La Sorpresa
27 de Noviembre
Era media tarde cuando Arthur y Andrés procedieron a acercarse al comedor comunitario del centro de refugiados en donde varios de sus amigos residían.
—¿Me recuerdas el motivo de esta reunión? —preguntó Arthur.
—El antiguo alcalde quería que nos juntáramos todos los que estuvieron alguna vez involucrados con las personas de la Caravana de Ciudad Petalia ahora que llegaron todos los que deseaban migrar a Ciudad LaRousse. Para hacer una especie de conmemoración o algo así por el estilo.
Arthur miró de reojo a Andrés que mantenía la vista hacia el frente. Por medio de sus sentidos en el aura podía percibir que su amigo sabía más de lo que estaba diciendo, lo que hacía que toda esta situación se sintiera sospechosa.
Andrés tenía razón en algo al menos. Desde el interior del comedor podía sentir que efectivamente había una gran cantidad de personas reunidas. Una vez en la entrada, Arthur procedió a abrir una de las puertas principales que daban al interior del comedor y se dio cuenta que los presentes se encontraban esperándolos.
—¡Sorpresa! —exclamó todo el mundo mientras caía confeti desde el techo.
El joven guardián de aura quedó mudo ante la escena que tenía delante de él.
En la muchedumbre habían tanto humanos como pokémon e inmediatamente pudo reconocer a Claudia, Nick, Alyssa, su hermano Thatcher, Angela, Brendan, Jennifer y a Max. También estaba presente Elizabeth, la madre de Andrés. Lo cual tenía sentido considerando que todos ellos habían pertenecido a la caravana o se habían unido durante las expediciones del Reino Espejismo.
Pero a su vez estaban también Marcus, Erika, sus amigos de LaRousse Sid, Rafe, sus hermanas gemelas Audrey y Kathryn, Rebecca y Tory que era amigo de Max.
Joder… ¡Estaba casi todo el mundo que conocía presente!
Norman, el Profesor Birch, las tres hermanas que habían rescatado de los Slaking Nicole, Rita y Natalie, los tres amiguitos de Max y Ángela de la Escuela de Entrenadores Pokémon de Ciudad Férrica Tommy, Kenny y Anita, además de Stephanie que había sido rescatada en Ciudad Portual junto a su padre, el Profesor Cozmo y Julie, la ranchera de Numel. También estaban presentes Savannah, su hija Sandra y sus cinco amigas de ese extraño grupo de fans que tenían entre ellas de Pueblo Rubello.
Pero no eran esos de ahí… ¿Wattson? ¿Winona? ¿Tate y Liza? Y… ¡Arceus! ¡Phoebe del Alto Mando de la Liga Pokemón estaba aquí también!
—¿Qué está pasando?... —se preguntó Arthur estupefacto.
Entonces se dio cuenta de que la habitación estaba llena de adornos y que varios de los presentes llevaban gorros de fiesta. Colgado del techo en medio del comedor había un gran cartel con algo escrito.
"Feliz cumpleaños"
Dándose cuenta finalmente, Arthur procedió a agarrarse la cabeza incrédulo. Hoy era día 27 y su cumpleaños… ¡Era el 20 de Noviembre! ¡Su cumpleaños había pasado mientras estaba inconsciente recuperándose en el hospital!
—¡Por Arceus! ¡¿Cómo es que no me di cuenta?!
Marcus que llevaba jeans, camiseta negra y una chaqueta de cuero del mismo color además de un gorro de cumpleaños, se acercó a Arthur mientras hacía soplar un espantasuegras.
—¡Feliz cumpleaños, mon ami!
Minutos más tarde, Arthur, Claudia, Ángela y Andrés se encontraban conversando en medio del comedor comunitario. Cada uno llevaba un vaso de bebida gaseosa en mano y un gorro de fiesta sobre sus cabezas.
Alrededor de ellos habían varias mesas que tenían toda clase de canapés para degustar y proveniente de la cocina iban y venían Savannah, sus amigas, Nicole y Alyssa para reponer comida y traer deliciosos bocadillos para el deguste de todos.
Al mismo tiempo, un área del comedor había sido reservada para los pokémon del grupo para que pudiesen compartir entre ellos también. La cual era constantemente reabastecida con comida disfrutada por ellos incluyendo bocadillos con carne o vegetarianos, bayas, pokécubos, pokochos, pokélitos e incluso malasadas al estilo de Alola.
—¿Así que todo esto fue idea de ustedes dos? —preguntó Arthur dirigiéndose a sus dos amigos de la infancia.
Andrés asintió.
—Nos dimos cuenta justo después de que nos rescataran que era tu cumpleaños, Arthur. Por lo que nos pusimos de acuerdo en comenzar a prepararlo todo para cuando te recuperaras.
—Para fortuna nuestra, se terminó sumando más gente de lo que esperábamos. Incluyendo las familias de Rubello que aportaron buena parte de los recursos a modo de agradecimiento por su rescate—añadió Claudia.
—Lo sentimos si es que nadie dijo nada… ¡Pero queríamos que fuese una sorpresa! —dijo entonces Ángela.
—Tuvieron que contenerse las ganas todo este tiempo… ¿Incluso durante las visitas en el hospital? ¿Eh? —respondió el Monje Guardián mirando de reojo a Claudia al ser ella la primera que había visto tras despertar.
Claudia se sonrojó un poco tras recordar lo que había ocurrido en aquella ocasión.
—Bueno… como dice Ángela, había que guardar la sorpresa hasta que todos pudiesen ponerse de acuerdo… Además de que organizar a tanta gente repartida por toda la ciudad no fue no fue nada fácil. Tan sólo espero que no estés molesto…
Arthur negó con la cabeza.
—Descuida, que no lo estoy. Y ver tanta gente reunida aquí… resulta conmovedor sin duda.
Ángela asintió sonriente.
—¡Todos se han portado muy bien para ayudar! ¡Especialmente Savannah, sus amigas, Nicole y Alyssa que se han esforzado mucho para asegurarse de que todo esté a punto! —añadió ella.
Arthur dirigió la mirada hacia la cocina con sentimientos encontrados. En donde efectivamente podía ver a Alyssa trabajar concentrada junto con Nicole mientras recordaba la conversación que había tenido con Claudia el otro día en el balcón del departamento.
Se estaba esforzando tanto en lugar de estar divirtiéndose con ellos…
—Supongo que todo esto es uno de los beneficios de tener la gratitud de varias señoras amas de casa expertas en labores domésticas, príncipe azul—dijo en un tono algo burlón Marcus que se acercó a ellos junto con su hermana.
—¡Hermano! ¡No seas maleducado con ellas! —le reprendió Erika que llevaba un vestido de una pieza violeta y negro de escote recatado, mangas largas y falda hasta las rodillas.
—Oh, descuida hermanita… ¡Mis mayores respetos a las mujeres de la M.P.P.! ¡Las que no me han dejado de atormentar por autógrafos desde el momento que puse un pie en este lugar! —respondió su hermano con sarcasmo mientras levantaba su vaso con bebida en un gesto de brindis.
Ángela soltó una risilla para sus adentros ante aquel gesto.
—Quien habría dicho que un día estaría compartiendo la hermana de Marcus después de toda la rivalidad que había entre nosotras durante la época de la Conferencia Colosalia, Erika…—comentó ella con nostalgia.
Erika miró de reojo a su hermano por un instante y soltó un suspiro antes de dirigirse a la chica rubia.
—Ciertamente puede parecer tan irónico ahora, Ángela—le contestó rememorando también—. Pensar que en su momento ambas liderábamos los clubes de fans de Arthur y de mi hermano respectivamente. Me imagino que si nuestras versiones pasadas estuviesen viendo esto no se lo creerían…
—¿Cómo lo estás pasando en tu cumpleaños, Arthur? —preguntó la voz de una mujer.
Arthur se dio la vuelta y vio a Phoebe acercarse a ellos. Por algún motivo verla a ella hizo que Marcus se pusiese inusualmente tenso a diferencia de el monje guardián que estaba sorprendido ante su presencia.
—¿Me pregunto que hace una miembro del Alto Mando en mi fiesta de cumpleaños? —preguntó Arthur— No es que esté en contra de que estés aquí o algo por el estilo…
La mujer morena y de ropas tropicales sonrió alegremente.
—¡Stevie había sido invitado también, pero lamentablemente no pudo asistir ya que últimamente está muy ocupado! —respondió ella— Por lo que cuando me enteré, le pregunté si podía ir en su lugar y por lo visto no hubo ningún problema
Claudia asintió.
—Es una lástima de que Steven no pudiese venir, pero… ¿Quién le puede decir que no a una entrenadora de su categoría? Es todo un honor tenerte aquí, Phoebe.
—¡Gracias! ¡Eres muy dulce, querida! —le respondió la entrenadora de elite antes de hacer una mueca maliciosa hacia Marcus que se veía incomodo en su presencia —¿Qué pasa, Marcus? ¿Todavía molesto por lo de la vez anterior?
—Si Marcus… ¿Sucede algo? —preguntó Arthur extrañado.
—No me gusta hablar del tema…—respondió cruzando los brazos y mirando hacia el otro lado.
Erika se dirigió a Arthur.
—Cuando mi hermano te derrotó y se convirtió en el ganador de la Conferencia Colosalia, tuvo su oportunidad de desafiar al Alto Mando e intentar llegar hasta el Campeón. Marcus pudo derrotar a Sidney tras un duro combate, pero lamentablemente su desafío al Alto Mando terminó con Phoebe…
A cada lado de Phoebe procedieron a emerger del suelo un par de Banette que se elevaron a la altura de los hombres de su entrenadora y procedieron a reírse con una carcajada burlona.
—Malditos fantasmas…—musitó él.
—Nunca es bueno subestimar el poder de los espíritus, Marcus…—dijo Phoebe con un tono y una sonrisa más seria y algo misteriosa.
—Y como las batallas contra el Alto Mando y el Campeón son privadas y a puertas cerradas, no tengo idea de lo que pasó allá adentro y mi hermano no ha querido decirme aún—terminó de contar Erika encogiendo los hombros.
Marcus extendió sus brazos hacia arriba agitando las manos algo exasperado.
—¡Muy bien! ¡Creo que ha llegado la hora de realizar algunas presentaciones! —declaró buscando cambiar de tema— Ya que somos nuevos en este grupo… ¿A quién le interesa conocer a nuestros pokémon? Quizás algunos ya conozcan a los míos desde la Conferencia Colosalia, pero dudo que conozcan a los de mi querida hermanita.
Aquel anuncio llegó a los oídos de Max, Thatcher y los demás niños presentes en la fiesta que andaban juntos.
—¿Conocer a los pokémon de Marcus en persona? ¿El ganador de la Conferencia? ¡Súper! —exclamó Max emocionado.
—¡Yo quiero ver eso también! —añadió Thatcher.
—¡Nosotras igual! —le siguieron las niñas también.
—¡Cualquiera que desee conocerlos, acompáñenos afuera! —indicó Marcus.
Los niños comenzaron a correr rápidamente al patio. Ante toda esta escena, Erika no pudo hacer más que agitar la cabeza ante el obvio intento de su hermano de distraer la atención de su desventura en contra del Alto Mando.
—Supongo que debo presentar a los míos…—decidió finalmente con otro suspiro—Vamos entonces…
—¡Pásenla bien! ¡Yo me quedaré aquí adentro con los demás adultos! —finalizó Phoebe despidiéndose con una mano a la vez que sus Banette volvían a reírse de Marcus y desaparecían atravesando el techo.
Los entrenadores pokémon incluyendo el cumpleañero siguieron a los hermanos de Eisenberg, los cuales habían formado una pequeña multitud de humanos y pokémon expectantes alrededor de ellos..
—¡Muy buenas tardes a las damas, caballeros y pokémon presentes en esta maravillosa fiesta de cumpleaños! —exclamó Marcus dramáticamente tomando varias Poké Ball en sus manos junto a su hermana—¡Sin mayores preámbulos, les presento a los ganadores de la Conferencia Colosalia!
El entrenador de Kalos procedió a arrojarlas por el aire y estas se abrieron desplegando a su equipo pokémon. El cual estaba compuesto de un Gallade, Delphox, Noivern, Gogoat, Milotic y un Aegislash.
Varias expresiones de curiosidad e interés recorrieron el público, especialmente ante los pokémon exóticos provenientes de la región de Kalos.
—¡Gawain aquí podrá ser mi compañero de Caballero de Aura oficial! —dijo Marcus refiriéndose a su Gallade— ¡Pero no menos importante es Medea, la mayor estratega de este grupo de caballeros andantes!
Ambos pokémon hicieron una reverencia formal ante el público.
—Un gusto en conocerlos—dijo el Gallade en un tono educado y caballeroso.
—El placer es mío también…—dijo la Delphox inclinándose levemente con voz solemne y con los brazos extendidos.
—Mientras que mis amigos de aquí son mis fieles monturas y compañeros en armas… ¡Freya y Aries!
La Noivern sonrió mientras miraba hacia Bahamut y a Flammie a la vez que el Gogoat agachaba cordialmente la cabeza.
—¡Es un gusto volver a verlos, chicos! —dijo ella alegre hacia el Salamence y Dragonite.
—Lo mismo digo, Freya—respondió Bahamut.
—Al fin podremos volver a volar juntos—añadió Flammie.
—¡Mientras que finalmente ellos dos son Levi y el muy fiel Alfred!
—Saludos a todos—dijo el Milotic con una voz elegante y refinada— Soy Levi, digno representante de la familia Aquarius de criadores de pokémon del tipo agua proveniente de la región de Galar.
—Y yo soy Alfred —dijo el Aegislash que hablaba con la voz y los manierismos que recordaban a los de un mayordomo— Fiel servidor de la familia de Eisenberg durante generaciones… ¡Es un gusto poder conocer a más amigos del señorito Marcus!
—Alfred, no es necesario que sigas llamándome "señorito"… —cuchicheó Marcus incomodado en voz baja hacia el pokémon del tipo fantasma.
—Oh, lo siento señor Marcus. A veces se me olvida que usted ya es un hombre mayor. Veinte años en comparación con los siglos que he servido a los de Eisenberg son un abrir y cerrar de ojos para mí…
En el público presente, la Gardevoir de Max no pudo evitar observar con curiosidad al Gallade de Marcus ya que hasta ahora no había conocido a otro que no fuese su hermano o su padre. Algo que su hermano a su lado se percató inmediatamente e hizo que mirara a Gawain con desconfianza.
Siendo ahora su turno, Erika tomó seis Poké Ball de la cartera que llevaba y comenzó a arrojarlas de manera sucesiva delante suyo.
Los primeros pokémon en salir fueron una Lucario acompañado de un Chestnaught que sacó expresiones de asombro especialmente en Max y sus amiguitos.
—Ella es Hilda. Al igual que Gawain, Hilda es mi compañera oficial de Caballero de Aura. Mientras que este de aquí es Bors. No se dejen intimidar por su apariencia que es un tipo gentil y de gran corazón.
Hilda procedió a realizar el mismo tipo de reverencia que Erika utilizaba para saludar.
—Es un placer conocerlos—dijo la Lucario.
Después de ella, Bors agitó una de sus manos sonrientes a Max y a su grupo.
—¡Hola a todos, encantado de estar aquí! —respondió el pokémon tipo planta con voz profunda pero amigable.
Al Lucario de Ángela que estaba junto a su ama le llamó la atención ver a una de su especie sirviendo al lado de una autoproclamada Guardián de Aura. Estaba seguro de que el amo Damian le encantaría poder estar aquí teniendo en cuenta la pasión de ambos por las historias de los antiguos Guardianes desde que eran jóvenes.
A pesar de la diferencia de edad ya que ella era toda una jovencita en comparación con él, Lucario se preguntaba si a lo mejor de todas formas ella podía enseñarle una que otra cosa nueva en el manejo del aura que sólo un compañero de Guardián de Aura podía saber.
Posteriormente Erika arrojó otra Poké Ball y de ella emergió un imponente Charizard.
—Él es Fafnir… ¡Mi fiel montura voladora!
Orgulloso de su rol, el Charizard extendió sus alas y rugió hacia los cielos.
—¿Cómo estás, dragón que no es dragón? —exclamó Freya desde donde estaba en un tono burlón.
—¡Cállate, Freya! —exclamó molesto el Charizard de regreso a la Noivern, a la vez que la llama de su cola explotaba en intensidad y hacía que varios en el público soltaran una carcajada.
Erika liberó a su cuarto pokémon.
—Fafnir me lleva por el aire, mientras que Selene es la que lo hace por…
Pero antes de que pudiese terminar de presentarla, todas las chicas pequeñas y la propia Ángela soltaron un chillido de emoción.
—¡No puedo creerlo! ¡Es una Rapidash! ¡Una Rapidash de Galar! ¡El sueño de toda chica! ¡No tenía idea de que tenías uno, Erika! —exclamó Ángela acercándose al pokémon con ojos resplandecientes— ¡Que envidia! ¡Mi papi nunca pudo conseguirme uno por mucho que se lo pidiera!
El pokémon era efectivamente un Rapidash, pero uno muy distinto al usual. En vez de tener pelaje llameante, tenía una larga crin y cola de colores rosa y turquesa, sus ojos eran turquesa también y tenía un largo cuerno oscuro en su cabeza.
Andrés apresuró el paso para acercarse a Ángela y asegurarse de que no cometiese alguna locura. Una vez a su lado, pudo notar que a pesar de la apariencia extravagante, en los ojos del pokémon podía ver la misma nobleza y firmeza presente en los Rapidash que conocía.
—Estoy seguro de que a papá le gustaría ver uno en persona…—comentó Andrés pensativo.
Después de haberse acercado Ángela, Natalie, Anita, Stephanie, Sandra, Audrey y Kathryn se agolparon alrededor de la Rapidash que comenzó a sentirse incómoda ante tanta atención.
—¡Es hermosa! ¡¿Podemos cabalgar sobre ella?! ¡Por favor dinos que podemos cabalgar sobre ella! —exclamaban las demás niñas.
—Se… Señorita Erika… —comenzó a musitar el pokémon algo agitado.
—¡Por favor, apártense un poco que están poniendo nerviosa a Selene! —suplicó Erika agitando los brazos— ¡Déjenme terminar la presentación y prometo más tarde dejarlas cabalgar un rato sobre ella por el patio!
—¡Te voy a cobrar la promesa, Erika! —exclamó Ángela decidida.
Una vez conseguido que las chicas regresaran a sus lugares, una Erika aliviada resumió la presentación de sus últimos dos pokémon.
La Guardiana de Aura procedió a liberar a un Vaporeon.
—¡Ella es mi gran amiga, Kelpie! —indicó Erika.
—¡Hola amiguitos, es un gusto conocerlos! —respondió animada la evolución de Eevee.
Finalmente, el último pokémon en aparecer fue una Goodra.
—Vamos Lelei, saludo al resto—le indicó su entrenadora.
—Este… hola a todos… Yo… Yo soy Lelei… Es… un gusto conocerlos…—dijo el pokémon del tipo dragón tímidamente, lo que hizo que varios exclamaran enternecidos.
Pero al ver entre al público al Salamence de Arthur, sus ojos se iluminaron de emoción.
—¡Oh! ¡Hola Bahamut! Tanto tiempo sin vernos…—exclamó la dragona sonrojándose juntando las manos.
El Salamence se río amigablemente.
—Hola Lelei. Es bueno es volver a verte.
—Por lo visto Lelei sigue prendado de Bahamut desde que se conocieron durante le época de la Conferencia…—mencionó Arthur pensativo para sí mismo.
La puerta hacia la cocina se abrió y por ella salieron Nicole y Alyssa. Esta última llevaba una bandeja con comida consigo.
—Savannah dijo que podíamos descansar un rato, Alyssa—informó Nicole—. Por lo que aprovecha de compartir un rato con tus amigos también.
Alyssa asintió.
—Está bien, Nicole. Aprovecharé de traerle unos bocadillos extra a mi hermano y a sus amigos que vi afuera por la ventana y me daré un descanso.
Mientras Nicole la veía salir del comedor hacia el patio, pudo observar cómo primero le dirigía la mirada a Arthur que estaba con sus amigos e inmediatamente otra menos cálida hacia Claudia que estaba cerca.
Ante esto Nicole simplemente sacudió la cabeza ya que conocía del conflicto que tenían ellas dos al estar las tres alojándose en este complejo para refugiados en particular.
—La juventud y sus dilemas…—pensó la mujer con cierta nostalgia.
Nicole procedió a mirar alrededor suyo, viendo primero como Brendan y Jennifer charlaban con Sid, Rafe y Rebecca. La mujer concluyó que salvo por Rebecca que era mayor, muy probablemente ese grupo se había formado por ser de edades similares.
No demasiado se encontraba Norman hablando con el Profesor Birch, el Profesor Cozmo, Wattson, Tate y Liza. Nicole decidió acercarse a ellos para pasar a saludar.
—¿Entonces que piensa hacer con los pokémon de los entrenadores a su cargo que siguen almacenados en hibernación en los Pokéglov, profesor? —preguntó Cozmo.
Birch sacudió su cabeza indeciso.
—Lo único que tengo claro es que haré todo lo posible para ubicar a cualquiera de sus entrenadores que puedan estar en la ciudad y hacerles entrega de sus pokémon. Pero para el resto… la verdad es que no estoy seguro. Voy a tener que considerar dejarlos más tiempo en hibernación y presentarle mi caso al alcalde Lund y a las demás autoridades civiles para que me ayuden con sugerencias sobre el futuro de estos.
—Pobres pokémon… Muchos de ellos ni siquiera han vuelto a ver la luz del día desde antes de la Remoción de los Limitadores…—musitó Liza— Pero tampoco es justo que estén en hibernación para siempre.
—Algún día van a tener que salir de sus Poké Ball y enfrentar la realidad por muy difícil que sea. Incluyendo el hecho de que buena parta de ellos nunca volverá a ver a sus entrenadores—continuó Birch.
—Vaya tragedia… Pero estoy seguro de que las autoridades de la ciudad encontraran algo productivo que hacer con ellos. Y si no están seguros, nosotros como Líderes de Gimnasio tenemos la responsabilidad de velar por el futuro de los pokémon de esos entrenadores como representantes de la Liga Pokémon de Hoenn—sentenció Wattson.
—Tienes razón, Wattson. No podemos dejarlos abandonados—opinó Tate de acuerdo—. Si pudiesen ser adoptados por otros entrenadores sería lo ideal, pero no creo que sea posible hacer eso con todos…
—¿Eh?... Ah. Hola Nicole ¿Por fin te dejaron salir? —preguntó entonces Norman al verla acercarse.
Ella asintió.
—Junto con Savannah se decidió que tomemos turnos para poder descansar y disfrutar de la fiesta también.
—Una buena idea. Y por cierto, creo que todavía no te he agradecido por que tú y tus hermanas hayan cuidado de Jirachi en el Reino Espejismo en nuestra ausencia. Muchas gracias por todo.
Nicole asintió.
—No hay de que Norman, si necesitas ayuda en cualquier cosa no dudes en preguntarme. Natalie se divirtió mucho con Jirachi durante ese tiempo.
—Vaya, vaya… ¿No es ella una de las hermanas que rescataron de esos Slaking que mencionaste el otro día? —preguntó Wattson.
Nicole sonrió alegre.
—¡Así es! ¡Y por eso nosotras tres estaremos siempre agradecidas con la caravana de Petalia! Es más, fue Norman el que personalmente me rescató cuando estaba cautiva.
—¡Es todo un héroe galán nuestro Norman! —proclamó Wattson acompañado de una de sus características risotadas.
—Ya… ya… Que no es para tanto… Arthur, Andrés y yo tan sólo hicimos lo que era correcto…—dijo Norman algo incomodado mientras recordaba los eventos de ese día.
Norman estaba agradecido de poder contar con la confianza de Nicole y debía admitir que la amistad entre los dos no había parado de crecer desde el día en que se habían conocido. Especialmente tras llegar al Reino Espejismo.
Pero a su vez, estos pensamientos lo hacían sentirse incómodo. Le hacían preguntarse si una relación de este tipo con otra mujer era algo correcto, incluso si era sólo una simple amistad. Especialmente cuando aún tenía fresco el recuerdo de Caroline en su mente y en su corazón…
—¿Ustedes tenían una florería? ¿No? —preguntó súbitamente Cozmo a Nicole.
—Así es—respondió ella—. Vendíamos principalmente flores, pero también otras plantas y también bayas provenientes de nuestra huerta.
—Eso me trae recuerdos de una florería que había cerca de donde yo vivía cuando era pequeño…—dijo el geólogo con nostalgia—. Al lado de esta había una tienda de juguetes en donde un día mi madre me compró un peluche de Skitty que me gustaba bastante. Pero al final terminé dándoselo a mi padre que trabajaba lejos y pasaba mucho tiempo fuera de casa para que este le hiciese compañía. Cosas de niños…—dijo entonces un tanto avergonzado.
—Creo que aquello fue un gesto muy bonito—opinó Nicole— ¿En qué trabajaba tu padre?
—No lo recuerdo bien ya que falleció hace muchos años atrás. Sólo sé que era un científico que trabajaba en una instalación de investigación remota sobre el mar.
—Por lo visto la pasión por la ciencia corre por la familia, Cozmo—dijo el Profesor Birch.
Aquel dato por muy irrelevante que pudiese parecer le llamó la atención a Wattson. Como si aquello le fuese familiar de alguna parte… Una plataforma sobre el mar… un momento… ¿No había alguien bajo su mando en sus tiempos en el Malvamar que tenía un peluche de Skitty en su oficina?
—¿Cómo se llamaba tu padre? —preguntó el líder de gimnasio.
—¿Eh? ¿Su nombre? —preguntó Cozmo extrañado— Se llamaba Raizoh Cozmo.
Escuchar ese nombre hizo que a Wattson se le drenara la sangre del rostro.
—¿Estás bien Wattson? —preguntó Norman dándose cuenta de que algo le había afectado.
El hombre mayor negó con la cabeza.
—No… no es nada… No se preocupen.
Wattson se dio cuenta de que por lo visto Cozmo era el hijo de uno de los trabajadores que habían perecido en el accidente que llevó al cierre de las instalaciones del Malvamar hace quince años atrás. En donde se hicieron experimentos pocos éticos en contra de pokémon y se obligaba a los científicos dedicados al proyecto Energía Infinita a trabajar en condiciones inhumanas. Condiciones que terminaron propiciando aquel accidente que terminó siendo completamente encubierto.
Todo por culpa de ese bastardo de Joseph Stone y su ambición de desarrollar una fuente de energía inagotable lo antes posible y así intentar conseguir ese contrato multimillonario del gobierno con Malvalanova. Por lo que era hasta cierto punto irónico de que Stone estuviese aquí en Ciudad LaRousse en lugar de su ciudad experimental.
Pero a pesar de que las manos de Joseph estaban manchadas de sangre… Él había estado al mando del equipo involucrado y forzado en acatar las órdenes de sus superiores en imponer aquellas condiciones de trabajo. Por lo que sus manos estaban manchadas también…
Wattson miró de reojo a Cozmo por un instante. Seguramente él nunca se enteró de la verdad detrás la muerte de su padre. Por lo que se preguntaba… ¿Estaba bien seguir manteniendo aquella verdad oculta tras todos estos años? ¿No tenía derecho Cozmo de conocer la verdad a pesar de que había firmado un acuerdo de confidencialidad para asegurarse de que Joseph y el resto de la junta directiva de la Corporación Gran Malvalona lo dejaran tranquilo?
Además, no estaba seguro si lo que Ciudad LaRousse necesitaba ahora mismo era un escándalo considerando lo delicada que era la situación tanto fuera como adentro de esta…
En otro rincón del comedor se encontraban Julie, Rita y la madre de Andrés conversando entre ellas.
—¿Antes de todo ese desastre con los limitadores criabas Numel? ¿Verdad? —preguntó Elizabeth a Julie.
—Así es, aquellos pokémon son bastantes populares en el noroeste de la región, por lo que mi familia los ha criado por generaciones.
Ante aquella respuesta la madre de Andrés no pudo evitar soltar un suspiro.
—Yo soy originaria de Johto y por años intenté hacer lo mismo con los Houndoom, aunque lamentablemente sin mucho éxito… Por lo que al final mi principalmente fuente de ingresos eran bayas, otros vegetales y hortalizas que cultivaba en la huerta.
—¿Así que bayas también? Yo igual tenía algunos árboles de bayas en el rancho. Algunas eran para vender, mientras que otras eran para los enriquecer la dieta de mis Numel.
—Las bayas en general son un buen negocio, especialmente las que son valiosas por sus usos en los combates pokémon. Allá en la florería familiar cultivábamos muchas, en donde yo era la encargaba de mantener en funcionamiento el sistema de regadío—añadió Rita—. Cuando se descomponía y tenía que repararlo, los Lotad que vivían cerca nos echaban una mano a cambio de algunas bayas.
Mientras las tres continuaban conversando temas relacionados con la agricultura, tanto Phoebe como Winona se acercaron ellos.
—Creo que te reconozco… —interrumpió la miembro del Alto Mando— Tu debes ser Julie ¿No? Steven me habló de ti. Por lo que quería agradecerte por haberle dado refugio en tu rancho.
—¿Eh? Oh, tú eres la que vino en su reemplazo—respondió Julie reconociéndola—. No te preocupes, era lo mínimo que podía hacer. Allá en el campo muchas veces no tenemos a nadie más a quien pedirle ayuda, por lo que debemos ayudarnos los unos a los otros cuando podamos. Pero ahora que lo pienso… ¿De dónde conoces a Steven y por qué decidiste venir?
—¿Qué de donde lo conozco? —preguntó ella en un tono inocente— ¡Porque soy su novia por supuesto! Y quise venir para darte las gracias, acompañar a mi amiga aquí a mi lado e incomodar a cierta persona que todavía no superan su derrota en un combate pokémon… je, je…
—¡¿Su novia?! —exclamó Julie primero antes de atar cabos y que su semblante se ensombreciera— Ya… ya veo…
Julie sentía que ya había dejado atrás aquel asunto, pero una parte suya todavía estaba sentida por el rechazo de sus avances hacia Steven en el Reino Espejismo. No esperaba conocer a la persona que él había mencionado como su novia en esta fiesta de cumpleaños, pero tenía sentido que al final fuese una compañera de trabajo.
Igual debía reconocer que quizás había sido demasiado optimista de su parte en pensar que podía existir la posibilidad de algo entre ellos dos.
—¿Tu eres Winona? ¿Verdad? —preguntó ahora Elizabeth a la Líder de Gimnasio— Por mi parte, a ti te quería dar las gracias por haber encontrado a mi hijo Andrés y a sus amigos en el Instituto Meteorológico. Si no fuese por la ayuda de los aviones que aparecieron durante la batalla, quien sabe por cuanto tiempo más hubieran podido resistir.
—No hay de qué, señora. Fue un alivio que haya podido encontrarlos a tiempo. Aunque preferiría que hubiese sido antes ya que escuché de varias pérdidas que ocurrieron durante esa batalla…—contestó la mujer de cabello lavanda.
—Estoy segura de que usted hizo todo lo que podía con los recursos que tenía a mano, señorita Winona—le dijo Elizabeth animándola.
—Una Líder de Gimnasio y una integrante del Alto… ¿Cómo es que se conocen las dos? —preguntó Rita.
—Winona sale con Steven mientras que yo salgo con Wallace, su mejor amigo. O eso intentaría seguir haciendo si es que supiese en donde está…—respondió ella desanimada.
Phoebe puso una mano sobre el hombro de su amiga para consolarla.
—Descuida Winona, estoy segura de que al igual que Steven, él se encuentra bien también…
—¿Quién es Wallace? —preguntó ahora Julie.
—Wallace era el antiguo Campeón de la región y antes de eso fue el Líder de Gimnasio de Ciudad Arrecípolis. Pero un día decidió dedicarse a tiempo completo a ser Coordinador Pokémon, se retiró de su puesto de Campeón y Steven terminó por reemplazarlo. Se supone que ahora estaba promocionando un torneo de Coordinadores Pokémon con su nombre en Sinnoh, pero tras la Remoción de los Limitadores no sabemos nada de él—explicó Phoebe.
—Su sobrina está viviendo conmigo ahora mismo—siguió la líder de gimnasio—. Por lo que las tres esperamos con ansias tener alguna vez noticias suyas.
El maestro monje guardó silencio por un largo rato con los ojos cerrados mientras recordaba las emociones y sensaciones de esa última noche junto a Mei Fang antes de abrir finalmente los ojos y continuar su historia.
—Eventualmente amaneció y para nuestro pesar llegó el momento de la partida. Todavía recuerdo claramente la imagen de ella y de las decenas de otros monjes y sus compañeros pokémon cruzando las imponentes puertas principales del monasterio. Todo mientras el Abad, el Consejo de Ancianos y el resto de los monjes que quedaban miraban con decepción y pena a los exiliados desde arriba de las altas murallas. Decepción por el cisma que habían causado, y pena porque esta había sido la mayor pérdida de integrantes que habíamos sufrido en siglos.
»Pero a diferencia del resto, yo junto a Medicham miraba al horizonte con el anhelo de su regreso. En ese momento estaba completamente decidido a cumplir con la voluntad de Mei Fang y asegurarme de que ella cumpliese con su destino de convertirse en la siguiente Abad y Avatar. Por lo que durante ese tiempo de espera, trabajé arduamente para convencer a otros monjes de unirse a la causa de Mei Fang y preparar un plan de retorno que involucrase el menor derramamiento de sangre posible. Ya que era consciente de que en caso de que lo intentase, el Abad y el Consejo de Ancianos no se rendirían sin luchar…
Avergonzado de su pasado, Batuo hizo una pausa antes de seguir.
—Por un año entero me esforcé en prepararlo todo. Hasta que un día recibí un mensaje por un mensajero del exterior que decía que en una semana más Mei Fang y su séquito estaría de regreso en las puertas del monasterio… ¡Si tan sólo supieras lo dichosos que estábamos todos cuando leímos ese mensaje, Arthur! ¡En una semana más, después de tanto tiempo Mei Fang estaría de regreso y sería el comienzo de una nueva era dorada para los Monjes Guardianes! —dijo con gran entusiasmo.
»Cuando llegó el día indicado, Mei Fang y sus seguidores volvieron a presentarse delante de las puertas del monasterio. Habían regresado ella, los monjes que le habían acompañado con sus pokémon y los seguían ahora también un grupo de personas armadas que lo más probable es que fuesen bandidos locales. El Abad, el Consejo de Ancianos y nosotros volvimos a congregarnos sobre las murallas para contemplaros. Y tal como esperamos, Mei Fang estaba a la cabeza del grupo.
Fue entonces que de un momento a otro la expresión de su antiguo maestro se tornó seria y triste.
—Pero una vez que pudimos sentir sus auras, comenzamos a darnos cuenta de que algo no estaba bien. El aura que emanaba de ellos era distinto al que tenían antes de partir. El cual era ahora frío, oscuro y lleno de emociones intensas contenidas. Por lo que cuando vi a Mei Fang desde lo alto junto a su Mienshao, en vez de estallar de alegría como me imaginaba que me sentiría, en su lugar sentí un profundo escalofrío ante su presencia. Al igual que su aura, su mirada tenía esa misma oscuridad, frialdad y desprecio dirigido hacia el abad.
»Cuando Mei Fang finalmente habló, ella acusó al abad múltiples cargos. Incluyendo haber ocultado la verdad acerca del cumplimiento de la Profecía del Séptimo Avatar, y haber sentenciado su exilio con el propósito de negarle al siguiente Avatar su legítimo rol como líder de los Monjes Guardianes.
»Declaró que el Abad había traicionado a los Monjes Guardianes y que por lo tanto debía de ser destituido y exiliado inmediatamente. En donde una vez que fuese exiliado y Mei Fang declarada como Abad, ella realizaría el ritual final que permite el despertar del siguiente Avatar. Y que con la autoridad conferida por Paoxi, ella abriría las puertas del Monasterio para dar inicio a una nueva era en la historia de los Monjes Guardianes…
Batuo hizo una pausa. Claramente aquél recuerdo le afectaba.
—Finalmente, ella amenazó diciendo que si en veinticuatro horas el abad no era destituido… Ella pondría el Monasterio bajo asedio y lo tomaría a la fuerza con sus seguidores si fuese necesario. Una vez que se retiró junto con sus tropas de regreso a su campamento, el Consejo de Ancianos y el Abad comenzaron a murmurar preocupados. Entre las cosas que decían se repetía algo constantemente: "Hundun. La oscuridad de Hundun ha regresado a este mundo" …
La historia continuará el próximo mes en el capítulo 6: De Caballeros y Doncellas.
