Dimensional Loud: El poder de las palabras

PARTE II

—¡Buenas tardes niños! ¡Bienvenidos y gracias por invitarme a sus televisiones está noche! Hoy, en una nueva entrega de ¡El Maravilloso Show del Profesor Fantástico!—comenzaron a sonar diferentes gritos de niños, mientras una luz reflejaba una figura despeinada, con la barba mal cortada y unos lentes con evidentes rallones, aunque fuera de eso su vestimenta estaba decente—¡En el día de hoy, continuaremos con nuestra travesía en los descubrimientos más impactantes del fuego! ¡Así como un pequeño cuento de introducción a los viajes en el tiempo!—se inventaba el guion en su mente, por cada línea que decía borraba tres de su cabeza.

El Profesor, utilizando un robot autómata para que la cámara lo siguiera, comenzó a caminar por el set, intentando agacharse al correr para fingir que agarraba velocidad, pero un pinchazo en la parte baja de la espalda le hizo recomponer la postura al instante. "Esto no es nada, recuerda cuando enfrentaste a los Carnatas y tuviste que seguir con el programa". Se decía a sí mismo en su cabeza.

—Para nuestro primer experimento, la señoritaaaaahh…—extendió la palabra al darse cuenta que no tenía asistente—¡Computadora!—logró salirse con la suya al encontrar una forma de continuar—¡Sí, la señorita computadora va a mostrarnos cuáles fueron nuestros avances durante el último experimento fueguil que hicimos!—la música se detuvo y todos los focos de luz apuntaron a él—Sé que la palabra fueguil no existe, pero tampoco existía la palabra Pokemon, y ahora es difícil que conozcan a alguien que no quiera capturarlos a todos.—dijo guiñando un ojo a la cámara para que las luces se apagaran, y este corriera hacia una habitación al lado, encontrando el fragmento a medio editar, y con ambas manos y un pie, comenzando a editar los cortes, añadiendo ruidos, risas de fondo, entre otros más a una velocidad sobrehumana.

Y mientras tanto, era de tarde cuando tanto el Doctor, Donna y Luan terminaron apareciendo a la mitad de una calle desolada, materializándose desde el suelo, casi como si lo pasaran espectralmente. Al terminar su aparición pudieron volver a moverse, lo primero que hizo Donna fue comenzar a voltear en todas direcciones notando que estaban rodeados de casas (Algunas arrasadas por el fuego), claramente no procesando del todo lo que había visto, mientras que el Doctor tomaba aquel objeto parpadeante con el que antes había examinado la Máquina de la Imaginación.

—¿Doctor, qué es eso?—preguntó Luan levantando mucho la ceja.

—Destornillador sónico.—respondió como si fuera lo más natural el hombre a la vez que daba un salto para intentar examinar el piso—Vaya, sabía que la tecnología intra dimensional sería demasiado para ti, pequeño.—dijo acariciando su destornillador sónico y luego golpeando con su palma el suelo.

—¿Qué te hizo el suelo?—preguntó Donna indignada.

—Siempre golpea mis pies cuando intento caminar, lo demandaría si tuviera un abogado, o tuviera tiempo para demandas, o fuera humano… ¿Qué tonterías digo?—se detuvo para mirar a las dos chicas—No necesito un abogado, me sé casi todas las constituciones humanas al pie de la letra.

—El artículo trece de la constitución ehhh… ¿Peruana?—dijo Luan a modo de reto, pensando en países menos desarrollados.

—Ohhhh, un clásico, aun recuerdo cuando guíe a los nativos a conquistar el Dorado, sí, sí… Veamos, si mis conocimientos temporales no me fallan, por la forma de tu falda, tus frenillos y el peinado, algo me dice que eres de la época de los setenta.—dijo totalmente convencido llevándose una mano al mentón mientras la analizaba.

En las casas a su alrededor, las cortinas eran violentamente cerradas, algunos aparatos antincendios comenzaban a ser activados, mientras tanto Luan, Donna y el Doctor

—¡¿Qué?! ¡No!—comenzó a reír Luan—Soy del 2035… ¿Tal vez? ¿Sigue contando el tiempo cuando ya no existe el universo?—dijo llevándose una dedo a la boca mientras miraba el techo.

—Oh, constitución moderna entonces.—retomó rápidamente de tema el Doctor cuando llegaron al final de la calle—Artículo trece, educación, dos puntos, la educación tiene como finalidad el desarrollo integral de una persona humana, punto.—recalcó la última palabra con ímpetu—El estado reconoce y garantiza la libertad de enseñanza, punto.

—¿Eso dice en verdad?—preguntó Donna acomodándose su gabardina a la vez que a la distancia se escuchaban patrullas.

—Hay universos infinitos, en alguno debe ser verdadero.—dijo el Doctor llevando sus manos a los bolsillos de su saco—Entonces, ¿Una versión maligna tuya? A juzgar por los alrededores, controla el fuego, ¿No?

—¡Cierto!—dijo Luan gritando como si acabase de recuperarse de un trance—Rápido, el centro del pueblo está por…—y trató de guiarlos cuando escuchó un disparo atronador—¡Ahh!

Tanto ella como Donna se taparon los oídos, mientras que el Doctor buscaba en todas direcciones, intentando identificar de donde había llegado el disparo, el cual había impactado en el suelo, a los pies de Luan.

—¡VENIMOS EN PAZ!—gritó desesperada Luan levantando sus manos arrodillándose sin esperar a alguna respuesta.

No se hizo de esperar la contra respuesta, casi de manera inmediata, desde todas las direcciones comenzaron a salir un montón de hombres y mujeres, casi todos con trajes de bomberos y con extintores o mangueras en manos, algunos con armas de fuego, aunque claro que venían en menor cantidad. Al ver aquella recibida, tanto el Doctor como Donna levantaron las manos.

—¿Sabes? Es preocupante que mi primera reacción ante armas de fuego sea levantar las manos y no paralizarme por el miedo.—dijo Donna volteando a ver al Doctor.

—Te acostumbras con el tiempo, algún día aprenderás a golpear un Dalek con un bate, de metal, la madera no les hace nada.—dijo el Doctor como si estuvieran en un paseo por el parque.

—¿Daleks?—dijo Luan sin entender esa conversación, aunque por la expresión en el rostro de Donna, no era la única.

—¡Silencio!—ordenó una gruesa voz.

Entre el montón de personas, abrieron paso para una persona, un chico no mayor a los quince años, tal vez dieciséis, de cabellera blanca y con una gran cicatriz donde una parte importante de su rostro tenía la piel totalmente nueva, mientras que la otra era casi morena, de la parte donde tenía la piel nueva su cabello era demasiado corto. Vestía un traje de bombero y llevaba un arma de fuego en la mano.

—Vaya, creí que jamás volveríamos a vernos Luan Loud.—dijo el chico seriamente, ahora sabiendo de dónde venía la voz previa—He estado soñando, cada maldito día de mi existencia, en tu sonrisa, tu maldita e infernal sonrisa.—dijo tomando el arma y apuntando—Te lo prometí demasiadas veces Luan Loud, me quitaste lo que más me importaba…—dijo apuntando claramente a ella.

—¡Woah woah woah!—se interpuso el Doctor rápidamente entre el arma y la chica, provocando que todas las armas voltearan a él—¿Qué pasa aquí? ¿Así reciben a todos los forasteros?

—¡¿Forasteros?!—gritó el chico molesto y moviendo el arma de manera peligrosa, parecía dispuesto atravesar al hombre con tal de herir a Luan—¡Apartese de mi vista tipo británico! ¡Única advertencia!

—¿Qué? ¿Ejecución pública? ¿Sin un juicio siquiera? Que modales, sin duda estamos en Estados Unidos, ¿No lo crees Donna?—invitó la conversación como si fuera lo más natural.

—¿No paso de moda como en mil ochocientos?—dijo ella también interponiéndose y estando al lado del Doctor, manteniéndose ambos firmes.

—Parece que este chico no está muy al tanto de las tendencias actuales.—dijo el Doctor mirando a su alrededor—La mayoría de los aquí presentes, temo admitirlo, ¿No les da vergüenza?

—¡¿Porqué carajo defiendes a ese adefesio?!—gritó el joven casi echando espuma por la boca.

—Lenguaje jovencito.—regañó el Doctor, provocando la ira del chico—Es una amiga que acabo de conocer.

—¡¿Quién te crees que eres?!

—Oh, hola, soy el Doctor y ella es mi compañera Donna, Donna saluda.—dijo con naturalidad para que al final Donna lanzara un saludo—Y atrás de nosotros, se encuentra Luan, Luan Loud, una chica muy agradable, y que estoy bastante seguro que no merece que le disparen.—dijo tratando de tener cuidado con sus palabras—Y definitivamente no es ningún adefesio.

—¡Soy la Luan del Profesor, Lincoln!—intentó hablar Luan, pero provocó que todas las armas volvieran a apuntar hacia ella.

—Si es así ¿Por qué estás mojada? ¡Justo como el Profesor dijo que te encontraríamos!—le recriminó el chico.

—Eh… ¿Tuve que bañarme?—intentó ser honesta lanzando una risita nerviosa al final.

—Ya tuve suficiente de este circo, máxima presión Carol.—dio la orden provocando que Luan fuera golpeada por una ráfaga de agua disparada a chorro, provocando que cayera al suelo—Suficiente, por ahora.

—¡Paren! ¡Paren!—intentó ordenar el Doctor, logrando absolutamente nada, solo que le volvieran a apuntar con más seriedad en la mirada—¡Ella no ha hecho nada malo!

—¡¿NO HA HECHO NADA MALO?!—gritó entonces el joven Lincoln mientras apretaba sus dientes y sus cejas se unían al ser fruncidas de tal manera que parecía que el odio desprendido no podía ser superado—¡ES UNA ASESINA Y VA A PAGAR POR TODO LO QUE HA HECHO! ¡ALEJATE O TE VUELO LA PUTA CABEZA!

—¡LENGUAJE!—gritó el Doctor rápidamente antes de llevarse ambas manos al rostro—Esa Luan Loud, no es tu Luan Loud, es una Luan Loud de otro universo, traida por el Profesor.—dijo rápidamente el Doctor—Por favor, no necesitamos más violencia, ella ha vuelto al escuchar su señal de auxilio.

—Si eso es cierto, ¿Dónde está el Profesor? ¡¿Y quién eres tú?!—gritó ya molestísimo.

—En la máquina de la imaginación, llegará aquí en una hora, tal vez menos, ¿Cuánto llevamos en este lugar?—preguntó el Doctor, aunque antes de que cambiara de tema Lincoln le mostró el arma—Soy el Doctor…

—¿Doctor qué?—dijo ese Lincoln llevándose una mano a la frente—Adivinare…

—Solo, el Doctor.—dijeron ambos a la vez, uno convencido, y el otro haciendo una pésima imitación del acento inglés.

—Ah, maldición…—dijo Lincoln guardando la pistola—Le creeré, pero si llega otro lunático diciendo que se llama, yo que sé, el vendedor, el panadero, el librero, o lo que sea juro que…—comenzó a decir con rabia, hasta que apretó sus manos con fuerza y luego volteó a ver a Luan Loud—No confío en ella.

Sin pensarlo una segunda vez, tomó unas esposas de color turquesa, acercándose con cautela a la chica mojada en el suelo, aun sabiendo que los poderes no funcionaban en esas condiciones, por eso las lluvias se consideraban un regalo divino. Lanzó un suspiro al tomar aquellas manos… Manos tiernas y delicadas, aun de una mujer de dieciocho años… En verdad Lincoln esperaba que aquella no fuera su Luan Loud, y al mismo tiempo lo deseaba. Quería matarla y protegerla al mismo tiempo.

—¡Me lastimas!—dijo Luan mientras era esposada entre llantos.

—¡El profesor me las dio para detener a la Luan de fuego!—dijo este, ignorando todas sus alarmas internas—Así que no te deberán hacer daño, a menos que quieras usar tus poderes de fuego…

—No soy ella.—dijo con convicción Luan mirando fijamente a los ojos a Lincoln.

—Eso espero, por tu propio bien.—dijo decidido el chico llevándosela esposada—Sigan patrullando, Roberto, tu y tu hermana busquen en la zona norte, Carol, tu y Chandler cubran el suroeste.

—Pero Lincoln, es ella, finalmente la capturamos, después de tantos años…—intentó decir un chico pelirrojo mientras parecía rogar y tomaba con ansias su arma.

—Tú lo viste también Chandler, había dos de ellas, y si está verdaderamente es la del Profesor, nos va a ayudar a atrapar a su contraparte, le guste o no.—dijo tajantemente para al final darle una palmada al chico—Hazlo por tu hermana.

—Que el cariño que le tenías antes no te ciegue Loud.—le ordenó el tal Chandler.

—No queda ni una pizca de ese cariño, créeme.—dijo Lincoln sin cambiar la expresión de molestia en su rostro.

Dio órdenes al resto de escuadrones para repartirse el territorio, pidiendo que inspeccionaran cada rincón posible, alcantarillas, basureros y todo lo que fuera necesario. Una vez terminado, tomó con brusquedad a Luan y guío a todos hasta una patrulla, la cual él tenía las llaves, dejando a los tres en la parte trasera y él conduciendo. Un vidrio a pruebas de balas se encontraba como barrera entre ambos grupos. Lincoln comenzó a conducir por las desoladas calles de la pequeña ciudad.

No se dieron cuenta que estaban siendo seguidos desde los escombros por una figura de una adolescente que lograba evadir las figuras policiacas cerca del incidente, la chica en cuestión solo pensaba en una cosa "Así que atraparon a la equivocada, vaya suerte". Y comenzó a seguir una ruta distinta, conociendo de sobra a su hermano como para no predecir sus movimientos.

—¿Tanto problema por una chica con poderes de fuego?—dijo Donna sorprendida al ver varios sitios públicos quemados y comenzando a sentirse incomoda, moviendo mucho sus manos—¿No llueve por aquí?

—¿Inglaterra?—preguntó desde el frente el chico peliblanco.

—Sí, concretamente en Chiswick, cerca de Londres.—dijo la mujer recordando un poco su hogar mirando el techo—¿Por qué la pregunta?

—Todos en Inglaterra murieron hace dos años por un niño que podía controlar las olas y decidió que era divertido hundir la isla con todos sus habitantes.—dijo el joven esperando a que un semáforo cambiara de rojo y provocando que los tres pasajeros se quedaran boquiabiertos—¿Asia? Una pareja de gemelos que controlan los huracanes y las tormentas eléctricas, ¿Sudamérica? Solo digamos que nadie sabe quién provocó todos esos desastres, pero tiene poderes crear terremotos, o algo así.—comentó cuando el semáforo cambio a verde.

—¿Humanos con poderes?—preguntó el Doctor poco convencido—Me corrijo, ¿Niños con poderes? ¿Es lo que se necesita para poner de patas arriba el mundo? ¿Qué hay de los gobiernos? ¿Por qué dejar a un niño como comandante de las operaciones?

—Apenas queda gente dispuesta al cargo, y todos los policías que estaban antes, murieron el primer año.—comenzó a decir mientras intentaba controlar su respiración—Intentaron hacerle frente, pero había demasiada gente con habilidades, listos para destruir toda forma de vida que no fueran los de su misma clase.—dijo el chico dando una vuelta—Escuche que uno reactivo el Vesubio solo para tener sus propias estatuas con los turistas actuales.

—Eso es horrible.—dijo Donna shockeada por toda esa información—Doctor, ¿Dónde estabas cuando todo eso paso?—preguntó casi defraudada.

—Tengo una teoría, déjame saco el destornillador sónico.—dijo el Doctor tomando su vara lumínica y encendiéndola en un color verdoso—Excelente, si invierto la polaridad…—dijo comenzando a girar la punta—Podré acceder a esta vieja función que no creí volver a necesitar…—dijo cada vez más fuerte porque le costaba girar más la tuerca delantera—Necesita algún lubricante…—dijo ya casi rojo del esfuerzo—¡Listo!

Al haberlo hecho su destornillador sónico brillo de un color rojo y comenzó a transmitir una silueta del mismo color con una constelación de planetas al azar.

—No, está es Canis Majoris.—dijo el Doctor acercándose a la luz rojo, moviendo sus dedos de una forma inentendible y provocando que la Tierra apareciera como una esfera holográfica frente a los tres prisioneros.

—¿Qué clase de cosa son usted y el Profesor?—preguntó Lincoln viendo por el retrovisor a cachos la esfera.

—¡Ojos en el camino!—ordenó el Doctor emocionado—Bien, esta es la Tierra tuya y nuestra Donna, una donde siempre que ha ocurrido una catástrofe que quiera destruir a la humanidad, llego yo para arruinar los planes de los chicos malos…—dijo con toda la humildad que esas palabras eran posibles de dar—He arruinado la invasión de los Dalek en el futuro, los Silurianos en el pasado, o la guerra de los Sontarans, y eso sin contar que libre a los egipcios de Seth.—dijo sin parar de presumir.

—Oh Dios mio, hace parecer al Profesor como un ser humilde.—lo interrumpió Luan provocando que Donna riera—¿Siempre es así?

—Sí, sobre todo si tiene que usar su desatornillador sónico.—dijo Donna cruzada de brazos y mirando con una sonrisa al Doctor.

—Y este…—dijo creando un planeta similar a la primera Tierra, solo que giraba en sentido contrario—Este es el mundo en el que estamos, es la Tierra pero en un universo paralelo, donde claramente no existió alguien que la defendiera.—dijo con pésame acariciando el holograma.

—Pero si la Tardis no puede viajar entre dimensiones, ¿Entonces cómo es eso posible?—preguntó Donna mientras veía las calles destruidas.

—Puede que la frecuencia de la Tardis y la Máquina de la Imaginación coincidieran.—dijo Luan repentinamente provocando que todos voltearan a verla.

—¡Ojos al frente!—volvió a ordenar el Doctor a Lincoln—Continua joven Loud.

—Oye, ya tengo dieciocho, tengo la suficiente edad para votar.—se quejó Luan por ese comentario—He aprendido algún par de cosas con el Profesor con el pasar de los años.—admitió ella—Pero si lo que creo es cierto, su maquina del tiempo, o la máquina de la imaginación.—se detuvo a pensar un segundo—Quisa ambas, chocaron justo en algún punto donde el espacio y el tiempo fueran frágiles, tomando en cuenta lo bien que se están llevando la noticia de un genocidio, asumiré que esto es común para ustedes.—dijo Luan perspicaz—¿Qué digo? Obviamente este tipo de cosas son normales para ustedes.

—¿Un choque entre el vortex del espacio tiempo?—preguntó el Doctor impresionado—Eso explicaría cómo entramos a la nave de la imaginación, cierto, pero no, cómo llegamos ahí, debe haber un elemento que haya unido esta dimensión con…

Fueron interrumpidos de sus balbuceos científicos cuando el carro frenó bruscamente, se encontraron frente al departamento de policía de la ciudad de Royal Woods, un edificio medio chamuscado y con partes del techo caídas, rodeado por patrullas de bomberos y algunos coches policiacos, los cuales formaban una barricada.

—Llegamos, mejor que callen su parloteo.—dijo Lincoln volviendo a tomar su pistola de su funda.

—¿Qué pasara conmigo? ¿Tendré que cambiar mi nombre a Diana?—preguntó la chica ladeando su cabeza, tal vez esperando una inocente sonrisa, pero no obtuvo nada.

—Serás juzgada, y a menos que encuentren a la "otra" Luan.—dijo haciendo demasiado énfasis en la palabra—Serás condenada y recibirás su condena.

—¡¿Qué?! ¡No pueden hacerle eso!—dijo Donna ofendida—¡Así no funciona la justicia!

—Al contrario Donna, me parece una buena idea.—dijo el Doctor con una sonrisa que indicaba claramente que tenía la situación controlada—Eso significa que podremos continuar en lo que nos pidió el Profesor, ¿No es así? Encontrar a la chica malvada.—dijo claramente triunfal—Y si la traigo aquí, ustedes deberán dejar libre a esta inocente joven, ¡¿No es así?!—estaba tan emocionado que no se dio cuenta que se había movido hasta que su cara y la de Lincoln estuvieron casi pegadas.

—Soy un hombre de palabra.—dijo Lincoln molesto por la actitud del hombre, parecía prácticamente estar disfrutando el reto—Ya que usted y el Profesor son tan poderosos como para viajar en el tiempo, creo que no será un problema encontrar a una niña con tendencia piromaníaca en una hora, ¿Verdad?—dijo con una sonrisa triunfal.

—¡¿Una hora?!—se exaltó Donna por el límite de tiempo.

—Tienen todo el tiempo del mundo, ¿No?—alardeó Lincoln aun con el arma apuntando a Luan—Yo les aconsejo que salgan de mi patrulla si quieren tener éxito.—dijo mientras abría el seguro de las puertas y sacaba a Luan llevandola a la fuerza hacia adentro—Yo me encargaré de interrogar a este monstruo.

—¡Ella no es…!—intentó contradecirlo Donna bajándose del auto y tratando de correr en la dirección, pero fue frenada por un Doctor que también bajaba de la patrulla.

—No Donna, no servirá de nada.—dijo el Doctor viendo fijamente el arma de fuego—También soy un hombre de palabra Loud.—dijo el Doctor con presteza mirando al otro lado del auto.

—Me alegra que sea así Doctor.—dijo Lincoln complacido.

—Te salvaré Loud.—dijo el Doctor mirando fijamente a Luan, la cual pareció soltar una lágrima de esperanza—Cueste lo que cueste.

Dicho esto, tomó de la mano a su compañera Donna y corrieron en dirección contraria a donde aquel chico los había dejado.

Desde un edificio cercano, apuntando con un francotirador se encontraba una joven mujer rapada y con una cara quemada, llamó por su radio:

—Objetivo a cuarenta y cinco grados señor.—dijo la chica con una mano cargando el arma y con la otra activando un auricular a su oreja.

—Negativo hermana.—contestó desde el comunicador en la parte inferior Lincoln—Ya tenemos a nuestra prisionera, le diré a Lori que se aliste, Royal Woods merece el retorno de una jueza, descansa.

La transmisión fue cortada provocando que la soldado dejara el arma al lado y se destensara, cuando repentinamente comenzó a voltear a todos lados.

—Huele a…—aspiró ampliamente, desmayándose en el proceso.

—Será suficiente Luan.—dijo la voz que la acompañaba mientras una solitaria chica entraba en la habitación, esta seguía mojada y apestaba a alcantarilla, pero sus poderes de fuego estaban recuperándose lentamente, o eso parecía ya que su cabello se movía levemente con la brisa—Veo que no me equivoque de aliada.

—Ataque de monóxido de carbono, te sorprendería lo útil que llega a ser.—dijo presumida la chica mientras tomaba el cuerpo de la desmayada—Yo la conozco.

—¿Enserio?—dijo la voz sin salir de ningún lado visible mientras la oscuridad se propagaba—¿Sabe tu nombre?

—Por supuesto, es mi vieja compañera de habitación, Lunita Loud.—dijo en tono burlón mientras la tomaba de las mejillas—Nunca bajes la guardia nena.—dijo tomando un puñal de sus vestidos—¿Me permites Nadie?

—No, espera, si sabe tu nombre podemos utilizarla.—dijo la voz desde su costado—Mientras más veces tu nombre sea dicho, más fuerte me vuelvo.

—Mhhh, hasta ahora no tienes mucho.—dijo Luan de fuego despectiva.

—¿Ah sí? Dime el nombre de alguien dentro del edificio policial, mi estimada compañera, estoy seguro que ahí conocen muy bien tu nombre.—decía la voz con una malicia que comenzaba a gustarle a Luan.

—Bien, ya probé mi utilidad, es tu turno, digamos… ¿Zach Gurdle?—dijo ella sonriendo al pensar en él—No me agradan los pelirrojos, y de alguna manera ese niño ha escapado de mis fuegos fatuos por años…

—¿Alguna forma favorita de muerte?—preguntó la voz casi como si fuera una neblina flotando a su alrededor.

—Que sea rápida, no queremos que lo salven.—dijo imaginándose la escena en su cabeza.

—Me gusta como piensas, la mayoría se va por las muertes lentas, y eso siempre da pie a que tus rivales puedan salvarle la vida.—dijo la voz como si aquello fuera algo muy inteligente—Ya sé, ¿Qué tal esto?

Dicho esto, hizo un sonido para acomodar su garganta, la cual era inexistente, pero ahora hablaba con una voz fuerte y potente, que llegaba hasta el corazón de Luan misma.

—Y, cuando todos menos se lo esperaron, Zach Gurdle saltó por la ventana del segundo piso, gritando horrorizado.—dijo aquella voz causando que de los nubarrones salieran truenos y que el viento se moviera con fuerza en todas direcciones.

No pasaron ni treinta segundos cuando se escuchó un grito solitario, acompañado de una ventana rota, gritos de suplica y de histeria, para concluir en llantos fuertes y cargados cuando se escuchó algo pesado caer en el pavimento. Desde la parte superior, Luan se regocijo al ver la cabellera roja de aquel ser que ahora se sumaba a la lista de muertos.

—No mentías, realmente puedes…—pero fue interrumpida cuando escuchó un gemido de queja—Oh, déjame ato a nuestra invitada, después de aquello no cabe duda, todos dentro de la comisaria van a morir.

—Y más importante.—dijo la voz ronca—El Doctor, finalmente, morirá.—dijo para luego lanzar una risotada que aun hacía helar la sangre de la Luan de fuego—Pero primero, Luna Loud, nos vas a ser de mucha ayuda…—dijo la voz mientras Luan le terminaba un nudo.

La figura de la chica, una de apenas veinte años, estaba amarrada de las cuatro extremidades en distintos soportes e iba recuperando la conciencia, mientras los gritos de socorro aun inundaban la estación de policía.

Continuara…

Notas de autor.—WOWOWOWWOOWOWOWOWOW, no saben cuan agradecido estoy verdaderamente por todo lo que han hecho por el primer capítulo, wow, simplemente woooow, 21 reviews? Nunca, y no bromeo, nunca pensé que llegaría a tanto este fic, ya con 5 reviews creí que era demasiado, prácticamente al llegar a la 15 llore de felicidad.

Con todo eso dicho, tengo que ser honesto, está historia NO es un long fic…Es una historia de 4 capítulos, tal vez 5 si veo que me extiendo de más en el siguiente.

PEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEERO antes de que se vayan, permítanme informarles que han dado tanto cariño a este fic, y el Profesor tiene tanta historia, que me voy a animar a hacer durante el 2020, 5 seriales, incluyendo este. ¿Qué es un serial? Bueno, un serial, o un arco, son 5 historias, divididas en partes, por el momento esta es el primer serial, el segundo sería con los Angeles del Llanto, y tengo algunos otros más en mente. Hay una trama que los va a unir a todos, pero básicamente cada saga es su propia historia, de nuevo, esto es como regalo por todo el apoyo que dieron, enserio, fue conmovedor, y voy a tratar de actualizar este como prioridad.

Dicho esto, creo que ni siquiera los fans acérrimos de Doctor Who conocen a la voz misteriosa… Tal vez el siguiente capítulo tengamos la oportunidad de conocerlo, nos vemos antes de lo que imaginan.