Advertencia: Algunos de los personajes de esta historia no me pertenecen, son de J.K.R., los demás, y la trama, son mi de pertenencia.
Capítulo 14
1.-
Estaba hecho: oficialmente los muchachos y él habían grabado su primer video musical que, cabe destacar, la idea que habían tenido las primas de Harry, de hacerlo con una corogreafía, había sido muy acertada. Ahora solo faltaba hacerle unos ajustes, montarlo en internet y, ahí sí, al estrellato.
Pero por ahora le tocaba partirse el lomo trabajando. Su madre se puso muy contenta después de que él le hubiera dado el dinero que apartó para colaborar con la comida y le dijo que le parecía excelente que estuviera poniendo los pies sobre la tierra que, eso de hacerse rico con la música, era tener un golpe de suerte y que, con la falta que hacía el dinero en la casa, él no podía estar perdiendo el tiempo buscándolo.
Para no pelear con ella, Draco la dejó ser y no le dijo nada, más bien se encerró en su cuarto y se puso a escribir, terminando el reggaeton que había dejado de lado por estar chateando con Hermione.
Hermione...
¡Estaba loco de deseo por ella!
No podía quitársela de la cabeza.
La manera en que bailaba lo encendía, olía de delicioso y era su chica.
Para este punto de sus pensamientos, Draco ya se encontraba algo duro y recordar cómo ella había gemido, indicándole que él también la excitaba, lo animó a bajarse el pantalón para comenzar a tocarse...
Se quedó dormido con la sensación de haber tenido el mejor orgasmo de su vida.
2.
Quizá su madre tuviera razón y la musica no era para él.
Draco se encontraba sentado al pie de la escalera que daba a la azotea, decepcionado de que los números no hubieran aumentado después de subir el vídeo a Youtube. Y eso que no se permitía pensar que, las mayoria de las reproduciones que tenía, eran de él y los muchachos.
—No estés triste —le dijo Hermione, quien se encontraba sentada a su lado—. Es el primer día, Draco, seguro que, cuando subas más vídeos, te irá mejor.
Draco no le dijo nada y agachó su cabeza, recostandola en sus piernas para que Hermione no se diera cuenta que estaba llorando. Sin embargo, a él se le escapó un sollozo y ella lo escuchó. Sintió la mano de ella enseguida, acariciando su espalda.
—Draco, no me gusta que estés así. Me pones también triste. ¿Dime qué puedo hacer para que cambies de ánimo?
—Nada —respondió él, levantando el rostro hacia un lado para limpiarse las lágrimas, de tal modo que ella no lo viera haciéndolo—. Solo... Estoy cansado. Me iré a casa a acostarme un rato.
—¿Te vas? —la tristeza que se reflejó en rostro de Hermione, por lo que le había dicho, lo hizo dudar, pero ahora no le apetecía estar con ella sin poder recostarla a su lado y hundir su cara en su pelo, para así reconfortarlo. Pensó un momento, debatiendo la posibilidad...
—Esperame aquí. —le dijo luego de un momento. Hermione asintió y Draco subió a la azotea.
Blaise se hallaba fumando hierba mientras hablaba con los demás, pero dejó hacerlo cuando Draco le hizo señas para que se acercara.
—¿Qué pasó, sigues mal por lo del vídeo?
—Algo. No era lo que me esperaba —hizo una mueca de decepción y Blaise asintió—. Tu prima trató de darme ánimos. Quiere que siga grabando y que suba más vídeos... pero no lo sé...
—Cómo que no sabes, Draco. Este es nuestro sueño. Tu sueño. No puedes mandarlo todo a la mierda por un solo día que no ves que te vaya bien.
—Tal vez... Pero no quiero seguir hablando de eso.
—Está bien —concedió Blaise, cambiando tema—: ¿Qué pasó, por qué me hiciste señas?
—Antes de que te lo diga, quiero que lo cojas suave y no me digas que no —comenzó Draco. Blaise asintió, no intuyendo para nada lo que él le iba a pedir—. Quisiera que Hermione me acompañara un rato a dar una vuelta.
Blaise rio con sorna.
—Sí, una vuelta. ¿Me crees bobo, Draco? —dijo, molestándose.
—Lo creas o no, Blaise, es una vuelta. Yo nunca sería capaz de hacerle daño a Hermione.
—No. —dijo Blaise.
—¿Por qué no? —preguntó Hermione de repente, quien había decidido subir a la azotea.
—Hermione, no te metas.
—Sí me meto, Blaise: es a mí a quien Draco quiere llevar a dar una vuelta. No entiendo por qué te niegas.
—Porque tú eres una niña que no sabe nada, Hermione. —le dijo y ella se molestó.
—¿Tú también te vas a poner como mi padre, Blaise? Además, no soy una niña, y no voy a ser como Draco, quien te pidió permiso. Voy a ir con él. —y dicho esto, jaló a Draco del brazo para que la siguiera.
Blaise apretó los dientes, ya que, aunque hubiera querido, no podía hacer nada para impedirle a su prima que se fuera con su amigo. Aun así, debía hacer algo por ella.
—La dañas y te la verás conmigo, Draco. —le dijo a este último antes de que él y su prima cruzaran la puerta de la azotea. Draco giró su cabeza y asintió.
3.-
—Pasa. —le dijo Draco a Hermione, deteniendo la puerta de su casa para que no se cerrara.
Su madre estaba trabajando y Alexis seguía donde su madrina.
Hermione entró, observando la estancia. La casa de Draco era pequeña en comparación a la de ella y sus tíos. Había solo una sala y en ella un viejo mueble y una mesa comedor en el centro.
—¿Me das agua? —pidió. Draco asintió y se dirigió a la cocina que no tenía puerta, por lo que Hermione pudo verlo servir el vaso, desde su refrigerador.
Ella estaba nerviosa, se daba cuenta que no había nadie en la casa aparte de ellos dos, aún así, recordó lo que Draco le dijo a su primo Blaise: que era incapaz de hacerle daño, y había algo dentro de ella que le hacía confiar en él.
Draco le ofreció el agua y ella tomó el vaso, bebiendo todo el líquido enseguida.
—Ven, vamos a mi cuarto. —le dijo, y eso la hizo poner más nerviosa.
—Draco, yo... —intentó excusarse, pero él la interrumpió.
—Tranquila, no haremos nada para lo que no estés lista. Solo quiero acostarme un rato, eso es todo.
Ella suspiró, tranquilizándose por lo dicho, y lo siguió, dejando el vaso de vidrio encima de la mesa en el proceso.
El cuarto de Draco también era pequeño y tampoco había muchas cosas, aparte de pósteres en las paredes de personas que ella no conocia y ropa colgadas en clavos, también en las paredes.
Había también una mesa pequeña, donde había un reloj despetador, cuadernos y una foto de una mujer con un bebé en sus brazos y un niño que no debía tener más de 10 años.
—¿Eres tú? —le preguntó a Draco, tomando el retrato en sus manos.
Draco asintió mientras se sentaba en la cama y se disponía a sacarse los zapatos.
»Eras muy guapo. —dijo Hermione, dejando otra vez la foto en la mesa, después, se sentó en la silla que estaba al lado de ella.
—¿Era? Sigo siéndolo —le dijo él con una sonrisa y Hermione se alegró de que su semblante triste hubiera menguado un poco.
—Eres un presumido. —le dijo.
—No lo niego —le contestó él.
»¿Te quedarás allí? —le preguntó.
—No veo por qué no. Me quedaré aquí viendo videos mientras descansas. —dijo ella, sacando su teléfono, acomodándose más en la silla.
Por toda respuesta, Draco se puso de pie y caminó hasta ella.
—No seas tonta, Hermione, ya te dije que no haremos nada que tú no quieras. Solo ven y acuestate un rato conmigo.
Ella dudó un segundo, pero, a la final, hizo lo que Draco le pidió.
Él se acostó primero y ella lo hizo después no sin antes quitarse los zapatos también.
Draco la atrajo hacia sí e hizo lo que él quería, hundir su rostro en su pelo.
—No sé por qué todo me tiene que salir mal —dijo bajito—. Quisiera poder tener el poder de cambiar las cosas.
—Draco, todavía puesdes. Como te dije, solo estás comenzando. —Hermione trató de reconfortarlo.
—Sí, Hermione, tú lo dices así porque tienes dinero. No sabes nada de salir con los zapatos rotos, o que tu madre se la pase más cuidando a extraños que cuidando a sus propios hijos, o que tu hermanita tenga que borrar sus cuadernos viejos para reutilizarlos el año escolar siguiente.
A Hermione se le rompió el corazón al escucharlo y se giró de cara hacia él, quien otra vez estaba llorando.
—Haría cualquier cosa para que no estuvieras así, Draco. ¿Sabes? El dinero no lo es todo. Yo daría lo que fuera por tener un poco de tu libertad... Sí, sí, mi papá ya me dio permiso de salir con Blaise, pero mi sueño de ser bailarina no es posible porque sé que él no lo permitirá. En cambio tú sí puedes cumplir tus sueños, Draco, solo, no te rindas, ¿quieres?
—Lo intentaré. —dijo Draco, sorbiendo por la nariz.
—Gracias. —dijo ella y, después, se giró de nuevo de espalda hacia él.
