MPREG – Good Omens

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AU / Romántico / Omegaverse

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6. Patadas

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Dieciocho semanas han pasado en donde al menos bajaron ya los mareos, el vómito y nauseas, lo malo fue que la espalda le empezó a doler horrores, siendo Azirafel quien le diera suaves masajes como también en los pies y piernas, algo que ambos disfrutaban y, algunas veces terminaban agotados por otra actividad más apasionada.

Cinco meses en donde empezó a tener demasiada paz que parecía como si algo grande fuera a pasarle, seguro eran imaginaciones suyas, su Alfa les cuidaba y daba todo lo que necesitaban, incluso los antojos más extraños que también el mismo Azirafel sufrió, algo natural dijo el doctor, solo que cuidarán la ingesta, algo que si fue difícil ya que Crowley comía mucha nieve con crema batida y Azirafel muchas harinas.

Para ese momento el bebé esta del tamaño de un pimiento, aun no demasiado grande, pero siendo ya un tanto más notable, apenas un bulto reconocible cuando se presta atención.

—Cariño –llamo Azirafel un par de veces cuando al fin tuvo la atención de su esposo —¿En que tanto piensas? –rio leve, Crowley le había dejado de prestar atención, algo normal en el Omega —¿Hay algo que te moleste?

Negó, se acomodo mejor sobre Azirafel, suspiro.

Era real, tiene un bebé en su vientre, lo cual habían dicho que sería imposible en él, pero ahora, en ese momento en su vientre una vida esta creciendo, una que esta desarrollándose, del cual nació del amor de ambos, y mucho sexo, pasando por amarguras y la idea de que aquello jamás pasaría, ahí estaba.

Llevo la mano de Azirafel al abdomen dejando la suya sobre la ajena, Azirafel no dijo nada, las acciones hablan por si solas por lo que dejo la mano ahí entre la calidez de aquel vientre y la mano de su pareja.

Algunas veces Crowley despertaba exaltado por las pesadillas que lo abordaban y revisándose el abdomen, diciendo que cada vez era más real su sueño en donde sangraba mucho, un dolor insoportable en su interior y ver como su bebé nace muerto, lloraba demasiado que Azirafel usaba demasiado sus feromonas para tranquilizarlo.

Azirafel siempre tiene en mente que su pareja y cachorro están en peligro, el embarazo aun si va bien no significa que lo sea del todo, el médico hablo a puerta cerrada con él un día que le llamo, pensó lo peor, pero aquello solo era una charla para el Alfa en caso de que algo pasara.

Tampoco es que siempre estuvieran pensado en que algo malo pasaría a cada rato, Crowley en verdad estaba bien y su cachorro, estaba siguiendo al pie de la letra las indicaciones del médico y en caso de sentir algo raro, llamaría a su Alfa para ir al hospital.

—No quiero que nada malo le pase –hablo al fin Crowley —perdimos la fe y –no quería llorar —¿y si en realidad no lo merezco?

Azirafel le miro angustia —¿qué dices?

Paso saliva, las lágrimas cayeron aun si no quería —siempre fui yo el del problema, el embarazo es de alto riesgo. Si debes de elegir entre nuestro cachorro y yo.

—¡No lo digas! –exclamo con miedo y dolor —escúchame.

—No, tu escucha –le tomo el rostro —este bebé no tiene culpa de nada, es el resultado de nuestro amor, el futuro, no me perdonaría nunca el perderlo.

—No lo vas a perder, ni te perderé, seremos una familia, lo veremos crecer juntos, lo regañaras y yo le daré mimos –ya estaba llorando también, le sujeto las manos y las llevo al abdomen —nuestro cachorro, nosotros, los tres viviremos felices. Juntos.

Se abrazaron, llorar es parte del proceso, tener miedo, sentirse de esa manera en donde en cualquier instante los momentos lindos que estaban llevando en el embarazo podrían terminar, es un temor que los dos llevan, y Crowley siempre ha estado culpándose de eso, por haber fumado y bebido.

Seguro si no lo hubiera hecho, si hubiese sido más fuerte, si no se hubiera dejado manipular tan fácilmente por aquellas adicciones tan endemoniadas no estaría con aquel pensamiento latente de perder a su hijo, aquel que era un completo milagro que estaba creciendo en su vientre.

Dejo que el dolor le nublara el juicio, que lo llevará por aquel melancólico camino, alejándolo de su pareja quien siempre estuvo ahí para él, en cambio Crowley prefirió la soledad, aquella que le aconsejo hundirse en la bebida y el tabaco, quien mal lo aconsejo para perderse en aquellos dos placeres.

—No los merezco –musito entonces Crowley sintiendo un poco de la fuerza de su Alfa quien lo puso en contra de la cama y él, le veía desde arriba, sus ojos tristes mostraban ferosidad, uno que le hizo temblar.

—No digas eso –hablo con voz fuerte —nunca.

No era por las palabras, más bien por las feromonas que las acompañan, aquellas que demostraban algo que Azirafel jamás hubiera querido oler: odio, uno al mismo Omega, Crowley se estaba odiando a si mismo, sintiendo lastima, y eso Azirafel lo tomo como una forma de muerte.

Entonces Crowley chillo no tanto por la mirada y voz del Alfa, sino por algo dentro de su interior, un golpe que le hizo sentir más miedo ¿Y si estaba pasando? ¿Si se estaba volviendo realidad uno de sus sueños?

—Crowley –hablo preocupado y culpable Azirafel de haber causado algo en su pareja, retirándose con prisa y ayudarlo a sentarse y revisarle.

El doctor llego a prisa a la habitación donde Crowley estaba en la cama y Azirafel parado a un lado de él sosteniéndole la mano, las enfermeras no lograron sacar al Alfa de la habitación, entorpeciendo el trabajo de las mujeres en poder registrar los signos del Omega, Azirafel les gruñía diciendo que no dejaría que nadie tocara a su Omega a menos que fuera su doctor.

Por ello y en su descanso el hombre corrió al hospital debido a la llamada de emergencia, primero del hospital luego del Alfa, el hombre desde que era un infante deseo ser médico, alguien que ayude y salve a las personas, sabiendo un poco de la carga que esto lleva, aunque no creyó que fuera demasiada, tanta que lo sacaran en su día de descanso.

Reviso al paciente ante la atenta mirada del Alfa, le cuestiono que estaban haciendo y mando a pedir el ecógrafo, descubrió el abdomen del Omega y esparció el gel buscando al bebé, los ojos de Azirafel estaban atentos a cualquier cosa ¿Y si por su culpa le pasaba algo a su cachorro? ¿Y si aquello afectaba a su Omega? No se lo perdonaría.

—Dices que estabas discutiendo con tu Omega –repitió en resumen lo que Azirafel dijo, Crowley estaba muy asustado y aterrado que sus feromonas estaban muy pesadas. El doctor le miro esperando la respuesta, Azirafel asintió.

Suspiro, algo que aterro a los dos futuros padres, llamo a su lado a Azirafel quien se movió donde él como un cachorro abandonado, con miedo y aterrado de lo que fuera a pasar después, sostuvo el transductor por donde la mano del doctor le guiaba —escuchan eso.

Les dijo a ambos, Crowley no paraba de llorar hasta que guardo silencio a como pudo y, se enfoco en aquel latir ajeno al suyo, miro a la pantalla en donde su bebé esta, y entonces, se quejó de nuevo chillando al sentir de nuevo aquel golpe desde el interior.

—Subimos de nivel a donde pueden sentir a su bebé –aunque quería sonar más como una felicitación, el ambiente estaba aun pesado para eso —el bebé esta bien, solo esta moviéndose, o en todo caso, pateando por llamar su atención –aquello si iba en regaño para los dos.

Azirafel logro calmarse un poco, la espina en el pecho seguía. Movió el transductor con cuidado por donde estaba su cachorro, sintiendo la patada de este en la zona y hacerle reír —pateando, está pateando.

Crowley aun estaba llorando, el llanto de enojo, miedo y tristeza paso a ser de gozo y felicidad, cuestionándose si él bebé sintió el rechazo del mismo Omega, al decir que no los merece, preguntándose si aquello es una señal en donde el cachorro le da a entender que todo estará bien.

Azirafel le besa la frente acariciando con la mano libre la cabeza del Omega.

El doctor dijo que lo mejor sería que el Omega descanse ahí y en la mañana se fueran a casa, teniendo tiempo de hablar y regañar al Alfa también y no solo por despertarlo, aquello era lo de menos, pensó que en verdad algo grave pasaba, no queriendo imaginar lo peor.

Se supone que no deberían de causar sensaciones de tristeza en el Omega, sabe que no es sencillo para Azirafel, no puede controlar lo que su pareja siente o piensa, y aquella señal del bebé es, o puede ser señal de que le disgusta que sus padres peleen, al menos fue eso y no algo de lo cual pueda ser grave.

Desde aquel momento y con mayor razón los dos deben de tener más cuidado en cuanto a las emociones y sentimientos que, como tal, no es algo que uno pueda controlar, Crowley es un Omega al cual le habían quitado la esperanza de tener hijos, una razón por la cual muchos Omegas terminan en un féretro, Crowley como muchos otros que siguen, se adentro en las malas compañías del alcohol y el tabaco.

No necesita decirle lo que ya sabe al Alfa, el cual conoce mejor que nadie a su pareja.

Para la mañana siguiente la pareja salió con más indicaciones de cuidados, diciendo que las patadas serían las advertencias de que, lo que piensan o sienten no es nada bueno.

En casa y debido a lo poco que en realidad ambos habían dormido, se acomodaron para dormir en el nido donde el Omega tiro del Alfa para tenerlo cerca y aferrarse a él, el aroma de su Alfa le hizo dormirse pronto, Azirafel en cambio estuvo unos minutos despierto acariciando el cabello de su esposo, aquel que dormía de manera tranquila, después de lo sucedido hace unas horas atrás.

¿Cómo hacerle entender a su esposo que si es merecedor de su cachorro? ¿Cómo ayudarle a entender que las cosas que pasaron no son totalmente su culpa? ¿Cómo decirle que, si algo le pasa, su vida terminaría?

Sintió movimiento en el abdomen de Crowley, de lo cual siquiera fue motivo para despertar al Omega, fue más una señal para Azirafel quien acaricio con amor a su cachorro —dejare de pensar en ello –le musito —tu madre tiene que descansar, y tú también.

Siguió hasta que los movimientos cesaron y él reviso la hora, había enviado un mensaje de que no podría ir al trabajo, lo cual fue comprensible, suspiro e intento dormir, siendo el aroma de su pareja que lo terminara por arrullar.

09/08/2024

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Cambios físicos / Estrías