De Caballeros y Doncellas
Afuera en el patio central Max, Thatcher, Kenny, Tommy y Tory escuchaban sentados en el pasto a Marcus hablar acerca de su experiencia en la Conferencia Colosalia y como entrenador pokémon en Kalos.
Mientras ocurría esto, una Ángela sonriente cabalgaba lentamente en círculos alrededor del patio sobre Selene mientras era guiada por Erika. En otro extremo del patio, las demás niñas murmuraban alegres de haber podido cumplir el sueño de poder pasear sobre una Rapidash de Galar.
—Yo, Selene… corcel de guerra, orgullo de la prestigiosa familia Titian de criadores de pokémon del tipo hada de fama mundial… Me veo reducida a ser una pony de feria destinada a transportar niñas humanas…—se decía a sí misma lamentando su situación y con el orgullo roto.
—Paciencia, Selene. Que tan sólo falta Ángela y habremos terminado con todas—le respondió Erika con simpatía por medio de telepatía a través del aura.
—¡Si, Selene! ¡No te desanimes que ya falta poco! —añadió la voz mental de Ángela metiéndose en la conversación y sobresaltando a ambas —¡Muchas gracias por habernos permitido hacer esto!
—Oh, cierto…—musitó Erika audiblemente— A veces se me olvida que eres psíquica, Ángela.
Los demás pokémon de los invitados se encontraban repartidos en distintos grupos tanto dentro como fuera del comedor. En uno de esos grupos, Bruce, Rose, Gawain y Hilda se encontraban sentados en círculo sobre la hierba del patio central. En medio de ellos habían varios platos de cartón con una combinación de varios tipos de comida para pokémon y vasos con jugo de bayas.
—Pensaba que nosotros tuvimos que pasar por una situación complicada al principio, pero en realidad se compara en nada con lo que tuvieron que pasar ustedes—concluyó finalmente el Gallade de Marcus.
—Mis condolencias por Lucy y Shadow. Ella se llevaba bien con Levi y me imagino que le habría gustado poder reencontrarse con él también—añadió la Lucario de Erika—. No todos los días se ven a pokémon marinos lejos del agua.
—También doy mis condolencias por las bajas en tu grupo, Rose. Me imagine que ha debido de ser difícil para ti y tu entrenadora también—dijo entonces Gawain a la Blaziken.
—Gracias a ambos por sus palabras—replicó ella con un vaso de juego en la mano y una solemnidad que no solía verse en ella—. Extrañaremos a Lulú y a Leo, pero ambos vivirán eternamente en nuestros corazones. Propongo que como lo hacen los humanos, hagamos un brindis en su memoria.
—Buena idea—replicó Hilda.
—Estoy de acuerdo—respondió Bruce antes de levantar su vaso— ¡Por nuestros compañeros caídos!
—¡Salud! —replicaron los cuatro y bebieron de sus vasos.
—¿Sabes Bruce? Siempre me llamó la atención que, aunque Gawain te derrotó durante la final de la Conferencia Colosalia, nunca hablaste mal de él cuando me contabas acerca de esa batalla. Especialmente tras todo ese asunto de haber utilizado la Megaevolución contra ti aquel día—mencionó Rose mientras se echaba a la boca un Pokélito—. Pero ahora que puedo conocerlo en persona, creo que empiezo a entender el motivo.
—Gawain es un pokémon honorable, Rose—confirmó Bruce asintiendo—. Además, el hecho de que seamos camaradas compañeros de Guardián de Aura y que nuestros entrenadores se lleven bien ayuda bastante.
—Me halagan sus comentarios—respondió Gawain—. Aunque deseo decir en mi defensa y en la de mi señor, que no utilizamos la Megaevolución hasta que en medio del combate Marcus determinó que era estrictamente necesario para poder asegurar la victoria.
—Vaya, vaya… Parece que Arthur definitivamente hizo un buen trabajo contigo si es que pudiste aguantar en desventaja de tipo contra un Gallade hasta forzarlo a sacar su as bajo la manga…—musitó cariñosamente la Blaziken colocando una mano sobre la suya— No podía esperar menos de mi polluelo…
Ante este gesto, Bruce miró por un breve instante a Rose para inmediatamente mirar hacia el otro lado abochornado.
—No… no es para tanto…—musitó él de manera esquiva.
—Ustedes dos hacen una pareja muy bonita—observó Hilda.
—¡Siempre supe que detrás de ese gélido muro había todo un galán! —dijo sumándose Gawain.
Rose iba a decir algo más cuando los cuatro notaron que el Lucario de Ángela se estaba acercando.
—¿A quién tenemos aquí? —preguntó Hilda observando al Lucario reciend llegado varias décadas mayor que ella.
La presencia de Lucario hizo que Bruce finalmente recuperara la compostura y que retirarse su mano de la de Rose.
—¿Sucede algo, Lucario? —preguntó Bruce.
El pokémon negó con la cabeza.
—No es nada de gran importancia. Tan sólo quise acercarme un poco deseaba conocer en persona alguien como usted—dijo entonces centrado en la Lucario.
—¿De veras? —musitó Hilda con una leve sonrisa— ¿A qué debo este honor, señor?
—Mi amo y yo por décadas hemos intentado recopilar información acerca de los antiguos Guardianas de Aura. Por lo que la oportunidad de conocer en persona a una Lucario compañera de Guardián de Aura es una oportunidad única—dijo en un tono serio que no podía evitar esconder cierto grado emoción.
—¡Pues entonces usted está de suerte! ¡Acérquese! ¡Siéntese con nosotros! —le invitó Gawain
Lucario asintió animado y procedió a realizar aquello mientras el resto le hacía espacio en el círculo.
—¡Y no creo que no la he notado a usted mirando hacia aquí, señorita! —volvió a exclamar el Gallade mirando en otra dirección— ¡Si desea acercarse también, hágalo con confianza!
Sintiéndose descubierta, la Gardevoir de Max que no se encontraba demasiado lejos de ellos miro primero a su hermano, el cual no dejaba de observar al otro Gallade con una mirada fatal. Viendo que su hermano no cambiaba su expresión ni parecía estar a punto de involucrarse directamente, la Gardevoir de Max asintió y decidió acercarse con timidez al grupo también.
—¡Eso es! ¡Siéntese aquí a mi lado, señorita! ¡Que hay comida y bebida de sobra!
Ella obedeció y finalmente se sentó entre Gawain y Rose.
—Por lo visto usted tiene buena compañía ¿Ese de ahí es algún familiar? El aura de ustedes dos resuena de manera similar—preguntó el otro Gallade.
—Este, sí… Él es mi hermano…
—¡Fantástico! —exclamó Gawain— ¡Puedo sentir que es alguien muy dedicado a su seguridad! ¡Todo un hermano ejemplar!
El Gallade de Marcus se dio la vuelta y pudo observar que el hermano seguía mirándolo con desconfianza. En respuesta, Gawain hizo un saludo con una mano en la frente esbozando una sonrisa radiante antes de regresar con ella.
—Supongo que usted ya sabe quiénes somos porque noté su presencia durante nuestra presentación. Entonces… ¿Por qué no se presente usted también? —le preguntó el Gallade.
—Bueno…—musitó ella un tanto nerviosa— Yo soy un pokémon sin mote dado por mi entrenador. Es ese niño de cabello oscuro y camisa verde que está por ahí hablando con otros de su edad. Su nombre es Max—dijo entonces señalándolo.
Gawain miro hacia Max por un breve instante antes de regresar la mirada hacia ella y asentir.
—No se preocupe, señorita. Entiendo perfectamente.
Él dijo esto porque sabía que para la línea evolutiva Ralts, en caso de no tener mote, sus nombres de nacimiento eran considerados demasiado íntimos como para compartirlos con cualquier desconocido. Algo recurrente entre muchas especies de pokémon. Además, un nombre no era considerado como algo esencial de conocer en primera instancia ya que de todas formas podían reconocerse utilizando sus poderes psíquicos.
—¿Desde cuándo conoce a Max? —preguntó entonces para saber más de ella.
—Oh… verá… Aquella es toda una historia—comenzó a responder Gardevoir—. El me ayudó una vez cuando estuve muy enferma…
—¿Hay algo que desees saber en particular? —preguntó Hilda a Lucario tras notar que Bruce, Rose, Gawain y Gardevoir se encontraban ocupados en sus propias conversaciones.
—De partida, en lo personal me gustaría conocer que habilidades puede aprender el Lucario de una Guardián de Aura como la tuya. Y si es posible, conocer más acerco de esos "Caballeros de Aura" —respondió el Lucario de Ángela.
—En lo primero podría ayudarte sin problemas—contestó Hilda asintiendo.
Entonces haciendo un gesto con la mano invocó un hueso de Ataque Óseo. Mientras que, con un segundo gesto, el hueso cambió de forma a algo más parecido a un mandoble medieval que sacó de él una expresión de curiosidad.
Hilda apoyó el mandoble de aura sobre uno de sus hombros y con la otra mano señaló hacia atrás con un dedo.
—Los Caballeros de Aura y sus pokémon son expertos en moldear sus constructos de aura. Pero si quieres saber más acerca de ellos en sí, lo ideal es que mejor consultes con Medea. Nuestra experta local en la materia.
Lucario miró hacia el lugar indicado y pudo ver a la Delphox de Marcus sentada a solas en una banca del patio junto a un plato de comida y un vaso de jugo. Pero lo más notable es que de algún lado había sacado un par de gafas pequeñas que llevaba puestas y miraba un libro abierto apoyado en su regazo mientras tomaba sorbos de juego de su vaso de vez en cuando,
—Un momento… ¡¿Ella está leyendo?! —preguntó Lucario estupefacto reconociendo aquella actividad humana.
—¡Exactamente! —contestó Hilda— Medea es aprendiz de Charlotte, la bibliotecaria de la colección de libros acerca de Caballeros de Aura de la finca en donde vivimos en Kalos. Aunque no fue nada de fácil para ella aprender en comparación con una Slowking tal como su maestra. A veces Medea puede parecer demasiado seria y hasta un tanto estricta. Pero es toda una apasionada con respecto a ese tema y de seguro que puede echarte una mano a ti y a tu amo.
Nick se encontraba sentado en una de las bancas del patio mientras sus pokémon se encontraban repartidos por el patio y el comedor. Tras la llegada de Arthur a su fiesta él se le había acercado inicialmente para felicitarlo. Pero tras aquellas formalidades había decidido alejarse del resto y estar por su cuenta de momento.
—¡Eh! ¡Nick! ¿Cómo va todo? —preguntó Marcus acercándosele tras terminar de hablar con los niños y se sentó a su lado en la banca— ¿Sucede algo? No pareces demasiado entusiasmado con la fiesta.
—Eh… es un tema complicado…—le contestó de manera evasiva y sin mirarlo directamente.
—Recuerdo que cuando te encontramos en el centro comercial, me pareció sentir que también estabas afectado por algo. Y he notado que, para ser un amigo de Arthur, lo has estado evitando a pesar de ser su cumpleaños… ¿Ocurrió algo entre ustedes dos? Quizás pueda ayudarte o darte algún consejo. De guitarrista a guitarrista.
Nick miró de reojo a Marcus por algunos instantes, inseguro si deseaba hablar con él de ese tema.
—No es que hayamos peleado o algo por el estilo… Pero digamos que no me siento conforme con algunas cosas que han pasado últimamente…
—No me digas… ¿Tiene que ver con una chica? ¿No? Mi padre siempre me regaña de que no le dedico suficiente tiempo a mis estudios, pero si hay algo que conozco bien es acerca de chicas.
Nick lo miró con los ojos desorbitados.
—Cómo lo…
—Yo estaba cerca cuando te acercaste a saludar a Arthur que estaba junto a una amiga. Tras hacerlo, pudo sentir celos mientras los observabas
—¿Sentirlo?
—Soy Guardián de Aura, Nick. Incluso si no estoy leyendo activamente a una persona, podemos sentir emanaciones emocionales fuertes provenientes del aura de los demás que nos permiten tener una idea de lo que están sintiendo. Por lo que te juro en mi honor de Caballero de Aura que no era mi intención espiarte.
Nick suspiró dándose cuenta de que era difícil si no es que imposible ocultarle algo de este tipo a Marcus. Y quién sabe, a lo mejor en verdad podía ayudarlo en algo.
—Sí… es sobre esa chica tal como tú dices… Claudia…
Nick procedió a agachar la cabeza.
—No lo sé, viejo… Conocí a Claudia cuando comenzó todo este desastre de los limitadores en Pueblo Lavacalda… Al ser los dos entrenadores más experimentados en el pueblo después de que la Líder de Gimnasio local pereciese, nos vimos obligados a convertirnos en guardianes de los supervivientes del pueblo. Fue entonces que durante ese mes comenzamos a conocernos y a volvernos cercanos el uno con el otro mientras repelíamos de vez en cuando incursiones hostiles de pokémon salvajes.
»Durante aquel tiempo me contó algunas cosas sobre sí misma, pero en general muy poco sobre su infancia. Por lo que fue una sorpresa para mí enterarme de que ambos teníamos como amigo en común a Arthur. El cual un día apareció acompañado de tropas del Reino Espejismo.
Tras decir aquello guardó silencio por algunos instantes.
—No podría decirte exactamente cuando ocurrió, pero tras llegar los dos al Reino Espejismo a salvo me di cuenta de que Claudia me gustaba y que quería acercarme más a ella. Pero el problema fue que por lo visto, Arthur había sido un amigo importante para Claudia en el pasado. Y que, por algún jodido motivo, ella comenzó a desarrollar sentimientos por él tras su reencuentro a pesar de que Arthur parecía estar ya involucrado en algo con otra chica. Y cuando quise confrontarla sobre ese tema… me quedó claro que tan sólo me ve como un amigo…
Marcus soltó un silbido.
—Creo que comienzo a ver el problema…
—¡Es que simplemente no lo entiendo! ¡Después de todo lo que pasamos juntos pensé que sería más importante para ella! ¡Pero entonces llega Arthur que no lo había visto en años y por lo visto pierde la cabeza por él al instante!
—El corazón femenino puede ser un tanto caprichoso, Nick. Hasta el punto de que a veces ni siquiera saben bien que es lo que quieren—comentó Marcus.
—¿Y sabes lo que está pasando ahora? ¿Recuerdas a la otra chica que mencioné? Su nombre es Alyssa y es la pelirroja que ahora mismo está trabajando en la cocina con las otras mujeres. Ella, Claudia y yo nos alojamos aquí en este centro de refugiados y es evidente de que Alyssa está claramente disgustada con Claudia ya que a ella también le gusta Arthur. Debido a esto… ¡Me enteré de que el otro día cuando nos vimos en el centro comercial, ella y Claudia se agarraron a empujones en el Parque Central discutiendo por él!
—Vaya, vaya… La cosa parece cada vez más una telenovela… Pero dime una cosa Nick. Por lo que me estás diciendo, Arthur parece estar envuelto en una especie de triángulo amoroso entre las dos que todavía no está resuelto. Por lo que algo me dice que, si Claudia está sufriendo la resistencia de esa Alyssa, aún tienes la posibilidad de recuperarla antes de que sea demasiado tarde. Si quisieras hacer aquello, yo con gusto podría darte algunos consejos para ayudarte a tratar de conquistarla.
Nick comenzó a considerar seriamente dicha oferta, pero mientras le daba vueltas al asunto, se daba cuenta que ahora mismo no podía evitar sentir algo más que decepción y molestia con Claudia por lo que le había hecho.
—Gracias Marcus, pero… ¡Si tanto desea a Arthur también, pues entonces que intente quedárselo! ¡Ahora es su problema si es que ahora elaa se anda agarrando a empujones y a arañazos como Delcatty con Alyssa! ¡Y mala suerte sí es que luego quiere regresar conmigo con el rabo entre las patas a modo de premio de consolación! ¡Debería habérselo pensado dos veces antes de tratarme así! —respondió furioso.
—Eso es duro, viejo… Puedo comprender que estés enojado porque Claudia te rechazó, que quieras dar vuelta a la página y seguir adelante con tu vida. Pero incluso si renuncias a ella, deberías al menos considerar seguir siendo su amigo si es que todavía valoras el tiempo que pasaron juntos—recomendó Marcus.
Aquellas palabras hicieron que Nick se diese cuenta de las barbaridades que estaba diciendo. Lo que hizo que se cubriese el rostro avergonzado y comenzara a sollozar.
—Marcus… ¡Te juro que normalmente yo no soy así! ¡Todo esto me está sacando de quicio!
—Ya, ya… entiendo, viejo—dijo Marcus mientras comenzaba a darle unas palmaditas en la espalda—. Sácalo todo… Seguramente esta es tú primera experiencia de este tipo y necesitabas desahogarte con alguien… Si necesitas cualquier cosa, puedes contar conmigo, Nick.
Marcus le dio tiempo a Nick para que se calmarla.
—Yo… Gracias Marcus… Aún no estoy seguro si deseo seguir insistiendo con Claudia, pero tienes razón de que tampoco es buena idea cortar todos los lazos con ella…
—Bueno, con esto último creo que será mejor que dejemos el asunto hasta aquí por ahora, Nick. Que estamos en una fiesta y lo ideal es divertirse y pasarla bien.
Tras terminar de hablar de ese tema, vieron a Thatcher y a Max acercarse a ellos.
—¡Señor Marcus! Usted dice que es un Caballero de Aura. Eso es distinto a lo que es Arthur ¿Verdad? —preguntó Thatcher.
—Debe de serlo—le dijo Max— Arthur es un Monje Guardián y por lo tanto un tipo de artista marcial. Yo vi la final de la Conferencia Colosalia por televisión y pude ver que Marcus llevaba una armadura como un guerrero.
—¡Exacto, jovenzuelo! Nosotros los Caballeros de Aura vamos al campo de batalla portando armas y armaduras especiales, y por lo general a lomos de un pokémon ya sea en tierra o por aire.
—¡Fenomenal! ¡Eso suena como las historias de del antiguo héroe que salvó mi aldea natal! —exclamó Thatcher emocionado— Me pregunto… ¿Podemos ver su armadura?
—Thatcher, deja de molestarlo. Incluso si es que en verdad tiene una armadura, no creo que la haya llevado a una fiesta de cumpleaños—interrumpió la voz de Alyssa en un tono de reproche.
Los presentes vieron entonces a la hermana de Thatcher acercarse con una expresión seria mientras llevaba una bandeja con bocadillos de la cocina.
—¿Recuerdas a la pelirroja que te mencioné? Esa es Alyssa—aclaró Nick cuchicheando en voz baja a Marcus el cual asintió en respuesta.
—Perdón si es que mi hermano lo molestaba. Que todo lo que esté relacionado con los Guardianes de Aura le fascina y ambos crecimos en una aldea perdida en las montañas en donde aquellas historias son populares—se disculpó ella.
—No se preocupe, mademoiselle. Que su hermano no ha sido motivo de molestia alguna.
Marcus entonces procedió a levantarse de la banca y a acercarse a ella. Obligándola a mirar hacia arriba ya que él la superaba considerablemente en altura junto con buena parte de los presentes en la fiesta.
—Por lo que me contaba mi amigo aquí a mi lado, usted estaba trabajando en la cocina cuando los demás salieron al patio y que por lo tanto se perdió nuestra presentación… ¿Verdad? —preguntó él, ante lo cual ella asintió— Entonces déjeme presentarme…
Él procedió a hacer una reverencia cortés hacia ella.
—Soy sir Marcus Antoine de Eisenberg, heredero de la muy noble y antigua dinastía de los de Eisenberg de Kalos y también Caballero de Aura. Hijo del Barón Ulrich Guillaume de Eisenberg, último portador de la Espada del Gran Maestre y descendiente directo del último Gran Maestre de la Orden de los Caballeros de Aura. A su servicio.
Aquella lluvia de nombres y títulos descolocó un tanto a la chica.
—Soy… Soy Alyssa… Es un gusto conocerlo…—finalmente contestó sin saber bien que más decir.
Thatcher se acercó para mirar la bandeja que llevaba su hermana.
—¿Es para nosotros?
La pregunta de su hermano quitó de su estupor a Alyssa y ella le asintió de regreso.
—Sí. Vine a traerles algo a ti y a tus amigos primero antes de regresar adentro.
—¡Fantástico! Justamente estaba considerando contar una historia y la comida siempre ayuda a amenizar un buen relato… ¡¿Alguien quiere oír la historia de cómo mi hermana y yo terminamos siendo conocidos como la Espada y la Lanza de Colosalia?!
Ante la pregunta en voz alta, los demás niños amigos de Max corrieron hacia Marcus y lo rodearon.
—¡Sí! ¡Queremos escucharla! —decían todos ellos.
—¡Hermanita! ¿Ya terminaste con tus paseos? —preguntó entonces Marcus hacia su hermana, la cual se estaba acercando tras haber puesto a descansar a Selene en el interior de su Poké Ball.
—Afortunadamente sí, hermano…—respondió ella suspirando aliviada de haber terminado con la labor con la que se había comprometido.
—¡Muy bien! Justamente quería contarles a los jóvenes aquí presentes la historia de nuestra primera batalla y me vendría bien que estés aquí por si se me escapa algún detalle.
—¿Otra vez? Tu nunca pierdes una oportunidad para alardear…
Erika procedió a sentarse sobre una banca cercana a su hermano, y entonces no solamente los niños, sino que las niñas que hace un rato habían estado cabalgando sobre la Rapidash de Erika se acercaron a los dos también.
Viendo a todos los niños que se habían congregados, Alyssa aprovechó de repartir la comida de su bandeja entre ellos.
—¡Alyssa, quédate con nosotros! —le imploró su hermano— ¡Estoy seguro de que esta historia va a ser como las del abuelo y que te va a gustar a ti también!
La chica miró por un instante inquieta hacia el comedor ya que deseaba ver a Arthur un rato ahora que tenía algo de tiempo libre. Pero la mirada de súplica de su hermano menor era algo difícil de resistir para ella.
—Está bien… pero después de que Marcus termine me voy de regreso—cedió ella sentándose sobre otra banca.
—¡Genial!
—Estoy seguro de que no se arrepentirá de su decisión, mademoiselle—indicó Marcus acompañado de un guiño con el ojo.
Nick no estaba demasiado entusiasmado con regresar ahora mismo, por lo que no vio motivo para no quedarse a escuchar la historia de Marcus y Erika también.
—¡Muy bien todos! ¡Esta historia comienza la noche en que ocurrió esta "Remoción de los Limitadores" en Ciudad Colosalia! Tras terminar mi participación en la Conferencia Colosalia y mi desafío al Alto Mando, mi hermana y yo nos encontrábamos haciendo tiempo mientras esperábamos al barco que nos llevaría de regreso a nuestra querida Kalos—comenzó a contar él.
—Esa noche habíamos salido a comer afuera. Tras terminar, nos encontrábamos caminando por un parque de regreso a nuestro hotel cuando entonces comenzó todo—continuó Erika expandiendo en detalles.
—De súbito, las Poké Ball de nuestros pokémon se abrieron y estos emergieron afectados por una intensa agonía que les hizo descontrolarse y causar estragos a través del parque—siguió Marcus.
—Como muchos de ustedes ya sabrán—dijo entonces ella—. Noté que sus ataques eran mucho más devastadores e intensos que antes. Además, toda la ciudad comenzó a verse abrumada por los gritos de pokémon alocados y el ruido de la destrucción que causaban.
—Cuando el caos finalmente amainó, el parque había quedado completamente devastado y la ciudad alrededor nuestro hecha un desastre. Cuando por fin pudimos recuperar el aliento, rescatamos a nuestros pokémon inconscientes de regreso a sus Poké Ball y decidimos llevarlos al Centro Pokémon para que los examinaran y nos dijeron lo que les había pasado. Al llegar al Centro, vimos que este estaba completamente colapsado de pokémon heridos y sus entrenadores. Por lo que nos tardamos un buen rato en poder entrar y que nos atendieran.
—No es tan distinto a lo que ocurrió en casa…—pensaba Max recordando aquella noche fatídica en Ciudad Petalia.
Recordando las cosas que había visto en Pueblo Lavacalda incluido el incendio del Gimnasio Pokémon de Flannery. Nick sospechaba que ambos estaban teniendo en cuenta la presencia de los niños y que probablemente estaban omitiendo a propósito los detalles menos apropiados de su historia.
—Para fortuna nuestra, nuestros pokémon no resultaron heridos—siguió Erika—. Cuando intentamos preguntar por la causa de los que les había ocurrido, las enfermeras tan sólo pudieron decirnos que por lo visto algo había afectado el poder de los ataques de los pokémon. Fue entonces que nos los devolvieren y pidieron que nos fuésemos para poder atender a los casos más graves. Ya que por lo visto solamente estaban exhaustos.
—Con ese asunto terminado, regresamos a nuestro hotel para poder descansar aunque sea un rato ya que era pasada la medianoche. El edificio igual había sufrido algunos daños por los pokémon que se alojaban, pero al menos nuestras habitaciones y pertenencias se encontraban bien. Todo parecía que iba a mejorar a partir de ese punto. Pero al final las cosas no estaban más que comenzando—continuó Marcus—. Ya que bien temprano en la mañana nos despertaron los ruidos de disparos a lo lejos y entonces comenzaron los gritos.
—Nos fijamos fuera del balcón de nuestra habitación y vimos a muchas personas corriendo en las calles asustadas por algún motivo. Muchas de ellas deseando entrar al hotel. Nos cambiamos rápidamente y bajamos a la recepción para ver lo que sucedía. Fue entonces que esas personas nos dijeron que grupos de pokémon salvajes estaban atacando la ciudad tanto desde tierra como desde el mar. Que estos pokémon estaban atacando a la gente movidos por un frenesí asesino y que estaban asaltando casas y tiendas.
—Finalmente, escuchamos pasar a un auto de la policía pasar en frente del hotel. El cual le decía a la población civil por megáfono que la ciudad estaba bajo ataque en todas direcciones y que procedieran a evacuar a un cordón de seguridad que estaban preparando alrededor del Centro Pokémon ubicado en el corazón de la ciudad. Fue entonces que decidimos tomar nuestras cosas y regresar al Centro.
—El camino hacia el Centro Pokémon fue un caos prácticamente igual de grande que el de la noche anterior. La gente se agolpaba una sobre la otra aterrorizada y muchas de ellas heridas gravemente…
Por el bien de la gente joven que oía, Erika decidió dejar de lados detalles como aquella estampida en donde vieron a gente y a pokémon pequeños ser aplastada por otras en su desesperación de alejarse del peligro y llegar al Centro Pokémon.
—De una forma u otra finalmente conseguimos llegar al Centro, el cual este y los terrenos a su alrededor se encontraban atiborrados de personas. A lo largo de su perímetro, la policía se encontraba tratando de construir una barricada para mantener a los pokémon salvaje a raya—continuó Marcus.
—Habrá pasado una hora más o menos desde que llegamos al Centro Pokémon que volvimos a oír disparos, pero esta vez mucho más cerca de nosotros. Lo que hizo que la gente se asustara aún más y comenzara a agolparse alrededor y adentro del Centro Pokémon.
—Fue entonces que, a diferencia de todo el resto, le dije a Erika que cuidara de nuestras cosas y decidí correr hacia el origen de los disparos para ver lo que estaba ocurriendo. Una vez que llegué al sitio, pude ver que la policía en una de las barricadas había comenzado a abrir fuego contra pokémon salvajes que se estaban acercando. Por conversaciones que podía oír en sus radios, me enteré de que varios perímetros exteriores habían caído y que una gran masa de pokémon salvajes se dirigían al Centro Pokémon atraídos por la gente.
»Por supuesto, cuando la policía se dio cuenta de que estaba ahí husmeando, me ordenaron que me regresara inmediatamente y que no me preocupara ya que según ellos tenían la situación baja control. Afirmación que cuestioné inmediatamente por lo que había oído y entonces decidí que debía ponerme manos a la obra.
»Una vez que regresé donde Erika, le conté lo que había pasado y procedí a acercarme a un grupo de personas jóvenes que intuí que eran entrenadores pokémon. Entonces les dije que el perímetro alrededor del Centro Pokémon estaba en peligro y que todos los entrenadores debíamos organizarnos para ayudar a la policía en la defensa del perímetro. Algunos me reconocieron como el ganador de la Conferencia e incluso reconocí a varios que también habían participado. Por lo que conseguí convencerlos a regañadientes de que ayudaran con mi gran carisma, pero lamentablemente buena parte tenía demasiado miedo como para hacer algo.
—Mientras Marcus seguía discutiendo con los entrenadores, de pronto la gente comenzó a gritar asustada de nuevo y varios comenzaron a gritar de que algunos pokémon habían atravesado una de las barricadas. Fue entonces que me acerqué y le dije a Marcus que debíamos actuar ya. Por lo que procedimos a liberar a nuestros pokémon, que gracias a Arceus ya estaban más o menos recuperados de lo acontecido la noche anterior.
Después de que Erika dijera aquello, Marcus cerró los ojos y sonrió.
—En ese momento nos dimos cuenta de que era hora revelar nuestras verdaderas identidades… Que no éramos tan sólo simples entrenadores pokémon, sino que también Caballeros de Aura… Por lo que decidí hacer esto…
Marcus acercó una mano a su pecho y desde atrás de su camisa sacó lo que parecía ser una pequeña gema azul que colgaba de una cadena alrededor de su cuello. Algo en lo que Nick no se había fijado hasta ahora, pero ahora que recordaba bien, la había visto también cuando había hablado con Marcus el centro comercial de la Torre de Batalla el otro día. Pero no le había dado gran importancia.
—¿Qué es eso? —preguntó Max intrigado.
—¡Vaya, es una gema muy bonita! —exclamó Natalie.
El hombre tocó la gema con un dedo y esta brilló con luz azulada. Inmediatamente después, todo su cuerpo se vio envuelto por un resplandor breve que tomó por sorpresa a todos los presentes. Cuando se desvaneció la luz, Marcus portaba ahora una armadura de placas medieval con gemas azules incrustadas en los hombros y en las palmas de sus guanteletes. Era la misma que Nick y Max habían visto durante la final de la Conferencia Colosalia, pero nunca habían esperado que por lo visto él pudiese invocarla a voluntad.
—¡Esto es lo más genial que he visto! —exclamó Thatcher.
—¿Puede invocarla cuando quiera? ¡Debe de ser muy útil poder hacer eso! —añadió Max igual de asombrado.
Complacido con la reacción, Marcus hizo un gesto con una mano y de la nada con otro resplandor apareció una espada larga en su mano derecha. La cual, en vez de tener una hoja afilada, tenía una especie de hendidura vacía que recorría toda la extensión en donde debía de estar esta. Marcus blandió la espada antes de tomarla con ambas manos y una luz azul emergió por la hendidura formando una hoja de energía sólida que lucía altamente afilada.
—Entonces una vez que invoqué mi armadura y desenfundé mi arma… ¡Di la orden a mi equipo pokémon que fuésemos a la carga en contra de los pokémon salvajes que atacaban y así motivar a los demás entrenadores con nuestro ejemplo! —proclamó Marcus con gran orgullo.
Natalie, Stephanie, Anita, Audrey y Kathryn exclamaron emocionadas. Tan solo Sandra guardó la compostura a pesar de su asombro ya que no deseaba caer en las mismas actitudes que su madre.
—¡Oh por Arceus! ¡Marcus se ve tan genial! —decía una.
—¡Parece salido de un cuento de hadas! ¡Como un caballero que va a rescatar a una princesa! —decía otra.
Alyssa no dijo nada, pero ante aquella imagen no pudo evitar estar igual de impresionada que las otras chicas. Ya que indudablemente era una imagen calcada a la de los cuentos del abuelo acerca de los Guardianes de Aura. En donde su estupor se vio roto tan sólo cuando notó a Nick ponerse de pie de súbito.
—¿Entonces fuiste a pelear contra los pokémon cara a cara al igual que como lo hace Arthur? Durante la presentación de sus pokémon afirmaron que tanto tú como Erika son Caballeros de Aura… Por lo que no me digas que entonces Erika también…
La hermana de Marcus asintió de regreso y procedió a erguirse.
—Recibí mi orden de caballería de parte de mi padre poco antes de venir a Hoenn a ver competir a mi hermano… Pero sí, soy Caballero de Aura al igual que Marcus. Soy lady Erika Alexandra de Eisenberg a su servicio.
Erika extrajo debajo de su vestido una cadena con una gema azul igual a la de su hermano. La cual tras brillar, hizo que apareciese su propia armadura de placas incrustada de gemas. Con la diferencia que, en vez de una espada, Erika empuñó una lanza en una mano y apoyó su asta sobre el suelo.
—Cuando mi hermano dio la orden, también invoqué mi armadura, mi arma y di la orden a mis pokémon de cargar contra el enemigo. Uniéndome a la batalla también.
Entonces ella procedió a tomar con ambas manos la lanza que en la punta también tenía una hendidura alrededor de donde debía estar su hoja. En donde al igual que con la espada de Marcus, una hoja de energía azul emergió ocupando el espacio de la hendidura.
A diferencia de Marcus que había causado una reacción explosiva de asombro. La reacción de los presentes provocó un murmullo más recatado que aun así también transmitía una reacción de profunda sorpresa. Ya que para el público la idea de una caballero mujer les era más difícil de concebir que para el caso de un hombre.
—Entonces… ¿Las mujeres también pueden volverse Caballeros de Aura? —preguntó Anita.
Erika sintió de regreso con una sonrisa llena de orgullo hacia la niña.
—Nunca fueron demasiadas y no era algo muy recurrente. Pero sí, existen mujeres Caballero de Aura también.
Ante aquella respuesta las niñas se miraron entre ellas asombradas. Ya que para ellas contemplar a Erika igual de majestuosa y fuerte que su hermano era algo tanto conmovedor como inspirador.
Ver este hizo que Nick volviese a tomar asiento sorprendido por lo que acababa de ver.
—Quien lo diría… Así que Erika es toda una princesa guerrera también…—pensó.
Posteriormente empuñando su arma, Marcus procedió a blandirla realizando cortes rápidos y precisos con ella en el aire. Lo que sacó más muestras de asombro entre los niños incluyendo a Alyssa.
—Entonces blandiendo mi arma con el respaldo de mi hermanita y nuestros pokémon, comenzamos a repeler y a hacer retroceder a los pokémon salvajes hasta la brecha que habían abierto ante los ojos de asombro de la policía y de los entrenadores pokémon. Hasta que finalmente la policía pudo recuperar el control de la situación. Muchos pokémon salvajes cayeron derrotados por esta espada y tras siglos de inactividad, los Caballeros de Aura finalmente habían regresado…—dijo Marcus esto último en un tono algo dramático.
—Una vez que la situación se tranquilizó y tras contemplar nuestro ejemplo, fue más fácil convencer a los demás entrenadores para que se nos unieron con sus equipos pokémon—siguió Erika volviendo a apoyar su lanza sobre el suelo—. Entre los presentes nos ofrecimos a la policía para ayudar en la defensa del Centro Pokémon, y una vez que conseguimos organizar un plan de acción, fue mucho más fácil repeler a los pokémon salvajes y mantenerlos a raya cuando volvieron a reaparecer.
—¡Durante varias horas nos dedicamos a combatir valientemente contra múltiples oleadas de pokémon salvajes codo a codo con los entrenadores pokémon y la policía!—dijo Marcus que continuaba blandiendo su espada para entretener a los presentes— Hasta que finalmente escuchamos a lo lejos el ruido de las Fuerzas de Defensa acercándose para retomar el control de la ciudad, las cuales eventualmente consiguieron abrirse paso y levantar el asedio en el cual nos encontrábamos para darle fin a la batalla… ¡Y fue entonces que a partir ese día hemos sido conocidos como la Espada y la Lanza de Colosalia!
Ante el fin de aquel relato los niños espectadores rompieron en aplausos contentos por la historia.
—Tan solo para terminar—indicó Erika—. Como los Cuarteles de la Liga Pokémon se encuentran cerca de Ciudad Colosalia y debido a la presencia de varias bases de las Fuerzas de Defensa en la Isla, la ciudad estaba incluida en el plan de evacuar a la población civil hacia Ciudad LaRousse incluyendo al Alto Mando que aún estaba en la isla. A pesar de su nombre, Colosalia es en realidad una ciudad bastante pequeña y no tiene mucha población salvo cuando ocurre la Conferencia Pokémon. Por lo que, con el paso de las semanas, eventualmente todos pudimos ser evacuados por vía aérea o marítima hasta LaRousse.
Con eso último dicho, los niños procedieron a rodear a Marcus mientras que las niñas hicieron lo mismo con Erika para hacerles preguntas.
Alyssa se quedó quieta por un rato contemplando a Marcus sin estar segura de que pensar tras todo lo que había visto y oído. Hasta que finalmente decidió desviar su atención y acercarse a Erika.
—Dijiste que luchaste junto con tu hermano en la batalla… ¿Entonces sabes utilizar esa lanza en combate también? —preguntó ella aún algo incrédula.
Ante la pregunta, Erika la miró y le asintió con una sonrisa.
—Por supuesto. Si quieren les muestro algunos movimientos, pero aléjense un poco ya que esta lanza es un arma peligrosa. La hoja no daña al tacto, pero corta la carne como si fuese mantequilla.
Las niñas se emocionaron y procedieron a obedecerla. Fue entonces que todas pudieron verla comenzar a realizar varias estocadas y amplios barridos con su lanza, sacando aún más expresiones de asombro de ellas.
A lo lejos, Nick se dedicó a contemplar a ambos hermanos responder a las preguntas que les hacían y hacer demostraciones de sus habilidades marciales desde su posición. Por primera vez en varios días, su rostro finalmente esbozó una sonrisa.
La historia continuará el próximo mes en el capítulo 7: Fiebre Nocturna.
