… uda…—se escuchaba la voz de un niño, no mayor de doce.—Ayuda…

—¿Lincoln?—dijo Luan conmovida por la voz—¿Cuántos minutos quedan Profesor?

—¿Lincoln? ¿Minutos?—habló Donna sin entender.

—Para que la Máquina de la Imaginación nos deje teletransportarnos de vuelta al… Ohhh…—dijo el Profesor preocupado—Luan, ¿Qué opinas de una misión de campo?

—¿Una qué?—ahora fue el turno de preguntar por parte de todos.

—Es que el programa está a punto de comenzar…—dijo el Profesor mirando la hora—En diez minutos inicia, y en cinco podemos volver a utilizar el sistema de teletransportación.—dijo el Profesor mirando su reloj de Mickey Mouse—Sip, ya casi una hora.

—¿Teletransportación?—dijo sin entender Donna, claramente emocionada—¿Cómo aparecer instantáneamente en otra parte?

—Precisamente.—dijeron a la vez tanto el Profesor como el Doctor.

—De acuerdo, esto es lo que pasa Doctor, yo soy el Profesor, y hago un programa donde enseño ciencias a los niños, navegando siempre en una nave espacial "del futuro".—aclaró negando con la cabeza—No espero que lo entienda, pero necesito su ayuda para investigar con mi criada Luan…

—¡HEY!—gritó esta molesta.

—Con mi compañera Loud, a los cuarteles de la ciudad, ella le explicará todo sobre su otra yo malvada cuando lleguen al lugar, iría yo, pero verdaderamente debo cumplir con el programa o el hilo mismo de mis viajes podría desaparecer.

—Una chica exactamente igual a ella malvada, un programa de televisión y resolver el misterio de cómo es que terminamos aquí.—citó el Doctor todo lo que debía hacer—Un Lunes como cualquier otro.

—¿Es Lunes?—preguntó Donna incrédula.

—¡Soy un señor del tiempo Donna! Todos los días son lunes, viernes o wonganos si yo quiero.—dijo acercándose a la susodicha—Profesor, permita a un par de profesionales interferir en su pequeño problema.

—Doctor, el solo hecho de que no se negara hace que mi respeto se multiplique.—dijo dando varios pasos hacia adelante y estrechando las manos—Apenas termine el show me juntaré con ustedes, tienen una hora antes de que el motor teletransportador de la máquina pueda volver a ser usado.—dijo el Profesor soltando finalmente la mano del Doctor—No volveré a lavar esta mano…

—¡Profesor!—le gritó Luan molesta—¿No cree que le falta vestimenta para salir en televisión?

Como si apenas se percatará de sus vestimentas, el Profesor cerró su bata y dio media vuelta para volver vestido, casi al mismo tiempo que en su reloj el ratoncito indicaba una hora exacta cumplida desde el último uso de la máquina teletransportadora.

—Luan, guía a nuestros invitados con extrema cautela, ya sabemos lo peligrosa que puede ser esta Luan si tal cantidad de agua no fue suficiente para frenarla.—dijo el Profesor con la voz un poco temblorosa.

—No se preocupe Profesor, aunque no me guste dejarlo solo…

—Nunca estaré solo.—dijo el Profesor presionando un botón a la vez que una zanahoria naranja y con las hojas blancas en lugar de verdes, era lanzada, alguna manchas en forma de pecas parecían estar presentes en su piel.

—Ufff…—dijo Luan aliviada—Recuerde mantener a Zanahoria alejada del fuego.

—¡¿Crees que nací ayer?!

—Algunas veces no lo dudo.—bromeó ella para que tanto ella como Donna rieran—¿Están listos?

Ambos asintieron, así que Luan tomó a ambos de las manos y respiró profundamente para concentrarse, esperando que todo saliera bien aquella vez.

—¿Hay qué estar parados en algún punto o…?—intentó preguntar Donna incomoda por la espera.

—Creo, creo en el portal de la imaginación.—dijo Luan decidida.

Al principio pareció que nada iba a pasar, pero fue entonces que tanto Luan, así como Donna y el Doctor comenzaron a hundirse en el suelo, transpasando la materia hace tan solo segundos solida, como si de agua se tratase. Solo en unos segundos habían desaparecido en su totalidad, provocando que, a pesar de tener la cabina telefónica y a la Zanahoria, el profesor estuviera solo con sus pensamientos…

—Camisa de Ace Savvy, inicias el programa, fuego, camisa, programa, fuego…—comenzó a repetir, llevándose ambas manos a la cabeza mientras apartaba los malos pensamientos, tenía que sonreír para el público.

Continuara…

Na.— Bueno, aquí me voy a aventar esta mini aventura, que aunque originalmente iba a ser un one shot, viendo que me quedó así de largo, lo dividí. Okay, como muchos se habrán dado cuenta, este es un crossover con Doctor Who, que no es necesario que conozcan, lo único que necesitan saber es que el Doctor es un TimeLord (Señor del tiempo) que viaja a través del espacio y tiempo para detener catástrofes y salvar civilizaciones enteras… Siempre acompañado de asistentes y enemigos legandarios. Una serie sencilla de entender (¿?)

Pero… ¿Quién es el Profesor? ¿Por qué Luan está con él? ¿Qué paso con todos aquellos nombres que fueron apareciendo a lo largo de la nave de la imaginación? ¿Ese Lincoln que habló por la radio será importante para la historia? ¡¿POR QUÉ EL PROFESOR TIENE UNA ZANAHORIA CON HOJAS DESPIGMENTADAS?! ¿Qué planea la Luan malvada?

Bueno, iremos indagando más en el pasado de este personaje durante la siguiente parte, que por lo menos este confirmada… Serán a lo mucho 3 capítulos, así que esperen a la siguiente, que yo estoy emocionadísimo.

Les daré una pista: Parte II Espectáculo

Ah, por cierto, esto tiene relación con mi otro fic, uno poco conocido, creo que se llama Semana con los Loud, sí, eso, donde el Profesor también aparece, no lo necesitan para leer esta historia, pero esto en parte es una extensión a lo mostrado en aquel otro fic pequeñito (?) Puesto que están conectados uwu.