Después de las muy políticamente correctas preguntas repetidas y las negaciones de Gilbert, los Slytherin se la pasaron dando comentarios despectivos hacia Ludwig debido a los rumores de que le gustaba una Gryffindor que -el albino estaba convencido- habían salido de dicha casa. Los comentarios de las serpientes no eran nada muy grave a simple vista, eran esos comentarios ¨amables¨ que escondían veneno.
Pero eso era el comienzo, Gilbert lo sabía. Así empezaban y cuando menos lo esperaban habría un duelo con varitas al amanecer y maldiciones imperdonables serían lanzadas… Tal vez estaba exagerando, pero nunca se puede ser muy precavido. ¡Están hablando del mismo hermanito menor que le hizo un suplex por insistir con el tema mientras estudiaba en la sala común de las mazmorras!
¿Cómo es que no le importaba su reputación? ¡Eran sangre pura, carajo! Y si no lo fueran, su físico debería servir de algo. ¡Parecía que ya ni se intimidaban de Ludwig, hablando así de él!
Pero como su hermano mayor, él no se quedaría de brazos cruzados ante tales ataques, ni siquiera aprovechando su puesto de prefecto, fue él quien debió intervenir y empezó a darle miradas sucias, gritos y retar a peleas a quien se atreviera a mirar mal a su hermanito que hace años había dejado de serlo.
No es que a su hermanito le gustara mucho eso. Volvió a hacerle un suplex cuando se quedaron solos.
Tal vez era hora del Plan B. Es decir:
Buscar ayuda externa.
