No quería ya saber nada de las tres T. ¿Que qué son las tres T? Pues muy fácil, mi no muy inteligente lector: las tres T son Twilight, Trixie y Tuenji, ya que sus nombres empiezan con T; queda claro, ¿no? Ahora, prosiguiendo; había estado con Trixie para que me dijera información muy importante y clave, diciéndome qué hacer y qué no hacer. Había hablado como si de verdad necesitase mi ayuda, y de paso reveló en lo que estaba involucrada. Si fuera la mala, ¿qué clase de villano sería tan estúpido como para mostrarse así sin más? En teoría solo bastaría decirle a Twilight lo sucedido para acabar con Trixie. ¿Qué diablos planeaba Trixie? ¿Un juego psicológico para ganarse mi confianza, o en verdad estaba siendo honesta?
Luego estaba lo que había dicho de Tuenji; si antes tenía algo de confianza con ella, pues ahora lo había perdido. ¿Que era probable que Trixie estaba mintiendo? Era probable, sí, pero ni Celestia ni nadie sabía. Pero en el caso de que decía la verdad, ya no tenía alternativa, pues ya había invitado a Tuenji a la Gran Gala del Galope, ¿recuerdan? ¡Un aplauso para Witer!, que ahora le tocaba comerse un mojón del tamaño del castillo de Twilight.
Entrando a dicho castillo, me preocupé por lo que había ocurrido allá en el remolque. Quizás se montó la gorda por haber soltado un chillido como el cagón que era. Me pregunté quién fue el que había llegado de forma tan repentina; pudo haber sido tanto Twilight como Tuenji, que tenían alas, pero todas las dudas se disiparon en cuanto encontré a Twilight por el castillo como si nada. La saludé y seguí paseando por el pasillo para no hablar con ella.
Tenía que hablar con alguien sobre todo esto o sino mi cabeza iba a explotar, pero tampoco podía decir nada porque iba en contra de los deseos de Trixie; a no ser que quisiera delatar a Tuenji, pero en ese caso la perjudicaba a esta, y consideré que aun era temprano para eso. Tenía unas ganas espantosas de abrirme la cabeza con los muros hechos de diamante del castillo.
No sabía qué hacer, y tenía que saberlo ya, pues un paso dado en el camino erróneo iba a costar caro.
—Witer, ¿te encuentras bien?
Me sobresalté y chillé como lo hubiera hecho en el remolque si Trixie no me hubiese tapado la boca.
—Lo siento, no quise asustarte—dijo Twilight que se acercaba a mí. Estábamos en un pasillo—. ¿Qué ocurrió que te noto algo decaído?
—¿D-decaído? ¿Parezco decaído? —pregunté trastabillando y forzando una sonrisa.
—Tu melena no está bien. —La señaló—. Tus párpados parecen cansados y parecía que caminabas como si tiraras de un tren.
—Estoy bien, Twilight. —Me restregué los ojos y pasé por su lado para cortar la conversación—. Solo estuve caminando largo rato por Ponyville, es todo.
Cuando creí que ya la había burlado y que podía proseguir el pasillo solo, Twilight apareció justo frente a mí con su magia.
«¡Por favor, Twilight, no insistas!», grité en mis pensamientos.
—Conozco esa cara, Witer, y me dice que algo ocurrió —dijo Twilight preocupada—. Puedes decirme lo que sea, todo estará bien.
Esa sensación de cuando te alientan a decir algo cuando no debes es la cosa más insoportable, y no se la deseaba ni a Tuenji cuando esta me insultaba.
Y ya que hablamos de ella, para mi fortuna, y a la vez no tanto, un ruido a mi espalda interrumpió nuestra conversación.
—¡No, espera!
Miré atrás: por el pasillo se aproximaba Tuenji volando tan rápido como un Wonderbolt, y atrás la seguía Spike corriendo como mejor podía.
Twilight con su magia se interpuso frente a ella, a lo que Tuenji frenó en seco.
—¿Qué haces aquí, Tuenji? —le preguntó Twilight, su voz sonaba hostil.
—Supe que encontraría a Witer por acá —respondió Tuenji mientras aterrizaba como una pluma—, quería verlo.
Atrás llegó Spike jadeando; intentaba decir algo, pero aún necesitaba tiempo para recuperar el aliento.
—¿Con qué propósito? —la atacó Twilight con otra pregunta—. ¿Qué fue lo que le has hecho?
—¿Qué? —soltó Tuenji—. ¡No le he hecho nada! Tú dile, Witer.
Las dos volvieron a verme.
«Cuando se dé la mejor oportunidad puedes delatar a Tuenji y salir impune», me había dicho Trixie.
Hice callar esas palabras en mi mente y negué con la cabeza a Twilight, quien volvió a ver a Tuenji con el rostro renovado y más tranquilo.
—¿Entonces qué fue lo que pasó? —se preguntó Twilight.
—Eso quería saber yo también —respondió Tuenji.
—¿Por qué lo dices? —Twilight se extrañó.
Tuenji vaciló.
—Nada —respondió apartando la mirada—, solo que lo buscaba por todas partes y no lo encontraba, al menos no hasta ahora.
—La iba a detener, pero es muy rápida —intervino Spike por fin.
—¡Pero si me diste permiso de entrar! —se defendió Tuenji.
—Al menos podrías no ir tan rápido por los pasillos —se quejó Spike de brazos cruzados.
—¡Bueno, perdón por eso! No volverá a pasar —se disculpó Tuenji de mala gana y luego me volvió a ver—. Witer, ¿dónde estuviste?
Solté una risa, en parte porque era chiste que me hicieran la misma pregunta, y en parte para darles a entender que estaba bien.
—Lo mismo que le he dicho a Twilight: solo estaba paseando por Ponyville y acabé cansado, eso es todo lo que hice hoy además de ir con Rarity para que me ayudara con el traje —mentí, y esperaba no tener que mentir de vuelta.
Las dos T se miraron y nadie dijo nada por un rato.
—¿Estás seguro de que te encuentras bien? —preguntó Twilight.
—Lo estoy. —A no ser que intentaran arrancarme la lengua, no iba a decir nada.
—Bueno, será mejor que vayas a descansar —concedió Twilight, aunque no se le veía muy convencida.
—Antes, si me permites, me gustaría hablar contigo, Witer. —Tuenji dio un paso al frente.
«¡Déjenme en paz, por favor!», pensé.
—¿Que no oíste que quiere descansar? —le dijo Twilight.
—No, está bien —intervine. No sé por qué lo hice, tal vez porque era un tarado, o porque era un buen pony.
Twilight me sostuvo la mirada un momento.
—Oh, bueno —dijo—. Los dejaremos solos entonces. Si necesitas algo, avísanos.
Así, tanto Spike como Twilight se perdieron por el pasillo, y yo me quedé a solas con Tuenji, quien me puso un casco en la frente.
—¿Qué haces? —dije al momento en que me lo quitaba de encima.
—No pareces tener fiebre ni nada —respondió Tuenji.
—¡Porque no lo tengo! He dicho que estoy bien.
—Estás mintiendo, Witer. Por más que le hayas dado veinte vueltas a Ponyville, no terminas de esta manera.
—Pues en mi caso sí. ¿Te parece que hago ejercicio todos los días?
—Ya veo que no. —Tuenji arqueó una ceja.
—Bien, ¿eso era de lo que querías hablar?
—Claro que no. Recuerdas que tenemos que hablar, ¿o ya lo olvidaste?
Suspiré. Sí, lo había olvidado.
—Claro que lo recuerdo —mentí de nuevo—, pero ahora no estoy seguro de que pueda. —Empecé a avanzar por el pasillo para buscar mi habitación, dándole la espalda a Tuenji—. Quizás otro día que no haya inconvenientes.
—¿Y qué inconveniente se presentó hoy, Witer? —La pregunta de Tuenji hizo eco por el pasillo y me golpeó desde todos los lados posibles.
Yo me detuve en seco; casi que me hice de piedra. No tenía que volverla a ver para enterarme de que me miraba con completa seriedad, o incluso con enfado.
—P-pues, ya sabes —tartamudeé—, con los atuendos para la gala y eso.
Entonces se hizo el silencio hasta que Tuenji suspiró.
—¿Cuándo quieres hablar entonces? —preguntó. Su tono no se suavizó un pelo.
Antes de que pudiese decir algo, mi estómago rugió. Recordé que no había comido nada desde antes de ir con Rarity.
—¿Así quieres irte a descansar? —preguntó Tuenji con sarcasmo.
Entonces lo pensé bien: tenía que darle una oportunidad a Tuenji; ya había escuchado la parte de Trixie, conocer el otro punto de vista podía darme más pistas de por dónde ir. También sabía que la había cagado, pero, ¿qué mejor que afrontar la cagada en vez de huir de ella?
Me di la vuelta para mirar a la pegaso: en efecto, no tenía un rostro muy bonito de narrar.
—Está bien —le dije—, hablaremos ahora mismo si quieres, pero solo si me invitas a comer.
Sí, hasta yo mismo me escuché re imbécil. El rostro de Tuenji se suavizó, pero parpadeó dos veces como si pudiese ver impreso en papel lo que había dicho.
Tuenji inhaló hondo.
—Espero vivir lo suficiente como para escuchar una propuesta más ridícula que esa —dijo sin emoción—; pero acepto, vamos. —Hizo un gesto hacia el fondo del pasillo y empezó a caminar hacia esa dirección.
