BIENVENIDOS DE VUELTA, ESTA VEZ NO ME TARDE TANTO EN ACTUALIZAR, Y NO SE AGOBIEN, ESTARÉ PUBLICANDO LOS PROXIMOS CAPITULOS MUY SEGUIDO PARA QUE ESTEN AL PENDIENTE.

Lady Rain of Crystal Roses: QUE BUENO QUE TE GUSTARA LA APARICIÓN DE TADASHI, NO TE JUZGO SI CREES QUE UN SOL ARTIFICIAL ES UNA MALA IDEA, DE TODAS FORMAS EN CHINA TAMBIEN INTENTAN HACER UNO, Y HACE UNOS MESES ESCUCHE QUE ESTAN INTENTANDO CREAR UN AGUJERO NEGRO ARTIFICIAL AQUI EN LA TIERRA, Y NO ES BUENA IDEA EN MI OPINIÓN. QUE BUENO QUE TE GUSTARA ESE UNIVERSO DONDE LUCY ADOPTÓ A LAS NIÑAS EN LUGAR DE GRU, YA VEREMOS QUE OTROS UNIVERSOS LOCOS VEREMOS EN PROXIMOS CAPITULOS

ASI QUE SIN MAS QUE DECIR VAYAMOS AL CAPITULO DE HOY...

Capítulo 51: Perdidos en Nueva York

El Vuelta-Atrás finalmente llegó a Pennsylvania y descendió hasta que aterrizó suavemente en el amplio jardín de la casa de los padres de Jessica. El sonido amortiguado de los motores se desvaneció mientras la maquina del tiempo se posaba sobre la nieve.

"¡Muy bien, ya llegamos!" exclamó Sherman.

La puerta del Vuelta-Atrás se abrió y Sherman, sus padres, hermanas, cuñados y perros salieron respirando el aire fresco.

"Uff, extrañaba este lugar" dijo Jessica bajando de la maquina.

En el momento en el que entraron a la casa se dieron cuenta de que alguien más había llegado.

"Henry! Hijo que bueno que llegas!" Exclamó cierta pareja mayor.

"Madre! Padre! ¿Qué están haciendo aquí?" opino Henry sorprendido.

"Queríamos darte la sorpresa, queríamos este año pasar la navidad contigo y tus hijos" dijo la madre de Henry

"¿Y... Mis hermanos no vinieron?" pregunto Henry

"Solo tú hermano mayor Arche y su esposa, están atrás cortando leña para la chimenea"

Justo en ese momento, Arche, con toda su furia, clavó el hacha en un tronco que, inexplicablemente, se partió en cinco pedazos.

"¡Se suponía que debía partirse en tres pedazos!" exclamó Arche dando otro hachazo frustrado del coraje.

Devuelta con Henry...

"Y dónde están nuestros queridas nietas y nieto?" pregunto la madre de Henry.

"Aquí estamos abuela" dijo Margo.

"Oh Margaret, que bueno que vinieran, han crecido mucho este año" expresó Elizabeth admirándolas.

"Tu crees?" Pregunto Margo algo escéptica.

"Por supuesto querida" aseguró Elizabeth mientras dirigía su atención hacia Edith y Agnes "Ustedes también han crecido mucho este año también. ¿Y su hermano donde esta?"

"Esta allá afuera revisando algo en la maquina" dijo Margo

"Vamos a saludarlo" dijo Elizabeth tomando la mano de Maxwell.

"Ya les preparamos su habitación" informó Janette.

"Gracias Mamá. Ahi vamos" dijo Jessica.

Mientras tanto, Sherman terminaba de revisar todos los sistemas del Vuelta-Atrás.

"Todo funciona perfectamente" dijo Sherman para sí mismo.

El joven salió de la máquina del tiempo, donde fue recibido por sus "casi-abuelos paternos". Desde que los padres de Henry habían aceptado a Jessica como parte de su familia, empezaron a ver a Sherman y Agnes como sus propios nietos. En cierta forma, ellos también ya eran parte de su familia.

"Hola Sherman" dijo Elizabeth

"Hola!" exclamó Sherman

"Que bueno es verte" expresó Maxwell "¿Como has estado?"

"Me ha ido bien, gracias por preguntar" respondió Sherman con gratitud.

Talvez no eran sus parientes consanguíneos, pero eran su familia.

"Así que... Esta es tu famosa máquina del tiempo" comentó Elizabeth fascinada mientras ella y Maxwell contemplaban la máquina.

"Sip" confirmó Sherman.

"¿Y tu padre adoptivo el Beagle la invento?" pregunto Maxwell

"Sip, el mismo" dijo Sherman viendo una pequeña inscripcion en un panel de la maquina que estaba a un costado de la puerta que decía "Vuelta-Atras: Por Hector Peabody"

"Si parece una manzana gigante como nos dijo Edith" opinó Maxwell.

Talvez el Sr. Peabody ya no estaba con el, pero Sherman tenia un profundo sentido de responsabilidad continuar con esa maquina.

Sherman acompañado de sus casi abuelos paternos entró a la casa familiar. Sin embargo, justo en ese momento, alguien se abalanzó sobre él con entusiasmo.

"Primito!" exclamo Harmony mientras corría hacia Sherman con los brazos extendidos, lista para darle un abrazo "Que bueno que vinieras"

Pero, en medio de su emoción y en un giro cómico del destino, terminó derribándolo en el suelo.

"Jeje, yo también te extrañé, Harmony" dijo Sherman "Te puedes levantar? me estas aplastando"

"Si hija, bájate de tu primo que lo vas a dejar como a una tortilla" dijo su madre Joyce.

Harmony se soltó rápidamente y se enderezó, con una expresión de disculpa en su rostro.

"¡Lo siento! Estoy tan emocionada de verte que me dejé llevar"

Sherman sonrió y le revolvió el cabello cariñosamente.

"Está bien, Harmony. Me alegra verte también. Espera... ¿Acaso creciste? Parece que has crecido mucho desde la última vez que nos vimos" opinó Sherman.

"¡Sí, estoy más alta y más fuerte ahora!" asintió Harmony orgullosa "¡Y tengo tantas historias emocionantes para contarte!"

Mientras tanto, en un rincón de la sala, Antonio y Zita intercambiaron miradas cómplices.

"Que bueno que solo se quieren como primos nada mas y no como otra cosa" murmuró Antonio.

"Si" añadió Zita con alivio "Y como no estamos en Monterrey..."

Sin embargo los hermanos de Harmony habían escuchado eso y no entendían muy bien a que se referían ese dúo de hermanos hispano-latinos.

Por otro lado, Anna y Kristoff y sus dos hijas estaban llegando a México.

El avión descendió suavemente y aterrizaron en la pista del aeropuerto de la ciudad de México.

"No puedo creer que finalmente estemos aqui" opino Anna mientras bajaban del avion.

"Espero que sea tan genial como Antonio nos hablo" opinó Ellinor

A medida que entraron al aeropuerto, recogieron su equipaje y salieron de la terminal, fueron recibidos por un cálido clima mexicano y un ambiente lleno de vida.

"No pensé que hubiera tanta gente aquí" opinó Kristy observando la gran cantidad de personas que iban de un lado al otro por el aeropuerto.

"¿Qué quieren hacer primero?" preguntó Anna emocionada.

"Primero querida salir de este aeropuerto" dijo Kristoff sintiéndose un tanto incomodo de estar entre tanta gente.

"Yo lo que quiero es comer, mamá" dijo Kristy

Anna sonrió y acarició la cabeza de su hija menor.

"¡Claro hija! Primero hay que salir de aqui y ya buscaremos donde comer" respondió Anna.

Anna y Kristoff tomaron a sus hijas de la mano y mientras caminaban por el aeropuerto en busca de la salida, Anna observaba a su alrededor, maravillada por la energía y la cultura que se respiraba en el lugar. Los colores vibrantes, la música y el aroma de que llenaban el ambiente, se encontraron con un mapa que mostraba las distintas opciones para la salida.

Luego de dar con la salida mas cercana, lograron conseguir un taxi.

"Bienvenidos a Mexico, ¿a donde desean que los lleve?" pregunto el conductor.

"Hola... va...mos a nuestro hotel y... buscamos un buen res... restaurante... ¿sabe donde hay uno?" pregunto Anna haciendo su mejor esfuerzo por hablar español.

"Claro que si señora" dijo el conductor sonriendo y arrancando el taxi.

El conductor del taxi condujo a Anna y su familia a su hotel el cual estaba cerca del centro en la ciudad de México. Durante el trayecto, el conductor les recomendó algunos restaurantes locales que ofrecían auténtica comida mexicana.

"Si están buscando un buen restaurante, les sugiero que prueben 'La Casa del Sabor'" sugirió el conductor. "Tienen una amplia variedad de platillos mexicanos y el ambiente es muy agradable"

"¡Suena perfecto!" respondió Anna "Gracias por la recomendación"

"Y díganme ¿no son de por aqui?" pregunto el condutor.

"No señor, no lo somos" dijo Ellinor quien hablaba español mucho mejor que su madre "Somos de Noruega, pero vivimos en Nueva York y venimos aquí a pasar las vacaciones"

"Ah Nueva York, mi hija tiene muchas ganas de ir ahí, esta aprendiendo ingles para cumplir su sueño, mi nieto de repente le ayuda con las partes difíciles" dijo el conductor

Después de un corto viaje, el taxi llegó al hotel donde se hospedarían. Anna y su familia agradecieron al conductor y bajaron del vehículo.

Una vez en el hotel, se registraron y dejaron su equipaje en la habitación. Con el estómago rugiendo, salieron nuevamente a explorar y encontraron el restaurante recomendado.

Mientras tanto en Nueva York, Robert y Monique junto con sus hijos caminaban por Central Park.

"Crees que fue buena idea que pasemos la navidad aqui mi Bellerose?" pregunto Robert

"Bien sûr que oui, mon amour" respondió Monique "¡Sin duda alguna! Nueva York es mágico en esta época del año"

En ese momento, Monique se percató de la presencia imponente de un edificio cercano al parque y señaló emocionada.

"Robert mira! es el hotel Plaza!" dijo Monique señalando el edificio

Robert frunció el ceño, confundido.

"Y... ¿qué tiene de especial?"

"Ay Robert ¿Que ya no te acuerdas? ¿De lo que asó hace casi 30 años?" preguntó Monique

Robert permaneció pensativo por un momento y luego, con una chispa de reconocimiento en los ojos, recordó aquel suceso.

"¡Ah, sí! ¡Cómo olvidarlo! Aquella Navidad en la que tú y Hans se equivocaron de vuelo y terminaron aquí, en Nueva York"

FLASHBACK

Arizona, Noche del 21 de Diciembre de 1992

En casa de los Westerguard todo el mundo se movía de un lado a otro. Klaus e Ingrid Westerguard se preparaban para sus vacaciones navideñas en Hawái con sus trece hijos. En la entrada de la casa, la familia Villeneuve llegaba ya que se irían a Hawái con ellos.

En la habitación de Klaus e Ingrid, el joven Hans de solo doce años de edad estaba viendo un programa de concurso en la televisión.

"Hans ya empacaste?" pregunto Ingrid

"Si" dijo Hans

"Todo lo que te puse?" pregunto Ingrid siendo muy meticulosa.

"Si" dijo Hans

El joven Hans sentía una mezcla de anticipación y escepticismo. No pudo evitar expresar su preocupación a sus padres.

"¿Por qué tenemos que ir a Hawái?" pregunto Hans con el ceño fruncido "No hay árboles de Navidad allí. ¿Cómo puede sentirse como Navidad sin un árbol?"

"Pues... ponemos un artificial o decoramos una palmera" dijo Ingrid ocupada en empacar ropa, miró a Hans y trató de tranquilizarlo. "Oh, Hans, lo pasaremos de maravilla en Hawái"

Hans no estaba del todo convencido por las palabras reconfortantes de su madre. Justo en ese instante, el hombre en el televisor hizo una emocionante declaración:

"Los ganadores del primer premio de un viaje a Nueva York se hospedarán en el ultra-elegante Hotel Plaza una experiencia inolvidable para reservaciones llame al 1800 75724"

En ese momento, Klaus entró a la habitación.

"Sabes dónde está la batería de la cámara?" pregunto Klaus

"Está en el cargador, cariño" dijo Indrid.

Klaus fue al enchufe a lado de su cama y desconecto sin querer todos los cables para sacar el cargador, pero al volver a conectar los cables no se dio cuenta de que el reloj digital a un lado de su cama se desconfiguró.

Esa noche, la familia Westerguard y los Villeneuve asistió a un festival de Navidad. Los niños del coro estaban cantando mientras sostenían velas artificiales.

"Viene el solo de Hans" dijo Ingrid.

Hans estaba lleno de entusiasmo al saber que tendría su momento especial entre los demás niños. Sin embargo, las cosas tomaron un giro inesperado cuando el inoportuno Grant, quien estaba justo detrás de él, decidió aprovechar las velas artificiales para burlarse de Hans frente a toda la audiencia.

Al darse cuenta de esto, Hans lo empujo, pero esto ocasiono que el resto de los niños cayeran como pinos de boliche provocando un pequeño desastre en el escenario.

De vuelta en casa, la familia Westerguard se reunió en la sala de estar. El ambiente estaba tenso y cargado de emociones.

"Señoras y señores del jurado..." comenzó Grant, buscando la atención de todos"Quiero disculparme con mi familia por cualquier inconveniente que les haya podido causar y creo que mi broma fue inmadura e inapropiada"

"Que?" pregunto Hans sin poder creer la hipocresía de su hermano mayor

"¿Inmadura? ¿Para mí fue bastante graciosa?" dijo el Señor Villeneuve riendo.

"Y le pido perdón a mi hermano... Hans... lo siento" dijo Grant

"Qué bueno eres Grant" dijo Ingrid girándose hacia Hans "Hans ¿Tú no vas a decir nada?"

El joven Hans sentía las miradas de todos acechándolo esperando a que dijera algo, en eso Grant se volteó y le dijo en un susurro:

"Para que sepas con quien te metes"

Hans miró a Grant, sus ojos llenos de ira y traición.

"No me arrepiento, hice eso porque Grant me puso en ridículo y él nunca le hacen nada. Ahora yo me vengué, pero como todos son tan bobos y creen en sus mentiras no me importa si se arruinara el estúpido viaje a Hawái además no quiero pasar la Navidad en un clima tropical" declaró Hans con amargura.

La habitación quedó en un silencio incómodo mientras las palabras de Hans flotaban en el aire.

"A mí no me arruinas las vacaciones niñito, tu papá gasto mucho en ellas" dijo el Señor Villeneuve

"Oh no quiero echarle a perder su diversión "Señor Se Murió Mi Esposa"" dijo Hans con sarcasmo y salió de la sala, subiendo las escaleras con paso firme.

En medio de la tensión y la frustración, la joven Monique Villeneuve decidió ir a buscarlo.

"Es un joven perturbado" opinó Grant.

En la habitación de Hans, el chico se encontraba tumbado en su cama, sumido en sus pensamientos. No le gustaba tener una familia así.

"¿Hans?" pregunto Monique entrando en silencio.

Hans giró la cabeza para ver a Monique de pie frente a él.

"¿Qué quieres?" Hans murmuró con amargura.

Monique se sentó en la cama.

"Quería ver si estabas bien. Sé cómo se siente cuando tu familia no te entiende".

Hans se burló, sentándose en su cama.

"No lo entiendes, Monique. Todos simplemente se ponen del lado de Grant, incluso cuando él es el que causó todo este lío".

Monique se acercó a él y se sentó a su lado en la cama.

"Lo entiendo, Hans. Mi padre puede ser igual de exigente y crítico, especialmente conmigo.

"¿De verdad crees que alguna vez me entenderán?" pregunto Hans.

"No digo que lo vaya a hacer mañana, pero lo van a tener que hacer de una forma u otra" dijo Monique

Hans miró a Monique y por primera vez en la noche, sintió un rayo de esperanza. Al menos ella si lo entendía después de todo.

Hans suspiró y miró a Monique con una mezcla de incredulidad y anhelo. Era reconfortante encontrar un poco de apoyo en medio de toda la confusión.

"No se si tengas razón, Monique. Quizás algún día si logren entenderme, incluso si ahora parece imposible" admitió Hans.

Durante la noche, un periódico volaba por la calle hasta que un poste de luz lo detuvo, en el periódico se podía leer "Los Bandidos Mojados escapan de prisión tras una revuelta"

A la mañana siguiente, toda la casa de los Westerguard era un caos. Debido a que el reloj de Klaus se había desconfigurado todos a toda prisa metían las cosas a las camionetas del aeropuerto.

"Tu lleva a los 6 menores y la familia Villeneuve en esa camioneta, yo me llevo a los mayores en esta" dijo Klaus

"De acuerdo" dijo Ingrid

"Sé que no debo quejarme de un viaje gratis, pero son pésimos para despertarse temprano" se quejó el Señor Villeneuve.

Ingrid, sus hijos y los Villeneuve abordaron la camioneta y empezó a repartir los boletos.

"¿Qué asiento tienes?" pregunto Linus

"No nos vamos a sentar juntos?" pregunto Derek

"Tenemos suerte de estar en el mismo avión" dijo Ingrid repartiendo los boletos.

En ese momento se percató de que un boleto sobraba.

"¿Y Hans dónde está?" pregunto Ingrid.

"Aquí estoy" dijo Hans tomando su boleto, ya que estaba en el asiento del copiloto "Quiero tener mi boleto por si no desean que esté a su lado"

Al llegar al aeropuerto el caos era mayor. Todos bajaban de la camioneta con el equipaje.

"Papá necesito baterías" dijo Hans

"Están en mi bolsa" dijo Klaus "Te las daré cuando aterricemos"

"Pero las necesito para grabar desde aquí" dijo Hans

"Ya no se puede hijo" dijo Klaus bajando su bolsa y llegando a las manos de Hans "¿Qué puerta es?"

"La 87" dijo el policía del aeropuerto

"Es la última!" exclamo Klaus "Tenemos que correr ¡Rápido!"

Ambas familias corrían como alma que lleva el diablo con tal de llegar a tiempo al avión, sin embargo, Hans y Monique se detuvieron en medio de la multitud para que el pudiera cambiar las pilas.

Hans y Monique se apresuraron a cambiar las pilas de su grabadora, sin saber que sus familias ya habían pasado. Perdidos en su tarea, miraron hacia arriba y vieron a un hombre que se parecía mucho al padre de Hans, Klaus. El hombre estaba vestido con un atuendo similar, convenciéndolos aún más de que efectivamente era Klaus.

"¡Oigan espéranos!" grito Hans desesperado por alcanzar al hombre.

Sin pensarlo dos veces, Hans y Monique decidieron seguir al hombre, asumiendo que los estaba conduciendo a su familia. Atravesaron el bullicioso aeropuerto, tratando de seguir el ritmo veloz del hombre.

"Papá! Espérame!" grito Hans con su voz resonando en el frenesí del lugar "¡Papá!"

Mientras lo seguían, notaron que parecía bastante familiarizado con el diseño del aeropuerto. Maniobró sin esfuerzo a través de la multitud, navegando expertamente por los giros y vueltas. Hans y Monique intercambiaron miradas de emoción, creyendo que iban por buen camino.

Mientras tanto, los Westerguard y los Villeneuve habían llegado a su puerta y estaba entregando sus boletos.

"Lo logramos" dijo Klaus aliviado por haber llegado a tiempo.

"Señora tiene que abordar el avión" dijo la mujer que recogía los boletos

"Quiero ver si esta toda mi familia" dijo Ingrid

"No se preocupen, todos subirán" dijo la mujer de los boletos "Feliz navidad"

Los Westerguard y los Villeneuve subieron al avión sin ningún problema.

Mientras tanto Hans y Monique seguían siguiendo al hombre quien justo estaba entregando su boleto.

"Papá espérame!" grito Hans desesperado por alcanzarlo.

Sin querer, Hans y Monique chocaron sin querer con la mujer que recogía los boletos de ese avión.

"Oh, lo siento" se disculpó Hans avergonzado.

"No hay problema" respondió amablemente la mujer "Van en este vuelo?"

"Si con nuestras familias" dijo Monique "Ya subieron todos"

"Y no queremos quedarnos aquí" agregó Hans

"Tienen sus pases de abordaje?" pregunto la mujer tratando de ayudar.

"Pues esta..." titubeó Hans mirando los boletos en su mano.

En ese momento llego el piloto.

"Tenemos que cerrar, el avión está listo"

"Tiraron sus pases de abordaje" dijo la mujer

"No nos pueden dejar, a mí me sucedió y me arruinaron mi Navidad" dijo Hans

"¿Están seguros de que sus familias están abordo?" preguntó el piloto considerando su situación.

"Si, mi papá entro antes de que chocáramos con ella" dijo Hans tratando de convencer al piloto.

"Que aborden, pero no te separes de ellos hasta asegurarte de que estén con sus familias" instruyó el piloto mostrando compasión.

"Ok" dijo la mujer de los boletos

La mujer llevo a Hans y Monique a bordo.

"Ven a sus familias?" pregunto la mujer

"Si, mi papá esta ahí" dijo Hans señalando al hombre que creía que era su papá.

"Bueno, vayan a buscar un asiento, feliz navidad" dijo la mujer saliendo del avión

"Feliz navidad" dijeron Hans y Monique a coro y encontraron unos asientos hasta atrás.

Ambos aviones despegaron, cada uno en direcciones opuestas.

"Lo logramos" dijo Hans.

"Si, que bueno" dijo Monique asintió Monique, compartiendo su alivio.

Mientras el avión surcaba las nubes, Hans y Monique se quedaron dormidos esperando que llegara la hora de aterrizar.

Horas más tarde, el avión aterrizó y Hans y Monique bajaron, pero les extrañó no ver a nadie de sus familias, ni siquiera al hombre que confundieron con Klaus.

"¿Mamá? ¿Papá?" pregunto Hans buscándolos con la mirada.

"Où seront-ils?" pregunto Monique

Incluso el aeropuerto no se parecía a alguno que hubiera en Hawaii.

Mientras tanto, las familias Westerguard y Villeneuve habían llegado a Hawai y estaban recibiendo su equipaje.

En ese momento recibieron las maletas de Hans y de Monique.

"Dáselas a Hans y Monique" dijo Ingrid pasando las maletas.

"Dáselas a Hans y Monique" dijo Klaus II pasando las maletas.

"Dáselas a Hans y Monique" dijo Derek pasando las maletas.

"Dáselas a Hans y Monique" dijo Linus pasando las maletas.

"Dáselas a Hans y Monique" dijo Grant pasando las maletas.

"Dáselas a Hans y Monique" dijo Angelique pasando las maletas.

"Dáselas a Hans y Monique" dijo Robert y junto a él solo había una pareja mayor "Hans y Monique no estan"

"Hans y Monique no estan" dijo Angelique pasando las maletas.

"Hans y Monique no estan" dijo Grant pasando las maletas.

"Hans y Monique no estan" dijo Linus pasando las maletas.

"Hans y Monique no estan" dijo Derek pasando las maletas.

"Hans y Monique no estan" dijo Klaus II pasando las maletas.

"Hans y Monique no estan" dijo Ingrid pasando las maletas.

"Que?" pregunto Klaus sintiendo un nudo en su estómago.

Ingrid rió pensando que era una broma, pero entonces grito:

"Hans!" y procedió a desmayarse

De vuelta con Hans y Monique, ambos chicos observaban por las ventanas del aeropuerto, tratando de reconocer algo familiar. Al percatarse de dos edificios en particular, se acercaron a alguien para preguntar.

"Disculpe ¿Qué ciudad es esa de alla?" pregunto Hans señalando hacia afuera.

"Nueva York" dijo la mujer

Hans y Monique no dijeron nada al darse cuenta de que se habían equivocado de vuelo.

"Sucede algo?" preguntó la mujer del aeropuerto al ver sus expresiones sorprendidas.

"Nada señorita, estamos bien" dijo Hans intentando disimular su sorpresa.

Ambos chicos salieron de la sala de abordaje y fueron a buscar un lugar donde sentarse.

"Rayos, nuestras familias están en Hawái y nosotros en Nueva York" se lamentó Hans frustrado.

"¡Nuestras familias están en Hawái y nosotros en Nueva York!" exclamó Monique "Estás pensando lo mismo que yo?"

Hans se dio cuenta de que estaban en un área de oportunidad, dos chicos de doce, solos en la ciudad más grande del mundo, podían hacer lo que quisieran.

Ambos chicos se miraron, asintiendo con complicidad, listos para explorar la gran ciudad y hacer de esa situación un recuerdo único en sus vidas.

Salieron del aeropuerto y tomaron un taxi.

Nota de autor: Imaginense la escena con la cancion "Come On Get Happy" de David Cassidy de fondo.

Observaron a través de la ventana como la ciudad cobraba vida a su alrededor. Los rascacielos se alzaban majestuosamente hacia el cielo, las luces brillaban intensamente y el bullicio de la gente llenaba el aire.

"¿Dónde deberíamos ir primero?" preguntó Monique mirando a Hans con entusiasmo.

Hans reflexionó por un momento, analizando las opciones en su mente. Sabía que había muchos lugares icónicos que debían explorar.

"Creo que deberíamos comenzar por Times Square" sugirió Hans imaginando la famosa plaza llena de luces y carteles brillantes.

"¡Sí! ¡Suena perfecto!" exclamó Monique, asintiendo emocionada.

El taxi avanzó por las calles, mientras Hans y Monique se maravillaban con cada rincón de la ciudad. Al llegar a Times Square, se quedaron sin palabras ante la magnitud del lugar. Las pantallas gigantes destellaban con anuncios, la música resonaba en el ambiente y la multitud se movía en todas direcciones.

"Es increíble" susurró Hans con los ojos llenos de asombro.

Tomados de la mano, Hans y Monique se adentraron en la bulliciosa plaza. Se dejaron llevar por la energía del lugar, admirando los colores y la diversidad que los rodeaba. Se tomaron fotografías frente a los anuncios brillantes y disfrutaron de los artistas callejeros que llenaban el aire con música y danza.

Después de explorar Times Square, decidieron continuar su aventura subiendo a las torres gemelas a disfrutar de la vista, la gente abajo parecían hormigas.

Continuaron explorando Nueva York durante todo el día, visitando lugares emblemáticos como el Empire State Building, el Puente de Brooklyn y el Museo Metropolitano de Arte. Cada rincón de la ciudad les ofrecía una nueva experiencia, dejando una impresión duradera en sus corazones.

"Ha sido el mejor día de mi vida" dijo Hans sonriéndole a Monique mientras salían de una tienda donde habían comprado fuegos artificiales.

"El mejor día para mí también" respondió Monique apretando la mano de Hans.

Mientras tanto en Hawaii los padres de Hans y el padre de Monique fueron a dar aviso a los de seguridad.

"Cuales son sus nombres?" pregunto el encargado de Seguridad

"Hans y Monique" dijeron los padres de Hans al unísono.

"Cuando fue la ultima vez que los vieron?" pregunto el encargado

"Estaban conmigo en la terminal, antes de subir al avion" dijo Klaus

"Mucha gente se pierde en la zona de seguridad de los aeropuertos, ¿saben si pasaron por seguridad?" pregunta el encargado.

"No lo se, teníamos mucha prisa, tuvimos que correr hasta nuestro avión" explicó Ingrid.

"Y ¿en qué momento se dieron cuenta de su ausencia?" pregunto el encargado

"Cuando recogimos el equipaje llegando aquí" dijo Ingrid preocupada

"No se agobien. Vamos a llamar al aeropuerto de Arizona, lo mas probable es que estén alla, no creo que estén en otro lado" dijo el encargado.

"¡No es suficiente! Quiero que encuentren a mi hija de inmediato. Esto es inaceptable" grito el padre de Monique furioso

Mientras tanto los hermanos mayores de Hans, y la hermana gemela de Monique, estaban parados afuera de la oficina de seguridad, escuchando la conversación.

"¿No crees que tu padre siempre exige demasiado? Siempre quiere controlarlo todo" pregunto Robert a Angelique.

"Oui, estoy harta de él. Monique también. Pero no podemos hacer nada al respecto" dijo Angelique con fastidio.

De vuelta en Nueva York, mientras Hans y Monique caminaban cerca del puerto, un camión de pescados llegaba a un local para entregar su mercancía.

Del camión salían dos hombres, eran los ladrones mojados.

"Aqui es Marv, Nueva York: Tierra de oportunidades y de exito" dice Harry y respiro profundo "Puedes olerlo?"

Marv arrugando la nariz responde.

"Si, pescado"

"No, Marv, es libertad" corrigió Harry.

"No, es pescado" insistió Marv.

"No, Marv, es libertad, libertad fresca. Ahora, salgamos de aquí antes de que alguien nos vea" dice Harry

"Pescado" dice Marv mientras salen del camión intentando pasar desapercibidos.

Momentos después Harry y Marv caminaban por las calles intentando actuar como personas normales.

"Después de meses en la cárcel solo necesitamos un golpe rápido, conseguimos los pasaportes falsos y nos vamos a un bello paisa extranjero" dice Harry

"Tengo una idea, ya no hay que llamarnos los bandidos mojados, ahora somos "Los Bandidos pegajosos" dice Marv

"Que ingenio" opino Harry sarcasticamente.

Ajenos a la presencia de los ladrones pegajosos, Hans y Monique llegaban al hotel plaza.

"Disculpe, señor, ¿sabe dónde está la recepción?" preguntó Hans a un hombre que salía del hotel.

"Al fondo del pasillo a la izquierda" dice el hombre

"Gracias. Vamos, Monique" dice Hans guiando a su amiga francesa hacia la recepción.

Hans y Monique siguieron las indicaciones y llegaron a la lujosa recepción del Hotel Plaza. Gente elegante caminaba de un lado a otro y los botones se ocupaban del equipaje. Hans sacó su grabadora y reprodujo el audio que había grabado la noche anterior con el teléfono del hotel.

"Los ganadores del primer premio de un viaje a Nueva York se hospedarán en el ultra-elegante Hotel Plaza una experiencia inolvidable para reservaciones llame al 1800 75724"

"Y eso haremos" afirmó Hans decidido.

Momentos después, Hans y Monique se encontraban en la zona de teléfonos del hotel, y Hans grabó su voz haciéndose pasar por su padre.

"¿Que tal? Soy Klaus Westerguard. Me gustaría hacer una reserva para mi hijo y yo. ¿Tienen alguna habitación disponible? Dos noches, por favor. Necesitaría la mejor habitación que tengan. Tarjeta de Credito? Claro" dice Hans

Hans terminó de grabar su voz y llamo al telefono del hotel.

"Hotel Plaza, ¿en qué puedo ayudarle?" preguntó la recepcionista al otro lado de la línea.

Hans comenzó a reproducir la grabación de su voz en velocidad lenta para que los empleados del hotel creyeran que era su padre, Klaus.

"¿Que tal? Soy Klaus Westerguard. Me gustaría hacer una reserva para mi hijo y yo. ¿Tienen alguna habitación disponible?"

"Por supuesto, señor Westerguard. ¿Cuánto tiempo planea quedarse?" pregunta la recepcionista

"Dos noches, por favor. Necesitaría la mejor habitación que tengan" respondió la grabación.

"Entendido, señor Westerguard. Nesecita una tarjeta de credito"

"Tarjeta de credito? Claro" respondió la grabación.

"Gracias señor y disfrute su estancia" concluyó la recepcionista.

Hans colgó el teléfono y regresó junto a Monique a la recepción, donde se encontraron con la recepcionista, pero el gerente del hotel los observaba de forma sospechosa.

"Buenas tardes. Soy Hans Westerguard" se presentó Hans a la recepcionista.

"Disculpe?" preguntó confundida la recepcionista.

"Señorita, estoy parado de puntillas y apenas alcanzo el mostrador" dice Hans

"Perdone, no entiendo" respondió la recepcionista confundida.

"Estoy de viaje con mi papá, Klaus, creo que el hizo una reservación aqui, pero esta en una junta, no nos dejaron pasar, así que esperamos afuera, pero nos aburrimos, asi que nos envió aqui, me envió su tarjeta" dice Hans entregándole la tarjeta a la recepcionista

"Déjenme revisar" dijo la recepcionista mientras consultaba el sistema "Sí, aquí está su reserva, permítanme un minuto"

"Gracias" agradeció Hans con una sonrisa.

"¿Y quién es esta encantadora señorita contigo?" preguntó la recepcionista, dirigiéndose a Monique.

Monique da un paso adelante, interpretando su papel de manera convincente.

"Soy la novia de Hans"

"Novia? ¿Que edad tienen?" pregunta la recepcionista sorprendida

"Tenemos doce" respondieron ambos al unísono.

"No son muy jovenes para ser pareja?" inquirió la recepcionista, aún asombrada.

"Nuestros padres nos comprometieron, estoy de viaje con Hans y su padre para conocernos mejor antes de la boda" inventó Monique, sonando muy convincente.

La recepcionista mira a Hans y Monique con incredulidad.

Mientras tanto en Hawaii, el encargado de seguridad notificaba a los padres de Hans y al padre de Monique.

"...Feliz navidad. Gracias" dice el encargado de seguridad colgando el teléfono "No hay nada"

"Que veux-tu dire par là? Merde! ¿Cómo es posible? ¡Deberían haber estado allí!" grita el Sr. Villeneuve furioso

"Señor, por favor, cálmese. Estamos haciendo todo lo posible para localizar a sus hijos. Necesito donde localizarlos ¿Ya tienen hotel?" pregunta el de seguridad

"Si. Tenemos reservado un hotel en Honolulu" dice Ingrid

"Ahora necesito que me den alguna fotografía reciente de Hans y Monique. ¿Tienen alguna?" solicitó el encargado.

Ingrid saca su cartera y busca una foto, pero no la encuentra.

"Tengo una en mi billetera" dice Klaus revisando en su bolsillo trasero, pero se da cuenta de que su billetera no está allí.

"Y mi billetera? ¡Oh no! Mi billetera no está. La tenía en mi bolsa, se la di a Hans mientras buscaba baterías. ¡Él debería tenerla!

"¿Había tarjetas de crédito en su billetera?" pregunta el de seguridad

"¡Sí, tarjetas, dinero, todo! Todo está ahí" dijo Klaus

"Voy a llamar a las compañías de seguridad y notificarles de las tarjetas de crédito. Si Hans o Monique las han usado, podrán rastrearlos y encontrarlos. Por favor, tengan paciencia.

"Dudo que Hans o Monique sepan usar una tarjeta de crédito" opinó Ingrid con escepticismo.

De vuelta en Nueva York en el hotel plaza, Hans y Monique veían como la recepcionista continúa con los trámites de pago utilizando la tarjeta de crédito de Klaus.

Mientras tanto el gerente del hotel los veia de forma sospechosa acompañado de uno de los de botones que contaba su propina.

"Cecilio, no cuentes tus propinas en publico" advirtió el gerente.

"Perdon señor" respondió Cecilio guardando rápidamente su dinero.

"Y esos niños allí... Averigua todo lo que puedas" dice el gerente al botones.

"Botones!" llama la recepcionista y dirige su vista a Hans y Monique "Disfruten su estancia aqui, y recuérdale tu a tu papá que cuando llegue debe venir a firmar algunos papeles

"Gracias, es muy amable" dice Hans.

"llevo su equipaje, jovencitos?" pregunto Cecilio acercandose

Cecilio toma la mochila y se dirige hacia Hans y Monique. Ellos lo siguen por el elevador hasta su habitación en el tercer piso.

"Aquí está su habitación, jóvenes. Si necesitan algo más, no duden en llamarme" dice Cecilio

Hans y Monique miran a su alrededor, asombrados por la lujosa habitación. Cecilio tratando de ser discreto, intenta abrir su mochila para investigar. Sin embargo, Hans nota su comportamiento sospechoso y lo enfrenta.

"Oye!" exclama Hans al verlo

Cecilio, sorprendido por ser descubierto, trató rápidamente de disimular y fingir ser servicial.

"¡Pongo la llave aquí o prefieren mantenerla con ustedes?" pregunta Cecilio

Hans considera sus opciones por un momento antes de decidir quedarse con la llave y la mochila para ellos.

"Me quedo con ambas cosas, gracias" dice Hans tomando la mochila y la llave

Cecilio, sintiéndose expuesto, se retira rápidamente de la habitación, dejando a Hans y Monique solos.

"Logramos engañarlos. Ahora, aprovechemos al máximo nuestro tiempo aquí"

Ambos se ríen y comienzan a planear sus actividades para el resto de su estancia, sin darse cuenta de las sospechas que los rodean.

Mas tarde ese mismo día, Hans y Monique iban a la piscina del hotel, ambos habían conseguido sus propios trajes de baño, aunque el que traía Hans le quedaba enorme.

"Disculpen, señores, ¿les importaría si nos lanzamos de bomba en la piscina?" pregunta Hans a dos señores mayores que estaban en la pisina.

"No, No hay problema" dice uno de los hombres

Hans y Monique retroceden unos pasos y corriendo se lanzan hacia la piscina, creando un gran chapoteo.

"¡Woo-hoo! ¡Qué bien se siente!" exclama Hans

"¡Esto es genial!" exclamó Monique riendo

Durante mucho rato, Hans y Monique disfrutaron del momento juntos en la piscina, riendo y nadando.

Se divierten jugando y haciendo carreras en el agua. Hans intenta hacer un clavado desde el borde de la piscina, pero resbala y cae de espaldas en el agua, provocando risas entre ambos.

"Eh... Hans, creo que tu traje de baño se te ha salido en el agua" dice Monique riendo

"¡Oh, no! ¿En serio? Lo siento, no quería que me vieras asi"

Hans rápidamente se coloca el traje de baño de nuevo mientras está en el agua, esperando a que nadie mas lo haya visto.

Mas tarde Hans y Monique regresaban a su habitación, con tanto tiempo en la piscina necesitaban quitarse el cloro de encima.

"A donde vas?" pregunto Hans

"A bañarme, nesecito quitarme el cloro de la pisina y quisiera un poco de privacidad si no te molesta" dice Monique

"Oh sí, si, claro, claro, te espero aqui afuera" dice Hans

"Gracias, y ahora no vayas a espiar" dijo Monique cerrando la puerta.

Mientras esperaba Hans hablaba consigo mismo.

"No, no voy a espiar. No sería correcto. Monique merece su privacidad. Solo debo esperar aquí afuera y ocuparme de mis propios asuntos" dice Hans en voz baja mientras camina por la habitación

A medida que pasa el tiempo, el joven pelirrojo comienza a impacientarse.

"Ha pasado un buen rato. ¿Qué estará haciendo Monique en la ducha? Tal vez solo se está tomando su tiempo. Debo ser paciente.

La curiosidad empieza a jugar con la mente de Hans, y la tentación de espiar comienza a surgir.

"Solo un pequeño vistazo, no es como si yo me estuviera muriendo de ganas de verla, es decir, habiendo otras chicas mucho más sexys, como las múltiples novias de mis hermanos, iba yo a querer verla a ella sin ropa, aunque nunca me había preguntado ¿Cómo se verá Monique? No, no, no ¿Qué estoy diciendo?" pensó Hans dándose una bofetada a sí mismo "Aunque Monique tiene bonitas caderas ahora que la vi en traje de baño, tal vez una miradita y ya no me matará, es decir, nadie se dará cuenta, no, no contrólate Hans piensa en lo que sucedería si te descubriera asomándote por el ojo de la cerradura, se molestaría, diría que soy un pervertido, me dejaría un ojo morado"

Hans se sienta en el borde de la cama, tratando de distraerse con pensamientos diferentes.

"Monique tiene derecho a su privacidad y merece respeto, ay sólo una miradita y ya... para asegurarme de que esté bien. No es como si estuviera invadiendo su privacidad, ¿verdad?" pensó Hans mirando por el ojo de la cerradura, sólo para descubrir que Monique ya se estaba terminando de vestir "Oh rayos. Tardé demasiado en decidirme, eso me saco por escuchar a mi conciencia" Refunfuñó el niño volviendo a su lugar.

"Ya salí" dice Monique vistiendo su pijama

"Ya me di cuenta" respondió Hans con los brazos cruzados y cara de pocos amigos.

"¿Qué tienes? Pareces decepcionado"

"Nada, ahora voy yo, y tú tampoco vayas a espiarme ¿Eh?"

"¿Por qué querría hacerlo?"

"Pues porque soy irresistible"

"Repítetelo hasta que te lo creas"

Hans entró al baño cerrando la puerta y Monique sólo puso los ojos en blanco por la desconfianza de su amigo.

Esa misma noche, Hans y Monique se encontraban acurrucados en la cama, disfrutando de una película en el televisor mientras saboreaban un enorme tazón de helado.

"Esto es vacaciones" afirmó Hans con una sonrisa.

En el televisor una mujer llevaba a un cuarto y el hombre la detenía.

"Alto ahi" exclamó el hombre enérgicamente mientras sostenía un cigarrillo en la mano.

"Soy yo, Johnny" respondió la mujer, tratando de tranquilizarlo.

"Ya se que eres tu, te huelo desde que entras al ascensor" dice el hombre levantándose "¿Estuviste aquí anoche también, no?"

"Estuve cantando en el mono azul anoche" explicó ella.

"No, estuvo besándose con tu hermano" intervinieron Hans y Monique frente al televisor, mientras saboreaban el helado.

"Estuviste aquí, y besuqueándote con mi hermano" recriminó el hombre en la pantalla.

"Eso es una asquerosa mentira" replicó ella, indignada.

"No me digas" respondió el hombre sarcásticamente. "Te besuqueas con todo el mundo: Con Rafi, Al, Leo, aquel cojo del piso 32, Gil, Bernardo, Cliff. Podría seguir toda la noche, amorcito"

"Te equivocas" defendió ella.

"Esta bien, yo te creo, pero mi metralleta no, ahora de rodillas y dime que me amas" ordenó el hombre, apuntándole con su arma.

"Mi amor, te quiero de aquí a la luna" susurró ella, intentando convencerlo.

"Tienes que hacerlo mejor que eso!" exclamó él, aún no muy convencido.

"Si mi amor fuera un océano, se necesitarían dos aviones para cruzarlo" añadió ella, esforzándose por encontrar las palabras adecuadas.

"Talvez sea un demente, pero te creo, por eso voy a dejarte ir, y para antes de que cuente tres, quiero que saques tu horrenda, coqueta, mentirosa y traicionera cara de mi vista" advirtió el hombre, con un tono amenazante.

"Elle est morte" susurró Monique, temiendo lo peor.

"Uno! dos!" grita el hombre en el televisor y empieza a disparar su metralleta mientras reía como un maníaco.

Hans y Monique se cubrieron parcialmente los ojos, pero no pudieron apartar la mirada de la escena.

"Tres, ¡feliz Navidad, inmundo animal y feliz año nuevo!" exclamó el hombre en el televisor disparando una ultima vez finalizando su macabra actuación.

Hans y Monique se quedaron en silencio, impactados por la escena que acababan de presenciar en la película. El ambiente se volvió tenso y sombrío mientras la risa maníaca del personaje en la pantalla resonaba en la habitación.

"¡Vaya, eso fue intenso!" dijo Hans, rompiendo el silencio.

"Sí, definitivamente fue una escena impactante" respondió Monique, todavía conmocionada.

Mas tarde, Hans y Monique se asomaban por la ventana de la habitación, aunque estaban solos y perdidos en Nueva York, se preguntaban qué estarían haciendo sus padres en Hawái.

"Buenas noches, mamá, buenas noches papá" susurró Hans, enviando sus pensamientos hacia sus progenitores.

Por desgracia, Monique no podía hacer lo mismo que Hans. Su relación con su padre no era buena y su madre había fallecido al dar a luz a ella y a su gemela, Angelique. La ausencia de su madre siempre había sido una presencia palpable en su vida, y aunque nunca la había conocido, Monique sentía su falta de manera profunda.

Mientras tanto, en Hawái, Klaus e Ingrid también se encontraban junto a la ventana, mirando al horizonte y preguntándose por el bienestar de su hijo menor y de Monique.

"Buenas noches Hans" susurraron ambos, enviando sus deseos al viento.

A la mañana siguiente era ya nochebuena, Hans y Monique salieron de su habitación con la misma ropa que traían el día anterior, al llegar a la recepción el gerente del hotel los veía alejarse, y al ver que ya no estaban ahí aprovechó y fue a buscar el registro con la tarjeta de crédito.

A la mañana siguiente era ya nochebuena, Hans y Monique salieron de su habitación con la misma ropa que traían el día anterior, al llegar a la recepción se dirigen a la salida, pero el gerente del hotel los observa mientras se alejan hacia la salida.

El gerente aprovecha la oportunidad y camina rápidamente hacia el escritorio de recepción. Busca el registro de Hans y Monique, encontrando el registro pagado con la tarjeta de credito como garantía al hacer el check-in.

Mientras tanto Hans y Monique salieron del hotel y rápidamente detienen un taxi. El conductor del taxi los saluda con una sonrisa.

"¿Sabe si hay alguna juguetería cerca?" pregunta Hans al hombre del taxi

"¡Claro que sí!" dice el hombre del taxi.

El taxi arranca y se dirige hacia la juguetería.

De vuelta en la recepción del hotel plaza, una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro del gerente al descubrir que la tarjeta de crédito que Hans usó era robada.

"Vaya, vaya. Parece que tenemos a un par de ladrones en nuestras manos. Y van a caer"

Mientras tanto en el parque, Harry y Marv, discutian sobre su próximo gran robo.

"Marv, necesitamos encontrar un lugar para hacer nuestro golpe. No tenemos suficientes herramientas para entrar en una casa o un banco" dice Harry

"¿Que tal un hotel?" pregunta Marv "Los turistas siempre llevan dinero encima"

"No es seguro, podríamos ser descubiertos fácilmente. Necesitamos un objetivo mejor. Algo que tenga mucho efectivo en la víspera de Navidad.

"¿Qué tal las tiendas de dulces? Seguro que los niños compran muchos caramelos para Navidad" sugiere Marv

"Los niños de ocho años roban los dulces, no los compran. Esto es lo que tengo en mente" dice Harry mostrando un periodico con el nombre "Jugueteria Duncan"

Mientras tanto Hans y Monique salian del taxi y contemplaban la juguetería Duncan, al entrar vieron maravillados por la amplia selección de juguetes.

"Este es el mejor accidente que nos ha pasado" opina Hans

Mientras Hans y Monique caminan emocionados por los pasillos de la juguetería Duncan, admirando los coloridos juguetes y disfrutando del ambiente festivo, en la sección de casas de juguete, los ladrones Harry y Marv se encuentran escondidos, planeando su robo.

"Mira, Marv. Este es el plan, nos escondemos aqui y esperaremos hasta que la tienda cierre y todos se vayan. A media noche mientras todos estén cenando su pavo navideño, salimos de las casitas, vaciamos la caja y salimos caminando como si fuéramos los dueños" sugiere Harry

"¡Gran plan Harry!" exclama Marv

"Es importante que seamos sigilosos" susurra Harry "No podemos permitir que nos atrapen. Si todo sale como lo hemos planeado, nos haremos con un buen botín"

De vuelta con Hans y Monique, ambos llegan a la caja para pagar, el Sr Duncan estaba atendiendo la caja registradora.

"Estan de compras solos" pregunta el Sr Duncan al ver a Hans y Monique

"En Nueva York Señor? Tenemos miedo hasta de nuestra sombra" dice Hans inocentemente

"Serian 29 dolares y 50 centavos" dice el Sr Duncan entregandoles los juguetes que habian comprado

"Aqui tiene" dice Hans entregandole el dinero "Que bonita tienda, es la mejor juguetería que yo he visto en mucho tiempo"

"En mi caso es la unica juguetería que yo he visto en mi vida" opina Monique

"No me digas" opina el Sr Duncan "Los niños merecen tener opciones y oportunidades para explorar diferentes tipos de juegos y actividades"

"Lo se, pero como soy el menor de trece hermanos tengo que compartir cosas con ellos" dice Hans

"Y yo nunca he tenido juguetes en mi vida, mi papá es muy exigente, nunca nos ha comprado nada ni a mi ni a mi hermana" dice Monique

El Sr. Duncan escucha atentamente las palabras de Hans y Monique, mostrando comprensión en su rostro.

"Lamento escuchar eso. Todos los niños deberían tener la oportunidad de tener sus propios juguetes y disfrutar de su infancia al máximo. Quiero contarles algo especial. Todas las ganancias de esta nochebuena serán donadas a un hospital infantil" explica el Sr Duncan

Hans y Monique se miran sorprendidos y conmovidos.

"Eso es maravilloso. Aceptaría una donación de mi parte? Tengo estos 20 dólares" dice Hans

"Gracias, de verdad. ¿Saben que? En agradecimiento, les regalaré dos pequeñas tórtolas de cerámica. Cada uno debe quedarse con una como símbolo de eterna amistad" dice el Sr Duncan amablemente.

"De verdad?" preguntan Hans y Monique

"¡Sí, de verdad!" responde el Sr. Duncan con una sonrisa "Es mi forma de agradecerles por su generosidad y por apoyar la causa. Las tórtolas simbolizan la amistad duradera, y espero que cada vez que las vean, recuerden este momento especial"

Hans y Monique se emocionan aún más y agradecen al Sr. Duncan con entusiasmo. Recogen las pequeñas tórtolas de cerámica con cuidado, admirando su belleza y significado y se despiden del señor Duncan.

Al salir de la tienda, comienzan a hablar sobre su siguiente destino en Nueva York.

Sin embargo detrás de ellos, Harry y Marv seguían hablando de su plan.

"Entonces ese es mi plan, nuestro robo no puede fallar" dice Harry

Mientras continuaban conversando, Hans y Monique captaron fragmentos de una conversación que provenía de detrás de ellos. Se volvieron lentamente y se dieron cuenta de la presencia de los dos ladrones. Una mirada de preocupación se cruzó entre ellos, sabiendo que debían actuar rápidamente para escapar de los peligrosos delincuentes.

Sin perder tiempo, Hans y Monique comenzaron a alejarse lentamente, pero sus movimientos no pasaron desapercibidos para Harry, quien junto con Marv, decidió seguirlos. La tensión aumentaba mientras ambos chicos se veían obligados a correr por las concurridas calles de la ciudad, tratando de dejar atrás a sus perseguidores.

La persecución se volvió caótica, con Hans y Monique esquivando hábilmente a los transeúntes mientras intentaban encontrar una forma de perder a los ladrones. A medida que se adentraban en la multitud, el corazón les latía con fuerza, conscientes de que cada segundo contaba para su seguridad.

Finalmente, llegaron al Hotel Plaza, donde el gerente los esperaba en el vestíbulo. Agotados y sin aliento, se acercaron a él en busca de ayuda.

"¡Ayuda! ¡Nos están persiguiendo!" exclamó Hans, en un tono desesperado.

"¿Qué sucede? ¿Las tiendas rechazaron su tarjeta de crédito robada?" preguntó con sarcasmo, arrebatándole la tarjeta a Hans de la mochila antes de añadir: "Vamos a ver qué tiene que decir la policía sobre esto".

Monique, en un intento por no perder tiempo, rápidamente tomó la mano de Hans y lo arrastró hacia el interior del hotel. La sensación de estar atrapados se intensificó al darse cuenta de que el gerente del hotel también los perseguía, en lugar de brindarles ayuda. Confundidos y ansiosos por encontrar una salida, corrieron a través del lobby del hotel, esquivando al personal y buscando desesperadamente algún lugar donde puedan ocultarse.

Finalmente, lograron llegar al elevador y pulsaron el botón para subir a su habitación. Mientras esperaban, se tomaron un breve momento para recuperar el aliento y evaluar la situación. Agradecieron en silencio haber logrado escapar de los ladrones y del gerente del hotel.

No obstante, conscientes de que aún se encontraban en peligro, Hans aprovechó la oportunidad para reunir provisiones del refrigerador del minibar.

"No más vacaciones así, nos vamos a casa" susurró mientras guardaba apresuradamente unas galletas en su mochila.

Justo en ese momento, las puertas de las escaleras se abrieron, revelando al gerente del hotel acompañado por el botones Cecilio, la recepcionista y dos guardias de seguridad. Hans y Monique se sorprendieron al escuchar que se acercaban, pero antes de que pudieran reaccionar, Monique rápidamente encendió el televisor de la habitación, reproduciendo la película que habían estado viendo la noche anterior, con el volumen lo suficientemente alto como para confundir al personal del hotel.

"¡Alto ahí!" exclamó enérgicamente el hombre en la pantalla de televisión.

El personal se detuvo abruptamente, creyendo que había un huésped presente.

"Es el conserje, señor" comentó el gerente del hotel, tratando de explicar la situación.

"Ya sé que eres tú. Te huelo desde que entras al ascensor" respondió el hombre en la pantalla, con una voz intimidante. "¿Estuviste aquí anoche también, no?"

El gerente, tratando de salvar la situación, balbuceó:

"Eh... no sé de qué está hablando. Yo no estuve aquí anoche".

"Estuviste aquí, y besuqueándote con mi hermano", acusó el hombre en la pantalla, desatando una serie de miradas de sorpresa entre los empleados del hotel.

"Eh señor... comete un error" dice el gerente

"No me digas" respondió el hombre sarcásticamente "Te besuqueas con todo el mundo: Con Rafi, Al, Leo, aquel cojo del piso 32, Gil, Bernardo, con Cliff"

Justo uno de los oficiales que por mera coincidencia se llamaba Cliff se sorprendió ante esa declaración cuando todos voltearon a verlo.

"No, no es cierto" juraba el oficial Cliff

"Podría seguir toda la noche, amorcito" dice el hombre en la pantalla

"Eh, señor... es un malentendido, estamos buscando a unos niños" intentó explicar el gerente, desesperado.

"Está bien, yo te creo, pero mi metralleta no. Ahora, de rodillas y dime que me amas", ordenó el hombre en la pantalla, con un tono amenazante.

A regañadientes, el gerente y el resto del personal se arrodillaron, tratando de complacer al hombre desconocido.

"Señor, lo amo" murmuró el gerente, sintiéndose absurdo por la situación.

Mientras tanto, Hans y Monique se encontraban en la habitación contigua, luchando por contener la risa ante la escena que presenciaban. Parecía que habían logrado engañar al personal del hotel, al menos por el momento.

La voz en la pantalla continuó

"Tienes que hacerlo mejor que eso" exclamó él hombre en la pantalla, aún no muy convencido.

"Lo amamos" dijeron los empleados del hotel al unísono sonando como unos completos idiotas y sintiéndose cada vez más ridículos.

"Talvez sea un demente, pero te creo, por eso voy a dejarte ir, y para antes de que cuente tres, quiero que saques tu horrenda, coqueta, mentirosa y traicionera cara de mi vista" advirtió el hombre, con un tono amenazante.

Espantados, los empleados intentan salir del cuarto mientras que Hans y Monique escapan por la puerta trasera del cuarto.

"Uno! dos!" grita el hombre en el televisor y empieza a disparar su metralleta mientras reía como un maníaco.

Hans y Monique quienes habían salido por la puerta de atrás veían como los del personal del hotel habían caído en la broma y se mantenían agachados en el suelo.

"Tres, ¡feliz Navidad, inmundo animal y feliz año nuevo!" exclamó el hombre en el televisor disparando una ultima vez

"No salgan de sus habitaciones, ¡es una emergencia! ¡Un huésped muy loco con un arma!", gritaba el gerente, en un intento desesperado por mantener a salvo a los demás huéspedes.

Hans y Monique, manteniéndose en silencio y con la adrenalina corriendo por sus venas, salieron por las escaleras de emergencia del hotel y cuando creyeron que alfin habían escapado, fueron atrapados por los ladrones Harry y Marv quienes los estaban esperando en la puerta trasera del hotel.

"Ya los tengo" dice Harry agarrandolos de la ropa "Vengan aca"

Con Hans y Monique en su poder, Harry y Marv los llevaron por el callejón, sin soltarlos en ningún momento.

"Pensábamos que teníamos una racha de mala suerte tras pasar varios meses en la cárcel", comentó Harry.

"Sí, escapamos de ese hoyo y estamos bien. Y seremos aún mejores. Esta noche, a medianoche, vamos a saquear la juguetería Duncan. Cinco pisos llenos de dinero en efectivo", añadió Marv con entusiasmo.

Sin que los ladrones lo supieran, Hans estaba grabando sus voces en su grabadora.

"Después conseguimos dos pasaportes falsos y..."

"¡Marv, cállate!", lo reprendió Harry bruscamente.

"¿Qué importa? Estos dos chicos no van a hablar con nadie, podrían terminar durmiendo con los peces" respondió Marv con una risa maliciosa.

"Vamos a llevarlos al túnel, me sentiré mas tranquilo cuando los deje tiesos" dijo Harry

Cuando llegaron a un cruce peatonal, Monique aprovechó el descuido de sus captores y tomó desprevenida a la mujer que estaba frente a ella, agarrándole el trasero. La mujer se volteó indignada y, pensando que Marv era el responsable, le propinó un fuerte golpe en el rostro.

"¡Fue él!" exclamó Monique, señalando a Harry.

"¡¿Yo qué?!" protestó Harry antes de recibir el golpe de la enfurecida mujer.

Hans y Monique aprovecharon la oportunidad para escapar y salieron corriendo a toda prisa.

"¡Rápido por ellos!" gritó Harry, todavía en el suelo.

Harry y Marv se levantaron rápidamente y los persiguieron, pero los perdieron de vista en Central Park.

"Debimos descuartizarlos en cuanto pudimos" se lamentó Harry "No quisiera dar ese golpe con esos niños sueltos"

"¿Que pueden hacer?" pregunto Marv "Los niños son debiles"

"Estos no lo parecen, y menos esa niña rubiecita" opina Harry

"Pero están solos en el parque, los niños tienen miedo en el parque" argumentó Marv

"Si, he oido de adultos que entran ahi y no salen vivos" opino Harry maliciosamente

Convencidos de que tenían la situación bajo control, Harry y Marv se dirigieron de regreso a su plan original. No tenían idea de que Hans y Monique escondidos detrás del espeso arbusto.

Mientras tanto, en Hawaii, la sala de estar de la habitación de hotel estaba sumida en un ambiente de desánimo. Los padres de Hans, junto con sus hijos, se encontraban sentados en el sofá, desanimados por la constante lluvia que golpeaba las ventanas. Al otro lado de la habitación, el padre de Monique y su gemela Angelique compartían la misma sensación de frustración.

"No puedo creer que haya estado lloviendo desde que llegamos aquí. Nuestras vacaciones navideñas en Hawaii se están convirtiendo en un desastre" opinó Grant con un suspiro.

Justo en ese momento, el teléfono de la habitación comenzó a sonar. Ingrid se apresuró a contestar y su rostro se transformó en sorpresa mientras escuchaba al encargado de seguridad del aeropuerto de Hawaii al otro lado de la línea.

"¿Qué? ¿Cómo es posible? No puede ser..." preguntó Ingrid, perpleja.

El resto de la familia se levantó del sofá y se acercó a Ingrid, expectantes.

"¿Qué sucede? ¿Quién llama?", preguntó Klaus con preocupación.

"Es el encargado de seguridad del aeropuerto de Hawaii. Han encontrado a Hans y Monique en Nueva York", reveló Ingrid, dejando a todos sorprendidos y confundidos.

Los miembros de la familia se miraron entre sí, tratando de asimilar la noticia inesperada.

"Deben estar asustados. No son delincuentes", intercedió Ingrid, dirigiéndose al encargado del aeropuerto.

"¿Qué?" preguntó Klaus, confundido por la revelación.

"Usaron tu tarjeta en el hotel Plaza" explicó Ingrid a Klaus destacando la gravedad de la situación.

"¿Y los tienen?" preguntó Klaus, preocupado por la seguridad de su hijo y de Monique

"No, parece que huyeron después de que los descubrieron con la tarjeta" informó Ingrid dejando a todos boquiabiertos.

"¡Esto es inaceptable! ¿Cómo pueden hacer algo así?" exclamó el padre de Monique, indignado por la irresponsabilidad de su hija.

La llamada telefónica llegó a su fin y un silencio abrumador invadió la habitación mientras cada miembro de la familia procesaba la noticia impactante.

"Bien, está claro que nuestras vacaciones en Hawaii han sido arruinadas. Pero, ¿qué tal si le damos un giro radical a esto? Vamos a Nueva York. Encontraremos a Hans y Monique y pondremos fin a esta locura", propuso Ingrid, con determinación en su voz.

La sala de estar se llenó de una nueva energía, reemplazando el desánimo anterior. Los padres y los hermanos de Hans se pusieron en marcha, preparándose para un viaje improvisado y lleno de aventuras en la Gran Manzana, dispuestos a encontrar a sus hijos y traerlos de vuelta a casa.

De vuelta con Hans y Monique, la noche había caído en Nueva York cuando finalmente llegaron al hospital infantil que el Sr. Duncan les había mencionado horas antes. Un niño curioso los observaba desde una de las ventanas, despertando su determinación aún más.

"Todas las ganancias de esta nochebuena serán donadas a un hospital infantil" resonó la voz del Sr. Duncan en sus mentes, recordándoles el noble propósito detrás de su misión.

"A medianoche, vamos a saquear la juguetería Duncan. Cinco pisos llenos de dinero en efectivo" resonó ahora la voz de Marv en sus mentes

"Podrán meterse con otros, pero no se metan con un niño en Navidad" murmuró Hans, dejando claro que, a pesar de sus propios problemas, no permitiría que la codicia arruinara el espíritu navideño de los más pequeños.

Hans y Monique pusieron su plan en marcha. Después de abandonar el hospital, se dirigieron a un edificio abandonado y se colaron a través de un conducto de ventilación. Durante las siguientes horas, trabajaron arduamente para instalar una gran cantidad de trampas ingeniosas por todo el lugar.

Con cuidado y precisión, colocaron cables, dispositivos de alarma y obstáculos ocultos en cada esquina. Aprovecharon su conocimiento de los juegos y las películas de aventuras para crear un verdadero laberinto lleno de sorpresas desafiantes para cualquier intruso que se atreviera a entrar.

Monique colocó un hilo en la entrada principal. Hans, por su parte, conecto un generador eléctrico a un lavamanos,

Trabajaron en silencio, concentrados en cada detalle, asegurándose de que su ingeniosa trampa fuera lo suficientemente efectiva para frenar a los ladrones.

Finalmente, cuando todas las trampas estuvieron en su lugar, Hans y Monique se miraron, satisfechos con su trabajo.

Mientras tanto, en el Hotel Plaza, las familias de Hans y Monique finalmente habían llegado. El gerente del hotel, consciente de la situación y queriendo mostrar empatía, intentaba ser amable con ellos. Sin embargo, Ingrid estaba demasiado enfadada como para aceptar cualquier intento de cordialidad.

"Que clase de hotel deja registrarse a dos niños solos?" preguntó Ingrid con furia evidente en su voz.

"Los niños dijeron una historia muy convincente" argumentó la recepcionista, tratando de defenderse.

"¿Pero que clase de idiotas incompetentes trabajan aquí?" reclamó Ingrid, expresando su frustración.

"Los mejores de nueva york" aseguró la recepcionista con una sonrisa forzada, aunque por dentro se sentía humillada.

"¿Que fue lo que hicieron cuando descubrieron que la tarjeta era robada?" preguntó Klaus, tomando una postura más calmada en contraste con Ingrid.

"Yo fui quien los descubrió" fanfarroneó el gerente del hotel

"Y porque dejo que se fueran?" pregunto ahora el padre de Monique

"Porque cuando intentamos detenerlos corrieron" argumentó el gerente.

"Porque los asustaron" dijo Klaus señalando el enfoque incorrecto del personal del hotel.

"¡No quiero escuchar sus excusas! ¡Es víspera de navidad y por su culpa mi hijo y su amiga están perdidos en esta gran ciudad! ¡Deberían haber garantizado su seguridad y ahora tengo que lidiar con esto!", continuó Ingrid reclamando, sin disminuir su ira.

"A mi me dijeron que eran novios" intervino la recepcionista, tratando de ofrecer información adicional.

"Podría llevarnos a nuestro cuatro por favor?" solicitó Klaus, buscando poner fin a la discusión y comenzar a planificar la búsqueda.

"Si señor" dijo el botones Cecilio

"Yo iré a la estación de policía" anunció Klaus, tomando la iniciativa.

"No! yo voy a salir a buscarlos, Klaus!" exclamó Ingrid con determinación en su voz.

"Con todo respeto señora, su hijo y su amiga estan perdidos en una de las ciudades mas grandes del mundo" dijo el gerente empeorando aún más la situación con sus palabras insensibles.

"No se meta en esto por favor" pidió Klaus, tratando de calmar la tensión.

"Lo siento" dijo el gerente del hotel sintiéndose avergonzado por su comentario.

"Gracias dijo Klaus y volteo a ver a Ingrid "No creo que sea buena idea que empieces a dar vueltas por todo Nueva York sola"

"Si nuestro hijo y Monique pueden hacerlo yo también puedo, y como estoy ahora ningún criminal o asaltante se puede meter conmigo" respondió Ingrid con determinación en su voz.

"Señora, aqui en Nueva York hay cientos de rufianes armados y están co..." El gerente no pudo terminar de hablar debido a la fuerte bofetada que Ingrid le dio en la cara. Aguantando las lágrimas de la humillación por el golpe, el gerente dijo: "Abríguese bien, hace mucho frio"

La medianoche había llegado y Hans y Monique se dirigían hacia la juguetería Duncan, llevando consigo una cubeta y una tabla de madera.

Mientras tanto, dentro de la juguetería, que ya estaba cerrada, Harry y Marv salían de las casas de juguetes, aprovechando la oscuridad.

"¿Qué esperas, Marv?", preguntó Harry asomando la cabeza por la ventana de la casita.

Ambos ladrones se dirigieron hacia la caja registradora, sacando picos de sus abrigos al llegar.

"Lo logramos, Marv", dijo Harry con una sonrisa de satisfacción.

Harry abrió la caja registradora, mientras que Marv abría la caja donde había varios billetes. La emoción se reflejaba en sus rostros mientras contaban el dinero robado.

"Es tanto dinero que no puedo ni contarlo", decía Marv, guardando el dinero en una bolsa.

"No puedo creer que hayamos malgastado tanto tiempo robando casas, Marv", respondió Harry, reflexionando sobre sus acciones pasadas.

Mientras tanto, afuera de la juguetería, Hans y Monique observaban la escena con cautela. Con determinación en sus ojos, colocaron estratégicamente la cubeta y la tabla cerca de la ventana.

"Increíble. Somos fugitivos de la ley, tenemos este dinero y nadie se ha enterado todavía", comentó Marv, disfrutando de su victoria momentánea.

En ese momento, Hans y Monique tocaron la ventana, llamando la atención de los ladrones.

"¡Son ellos!", gritó Harry al reconocer a los dos niños.

Hans aprovechó el momento y tomó una foto de los ladrones con su cámara, capturando evidencia incriminatoria.

"¡Nos ha tomado una foto!" exclamó Harry, preocupado por las consecuencias de su acción.

"¿Salí bien peinado?", preguntó Marv aturdido por el flash de la cámara y tratando de mantener la calma en medio de la situación.

Hans tomó otra foto como respaldo y, junto con Monique, retrocedieron unos pasos, listos para su siguiente movimiento.

Luego, fue el turno de Monique, quien sacó un ladrillo con una carta pegada.

"Señor Duncan, espero que vea esto", dijeron Hans y Monique al unísono, decididos a llamar la atención del dueño de la juguetería.

"AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH" gritó Harry al ver que su exitoso robo se iba a convertir en un momento de pánico y riesgo.

Acto seguido, Hans y Monique arrojaron el ladrillo hacia la ventana. El ladrillo impactó con el vidrio y, atravesándolo, este se rompió en miles de pedazos, provocando un fuerte ruido que activó la alarma de seguridad. En medio del caos, Hans y Monique se dieron cuenta de que su acción había tenido éxito.

Mientras tanto, dentro de la juguetería, Harry y Marv, sorprendidos por el sonido ensordecedor de la alarma, seguían con la bolsa en las manos. Hans y Monique habían preparado una trampa ingeniosa.

"El dinero, el dinero!" grito Harry pasando sobre el mostrador mientras se adelantaba para salir hacia afuera

"Ya voy! Ya voy!" exclamo Marv terminando de guardar el dinero.

"Los voy a hacer pedazos!" exclamo Harry

Harry salto y cayó en un lado de la tabla que había sido estratégicamente colocada en el suelo.

"Aquí voy", exclamó Marv mientras saltaba fuera de la tienda y aterrizaba en el otro extremo de la tabla.

La tabla actuó como una palanca, lanzando a Harry por los aires hasta que finalmente cayó sobre el parabrisas de un auto cercano que estaba estacionado.

"Harry?", preguntó Marv preocupado mientras se apresuraba a socorrer a su compañero. "¡Eso fue espectacular!"

"Malditos niños" murmuraba Harry, recuperando el aliento que había perdido por el impacto.

En ese preciso momento, Hans y Monique aprovecharon la oportunidad y se burlaron de los ladrones.

"¡Muchachos! ¿Otra foto?" preguntó Hans con sorna, sacando otra foto de los desconcertados Harry y Marv.

Sin perder tiempo, Hans y Monique se echaron a correr del lugar, con Harry y Marv persiguiéndolos por las calles de Nueva York. La adrenalina llenaba el aire mientras los jóvenes utilizaban su agilidad y astucia para mantenerse un paso por delante de los ladrones.

Finalmente, llegaron al edificio abandonado donde habían colocado las trampas, y subieron de nuevo por el conducto de ventilación hasta llegar al techo. Desde allí, observaron a Harry y Marv buscándolos en vano.

"¿A dónde se fueron?" preguntó Marv, mirando a todos lados con desconcierto.

"¡Aquí estamos! ¡Vengan por nosotros!", dijo Hans, sacándoles otra foto para burlarse de ellos.

"Ah, ellos", murmuró Marv.

"Espérate, espérate" lo detuvo Harry "Ya hemos subestimado demasiado a estos ratoncillos miserables".

"Pero ni siquiera están en sus casas, están huyendo asustados. No tienen a dónde ir" argumentó Marv, intentando justificar la situación.

"¿Me dejas pensar, por favor?" pidió Harry, exasperado.

Harry dio un paso al frente y miró fijamente a Hans y Monique en el techo del edificio.

"¡Niños!" exclamó Harry.

"¿Sí?" respondieron Hans y Monique.

"Lo que más deseo en este momento es darles un tiro en la cabeza, pero liquidar a dos niños no significa nada para mí. Tenemos prisa, así que haré un trato", propuso Harry, intentando negociar. "Solo arrojen la cámara y no les haremos daño. Y no volverán a saber de nosotros".

"¿Lo prometen?" preguntaron Hans y Monique, fingiendo creerles.

"Lo prometemos" dijo Harry esperando ganarse su confianza.

Hans y Monique fingieron que les arrojarían la cámara, pero en lugar de eso, lanzaron un ladrillo que impactó en la cabeza de Marv.

"Droit dans la tête!" exclamó Monique triunfante.

"¡Niños astutos! ¿Quieren arrojar ladrillos? ¡Lancen otro!" los retó Harry, enojado por la astucia de los jóvenes.

Hans y Monique lanzaron otro ladrillo, impactando nuevamente en la cabeza de Marv.

"¡Niños groseros! ¿No saben hacer otra cosa? ¡Están liquidados!" gritó Harry, frustrado.

Pero Hans y Monique no se amedrentaron. Lanzaron otro ladrillo, golpeando una vez más a Marv.

"¿Qué? ¿Ya no tienen otro?", preguntó Harry, desafiante.

Hans y Monique solo los miraron, haciéndoles creer que ya no tenían más ladrillos.

"Harry?" preguntó Marv desde el suelo confundido por la falta de ataques.

Entonces, para sorpresa de Harry y Marv, Hans y Monique lanzaron un cuarto ladrillo, impactando nuevamente en la cabeza de Marv.

"¡Se acabó! ¡No van a arrojar otro!", exclamó Harry, resignado a la realidad de la situación.

Mientras Harry buscaba otro camino para entrar al edificio por la puerta trasera, Marv se reincorporaba de los golpes con los ladrillos y se dirigía hacia la puerta principal. Sin embargo, al jalar de la perilla, una engrapadora previamente colocada en la puerta se activó, lanzando una grapa que impactó en su pierna, seguida por otra en su trasero y una tercera en su nariz. Marv se retorcía de dolor mientras intentaba quitarselas del cuerpo.

Mientras tanto, Harry se acercaba a la puerta trasera del edificio abandonado, pero una bolsa llena de herramientas que estaba pegada en el techo se abrió de repente, haciendo que todas las herramientas cayeran sobre su cabeza.

De vuelta con Marv, finalmente logró quitarse las grapas y, con una patada, logró abrir la puerta principal con una patada.

"Harry! Ya logre entrar, son mios!" grito Marv creyendo tener la delantera.

Sin embargo, no se percató de un hoyo que había justo frente a él y cayó de cara contra el suelo, provocando una caída espectacular.

Mientras tanto, Harry logró entrar al edificio y, uno a uno, encendió los focos del edificio. A medida que los focos se iluminaban, Harry se sentía más confiado en su búsqueda.

"Esta vez no se salen con la suya" murmuraba Harry.

De vuelta con Marv, tras su caída, logró levantarse, pero al caminar piso un hilo invisible en el suelo y el librero con botes de pintura le cayó encima, asqueado por el sabor de la pintura se levanto y busco con que limpiarse, había encontrado un lavamanos cercano, pero este era el que estaba conectado al generador eléctrico y al agarrar las manillas empieza a electrocutarse, Hans y Monique suben el voltaje para torturarlo un rato, hasta que piensan que es suficiente y apagan el generador y Marv sintiendo la electricidad recorrer su cuerpo cae hacia atras.

De vuelta con Harry mientras enciende los focos del edificio, uno le prende fuego al gorro que traia sin que se de cuenta, Harry al ver el fuego en un espejo se acerca a un inodoro creyendo que el agua que había lo apagaría, pero este tenia un liquido inflamable que causo el efecto contrario y una explosión retumbó por el edificio.

De vuelta con Marv, mientras se tambaleaba e intentaba recuperarse de esa fuerte descarga eléctrica se encontró con una cuerda que conducía al techo. Sin pensarlo dos veces, Marv tiró de la cuerda, pero para su desgracia, esta estaba amarrada a un costal de cemento que cayó directamente sobre él, dejándolo atrapado bajo su peso.

Marv trató de levantarse nuevamente y, en su intento, encontró otra cuerda que colgaba desde el techo. Sin saberlo, la cuerda estaba atada a otro objeto pesado. Al tirar de la cuerda, el costal de cemento se soltó y cayó directamente sobre el, dejándolo completamente inmovilizado.

"Voy a matar a esos niños" murmuró Marv

La situación se había vuelto cada vez más caótica para ambos ladrones, con contratiempos tras contratiempos mientras intentaban atrapar a Hans y Monique. Sus propios planes se estaban volviendo en su contra, dejándolos en situaciones peligrosas para ellos y cómicas para Hans y Monique.

Creando una torre de objetos, Marv logró subir del sótano y se encontró con Harry, quien tenía la cara cubierta de polvo negro por la explosión.

"¿Ya se rinden?" preguntó Hans desafiante.

"Nunca" gritó Marv con determinación.

"Empiecen a rezar todo lo que se sepan" exclamó Harry, intentando asustar a los jóvenes.

"Y espero que sus papás les regalen una tumba en Navidad" agregó Marv, intentando ser intimidante.

Hans y Monique subieron rápidamente por las escaleras, seguidos de cerca por Harry y Marv. Sin embargo, no contaron con que Hans y Monique les arrojarían un armario lleno de herramientas por la escalera, lo que los hizo caer de nuevo al sótano.

Después de reorganizar su torre de objetos, Harry y Marv continuaron su camino y finalmente llegaron al techo del edificio.

"¿A dónde se fueron?" preguntó Marv, confundido.

"Aquí abajo, idiotas", respondieron Hans y Monique desde la entrada del edificio, revelando que habían bajado por una cuerda.

"¡Es mi venganza, niños!", gritó Marv y les arrojó un ladrillo, pero falló el objetivo.

"Sígueme, Marv" ordenó Harry preparándose para descender por la cuerda.

Mientras descendían, Marv se percató de un detalle.

"¿Te pusiste loción, Harry?", preguntó Marv, notando un olor extraño.

"Esto no es loción, es combustible. Esos niños mojaron la cuerda con combustible" explicó Harry.

"¿Y para qué mojarían la cuerda con combustible?" cuestionó Marv, confundido.

Justo en ese momento, Monique prendió un encendedor y lo acercó a la cuerda. La cuerda se incendió rápidamente, provocando que Harry y Marv no pudieran mantenerse agarrados y cayeran al suelo.

Mientras tanto, Hans y Monique aprovecharon la oportunidad para escapar corriendo por la calle. Llegaron a un teléfono público y llamaron al 911, alertando a la policía sobre la ubicación de los ladrones.

"Los que robaron la juguetería Duncan están en el parque, busquen los fuegos artificiales", informó Hans al operador del 911 y colgó.

Justo en ese momento, Hans y Monique voltearon y vieron que los ladrones se acercaban rápidamente hacia ellos.

"Vengan por nosotros, acabamos de llamar a la policía", gritó Monique, intentando asustarlos.

Hans y Monique corrieron hacia el parque. Sin embargo, sus planes se vieron frustrados por una capa de hielo en el suelo, haciéndolos resbalar y caer desamparadamente.

"¡Ahora los roles han cambiado!", se burló Marv, acercándose lentamente junto a Harry, sus rostros llenos de malicia y triunfo.

"¿Les gusta el hielo, niños?", preguntó Harry con una sonrisa siniestra, disfrutando cada momento de su cruel juego.

Entre risas macabras, Harry y Marv se apresuraron a levantar a Hans y Monique, sometiéndolos a su voluntad y llevándolos a un oscuro túnel ubicado en el corazón de Central Park. La desesperación se apoderó de los jóvenes mientras eran arrastrados hacia lo desconocido, sus pensamientos centrados en la esperanza de que la policía llegara a tiempo para salvarlos.

Marv y Harry arrastraron a Hans y Monique hasta el oscuro túnel en el corazón de Central Park. La tensión en el aire era palpable mientras los delincuentes se regodeaban en su malicia.

"No debieron meterse con nosotros niños, somos muy malos" dijo Harry en forma macabra

En ese momento Harry saco una pistola de su bolsillo y les apuntó a Hans y a Monique.

"Yo no termine la escuela, y ustedes tampoco" dijo Harry a punto de jalar el gatillo.

Justo cuando la situación parecía perdida, un impacto contundente resonó en el túnel. Marv y Harry cayeron al suelo, noqueados por una gran piedra. Para sorpresa de Hans y Monique, la persona detrás de este acto de valentía era Ingrid, quien finalmente los había encontrado.

"¡Mamá!", exclamó Hans, con alivio en los ojos.

Ingrid los abrazó con fuerza, aliviada de tener a su hijo y amiga a salvo.

En medio de ese cálido abrazo, un pensamiento repentino cruzó la mente de Monique. Recordó los fuegos artificiales que Hans llevaba en su mochila.

"¡Los fuegos artificiales!" exclamó Monique.

Hans asintió con rapidez. "¡Tienes razón!"

Monique se encargó de encender los fuegos artificiales. Y de un momento a otro los destellos de colores llenaron el cielo nocturno mientras los fuegos artificiales estallaban con fuerza, creando una señal visible desde la distancia.

En ese preciso momento, los destellos atrajeron la atención de los agentes de policía que acababan de llegar.

"Parecen las fiestas patrias" opino un policía saliendo de la patrulla.

Los policías llegaron justo a tiempo para encontrar a Harry y Marv en el suelo, junto con la evidencia que Hans había tomado en la juguetería y afuera del hotel. Los delincuentes fueron detenidos y llevados bajo custodia.

Mientras tanto, Hans y Monique, junto con Ingrid, se reunieron en un lugar seguro y hablaron sobre cómo había sido posible el reencuentro.

"¿Cómo nos encontraste, mamá?", preguntó Hans.

Ingrid sonrió y respondió: "Los encontré mientras recorría la ciudad en busca de ustedes".

Monique miró a Ingrid con admiración pensando si su propia padre también hubiera hecho lo mismo. "Gracias por salvarnos la vida".

Juntos, se abrazaron nuevamente, agradecidos por su reencuentro y decididos a reconstruir su vida después de esa aterradora experiencia.

"Donde estan los demas?" pregunto Hans refiriendose a su padre y hermanos mayores.

"En el hotel, tampoco les gustaron las palmeras" explicó Ingrid mientras regresaban al hotel plaza.

FIN DEL FLASHBACK

"Entonces así fue?" pregunto Chandler a su madre "Tu y el tío Hans atraparon a esos ladrones?"

"No tanto así, mas bien los dejamos fuera de combate para que la policía los atrapara" concluyó Monique

"¿Y todavía conservan las tórtolas?" pregunto Amelie

"Oui, hija" dijo Monique enseñando la suya en el cuello de su gabardina "Y tu tío Hans sigue teniendo el suyo"

"No crees que fue un poco violento esa tortura que les hicieron a esos ladrones?" pregunto Robert

"Ay por favor, Robert, ¿De cuando acá es violento arrojarles ladrillos a unos matones o electrocutarlos?" pregunto Monique somo si fuera la cosa mas normal del mundo.

Chandler frunció el ceño, pensativo ante las acciones de su madre. "Bueno, supongo que fue en defensa propia, pero aún así, suena bastante intenso".

Amelie asintió, mirando a su madre con curiosidad. "¿Cómo se siente hacer justicia por cuenta propia, mamá? ¿No te asusta?"

Monique suspiró, reflexionando sobre sus acciones. "No diré que no fue aterrador, querida. Pero a veces nos vemos obligados a tomar medidas drásticas. Hans y yo logramos deducir que esos ladrones eran medio idiotas y por eso hicimos esas trampas, solo asegurarnos de que cayeran y luego fueran capturados y no pudieran dañar a nadie más, creo que me sirvió de experiencia cuando me convertí en soldado".

Robert se mantuvo pensativo por un momento antes de responder. "Entiendo tu punto de vista, mi Bellerose, pero todavía me preocupa el hecho de que asumieran el papel de la justicia teniendo tan solo doce. Tenemos un sistema legal para lidiar con estos casos".

Monique le dio una mirada seria a Robert. "Lo sé, cariño. Y siempre he sido defensora de la justicia a través de los canales adecuados. Pero en ese momento, estábamos en una situación de vida o muerte. No había tiempo para esperar. Necesitábamos protegernos a nosotros mismos y a nuestra familia".

La familia se miró entre sí, sintiendo la unidad y el aprendizaje que habían experimentado juntos. Aunque había habido momentos de tensión y duda, habían crecido como familia y habían aprendido valiosas lecciones sobre la justicia, la confianza y el cuidado mutuo.

ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO ESTE CAPITULO, TODO EL FLASHBACK DE HANS Y MONIQUE ESTA INSPIRADO EN MI PELICULA NAVIDEÑA FAVORITA "MI POBRE ANGELITO 2: PERDIDO EN NUEVA YORK" DESDE HACE TIEMPO QUERIA HOMENAJEAR ESA PELICULA EN ESTA HISTORIA, Y EN ESE CAPITULO SE DIO LA OPORTUNIDAD.

ACTUALIZARÉ LO MAS PRONTO QUE PUEDA, LOS VEO LUEGO...