Hello, everypony.

aquí su amigo Diabolik kaze con otro capitulo de mi intento fanfic, Quiero aclarar que tanto los personajes de *MLP: FIM* como los OCs de Noru~ Aisurando y Woundead Sky son propiedad de sus respectivos dueños. ¡Muchas gracias por crearlos y por ser mi inspiración para escribir! y ahora sin nada mas que decir vayamos a la que nos reúne el día de hoy, que es la historia.


Canción de hielo y fuego

El festival del pueblo se acercaba cada vez más, y con el show de talentos, las últimas semanas habían sido un completo caos. Trabajar con Noruu era una pesadilla; era increíblemente explosiva y quejumbrosa. Además, había estado evitando a Blum para que no descubriera el plan, lo cual me estresa enormemente. Noruu, con su carácter problemático, no ayudaba en absoluto a mejorar la situación.

Esa tarde nos reunimos, como era nuestra costumbre durante esas semanas, para continuar con los ensayos de la canción que íbamos a compartir en el escenario. La tensión en el aire era palpable.

—Así no, idiota. Debes cantar la estrofa así —ordenó Noruu, mientras interpretaba la línea con una actitud provocativa y exagerada, moviendo las patas de forma dramática como si fuera una estrella del escenario.

—¡Ah! No puedo cantar así. No soy tan promiscua como los de tu raza —respondí, frustrada y tratando de mantener la compostura.

Noruu levantó una ceja, su expresión llena de sarcasmo.

—¿Promiscua, dices? ¡Repite eso, chispitas! —insistió Noruu, sin inmutarse.

—Los del hielo son unos promiscuos. No me extrañaría si en el futuro le hicieras NTR a Den —dije, intentando molestar a Noruu con un comentario hiriente.

Noruu se acercó, su mirada helada y amenazante.

—¿Quieres quedarte sin dientes antes del espectáculo, verdad? —preguntó, su tono peligroso y su voz temblando de enojo.

—Me gustaría verte intentar lo cubito de hielo —repliqué, desafiándola con una sonrisa.

Noruu frunció el ceño y se acercó a mí con una furia contenida, mientras yo mantenía una actitud desafiante. La tensión entre nosotras era casi tangible, como si una chispa pudiera encender una explosión en cualquier momento.

—¿De verdad crees que puedes desafiarme así? —preguntó Noruu, sus ojos violetas como el hielo reflejando un resentimiento profundo.

—Solo estoy tratando de mantener la calma a pesar de tu actitud —respondí, intentando controlar mi propio temperamento.

Noruu lanzó un bufido de frustración y se apartó un poco, cruzándose de brazos.

—Vaya, parece que no puedo hacer nada bien para ti, ¿eh? ¿Cómo es que alguien como yo está lidiando con una diva como tú? —comentó, con un tono mezcla de sarcasmo y exasperación.

—No es que sea una diva, Noruu. Solo me gustaría que dejaras de actuar como si todo el mundo te debe algo —dije, manteniendo la calma.

—Claro, claro, y tú sigues siendo la mascota de melusine estresada que necesita que todo salga perfecto. —replicó Noruu, con un tono burlesco.

—No espero que lo seas, Noruu. Solo quiero que todo salga bien, y pido perdón si dije algo que te molestó. Es solo que estoy nerviosa por la respuesta de Celestia —dije, suavizando mi tono y dando un paso hacia ella con sinceridad.

Noruu observó con una mirada evaluadora, sus ojos violetas escudriñando la sinceridad detrás de mis palabras. Finalmente, asintió con una mezcla de resignación y determinación.

—Está bien, lo haré por el espectáculo. Pero no esperes que me comporte como una cachorrilla que sigue tus órdenes sin cuestionar —dijo Noruu, su tono un poco más conciliador pero aún desafiante.

—Perfecto, pero si quieres, podemos practicar la estrofa de nuevo. Prometo no llamarte cachorrilla —respondí, intentando aligerar el ambiente.

—Oh, qué amable de tu parte. ¿Y qué más me ofreces, una ovación después del show? —dijo Noruu, con una sonrisa juguetona.

—Solo un agradecimiento sincero y quizás una sonrisa en lugar de tus miradas de hielo —repuse, guiñándole un ojo.

—No te olvides de que me debes un favor, chispitas.

—No lo he olvidado, Noruu. Además, tú nunca me dejarías olvidarlo, ¿verdad?

—Exactamente, chispitas.

Después de esa pequeña y agradable charla, Noruu y yo decidimos dar por terminado el ensayo. Había sido un día intenso, pero el tiempo que pasamos practicando juntos había resultado más reconfortante de lo que esperaba. A pesar de su actitud a veces difícil, Noruu había demostrado ser un compañero de práctica valioso.

—Gracias por el ensayo de hoy, Noruu —dije, mientras una ligera sonrisa se dibujaba en mi rostro—. Fue... gratificante, supongo.

—No hay de que, chispitas—respondió Noruu, rodando los ojos con evidente exasperación.

Noruu me miró con su habitual expresión imperturbable, pero pude notar una leve inclinación de su cabeza, como si reconociera mi esfuerzo por mostrar aprecio. Aunque no lo dijera en voz alta, sabía que, a su manera, también había disfrutado del tiempo que pasamos juntos.

Después de esto, ambas nos dirigimos a nuestros respectivos hogares. Yo, por mi parte, me sentía completamente agotada. Lidiar con alguien como Noruu es sumamente extenuante, incluso más que manejar al séquito de Twilight. Su temperamento explosivo y sus constantes quejas me dejaban emocionalmente drenada.

Una vez que llegué a casa, lo único que quería era descansar. Me dejé caer en la cama, sintiendo cómo todo el cansancio de las semanas pasadas se acumulaba en mi cuerpo. Cubrí mi rostro con una almohada, intentando bloquear el mundo exterior, y pronto caí en un profundo sueño.

A la mañana siguiente, me desperté temprano, lista para repetir mi rutina diaria. Después de asearme y tomar un desayuno rápido, me dirigí a la casa de Twilight. Hoy tenía programada mi siguiente lección de magia, y aunque ya había mejorado bastante, sabía que todavía tenía mucho que aprender.

Twilight me había prometido que hoy me enseñaría un nuevo hechizo: una barrera mágica de nivel 3. La idea me emocionaba y también me llenaba de cierta ansiedad. Aunque había progresado, sabía que dominar este tipo de magia requería mucha concentración y precisión. No podía permitirme fallar.

Con esa determinación en mente, apreté el paso, deseando llegar cuanto antes y enfrentar el desafío que me esperaba.

El sol apenas empezaba a asomarse por el horizonte cuando llegué a la biblioteca de Twilight. Me sentía nerviosa, pero también decidida. Ese día sería importante: Twilight había mencionado que me enseñaría un hechizo avanzado, una barrera mágica de nivel 3, capaz de proteger no solo a mí misma, sino también a cualquiera que estuviera dentro de su alcance. Sabía que no sería fácil, pero estaba lista para el desafío.

Cuando entré, vi que Twilight ya lo tenía todo preparado. En el centro de la sala, había un círculo de runas que brillaba suavemente con una luz púrpura. A su alrededor, varios libros flotaban en el aire, sostenidos por la magia de Twilight mientras revisaba lo necesario para la lección.

—¡Buenos días, Xail! —me saludó con una sonrisa—. Espero que estés lista para un entrenamiento intenso hoy. Este hechizo no es sencillo, pero sé que tienes el potencial para dominarlo.

—Estoy lista, Twilight —respondí con firmeza—. Sé que será difícil, pero quiero aprender todo lo que pueda.

Twilight asintió, viendo la determinación en mi mirada. Se acercó al círculo de runas y comenzó a explicar.

—El hechizo de barrera mágica de nivel 3 es una de las defensas más avanzadas que existe. No solo requiere una gran cantidad de poder mágico, sino también concentración y control absoluto. Esta barrera puede protegerte de ataques físicos y mágicos, pero debes visualizarla como una extensión de ti misma, un escudo que emana de tu energía interna.

Twilight hizo una demostración, su cuerno brillando con un resplandor intenso. En un instante, una barrera púrpura se materializó a su alrededor, expandiéndose con gracia para cubrir una amplia área del círculo de runas. El suave zumbido de la barrera resonaba en la sala, una señal de la poderosa energía fluyendo a través de ella.

—Lo primero que debes hacer es centrarte en tu núcleo mágico —me instruyó—. Cierra los ojos y respira profundamente. Siente la energía fluyendo dentro de ti, como un río poderoso pero controlado. Una vez que sientas esa energía en tus cascos, visualízala expandiéndose desde tu cuerno, formando un escudo que rodea tu cuerpo.

Cerré los ojos y me concentré, sintiendo el calor familiar de mi magia en mi pecho. Imaginé cómo esa energía fluía por mis venas, subía por mi cuello hasta llegar a mi cuernos, donde comenzó a acumularse. Al principio, la sensación fue abrumadora, como si una tormenta estuviera contenida dentro de mí, pero luché por mantener el control.

—Ahora, suelta esa energía lentamente —dijo Twilight con voz calmada—. Deja que se extienda más allá de ti, como una burbuja que crece y se endurece. No te apresures, la clave es la consistencia y el equilibrio.

Abrí los ojos y sentí cómo mis cuernos empezaba a brillar con una luz verde pálido . Con gran esfuerzo, dejé que la energía fluyera hacia afuera. Poco a poco, una barrera verde pálido comenzó a formarse a mi alrededor, aunque de forma irregular al principio. Me concentré más, recordando las palabras de Twilight. Necesitaba ser una con la barrera, sentirla como una extensión de mi propio ser.

La barrera comenzó a estabilizarse, su forma volviéndose más clara y definida. El esfuerzo era evidente; podía sentir el sudor perlándome la frente mientras luchaba por mantener la estructura.

—¡Muy bien, Xail! —me animó Twilight—. Ahora, mantén la forma. Controla tu respiración y no dejes que la magia te domine. Tú eres quien la controla.

Respiré profundamente, intentando calmarme. Recordé mi entrenamiento anterior, las batallas que había librado, y cómo siempre había mantenido la cabeza fría en situaciones críticas. Esta barrera era solo otro reto, uno que podía superar con determinación y paciencia.

La barrera de color verde pálido se estabilizó completamente, rodeándome con una luz cálida y protectora. Sentí un momento de alivio, pero antes de que pudiera relajarme, Twilight lanzó un pequeño hechizo de prueba, una ráfaga mágica directa hacia mi barrera.

El impacto hizo que la barrera parpadeara, pero logré mantenerla intacta, con mi corazón latiendo con fuerza mientras sentía el poder del hechizo de Twilight golpeando mi defensa. La barrera resistió, y aunque fue un esfuerzo monumental, no dejé que se rompiera.

—¡Impresionante, Xail! —exclamó Twilight—. Mantén esa fuerza, y no te detengas ahora. Recuerda, en una batalla real, tu barrera podría ser la diferencia entre la vida y la muerte. Practica hasta que puedas mantenerla sin esfuerzo.

Asentí, sintiendo la energía fluir más suavemente a través de mi cuerpo. Sabía que el entrenamiento era apenas el comienzo, pero con la guía de Twilight, sentía que podría llegar a dominar cualquier hechizo que me propusiera.

El resto de la sesión continuó con pruebas más complejas. Twilight incrementaba gradualmente la dificultad de los hechizos que lanzaba contra mi barrera. Aunque estaba agotada, no me rendí. Cada vez que la barrera vacilaba, recordaba las palabras de Twilight y volvía a centrarme, reforzándola con la fuerza de mi voluntad.

Finalmente, después de varias horas, Twilight dio por terminado el entrenamiento. Bajé la barrera, sintiendo cómo mis músculos temblaban por el esfuerzo, pero con una sonrisa de triunfo en mi rostro.

—Lo hiciste increíblemente bien, Xail. Estoy muy orgullosa de tu progreso —me dijo Twilight, con una mirada de aprobación.

—Gracias, Twilight —respondí, con la voz entrecortada por el cansancio—. Todavía queda mucho por mejorar, pero siento que estoy un paso más cerca de dominar mi magia.

—Lo estás, Xail. Recuerda, la clave de la magia es la práctica constante y la confianza en uno mismo. Nos vemos mañana para continuar con tu entrenamiento.

Me despedí de Twilight y salí de la biblioteca. Aunque estaba cansada, una nueva chispa de confianza ardía en mi corazón. Sabía que el camino era largo, pero con Twilight a mi lado, estaba dispuesta a enfrentarlo.

Después de terminar la actividad, lo siguiente en mi lista era ir a ver a mi pequeña hermana en Sweet Apple Acres. No podía dejar pasar más tiempo; después del incidente de la semana pasada, donde Nya terminó completamente destrozada, no quería que volviera a pensar que la había abandonado por Blum.

Al llegar a la granja, noté que Nya estaba junto a Applejack, quien le estaba enseñando cómo recoger las manzanas más maduras de los árboles. El rostro de Nya se iluminó al verme, pero también pude notar un atisbo de incertidumbre en sus ojos.

—Xail, ¡viniste! —exclamó Nya, corriendo hacia mí con una sonrisa que no lograba ocultar del todo su preocupación.

Me agaché para recibirla en un abrazo, envolviéndola con mis alas para hacerle sentir lo mucho que la había extrañado.

—Claro que vine, Nya. Te prometí que pasaríamos tiempo juntas, y aquí estoy —le respondí con suavidad, acariciando su melena. Podía sentir su respiración, rápida y emocionada, mientras se refugiaba en mi abrazo.

Nya se apartó un poco para mirarme a los ojos, y su expresión se tornó seria de repente.

—¿De verdad no me vas a dejar sola de nuevo, Xail? —preguntó, su voz temblando ligeramente—. La semana pasada... pensé que te habías olvidado de mí, y que preferías estar con Blum.

Sus palabras me atravesaron como una daga. Era evidente que el incidente había dejado una marca en su corazón, y sentí un profundo pesar por haberle causado ese dolor.

—Lo siento tanto, Nya. Nunca quise que pensaras eso —le dije, mi voz cargada de sinceridad—. Blum es importante para mí, pero tú siempre serás mi prioridad. Eres mi familia, y nada ni nadie va a cambiar eso.

Applejack, que había estado observando en silencio, dio un paso adelante y colocó una pata sobre el hombro de Nya.

—Xail tiene razón, pequeña. Ella nunca te dejaría atrás. A veces, los adultos tenemos muchas cosas en la cabeza, pero eso no significa que no te queramos —dijo Applejack con su tono firme y reconfortante.

Nya asintió lentamente, sus ojos aún brillando con una mezcla de emociones. La atraje hacia mí una vez más, abrazándola con fuerza.

—Hoy vamos a pasar todo el día juntas, y haremos lo que tú quieras. ¿Qué te parece? —le propuse, tratando de devolverle la alegría que la semana pasada había perdido.

Nya esbozó una sonrisa tímida, pero esta vez sus ojos reflejaban algo más de confianza.

—Me gustaría eso mucho, Xail. Podemos recoger más manzanas y luego ir al lago... y quizá... —dudó un momento, antes de continuar—. ¿Podrías cantarme esa canción de cuna que solías cantar?

El recuerdo de la canción que solía cantarle cuando era más pequeña me llenó de ternura. Asentí, conmovida por su petición.

—Por supuesto, Nya. Te cantaré todo lo que quieras, y te prometo que siempre estaré aquí para ti —le aseguré, sintiendo que, poco a poco, volvía a ganarme su confianza.

Juntas, comenzamos a caminar por los campos de manzanos, con Applejack siguiéndonos de cerca. El aire fresco y el sonido de las hojas moviéndose con el viento parecían aliviar la tensión que había quedado entre nosotras.

Aquella tarde, mientras el sol empezaba a ponerse en el horizonte, me sentí más cerca de Nya que nunca, y supe que no dejaría que nada ni nadie se interpusiera entre nosotras de nuevo.

El sol continuaba descendiendo lentamente en el horizonte, bañando Sweet Apple Acres en tonos cálidos de naranja y dorado. Nya y yo habíamos pasado la tarde recogiendo manzanas junto a Applejack, pero el momento que más esperaba estaba por llegar. Mi hermana se había relajado, su sonrisa era más auténtica, y esa luz en sus ojos que tanto me preocupaba se había suavizado.

Después de llenar un par de canastas con las manzanas más grandes y jugosas, Nya se giró hacia mí, su mirada llena de anticipación.

—¿Podemos ir al lago ahora, Xail? —preguntó, sus orejas moviéndose nerviosamente mientras me miraba con una mezcla de esperanza y timidez.

—Por supuesto, Nya. Vamos —le respondí con una sonrisa, tomándola de la pata para guiarla hacia el lago que se encontraba no muy lejos de la granja.

El camino al lago era tranquilo, y el silencio entre nosotras era cómodo, lleno de la paz que solo se encuentra en la compañía de alguien a quien amas profundamente. Al llegar, el agua del lago reflejaba los últimos rayos del sol, creando un ambiente mágico que parecía hecho a la medida para nosotras.

Nos sentamos en la orilla, y Nya se acurrucó a mi lado, apoyando su cabeza en mi costado. Sentí cómo su respiración se ralentizaba, volviéndose más profunda y calmada. Este era nuestro momento, uno en el que el mundo exterior dejaba de existir y solo quedábamos ella y yo.

—Xail, ¿puedes cantarme la canción ahora? —su voz era suave, casi un susurro, como si temiera romper la tranquilidad del lugar.

Asentí, conmovida por su petición. Era la misma canción que había inventado para ella cuando era una potrilla, para ayudarla a dormir durante esas noches difíciles, cuando los gritos de nuestro padre resonaban en la casa y el miedo nos mantenía despiertas. Era un refugio, un recordatorio de que, sin importar lo que pasara, siempre estaría allí para protegerla.

Cerré los ojos y comencé a cantar, mi voz baja y melódica, dejando que las palabras fluyeran con la brisa que acariciaba nuestras crines:

"Duerme, pequeña estrella, cierra tus ojitos, Deja que el sueño venga, y sueña bonito. Las estrellas te cuidan, la luna te abraza, En un manto de sueños, con dulzura y paz."*

Nya suspiró, acurrucándose aún más cerca. Pude sentir cómo su cuerpo se relajaba completamente, y supe que estaba entrando en ese estado entre el sueño y la vigilia, donde el mundo real se disuelve en un mar de sueños y esperanzas.

"Duerme, pequeña estrella, hasta el nuevo día, Que el amor y la paz te llenen de alegría.

En el abrazo de los sueños, siempre estaré,

Cuidando tu descanso, siempre te amaré."*

Continué cantando, sintiendo cómo cada nota resonaba no solo en el aire, sino también en mi propio corazón. Este momento era un bálsamo, no solo para Nya, sino también para mí. Era un recordatorio de lo que realmente importaba: nuestra familia, nuestro vínculo, y la promesa que había hecho de protegerla siempre.

Cuando terminé la canción, el silencio volvió a envolvernos, pero esta vez era un silencio lleno de amor y seguridad. Nya no dijo nada, pero su respiración tranquila y el modo en que se aferraba a mí lo decían todo. Se había quedado dormida, confiando en que yo la cuidaría mientras ella soñaba.

Observé el cielo por un momento, agradeciendo la tranquilidad de aquel instante. Después de un tiempo, la levanté con cuidado, asegurándome de no despertarla, y me dirigí de vuelta a la granja. Applejack nos estaba esperando en el porche, y cuando me vio con Nya dormida en mis brazos, me sonrió con amabilidad .

—Fue un buen día, ¿verdad? —dijo en voz baja, para no despertar a Nya.

—Sí, lo fue —respondí, devolviéndole la sonrisa.

Entré en la casa y llevé a Nya a su habitación, acomodándola en su cama y cubriéndola con las mantas. La miré por un largo rato, asegurándome de que estaba cómoda y segura. Acaricié suavemente su frente y le di un beso en la cabeza antes de retirarme en silencio.

Cuando cerré la puerta, sentí que una parte del peso que había estado cargando en mi corazón se había aliviado. Había cumplido mi promesa, y aunque sabía que habría días difíciles por delante, este era un recordatorio de que, sin importar qué, siempre encontraría la manera de estar allí para Nya.

Salí de la casa y me dirigí de nuevo a la granja, donde Applejack me estaba esperando con una taza de sidra caliente.

—Parece que todo salió bien —comentó Applejack, ofreciéndome la taza.

Asentí, aceptando la sidra con gratitud.

—Sí, aunque sé que aún hay cosas que tengo que arreglar —dije, mirando el cielo estrellado—. Pero hoy fue un buen comienzo.

Applejack me dio una palmada en la espalda, su manera de mostrar apoyo sin necesidad de palabras. Bebí un sorbo de sidra y dejé que el calor me reconfortara, sintiendo que, al menos por esta noche, todo estaba bien en nuestro pequeño mundo.

Después de haber acomodado a Nya en su cama y darme un momento para respirar, salí de la habitación con la intención de volver a la granja. Applejack me esperaba en el porche, disfrutando de la tranquilidad de la noche estrellada. Nos sentamos en los escalones, la sidra caliente en nuestras manos, y compartimos una conversación ligera, permitiéndonos disfrutar de un respiro tras el día ajetreado.

—¿Cómo va todo con el ensayo? —preguntó Applejack, rompiendo el silencio.

—Es... complicado —admití, tomando un sorbo de mi bebida—. Noruu y yo no somos precisamente las mejores amigas, y eso hace que todo sea más difícil. Pero al menos hoy logramos avanzar un poco.

Applejack asintió, mostrando comprensión.

—A veces, las cosas no salen como uno espera, pero eso no significa que no se puedan arreglar. ¿Cómo te sientes con todo esto?

—Cansada y estresada —respondí con sinceridad—. Pero también aliviada de haber pasado tiempo con Nya. Verla tan feliz me recuerda por qué hago todo esto. A veces, es fácil perderse en el caos y olvidar lo que realmente importa.

Applejack sonrió, su mirada llena de simpatía.

—Lo estás haciendo bien, Xail. No olvides que estás haciendo todo esto porque te importa. Y eso es lo más importante.

La conversación se desvió a temas más ligeros mientras la noche avanzaba. Applejack compartió historias de la vida en la granja, y yo me reí de las anécdotas que contaba. Era reconfortante tener a alguien que entendiera las presiones que enfrentaba y que ofreciera apoyo sin juzgar.

Más tarde, cuando la noche se volvió más fría, me despedí de Applejack y me dirigí de vuelta a mi hogar, sintiendo el peso de la preocupación menos opresivo. Aunque sabía que aún había desafíos por delante, sentía que había tomado un buen paso hacia la recuperación del equilibrio entre mis responsabilidades y mi familia.

Al llegar a casa, me dirigí directamente a mi habitación, donde me senté en el borde de la cama. El día había sido largo y agotador, pero estaba agradecida por los pequeños momentos de paz y por el tiempo que había pasado con Nya.

Mientras me preparaba para dormir, tomé un momento para reflexionar sobre todo lo que había sucedido. Sabía que los próximos días traerían más ensayos, más desafíos y más oportunidades para demostrar mi compromiso con el espectáculo y con mi familia. Pero en ese momento, estaba decidida a enfrentar cada obstáculo con una renovada determinación.

Me tumbé en la cama, dejando que el cansancio me envolviera lentamente. Antes de cerrar los ojos, me permití una última sonrisa, pensando en Nya y en cómo todo lo que hacía valía la pena por su felicidad.

Con un suspiro de satisfacción, me dejé llevar por el sueño, lista para enfrentar un nuevo día lleno de retos y oportunidades.

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Han pasado cuatro semanas desde qué empece a ensayar con noruu y por fin El gran día del espectáculo llegó, El festival de Ponyville es un caleidoscopio de colores y sonidos que inundan mis sentidos. Los ponis han adornado las calles con guirnaldas de flores, y las linternas de papel que cuelgan de cada esquina emiten una cálida luz anaranjada, reflejándose en los charcos que quedaron tras la lluvia de la mañana. El aire está impregnado con el aroma dulce de las tartas de manzana y el algodón de azúcar, mezclándose con el olor a hierba fresca que cruje bajo mis patas.

Es un ambiente que debería sentirse acogedor, pero para mí, sigue siendo ajeno. Los ponis que pasan a mi lado sonríen con una despreocupación que me resulta extraña, casi irritante. ¿Cómo es que pueden vivir tan ligeros, sin el peso de las preocupaciones que cargan otros? Mis ojos se detienen en un grupo de pequeños que corretea por la plaza, persiguiéndose entre risas, y siento un leve tirón en mi pecho, una nostalgia por algo que nunca tuve.

A lo lejos, una banda toca una melodía alegre, y el sonido de las risas y conversaciones se mezcla con la música, creando una atmósfera que debería ser reconfortante. Veo a ponis compartiendo dulces, intercambiando miradas cómplices, y me pregunto cómo sería poder disfrutar de algo tan simple sin la sensación constante de que todo esto podría desaparecer en un instante.

Camino entre los puestos decorados con cintas y globos, cada uno ofreciendo alguna delicia o juego. Una potrilla con una melena rizada me ofrece una flor de caramelo, sonriendo con un brillo en los ojos que me desconcierta. Agradezco con un breve asentimiento, pero sigo mi camino sin detenerme. La dulzura que impregna el aire y las interacciones me resultan abrumadoras, como si todo estuviera envuelto en una suavidad que no sé cómo manejar.

El sonido de las risas me sigue mientras avanzo, pero mis pensamientos se alejan de la algarabía. Mi mente vuelve a Ehécatl, a la responsabilidad que me espera, a la lucha que no he terminado. Este lugar, con toda su alegría y despreocupación, me recuerda lo que no soy y lo que nunca podré ser. Pero tampoco puedo negar que hay algo aquí, una chispa de vida que me llama la atención a pesar de mí misma.

Finalmente, llego al gran roble donde habíamos acordado encontrarnos. Sus ramas se extienden como brazos protectores sobre la pequeña colina, ofreciendo sombra y un respiro del bullicio del festival. Me detengo a observar el horizonte, donde el sol comienza a descender, tiñendo el cielo con tonos de naranja y rosa. Es un momento de tranquilidad que contrasta con el ajetreo a mis espaldas.

Y ahí, bajo la sombra del árbol, lo veo. Blum está de pie, observando el atardecer con una expresión de calma que me resulta envidiable. El corazón me da un pequeño vuelco al verlo, pero sacudo esa sensación con rapidez. Aun así, no puedo evitar notar cómo la luz dorada del sol resalta los contornos de su rostro, suavizando sus facciones y dándole un aire casi etéreo. Algo dentro de mí se relaja, aunque mis palabras se preparan para salir con ese tono habitual, intentando mantener la distancia que me resulta tan natural.

"Te estás perdiendo la mejor parte del festival", digo, acercándome sin mirarlo directamente a los ojos. Mi voz suena más firme de lo que me siento.

Blum gira hacia mí con una sonrisa tranquila. "Para mí, la mejor parte acaba de llegar."

Siento una incomodidad familiar al escuchar sus palabras, un calor que no sé cómo manejar. Quiero decir algo, responder con la misma calidez, pero las palabras se atascan en mi garganta. En su lugar, me quedo en silencio, mirando al horizonte mientras él se acerca un poco más.

"Xail, sabes que no tienes que ser tan fuerte todo el tiempo", dice suavemente, como si pudiera leer mis pensamientos.

Frunzo el ceño, no queriendo mostrar cuán vulnerable me siento. "No sé ser de otra forma", admito, mi voz apenas un susurro.

Blum no dice nada, solo se queda a mi lado, su presencia un recordatorio de que no estoy sola, aunque a veces me lo parezca. Su cercanía es reconfortante, pero también aterradora. A pesar de los dulces momentos que hemos compartido, aún me cuesta demostrarle afecto. Hay una parte de mí que siempre está en guardia, temiendo que si bajo la guardia, todo se desmoronará.

"Está bien", responde Blum finalmente, con una calidez en su voz que me desarma. "Estoy aquí, Xail, y no voy a ninguna parte."

Sus palabras deberían tranquilizarme, pero en lugar de eso, siento un nudo en el pecho. Me esfuerzo por sonreír, pero sé que no llega a mis ojos. "Gracias," murmuro, deseando poder decir más, pero sintiéndome atrapada por mis propias barreras.

Nos quedamos en silencio por lo que parecen ser eternos minutos. La brisa agita las hojas del roble, susurrando palabras que no puedo decir en voz alta. A mi lado, Blum se mantiene tranquilo, sin hacer ningún esfuerzo por romper el silencio, como si entendiera que es lo único que puedo ofrecerle en este momento. Me pregunto cómo es posible que alguien sea tan paciente, tan dispuesto a esperar. Mi corazón palpita con fuerza, y no puedo evitar sentirme culpable por no ser capaz de darle lo que merece.

Finalmente, él habla, su voz tan suave como la luz del atardecer. "Recuerdo la primera vez que nos vimos en el suger cube corner," dice, mirando al cielo teñido de naranja. "Estabas tan segura de ti misma, pero también había algo en tus ojos, algo que me hizo querer conocerte más. Y ahora, aquí estamos. He visto ese lado fuerte y feroz de ti, Xail, pero también he visto tu vulnerabilidad, aunque no quieras admitirlo."

Bajo la mirada, luchando contra el impulso de apartarme. "No sé cómo hacer esto, Blum. Todo esto... se siente tan diferente a lo que conozco. Mostrar afecto... no es algo que venga naturalmente para mí."

Él asiente, sin dejar de observar el cielo. "No tienes que hacerlo de la misma manera que los demás, Xail. No espero que seas alguien que no eres. Solo quiero que sepas que, cuando estés lista, estaré aquí para recibir lo que quieras darme, sea lo que sea."

Sus palabras me tocan de una manera que no esperaba. Es como si me diera permiso para ser yo misma, con todas mis imperfecciones y dudas. Pero al mismo tiempo, esa libertad es aterradora. ¿Qué si no puedo darle lo que necesita? ¿Qué si nunca logro ser la pareja que él merece?

"Es que..." Empiezo a hablar, pero las palabras se desvanecen antes de que pueda terminar. No sé cómo expresar lo que siento, cómo explicar esta mezcla de deseo y miedo que se agita dentro de mí. Pero Blum no me presiona. En lugar de eso, se inclina ligeramente hacia mí, dejando que su hombro roce el mío, un contacto tan ligero que podría haber sido accidental.

Ese pequeño gesto es suficiente para romper una parte de la barrera que he construido. Inhalo profundamente y, con más esfuerzo del que debería requerir, apoyo mi cabeza en su hombro. El contacto es incómodo al principio, como si mi cuerpo no estuviera acostumbrado a este tipo de cercanía, pero a medida que pasan los segundos, algo en mí comienza a relajarse.

Blum no dice nada, simplemente deja que mi cabeza repose allí, dándome el tiempo que necesito para acostumbrarme. La calidez de su cuerpo contra el mío es reconfortante, y aunque mis pensamientos siguen siendo un torbellino de inseguridades, por un momento, permito que ese caos se calme.

"Gracias por ser tan paciente conmigo," murmuro finalmente, mi voz apenas un susurro contra su cuello.

Blum sonríe, una sonrisa que puedo sentir más que ver. "No es difícil ser paciente contigo, Xail. Porque sé que lo que estás tratando de darme es verdadero, y eso es lo que más me importa."

Esas palabras logran desarmar por completo la última de mis defensas. Cierro los ojos, dejándome llevar por la tranquilidad de este momento, y aunque sé que todavía me queda un largo camino por recorrer, por ahora, estoy dispuesta a intentarlo. No sé si podré ser tan abierta y cariñosa como Blum merece, pero sé que con él, tengo la oportunidad de aprender, a mi propio ritmo.

Mientras el sol se oculta completamente en el horizonte, y las estrellas comienzan a aparecer una por una en el cielo, me doy cuenta de que, por primera vez en mucho tiempo, me siento un poco más en paz. Y eso, en sí mismo, es un gran avance.

La oscuridad se va apoderando del cielo mientras permanecemos bajo el roble, envueltos en la suave penumbra de la noche que acaba de caer. Las luces del festival a lo lejos empiezan a encenderse, creando un suave resplandor en la distancia. Por un momento, me permito simplemente disfrutar de la serenidad de este instante, olvidando las expectativas y presiones que suelo cargar.

Blum, como si leyera mis pensamientos, se mueve ligeramente y, con una suavidad casi imperceptible, pasa una de sus alas sobre mis hombros. El contacto es cálido, protector, y aunque mi primer instinto es tensarme, esta vez decido no apartarme. Respiro profundamente, sintiendo la brisa nocturna en mi rostro, y trato de concentrarme en lo que este gesto significa, en lo que estoy permitiendo que signifique.

"Siempre me has dado más de lo que crees," dice Blum después de un rato, su voz resonando suavemente en la quietud de la noche. "Incluso cuando no lo notas, tus pequeñas acciones, las miradas, las palabras que eliges con tanto cuidado... todo eso es parte de ti, Xail, y lo valoro más de lo que podrías imaginar."

Esas palabras son como un bálsamo, calmando un poco de la tormenta interna que siempre parece acechar. No estoy acostumbrada a este tipo de aliento, a la idea de que lo que soy, tal como soy, podría ser suficiente. Por tanto tiempo he vivido bajo la presión de ser fuerte, de ser invulnerable, que es difícil aceptar que alguien pueda quererme incluso con mis fallas.

"Es solo que... siempre he sentido que tenía que ser algo más," admito, mis palabras titubeando mientras intento poner en orden mis pensamientos. "Más fuerte, más decidida... incluso más distante, para protegerme. Y ahora... contigo, no sé cómo dejar todo eso atrás."

Blum gira su cabeza ligeramente, su mirada encontrando la mía en la oscuridad. Puedo ver la comprensión en sus ojos, la falta de juicio que tanto me desconcierta. "No tienes que dejar nada atrás," responde suavemente. "Solo necesitas encontrar el equilibrio, y eso lleva tiempo. No estás sola en esto, Xail. Estoy aquí para acompañarte en cada paso, no importa lo difícil que sea."

Sus palabras me envuelven en una calidez que no esperaba sentir. La vulnerabilidad que compartí no fue rechazada, sino aceptada con una ternura que apenas puedo comprender. Parte de mí aún quiere retroceder, protegerme de lo que podría salir mal, pero otra parte, más pequeña pero cada vez más fuerte, anhela avanzar, probar si es posible que alguien me acepte tal como soy, sin condiciones.

"Lo intentaré," murmuro finalmente, permitiendo que mi cabeza repose un poco más pesadamente sobre su hombro. "Intentaré aprender, por ti... y por mí."

Blum no responde con palabras esta vez. En su lugar, aprieta ligeramente su ala sobre mí, en un gesto de consuelo y aceptación. Es un pequeño paso, pero para mí, significa mucho más de lo que cualquier declaración grandiosa podría transmitir.

El tiempo pasa, y las estrellas brillan cada vez más en el cielo oscuro. Las luces del festival parecen más distantes ahora, y la música alegre ha quedado como un eco lejano. Pero aquí, bajo este roble, siento que estoy empezando a encontrar un lugar donde podría, eventualmente, sentirme como en casa. No estoy segura de lo que el futuro traerá, pero por primera vez en mucho tiempo, no me siento completamente sola.

Nos quedamos así por lo que parece una eternidad, envueltos en el silencio de la noche, solo interrumpido por el susurro del viento entre las hojas y el lejano murmullo del festival. La presencia de Blum a mi lado, su calidez, su paciencia, comienza a derribar las paredes que he erigido durante tanto tiempo. Es un proceso lento, pero por primera vez, no me siento desesperada por mantenerme aislada. De alguna manera, con él, la idea de dejar entrar a alguien más no se siente tan amenazante.

"¿Recuerdas aquella vez en Ponyhattan?" pregunta Blum de repente, su voz suave cortando la quietud. "Cuando nos perdimos en ese callejón durante la tormenta y terminamos refugiándonos en esa pequeña librería."

Una sonrisa involuntaria curva mis labios al recordar. "Sí, claro que lo recuerdo. Estabas tan empapado que parecía que habías caído en un lago. Y la librera… ¿cómo se llamaba? Clover. Nos sirvió té mientras esperábamos a que amainara la tormenta."

Blum asiente, con una sonrisa en sus labios. "Exactamente. Fue una de las mejores tardes que he pasado. Estar contigo, sin prisas, sin preocupaciones… fue como un momento robado al tiempo."

"¿Por qué mencionas eso ahora?" pregunto, aunque parte de mí ya lo sabe. Es su forma de recordar los buenos momentos, de recordarme que, incluso en medio de la batalla que siempre libra mi mente, ha habido momentos de paz y felicidad.

"Porque en esa librería, mientras estábamos rodeados de libros viejos y el sonido de la lluvia, vi algo en ti, Xail. Vi una parte de ti que no siempre dejas ver, una parte que está más allá de la guerrera, más allá de la líder. Vi a la pony que se permite disfrutar de un momento simple y tranquilo, que sonríe sin reservas cuando cree que nadie la está mirando."

Sus palabras tocan algo profundo en mí, una verdad que he intentado ignorar durante tanto tiempo. Tal vez Blum tiene razón. Tal vez hay una parte de mí que quiere ser esa pony, que ansía esos momentos de paz, pero que se siente demasiado vulnerable para permitir que sucedan más a menudo.

"Es difícil, Blum. Es difícil ser esa pony cuando hay tanto en juego. No quiero perder de vista lo que es importante."

"¿Y qué es lo que es importante para ti, Xail?" pregunta con una suavidad que me invita a abrirme, a ser honesta.

Respiro profundamente antes de responder, dejando que las palabras se formen lentamente. "Proteger a los que amo, cumplir con mis responsabilidades, asegurar que el reino de Ehécatl sobreviva… Y… también…" Me detengo, las palabras atrapadas en mi garganta.

Blum espera, dándome el espacio que necesito para continuar.

"También… encontrar un lugar donde pueda ser yo misma, sin temor a que todo se derrumbe," admito finalmente, mi voz apenas un susurro. "Es agotador siempre estar en guardia, siempre ser la más fuerte. Quiero… quiero poder descansar, aunque sea solo por un momento."

Blum gira ligeramente hacia mí, su mirada firme pero llena de ternura. "Tienes derecho a descansar, Xail. No siempre tienes que ser la más fuerte. No conmigo. Estoy aquí para compartir esa carga, para que puedas encontrar esos momentos de paz que tanto necesitas."

Esas palabras, esa promesa, se sienten como un bálsamo para mi alma cansada. Durante tanto tiempo, he llevado el peso del mundo sobre mis hombros, convencida de que era lo único que podía hacer para sobrevivir. Pero ahora, con Blum a mi lado, empiezo a darme cuenta de que no tengo que hacerlo sola. Que tal vez, solo tal vez, puedo permitir que alguien más comparta esa carga, que me ayude a encontrar un equilibrio.

"Gracias, Blum," digo, mi voz cargada de emoción. "Gracias por estar aquí, por entenderme cuando ni siquiera yo me entiendo a mí misma."

Él sonríe, una sonrisa cálida y reconfortante. "Siempre, Xail. Siempre estaré aquí, no importa lo que pase."

Estaba disfrutando mucho de ese momento junto a Blum. Por un instante, me permití sentir paz, un respiro en medio del caos que siempre es mi mente y mi corazón. Pero, como siempre, la tranquilidad no dura mucho para mí. La voz del presentador resonó en el aire, sacándome de mis pensamientos.

"¡Yeguas y sementales, den una calurosa bienvenida a Martin el Conejo y su licuadora musical!"

La multitud estalló en aplausos y risas, y en ese instante supe que era mi señal para correr. Me volví hacia Blum, intentando disimular mi nerviosismo.

"Lo siento, Blum. Tengo que reunirme con alguien en breve, pero te veré en el show de talentos. Quiero verlo contigo."

Sabía que no estaba siendo del todo honesta, pero no podía decirle que en realidad participaría con Noruu en el mismo show. Blum me sonrió, aunque pude ver una chispa de duda en sus ojos.

"Está bien, Xail. Nos vemos allí."

Le devolví la sonrisa, aunque mi corazón latía con fuerza mientras me alejaba rápidamente hacia los camerinos. Estaba a punto de enfrentarme a algo complicado, y no solo por la actuación. Al llegar al lugar acordado, vi a Noruu esperándome. Su sola presencia llenaba el espacio con una frialdad que parecía cortar el aire.

"Llegas tarde, idiota," me espetó, sin molestarse en disimular su irritación.

"Lo sé, y lo siento, cubito de hielo. ¿Lista?" traté de responder con mi usual tono desafiante, aunque sentía un leve apremio en mi voz.

"Siempre lo estoy, chispitas," replicó, su voz cargada de sarcasmo mientras sus ojos violetas me atravesaban con una mirada penetrante.

Noruu comenzó a caminar a mi lado, su paso seguro y elegante, como si el mundo le perteneciera. Su pelaje azul claro brillaba bajo las luces del festival, y su largo cabello rubio caía con una gracia que siempre contrastaba con la dureza en su mirada. Cada movimiento suyo parecía calculado, cada gesto una estrategia. Siempre he sabido que detrás de esa máscara helada hay una mente afilada, una guerrera con más cicatrices de las que muestra.

A medida que avanzábamos hacia el escenario, sentía un escalofrío recorrer mi espalda. No era solo por la frialdad de Noruu, sino porque sabía que en esta actuación había mucho más en juego de lo que cualquiera podría imaginar.

"¿De verdad estás preparada para esto, Noruu?" rompí el silencio, necesitando escuchar su voz para calmar un poco mis propios nervios.

"¿Lo estás tú, Xail? Este espectáculo es más que una simple actuación. Es una prueba. No solo para mí, sino para ti también. Cada movimiento cuenta, cada palabra es un paso hacia algo más grande."

Sus palabras llevaban un peso que no podía ignorar. Sabía que tenía razón. Este no era solo un show de talentos, era una oportunidad para demostrar algo, quizás para ambas. Habíamos ensayado para este momento, pero la tensión entre nosotras era palpable. Y no solo porque íbamos a compartir el escenario, sino porque cada una estaba luchando contra sus propios demonios internos.

Finalmente, llegamos al borde del escenario, donde Emeterio, el encargado de coordinar a los participantes, nos esperaba con una expresión que mostraba más preocupación que profesionalismo.

"¡Al fin llegaron! ¡Casi es su turno! Martin el Conejo está terminando," dijo Emeterio, echando un vistazo rápido al escenario donde Martin concluía su acto.

"¡Gracias, gracias! ¡Eso fue Martin el Conejo y su licuadora musical! Ahora, prepárense para un dúo que les dejará helados, literalmente. Démosle la bienvenida a Noruu y Xail," anunció el presentador, y el público comenzó a aplaudir con anticipación.

Noruu y yo intercambiamos una última mirada. Podía sentir la electricidad en el aire, la tensión en mi cuerpo. Este era el momento.

"Es ahora o nunca, chispitas," murmuró Noruu mientras ajustaba su postura, preparándose para subir al escenario.

"Vamos a darles algo que nunca olvidarán, cubito de hielo," respondí, intentando que mi voz sonara firme, aunque mi corazón latía con fuerza.

Subimos al escenario juntas, nuestras presencias combinadas llenando el espacio. Sabía que no solo estábamos enfrentando al público, sino también a nuestros propios miedos, y no pensaba dejar que ninguno de los dos me derrotara.

Cuando finalmente llegó el momento, nos dirigimos al escenario, listas para dar lo mejor de nosotras. El telón se alzó lentamente, y la pista de música poderosa comenzó a sonar. Las luces se atenuaron, creando una atmósfera de expectación. Noruu~e y yo tomamos nuestros lugares con determinación, y las primeras notas de la canción resonaron, marcando el inicio de nuestra actuación.

(POV Blum)

Me abrí paso entre la multitud, tratando de encontrar un buen lugar para ver el espectáculo de talentos. Había estado esperando con ansias este momento para disfrutarlo junto a Xail, pero no lograba encontrarla por ninguna parte. Habíamos acordado encontrarnos antes del evento, y cada vez que miraba a mi alrededor, solo veía rostros conocidos, pero no el de ella.

Mi preocupación crecía cuando escuché una voz familiar llamándome.

—¡Blum! ¿Dónde están Noruu o tu amiga lanza fuego?—preguntó Den, acercándose con Is y Nya a su lado.

Me giré hacia ellos con una sonrisa que intentaba ser natural.

—La estaba buscando. Pensé que ya estaría aquí—respondí, tratando de ocultar mi preocupación.

Is, siempre observador, alzó una ceja.

—¿Seguro que no se entretuvo con algo más?—preguntó, mirando hacia el escenario.

Suspiré, rascándome la cabeza.

—No lo sé. Quizás algo surgió y no pudo llegar a tiempo.

Den, el pegaso rojo, murmuró con frustración: —Tal vez simplemente no vinieron ~Da.

Sus palabras resonaron en el grupo, haciéndonos detenernos antes de dar el último paso hacia la salida. Mi esperanza comenzaba a desvanecerse mientras miraba al suelo, sintiendo el peso de la decepción.

Pero justo cuando estábamos a punto de irnos, la voz del presentador resonó en el aire, atrapando nuestra atención.

—¡Y ahora, damas y caballeros, prepárense para el siguiente número! ¡Reciban con un caluroso aplauso al dúo llamado "Llamas de Hielo", conformado por Xail y Noruu~e!

Me quedé paralizado, con los ojos abiertos de par en par. No podía creer lo que acababa de escuchar. La sorpresa y el alivio se apoderaron de mí.

—¡Xail!—exclamó Nya, iluminándose instantáneamente.

—¡No puede ser!—dijo Is, incrédulo, mientras Den soltaba un suspiro de alivio y una sonrisa.

Cuando Xail y Noruu~e subieron al escenario, notamos algo que los demás no parecían ver. Ambas llevaban los mismos trajes que habían usado en sus respectivas citas. Noruu~e estaba con su blusa de marinero azul oscuro, los botines negros y la boina azul que Den recordaba. Xail, por su parte, llevaba la camisa blanca con la corbata verde claro, el suéter lila, los botines negros y la boina lila con un moño lavanda que yo había visto antes.

Ese pequeño detalle, que solo Den y yo entendíamos, hizo que nuestros corazones latieran con fuerza. Compartimos una mirada, sabiendo que este momento era una señal de que Xail y Noruu~e habían pensado en nosotros, que no nos habían olvidado. La emoción que nos invadió era indescriptible, y de repente, toda la espera valió la pena.

Mientras los demás espectadores esperaban ansiosos el espectáculo, Den y yo nos sentimos conectados con Xail y Noruu~e de una manera especial, sabiendo que ese momento estaba dedicado a nosotros, aunque el resto del mundo no lo supiera.

(Fin POV)

El telón se alzó lentamente, y la pista de música poderosa comenzó a sonar. Las luces se atenuaron, creando una atmósfera de expectativa. Noruu~e me lanzó una mirada firme y decidida. Me la devolví con una sonrisa de confianza. Sabíamos que habíamos trabajado duro para este momento y estábamos listas para hacer que cada segundo contara. La canción comenzó, y nuestras voces se unieron en una actuación electrizante. La letra desafiante resonaba en el aire, y nuestra energía combinada capturó la atención de todos. Noruu~e, con su cabello rubio inmaculado y su presencia imponente, brillaba con una frialdad calculadora. Yo, con mi fuerza y determinación, complementaba su frialdad con una calidez intensa.

(Ahora suena K/DA- THE BADDEST /traducción hecha por mi)

Noruu~e*

Pruébame, puedo ser peor

Que un mal mayor, yeah, puedo ser peor

Pruébame, puedo ser peor

Que un mal mayor, yeah, puedo ser peor

Su voz fría y desafiante llenaba el espacio, y su cuerno brillaba con un resplandor helado. La energía mágica que emanaba de ella creaba una atmósfera tensa, que mantenía a la multitud en vilo.

Xail*

Me verás llegar, soy brutal

Esto está que arde, te quemarás

Hay corazones por romper, voy a ser cruel

Maldades que amo hacer, yeah

Mi voz potente y llena de energía se alzaba en respuesta, mostrando la fuerza y el vigor que traía al escenario. Noruu~e y yo intercambiamos miradas de complicidad, nuestras voces entrelazándose en un poderoso dueto.

Ambas (Noruu~e y Xail)*

Nunca miro atrás, nah, jamás

Un diamante soy y te voy a deslumbrar

Hay corazones por romper, voy a ser cruel

Maldades que amo hacer, yeah, yeah

Nos movíamos en perfecta sincronía, nuestras coreografías intensas y dinámicas amplificaban el impacto de la canción. La multitud estallaba en vítores y aplausos, y podía sentir la energía del público envolviéndonos, Mis propios movimientos son una mezcla de fuerza y gracia, complementando la frialdad de Noruu~e con una calidez que espero llegue a Blum. Utilizo mi habilidad para controla el fuego para crear llamas danzantes de un color arcoíris que contrastan con el hielo de Noruu~e, una representación de cómo nuestras diferencias se entrelazan en algo hermoso y único.

Mientras danzamos, busco a Blum entre la multitud, y cuando nuestros ojos se encuentran, sé que todo lo que hemos practicado ha valido la pena. Veo en su expresión una mezcla de sorpresa y admiración. Es como si finalmente pudiera ver una parte de mí que he mantenido oculta.

Noruu~e, a su vez, lanza una mirada rápida a Den, y aunque su rostro sigue siendo el de una reina inquebrantable, puedo ver el leve relajamiento en su postura. Sabe que ha logrado lo que se proponía: mostrarle a Den que, a pesar de todo lo que ha perdido, sigue siendo la poderosa soberana de la Zona Helada, con toda su magia y determinación intactas.

Xail*

Soy salvaje, eres mi presa

Sigilosa, no me esperas

Una daga afilada que te acaba, soy tu karma

Tengo a todos a mis pies, llama no te atenderé

Grítame, ruégame, no me importa, quítate

Noruu~e*

Mi belleza envidiarán, yo te haré desear

Y mi trampa está puesta ya, pronto caerán

Nuestras voces se alternaban con una intensidad abrasadora. Noruu~e, con su actitud fría y su dominio del escenario, capturaba la atención con su presencia majestuosa. Yo, con mi estilo audaz, añadía una chispa de desafío y energía a nuestra actuación.

Ambas (Noruu~e y Xail)*

Nunca miro atrás, nah, jamás

Un diamante soy y te voy a deslumbrar

Hay corazones por romper, voy a ser cruel

Maldades que amo hacer, yeah, yeah

Noruu~e*

Dices: Wow, eres la mejor

Eso ya lo sé, yeah, eso ya lo sé

Caerás en un juego que pronto perderás

Sin huir, mega como un bit, digo como un byte

Xail*

Lo verás, deja de temblar

No te salvarás, la mejor, vencedora soy

Ya tu jefa soy, tu obsesión

Me odias, pero estoy en tu corazón, oh yeah

Las letras se intercambiaban con un fervor creciente. Noruu~e y yo estábamos completamente inmersas en la actuación, creando una atmósfera que mantenía al público al borde de sus asientos.

Ambas (Noruu~e y Xail)*

Nunca miro atrás, nah, jamás

Un diamante soy y te voy a deslumbrar

Hay corazones por romper, voy a ser cruel

Maldades que amo hacer, yeah, yeah

Noruu~e*

[Es loco] Siento así decirlo, siento mi maldad

Solo en un minuto, lo que es tuyo mío será

Siento así decirlo, sé que triste estás

Antes de un minuto, baby, vete a empacar

Xail*

Tanta belleza creo que es ilegal

Si no lo tengo, lo tomo igual

El mundo entero me aplaudirá

Es el sonido que me gusta más

Toda palabra que digo es verdad

Sé que hago daño, está planeado

Yo hago lo que quiera hacer

Porque en cada momento yo destacaré

Locura te voy a traer

Ambas (Noruu~e y Xail)*

Me verás llegar, soy brutal

Esto está que arde, te quemarás

Hay corazones por romper, voy a ser cruel

Maldades que amo hacer, yeah, yeah

Noruu~e*

[ Es loco]

Sorry not sorry for bein' the best

Quiero arrasar y ya arrasé

Míralo bien, oro en mi piel

Mira bien, envídiame

La canción llenó el escenario con una energía electrizante. Noruu~e y yo nos entregamos completamente a la actuación, cada movimiento y cada nota resplandeciendo con una intensidad que hizo que el público estallara en vítores y aplausos. La poderosa interpretación y la coreografía intensa crearon un espectáculo inolvidable.

Al final de la canción, el telón cayó lentamente, y el escenario quedó envuelto en una ovación estruendosa. Noruu~e me miró, y aunque su rostro seguía siendo una máscara de frialdad, sus ojos mostraban un atisbo de satisfacción. Me acerqué a ella con una sonrisa, sintiendo el peso de la actuación y el éxito compartido.

—No estuvo mal para una fría como tú —dije, bromeando para romper la tensión.

—Y tú también lograste calentar el escenario —respondió Noruu~e con un toque de sarcasmo en su voz, pero con una ligera sonrisa que apenas se asomaba.

Nos dirigimos hacia el backstage, con el orgullo de haber dado un espectáculo que sin duda quedaría en la memoria de todos.

Después del espectáculo, la multitud seguía celebrando, y yo me sentía completamente agotada pero inmensamente satisfecha. Las luces del escenario se apagaron, y mientras nos retirábamos, vi a Nya entre la multitud, con una expresión de admiración y felicidad en su rostro. Me acerqué a ella, abrazándola con fuerza, mientras yo abrazaba a Nya vi como Is y den se acercaron a felicitar a noruu por su grandiosa actuación, ambos ponys de hielo se quedaron mirando fijamente el uno otro por unos momentos.

-lo hiciste genial herm…digo noruu-

-cállate Is y dime algo que no sepa-

-Neeee noruu te veías hermosa ahí arriba bañada por la luz del escenario- dijo den

Cállate idiota- dijo noruu mientras golpeaba a den como era su costumbre

Tras ver esa escena Nya habló con con mucha alegría

—¡Lo hiciste genial, hermana! —dijo Nya, con sus ojos brillando.

—Gracias, Nya —le respondí, acariciando su crin —. Me alegra tanto que hayas disfrutado del espectáculo.

Blum se acercó con una gran sonrisa, como era su costumbre. Me rodeó con un brazo, y su cercanía me hizo sentir un calor reconfortante después del intenso espectáculo.

—Eso fue increíble, Xail. —dijo Blum, su mirada llena de admiración—. Nunca había visto algo así. Lo diste todo.

—Gracias, Blum —respondí, sintiendo el peso de su apoyo—. No habría podido hacerlo sin Noruu~e.

Noruu~e se acercó, todavía con su actitud fría pero con una satisfacción visible en sus ojos. Blum le lanzó una mirada de respeto.

—Impresionante actuación, Noruu~e —dijo Blum—. La frialdad en el escenario era palpable, pero la energía era innegable.

Noruu~e alzó una ceja, y por un momento su rostro se suavizó.

—Gracias, Blum. Aunque me gustaría decir que la intensidad de Xail ayudó mucho a elevar la actuación —respondió con una sonrisa contenida.

Is se acercó, y su tono sarcástico volvió a florecer.

—Así que, ¿la famosa frialdad no era solo una fachada? —preguntó Is con una sonrisa irónica—. Noruu~e, siempre me sorprendes.

—Qué observador eres, Is —dijo Noruu~e, con un toque de sarcasmo en su voz—. Lo que me sorprende es que logres entender algo que no esté en tu manual de sarcasmo.

Den, aún con una expresión de admiración, se dirigió a Noruu~e con un tono más cálido.

—Realmente estuviste maravillosa ahí arriba. —dijo Den—. No hay duda de que sabes cómo dominar el escenario.

—Gracias, Den —respondió Noruu~e, aunque su tono seguía siendo frío, su expresión revelaba que valoraba el cumplido.

Nya, con sus ojos brillando de emoción, se acercó a Blum y a mí.

—¡Blum, también te vi animando desde la audiencia! —dijo Nya—. Fue todo tan emocionante. ¿Verdad que Xail fue increíble?

Blum sonrió, inclinándose para estar a la altura de Nya.

—Sí, Xail fue impresionante. Pero no te olvides de Noruu~e; ella también hizo un trabajo excelente.

Nya asintió, su mirada recorriendo a Noruu~e con admiración.

—¡Sí! Fue como ver a dos estrellas brillando en el escenario al mismo tiempo.

Mientras el bullicio del backstage se calmaba, Is y Den se dirigieron hacia un rincón, discutiendo animadamente sobre la actuación. Noruu~e se unió a ellos, su actitud aún fría pero claramente contenta con el reconocimiento. Blum y yo nos quedamos con Nya, disfrutando de un momento de tranquilidad después de la tormenta de emociones que fue el espectáculo.

—Me alegra ver que todo salió tan bien —dije, abrazando a Nya una vez más—. ¿Qué te pareció el final?

—¡Fue perfecto! —exclamó Nya—. Aunque me muero de curiosidad por saber qué harán la próxima vez.

Blum se rió suavemente, mirando a Nya con ternura.

—Ya veremos qué sorpresas nos traen. Pero por ahora, disfrutemos de este momento.

La multitud seguía celebrando, y mientras nos retirábamos, me sentí llena de una mezcla de orgullo y gratitud. El espectáculo había sido un éxito, y el apoyo de quienes más amaba hizo que todo el esfuerzo valiera la pena.

Mientras la celebración seguía en pleno auge, Den, con una sonrisa traviesa, se acercó a Blum y a Noruu~e.

—¿Qué tal si celebramos esto con un barril de sidra extra fuerte de mi colección? —propuso Denmaku, mostrando una mirada entusiasta.

Is y Nya levantaron las cejas y se miraron entre sí, visiblemente desconcertados.

—bobalicón , somos menores de edad —dijo Is con un tono sarcástico—. No creo que podamos participar.

—Además, todavía somos jóvenes —añadió Nya, con una mirada de desdén—. No necesitamos alcohol para celebrar.

Blum se rió suavemente, asintiendo.

—La verdad es que Nya y Is tienen razón. Pero si Noruu~e y yo estamos de acuerdo en celebrar con un trago solo por esta noche, hay que celebrar con algo especial,así que no veo por qué no disfrutar un poco.

Noruu~e, con su actitud fría pero con un brillo de interés en sus ojos, asintió.

—Si eso es lo que quieres, Den, no tengo objeciones. A veces, una celebración merece algo especial.

Den, visiblemente satisfecho, se dirigió hacia un rincón del backstage donde había guardado el barril de sidra. Blum y Noruu~e lo siguieron con entusiasmo.

Mientras tanto, yo observaba a Nya con una sonrisa tranquila. A pesar de ser jóvenes, ambas tenemos una notable tolerancia al alcohol, lo que había sido una ventaja en situaciones similares en el pasado. La sidra de Den, sin embargo, era conocida por ser particularmente fuerte, por lo que era mejor que nos mantuviéramos alejadas de ella esta vez.

—No te preocupes por nosotros —le dije a Nya, con una sonrisa—. Ya sabemos cómo manejar esto. Aunque esta vez creo que es mejor disfrutar del espectáculo sin involucrarnos en el barril de sidra.

Nya asintió, aún con una sonrisa de satisfacción por el éxito de la actuación.

—Sí, además, me parece que tenemos suficiente celebración sin necesidad de bebida.

Blum, Noruu~e y Den se reunieron alrededor del barril, sirviéndose generosamente. Las risas y conversaciones llenaban el aire, creando un ambiente festivo y alegre.

—¡Por nosotros y por el éxito del espectáculo! —brindó Den, levantando su vaso con una sonrisa amplia.

Blum y Noruu~e alzaron sus vasos en un brindis similar, disfrutando del momento de celebración.

Mientras tanto, Nya y yo observábamos desde una distancia segura, disfrutando de la atmósfera y de la alegría compartida sin la necesidad de participar directamente en la bebida. Sabíamos que la noche había sido un éxito y que el recuerdo de la actuación quedaría con nosotros como un momento especial.

Después de un rato de celebración, la mayoría de los presentes estaban totalmente rendidos por la sidra. Is y Nya, en cambio, se mantenían despiertos y animados, inmersos en una conversación animada. Mientras charlaban, su complicidad era evidente. Se habían conocido bien durante su tiempo con Applejack, y esa noche hablaban sobre sus hermanas mayores. Aunque Is no se refería a Noruu~e como su hermana, a pesar de la cercanía que compartían, su conversación mostraba lo bien que se entendían y cómo disfrutaban de la compañía mutua.

—Sabes, a veces pienso que Noruu~e debería ser un poco más... cómo decirlo... normal.* (Is se rió, mientras Nya escuchaba atentamente).

—¿Normal? ¿Qué es eso? Noruu~e es todo menos normal.* (Nya sonrió, mirando a Is con curiosidad).

—Sí, exactamente. No sé si eso es bueno o malo. Pero, honestamente, a veces parece que tiene su propio planeta.* (Is se rió de nuevo, mientras Nya también reía).

—¡Y eso que no has visto a Xail cuando se pone seria! Aunque, sí, Noruu~e puede ser un poco impredecible.* (Nya se acomodó, con una sonrisa divertida).

Eventualmente, Is y Nya se quedaron dormidos juntos. La imagen de los dos, acurrucados y tranquilos, era encantadora; parecían un par de angelitos en medio del caos de la fiesta.

Mientras tanto, Den y Blum estaban en un estado de sueño profundo, completamente ebrios y desparramados en el suelo. La única que no estaba en modo de descanso era Noruu~e, quien, en su estado ebrio, había decidido buscar a "Den" para darle un beso. De repente, apareció frente a Xail con una expresión torpe y risueña.

—Den... dame un besito...— Noruu~e, tambaleándose, se acercó a mí con una sonrisa que parecía de otro mundo.

—Noru, estás ebria. Hazte para allá— intenté apartarla, pero Noruu~e seguía insistente.

—Den, no te hagas el difícil... solo uno...— Noruu~e se tambaleó aún más hacia mí, casi perdiendo el equilibrio.

—¡No soy Denmaku , estúpida! ¡Soy Xail!— me crucé de brazos, claramente exasperada.

—A mí no me engañas, eres Den...— Noruu~e se acercó con los ojos entrecerrados y un puchero en el rostro.

—¡Que no lo soy! Ya te dije que soy Xail— me incliné hacia atrás, intentando mantener la distancia.

—Mmm... ¿y dónde está Den entonces?— Noruu~e se quedó mirando con una expresión confusa.

—Durmiendo... donde deberías estar tú también— suspiré, resignada mientras ella seguía acercándose.

—Pero primero un besito...— Noruu~e se recostó sobre mí, quien ya no sabía si reír o suspirar.

—Noru, ya basta. No estás en tus cinco sentidos— intenté sostenerla para que no se caiga.

—¡Ay, vamos, Den! No seas tan malo... solo un besito chiquito...— Noruu~e se tambaleó, casi a punto de caer.

—Te digo que no soy Den— miré a Noruu~e, sin poder evitar una sonrisa ante su terquedad.

—Si no me das un besito, voy a llorar...— Noruu~e puso un puchero dramático, mirándome con desesperación y picardía.

—Ugh... está bien, pero solo para que te duermas ya— suspiré, acercándome con resignación.

—¡Sabía que eras Den!— Noruu~e sonrió triunfante mientras yo me inclinaba hacia ella.

—Ya, rápido, y luego te vas a dormir— cerré los ojos y me incliné un poco más.

Noruu~e, con una sonrisa traviesa y movimientos un tanto descoordinados, se acercó aún más. Antes de que pudiera reaccionar, me dio un beso en los labios. Pero no fue un beso cualquiera. Con un toque de torpeza y su lengua afuera, deslizó su lengua en un gesto inesperadamente juguetón. El beso se convirtió en una especie de ataque de lengua enredada que me tomó por sorpresa.

—¡¿Qué demonios?!— me quedé completamente inmóvil, con los ojos abiertos de par en par, mientras Noruu~e seguía sonriendo satisfecha.

—Mmm... Den, besas diferente...— murmuró Noruu~e con satisfacción, mientras se recostaba contra mí, casi dormida en el acto.

—Porque no soy Den...— murmuré, pero mi voz sonaba más suave ahora, mientras mi sorpresa daba paso a una sonrisa involuntaria.

—Lo que tú digas, Denmaku ...— Noruu~e finalmente se quedó dormida, apoyada en mi hombro. Yo me quedé mirando al cielo con una sonrisa resignada.

—¿Cómo me meto en estas situaciones...?— sonreí con resignación, dejándola descansar sobre mí.

A pesar de la extraña situación, me sentí aliviada al ver a Noruu~e finalmente dormida y tranquila. Miré a los demás, todos agotados por la celebración, y me permití un momento de paz, disfrutando del silencio que seguía al bullicio de la noche. Mientras me acomodaba, noté que Noruu~e temblaba ligeramente por el frío. Al sentir la falta de calor, se aferró a mí y me abrazó con fuerza, buscando calor. Sonreí al ver cómo se acurrucaba más contra mí.

—¿Cómo será mi cumpleaños número dieciocho?—me pregunté en voz baja, observando a los durmientes a mi alrededor. Sabía que, con la situación actual, mi fiesta de cumpleaños probablemente sería diferente a lo esperado. La idea de regresar a mi reino pronto me hacía sentir una mezcla de anticipación y resignación. Aunque la fiesta sería festiva, también era un recordatorio de que los cambios estaban cerca.

—Quizás, en medio de toda esta locura, encuentre la forma de disfrutar realmente el momento—pensé. A pesar de que la celebración no había sido como la había imaginado, me di cuenta de que había encontrado una familia que me quería. Aunque no siempre lo demostraba, apreciaba profundamente a esos locos que ahora formaban parte de mi vida. Mientras el sueño comenzaba a apoderarse de mí, sentí una calidez en mi corazón al pensar en mi nuevo círculo de seres queridos.

—Quizás no sea tan malo—murmuré para mí misma, sonriendo mientras sentía el cálido abrazo de Noruu~e. Así, mientras la noche avanzaba y el silencio envolvía la habitación, me permití una breve pausa para apreciar las pequeñas alegrías de la vida y prepararme para lo que el futuro me depararía.

…..Continuara…..