Estar al mando es una posición que muchas personas quisieran tener y sólo algunos logran poseer.
Sentirse relajado, mandar a los demás, producir ganancias sin tener que hacer mucho esfuerzo y lo mejor de todo: olvidarse de los problemas.
Ese es el ideal del estilo de vida para ciertos individuos, como Reginald Copperbottom, pues siempre estuvo acostumbrado a dirigir sin trabajar y esperaba seguir haciéndolo.
Bueno, temporalmente por supuesto ya que técnicamente no es el actual líder del Clan Toppat, sin embargo su rol de segundo al mando estaba en el deber de asumir la responsabilidad desde que el auténtico líder de la organización desapareció sin dejar rastro alguno, y hasta el momento no hay pistas de su paradero; esto ha provocado una disminución en la moral entre varios de sus miembros, desde los más ilustres hasta los de bajo rango.
Claro, esto no implica que el clan esté en crisis. No se registraron pérdidas graves a nivel general y sus actividades se llevan a cabo como de costumbre; además, Reginald echaba de menos su antigua posición y planea aprovecharlo hasta que el jefe regrese.
Eso… sí es que regresaba.
Todo tipo de pensamiento que Reginald tuviera en mente fue pausado cuando el sonido del timbre de su celular empieza a sonar. Inmediatamente saca el teléfono para contestar la llamada.
"¿Sí, diga?" Copperbottom dice despreocupadamente, pero de repente su expresión relajada cambia a una de asombro cuando reconoció la voz que provenía del otro lado del auricular. "¿Henry? ¿En dónde estás?"
La sola mención del líder desaparecido llamó la atención de algunos miembros que estaban junto a Reginald en la cabina de mando de la aeronave, aunque no pudieron escuchar la conversación. En tanto, el hombre de bigotes únicamente se limitaba a oír y asentir toda la información que Henry le iba proporcionando - desde su ubicación hasta la persona que lo acompaña – para que vayan en su auxilio.
"Sí… eh, vamos a tardar un poco en llegar. Mientras, ponte… digo… pónganse a salvo. Te llamo cuando estemos cerca."
Fue todo lo que Henry escuchó en tanto Ellie volvía de hacer guardia dentro de la oficina se mantenían ocultos.
"¿Y qué te dijo?" La pelirroja pregunta. Henry alzó el pulgar arriba confirmando que los iban a rescatar.
"Chido. Ahora sólo hay que ser pacientes y esperar." Así pues ambos guardaron silencio. Luego de veintisiete segundos, Ellie vuelve a hablar.
"Así que… ¿de dónde conoces a tu contacto?"
Para responder a la pregunta, Henry hace un resumen de sus previas aventuras donde hace mención de cada decisión tomada durante el desarrollo de dichos episodios en su vida. No entró en todos los detalles al respecto porque temió que confundiría a su amiga, ni siquiera él lo puede entender.
Dichas acciones fueron suficientes para que el Ejército, bajo la dirección del Capitán Hubert Galeforce, lo reclute – por no decir sacado de la comodidad de su hogar en contra de su voluntad – ya que consideraron que sus habilidades furtivas serían de gran utilidad para la misión que se llevaba a cabo.
El objetivo consistía en infiltrarse dentro de una aeronave perteneciente al infame Clan Toppat por cualquier medio posible. A cambio de sus servicios, Galeforce le prometió un salvoconducto presidencial donde todos sus registros penales y criminales serían borrados de manera permanente; de esta manera sería un hombre totalmente libre. No hizo falta que Henry diga que aceptó el trato.
Con su experiencia en tomar medidas extremas, Stickmin narró cómo tomó por asalto la aeronave con una enorme bola para hámster (no era broma, literalmente lo metieron en esa cosa) y desde ahí recorrió el lugar tras el aquel entonces líder de los Toppats – Reginald - teniendo que superar múltiples obstáculos, entre ellos derrotar a su lugarteniente: Mano Derecha.
Ellie hizo una pausa preguntando si así se llamaba, a lo que Henry respondió con un 'sí' porque nadie sabía cuál era su verdadero nombre, ni siquiera el mismo líder.
Hablando de él. Henry menciona el preciso instante donde al fin atrapó al escurridizo Toppat en el hangar y abrió las compuertas para entregarlo al Ejército. No obstante, antes de que suceda otra cosa Copperbottom le propuso cederle el control de la aeronave, lo que significaba cederle el liderazgo del clan.
Una oferta así no podía tomarse a la ligera por todos los motivos que implicaba, pero de aceptar sería siempre un criminal y sería buscado el resto de su vida. Un serio dilema que haría dudar a cualquiera, sin embargo Henry no era cualquiera y sus decisiones eran firmes.
Tomando dos maniquíes cerca, al cual colocó un sombrero de copa a uno de ellos, los arrojó de la nave burlando así a los militares y ser proclamado como en nuevo líder del Clan Toppat.
Una hora exacta le tomó a Henry contar su relato, a lo que Ellie soltó un silbido de asombro tras haber escuchado con atención.
"Y pensar que todo este tiempo que nos conocemos estuve al lado del líder de los Toppats sin darme cuenta… me impresionas."
Henry hizo un ademán con la mano a modo de decir 'no es nada'. No era muy afín de las ovaciones a pesar de su estatus como dirigente del grupo criminal más peligroso del mundo.
"Pero hay una cosa que no logro entender…" vuelve a comentar Ellie. "Si tú eres el líder del Clan Toppat, ¿entonces por qué dejaron que los de El Muro te capturen?"
Antes de pronunciar alguna palabra, el celular de quien fuera Kyle Baxter empieza a sonar por lo que Henry se apresura en contestar.
"Ya llegamos Henry," habló Reginald. "Danos tu ubicación."
Basándose en la información que su jefe le provee, el panel de control de la aeronave los detecta en…
"La cafetería… sí, los tengo. Muy bien, ¿cómo quieres que procedamos?"
Excelente detalle que Henry no tomó en cuenta. Él y su aliada vuelven a asomar sus rostros hacia el ambiente repleto de mesas y sillas donde los guardias se encontraban disfrutando del almuerzo. No podrían llegar a la nave por cuenta propia.
"Hmm… si tan sólo tuviéramos algo de ayuda extra para salir del complejo…" Ellie dice para sí misma mientras evalúa la situación. De pronto le viene algo a la mente.
"De casualidad no tendrás, no sé, gente posicionada en este lugar, ¿o sí?"
Ahora que ella lo menciona, Henry acaba de recordar que tiene miembros del clan infiltrados en sitios estratégicos – incluyendo dentro de las instalaciones del Muro - y se lo menciona a Ellie.
"¡Excelente! Tengo una idea." La pelirroja le explica su plan al oído del líder Toppat quien vuelve a tomar el celular para transmitir sus órdenes a Reginald.
Willie Wagner se estaba llevando una cucharada de sus alimentos a la boca cuando voltea a mirar la bandeja semi vacía de su compañera de trabajo.
"¿Quieres un poco?" El más reciente integrante de la guardia del Muro le ofrece un poco de su almuerzo a la rubia sentada a su lado. Nadia Merakova echa un vistazo a la comida del peli castaño el cual consistía en puré de papa, judías cocidas y una pata de pavo horneada en su jugo.
"Sí sabes lo que eso le puede hacer a tu intestino, ¿verdad?" La mujer pregunta refiriéndose a la carne de ave. Ninguno de los dos, ni siquiera los guardias reunidos a su alrededor, se percataron del proyectil rojo en forma de cápsula con un taladro que salió disparado contra ellos, causando destrozos en el lugar.
De la estructura metálica emergen tres hombres con sombrero. Estos son Ahnoldt Scwarz, Wilhem Krieghaus y 'Tiro Fijo' Sherman; todos ellos fueron seleccionados para sacar a Henry y a Ellie.
"¡Vamos Henry! ¡De prisa!" Scwarz pronunció con su estruendosa voz. "¡Deben subir a la nave!"
Rápidamente el líder del clan y su aliada abandonan su escondite cubriéndose las cabezas con las manos para evitar ser alcanzados por el fuego cruzado que se estaba desarrollando. Por suerte los guardias estaban siendo decimados gracias a la puntería de Tiro Fijo así como de Krieghaus; algunos de los del Muro quisieron disparar contra los convictos fugitivos, más fueron derribados por una figura inesperada de entre sus filas.
"¡No es lo que están pensando!" Exclamó Wallace Pemberton mientras él y Gordon Smith (quien se le une tras despertar abruptamente de su sueño con el impacto de la cápsula) contraatacan a los del Muro. "¡No los estamos traicionando! ¡Jamás hemos trabajado para ustedes!"
Una vez a salvo con el grupo de rescate, Ahnoldt le entrega a Henry un transporte que no lo veía desde su incursión para robar el Diamante Tunecino: su monopatín motorizado modificado.
"Ten, usen esto."
La idea consistía en que Henry y Ellie usen el monopatín para saltar desde su posición hasta la entrada de la aeronave. No obstante, la pelirroja se percata que quizás el tramo no sería suficiente para que el líder Toppat pueda maniobrar.
"Vamos a necesitar más espacio. ¿Podrán despejar el camino para que Henry y yo lleguemos a la azotea?"
"¡Seguro, señorita!" Wallace dice con mucha seguridad. "Déjenlo a nosotros y ustedes sólo encárguense de llegar a la nave."
"De acuerdo. Pero dense prisa," comienza a advertir el Toppat con asento austríaco. "No pasará mucho antes de que El Muro envié más gente y nos rodeen, si es que no nos matan. Les deseo buena suerte."
Con un saludo militar, los Toppats se despiden antes de que cada uno siga con la etapa de escape del complejo.
Más tarde Henry y Ellie, montados en el monopatín, arribaron al helipuerto (y el único) del Muro gracias a los esfuerzos de sus compañeros quienes ya en estos momentos estaban de vuelta a la nave. Por ahora, el líder Toppat tiene la vista únicamente hacia adelante conduciendo su medio de transporte.
Ni la altura, ni siquiera los dos guardias que se encontraban posicionados en el helipuerto, los detendrían en el último tramo de su escape a la libertad; eso sí, el momento para conseguirlo debía ser preciso y no lo lograrían sin antes divisar a la aeronave de cerca.
Justo cuando se aproximaban al borde del edificio, la enorme máquina aérea roja se asoma desde abajo.
Éste era el instante que los prófugos deben aprovechar.
"¡AHORA!"
Henry acelera al máximo el motor del monopatín llevando a cabo el salto más radical que jamás se haya realizado en la existencia. De lejos – más las miradas pasmadas de los guardias quienes nada hicieron para frenarlos – un punto celeste con dos individuos a bordo se eleva por los aires hacia el emblemático transporte del Clan Toppat en un acto desafiante a la física.
En el punto más alto Henry y Ellie abandonan el monopatín deslizándose con todas sus fuerzas para aterrizar a salvo sobre la estructura metálica; desafortunadamente los separaron apenas unos centímetros que no les permitieron aferrarse a la aeronave.
Cuando se creyó que sería todo para los fugitivos, alguien aparece para sostenerlos a ambos por las manos.
"¡Los tengo!"
Era nada más y nada menos que Reginald. Sin perder más tiempo, ayuda a su líder y a la pelirroja a subir inmediatamente asegurando así la misión de rescate.
"Eso estuvo cerca…" Dijo Ellie recuperando el aliento después del terrible susto que ella y Henry se llevaron. "… Sr. Copperbottom, muchas gracias. Si no fuera por usted, de seguro estaríamos muertos…"
"No lo agradezcas," replicó el lugarteniente Toppat, "es bueno que haya estado ahí en el último momento."
"Sí… fue bueno que haya aparecido a último momento…" Repitió Ellie.
Mientras la pelirroja camina unos pasos lejos del borde, Henry se toma su tiempo para recomponerse en su totalidad. La maniobra fue demasiada arriesgada, y por poco les cuesta la vida, más resultó según lo inesperado; ahora el líder del clan necesitaba un buen baño caliente y una siesta reconfortante, mañana introduciría a Ellie Rose como el miembro más reciente de los Toppats.
A propósito, Henry Stickmin empezó a considerar fuertemente otorgarle un rango por su apoyo durante la huida del Muro. Claro, primero debe consultarle pero estaba seguro que Ellie la aceptaría sin titubear.
De repente un ruido ahogado se escuchó en el aire, y Henry sintió una terrible sensación que lo forzó a ponerse sobre sus rodillas. Sin tener idea de cómo ocurrió, el líder del clan revisó que su abdomen fue perforado por algo. Una bala para ser específicos.
Llevándose la mano izquierda en un pobre intento por amortiguar el dolor, Henry alza la mirada descubriendo el causante de éste ataque: una pistola silenciadora cuyo gatillo fue recientemente presionado por Reginald.
"¡¿PERO QUÉ HAZ HECHO?!" Una horrorizada Ellie exclamó ante la escena, pero nada pudo hacer para detenerlo debido a que el de bigotes la golpea en la sien con la cacha del arma, noqueándola contra el suelo.
"Impedir que una vulgar criminal se aproveche de la situación para derrocar a nuestro amado líder tirándolo de la nave y tomar el control del clan," Copperbottom simplemente pronunció con frialdad depositando la pistola con su mano enguantada sobre la palma de la mano de Ellie. "Por desgracia, no pude llegar a tiempo."
Dicho esto Reginald regresa su mirada hacia el lastimado Henry, quien por lo visto no podía procesar en su mente lo que le estaba sucediendo en estos momentos. Tal como un voraz depredador con su indefensa presa, se acerca donde su superior.
"No pensaste que de verdad los iba a dejar entrar en la nave, ¿o sí?" Reginald Copperbottom se permite reír un poco con malicia. "Verás, contigo fuera yo volveré a ser el líder del clan.
Sólo quería mirarte a los ojos mientras ves cómo recupero todo de vuelta. Adiós."
De manera despiadada Reginald empuja a Henry con la suela de su zapato hacia atrás y por fuera de la aeronave dejando que la gravedad haga lo suyo. El pobre Stickmin tenía varios sentimientos encontrados mientras va cayendo sin que alguien escuche su grito.
Debió suponer que Reginald Copperbottom haría algo así. Fue necio al creer que un hombre de doble clara le juraría lealtad cuando en realidad lo único que le importaba era tener el poder para sí mismo; ahora Henry pagaba el precio de su excesiva confianza.
Para colmo de males, había sacado a su nueva aliada y amiga de una prisión sólo para dejarla caer en otra. La imagen de una Ellie inconsciente al lado de ese miserable fue lo último que le vino a la mente de Henry antes de que su cuerpo hiciera contacto con las gélidas aguas marinas que serían su tumba.
RANGO DESBLOQUEADO: TRAICIONADOS.
Notas del Autor:
¡ESTÁ VIVA! ¡ESTÁ VIVA! ¡DIJERON QUE ESTA HISTORIA ESTABA MUERTA, PERO NO FUE ASÍ!
¡HA REGRESADO!
...
Bueno, fuera de bromas... no tengo pretexto alguno para justificar haber dejado de actualizar el fic por tanto tiempo. Tuve que concentrarme en culminar un protecto de tesis para obtener mí título de especial que estuvo en pausa desde el 2022 y culminarlo antes del año pasado mientras estuve ejerciendo mi oficio porque de lo contrario todo lo que avancé se hubiera ido al tacho.
Gracias a Dios (y a los ánimos de mi mamá) logré terminar la especialidad y sigo trabajando, pero los últimos meses me ha absorbido tiempo y también entré en una etapa donde escribir fanfics ya no me llamaba la atención hasta el momento. Dicho esto, ofrezco mil disculpas a los lectores por hacerlos esperar más de un año; agradezco mucho su compresión, y para aquellos que no han leído aun el fic también les agradezco la comprensión.
No prometo mucho pero haré lo posible para continuar con terminar la historia, así como otros tantos proyectos que tengo en mente desarrollar y dejé a un lado para enfocarme en los deberes de mi entorno.
Ahora, de vuelta a la trama, escogí adaptar este final primero por ser lo suficientemente trágico para llamar mi atención a pesar de no gustarme tanto; sin embargo, Puffballs United fue tan buena gente de diseñar múltiples finales para 'Huyendo del Complejo' que a la mayoría gustó y no necesito decir cuál será el siguiente camino que Henry tomará junto a nuestra pelirroja favorita.
Estén atentos a la siguiente publicación.
