Capítulo 5: "Secretos y una promesa"

POV Fate

Después de haber abandonado la fiesta, fui a casa y me cambié de ropa. Me miré al espejo. ¿Qué había hecho? Casi besé a Nanoha. De no haber sido porque ella se alejó de mí, lo habría hecho. ¿Por qué tenía que seguir sintiendo todo esto? Ella ya me había confesado que estaba enamorada de un hombre casado. Ella nunca me vio ni me vería de otra forma que no fuera una amiga. Bajé la cabeza. Tenía que deshacerme de estos pensamientos y sentimientos. Tomé las llaves del auto y me marché nuevamente. Realmente era tarde y estaría oscuro, pero la luz de la luna me dejaría ver lo necesario. Dejé el auto en el parking y caminé hasta la orilla. Ahí la arena estaba compacta y podía correr sin problemas. Me puse los audífonos y activé el reproductor para escuchar música bien alta. Hice unos estiramientos y comencé a trotar para ir subiendo la intensidad con cada imagen de la fiesta que se venía a la cabeza. Debía correr para olvidar lo que acababa de pasar, pero era tan difícil cuando Nanoha se había comportado de esa manera conmigo. Sin darse cuenta me arrastraba a un pozo de dolor y soledad. Por más que intentaba olvidarla, no podía. Me perseguía como un fantasma. La sentía muy dentro de mí. Respiraba su olor cada vez que me abrazaba. La pensaba a cada momento y suspiraba por ella. Sin quererlo, la esperaba. Esperaba que viniera a por mí, me tomara de la mano y jamás me soltara. Intenté evitarla, pero tampoco funcionó. ¿Por qué no podía borrarla de cada espacio de mi memoria y corazón? Ella era como un imán que me alejaba y me atraía. «¿Por qué, Nanoha? ¿Por qué tenías que tratarme así, de manera tan dulce? ¿Por qué tengo que quererte tanto? ¿Por qué no puedo sacarte de mí después de 6 años estando separadas? Pensé que sería más fácil, pero no, siempre regresas a mi mente sin aviso y sin poderte ver como una simple amiga. ¡Quiero librarme de este sufrimiento!» –me dije mientras corría intensamente. Cada carrera era más intensa que la anterior. Sabía que estaba ya al límite y que pronto colapsaría, pero no quería parar. Necesitaba sacarte de mí. Habían pasado casi dos horas desde que abandoné la gala benéfica y seguía pensándote como si me hubiese quedado en la fiesta.

POV Nanoha

Estaba agotada. Después de que Fate se marchara a casa, me quedé hablando con algunos compañeros y con Hayate, quien estaba cabizbaja porque Fate se marchó. Por primera vez, me puse en su piel. Debía ser desolador amar a alguien que estaba casado y que no podía estar a tu lado el tiempo que quisieras. Debía ser desolador el saber que la persona que amas se está acostando con alguien que no eres tú. Me estremecí. Por primera vez la podía comprender porque era mi mismo dolor.

Flashback

- Hayate-chan… –la llamé con suavidad.

- Hola, Nanoha-chan. –me dio una débil sonrisa– ¿Tú también te marchas? –me preguntó con tristeza.

- No, yo me quedo hasta que revelen al ganador. –me senté a su lado y bebí una copa.

- Gracias. –me sonrió con sinceridad y nos quedamos en silencio, pero haciéndonos compañía.

Fin Flashback

Iba conduciendo con lentitud para poder disfrutar de la brisa marina. Era una noche hermosa. Algo en la playa llamó mi atención. Detuve el auto a un lado y miré mejor. Parecía una persona corriendo en la arena. ¿Qué clase de loco corría a estas horas de la madrugada en un lugar como este? Me fije mejor en la figura. Alta y rubia. «¿Fate-chan?» –me pregunté. Aparqué el auto junto al que había en el parking y bajé. Me quité los zapatos de tacón para poder andar por la arena y caminé lentamente para no llamar la atención. Me quedé a una distancia bastante prudente para que no me viera. Definitivamente era Fate. Observé cómo Fate corría como alma que lleva al demonio, como si su vida se le fuera en ello. «¿Por qué estás corriendo a estas horas, Fate-chan? ¿Qué es lo que te está pasando? ¿Por qué no confías en mí y me lo cuentas? Quisiera tanto poder ayudarte» –me decía a mí misma. Quería acercarme, pero después de lo que había pasado en la fiesta, no me atrevía. No sabía si sería capaz de volver a controlarme y no besarla hasta la saciedad. Tampoco quería incomodarla más de lo que ya había hecho. Definitivamente necesitaba controlarme y volver a terapia. Mañana iría a verla sin falta. Me limpié unas furtivas lágrimas al pensar en el proceso que me volvía a esperar. Iba a voltearme para irme, pero cuando me disponía a hacerlo, Fate se desplomó en la arena repentinamente. Mi corazón se detuvo por un breve instante al pensar que la perdía para siempre.

- ¡Fate-chan! –grité mientras corría hacia ella– ¡Fate-chan! –la llamé preocupada y sosteniéndola en brazos– Fate-chan, despierta. –di varias palmaditas en su cara para hacerla reaccionar.

- ¿Na-no-ha? ¿Qué haces aquí? –suspiré aliviada al verla despertar.

- Eso mismo me pregunto yo. ¿Qué haces a estas horas corriendo, Fate-chan? ¿Estás loca? –no obtuve respuesta– ¿Te encuentras bien? –asintió la rubia– ¿Puedes levantarte? –asintió de nuevo– Te llevaré a casa. Apóyate en mí.

- No hace falta Nanoha. Estoy bien. –dijo secamente.

- ¿Qué estás bien? Mírate Fate Harlaown. No estás bien. Y te he dicho que te llevo a casa. –la rubia se puso en pie y se apoyó en mí reconociendo que si yo la llamaba así era mejor obedecer y no hacerme enfadar más aún.

La ayudé a caminar hasta mi auto y la subí, abrochando su cinturón. Me subí y manejé hasta su apartamento después de haberme dado las indicaciones para llegar. Aparqué y la ayudé a bajar. La apoyé de nuevo en mí y caminamos hasta su hogar. Sacó sus llaves y abrió la puerta. Todo estaba silencioso y oscuro. Se quiso soltar, pero la sujeté más fuerte para que supiera que la acompañaría hasta su habitación. Ella suspiró rendida y caminamos. Me sorprendí al encontrar su cama vacía, sin su esposo ahí. ¿Dónde diablos estaba? ¿Y dónde estaba Vivio? Las dos únicas habitaciones que tenía el apartamento estaban vacías. Ayudé a Fate a descalzarse y la tumbé en la cama.

- Gracias, Nanoha. –murmuró casi dormida.

- De nada, Fate-chan. Descansa. –retiré unos mechones de su rostro.

Quise quedarme ahí con ella para cuidarla. No quería dejarla sola, pero sabía que, si me quedaba, acabaría siendo mi perdición. Me gustaba estar con Fate, pero en estos momentos debía pensar en mi salud mental. La miré una última vez y me marché a casa.

Me levanté temprano y fui a casa de mis padres para desayunar con ellos. Hacía tiempo que no lo hacía. Al llegar, se encontraba solo mi madre.

- Buenos días, mamá. –la abracé.

- Buenos días, hija. –me devolvió el abrazo con extremo cariño y dejó un beso en mi frente– Tu padre no está, así que podemos hablar tranquilamente. –me separé de ella y la miré sorprendida– No me mires así. Eres mi hija y te conozco. –acarició mi rostro– ¿Me ayudas a preparar el desayuno? –asentí y la acompañé a la cocina– ¿Qué tal fue la gala? –me tensé.

- Fue… bien. –susurré– Es el primer año que ganamos la donación extra. Hayate-chan y Fate-chan hicieron un gran trabajo. Además de que recaudaron bastante dinero.

- Me alegro. Siempre estáis mejorando vuestros servicios. ¡Ya era hora de que reconocieran vuestra labor y profesionalidad! –exclamó y yo sonreí, asintiendo.

- Mamá… –la llamé mientras nos sentábamos a la mesa.

- Dime, cariño. –me habló con ternura y yo bajé la cabeza.

- Yo… –tomó mi mano y me dio una leve caricia en ella– Yo… volveré a ir a terapia. –me dio un apretón– Iré a ver a la doctora Quint Nakajima de nuevo. Yo… necesito ayuda, mamá.

- Hija… –negué mientras algunas lágrimas caían por mis mejillas– ¿Es por Fate-chan? –no dije nada– Cariño... ¿Y no es mejor que hables con ella? –se levantó y se sentó a mi lado– Me parece bien que vayas a terapia. No quiero que acabes como hace 6 años.

Mini POV Momoko

Flashback

Estaba desesperada. Ya no sabía qué hacer. Había intentado que Nanoha fuera a terapia, pero no había forma humana de llevarla. Estaba viendo a mi hija consumirse día a día en una depresión de la que no podría salir nunca si no pedía ayuda profesional. Había dejado de comer, provocando anorexia en ella. Tomé mi teléfono y llamé a mi amiga de confianza Quint Nakajima.

- ¡Momoko, hola! –saludó alegre al otro lado de la línea.

- Quint, hola…

- ¿Qué ocurre? Tú no… –la interrumpí.

- Ayúdame, Quint. Estoy desesperada. –ahogué un sollozo.

- Momoko, ¿qué pasa? –se preocupó.

- Es mi hija Nanoha. Por favor. Sálvala. Por favor, Quint. –lloré.

- Voy para allá. –colgó.

Fin Flashback

Fue así como Quint vino a casa de inmediato y, en cuanto vio a Nanoha, la hospitalizó en contra de su voluntad para tratarla. Fueron meses muy duros para todos nosotros, en especial para mi hija, pero finalmente Quint consiguió ayudarla y la salvó. No podíamos permitir llegar a eso de nuevo. Ni ahora ni nunca.

POV Nanoha

No contesté a mi madre. No me encontraba con fuerzas para hacerlo. Terminamos nuestros desayunos y, tras haberla ayudado a recoger, me dio un abrazo y me dejó marchar. Subí a mi auto y fui a la consulta de la doctora. Llamé a la puerta y me dio paso.

- Buenos días, Quint. –dije cabizbaja.

- Nanoha… –se sorprendió al verme– ¿Una recaída? –asentí y me eché a llorar.

POV Fate

El sábado, cuando desperté, desayuné y esperé a que llegara Chrono con Vivio y le pedí que me llevara a la playa para recoger mi auto. Una vez que lo hice, fui con mi hija de paseo. Ella estaba entusiasmada. Nos dirigimos al Midori porque quería agradecer a Nanoha que me ayudara la pasada noche, así que le preguntaría a su madre. Entramos y Vivio salió corriendo directamente hacia la vitrina para mirar los pasteles.

- Buenos días, Momoko-san. –saludé a la cobriza mayor que salía a atendernos.

- ¡Fate-chan! –miró a mi hija– ¡Hola Vivio-chan! –revolvió sus cabellos y mi hija rió.

- Momoko-san, hemos venido porque quiero darle las gracias a Nanoha por ayudarme anoche, pero no sé dónde encontrarla. ¿Podría ayudarme? –un deje de tristeza y preocupación apareció en su rostro.

- Ella está… –me tomó del brazo y me alejó de la vitrina donde estaba mi hija– Ella no está disponible en estos momentos, Fate-chan. –bajó la cabeza.

- Entiendo. –dije suponiendo que la cobriza se encontraba con alguien.

- No, no lo entiendes. –me miró con profunda tristeza– Ella está… –tomó aire– Ella está en terapia ahora mismo, Fate-chan. –dijo y yo dejé de respirar.

- ¿Terapia? –asintió– ¿Qué ha pasado? –me preocupé.

- Eso es algo que te tiene que contar ella cuando esté lista. –asentí– Yo no te dije nada. –asentí otra vez.

- No se preocupe, Momoko-san. No diré nada. –sonrió en agradecimiento.

- Bien, entonces siéntate, te serviré lo de siempre y le daré a Vivio lo que me pida.

Ella se fue y me dejó allí pensativa. ¿Qué le pasaba a Nanoha para que tuviera que ir a terapia? ¿Y qué clase de terapia? Se me encogió el corazón. ¿Habría sufrido alguna enfermedad y estaba ahora en terapia recuperativa? Negué. No, no podía ser eso. Nanoha siempre fue una chica muy sana. ¿Entonces qué? La había notado más decaída últimamente, en especial ayer, pero nunca imaginé que estuviera en terapia.

Llegó el domingo y junto a él, la competición. Todos estaban muy emocionados y yo estaba deseando de que terminara. Dejé a Vivio por la mañana temprano con Hayate, quien la llevaría a la competición más tarde mientras yo llegaba un rato antes al lugar de la competición para calentar y practicar un poco. Empecé a hacer el calentamiento y después corrí lentamente, pero fui intensificando el ritmo conforme iba recordando lo pasado el viernes por la noche cuando casi besé a Nanoha y lo que me contó su madre sobre ir a terapia. Estaba muy preocupada por ella. ¡No podía seguir así o me volvería loca! No podía volver a sentir lo mismo que hace 6 años o estaría perdida. Seguí corriendo hasta que, repentinamente, se me nubló la vista y todo estaba empezando a verse borroso y oscuro. Me detuve y me sentí tambalear, pero de fondo pude ver una sombra que venía corriendo hacia mí gritando algo que no alcanzaba a entender.

- ¡Fate-chan! –me llamó alguien preocupada y abrazándome– ¡Fate-chan! ¿Qué te pasa?

- ¿Na-Nanoha? –la miré y tenía un rostro cansado, triste y preocupado– Lo siento. –me incorporé– Estoy bien, no te preocupes, solo ha sido un leve mareo. Gracias. –le sonreí para no preocuparla.

- ¿Qué estás bien dices? ¡Te ibas a desmayar otra vez! –exclamó enojada– No debes de sobre esforzarte. Descansa un poco, aunque en tu estado es mejor que no participes. –exhaló.

- Estoy bien Nanoha. Iré a echarme un poco de agua en la cara y estaré como nueva. –comencé a caminar hacia la fuente.

- ¿Por qué eres tan obstinada? ¡No has cambiado nada, Fate! –gritaba la cobriza entre enfadada y preocupada– ¿A caso no te das cuenta de lo mucho que me preocupo por ti?

- Gracias, Nanoha. Gracias por preocuparte tanto por mí, pero estoy bien. –le dije mientras acariciaba su mejilla.

Después de haberme refrescado un poco el rostro, caminamos de vuelta mientras yo me secaba la cara con una toalla y Nanoha me miraba preocupada. Suspiré. Los familiares de los competidores estaban comenzando a llegar, así que nos dirigimos a la entrada. Sonreí en automático al ver a mi familia. Vivio venía tomando la mano de esa mujer peliacua, quien a su vez venía hablando felizmente con Hayate. Muy cerca de ellos pude ver que venían los padres de Nanoha: Momoko y Shiro Takamachi.

- ¡Fate-mama! –gritó mi niña mientras corría para ser cargada por mí– Da tu mejor esfuerzo Fate-mama, sé que ganarás. –y me abrazó con tanto amor que me derritió en el proceso.

- Vivio… –le devolví el apretado abrazo– Gracias por tus ánimos. –dejé un beso en su frente.

- Tú también, Nanoha. –le dijo con una sonrisa a la cobriza.

- Gracias, Vivio. Seguro que lo conseguimos gracias a tus ánimos. –le sonrió a mi hija.

- Hola Hayate. –saludé a la castaña quien no dejaba de alternar la vista entre nosotras, sabiendo lo que se venía ahora. Suspiré y miré a la peliacua mujer– Hola… mamá. –miré a la cobriza por el rabillo del ojo y vi cómo abría los ojos como platos. Miré a su madre y pareció comprender la situación– Nanoha, Momoko-san, ella es Lindy Harlaown, mi… madre.

- ¿Eh? ¿Madre? –me miró totalmente confusa y yo bajé la cabeza.

- Encantada de conoceros, Nanoha-san, Momoko-san. –decía una sonriente Lindy– Fate-chan me ha hablado mucho de vosotras.

- ¿Eh? –sentí de nuevo su mirada sobre mí– Siento no…poder…decir…lo…mismo… –habló lentamente.

- Gracias por cuidar de Fate-chan, Lindy-san. –decía amablemente Momoko y mi madre sonrió.

- Bueno bueno, es hora de que vayáis a distraer a todos con vuestras curvas mientras corréis. –dijo pícaramente la castaña– Nosotras os animaremos desde allí junto a Chrono. –nos puso una mano en los hombros a la cobriza y a mí– Suerte. Nos veremos en la carrera de relevos.

- Hayate-chan, no digas esas cosas de mi hija. –protestó la cobriza mayor.

- ¡Hayate! No digas esas cosas delante de Vivio. –dije totalmente ruborizada y dejando a Vivio en el suelo– ¿Vamos, Nanoha?

- ¿Eh? Oh sí, vamos. –parecía estar en shock.

- Fate-chan… –me llamó mi madre.

- ¿Sí, mamá? –me acerqué a ella.

- Ten cuidado, hija. –acarició mi rostro y sonreí– No quiero que vuelvas a…

- Tranquila mamá. –la interrumpí mientras sentía a Nanoha observar todo con muchas preguntas pasando por su cabeza seguramente– Todo estará bien. No volverá a pasar. –dije con una tierna sonrisa antes de darle un apretado abrazo– Gracias… mamá. –me separé de ella y me marché con Nanoha a la salida.

Primero serían unas carreras individuales y después sería una carrera de relevos. Me puse en posición ya que sería la primera en participar y después lo harían Nanoha y Ginga. Hice unos estiramientos y di unos saltitos.

- ¡Tú puedes, Fate-mama! –sonreí al escuchar a mi hija animarme con tanto ímpetu. La miré y le sonreí ampliamente.

- ¡Vamos, hija! –me animó mi madre también.

- ¡En posiciones! –exclamó el árbitro.

Las competidoras nos pusimos en nuestras posiciones y aguardamos por el pistoletazo de salida. Comenzó la carrera, y como era de esperar, no tuve ningún problema en ganar ésta. Siempre fui muy rápida y, a pesar de que dejé de correr cuando estaba en Estados Unidos, con el duro entrenamiento que tuve estas últimas semanas había sido suficiente para recuperar esa velocidad que siempre me caracterizó. Fui a donde estaban mis compañeras.

- ¡Bien hecho, Fate-san! –exclamó mi pelimorada residente.

- Gracias, Ginga. –choqué los cinco con ella.

- Lo hiciste genial, Fate-chan. –me dijo la cobriza.

- Gracias, Nanoha. –le sonreí– Ahora te toca a ti. ¡Suerte! –puse mi mano para que chocara los cinco y eso hizo con una enorme sonrisa.

Nanoha fue a su posición y aguardó por el pistoletazo. No sé qué fue lo que la distrajo que salió más tarde. Comenzó a correr con todas sus fuerzas mientras su familia, Hayate, mi hija, Ginga y yo la animábamos. Me fijé bien y se la notaba cansada, pero a pesar de eso y a pesar de que tuvo algo más de dificultad para alcanzar la meta, también se alzó con la victoria.

- ¡Lo lograste, Nanoha! –le dije animadamente cuando se reunió con nosotras.

- Sí. –me dio una débil sonrisa.

- Es mi turno. –dijo la oji esmeralda.

- Suerte, Ginga. Ve a por todas. –le dije antes de que se marchara a su posición– Nanoha, ¿estás bien? –asintió sin mirarme– ¿Seguro?

- Sí, tranquila. No te preocupes. –miró hacia la pista mientras bebía algo de agua.

La carrera de Ginga comenzó y la animamos entre todos. Sin embargo, a pesar de que fue muy rápida, no tuvo tanta suerte y quedó segunda. Aun así, estábamos contentas porque nuestro equipo iba ganando. Dieron un pequeño descanso mientras preparaban la prueba de relevos. Nanoha se acercó a mí de manera seria.

- Fate-chan. –me habló seca– He estado pensando que como la cuarta persona tiene que dar dos vueltas, sea yo quien lo haga. –me sorprendí– Tú no estás en condiciones, tienes muy mala cara y ya te has desmayado dos veces. –decía esta vez inquieta– Estoy muy preocupada. –le sonreí.

- Gracias, Nanoha, pero estoy bien, no te preocupes. –puse una mano en su hombro– Ahora, ¡vamos a ganar esta prueba! –dije muy animada.

- Cabezota… –murmuró Nanoha.

Nos dirigimos a nuestros puestos una vez que los realizadores nos avisaron de que ya estaba todo listo. Ginga comenzaría a correr en primer lugar para pasar después a Hayate; Hayate a Nanoha y, por último, a mí. Tomamos posiciones. Dieron el pistoletazo de salida y Ginga empezó a correr y, no había corrido siquiera un par de metros cuando se torció el tobillo, provocándole serios problemas para llegar a Hayate sin ser la última, pero finalmente lo hizo y no abandonó la carrera. Vi a Hayate correr como alma que lleva el diablo para tratar de recuperar alguna posición y lo consiguió. Al llegar a Nanoha, ésta comenzó a correr lo más rápido posible, posiblemente para intentar darme algo de ventaja para tratar de recuperar la posición después del incidente de Ginga. Cuando me alcanzó, empecé a correr adelantando a todos los que iban por delante de mí sin esfuerzo alguno. Di la primera vuelta, pero cuando iba por la segunda, mi vista empezó a nublarse de nuevo. « No puedo desmayarme ahora. Ahora no. Tengo que terminar la carrera y ganarla para conseguir esos fondos para ayudar a los niños que más lo necesitan. Prometí a Hayate que haría todo lo posible por ayudarla y lo cumpliré sea como sea. Tengo que resistir un poco más. Conseguimos la donación extra en la gala con nuestro baile. Ahora debemos ganar esta carrera para demostrarles a todos que nuestro hospital es el mejor. Vamos, no me abandonéis ahora, fuerzas ¡por favor!» –pensé mientras seguía corriendo. Estaba a punto de llegar a la meta cuando sentí que mis fuerzas ya me estaban abandonando, pero hice un último esfuerzo y atravesé la meta en primer lugar, donde me esperarían Ginga, Hayate y Nanoha. Al llegar, mi vista se apagó completamente y caí al suelo. De fondo escuchaba unos gritos y a alguien llorar, pero no podía abrir los ojos, estaba demasiado cansada y todo era oscuridad.

POV Nanoha

La idiota de Fate se desmayó después de la carrera. Sabía que no estaba bien y aun así corrió las dos vueltas. No debí haberle permitido que lo hiciera, pero era demasiado obstinada para admitir que no estaba bien. Ella nunca quería demostrarse débil frente a los demás. La llevamos al puesto de enfermería y, tras comprobar que todo estaba bien, su familia decidió que lo mejor era llevarla a casa. Su marido la cargó en brazos mientras Lindy cargaba a una Vivio muy preocupada por su madre. Suspiré. Hayate y Lindy se acercaron a mí.

- Nanoha-chan, ¿podemos hablar un momento? –asentí recelosa.

- Nanoha-san, por favor, ¿podrías cuidar de mi hija? –abrí los ojos como platos– Yo tengo que cuidar de Vivio-chan y Hayate-chan tiene que quedarse aquí hasta el final para recoger la donación.

- ¿Y por qué no la cuida Chrono-kun? –cuestioné sin entender.

- Él se tiene que ir a trabajar. –habló la castaña y fruncí el ceño.

- Yo no… –comencé a negar.

- ¿No quieres cuidar de Fate-mama? –me preguntó la pequeña y yo vacilé por un momento.

- No es eso, Vivio, yo… –la miré y ver esos ojitos bicolores tan tristes me hizo ceder– Está bien. –exhalé– Cuidaré de Fate-chan.

- Gracias. –me dijeron su madre y la castaña y yo asentí, rendida.

Acaricié los cabellos de Fate y dejé un beso en su frente. Quedarme aquí no me ayudaría nada en mi recuperación, pero no podía dejarla sola, a fin de cuentas, ella era la persona que más me importaba en este mundo y me había dejado muy preocupada. Me senté en el sillón que había junto a su cama y me quedé observándola. Era tan hermosa o quizás más que antes. Definitivamente ser madre le había sentado muy bien. Ella se removió inquieta y tomé su mano. Ese gesto pareció funcionar ya que se quedó serena. Suspiré y cerré los ojos, quedándome dormida de inmediato ya que estaba agotada física y mentalmente. No sé cuánto tiempo pasó que sentí frío. La calidez que había sentido hasta ese momento había desaparecido de repente. Abrí los ojos y vi que Fate estaba sentada en su cama y con su mano sujetando su cabeza. Vi que quiso levantarse de la cama, así que puse mi mano en su antebrazo para detenerla. Ella abrió los ojos como platos al verme despierta.

- Fate-chan, ¿a dónde crees que vas? –le pregunté seria y ella se tensó.

- Nanoha… Yo… No recuerdo. ¿Qué ha pasado? ¿Qué haces aquí?

- ¡Eres una completa idiota! –exclamé de repente– ¿¡Sabes el susto que nos has dado!? –le reproché aguantando las inmensas ganas de llorar.

- Lo siento, Nanoha. –bajó la cabeza.

- ¿Cómo te sientes? –le cuestioné más suave.

- Bien, creo. Me duele un poco la cabeza, pero estoy bien. –continuó hablando con la cabeza gacha– ¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Dónde está Vivio? ¿Me has traído tú? –alzó la cabeza y vi su confusión. Negué.

- No, te trajo Chrono-san antes de irse a trabajar. –ella asintió– Lindy-san se fue con Vivio a casa de Hayate. Necesitabas tranquilidad y vigilancia, así que ambas me pidieron el favor de que te cuidara. –ella abrió los ojos como platos– Vivio también me lo pidió. –exhalé rendida y vi que ella esbozaba una pequeña sonrisa– Te desmayaste al finalizar la carrera, te llevamos a la enfermería y después te trajimos a tu casa. –hablé con algo de tristeza.

- Ya veo. –asintió entendiendo– Gracias, entonces. –tomó mi mano y le dio un apretón– Gracias por cuidar de mí, Nanoha. –me sonrió con cariño.

Nos quedamos así, en un silencio cómodo, durante unos minutos. Su mano era muy cálida y me hacía sentir que todo estaba bien, sin embargo, sabía que no era el caso y que estar en su apartamento no me hacía nada bien. Sentí que mis ojos se humedecían al sentir que comenzaba a darme caricias con su mano en la mía.

POV Fate

Miré a Nanoha con detenimiento. Estaba pensativa y ausente. Estaba triste. Muy triste. Me preguntaba qué era lo que le pasaba para que estuviera yendo a terapia. Tenía que ser algo muy gordo para que ella, tan fuerte y obstinada como era, recurriera a pedir ayuda. Acaricié su mano con la mía lentamente y con extrema suavidad. Quería reconfortarla de alguna manera. Quería que ella volviera a sonreír porque ella no estaba hecha para estar triste. Definitivamente no. Me sobresalté al verla llorar.

- ¡Nanoha! –me levanté de un salto de la cama y fui a su lado– ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras? –la abracé fuertemente– Nunca me gustó verte llorar. –la apreté más contra mí– Me gusta cualquier Nanoha, pero me gusta mucho más la que sonríe. –no sabría decir si se tensó ante mi confesión o si se estremeció, mas no se separó.

- Idiota... –murmuró contra mi pecho– ¿Sabes el susto que me diste? Pensé que te había pasado algo. Si te pasara algo… yo… no lo soportaría. –negó repetidamente– Estos 6 años no dejé de preguntarme ni un solo día si estarías bien…–ahogó un sollozo– Te… eché de menos… Fate-chan.

- Nanoha… –la apreté más contra mí, como si quisiera fundirme con ella y jamás dejarla ir.

- Cuando volviste y nos hicimos amigas de nuevo, sentí una enorme alegría, pero a la vez nostalgia y preocupación porque vi de nuevo en tu mirada el vacío y la tristeza que tenías cuando nos conocimos. –me apretó ella, temblando.

- Gracias por preocuparte por mí, Nanoha. –besé su cabeza– Todo está bien, no pasa nada. Sólo ha sido estrés. –se separó lentamente de mí y volví a sentir el frío– Yo también me pregunté cómo estarías tú y te eché muchísimo de menos. –limpié el rastro de sus lágrimas.

- No digas que está todo bien. Tu mirada dice todo lo contrario. –me miró con tristeza– Es por Chrono-san, ¿verdad? –cuestionó con delicadeza.

- ¿Por Chrono? –su pregunta me dejó confusa– ¿Qué pasa con Chrono?

- Tú… –titubeó– ¿No has notado nada?

- ¿Notar? ¿El qué? –la miré muy turbada.

- Yo… tengo que contarte algo, Fate-chan. –bajó su cabeza– Pero me da miedo tu reacción porque no quiero perder tu amistad otra vez. –tomé su barbilla para que me volviera a mirar.

- Nanoha… –susurré su nombre– Puedes contarme lo que quieras, no va a pasar nada. Confía en mí. No vas a perder mi amistad. –traté de decirle dulcemente.

- Yo… –tomó aire– El otro día, cuando quedamos en la playa… –se calló– Vi… yo… vi… –volvió a detenerse– Vi a Chrono-kun y a Hayate-chan… juntos. –murmuró.

- ¿Y cuál es el problema? –pregunté con miedo pensando que a ella le gustaba él.

- Se estaban besando… –confesó en un susurro.

- Es normal besarse cuando amas a alguien, Nanoha. –sonreí con tristeza.

- Tú… ¿tú lo sabías? –me preguntó incrédula.

- Claro. Yo fui la primera en enterarme. –sonreí esta vez feliz por ellos dos– Ella me lo contó. Llevan 4 años juntos. –la cobriza abrió los ojos como platos.

- No entiendo, Fate-chan. ¿Ella se acuesta con él y no te molesta? –frunció el ceño.

- ¿Por qué iba a molestarme? –fruncí yo también el ceño en confusión porque no entendía nada– Mi mejor amiga y hermano merecen toda la felicidad del mundo. –sonreí nuevamente.

- ¿Hermano? –preguntó incrédula.

- Sí. –murmuré y ella me miró muy avergonzada– ¿Pensaste que era mi marido? –ella asintió y yo abrí los ojos como platos– ¡Oh no, por todos los cielos Nanoha! –exclamé abruptamente– Él es mi hermano. Es hijo de Lindy-san. –le expliqué– Es una larga historia que aún no estoy lista para contarte. Quizás cuando vuelva de Estados Unidos reúna el valor para hacerlo. –sonreí tristemente– Mañana me marcho, pero regresaré. –la cobriza abrió los ojos desmesuradamente ante lo que acababa de escuchar– Sólo serán unos días. Tengo que asistir a una conferencia y después tengo algo que hacer. –le expliqué– Te lo digo para que lo sepas. No quiero que pienses como hace 6 años. –acaricié su rostro.

- ¿Seguro que volverás? –me preguntó con angustia– ¿Cómo sé que no te irás de nuevo y no volverás esta vez? No quiero perderte otra vez… No ahora que volvemos a ser amigas…

- Volveré. Vivio se quedará aquí, Nanoha. Por esa razón está aquí Lindy-san, aunque me vendría bien que tú le echaras una mano. –le puse mi mirada de cachorrito– Lindy-san tiene cosas que hacer también y habrá momentos en los que nadie se pueda quedar con ella. Vivio te aprecia mucho y le encanta estar contigo. –a ella le brillaron los ojos ante ese comentario– Te prometo que cuando vuelva te contaré porqué llamo a Lindy mamá cuando tú sabes que mi madre se llama Precia. –me levanté y le di un beso en la mejilla haciéndola ruborizar– No me perderás… Es una promesa. –hablé con firmeza– Ahora, vamos a cenar, me muero de hambre. –mis tripas rugieron y ella echó a reír.

POV Nanoha

No quise interrogar a Fate porque sabía que, si la forzaba, se cerraría y no habría manera de que me contara. Además, me había prometido contármelo todo cuando volviera de Estados Unidos. Sólo podía esperar, aunque no sabía si podía esperar mucho más. Después de todo, Chrono no era su esposo. Había una pequeña esperanza de que pudiera confesarle mi amor por ella. Si tenía suerte, los aceptaría. En caso contrario, podría seguir adelante. Mi psicóloga me dijo que hasta que no le expusiese a Fate mis sentimientos y tuviera una respuesta negativa o positiva, yo no podría superarla. Esperaría a que volviera de Estados Unidos y entonces tomaría el valor de confesarle mis sentimientos. Exhalé y me puse en pie con ella. Fuimos a la cocina y, mientras ella se sentaba en el taburete, yo cociné para ella tal y como hacíamos cuando compartíamos piso. Me gustaba prepararle su plato favorito, así que hoy lo haría también. Esperaba que siguiera siendo el mismo. Mientras yo cocinaba, Fate se dedicó a hablar sobre trivialidades y anécdotas, provocando que riéramos. Cuando terminé su plato, se lo puse frente a ella. Fate abrió los ojos como platos y una enorme sonrisa se dibujó en su rostro. Cielos, qué hermosa era. Y sus ojos, por unos instantes, tenían un brillo precioso.

- Tú… aún lo recuerdas. –asentí a pesar de no ser una pregunta.

- Sí. Recuerdo muchas cosas, Fate-chan. –ella amplió su sonrisa antes de levantarse y darme un gran abrazo.

- Gracias, Nanoha. –besó mi cabeza.

- De nada.

Cuando terminamos de cenar, me quedé lavando los platos. Ella quería ayudarme, pero me negué. Fate necesitaba descansar para recuperarse, más aún sabiendo que mañana viajaría y tenía que madrugar.

- Fate-chan, tómate esta pastilla y vuelve a la cama. Tienes que descansar.

- ¿Y tú, qué harás? –se puso a mi lado.

- Yo voy a terminar de recoger estos platos y enseguida iré a la habitación. –dije sin dejar de recoger– Me quedaré a tu lado toda la noche hasta que sea la hora de irte. –la miré– No me fio de ti. –le saqué la lengua.

- Esta bien. –ella sonrió.

Fate se tomó la pastilla y se fue a su dormitorio. Yo no tardé mucho en terminar de recoger e ir a su habitación. Ella estaba sentada en la cama aguardando por mi llegada. Le sonreí y la ayudé a meterse en la cama. La arropé, retiré unos mechones de su rostro y dejé un beso en su frente.

- Buenas noches, Fate-chan. –le dije con suavidad y me senté en el sillón junto a su cama.

- Nanoha. No vas a dormir ahí. –dijo seriamente Fate– Ven. –extendió su mano– Duerme conmigo. –abrí los ojos como platos– La cama es lo suficientemente grande para poder dormir las dos. –me ruboricé y me puse nerviosa.

- No-no hace falta, Fate-chan. –tartamudeé– Estoy bien aquí. –traté de ocultar mi nerviosismo.

- Nanoha, si quieres cuidar de mí será mejor que entres en la cama para que no pueda levantarme. –habló firme– Sabes que soy una obstinada. –alcé una ceja.

- No tengo pijama. –era mi última escapatoria.

- Puedes usar uno mío. –dijo con simpleza– Están en el primer cajón de esa cómoda. –me señaló el mueble– Estoy segura de que te siguen sentando bien. Puedes usar el que más te guste. –me sonrió y yo asentí rendida.

Fui a la cómoda, abrí el cajón y tomé el primer pijama que encontré. Fui al baño y me cambié. Volví a la habitación y Fate me hizo sitio en la cama. Entré y me quedé en una esquinita para no tocar a la rubia. No quería estar tan cerca de ella porque mi corazón latía desbocado y seguramente lo escucharía. No fue hasta que sentí la respiración acompasada de Fate que giré mi rostro. Se había quedado dormida. Seguramente la medicación le había hecho efecto. Suspiré. Cerré los ojos y comencé a abandonarme hasta caer en los sueños de Morfeo. Me desvelé en mitad de la noche. Miré el reloj que había en la mesita de noche. Eran las tres de la mañana. En dos horas Fate despertaría para marcharse. Giré mi rostro y miré con detenimiento a la rubia que descansaba plácidamente. Se veía tranquila, pero yo sabía que había algo en su interior que le impedía ser feliz. ¿Dónde estaría su madre Precia? Entristecí. Me perdí de muchas cosas en su vida. Me incorporé un poco. Fate era una mujer muy atractiva. Demasiado atractiva para su propio bien. Aparté con cuidado un mechón de su rostro que me impedía verla en su totalidad y acaricié el contorno de su hermoso rostro con suma delicadeza para no despertarla. Ella entreabrió sus labios y ese movimiento me distrajo. La observé aguardando por algún movimiento más, pero ella no se movió ni despertó, por lo que mi vista volvió a dirigirse a esos labios carnosos que me estaban invitando a besarlos y a saborearlos. Se veían realmente suaves y muy apetitosos. Pasé mi lengua por mis labios antes de morder mi labio inferior. No debía hacerlo, pero quería hacerlo. Lo necesitaba. Acerqué mi rostro al suyo.

- Lo siento, Fate-chan, pero necesito hacerlo. Es la única forma de conocer a qué saben los labios que nunca serán míos y que siempre quise probar y reclamar como míos. –susurré mientras sentía nuestros alientos chocar.

Pegué mis labios a los suyos en un contacto suave para no despertarla y ahogué un gemido. Cielos, sus labios eran muy suaves, cálidos y adictivos. Escuché un gemido y me separé rápidamente temiendo que Fate se despertara y volví a mi posición inicial. Ella se giró quedando de frente a mí e inconscientemente rodeó mi cintura acercándome a ella. Me estremecí. ¿Habría sentido el beso? Estar en esta posición era doloroso para mí porque mi deseo era dormir así junto a ella para siempre. Sentía también esa calidez que sentía cuando éramos adolescentes y Fate me rodeaba con su brazo cada noche mientras dormíamos. Siempre me hizo sentir protegida. Unas lágrimas se escaparon de mis ojos al recordar aquellos tiempos y, sin poderlo evitar, comencé a llorar en silencio mientras sentía a mi corazón romperse en mil pedazos al saber que nunca estaría así con ella de nuevo porque estaba completamente segura de que no correspondería mis sentimientos.


Saizoh: ¿Pero qué sería de nuestra vida si estas dos no fueran tan densas y no tuvieran tanto drama amoroso? xDD Fate supo conquistar más todavía a Nanoha en la gala. Y Nanoha... Nanoha casi mata a Fate. ¡Por todos los cielos! Hacerse pasar por su pareja... ¡Eso fue realmente valiente! Lástima que no la besó porque no quiso ser infiel como lo era el "marido" de Fate que resultó ser su hermano xDD Veremos si es cierto que cuando Fate regrese le confiesa su amor o se echa hacia atrás. Pero al menos ¡ya le robó un beso! ¡Kyah! XDDD ¡Nos leemos pronto!