NO ME LO DIGAN, ME TARDE, TANTO QUE YA ESTAMOS A POCAS SEMANAS DEL ESTRENO DE MI VILLANO FAVORITO 4 E INTENSAMENTE 2, NO SE AGOBIEN, YA ANDO VIENDO COMO JUSTIFICAR CIERTOS DETALLES DE ESA PELICULA PARA ESTE FIC, LO IMPORTANTE ES QUE CON EL SEGUNDO AVANCE LANZADO HACE UNOS DIAS, YA TENGO UNA IDEA MAS CLARA DE LO QUE VEREMOS, GRU Y LUCY YA TENDRAN UN HIJO AL PARECER LLAMADO GRU JR Y NO KADEN (ESO SE PUEDE CAMBIAR EN MI FIC), Y TAMBIEN QUE PIETRASERÓN SALDRÁ DE SU RETIRO PARA AYUDARLOS A CONVATIR AL VILLANO QUE SE ESCAPÓ.

LO QUE AUN NO ME QUEDÓ CLARO TODAVIA ES EL PERSONAJE DE POPPY NI PORQUÉ AHORA LOS MINIONS TRABAJAN EN LA LAV, SI TUVIERA QUE ADIVINAR, CREO QUE NO AGUANTARON A DRU Y SE FUERON, NO LO SE, PERO YA VERÉ QUE AJUSTES HAGO.

Lady Rain Of Crystal Roses: YA SE, KADEN YA ES CANON PERO CON OTRO NOMBRE, YA VERÉ QUE CAMBIOS HAGO EN ESO Y EN LA REESCRITURA Y ESO QUE MENCIONAS DE CAMBIOS PUES... CON LO QUE DICE MARGO TE QUEDARAS PENSANDO EN CIERTOS CAMBIOS QUE PODRÍAN HABER PASADO

Capítulo 56: ¿Que Pasaría Si...?

De vuelta en el presente. Margo, Edith y Agnes se encontraban recostadas en la cama, sus miradas fijas en el techo. La habitación estaba sumida en un silencio cargado de pensamientos, especialmente para Margo y Edith, quienes no podían evitar reflexionar sobre el breve pero significativo tiempo que habían pasado con su madre biológica.

"Voy a extrañar mucho a mamá" suspiró Edith rompiendo el silencio y dejando escapar una pizca de tristeza en su voz que por lo general no era muy común en ella.

Margo, compartiendo el sentimiento de su hermana menor, asintió y agregó con tristeza: "Sí, yo también la extrañaré mucho, tuvo que dar su vida para que tu vinieras a este mundo".

"No entiendo de qué te quejas, Edith", comentó Antonio quien estaba sentado con Zita en una silla cerca de la cama en tono de broma. "Eres idéntica a ella".

Edith giró la cabeza hacia Antonio, un poco molesta por su comentario. "Oye, podre ser su viva imagen, pero eso no significa que yo sea ella", respondió con firmeza.

"Tienes razón, Edith, te verás como tu mamá pero tu tienes tu propia personalidad" dijo Agnes con un tono tranquilizador "Créanme que yo daría lo que fuera por saber como se veían mis verdaderos padres, pero estoy feliz de tenerlas a ustedes, como su mamá dijo: Estábamos destinadas a ser hermanas"

Margo y Edith se sintieron reconfortadas por las palabras de Agnes. Ambas hermanas se dieron cuenta de lo afortunadas que eran de tenerse mutuamente y de contar con el amor y el apoyo de su hermana adoptiva.

"¿Crees que alguno de los universos paralelos de los que Sherman nos habló habremos tenido una vida con nuestra madre y con papá?" preguntó Edith a Margo, con un brillo de curiosidad en sus ojos.

Margo reflexionó un momento, dejando que la idea se filtrara en su mente.

"Es muy probable", comenzó, eligiendo cuidadosamente sus palabras. "Si lo que Sherman nos dijo de que en esos universos alternativos, las posibilidades son infinitas es cierto. Quién sabe si en uno de ellos nuestra madre no murió, y papá no nos abandonó, en teoría tu y yo seguiriamos teniendo los mismos nombres, No sé si en ese universo conoceríamos a Agnes o a Sherman, pero algo de lo que si estoy segura, es que Gru y Lucy no nos habrían conocido ni adoptado. Seríamos completamente ajenos a ellos".

"Me pregunto si en ese universo mi madre seguirá viva", reflexionó Antonio, con un dejo de melancolía en su voz.

La pregunta hizo que un silencio cargado de pensamientos pesados cayera sobre el grupo. Las posibilidades y ramificaciones de los universos paralelos o lineas de tiempo eran fascinantes, pero también desconcertantes y a veces un poco aterradoras.

"Hablando de universos paralelos, ¿dónde está Sherman?" preguntó Agnes, rompiendo la solemnidad del momento al notar la ausencia de su hermano mayor.

"¿No debería haber vuelto ya?" preguntó Edith, preocupada por la tardanza de Sherman.

"Se supone que sí", asintió Margo, con una ligera arruga de preocupación marcando su frente.

Mientras tanto, abajo en la acogedora cocina, Jessica ayudaba a sus padres a poner la mesa para la cena.

"¿De verdad ya no te duele el disparo que recibiste?" preguntó Jared con un tono de preocupación, rompiendo el silencio.

Jessica asintió con una sonrisa tranquilizadora. "Ya no duele tanto, papá" entonces se revisó la zona del cuerpo por donde le dió la bala "Pero sí, me quedará una cicatriz bastante grande"

"Sinceramente te hace lucir aún más atractiva" comentó Henry mirando la cicatriz de Jessica

El elogio hizo que Jessica se ruborizara levemente, agradecida por las palabras de su esposo.

"¿Piensas hacer pública la noticia?", preguntó Janette, con su usual sentido practico refiriéndose al evento que había marcado la vida de Jessica.

"Henry y yo hablamos con un viejo amigo mío que ahora trabaja en las noticias. La noticia se hará pública el lunes por la mañana" reveló Jessica con seguridad.

"¿Te das cuenta de que tu amiga Anna se va a escandalizar cuando se entere, y porque no le avisaste en ese momento?" le señaló Jared, con una mueca pensativa.

Jessica suspiró, reconociendo la validez de la pregunta. "Lo sé, papá. Henry y yo le explicaremos todo a ella y al resto".

"Creo que Gru y Lucy son los que más preguntas nos harán", añadió Henry con una sonrisa cómplice.

"No lo dudo" asintió Jessica con seguridad.

En ese momento, un flashazo repentino iluminó el jardín de la casa, filtrándose por las ventanas de la cocina. Henry y Jessica intercambiaron una mirada significativa; sabían que ese destello solo podía significar una cosa: Sherman había regresado en el Vuelta-Atras después de devolver a Sarah a su época.

Sherman entró en la casa, encontrándose con la efusiva bienvenida de Harmony, quien se abalanzó sobre él con un grito de alegría.

"¡Sherman! ¡Has vuelto!", exclamó Harmony, envolviéndolo en un abrazo apretado.

Sherman sonrió con ternura mientras se liberaba del abrazo. "Ehh... Harmony, no deberías emocionarte tanto", dijo con calma. "Solo me fui unos 40 minutos".

Harmony lo miró con incredulidad. "Pero para mi parecieron horas", admitió, sin poder contener su emoción por tenerlo de vuelta sano y salvo.

Jessica y Henry se acercaron para saludar a Sherman, aliviados de verlo de regreso sin contratiempos.

"Sherman, agradezco mucho que trajeras a Sarah desde el pasado hasta aquí para que conviviera con tus hermanas aunque fuera por un corto tiempo" agradeció Henry acercandose a el.

"Gracias papá, creo que logre mas de lo que planeé" admitió Sherman con una sonrisa. "Ver a Margo y Edith con su madre biológica fue realmente emotivo, y sé que significó mucho para ellas. Aunque fuera por un breve período, pudieron tener ese encuentro y creo que les dio un poco de paz y cerró un capítulo importante en sus vidas"

Jessica asintió y agregó: "Fue un gesto hermoso de tu parte, hijo. Estoy segura de que Sarah apreció mucho poder ver a sus hijas"

"Lo hizo, y me lo agradeció, hasta que dijo que yo era como el hijo que nunca tuvo y nunca tendrá, pero que le hubiera gustado tener" dijo Sherman con orgullo.

"No lo dudo. Pero ahora que Sarah ha vuelto a su propio tiempo, es importante recordar que Margaret y Edith son nuestras hijas y siempre estarán a salvo y amadas en nuestro hogar" dijo Henry con ternura.

"Y Agnes también, por supuesto. Somos una familia, sin importar lo que suceda" añadió Jessica poniendo sus manos en el hombro de Henry y Sherman.

Sherman se sintió reconfortado por las palabras de sus padres. Sabía que había tomado una decisión arriesgada al usar su maquina del tiempo para traer a Sarah del pasado, pero ver la felicidad en los rostros de Margo y Edith hizo que todo valiera la pena. Sabía que, a pesar de las complicaciones y los desafíos, siempre estarían ahí el uno para el otro. Y subió las escaleras.

De vuelta en la habitación, el trío de hermanas continuaba con su conversación, mientras sus miradas se perdían en el techo. El ambiente estaba impregnado de una mezcla de anticipación y reflexión sobre el futuro.

"¿Cómo creen que nos veremos en el futuro cuando tengamos nuestros propios hijos?" preguntó Margo, con una chispa de curiosidad en sus ojos, ansiosa por vislumbrar ese horizonte lejano.

"¿Qué? ¿Ya estás pensando en eso?" cuestionó Antonio, arqueando una ceja ante el comentario de su novia castaña.

"Tranquilo, Antonio", respondió Margo con una risa juguetona. "Aún no estoy lista para eso. Lo que quiero decir es, ¿cómo creen que seremos cuando llegue ese momento y tengamos nuestros propios hijos?"

Zita, sumida en sus pensamientos, compartió su opinión: "A pesar de que ahora soy mitad máquina y mitad humana, todavía conservo mis órganos reproductivos. ¿Me gustaría tener hijos? Si. Quizás uno o dos, aunque no estoy segura de cómo mi cuerpo podría soportarlo".

"Veremos si te permito andar con alguien", intervino Antonio con tono protector, desatando una risa entre las hermanas.

"Yo ya tenía decidido hace años que, si tengo hijos con Antonio, si es niño se llamará Marcus y si es niña, Alexia", declaró Margo con una sonrisa pensativa.

"Yo tal vez no tenga hijos", dijo Edith, con una expresión que sugería una falta de interés en la idea de la maternidad.

"Yo sí quiero hijos, al menos uno", afirmó Agnes, con determinación, demostrando un claro interés en convertirse en madre en el futuro, a pesar de su corta edad y la incertidumbre que ello conllevaba.

"Pues allá ustedes" concluyó Edith, con un gesto de indiferencia.

"Antonio ¿Cómo era tu mamá?" preguntó Anges con curiosidad volteando su mirada hacia Antonio y Zita.

"Bueno, sabes cómo era físicamente porque siempre coloco su foto en el altar del Día de Muertos. Tenía cabello negro muy largo y ojos verdes, igual que Zita" respondió Antonio

"No, no me refiero a eso", aclaró Agnes. "Quiero saber cómo era en su forma de ser, su personalidad".

Hubo un breve silencio, y tanto Antonio como Zita intercambiaron una mirada antes de comenzar a explicar.

"Barbara, nuestra madre, era amorosa, le encantaba vestir de rojo con negro, recuerdo que nos cantaba una canción en italiano para dormir cuando éramos bebés" comenzó Antonio. "Pero también... bueno, era bastante gritona. A veces, incluso cuando se enojaba un poco, hasta papá le tenía un poco de miedo".

Zita asintió y agregó: "Sí, era alguien muy apasionada como toda una española y una italiana. Amaba profundamente a su familia, pero su temperamento podía ser... un poco intenso en ocasiones".

"¿Tan intenso que hasta El Macho le tenia miedo?" preguntó Edith en tono entre burlón y sarcástico "Quisiera ver eso"

Agnes asimiló las descripciones con un interés profundo, tratando de imaginar a la madre de Antonio y Zita a través de esas palabras. Las imágenes que se formaban en su mente tenían tonos vívidos, pero a pesar de su esfuerzo por visualizar a su madre biológica, no pudo evitar que su mente divagara hacia sus propios padres biológicos, de quienes no tenía ningún recuerdo.

Todo lo que Margo le había contado sobre como la encontró afuera del orfanato había sembrado semillas de certeza en Agnes. Había llegado a una dolorosa conclusión: sus padres, habían muerto en aquel fatídico accidente muy probablemente cuando ella apenas tenía unos cuantos días de nacida.

La idea dejó una sensación abrumadora en su corazón. Intentó apartar esos pensamientos, concentrándose en las descripciones de Antonio y Zita sobre su madre biológica. Trató de imaginarse a esa figura materna amorosa, a veces enérgica, pero cada imagen que creaba se desvanecía rápidamente, reemplazada por una incertidumbre persistente sobre sus propios padres, sobre cómo habrían sido, qué rasgos de personalidad podrían haber tenido y cómo habría sido su vida si ellos aún estuvieran presentes.

En ese instante, Sherman entró en la habitación y al ver a sus tres hermanas acostadas en la cama, exclamó con cierto alivio.

"¡Ah! Ahi estaban", exclamó Sherman con una sonrisa al ver a sus hermanas.

Margo y Edith se levantaron rápidamente de la cama al escuchar a Sherman y corrieron a abrazarlo, ansiosas por agradecerle por traer a Sarah, su madre biológica, del pasado para que pudieran conocerla.

"¡Sherman, gracias! No sabes cuánto significa esto para nosotras", dijo Margo con emoción, abrazando a Sherman con gratitud.

Edith asintió con entusiasmo, expresando su agradecimiento, cosa que no era muy común en ella: "Sí, Sherman, es increíble que diga esto pero... Gracias por hacer esto posible".

"No tienen que agradecerme. Saben que no había otra opción. Y saben que haría cualquier cosa por ustedes", respondió Sherman con humildad, reconociendo el impacto positivo que su acción de traer a Sarah desde el pasado para salvar a su madre habia tenido tambien en sus hermanas. Se tomó un momento para observar la expresión de gratitud en sus rostros antes de continuar. "¿Y de qué tanto hablaban?"

"De otros universos", respondió Edith, su mente llena de posibilidades. "¿Se imaginan un universo donde existamos nosotros pero bajo otras circunstancias?"

"¿Cómo qué?" preguntó Margo, ciertamente intrigada por la idea.

"No lo sé... Tal vez... Que papá tenga una relación poliamorosa con mamá y con la mamá de Sherman", sugirió Edith, dejando que su imaginación vuele libremente por territorios bastante desconocidos.

"Eso sería muy raro", comentó Sherman, sintiéndose un poco incómodo ante la idea.

"¡Ay, de qué te quejas?" replicó Edith con una sonrisa juguetona. "Tú estás en una relación poliamorosa con Penny, Riley y Felicity."

Sherman frunció el ceño, tratando de aclarar la situación. "A ver, aclaremos esto. Lo de Penny y Riley sí, pero Felicity solo es mi acosadora", aclaró, esperando poner fin a ese malentendido.

"Uy, sí, claro", bromeó Edith, sin dejar de provocar a su hermano.

"Lo digo en serio", insistió Sherman, con un tono más serio esta vez.

"Pero ya en serio imaginemos por un segundo que papá logró escaparse de Londres con nuestra madre, busco a la tuya y como ambas se llevaron tan bien que papá decidió casarse con las dos" sugirió Edith con un brillo travieso en los ojos.

"La verdad eso sería de las cosas mas bizarras que viviriamos, y mira que Penny y yo ya hemos vivido cosas muuuuy bizarras" intervino Sherman recordando las locas aventuras que el y Penny tuvieron con el Sr Peabody tras dejar su enemistad de lado.

"Sería muy loco tener un papá y dos mamás asi como Andy y Helena" opinó Margo "Aunque...podría ser divertido!

El cuarteto de hermanos comenzó a imaginar la escena en su mente...

En la sala del penthouse donde sus padres Henry y Jessica están vestidos con sus clasicas vestimentas, Henry con su sueter negro con pantalon negro, zapatos negros, saco color marron y bufanda de rayas negro y gris, Jessica con su tipica camisa blanca, moño rojo pantalon negro corto, medias negras, botas negras y un saco color rojo y tambien estaba Sarah con un vestido negro, blusa de tirantes color rosa y botas blancas, los tres tenian en su respectiva mano izquierda un anillo que demostraba su relación como familia poliamorosa.

"Queridas, me siento el hombre más afortunado del mundo al tener a dos mujeres tan hermosas y maravillosas a mi lado" respondió Henry quien en esa imaginación ya no tenía su acento britanico.

"Los tres somos una familia y nadie nos dirá que hacer" respondió Sarah pero con 35 años de edad y sin su acento britanico tampoco "Mis padres no saben la gran vida que he tenido con ustedes lejos de su control"

"Sip y no me arrepiento de nada, Henry y yo teniamos el plan de formar una familia, pero tu, Sarah le agregaste ese toque que ni yo esperaba que le agregarías" respondió Jessica abrazando a Sarah.

"Las amo a las dos" respindió Henry besando primero a Jessica y luego a Sarah "Y ahora llevamos los tres diesisiete años de casados y tenemos cuatro hermosos hijos" finalizó dirigiendo su mirada hacia Sherman, Margo, Edith, Agnes quienes los miraban sonriendo en el sillon de enfrente.

"Esperen un minuto", interrumpió Agnes, sacando a sus hermanos de su fantasía "¿Cómo es que estoy ahí en esa fantasía si se supone que fui adoptada cuando Margo me encontró en la puerta del orfanato de la Srta. Hattie?"

La mirada de Agnes se deslizó entre sus hermanos, buscando respuestas en sus expresiones. Sherman, Edith y Agnes la observaron con sorpresa, mientras Antonio y Zita también dirigían sus miradas hacia Margo, con las cejas ligeramente arqueadas, esperando su respuesta.

"Bueno... tal vez en esa realidad, nuestros padres se toparon con los tuyos por casualidad cuando llegaron a Nueva York, y se volvieron tan amigos que decidieron vivir juntos y... tus padres seguirian vivos", sugirió Margo, tratando de encontrar una explicación plausible.

Pero al notar las miradas escépticas de sus hermanos, Margo no pensó en ese momento de lo descabellada que sonaba su idea. Incluso Antonio y Zita parecían dudar de la viabilidad de su propuesta.

"¿Qué?" preguntó Margo, confundida por la reacción de los demás.

"¿Te das cuenta de lo surrealista y conveniente que suena eso?" cuestionó Antonio, levantando una ceja con escepticismo ante la explicación de su novia.

"¿Y qué si es surrealista mi idea?", se defendió Margo. "Además, sabes como encontré a Agnes siendo una recien nacida en ese orfanato, honestamente no me molestaría si se hubiera vuelto nuestra hermana bajo otras circunstancias"

"Uy si, ¿Como cuales?" preguntó Zita, cruzando los brazos y arqueando las cejas, intrigada por las elucubraciones de Margo sobre una familia compartida.

"Bueno, se me ocurre primero que papá escapó de Londres llevándose a mamá con él..." comenzó Margo a adentrarse en su imaginación, explorando en la posibilidad de como según ella se podría haber formado su familia poliamorosa.

Dentro de su fantasía, Margo visualizó cómo sus padres Henry y Sarah lograron burlar el sistema de seguridad de la mansión de los padres de Sarah en una noche lluviosa, la mansión de los padres de Sarah quedaba atrás, envuelta en sombras y misterio. Sarah, con su barriga de seis meses, suspiró aliviada.

"Lo logramos", murmuró, con una sonrisa de complicidad hacia Henry.

"Si, lo logramos" asintió Henry con alivio "Y dijiste que escapar de ahi era dificil sin ser descubiertos ¿Eh?"

"Bueno... no había pensado en ese punto debil" reconoció Sarah "Tu idea fue brillante", elogió, con admiración en su mirada.

Henry le dedicó una mirada cómplice. "Somos un gran equipo", dijo con cariño.

"¿Y ahora qué?" preguntó Sarah, anticipando los desafíos que les esperaban.

"Lo primero que debemos hacer es encontrar un taxi que nos lleve al aeropuerto", comenzó Henry a planificar. "Iremos a Estados Unidos", anunció con determinación, visualizando un peculiar plan que nunca había cruzado en su mente hasta esa noche y que prometía un futuro lleno de posibilidades para ellos y su futura familia.

Henry y Sarah avanzaron por el campo, la lluvia golpeando su rostro mientras cargaban sus maletas con determinación. Después de horas de caminata, finalmente alcanzaron la carretera y continuaron su marcha, buscando desesperadamente una forma de llegar al aeropuerto.

Entre el ruido de los vehículos que pasaban, lograron detener un camión de carga. Henry se acercó al conductor con una mezcla de ansiedad y esperanza.

"Disculpa, ¿podrías llevarnos al aeropuerto?", preguntó con voz tensa.

El conductor, un hombre robusto con una expresión amigable, los miró con curiosidad.

"Sí, voy para allá a hacer una entrega. Puedo llevarlos sin problemas", respondió con una sonrisa comprensiva.

Henry y Sarah dejaron escapar un suspiro de alivio y gratitud. "¡Gracias, gracias!", exclamaron al unísono, abordando rápidamente el camión.

Durante el trayecto, Henry se sentía más tranquilo al saber que habían logrado escapar de la casa de los controladores padres de Sarah y que ahora estaban juntos, rumbo a un nuevo comienzo en Estados Unidos. Observaba el paisaje pasar por la ventana con una sensación de libertad y esperanza renovadas.

Mientras tanto, Sarah acariciaba su barriga creciente, pensando en el futuro que les aguardaba junto a Henry en Estados Unidos. Imaginaba las oportunidades y posibilidades que tendrían para construir una vida feliz y plena para su futuro hijo o hija. Con una sonrisa en los labios, se aferraba a la idea de un futuro lleno de amor y aventuras junto a su amado Henry.

Mas tarde el camión llegó al aeropuerto y Henry y Sarah bajaron con sus cosas y entraron al aeropuerto, lo primero que hicieron fue ir a la zona de abordaje y Henry revisó entre los destinos algun vuelo a Pennsilvania, terminó encontrando uno que justo iba al lugar al que deseaban ir.

"¡Sarah, aquí está!", exclamó Henry emocionado, mostrándole la pantalla con los detalles del vuelo a Pennsylvania.

"¡Perfecto, vamonos!", respondió Sarah con entusiasmo, asintiendo con la cabeza, sintiendo que finalmente estaban un paso más cerca de su nuevo comienzo juntos, aunque en ese momento tovadía no tenía idea de cual era el plan que tenía Henry para ella.

Henry tomó la mano de Sarah con ternura y la apretó con fuerza.

"Estamos haciendo esto juntos, ¿de acuerdo?", le aseguró con determinación.

"Juntos, siempre", prometió Sarah con sinceridad, mirándolo a los ojos, y sintiendo una oleada de gratitud y amor hacia Henry.

Con renovada determinación, Henry y Sarah se dirigieron hacia el mostrador de la aerolínea para comprar sus boletos.

Horas más tarde, Henry y Sarah finalmente llegaron a Pennsylvania y descendieron del avión. Durante el vuelo, Henry había compartido con Sarah su idea sobre cómo manejar la situación con Jessica. Mientras caminaban por el bullicioso aeropuerto de Pennsylvania, Sarah se dirigió a Henry con curiosidad.

"Entonces, ¿planeas presentarme a Jessica y a sus padres?", preguntó Sarah, buscando claridad sobre los siguientes pasos.

Henry asintió con determinación. "Sí, definitivamente. Quiero que conozcas a Jessica y a su familia, te caerán muy bien", confirmó.

Sarah asintió, procesando la información.

"¿Y esperas que Jessica todavía esté enamorada de ti para que, cuando le propongas algo, te dé el sí?", preguntó, queriendo entender mejor la situación.

Henry negó con la cabeza. "Si, pero no espero hacerlo tan pronto. Quiero que todo fluya de manera natural. Además, también es importante para mí que tú y Jessica se lleven bien", explicó, buscando asegurarle a Sarah que su bienestar también era una prioridad en esta situación.

Sarah sonrió con confianza.

"No creo que haya mucho problema. Si Jessica es tan buena persona como me la has descrito, no debería ser difícil llevarnos bien cuando la conozca", respondió, mostrando su disposición a hacer que las cosas funcionaran de manera armoniosa entre ellos.

Henry y Sarah finalmente encontraron la casa de Jessica.

Al tocar la puerta, Jessica les abrió con evidente mal humor y aspecto descuidado. Sin embargo, su semblante cambió drásticamente en cuanto vio a Henry parado frente a ella.

Con los ojos llorosos, la joven pelirroja preguntó con voz temblorosa, "¿Henry?"

Henry se acercó a Jessica con ternura y la abrazó, rodeando su cintura con los brazos. Sus labios se encontraron en un beso cargado de emociones reprimidas, mientras Sarah observaba la escena con una mezcla de asombro y comprensión.

Después de un momento, Henry y Jessica se separaron del beso, pero seguían aferrados el uno al otro.

Jessica miró a Henry con incredulidad y emoción.

"¿Cómo... cómo volviste?", preguntó con voz entrecortada por la emoción.

Henry le acarició el rostro con delicadeza. "Escapé" respondió con determinación, manteniendo su mirada fija en la de Jessica.

Luego, Henry se volvió hacia Sarah, quien había sido testigo silenciosa de la emotiva reunión.

"Jessica, permíteme presentarte a Sarah", dijo Henry, con una sonrisa cálida hacia su joven esposa.

Sarah asintió con amabilidad.

"Henry me ha contado mucho sobre ti", mencionó con sinceridad, extendiendo la mano hacia Jessica en un gesto de saludo.

Jessica asintió con gratitud, aún abrumada por la situación.

"Es... un placer conocerte, Sarah", respondió con una sonrisa tímida, sintiéndose entre extraña y agradecida por la amabilidad de Sarah en ese momento tan emotivo.

El alboroto en la casa de Jessica atrajo la atención de Janette y Jared quienes salieron de la sala para ver qué sucedía. Al ver a Henry de vuelta, su expresión se transformó en una mezcla de sorpresa y alegría.

"¡Henry, querido, pero si pensábamos que te habías ido para siempre!", exclamó Janette, abrazando efusivamente a Henry.

"Jeje, yo también la extrañé, suegra" respondió Henry riendo, definitivamente preferiría la calidez de los padres de Jessica que la frialdad de los padres de Sarah.

Jared se unió al abrazo, con una sonrisa igualmente emocionada.

"Es bueno verte de vuelta", dijo con sinceridad.

Las hermanas de Jessica: Joyce, Josseffine, Jyn y Jaime, también se acercaron, manifestando su sorpresa y alegría por ver a Henry de regreso en casa.

Mientras tanto, Sarah observaba la escena con una sonrisa, sintiéndose bastante acogida por la cálida bienvenida de la familia de Jessica a comparación de lo fríos que eran sus padres.

Janette notó el cansancio en los rostros de Henry y Sarah, y les ofreció amablemente subir a cambiarse.

"Deben estar agotados, ¿Porque no suben y se cambian?", comentó con preocupación maternal.

Jessica rápidamente se ofreció a ayudarlos a subir.

"¡Por supuesto, déjenme ayudarles!", dijo con entusiasmo, guiándolos hacia las escaleras.

Mientras ascendían por las escaleras hacia las habitaciones, Sarah observaba el interior de la casa con admiración.

"Se ve tan acogedora", comentó con sinceridad, impresionada por la atmósfera hogareña que emanaba el lugar.

Jessica asintió con modestia.

"Mis padres siempre han sido muy hogareños", admitió con una sonrisa. "Les encanta que todos se sientan como en casa".

Henry estuvo de acuerdo con ese comentario.

"Sí, definitivamente. Siempre han sabido cómo crear un ambiente cálido y acogedor", añadió, recordando con cariño los momentos compartidos en esa casa antes de ser llevado a Londres y conocer a Sarah.

Al llegar a la habitación, Sarah notó lo cálida que se veía.

"Que bonito se ve todo" entonces preguntó cortésmente: "¿Dónde queda el baño? Necesito relajarme después de haber escapado de Londres" dijo con un suspiro de alivio.

Jessica le ofreció una amable sonrisa.

"Sígueme, te llevaré", respondió, dirigiéndose hacia la puerta del baño y haciendo un gesto para que Sarah la siguiera.

Mientras caminaban juntas por el pasillo, Sarah se sintió agradecida por la calidez y la hospitalidad de la familia de Jessica, y anticipaba la oportunidad de relajarse y descansar después de la emocionante jornada que ella y Henry habían vivido.

Momentos después, Jessica y Sarah estaban en el baño, donde Jessica le mostraba a Sarah cómo funcionaban las llaves del agua y dónde estaban las toallas.

"Entonces, esta es la llave del agua caliente y esta es la del agua fría", explicaba Jessica mientras señalaba las llaves. "Y aquí tienes las toallas limpias", añadió, abriendo el armario y sacando un par de toallas suaves.

Sarah asintió con gratitud. "¡Perfecto, gracias!... ¿No tendrás una toalla en color rosa?" preguntó.

"Creo que por aqui tenemos una..." respondió Jessica buscando en el armario del baño "Si, aqui tienes una" dijo entregandole una.

"Gracias, Jessica" respondió Sarah

Justo en ese momento, Henry entró al baño con ropa limpia para Sarah, interrumpiendo la conversación.

"Aquí tienes", dijo con una sonrisa, extendiendo la ropa hacia ella.

"¡Oh, gracias, cariño!", exclamó Sarah, agradeciendo con una sonrisa, mientras aceptaba la ropa de las manos de Henry y se abría su abrigo para cambiarse.

En ese momento, Jessica notó la creciente barriga de Sarah y su mirada se detuvo en ella, llena de sorpresa y curiosidad.

"¿Wow, acaso tú... ustedes...?" preguntó Jessica, con los ojos abiertos de par en par, sin poder terminar la pregunta.

Henry y Sarah intercambiaron una mirada cómplice antes de asentir con una sonrisa. "Sí, estamos esperando un bebé", confirmó Henry, con cierto orgullo y emoción en su voz.

Jessica se quedó sin palabras por un momento, procesando la noticia. No sabía qué decir ante la idea de que su antiguo novio estaba a punto de convertirse en padre.

Esa misma noche, después de la cena, Jessica se encontraba en su habitación, recostada en su cama, perdida en sus pensamientos. La pregunta que le martilleaba la mente era clara: si Henry había escapado desde Londres para volver con ella, ¿por qué había traído consigo a Sarah, y además, estando esta embarazada? ¿O había traído a Sarah por otras razones que ella todavía no entendía? La confusión y el desconcierto la abrumaban.

Sus hermanas, Joyce, Josseffine, Jyn y Jaime, también se encontraban en la habitación, sentadas en sus respectivas camas. Durante la cena, Jessica les había contado lo sucedido, y ahora expresaban su propia confusión y preocupación.

Joyce se sentó en el borde de la cama de Jessica, mirándola con preocupación. "¿Estás bien, Jess? Pareces preocupada", preguntó con delicadeza.

Jessica suspiró, desviando la mirada hacia el techo mientras intentaba ordenar sus pensamientos.

"No sé qué pensar, Joyce. Henry ha vuelto, pero no puedo entender por qué trajo a Sarah con él, y encima embarazada", confesó con pesar

"¿Qué crees que esté pasando?", preguntó Joyce, mirando a su hermana menor con una expresión de inquietud en el rostro.

Jessica suspiró, buscando respuestas que aún no tenía.

"No lo sé" admitió con sinceridad, con la mirada perdida en el techo de la habitación.

Josseffine frunció el ceño, reflexionando en voz alta.

"Pero si Henry está aquí, ¿no debería ser una buena señal? Tal vez haya una explicación para todo esto", sugirió, intentando encontrar un lado positivo en la situación.

Jyn asintió, pero aún mostraba su escepticismo. "Sí, tienes razón. Pero aún así, ¿No te parece todo esto muy extraño?", comentó, compartiendo la preocupación de sus hermanas "Quiero decir, ¿por qué Henry trajo a Sarah aquí?"

Josseffine frunció el ceño, profundamente intrigada. "Sí, es bastante confuso. No entiendo por qué Henry haría algo así", admitió con pesar.

Jaime asintió, mostrando su apoyo. "Quizás deberíamos hablar con Henry y Sarah mañana, intentar entender lo que está pasando", sugirió con determinación.

"Sea cual sea la razón, Jess, estamos aquí para ti. Si necesitas hablar o desahogarte, sabes que puedes contar con nosotras", aseguró, transmitiendo su apoyo incondicional a su hermana.

En ese momento, tocaron la puerta y entró Sarah, vistiendo un pijama blanco con rosa, con una expresión ansiosa en su rostro. "¿Puedo pasar?", preguntó con timidez.

Las cinco hermanas solo observaron en silencio mientras Sarah avanzaba hacia la cama de Jessica.

"Escucha, yo... Sé que debes estar muy sorprendida y confundida por lo que viste hace rato en el baño y... lo entiendo", comenzó Sarah, buscando las palabras adecuadas para explicarse.

Jessica se desconcertó un poco ante la actitud sincera de Sarah, pero le dio espacio para continuar.

"Y como habrás visto..." Sarah se interrumpió por un momento, levantándose el pijama y mostrando su barriga en crecimiento. "Estoy embarazada, y Henry es el padre del bebé que esperamos", reveló, con un dejo de vulnerabilidad en su voz.

"¿No es un poco joven para ser mamá?", preguntó Jaime con delicadeza, mirando preocupada la barriga de Sarah.

Sarah asintió con tristeza. "Sí, lo soy", admitió con pesar. "Pero mis padres me obligaron a casarme con Henry y a que él me embarazara", confesó, con la mirada baja.

Josseffine incrédula, preguntó: "¿Qué clase de padres obligan a su hija a embarazarse tan joven?"

"Es difícil de creer, ¿verdad?" respondió Sarah con tristeza.

"¿A eso le llamas difícil de creer? ¡Eso es horrible!" exclamó Jyn sacudida por la revelación.

"Pero así es como fue. Mis padres eran extremadamente controladores y me prohibían hacer muchas cosas y cuando se enteraron de que los padres de Henry pasaban por problemas de dinero les ayudaron con la condición de que Henry se casará conmigo

"Eso es como vivir en una jaula de oro", comentó Jyn, asimilando la situación.

Sarah asintió con tristeza. "Sí, no creo que haya una mejor expresión para eso", admitió, sintiendo un peso en su pecho al recordar las difíciles circunstancias que la llevaron hasta ese momento.

Jessica, intrigada por la historia de Sarah, rompió el silencio con una pregunta. "¿Hace cuánto tiempo te escapaste tú y Henry?", indagó, buscando entender mejor la situación.

Sarah suspiró antes de responder. "Fue hace dos días", admitió con pesar, recordando los eventos recientes "Ellos no tienen ni idea de que venimos para acá"

Jessica asintió, procesando la información. Luego, su mirada se posó en la barriga de Sarah. "¿Y cuántos meses tienes de embarazo?", preguntó con curiosidad.

Sarah acarició suavemente su barriga antes de responder. "Tengo seis meses", reveló, con una sonrisa triste. "Aún no sabemos el sexo del bebé", añadió con sinceridad, mirando hacia abajo con una mezcla de esperanza y preocupación "Aunque mis padres estipularon en que el bebé debe ser un niño."

Josseffine no pudo contener su indignación ante la revelación. "¡Eso es un nivel de control horroroso! No me gustaría vivir así", exclamó, mostrando su apoyo a Sarah y Henry.

Sarah, con una expresión sombría, rompió el silencio tenso que siguió a su confesión.

"¿Quieren saber cuál es la peor parte?", preguntó, con un dejo de resignación en su voz, sabiendo que su respuesta probablemente causaría más incomodidad.

Jessica y sus hermanas voltearon a verla, esperando una respuesta, aunque conscientes de que podrían arrepentirse de escucharla.

Sarah tomó aire antes de continuar. "Mis padres odian a los pelirrojos", reveló con voz temblorosa.

Las reacciones no se hicieron esperar. Jessica, Josseffine, Jyn y Jaime se quedaron boquiabiertas, horrorizadas y ofendidas ante esa revelación. Después de todo, las cuatro eran pelirrojas, aunque Joyce no tanto, ya que, a diferencia del resto de sus hermanas, era rubia con mechones teñidos de azul.

Jessica con incredulidad, preguntó: "¿Por qué odian a los pelirrojos?"

Sarah explicó con pesar: "Mis padres asocian el color rojo con la maldad. Por lo que creen que las personas pelirrojas son malvadas, por lo que tienen un profundo prejuicio contra ellas." Se detuvo un momento antes de agregar con firmeza: "Pero yo no comparto esa creencia. Sé que el color de cabello no define el carácter de una persona. Pero los conozco tan bien que si me vieran con ustedes, les dispararían"

Jamie criticó negativamente esa creencia, expresando su desacuerdo de manera enérgica. "Eso es absolutamente ridículo", exclamó con indignación. "No puedo creer que alguien pueda tener ese tipo de prejuicios tan absurdos."

Jyn asintió fervientemente, respaldando el comentario de Jamie. "Totalmente de acuerdo. Es una mentalidad completamente discriminatoria", agregó con firmeza.

Josseffine se sumó al coro de desaprobación. "¡Es inaceptable! No puedo creer que alguien realmente piense así de alguien como nosotras", dijo, sacudiendo la cabeza con incredulidad.

Joyce, con su habitual serenidad, intervino con palabras reconfortantes. "Sarah, tu y Henry, no tienen de qué preocuparse. Estarán seguros aquí con nosotras", aseguró, transmitiendo tranquilidad a la pareja.

Jessica también se mostró más empática con Sarah, extendiendo una mano hacia ella. "Lo siento mucho, Sarah. No puedo imaginar lo difícil que debe ser para ti, lástima que tus padres tengan esas creencias. Nadie debería ser juzgado por su apariencia física", expresó con sinceridad, ofreciéndole su apoyo "Te lo digo por experiencia"

Josseffine, siempre dispuesta a ayudar, ofreció su asistencia a Sarah. "Como estoy estudiando medicina, puedo ayudarte con tu embarazo", ofreció con amabilidad, mostrando su disposición a colaborar.

Sarah se sintió abrumada por la cantidad de apoyo que estaba recibiendo de parte de las hermanas de Jessica. "Gracias a todas, de verdad. Significa mucho para mí", expresó con gratitud, sintiéndose emocionada por el gesto de solidaridad.

En ese momento, Jaime bajó de su cama y se acercó a Sarah con una sonrisa traviesa en los labios. "¡Eso es cierto! ¡Este bebé tendrá a las mejores tías del mundo! ¿Verdad que si bebé?" Preguntó dirigiéndose al bebé en su barriga "Tendrás a las mejores tías del mundo"

Esto provocó risas entre todas las chicas, aliviando un poco la tensión en la habitación.

Sarah sonrió con gratitud ante el apoyo recibido una vez más. "Gracias a todas. En verdad significa mucho para mí", expresó con sinceridad. De repente, sintió una ligera patada en su barriga y su rostro se iluminó con una sonrisa ciertamente emocionada. "¡Oh, parece que el bebé está pateando!", exclamó con alegría, llevando una mano a su vientre.

Jyn, emocionada, preguntó con entusiasmo: "¿Podemos sentirlo?"

Sarah asintió con una sonrisa, emocionada de compartir este momento especial con sus nuevas hermanas. "Sí, claro que pueden ¡Sientan!", invitó, abriendo espacio para que sus hermanas se acercaran.

Las cinco hermanas se acercaron a Sarah y la rodearon colocando sus manos con suavidad sobre su barriga abultada. Con la respiración contenida, esperaron expectantes. Después de unos momentos, sintieron una suave patadita

"¡Wow, es increíble!", exclamó Joyce, con los ojos brillando de alegría.

Jessica, con una sonrisa radiante, agregó: "¡Es una sensación maravillosa!" Aunque se preguntó a su misma que se sentirá si ella quedará embarazada.

La habitación se llenó de risas y una cálida sensación de conexión mientras las hermanas de Jessica compartían este hermoso momento con Sarah y su futuro bebé.

Afirmando una sonrisa, Henry permanecía afuera de la habitación, escuchando cada interacción con atención. La felicidad inundaba su corazón al ver lo bien que Sarah se estaba integrando con Jessica y sus hermanas. Saber que Sarah estaba rodeada de tanto amor y apoyo le llenaba de alegría y alivio.

Con un suspiro de contento, Henry decidió dejar que el momento se desarrollara sin intervenir. Estaba seguro de que Sarah estaba en buenas manos y que este nuevo capítulo en sus vidas sería uno lleno de amor y felicidad.

Esa misma noche, Sarah y Jessica estaban acostadas en la cama, hablando en susurros para no despertar a las demás.

"¿Así que quieres ser piloto?" preguntó Sarah, curiosa por conocer más a su nueva amiga.

"Sí, exactamente. Mis padres al principio pensaron que era una broma, pero al final decidieron apoyarme."

Sarah sonrió al escuchar esto, sintiendo alivio por Jessica.

"Es bueno ver que al menos tú recibes apoyo de tus padres. ¿Sabes? Yo quería estudiar artes marciales porque me fascinan los ninjas, pero mis padres no me dejaron. No lo consideraban lo suficientemente femenino." Confesó Sarah con pesar ante las ideas machistas de sus padres.

Jessica frunce el ceño, sorprendida.

"¡Qué absurdo! ¿Por qué deberían limitarte así? Creo que sería algo completamente nuevo e increible ver a una ninja embarazada como tú, Sarah"

"¡Sí! Usaría un atuendo que haga que mi barriga resalte aún más." rio Sarah ante el comentario de Jessica, bromeando

Ambas compartieron una risa contagiosa, disfrutando del momento de complicidad entre ellas. Después de un rato, el sonido de sus risas se desvaneció quedando un largo silencio, en el que solo se escuchaban las suaves respiraciones deambas jovenes, contentas de haber encontrado una conexión tan especial.

"¿Sabías que a Henry le gusta mucho la física?" Preguntó Sarah

"Sí, lo sé. Un par de veces me ayudó con mis tareas cuando tenía algún problema, podía resolverlo más rápido y mejor." Explicó Jessica

"Te entiendo" asintió Sara en acuerdo "Henry es realmente bueno en eso. Me acuerdo una vez que me explicó cómo la masa de un objeto puede curvar el espacio-tiempo".

"¡Me hiciste recordar cuando dio una exposición en la escuela! ¡Incluso los profesores se sorprendieron de lo bien que lo explicó!"

Sarah y Jessica compartieron una mirada cómplice, y un momento de silencio se apoderó nuevamente de la habitación. Sarah dirigió su mirada hacia su barriga y luego hacia el cuerpo de Jessica. Era evidente la diferencia entre su complexión delgada, incluyendo su barriga de embarazada, en comparación con las anchas caderas y piernas de Jessica.

"Jessica... ¿tú y Henry tenían planes de tener hijos?" preguntó Sarah, rompiendo el silencio

Jessica se sorprendió por un momento ante la pregunta directa de Sarah, pero después de un breve instante de reflexión, admitió con sinceridad.

"Sí, lo teníamos. Cuando empezamos a salir, hablamos sobre casarnos y formar una familia en el futuro. Pero, ya sabes, todo cambió cuando sus padres lo comprometieron contigo", confesó con pesar.

Sarah sintió un nudo en la garganta al darse cuenta del impacto que su relación con Henry había tenido en los planes de Jessica.

"Y al parecer, Henry está cumpliendo su plan contigo y no conmigo", continuó Jessica, mirando a Sarah con tristeza.

Sarah se sintió abrumada por la culpa y rápidamente se disculpó.

"Lo siento mucho, Jessica. Nunca fue mi intención interferir en los planes que tenías con Henry, ni albergar al hijo que ahora esperamos", expresó con sinceridad y compasión.

Jessica asintió con comprensión. "Sé que no era tu intención estropear nuestros planes, Sarah", admitió con sinceridad. "Durante muchos meses estuve enojada, hasta que vi a Henry contigo en mi puerta y... el enojo de la nada se fue, o bueno... una parte"

Sarah escuchó con atención, consciente del dolor que su relación con Henry había causado a Jessica. "Lo entiendo, Jessica. Yo también fui involucrada a la fuerza en este matrimonio", confesó "Pero ahora que estamos aquí, espero sinceramente que podamos llevarnos bien tú, yo y tu familia. Nunca he tenido amigos porque mis padres nunca me dejaron socializar con nadie", admitió con tristeza. "Espero que tú y tus hermanas puedan ser mis primeras amigas."

Jessica, conmovida por la honestidad de Sarah, no dijo nada y simplemente la abrazó con ternura. "Fue muy valiente de tu parte ser honesta conmigo", dijo suavemente.

Sarah sonrió, sintiendo la calidez y la aceptación de Jessica, y sabiendo que, a pesar de las circunstancias, podría encontrar una amistad sincera en ella.

Sarah agradeció a Jessica con una sonrisa reconfortante. "Gracias, Jessica Henry no se equivocó sobre ti, eres muy buena persona. ¿De dónde aprendiste a ser tan noble?"

Jessica reflexionó por un momento, recordando a su vieja amiga Anna con cariño. "Una vieja amiga me lo enseñó", respondió con suavidad.

No pasó mucho tiempo antes de que ambas chicas se quedaran dormidas, abrazadas, sumergidas en la tranquilidad de la noche y en el consuelo mutuo que habían encontrado el uno en el otro.

A la mañana siguiente, el hogar cobró vida con el bullicio de la rutina diaria. En la cocina, los padres de Jessica, preparaban el desayuno con esmero. Justo en ese momento, Henry bajó las escaleras con un bostezo, expresando su anhelo por el olor de la comida recién hecha.

Janette, con una sonrisa, lo saludó. "¿Dormiste bien, Henry?"

"Extrañaba este lugar", respondió Henry con una leve risa.

En ese instante, Jyn, Josseffine y Jaime bajaron al unísono, entusiasmadas por el desayuno.

"¿Ya está listo el desayuno?" preguntaron al unísono.

"En un momento estará listo" aseguró Jared

En ese momento, Joyce bajó las escaleras y tomó asiento junto a su familia.

"¿Jessica y Sarah aún no se han despertado?" preguntó Janette con intriga

Justo en ese instante, las dos jovenes aparecieron bajando la escalera, tomadas de la mano, como si fueran amigas de toda la vida.

"Buenos dias" dijeron ambas al unísono

Henry, al verlas, se levantó de su silla con una sonrisa para darles los buenos días, depositando un beso en la frente de cada una. El gesto cálido fue recibido con sonrisas de agradecimiento.

Todos tomaron asiento alrededor de la mesa, listos para disfrutar del desayuno juntos. Janette dirigió su atención hacia Sarah con interés.

"¿Pasaste bien la noche, Sarah?" preguntó amablemente.

Sarah, dirigiendo una fugaz mirada a Jessica, respondió con una sonrisa radiante: "La pasé de maravilla".

Mas tarde durante el desayuno...

"Wow, estos huevos estan deliciosos, en mi casa no preparaban algo así" respondió Sarah " Creo que es el desayuno mas sabroso que he probado en mi vida"

"Me alegra que te guste, Sarah", respondió Janette con una sonrisa cálida. "¿Quieres un poco más? Es importante que comas lo suficiente por el bebé" preguntó con gentileza, preocupada por el bienestar de Sarah y su hijo por nacer.

Sarah asintió agradecida. "¡Claro, señora, me encantaría un poco más, gracias!"

Janette le sirvió con cariño un poco más de comida en su plato, asegurándose de que Sarah se sintiera cómoda y bien atendida durante el desayuno.

"¿Ya has ido al médico, Sarah?" inquirió Jared con curiosidad.

Sarah asintió mientras tomaba un sorbo de su jugo. "Sí, solíamos ir dos veces al mes. Mis padres siempre me acompañaban, junto con Henry".

"Y ustedes todavía no..." preguntó Janette

Henry, mientras cortaba un trozo de pan, respondió con una sonrisa: "Todavía no sabemos el sexo del bebé"

"Bueno, dado que ya tienes seis meses de embarazo, podrían averiguarlo, ¿Que les parece si después del desayuno llamo al médico para que te examine?", propuso Janette.

Sarah se sorprendió ante la idea. "¿Aquí se hace eso?" preguntó, sin ocultar su asombro.

Janette explicó con tranquilidad: "Nosotros si, tengo un médico de confianza. Él me ayudó a dar a luz a mis cinco hijas en esta casa".

Sarah quedó impresionada por la experiencia de Janette, ya que en Londres siempre la llevaban a un consultorio.

"En serio usted dio a luz cinco veces en esta casa?" Preguntó Sarah incrédula

"Aja, a todas mis hijas las traje al mundo en mi habitación y con mi esposo Jared a lado mío... Bueno excepto a Jessica, ella nació en el sillón que vez allá, no hubo tiempo de subirme, Jessica salió mucho más rápido de mi cuerpo que sus otras hermanas" explicó Janette con humor

Jessica solo se tapo la cara de la vergüenza ante el relato de su madre, siempre lograba incomodarla con esa historia.

Sin embargo, Sarah apreciaba la cercanía y el cuidado que la familia de Jessica le brindaba. Janette le aseguró que llamaría a su doctor sin problemas.

Después del desayuno, Henry, Jessica y Sarah ya se habían vestido. Se encontraban sentados juntos en uno de los sillones de la sala, compartiendo una agradable conversación.

"Nunca me olvidé de ti, Henry", expresó Jessica, con una sonrisa sincera.

Henry asintió, mirando a ambas mujeres con cariño. "Y yo estoy feliz de estar aquí, con ambas", respondió con gratitud

Sarah asintió, mostrando su acuerdo. "Sí, la verdad es que no hubiera soportado ni un segundo mas en casa de mis padres, gracias por liberarle de ahi" agradeció abrazando a Henry

Henry le sonrió con ternura. "Estoy contento de que te sientas así, Sarah. Quiero que te sientas parte de esta familia".

Jessica asintió, colocando una mano sobre la de Sarah en un gesto de apoyo. "Exactamente, Sarah. Esta es tu casa ahora"

Poco después, un golpe suave resonó en la puerta, anunciando la llegada del médico.

"¿Quién es la afortunada?" preguntó con una sonrisa amable tan pronto como le abrieron la puerta.

Janette respiró aliviada. "Qué bueno que llegas", respondió, guiando al médico hacia la sala donde Henry, Jessica y Sarah aguardaban.

Pero al parecer el médico no había llegado solo; estaba acompañado por un joven que parecía estar en sus veinte años, quien cargaba una maleta. Josseffine, al ver al joven, no pudo evitar echarle el ojo, observándolo con curiosidad y un leve interés.

"¿Y quién es este joven?", preguntó Josseffine, señalando hacia el acompañante del médico.

El médico se adelantó para presentarlo. "Este es mi asistente", anunció. "Viene conmigo para ayudarme con algunos exámenes médicos esta mañana".

Josseffine sonrió con simpatía al joven. "Encantada de conocerte", dijo con una sonrisa encantadora.

"¿Podrían retirarse, le voy a hacer unas preguntas de rutina a la futura madre" solicitó el médico a Henry y Jessica

"Lo siento, doctor, pero nos gustaría estar presentes durante la consulta", dijo Henry con firmeza, mientras que Jessica solo asintió con la cabeza.

"Como quieran", dijo con una ligera inclinación de cabeza. "Comprendo su preocupación".

Entonces, el médico comenzó a hacerle preguntas de rutina a Sarah, adaptándose a la situación y tratando de establecer una conexión amigable con su nueva paciente.

"¿Cuál es su nombre completo?" preguntó, mientras anotaba los datos.

"Sarah Bennet", respondió Sarah con calma.

El médico asintió y continuó. "¿Y su edad?"

"Diesiseis años", respondió ella, mirando al médico con atención.

"Ah, una madre joven, entiendo", comentó el médico, tomando nota en su libreta. Luego, dirigió su atención hacia Henry. "¿Y usted es el padre, supongo?" preguntó.

Henry asintió con orgullo. "Sí, así es".

El médico volvió su mirada a Sarah. "¿Cuántos meses de embarazo tiene?"

"Seis meses", respondió Sarah con una sonrisa suave.

El médico asintió y luego continuó con otra pregunta. "¿Cómo ha sido su alimentación durante este tiempo?"

Sarah reflexionó por un momento antes de responder. "Durante los seis meses, principalmente me alimenté con verduras al vapor y muy poca carne. Sin embargo, desde que llegué a esta casa ayer, he comenzado a comer una variedad de alimentos y me siento con mucha más energía", explicó con sinceridad volteando a Ver a Janette dando a entender que ella la alimentó mejor que sus controladores padres.

"Es crucial que consuma una buena cantidad de proteínas para garantizar el desarrollo saludable de su bebé. Y si experimenta algún antojo, no dude en satisfacerlo", aconsejó el médico con firmeza.

Sarah asintió con determinación. "Lo tendré en cuenta, gracias", respondió con gratitud sabiendo que estando ahí si tendría mucha mas libertad a la hora de alimentarse.

El médico, luego de un breve momento de reflexión, cambió de tema. "¿Ya saben el sexo del bebé?" preguntó, curioso.

Henry y Sarah se miraron el uno al otro antes de responder al unísono: "Aún no lo sabemos".

El médico asintió comprensivamente. "Entiendo", dijo antes de dirigirse a su asistente. "Por favor, pásame el microscopio", solicitó.

El asistente del médico obedeció de inmediato, entregando el instrumento al médico.

El médico se acercó a Sarah y le pidió que levantara su ropa para exponer su barriga. Sarah, sin dudarlo, levantó la playera que llevaba puesta, dejando al descubierto su vientre abultado.

Con cuidado, el médico colocó el estetoscopio en la barriga de Sarah y comenzó a escuchar atentamente los latidos del corazón del bebé.

"Los latidos del bebé son completamente normales" anunció el médico

Sarah sintió un cálido cosquilleo de emoción recorriendo su cuerpo. "¿Puedo... puedo escucharlos?" preguntó, con una mezcla de sorpresa y esperanza.

El médico asintió con amabilidad. "Por supuesto, no hay problema en absoluto", aseguró.

Con manos temblorosas por la emoción, Sarah tomó el estetoscopio que le ofreció el médico y se lo colocó con cuidado sobre su barriga.

Por un momento, el mundo pareció detenerse a su alrededor. El sonido rítmico y reconfortante de los latidos del bebé llenó su ser, creando una sensación de paz y conexión que nunca había experimentado antes. En ese instante, Sarah se sintió completamente en sintonía con su bebé, como si fueran uno solo. Ni siquiera durante las consultas prenatales en Londres antes de escapar se había sentido tan profundamente relajada y serena como en ese momento.

Henry y Jessica observaban con ternura cómo Sarah se sumergía en el dulce sonido de los latidos del bebé. La expresión de Sarah estaba llena de serenidad y felicidad mientras se entregaba al momento.

Después de unos momentos que parecieron eternos, Sarah abrió lentamente los ojos y retiró el estetoscopio de sus oídos con cuidado. Con delicadeza, extendió el estetoscopio hacia el médico.

"Gracias", dijo con voz suave, dejando entrever la gratitud que sentía en ese momento.

"Fue un placer" aceptó el médico

El médico dirigió a su asistente hacia la maleta, indicándole que sacara algunos instrumentos específicos. Con habilidad, el asistente extrajo un monitor con una bocina, una botella de gel y un sensor que se conectaba al monitor. Josseffine se acercó para ayudar, facilitando el proceso de instalación del aparato.

Una vez que todo estuvo listo y el monitor encendido, el médico tomó la botella de gel y aplicó una pequeña cantidad sobre la barriga de Sarah con movimientos suaves y expertos preparando el área para la colocación del sensor.

El médico colocó el sensor en la posición adecuada sobre la barriga de Sarah, asegurándose de que estuviera bien colocado y en contacto con la piel.

Finalmente, el sonido suave y constante de los latidos del bebé resonó a través de la bocina, llenando la habitación con una melodía reconfortante y familiar. Henry y Sarah miraban el monitor al mismo tiempo que el latido del bebé se escuchaba por las bocinas.

"Hola pequeñin, o pequeñita" saludó Henry al bebé en el monitor.

"Los latidos cardíacos del bebé son fuertes y regulares", anunció el médico con tranquilidad "No detecto ninguna malformación"

Sarah observaba con atención el monitor, absorbida por cada palabra del médico. Una sonrisa de alivio y felicidad se formó en sus labios al escuchar las noticias positivas.

El médico continuó moviendo la sonda con delicadeza, explorando diferentes áreas de la barriga de Sarah para obtener una imagen completa del bienestar del bebé.

"¿Qué más puede ver?" preguntó Henry, con una mezcla de preocupación y anticipación en su voz.

"Todo parece estar en orden", dijo el médico finalmente, con una nota de satisfacción en su voz. "El bebé se encuentra en una posición saludable y el ritmo cardíaco es excelente, pero si le recomiendo que aumente su consumo de proteinas"

Sarah exhaló un suspiro de alivio y agradecimiento, sintiendo un peso levantarse de sus hombros al escuchar las buenas noticias. Al cabo de un momento, el médico mantuvo la sonda fija en un área específica de la barriga de Sarah

"¿Ya han pensado en un nombre para el bebé?" preguntó con curiosidad, desviando momentáneamente la atención de la monitorización.

Sarah giró la cabeza hacia Henry, indicando silenciosamente que le había dado la libertad a él de elegir el nombre. Henry reflexionó por un momento antes de responder con una sonrisa.

"Aún no estoy completamente decidido si fuera un niño, peeeero si es una niña, he pensado en llamarla Margaret, como la física matemática Margaret Hamilton", reveló, con un brillo de admiración en sus ojos.

Sarah y Jessica añadieron al unísono: "A Henry le encanta la física".

"Correcto, creo que Margaret es un buen nombre para ella, felicidades, van a tener una niña" anunció el médico.

Henry y Sarah intercambiaron una mirada llena de alegría y asombro y se besaron, tras eso, Henry tambien besó a Jessica quien se sentía feliz por él, sin embargo, el médico desvió su atención hacia Henry con una pregunta inesperada.

"¿Desde cuándo llevas usando lentes?" inquirió el médico con seriedad.

Henry, un poco sorprendido por el cambio de tema, respondió con calma: "Desde niño".

El médico asintió, con una expresión reflexiva en su rostro. "Bueno, hay un 50% de probabilidad de que tu futura hija necesite lentes también. Pero eso solo lo sabremos con certeza cuando nazca", explicó con claridad.

Henry respiró tranquilo ante la revelación. Aunque la idea de que su hija pudiera necesitar lentes en el futuro le tomó por sorpresa, no le importaba en lo absoluto, después de todo, tenía que tener algo de él.

Después de la consulta, Janette se acercó al médico con una sonrisa de agradecimiento. "Gracias por venir, doctor", expresó con sinceridad mientras le pagaba.

El médico devolvió la sonrisa. "No hay de qué, Janette. Si necesitan algo, no duden en llamarme", respondió con amabilidad mientras se preparaba para partir.

En ese momento, Sarah se puso de pie "Doctor", lo llamó, captando la atención de todos en la habitación.

El médico se volvió hacia Sarah"Sí, Sarah, ¿qué necesitas?"

"Quiero aprender artes marciales", declaró la joven rubia con firmeza. "No se si haya problema por mi embarazo"

El médico arqueó una ceja, impresionado por la determinación de Sarah. "Es inusual escuchar esa solicitud durante el embarazo, pero si eso es lo que deseas, podemos discutirlo", respondió con seriedad. "Sin embargo, hay algunas precauciones que debes tomar."

Con atención, Sarah escuchó atentamente mientras el médico le daba recomendaciones sobre qué actividades eran seguras y cuáles debía evitar. Le explicó la importancia de mantenerse hidratada, evitar movimientos bruscos que pudieran afectar su abdomen, y la necesidad de comunicarse con su instructor sobre su condición para adaptar los ejercicios según fuera necesario.

Sarah asintió, agradecida por la orientación del médico. "Entiendo, doctor. Tomaré todas las precauciones necesarias", prometió con determinación.

El médico sonrió, impresionado por la responsabilidad de Sarah. "Me alegra escuchar eso. Si tienes alguna pregunta más, no dudes en contactarme", aseguró antes de despedirse y salir de la casa.

Esa misma tarde en la habitación asignada para Henry y Sarah, Henry se encontraba recostado en la cama, con Jessica y Sarah a cada lado, inmersos en una conversación animada sobre su futura bebé.

"Imagino que nuestra hija podría tener mi cabello rubio oscuro y mis ojos dorados" sugirió Henry "Le diria "mi hija de ojos de oro""

"¡Eso sería adorable!", exclamó Sarah visualizando la imagen de su futura hija con rasgos de Henry "Aunque podría salir como yo, con mi cabello rubio claro y mis ojos azules"

"O podría ser una combinación de los dos" sugirio Jessica dando su propia perspectiva "Podría sacar tu cabello, Henry y tus ojos, Sarah, o viceversa"

"¡También sería hermosa de esa manera!" respondió Sarah, imaginando cómo se vería su hija con rasgos de ambos. Entonces Sarah, con una chispa de diversión en sus ojos, acarició con suavidad su barriga abultada antes de dirigirse a su futura hija "¿Y tú qué dices, pequeña?", murmuró con ternura, como si esperara una respuesta. "¿A quién te parecerás? ¿Serás como papá? ¿O serás como mamá?

"Creo que no tendrán de otra mas que esperar un poco más para obtener la respuesta" sugirió Jessica con una risita amistosa.

Sarah asintió con complicidad, acariciando con suavidad su vientre abultado mientras imaginaba el rostro de su futura hija.

"Tienes razón. Será una sorpresa maravillosa descubrirlo cuando finalmente llegues", susurró con cariño, transmitiendo amor y anticipación hacia su bebé aún no nacida.

Con el paso de las semanas, Jessica y Sarah se volvieron más unidas que nunca. Eran ya las mejores amigas del mundo, y cuidando tanto del bienestar físico como emocional de Sarah durante su embarazo.

"¡Mira esta linda ropita, Jessica! ¿No crees que le quedaría perfecta a nuestra princesa?" preguntaba Sarah emocionada, sosteniendo un adorable saco verde olivo y una faldita de cuadros cierto día que habían salido a comprar ropa.

"Jaja, a Henry le encantan esos sacos, Va a ser la bebé más elegante del vecindario", bromeó Jessica

Un par de días después...

"!Hoy es día de spa, Sarah! Necesitamos un poco de relajación", sugirió Jessica con una sonrisa mientras preparaban una tarde de cuidado personal y mimos.

Con una sonrisa radiante, Sarah asintió entusiasmada ante la sugerencia de Jessica. Minutos después, en el cálido ambiente del baño, Sarah se desnudó por completo y se sumergió lentamente en el agua tibia de la bañera, dejando que la calidez envolviera su cuerpo y relajara sus músculos tensos. Entonces Jessica decidió unirse a la relajación y también se desnudó y se deslizó dentro de la tina sintiendo el agua suave acariciar su piel y sumergiéndose en la misma atmósfera de paz y serenidad que envolvía a Sarah.

Entre burbujas y risas, Jessica observó la barriga de Sarah asomando por encima del agua y no pudo contener un comentario jocoso.

"¡Mira, Sarah! Tu barriga parece una isla emergiendo del océano", bromeó con una sonrisa traviesa.

"¡Es verdad! Jaja" respondió Sarah entre risas, acariciando con ternura su vientre abultado.

Un par de semanas después, Sarah, ahora con 8 meses de embarazo, se veía frente al espejo, admirando cómo su barriga había crecido y se había redondeado aún más. Sus ojos azul grisáceo brillaban con una mezcla de asombro y emoción mientras acariciaba suavemente la suave protuberancia que albergaba a su hija.

Henry y Jessica se acercaron a ella, notando la expresión reflexiva en su rostro. Henry envolvió con cuidado sus brazos alrededor de Sarah desde atrás, sosteniéndola con ternura mientras observaban juntos la imagen en el espejo.

"¡Mira qué grande está nuestra niña!" comentó Henry con una sonrisa amorosa, acariciando con suavidad la barriga de Sarah.

Jessica asintió con una expresión de asombro.

"¡Sí, es increíble cómo ha crecido!", agregó con admiración, colocando una mano sobre la barriga de Sarah en un gesto de apoyo y cariño "Creo que Margaret será una niña muy alta"

Sarah se volvió hacia ellos con una sonrisa radiante, sintiendo una oleada de gratitud.

"¡Sí, es asombroso! Pronto tendremos a nuestra pequeña con nosotros", dijo con emoción en su voz, sintiéndose profundamente bendecida por tener a Henry y ahora a Jessica a su lado durante este momento tan especial de sus vidas.

Los tres compartieron un abrazo cálido y reconfortante, sabiendo que, pase lo que pase, siempre se tendrían el uno al otro para apoyarse.

"No puedo creer que Henry y yo vayamos a ser padres tan jóvenes", dijo Sarah , con una nota de incredulidad en su voz.

"Yo tampoco lo puedo creer", confesó Henry con una sonrisa suave, reflejando el asombro y la emoción de Sarah.

"Sinceramente, no me molestaría para nada ser madre tan joven", admitió Jessica con una sonrisa traviesa.

La confesión de Jessica provocó que Henry se sonrojara ligeramente, sorprendido por su sinceridad.

"¡Jessica!" exclamó entre risas, sacudiendo la cabeza con diversión mientras miraba a su amada pelirroja.

Sarah también sonrió ante el comentario de Jessica, apreciando su espontaneidad y honestidad.

"Bueno, sería un cambio interesante, creo que a Margaret le encantaria tener un hermanito o hermanita", respondió con una risita, imaginando cómo sería si Jessica quedará embarazada y que Henry fuese el padre.

Mas tarde en la sala de la casa, Jessica y Sarah se acomodaron en el sofá, viendo una película de ninjas a petición de Sarah. Mientras tanto, Sarah había convertido su barriga en una mesa improvisada para que el plato de palomitas que Janette les había preparado estuviera al alcance de ambas

"Quién lo diría. Este es uno de los mejores usos que le he dado a mi barriga", bromeó Sarah, mirando a Jessica con una sonrisa traviesa quien asintió con una risa juguetona.

"Jaja, Qué ingeniosa eres, Sarah, mi mamá también hacia eso, lo sé porque cuando estuvo embarazada de Jyn y Jaime la vi hacer lo mismo", respondió con complicidad, tomando un puñado de palomitas

Mientras la película avanzaba, las dos amigas se sumergieron en la trama emocionante, compartiendo comentarios y risas ocasionales. Sarah ocasionalmente se reía tanto que hacía temblar el plato de palomitas sobre su barriga, provocando risas aún más contagiosas por parte de Jessica

"¡Guau, mira esa pirueta!", exclamó Jessica, emocionada

"¡Eso estuvo genial!" exclamó Sarah, aplaudiendo emocionada "Quiero hacer eso"

Mientras preparaba algunas bebidas en la cocina, Henry observaba a Jessica y Sarah desde lejos, feliz por la gran química que ambas tenían ahora. Una sonrisa se dibujó en su rostro mientras reflexionaba sobre lo mucho que había evolucionado su relación desde que se conocieron.

"Se ven geniales juntas", comentó Henry para sí mismo, sintiendo una cálida sensación de satisfacción al ver la amistad florecer entre las dos mujeres que amaba.

Mientras continuaba con sus tareas en la cocina, Henry reflexionó sobre el siguiente paso en su plan. Sabía que no faltaría mucho para dar el siguiente paso importante en su plan y se sentía emocionado y nervioso al pensar en ello. Sin embargo, también estaba seguro de que si Jessica le decía que sí, habría logrado su objetivo de formar una familia con Jessica y ahora con Sarah y su pequeña hija Margaret.

Un par de días después mientras Sarah y Janette limpiaban la cocina juntas, Sarah aprovechó el momento para preguntarle a Janette sobre sus experiencias durante sus embarazos.

"Señora Janette, ¿alguna vez tuvo miedo mientras esperaba a sus hijas?", preguntó con curiosidad.

Janette se detuvo por un momento, reflexionando sobre los recuerdos de sus cinco embarazos. Con una sonrisa nostálgica, comenzó a compartir su perspectiva.

"Bueno cariño, cada embarazo fue diferente" comenzó, recordando con cariño cada uno de esos 5 momentos en su vida "El primero, cuando estaba esperando a Joyce, estaba llena de emociones encontradas, también fui madre joven, aunque no taaaaanto como tú, Jared y yo acabábamos de mudarnos aquí a Pennsylvania, pero había una profunda sensación de asombro ante la idea de convertirme en madre por primera vez", compartió reviviendo esos primeros momentos de maternidad.

"Con Josseffine, mi segundo embarazo, me sentía un poco más confiada pero también más ocupada. Tenía que cuidar de Joyce y prepararme para dar la bienvenida a un nuevo miembro", continuó, recordando la etapa de adaptación a ser madre de dos hijas "Recuerdo muy bien que cuando estaba esperando a Josseffine, cuando empezó a notarse más y más, Joyce estaba absolutamente fascinada, no podía dejar de mirar y señalar cómo mi barriga crecía y se inflaba como un globo", compartió, con una expresión llena de ternura al recordar eso "Recuerdo que cada vez que ella me veía, o que yo volvía a casa, ella corría hacia mí y ponía sus manos en mi barriga, esperando sentir a su hermanita moverse" continuó Janette, con una sonrisa. "Era tan adorable ver su emoción y fascinación por el crecimiento de su hermana", agregó con cariño.

Sarah se rió, imaginando la dulce inocencia de Joyce y su asombro al ver cómo crecía la barriga de su madre y lo emocionada que estuvo por la llegada de su hermana. "¡Qué lindo!"

"El tercer embarazo, cuando esperaba a Jessica, fue especial porque estaba más relajada y experimentada. Había aprendido mucho de mis experiencias anteriores y estaba lista para recibir a mi tercera hija con los brazos abiertos", compartió Janette, con una sonrisa cariñosa "Joyce y Josseffine estaban absolutamente emocionadas por la llegada de su nueva hermanita. Recuerdo que pasaban horas hablando constantemente con ella mientras aún estaba en mi barriga. Le contaban historias, le cantaban canciones y hasta le susurraban secretos al oído. Era como si ya la consideraran parte de la familia antes incluso de conocerla".

"Con Jyn, mi cuarto embarazo, hubo un poco de ansiedad, más que nada porque ahí pensamos que tendríamos un bebé varón, pero no fue así, aún asi había una sensación de plenitud al ver a mi familia crecer. Y con Jaime, el último, fue un momento agridulce, ya que Jared y yo habíamos decidido que sería muestro último hijo, no te mentiré, a veces extraño sentir a mis hijas en mi barriga pateando" admitió Janette con un suspiro de satisfacción.

Sarah escuchó atentamente cada palabra de Janette, sintiéndose inspirada por su historia y gratitud por tenerla como parte de su vida

"¿Sabes por qué Jared y yo le pusimos Jessica?" Preguntó Janette

Sarah, intrigada, negó con la cabeza. "No, ¿por qué?"

"Cuando era adolescente, conocí a una joven con el mismo aspecto y nombre que nuestra hija. Ella nos presentó a Jared y a mi, yo era algo tímida para hablar con chicos y él fue el único que me salvó de un matón de nuestra escuela que intentó propasarse conmigo", relató, con un tono lleno de emoción contenida.

Sarah escuchaba atentamente, capturada por la historia. "¿Qué pasó con ella después?" preguntó, ansiosa por saber más.

"Después de la noche del baile del encanto bajo el océano, no volvimos a verla, recuerdo muy bien esa noche, cayó una tormenta eléctrica y un rayo cayó en la torre del reloj del pueblo donde viviamos", respondió con tristeza. "Pero recordé muy bien su nombre, y por eso decidimos llamar a Jessica como ella, en honor a qué gracias a ella, Jared y yo nos conocimos, y ahora la tenemos a ella y a sus hermanas", concluyó, con una mirada llena de significado hacia Sarah.

Sarah se quedó en silencio por un momento, reflexionando sobre la historia que acababa de escuchar. "Es una hermosa historia", dijo

Janette asintió con gratitud, apreciando el gesto de Sarah.

"Sí, lo es. Jessica es una niña especial, y estoy segura de que hará honor al nombre que lleva", dijo con orgullo, sintiendo una profunda conexión con su hija y con aquella joven que había inspirado su nombre.

Sarah se encontraba sumida en sus pensamientos, sintiendo una extraña mezcla de tristeza y envidia ahora que había escuchado las historias de Janette, quién notó de inmediato su expresión.

"Que tienes?" Le preguntó

Con un suspiro, Sarah se abrió y compartió con Janette una parte de su pasado

"Antes de escapar de Londres con Henry, nunca tuve hermanos ni amigos", confesó, con la voz llena de emociones reprimidas. "Solo viví en la fría mansión de mis controladores padres. Ahora, aunque estoy aquí en su hogar... Me siento... Diferente... Ustedes me recibieron en su hogar a Henry y a mi y... siento que algo que no tenía antes lo tengo ahora" admitió, con los ojos llenos de lágrimas.

"Oh, querida", murmuró Janette con ternura, acariciando suavemente la espalda de Sarah. "Lo que te faltaba era amor, amor de verdad, este es tu hogar ahora, y esta pequeña niña también lo será. Estamos aquí para ti, siempre lo estaremos" aseguro limpiándole las lágrimas con el pulgar "¿Puedo?" preguntó con ternura

Sarah intuyó a qué se refería y asintió con timidez, dejando que Janette se acercara a su barriga. Janette colocó sus manos con delicadeza sobre la barriga de Sarah y comenzó a hablarle.

"Margaret? Estás ahí nieta?" Preguntó Janette a la barriga de Sarah, a los pocos segundos percibió un leve movimiento "hola nieta, soy tu abuela"

Sarah se mordió el labio inferior, sintiendo una mezcla de emociones mientras observaba a Janette acariciar su barriga con delicadeza y expresar palabras hacia su bebé por nacer.

"¿Estás bien, Sarah?" preguntó Janette con suavidad, notando la incomodidad en la expresión de Sarah.

Sarah asintió con timidez, tratando de ocultar sus sentimientos encontrados. "Sí, solo me siento un poco abrumada", admitió, evitando el contacto visual. Definitivamente no se esperaba que Janette ya considerará a su pequeña hija Margaret su nieta

Janette colocó una mano reconfortante sobre el hombro de Sarah. "Entiendo que pueda ser un poco extraño para ti, pero quiero que sepas que siempre estaremos aquí para ti y para tu bebé", aseguró Janette con sinceridad.

Sarah le dedicó una sonrisa agradecida, sintiendo el apoyo sincero de Janette. "Gracias, Señora Janette. Significa mucho"

Janette colocó nuevamente sus manos con delicadeza sobre la barriga de Sarah y comenzó a darle palabras de apoyo y amor al bebé por nacer.

"Mira pequeña", murmuró Janette con dulzura, sintiendo los movimientos suaves del bebé bajo sus manos. "Eres tan querida y esperada. Tu mamá y tu papá te aman más de lo que puedes imaginar, y yo como tú abuela también. Estaremos aquí para ti en cada paso del camino, para protegerte, cuidarte y amarte siempre".

Sarah sintió una sensación de paz y aceptación en su corazón. En ese momento, comprendió profundamente que la familia no siempre se define por los lazos de sangre, sino por el amor y el cuidado mutuo que se comparten. Y en ese cálido abrazo de amor entre ella, Janette y su futura bebé, Sarah encontró un sentido de pertenencia y consuelo que había estado buscando.

Un par de semanas después, Sarah, ahora con 9 meses de embarazo, se encontraba recostada en su cama, con una mano acariciando suavemente su barriga mucho mas abultada, en ese momento Henry y Jessica tenian sus cabezas a cada lado de la barriga de Sarah, ansiosos por escuchar y hablar con la bebé en su interior.

"¿Puedes sentir eso, Henry? ¡Creo que está pateando!" exclamó Sarah con una sonrisa emocionada, sintiendo cómo la pequeña creaba remolinos de actividad en su interior.

Henry asintió con una expresión de asombro y alegría. "Sí, ¡es increíble sentir cómo se mueve! ¿Estas ahí Margaret?" dijo con ternura, dirigiendo unas palabras amorosas hacia la barriga de Sarah "¿Nos escuchas?"

Jessica sonrió con emoción, sintiendo cómo la bebé se movía bajo su cabeza. "¡Hola, bebé! Sabemos que estás ahí, esperando ansiosa para conocernos", dijo con una voz suave y amorosa "¿Sabes cuánto te amamos ya?"

Sarah observaba a Henry y Jessica con una mezcla de amor y asombro mientras sentía los movimientos suaves de su bebé.

"Es increíble, ¿verdad?", comentó, con una sonrisa radiante en su rostro. "Pronto podremos sostenerla en nuestros brazos y ver esos ojos que ya nos escuchan".

En ese momento, las hermanas de Jessica entraron a la habitación, emocionadas por unirse al momento especial.

"¿Qué está pasando aquí?" preguntó Joyce, con los ojos brillantes de emoción.

"Estamos hablando y escuchando a la pequeña Margaret", respondió Sarah señalando su barriga con ternura.

Josseffine se acercó con curiosidad y colocó su mano suavemente sobre la barriga de Sarah. "¡Hola, Margaret! ¿Estás emocionada de conocernos a todos?" dijo con alegría, esperando que su voz llegara a la bebé.

Joyce se unió al grupo, emocionada por participar en el momento especial. "¡Estoy tan emocionada de tener una sobrina! ¡No puedo esperar para ser la mejor tía del mundo!" exclamó con entusiasmo, extendiendo su mano para sentir los movimientos de la bebé.

La pequeña Jaime, con sus grandes ojos curiosos, se acercó a Sarah con timidez y preguntó con una voz dulce: "¿Puedo jugar con tu panza?"

Sarah sonrió ante la inocente intención de Jaime y asintió con ternura. "¡Por supuesto que puedes, Jaime! Puedes tocar y jugar todo lo que quieras. Mi barriga es tu pequeño campo de juegos", respondió con cariño, acariciando suavemente la cabeza de la niña.

Jaime se iluminó con una sonrisa radiante y colocó sus manos con delicadeza sobre la barriga de Sarah y comenzó a acariciar suavemente la piel abultada, sintiendo los suaves movimientos de la bebé en su interior.

"¡Es tan suave y cálido!" exclamó Jaime con admiración, maravillada por la experiencia de sentir a la pequeña Margaret moverse bajo sus manos "¡Hola, bebé Margaret! Soy tu tía Jaime, ¡y estoy muy emocionada de conocerte! ¿Quieres jugar conmigo?"

"¡Qué emocionante! ¡Es como si estuviera bailando dentro de ti! No puedo esperar para que Margaret llegue y podamos jugar juntas", dijo Jyn con una sonrisa brillante, extendiendo su mano desde el otro lado de la cama para sentir los movimientos de la bebé también.

Sarah se sintió abrumada por el amor y la alegría que emanaban de sus hermanas de Jessica. Claramente los pelirrojos no eran personas malvadas como sus padres le hicieron creer.

"Gracias por estar aquí conmigo, chicas. Significa mucho para mí tenerlos a todos cerca en este momento tan especial", expresó Sarah con gratitud, sintiendo la conexión y el apoyo de su ahora ampliada familia.

"Te queremos, Sarah" respondieron Jaime y josseffine abrazándola

"Y hablando de querer..." Interrumpió Henry y dirigió su atención a su amada "Jessica..."

La joven pelirroja miro fijamente a Henry al ver qué su tono era diferente.

"Jess, hemos recorrido un largo camino juntos. Desde que tenía 13 años y tú tenías 10, siempre has sido esa luz en mi vida", comenzó, capturando la atención de todos en la habitación.

Jessica escuchaba con atención, con los ojos llenos de sorpresa y emoción mientras Henry continuaba su discurso. Luego, con un gesto decidido, Henry sacó un anillo del bolsillo y se arrodilló frente a Jessica, tomando su mano con ternura.

"Mi pelirroja de fuego, amo a Sarah con todo mi corazón. Ella es la madre de nuestra hija Margaret, pero nunca dejé de amarte. Siempre has sido parte de mi corazón y mi vida. Quiero formar una familia contigo y con Sarah. ¿Te casarías conmigo?"

El corazón de Jessica latía con fuerza mientras procesaba las palabras de Henry. Sus hermanas miraban con los ojos llenos de asombro por el hecho de que el le estuviera pidiendo formar una familia poliamorosa, mientras Sarah le sonreía con ternura, alentándola en silencio a tomar una decisión.

Sin poder contener la emoción, Jessica se llevó ambas manos a la boca, sus ojos llenos de lágrimas de felicidad. "¡ACEPTO!" exclamó a todo pulmón, dejando escapar un grito de alegría.

Henry la levantó en el aire con una sonrisa radiante, sintiendo la euforia y el amor llenando la habitación. Con una conexión palpable entre ellos, se fundieron en un apasionado beso, sellando su compromiso ante sus hermanas que los miraban con cariño y felicidad.

"Ahora sí que Henry se sacó el premio mayor" opinó Josseffine

En ese momento, los padres de Jessica entraron en la habitación, sorprendidos por el alboroto y la emoción que llenaba el ambiente. Jared y Janette miraban a su alrededor con curiosidad

"Porque tanto ruido?" Preguntó Janette

Jessica, con una sonrisa radiante en el rostro, se adelantó para compartir la noticia. "¡Mamá, papá, tenemos algo importante que anunciar! Henry y yo nos vamos a casar, y Sarah también será parte de nuestra familia", anunció con entusiasmo, esperando la reacción de sus padres.

Jared y Janette se quedaron atónitos ante la noticia, procesando la revelación de que su hija estaba embarcando en un matrimonio poliamoroso.

"Lo importante es que los tres se amen y se apoyen mutuamente", dijo Janette con voz suave, aceptando la decisión de su hija con amor y comprensión.

Sin embargo, antes de que pudieran digerir completamente la noticia, una punzada repentina atacó el vientre de Sarah, causando preocupación y alarma en la habitación. Todos voltearon a verla, con expresiones de preocupación en sus rostros.

"¿Estás bien, Sarah?" preguntó Janette, acercándose rápidamente para ofrecerle apoyo

Sarah luchó por controlar su respiración mientras sentía otra oleada de dolor. Con voz entrecortada, anunció la noticia que todos habían estado esperando con nerviosismo. "La... La... La bebé ya viene", dijo con esfuerzo, indicando que el momento tan esperado había llegado finalmente.

La habitación estalló en caos mientras todos se apresuraban a prepararse para el inminente nacimiento de la pequeña Margaret en sus vidas.

El hogar se había convertido en un torbellino de actividad frenética mientras Joyce, Jyn y Jaime corrían de un lado a otro en busca de toallas limpias y suministros que tuvieran en casa. Mientras tanto, Janette se apresuró a hablar con el médico por teléfono, pidiéndole urgentemente que viniera.

"¡Necesitamos más toallas limpias y agua caliente!" gritaba Joyce desde la cocina, mientras buscaba en los armarios con frenesí.

"¡Estoy llamando al médico!" exclamó Janette, con la voz llena de ansiedad mientras hablaba por teléfono en la sala de estar.

Jyn y Jaime se apresuraron a llevar las toallas limpias y el agua caliente a la habitación de Sarah

"¡Vamos, chicas, tenemos que actuar rápido!" instó Jyn, llevando un montón de toallas a la habitación.

Jaime asintió con determinación. "¡Lo tengo!" exclamó, llevando un recipiente lleno de agua caliente con cuidado, pero con ligera torpeza.

Mientras tanto, en la habitación de Sarah, la joven rubia intentaba mantener la calma mientras era revisada por Josseffine en lo que llegaba el médico. Henry y Jessica permanecían a cada lado de ella, ofreciéndole apoyo y consuelo en ese momento crucial.

"¡Tranquila, Sarah! Estamos aquí contigo", decía Henry con voz firme pero tranquilizadora, sujetando su mano con ternura mientras observaba preocupado los esfuerzos de Josseffine por ayudar a Sarah sin cometer errores.

Jessica colocaba una mano reconfortante sobre el hombro de Sarah, transmitiéndole su apoyo silencioso.

"Estamos contigo en esto, Sarah. Todo va a salir bien", aseguraba con voz suave, tratando de calmar los nervios de su... Podría decirse que ahora esposa compartida.

Mientras tanto, Josseffine se esforzaba por hacer todo lo posible para ayudar a Sarah en su momento de necesidad.

Sarah soltaba pequeños gemidos entre dientes mientras las contracciones la hacían sentir cada vez más incómoda. No esperaba que el dolor fuera tan intenso, pero trató de mantener la calma mientras Josseffine terminaba de revisarla.

"¿Cómo estás, Sarah?" preguntó Josseffine con preocupación mientras terminaba de evaluar la situación.

Sarah respiró profundamente, tratando de controlar el dolor lo mejor que pudo. "Duele mucho", admitió entre jadeos, sintiendo cómo las contracciones se intensificaban con cada momento que pasaba.

"Tienes 7 centímetros de dilatación, Sarah. Ya estamos avanzando", informó Josseffine cuando terminó de revisarla, tratando de infundirle confianza a Sarah en medio de su malestar

En ese momento, Janette entró apresuradamente en la habitación con las toallas y el agua caliente en las manos. "¡El médico está en camino!" anunció con urgencia, colocando los suministros cerca de la cama de Sarah.

Justo en ese momento llegó el médico a la habitación junto con su asistente, con una expresión profesional pero comprensiva en su rostro. "¿Cómo vamos por aquí?", preguntó con calma, evaluando la situación.

Josseffine se adelantó para informarle sobre el progreso de Sarah. "Sarah tiene 7 centímetros de dilatación en este momento", dijo, manteniendo la calma mientras le proporcionaba al médico la información necesaria

El médico asintió y se acercó a Sarah para realizar su propia evaluación. Después de unos momentos de revisión, anunció las noticias. "Ahora tienes 8 centímetros de dilatación, Sarah. Estamos progresando en la dirección correcta. Solo necesitas llegar a los 10", informó con voz tranquilizadora, brindando a Sarah una actualización sobre su progreso.

"Lo tengo", respondió Sarah con esfuerzo, tratando de mantener la calma y enfocarse en el objetivo final: conocer a su hija.

Aproximadamente diez minutos después, Jared, Janette, y sus hijas Joyce, Jyn y Jaime esperaban ansiosamente afuera de la habitación, intentando escuchar cualquier señal del progreso del parto. Dentro de la habitación, el médico, asistido por su ayudante y Josseffine, atendían el parto de Sarah con dedicación y profesionalismo.

"Sarah, necesito que pujes ahora", ordenó el médico con voz firme pero alentadora.

Sarah asintió, sintiendo el apoyo de Henry y Jessica a cada lado. Con una mano apretando la de Henry y la otra la de Jessica, se preparó para empujar con todas sus fuerzas.

"Vamos, Sarah, tú puedes", murmuró Henry mientras observaba el esfuerzo de Sarah.

Jessica, a su lado, añadió con una sonrisa alentadora, "Estamos aquí contigo. Ya casi lo logras."

Con un profundo respiro, Sarah se concentró y empujó con toda la fuerza que pudo reunir, soltando un gemido de esfuerzo. "¡Ahh!", exclamó, sintiendo la intensa presión y el dolor.

"¡Muy bien, Sarah, sigue así!", instruyó el médico, observando atentamente los avances.

Sarah volvió a tomar aire y empujó de nuevo, sus manos apretando fuertemente las de Henry y Jessica. Sentía una mezcla de agotamiento y determinación, sabiendo que cada esfuerzo la acercaba más a conocer a su hija.

"¡Eso es, Sarah, estás haciendo un gran trabajo!", la animó Josseffine, sosteniendo una toalla lista y monitoreando el progreso.

"¡Puedo ver la cabeza!", anunció el asistente del médico

"Una vez más, Sarah, ya casi está aquí", dijo el médico, preparándose para recibir a la bebé.

Sarah, con un último esfuerzo monumental, empujó una vez más, soltando un grito final de esfuerzo y dolor. En ese momento, se oyó el llanto de la recién nacida llenando la habitación.

"¡Lo lograste, Sarah!", exclamó el médico, cortando el cordón umbilical a la recién nacida y envolviendola en una manta color verde pistache y entregandosela a Sarah en brazos.

Henry y Jessica miraron a Sarah con lágrimas en los ojos, ambos llenos de orgullo y alegría y le dieron un beso en la frente.

El médico permitió que los familiares que esperaban afuera entraran a la habitación. Jared, Janette, Joyce, Jyn, y Jaime entraron, emocionados y ansiosos por ver a la recién nacida. Josseffine, que había estado asistiendo durante el parto, también se acercó para ver bien a la bebé.

"¡Déjenme ver!" exclamó la pequeña Jaime, empujándose un poco hacia adelante.

"¡Quiero ver también!" añadió Jyn, tratando de encontrar un buen ángulo para mirar a su nueva sobrina.

Sarah, con una sonrisa cansada pero radiante, descubrió a su pequeña hija para que todos pudieran verla.

Cuando finalmente pudieron ver bien a la bebé, todos se quedaron sorprendidos. La pequeña Margaret había sacado la forma de los ojos de Henry y la nariz redonda de Sarah, pero mas allá de eso, no se parecía en nada a ninguno de los dos. Su cabello era castaño y sus ojos marrones.

"Tiene el cabello de mi padre... y los ojos de mi madre", dijo Henry con asombro.

"Es hermosa", dijo Jessica acariciando suavemente la mejilla de la bebé.

Sarah, con lágrimas de alegría en los ojos, miró a su hija y luego a Henry y Jessica. "Es perfecta", susurró

Janette se acercó y miró a su nieta con ternura. "Es una belleza. Bienvenida a la familia, Margaret", dijo, su voz llena de calidez.

Jared también se acercó, observando a la pequeña con una sonrisa. "Felicidades a los tres"

Joyce, Jyn, Jaime y Josseffine miraron a la bebé con asombro y admiración. "Es tan pequeña", dijo Joyce, su voz suave.

"Y tan bonita", añadió Jyn, sonriendo ampliamente.

"¡Me la quiero comer!", chilló Jaime.

Más tarde, Sarah sostenía a su pequeña hija Margaret en brazos, mientras Henry, Jessica y las hermanas de esta miraban a la bebé fijamente. Sarah, sintiendo la necesidad de abordar una preocupación que la había estado rondando ahora que tenía a su hija en brazos, levantó la mirada hacia Henry.

"Henry, ¿no estás molesto?" preguntó, su voz suave pero seria.

Henry frunció el ceño ligeramente, sin entender a qué se refería. "¿Molesto? ¿Por qué estaría molesto, Sarah?"

Sarah tomó una respiración profunda y luego miró a su hija. "Porque Margaret salió con el cabello castaño y los ojos marrones de tus padres, y no rubia ni con los ojos claros como nosotros la imaginabamos"

Henry sonrió y negó con la cabeza. "No, Sarah. No estoy molesto en absoluto. Admito que no consideré la posibilidad de que Margaret heredara rasgos de mis padres, pero eso solo la hace aún más especial para mí. Ella es perfecta tal como es"

Jessica intervino con una sonrisa divertida. "Bueno, ahora que tu y yo nos vamos a casar, si decides darle un hermanito o hermanita de mi parte, ten por seguro que será pelirrojo."

"¡Definitivamente! Sería un pequeño pelirrojo," afirmó Jyn.

"Con pecas y todo," añadió Jaime, riendo también.

Henry miró a Jessica con ternura y luego volviendo su atención a Sarah y Margaret "Las amo, a las tres"

"Nosotras tambien te amamos, querido" dijeron Sarah y Jessica al unísono besando a Henry

Esa misma noche, mientras Henry y Sarah dormían profundamente, Jessica se levantó de la cama con cuidado para no despertarlos. Caminó despacio hasta la cuna donde descansaba la pequeña Margaret. Mirando a la bebé con ternura, decidió llamarla por un diminutivo cariñoso.

"Margo," susurró Jessica suavemente, inclinándose sobre la cuna. "Yo debí haber sido tu madre. Es más, pude serlo."

Jessica acarició la mejilla de la bebé con delicadeza, sintiendo una mezcla de emociones. Se dirigió hacia la ventana y miró la luna brillante en el cielo nocturno. El suave resplandor lunar iluminaba la habitación con una luz plateada.

"Tal vez no tengas mi sangre, pequeña," continuó Jessica, con la mirada fija en la luna antes de volverla hacia Margo, "Pero también eres mi hija. Voy a cuidarte y amarte como si fueras mía," prometió en un susurro. "Eres parte de esta familia, dios, no puedo creer que ahora yo tambien sea madre tan joven"

Justo en ese momento, Henry se despertó y se dio cuenta de que Jessica no estaba en la cama. Observó en silencio cómo Jessica le hablaba a Margo y sintió una profunda gratitud y amor por ella.

"¿Jessica?" dijo en voz baja, acercándose con cuidado para no asustarla.

Jessica se volteó y sonrió. "Lo siento, no quería despertarte," susurró.

Henry la abrazó suavemente. "No tienes que disculparte. Estoy feliz de verte tan unida a Margaret. Ella es muy afortunada de tenerte a ti tambien."

"Vamos a ser una gran familia, Henry. Margo tendrá todo el amor que podamos darle." dijo Jessica

Henry asintió y besó la frente de Jessica. "Sí, lo tendrá. Y nosotros también nos tenemos el uno al otro."

Margo terminó de relatar su fantasía, con un brillo en los ojos.

"Al año después de que nací yo, habrías nacido tú, Sherman," dijo, mirando a su hermano, "claro, con la diferencia de que habrías sacado los ojos dorados de papá y nuestra tía Josseffine no habría sido asesinada por Aksel. A los pocos meses nacerías tú, Edith, y mamá no habría muerto en el parto. Papá se habría vuelto profesor de física, tu mamá, Sherman, habría diseñado un modelo de jet supersónico parecido al Concorde, y mi mamá se habría vuelto maestra de artes marciales. En cuanto a Agnes, sus padres, quienesquiera que hayan sido, habrían conocido a los nuestros por causas del destino, y habríamos formado una familia de nueve."

"Qué buena tu idea, deberías ser escritora." opinó Edith cruzando los brazos ante la idea tan creativa de su hermana mayor

Margo frunció el ceño ligeramente y replicó, "Oye, lo que digo es en serio. Y tambien mencione muuuchas de las cosas que nuestra abuela nos ha contado"

Sherman, que había estado escuchando atentamente, se inclinó hacia adelante y dijo, "Sé que hablas en serio, Margo. A veces, imaginar un pasado diferente nos ayuda a entender y apreciar lo que tenemos ahora."

"Sí, lo sé. Solo que a veces me pregunto cómo habrían sido las cosas si... ya saben, si papá hubiera sacado a mamá de londres." admitió Margo

"No podrías haberte imaginado a madre viva en tu fantasía también?" preguntó Antonio mirandola con brazos cruzados.

"Bueno... según tu me mencionaste, tu naciste 6 meses antes que yo en la frontera, y no se me ocurrió, perdón" se defendió Margo

"Quizás en algún universo paralelo, todo lo que dices realmente sucedió" sugirió Sherman "Sé que es tu fantasía y todo, pero no pensaste en otro detalle importante?"

Margo, Edith y Agnes lo miraron, intuyendo cuál sería su respuesta. Sherman finalmente dijo, "Gru no las habría encontrado saliendo de la guarida de Vector para adoptarlas. No sé si habría usado otro método para robarle ese rayo reductor y luego la luna, y... probablemente... la cosa entre él y Lucy habría sido muy... diferente."

El trío de hermanas se quedó pensando por un momento. Sherman tenía razón; si no fuera por ellas, el plan de Gru para robar la luna habría terminado de una forma totalmente diferente. Muy probablemente, Gru y Lucy, en lugar de volverse pareja gracias a ellas, habrían sido enemigos.

Sherman continuó hablando. "Y en mi caso, yo no habría sido encontrado en ese callejón por el Sr. Peabody. No tendría los conocimientos que tengo ahora gracias a él y la máquina del tiempo, y... quizás no habría conocido a Penny y probablemente ella seguiría siendo esa misma niña odiosa y mimada que era cuando la conocí."

"Quiero pensar que muy probablemente mi madre seguiría viva, Zita no sería mitad maquina y nuestro padre no habría vuelto a sus andadas como "El macho"" supuso Antonio

Margo suspiró, asimilando todo lo que Sherman había dicho. "Creo que... tienes razón, Sherman, no pensé en lo demás"

Edith añadió cruzando los brazos, "Es tan extraño como un simple cambio altera para bien la vida de uno y para mal la vida de otros

"Pero aún así, es lindo imaginar cómo podrían haber sido ciertas cosas" finalizó Agnes

"Lo sé. Además, nuestras historias, con todas sus locuras y altibajos, nos han hecho quienes somos. Y no cambiaría eso por nada." añadió Sherman

"¿Ni siquiera que el Sr Peabody se sacrificara por salvar a tus padres de Aksel?" preguntó Edith

"Bueno... solo así lo perdoné de que me ocultara la verdad por casi trece años sobre de donde vengo" admitió Sherman

"Recordamos muy bien eso" dijeron las tres hermanas al unísono recordando como él, Gru y Lucy se escandalizaron cuando el Sr peabody confesó la verdad

Justo en ese momento, la voz de Jessica resonó desde abajo, interrumpiendo la conversación. "¡Niños, bajen a cenar!".

Los hermanos intercambiaron miradas cómplices antes de dirigirse hacia la mesa, dejando atrás sus divagaciones sobre universos alternativos y relaciones peculiares, al menos por el momento.

Sherman, sus hermanas, Antonio y Zita bajaron a cenar con el resto de su familia materna.

"¿De qué tanto hablaban allá arriba?" preguntó Jessica con curiosidad.

Sherman y sus hermanas intercambiaron miradas, no queriendo entrar en muchos detalles en

"Cosas de chicas." dijeron Margo, Edith, Agnes y Zita al unísono

"Incluso ustedes?" preguntaron Henry y Jessica a Sherman y Antonio

"Yo mas bien hablaba de que ya quiero volver a ver a Penny y Riley" aclaró Sherman

Jessica sonrió, entendiendo la situación. "Estoy segura de que las verás pronto, cariño. Ahora, a cenar. Tenemos lasaña y ensalada."

Antonio, intentando cambiar de tema, comentó: "¡Qué bien, me encanta la lasaña!" mientras todos se acomodaban en sus asientos.

Durante la cena, Edith tuvo una ocurrencia repentina. "Oye papá, ¿me llevas a la peluquería mañana?" preguntó, llamando la atención de todos en la mesa.

Henry levantó la mirada de su plato, sorprendido. "¿Para qué, Edith?"

"Quiero teñirme el cabello de rosa," declaró Edith con determinación.

La petición sorprendió a todos. Henry frunció el ceño, tratando de entender. "¿Para qué quieres hacer eso?"

"En memoria a Mamá, ella quería hacer eso, pero nunca la dejaron, quiero pintármelo por ella" respondió Edith muy decidida

Henry se quedó en silencio por un momento, asimilando las palabras de su hija. "¿Estás segura de eso, Edith?"

"Completamente" afirmo Edith

"Descuida hija, mañana tu padre y yo te llevamos" respondió Jessica aceptando la solicitud de su hijastra

"Me lo puedo pintar yo de azul?" pregunto Agnes siguiendo el ejemplo de su hermana mayor

"¿Y tú por qué quieres?" pregunto Margo ante la idea de su hermana menor

"Es que a tía Joyce se ve le muy bien, y me gusta ese color" explico Agnes "¿Puedo pintármelo de azul? Puedo puedo puedo?"

"¡Claro!" Acepto Jessica

"¿Estas segura de esto Jessica?" pregunto Elizabeth sorprendida por las decisión de Jessica de permitir a sus hijas teñirse el cabello

"Completamente" afirmo Jessica ante las dudas de su suegra, entonces revisó el reloj "O si quieren podemos ir ahorita terminando de cenar"

"¿De veras?" Pregunto Edith esbozando una sonrisa de oreja a oreja

Mientras tanto, Henry sonrió comprendiendo el significado profundo detrás del deseo de Edith. "Está bien, después de cenar, iremos a la peluquería."

Hora y media después, Jessica volvió a casa con Edith y Agnes, ambas luciendo looks completamente renovados. Edith tenía su cabello rubio teñido de la mitad hacia la puntas en un intenso color rosa, mientras que Agnes mostraba con orgullo su cabello negro con un vibrante azul que resaltaba aún más bajo la luz.

Henry se levantó del sofá al verlas entrar. "¡Vaya, chicas! Se ven increíbles," exclamó, observando los nuevos estilos.

Edith sonrió ampliamente. "Gracias, papá. ¿Te gusta?"

Henry asintió. "Claro que sí, Edith. Es un hermoso tributo a tu madre."

Agnes se dio una vuelta, mostrando su cabello azul. "¿Y el mío? ¿Te gusta?"

Henry se agachó para estar a su altura. "Me encanta, Agnes. Te ves genial."

Margo, que estaba sentada en el sillón con Sherman y Zita, se levantó para ver más de cerca. "¡Chicas, se ven fabulosas!" dijo, sonriendo con orgullo.

Jessica, satisfecha con los resultados, añadió: "Las dos se comportaron muy bien en la peluquería. Los estilistas estaban impresionados con lo bien que se portaron."

"Te ves genial, Agnes, me gusta mucho tu azul." dijo Zita

"Y a ti te queda muy bien el rosa, Edith" agregó Sherman

"Gracias, hermano. ¿Sabes? Tal vez deberías intentarlo tu también." surigió Edith con una risita

"No lo creo, me gusta mi cabello rojo así como está" dijo Sherman riendo

"Bien dicho, primo" dijo Harmony

"Lo mismo digo" añadió Margo "También prefiero yo mi cabello castaño así como está"

Agnes, aún emocionada, le dio un abrazo a Jessica. "Gracias por llevarnos"

Jessica acarició su cabeza y respondió: "De nada, cariño. Me alegra que estén contentas."

Esa misma noche, mientras todos dormían en sus habitaciones, una peculiar e inexplicable luz azul se filtraba por debajo de la puerta de la habitación de los jovenes. De repente, cuatro cuerpos flotantes que brillaban intensamente atravesaron sin esfuerzo la puerta cerrada.

El primero era el fantasma de Sarah, que se acercó primero a la cama de Sherman.

"Gracias por permitirme convivir con mis hijas una última vez" dijo Sarah dandole un beso en la frente a Sherman

Entonces Sarah fue hacia las camas donde dormian sus hijas. Se inclinó sobre Margo y Edith, susurrando suavemente:

"Mis preciosas niñas, estoy tan orgullosa de ustedes. Siempre estaré aquí, cuidándolas."

Margo y Edith, aunque dormidas, parecían responder con leves sonrisas y movimientos tranquilos.

Los otros dos fantasmas eran Thomas y Teresa, los padres biológicos de Agnes, ambos vestían gabardinas azules como la de Lucy, y en el hombro tenían el logo de la L. A. V. indicando que solían ser agentes ahi antes de Lucy, se acercaron a la cama de su hija con miradas llenas de orgullo y cariño.

"Agnes, eres nuestra pequeña princesa unicornio. Siempre te amaremos y estaremos contigo."

Agnes murmuró algo en sueños, como si sintiera la presencia de sus padres.

Entonces el fantasma de Teresa fue hacia Margo

"Gracias por haber encontrado a nuestra hija y no dejar que estuviera sola"

El tercer fantasma era Barbara, la madre de Antonio y Zita, quien flotó hacia las camas de sus hijos con una expresión de protección y afecto. No pudo evitar sentir una ligera tristeza de ver que su hija menor Zita era mitad humana, mitad maquina, pero al menos seguía viva y tenia una vida normal.

"Mis queridos, siempre estaré a vuestro lado, protegiéndoos y guiándoos"

Antonio y Zita, en su sueño, se movieron como si sintieran el toque suave de su madre.

Por último, el fantasma de Josseffine, la hermana fallecida de Jessica y por logica tía de Sherman, se acercó a la cama del joven.

"Sherman, mi valiente sobrino. Estoy muy orgullosa de ti por no dejar que mi muerte fuera en vano. Sigue siendo fuerte y valiente."

Sherman, en su sueño, sonrió ligeramente, como si oyera las palabras de su tía.

Los fantasmas permanecieron un momento más, observando a los niños con expresiones de profundo orgullo.

Los fantasmas salieron de la habitación, pero los de Sarah y Josseffine tomaron otro camino. Thomas, Teresa y Barbara los miraron confundidos.

"¿A dónde vais?" preguntó Barbara con curiosidad.

"No nos tardaremos," respondió Josseffine con una sonrisa tranquilizadora.

Josseffine y Sarah se dirigieron a la habitación donde dormían Henry y Jessica. Josseffine se acercó a Jessica, susurrándole con ternura, "Qué bueno que lograste lo que querías, hermanita." dijo refiriendose a que Jessica había conseguido su vida con Henry.

Mientras tanto, el fantasma de Sarah se acomodó en la cama, abrazando a Henry y a Jessica. Josseffine observó la escena, con una mezcla de tristeza y comprensión.

"¿No vas a venir?" le preguntó Josseffine, su voz suave y comprensiva.

Sarah sacudió la cabeza ligeramente. "Me quedaré un rato más."

Josseffine comprendió y su cuerpo espiritual se desvaneció, dejando a Sarah sola con Henry y Jessica. Sarah los miró con una expresión de profunda añoranza.

"Si me hubiera gustado tener una vida con ustedes," susurró antes de desvanecerse en la noche, dejando una sensación de paz y amor flotando en el aire.

La casa quedó en silencio, pero con una sensación de consuelo y unión.