A/N: Finalmente, regresamos aquí. Me alegra mucho lo bien que está siendo recibida esta parte, y de verdad que me da mucha ilusión el continuar escribiendo luego de dos capítulos pesados del libro anterior. Sin contar este, hay otros tres capítulos de este libro que están siendo preparados y eso dejaría solamente unos cuatro para ver concluido este arco. He de advertir que este capítulo no es muy "entretenido", pero sí necesario para establecer algunas cosas. A partir del siguiente (Donde estaremos ya a la mitad del arco), es donde la trama se afilara, y vaya que valdrá la pena ver como se manifiesta.
Ahora, pasemos a responder las reviews.
- muramasa Alter 0.5: No hay ningún problema, descuida. Y sobre la familia de Shirou... Esa resolución la veremos en el arco final del primer libro. Respondiendo a tu segundo comentario. Si, Ayaka Sajyou guarda un parentesco con Shirou que los coloca como "primos" (Para simplificar la cosa). Los padres de ambos no son hermanos, tienen una conexión un poco más distante, pero el Clan Sajyou NO es el de Shirou.
- faertios040: Es una buena teoria, felicidades. Si bien has atinado con algunos hechos, me temo que no puedo revelarlos ahora. También, un pequeño aplauso por considerar un punto argumental que hasta el momento, nadie en los comentarios ha puesto bajo los reflectores.
- orocontra2012: Hola, hola.
Shirou se refiere al 'Nanaya'. Solamente hay dos personas que saben el dato del pobre Shiki, y ninguna planea divulgarlo. Para el resto del mundo, se trata de Shiki Tohno.
Del cristal de Paracelsus... Bueno, fuera de que su contenido ya no está en el mundo, nada puedo revelar.
Con Muramasa por otro lado, es una pregunta muy interesante. Veras, en mi Lore al menos:
Senji Muramasa por sí solo, no pudo convertirse en un Espíritu Heroico porque cierto fenómeno terminó por dirigir todo el misterio acumulado en torno a su figura a algo más a lo que está atado. Incluso si lo separamos de ello, es un Espectro. Un alma de tinte legendario que solamente puede observar el Trono de los Héroes pero nunca caminar sobre este.
Si se dieran ciertas condiciones para invocarlo exclusivamente a él. Como en un escenario no muy diferente al de Kojirou en Stay Night bajo las Clases Saber y Caster. Tendría uno que otro truco curioso, pero no destacaria precisamente por fuerza o habilidad marcial.
Sin embargo, si alguien intenta invocar normalmente a Muramasa, obtiene...
Eh, lo veremos más pronto de lo que te imaginas.
- khronus8091:
1) El plan siempre fue ese, por eso sería el libro que más tomaría de los tres primeros. Aun así, no fue una solución completa... ¿Y sobre los Tohno? Pues, ya veremos que paso ahi.
2) Duró la mitad de todo un libro, pero si. Aquí voy a confesar que originalmente no quería que la IA de Paracelsus tuviera "consciencia". Fueran solamente mensajes medio grabados con las instrucciones... Pero quería darle a Shirou una influencia positiva excepcional antes de que fuera a la Torre del Reloj o yendo más lejos, conociera a Touko.
Sobre la Piedra Filosofal... Heh
3) Shirou desciende por su línea materna de Senji Muramasa. Pero esa historia es bastante larga y complicada... Y no precisamente de manera agradable.
4) En un futuro, no lo descarto. Aunque por el momento, la única arma forjada por Muramasa que tiene tanto de manera física como registrada, es Amaya Muramasa.
5) Técnicamente, no lo hizo.
- NERO1002:
1) Esa frase la dijo alguien más, de hecho.
Aunque, Kairi anda por ahí y lo veremos pronto jsjsjs.
2) Las ironías crueles son las mejores. Diste justamente en el blanco ahí. Si este Shirou se dedicara exclusivamente a ser un magus... No pasaría por ningún inconveniente.
Y si. Incluso con sus límites, este Shirou ha invertido bastante en su educación taumatúrgica, y eso le ha conferido ciertas ventajas en el ámbito intelectual, especialmente comparado a otras versiones.
El de From Fake Dreams es uno de mis favoritos, justamente. Pero el desarrollo que le estoy dando al mío en ese campo va para otra ruta.
3) Oh, si. Ahí todo medio "normal". Hasta hizo más contactos, de hecho. Más arriba respondí lo de Ayaka. Tomoe está vivo, pero no precisamente en un estado normal... ¿Kohaku?
Jaja. Ella está mejor, por ahora.
4) No fue poseído. Ibuki-Douji tiene que ver, eso si.
Y es parte de la trama general de todo Konton no Tatakai el que los Espíritus Divinos si que terminan por ser atraídos de una forma u otra a Shirou. Esos dos no fueron los primeros, ni los últimos.
Also. No xD
Shirou no tiene ni tendrá ningún enlace con Aleister Crowley.
Descontando a Muramasa. Él está solamente emparentado con otras dos figuras históricas del lado paterno... Pero la conexión es extremadamente arcaica e irrelevante con él, de hecho.
5) Ambas instrucciones están permanentemente arraigadas en su Cresta. Aunque dado que es improbable que pueda volver a reunir todo lo que se necesita para crear nuevamente el Elixir, es muy dudoso que Shirou vaya a revisarlas una vez más.
6) El camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones. Y Shirou lo conocerá, por las malas. Si no tiene cuidado, lo terminará por recorrer solo y caerá en cuenta de que hubo quienes quisieron alcanzarlo para evitarle ese destino y se perdieron para siempre en este.
Una vez terminado con esto, podemos pasar al capítulo.
AVISO Obligatorio: La serie de Fate, sus personajes y todo elemento del Nasuverse presente en lo siguiente no me pertenece. Es propiedad de Type-Moon.
Clave:
'Pensamientos.'
"Diálogo."
Especial
"Voz sobrenatural/Resaltado"
"Taumaturgia."
Í͕̟͓̈́͑ǹ͛͒co͎͉̍̐n̨̼͔̤̉ͮ͊c҉̘̪̟͉e̖͐b̬̝̪͢í̡ͣ̏̄̚bͤl̗͙͕̘͠ͅͅe̟̝͓̘̘͍̮ͤ̿͒ͯ̽̒̀ ̺͕̇ͪ
Konton no Tatakai - Libro II
Capítulo V.
"Lastre."
Depfort - Londres.
15 de Octube de 1996, 18: 35 PM...
Ashibumi.
Básicamente, los pasos de la postura iniciar. Colocarse justo detrás de la raya que había marcado para poder disparar hacia la diana que estaba colgada no muy lejos desde donde estaba, y entonces voltearse hacia el lado izquierdo para prepararse, teniendo especial cuidado durante el proceso de que sus estuvieran colocados en un ángulo de alrededor de sesenta grados con tal de garantizar un buen equilibrio. Esa era la clave de toda arte marcial, y la seguía de manera casi religiosa.
Douzukuri.
Acomodando el cuerpo. Una vez asegurado el balance, uno debía de asegurarse de que la espalda estuviera lo suficientemente recta con el fin de prevenir que la cuerda del arco terminará por golpearle a uno en la cara tras tirar de ella. No le había ocurrido nunca, y no deseaba pasar por la experiencia.
Yugamae.
Una vez más especial, que estaba dividida en tres pasos distintos a su vez. Para preparar el arco, primero uno se aseguraba de colocar cuidadosamente la cola de la flecha sobre la cuerda con la mano derecha, mientras que la izquierda se encargaba de sostener el cuerpo de este en una semblanza coordinada. La cabeza de uno por otro lado, debía de dirigirse hacia su objetivo.
Uchiokoshi.
Levantar el arco, a veces hasta por encima de la cabeza de uno en un ejercicio que servía para pulir aún más la concentración antes del disparo. Manteniendo los brazos y el pecho relajados, uno debía de mantener esa posición hasta el siguiente paso.
Hikiwake.
Solo tirar de la cuerda del arco con la flecha insertada ya era un error fatal. Uno debía de resistir la tentación de realizar simplemente aquello mientras que el brazo izquierdo permanecía inmóvil, meramente sosteniendo el arco. El estiramiento debía de ser equivalente en ambos lados, sin que la armonía se perdiera.
Kai.
El último movimiento. Habiendo hecho descender el arco hasta que quedara alineado con el rostro de uno mientras que el brazo izquierdo permanecía perfectamente extendido y la mano del derecho estaba colocada en la posición correcta. Pero iba más allá de solo eso. El libro no era realmente claro al respecto. Lo llamaba la expansión física de de uno que mantiene el arco tensado a la longitud óptima, mientras que su contraparte actuaba como una expansión mental o espiritual para evitar que el cuerpo ceda ante la tensión del arco.
Hanare.
Soltar finalmente la cuerda y dejar que la saeta vuele. Simple en esencia, siendo el resultado de los seis pasos anteriores. Luego de un par de segundos del predecesor, lo mejor era llevarlo a cabo y entonces observar el resultado. Pero aún quedaba una cosa más.
Zanshin.
Aún no lo tenía claro aún. El libro decía que se trataba de la continuación del disparo; el remanente del espíritu de uno guiando la flecha en pleno vuelo. Aun así, permaneció en aquella posición hasta después de observar como la saeta terminaba por clavarse firmemente en el centro de la diana, tal y como lo había deseado.
Shirou sonrió, antes de extraer otra flecha del estuche colocado en el taburete a un costado suyo. El ejercicio si que le servía para relajarse cuando no estaba haciendo otras cosas, y así había sido durante las semanas anteriores.
Llevaba ya alrededor de unos dos meses en Londres, y había establecido una rutina bastante centrada a la que se había acostumbrado sin problemas. Todas las mañanas de los días entre semana, pasaba al Palacio de Westminster ya fuera para tomar su clase en Fundamentos Generales o usar el transporte directo hacia las demás facultades. Intentar moverse por otro otro medio sería algo impráctico, dado que la distancia entre las que mas tenia cerca desde donde vivía no era muy diferente. La cosa cambiaría si tomará alguna clase en la de Astronomía, que estaba en el Observatorio Real de Greenwich, pero la más cercana de las que solía visitar era la Torre de Londres e ignoraba exactamente en cuales edificios estaba la facultad de Maldiciones, así como el donde encontrar la entrada.
En las tardes por otro lado, pasaba al menos un par de horas en la biblioteca para poder realizar sus tareas ahí mismo. Sin embargo, había algunas ocasiones donde optaba por dar un paseo por las demás facultades donde tomaba clases, teniendo especial cuidado de nunca meterse donde no debería de hacerlo.
Los fines de semana, por otro lado...
BLAM! BLAM!
Fueron solamente dos disparos, y ambos habían sido más que suficientes para derribar a dos de las aves de la parvada que había alzado el vuelo luego de que Kiritsugu hiciera sonar un silbato que las había incitado a echarse a volar despavoridas. Los cuerpos terminaron por caer afortunadamente sobre una cama de musgo y no en uno de los muchos charcos de agua fangosa que componía la marisma que habían ido a visitar este sábado.
Muy lejos de Londres, se trataba de una zona pantanosa en Suffolk con la costa seguramente a un par de kilómetros. Un territorio plagado de humedales, con muchísimos gansos salvajes nadando o volando por ahí. Y también aparentemente el mismo lugar donde Natalia le había enseñado a disparar por primera vez luego de arrastrarlo hasta ahí, años atrás.
"Me sorprende tu puntería a veces." Comentó su padre desde donde estaba en el bote de remos que habían alquilado a una familia que vivía por la zona, una que al parecer había tenido trato ya con Kiritsugu, puesto que Shirou estaba seguro que el hombre lo había reconocido discretamente. "¿Pero estás seguro que quieres comerte eso? Jamás te he visto desplumar un pájaro."
"¿Hay algún otro lugar dónde comer cerca?" Pregunto Shirou, alzando una ceja luego de colocarle el seguro al rifle tras no ver la necesidad de volver a usarlo por el dia. "Además, ya fueron como cuatro. Si los matamos, mínimo deberíamos aprovechar, ¿no?"
Bueno, no era una lógica contra la cual Kiritsugu podría discutir, y se encogió de hombros. Quizás lo más cercano a un paseo de padre e hijo, y justamente tenía que ver con armas de fuego. "Muy bien. A ver que sale de ahí."
Shirou resopló, antes de tomar su propio remo y entonces comenzar a pedalear en el agua para impulsar la embarcación hacia donde habían ido a parar las aves. Realmente no encontraba ningún desafío en usar un rifle para algo así.
'¿Y cómo sería con un arco?' Se preguntó en sus pensamientos.
xXx
Facultad de Fundamentos Generales - Palacio de Westminster.
18 de Octubre de 1999, 9: 27 AM...
Shirou estaba seguro de que más uno de sus compañeros de clase se había sentido de lo más aliviado cuando Waver había anunciado que finalmente terminarían con los contenedores y canales de energía mágica. Lo que significaba, que el martirio que suponía para muchos el trazar los dichosos círculos mágicos y dibujar atentamente los símbolos correspondientes en cada uno. Pero poco les había durado ese sentimiento, cuando cayeron en cuenta de lo que vendría después. No podía decir que habían salido de la cazuela para ir a parar al fuego, pero dada la reacción de varios, pues...
"El Quinto Factor Imaginario." En algún momento, Waver había obtenido una especie de fusta con la cual tocaba ligeramente aquel término escrito sobre la pizarra mientras los miraba fijamente. "Perdonen por el juego de palabras de antemano. Se le considera como la Quintaesencia de la Taumaturgia al ser la 'base' de esta que permite enlazar el resultado y proceso de los distintos fenómenos que encontramos en la naturaleza con la 'lógica' creada a partir de las reglas que componen los sistemas mágicos. ¿Alguien puede entender a qué me refiero?"
Alguna mano debió de haberse alzado hasta el fondo, porque Waver miró hacia aquella dirección antes de asentir. "¿Señorita Norwich?"
"Es imitacion. Solo los seres de naturaleza divina tenían el derecho, la autoridad de alterar la naturaleza como quisieran. El Quinto Factor Imaginario es un intento de recrear ese poder." Respondió Wisteria con calma.
"Autoridad, ese es un excelente término. Asegúrese de anotarlo para después." Fue algo que Waver pareció tomar en cuenta, antes de felicitarla. "Muy bien. Es justamente eso. Más adelante hablaremos un poco del llamado Quinto Factor Imaginario Verdadero que es el Éter Verdadero."
Un par de risas casi silenciosas pudieron escucharse en el fondo por toda la aliteración, algo que no pareció darle nada de gracia a Waver. "De Gomarra, quédate después de clases."
Y con ello, fue suficiente para que nadie se atreviera a volver a intentarlo. Satisfecho con ello, Waver continuó con lo que decía. "El Elemento Éter goza de cierto prestigio con ello al estar conectado directamente al Factor Imaginario. Es la puerta directa al concepto, y es por eso que es especialmente apreciado por aquellos que se especializan en Interferencia Mística. ¿Si, señor Pegg?"
"Eh, profesor. ¿Eso quiere decir que el Éter es el más importante de los cinco?" Preguntó uno de los niños que estaba en la hilera de pupitres enfrente de la suya.
"No sería una afirmación tan inverosímil." Lo concedió Waver, asintiendo. "Pero por sí solo, es incapaz de hacer mucho. De igual manera, se requiere uso de uno más elementos para poder tener un manejo óptimo en la taumaturgia, no lo olviden."
Shirou reprimió las ganas de resoplar en aquel entonces, contentandose solamente con tomar algunas notas mientras que veía de reojo como varios de sus compañeros estaban más preocupados en luchar contra el aburrimiento.
Por su parte, él había consultado su grimorio directamente esa tarde al llegar a su casa. Luego de varios minutos de buscar la página correcta (Jamas se había dedicado a crear un índice), finalmente encontró un par donde había anotado con tinta roja el nombre del concepto que Caster le había mostrado tiempo atrás.
El Espiral de Alaral. La convergencia de los llamados tres Factores Imaginarios. Una rueda triple que giraba sobre sí misma aun cuando el peso de las secciones superiores terminaba por imponerse sobre la anterior y al quebrarse, terminaba por crear nuevas cosas en sus remanentes.
"Son como los tres colores primarios. Al combinarse, terminan por crear tonos nuevos que en estos casos pueden ser Taumaturgia o directamente Magia. El Quinto lo has usado inconscientemente cada vez que has hecho uso de lo primero. ¿De otro modo? Me parece que lo más cercano es cuando tientas a ciegas con tus hechizos originales, Shirou." Caster le había explicado. "Es la caja, el molde y el material también. Si lo logras entender, tendrías un pie adentro de manera permanente en este umbral."
Y estaban también los otros dos. Del Sexto, realmente tampoco no conocía tanto como debería. Y no era algo que el animará mucho investigar. ¿El Séptimo? Fuera del hecho de tener los recuerdos de tres ejemplos perfectos de su poder en su interior, podría atreverse a decir que había sido expuesto a demasiado conocimiento al respecto desde temprano.
"Al final del día. Los elementos de la Espiral de Alaral pueden llegar a ser manipulados todos con cierto grado de dificultad y bajo algunas condiciones especiales. Pero solamente con el Quinto se tiene el privilegio de hacerlo con más libertad... Hasta que apareciste tu, Shirou. Tienes tres pasos adelante en ese campo, cuando se trata del Séptimo."
Era difícil no experimentar un escalofrío con ello. De ahí a que no le dedicara muchos pensamientos al respecto, y casi agradeció a la siguiente clase para ayudarle a distraerse.
"Llamarlo dimension esta bien. Aunque la definición lo llama más un plano. El Aether se encuentra sobrepuesto sobre nosotros como un espacio metafísico. No existe, prácticamente no existe como tal fuera del misterio." Esta vez, Waver había dibujado una especie de gelatina rodeando un rectángulo en el pizarrón. "Como todos saben ya. Es aquí donde se encuentran almacenadas las grandes fórmulas que componen nuestros sistemas taumatúrgicos. Es verdad que se dice que están grabados en la tierra... Pero no es realmente cierto. Se utilizan las Líneas de Ley para llevar a cabo dicha manipulación, pero el resultado está prácticamente a mundos de distancia."
Honestamente, a Shirou bien que había llegado a dolerle la cabeza más de una vez al intentar entender el tema. Y eso tomando en cuenta que ya estaba algo enterado de este desde hace tiempo. Lo había visto un par de veces y no estaba seguro si podría llegar a describirlo con justicia alguna vez, porque nunca era igual.
"Ahora. Hemos visto ya en otros ejemplos como es posible que el Aether interfiera en el uso de la Taumaturgia Activa. ¿Pero qué me dicen de la Pasiva?"
Al ver que nadie más había levantado una mano, Shirou se animó a hacerlo.
"¿Señor Emiya?"
"La idea detrás de los símbolos o el ritual usados necesita simpatizar lo suficiente con una imagen idéntica dentro del Aether para que puedan conectarse y entonces se manifieste el misterio." Respondió con confianza. Lo había anotado unos días antes, justamente. Pero también añadió. "Aunque no tengo muy claro a que se refieren con una imagen idéntica ahí."
"Es correcto." Le comento Waver. "Con una imagen, sucede que..."
Pudo notar más de una mirada caer por unos momentos sobre él y una de ellas no precisamente tan lejos. Si bien no podía decir que participaba siempre en clases, su carrera dentro de esta por los casi dos meses anteriores sí que había servido para dejar en claro que estaba bastante aplicado en teoría. No había sido muy diferente en la práctica, siendo uno de los pocos cuyos círculos no habían sido víctimas de las observaciones de Waver, las cuales no eran precisamente las más amables siempre.
A esas alturas, y aun con el profesor no demostrando una preferencia marcada, tal parecía que estaba en el tope de la clase.
xXx
Facultad de Fundamentos Individuales - Biblioteca Britanica.
18 de Agosto de 1999, 12: 18 PM...
En Teoría Estructural de los Hechizos por otro lado, seguían siendo los rehenes del Teorema de Solonea. Y esa vez, Shirou compartía tanto la frustración como el aburrimiento de sus compañeros. Fuera de las largas y tediosas lecturas de los primeros capítulos del mismo libro, el profesor Shardan todavia insistia en martillear de manera casi religiosa los llamados factores exteriores en la Pirámide de Geller de tal forma, que tan solo la mención de Disciplina, Sistema o hasta Escuela era suficiente como para producir un gruñido de fastidio entre los alumnos que tomaban esa clase. Que el profesor todavía pidiera ENSAYOS completos de esos temas no había mejorado el estado de humor de la clase.
Pero justamente en la de ese día, las cosas cambiarían un poco.
"Fundación. Elemento. Atributo. Los tres factores que conforman el segundo nivel de la Pirámide de Geller." Anotó casi furiosamente Shardan antes de tocar ligeramente con la punta del gis cada una de las palabras. "No estoy ciego, es evidente que no ha sido del gusto de nadie cómo hemos pasado las semanas anteriores con los del primer nivel hasta el cuello. ¿Eh?"
Nadie se atrevió a decir lo contrario. Muchos menos Shirou, quien tenía uno de sus cuadernos abiertos desde la mesa que compartía con Julian y Faldeus. Los tres habían estado hablando un rato antes del comienzo de la clase, pero habían entendido desde que escucharon el nuevo tono en la voz del profesor que no podían darse el lujo de no poner atención aquella vez.
"Vamos a cambiar un poco las cosas hoy. Antes de meternos en explorar cada uno de esos tres, voy a demostrar a qué me refiero con su importancia. ¿De acuerdo?" Varios asintieron, con un interés algo más creciente. "Muy bien. Primero que nada, daré un paso atrás. La verdad es que TODO lo que necesita un hechizo al final del día para existir, son estas tres cosas. No importa como sean acomodadas o quien las manipula. Si llegan a ser combinadas de acuerdo a su idea, forman un hechizo. Observen."
Y entonces para sorpresa de varios, el profesor activo sus circuitos antes de que una vorágine de particulas de energia magica ardiente se manifestara en su mano derecha, terminando en una especie de esfera pedregosa y fundida que fue a parar sobre la superficie de su escritorio, desprendiendo un fuerte hedor a quemado.
"¿Lo ven? Este hechizo es algo que acabo de crear de la nada. Su fundación no fue otra cosa que la imagen de un aerolito en picada, alimentada por mis dos elementos como son Tierra y Fuego, y guiado también por un simple Atributo de 'Caida.'" Explicó, cruzándose de brazos mientras que el bólido entonces comenzaba a disiparse, dejando un pequeño cráter sobre la madera carbonizada. "Pero solo fue un éxito debido a mi excelente control sobre mi Od y manejo de atributos. Y aun así, jamás podrá llegar a ser algo impresionante en ausencia de todos los demás componentes de la Pirámide de acuerdo al Teorema. Pero eso será algo que veremos mejor cuando estudiemos la Teoría de Convergencia, más adelante."
'Interesante.' Pensó Shirou, mientras tomaba nota. Ahora que lo pensaba bien. ¿Cómo serían sus propios experimentos con lo suyo teniendo esa pieza de información en sus manos?
xXx
Facultad de Mineraologia - Museo Britanico de Historia Natural.
18 de Octubre de 1999, 15: 11 PM...
Por otro lado, Propiedades Esotéricas de los Metales era una clase que avanzaba a un ritmo que no se sentía tedioso, lo cual le parecía agradable a Shirou. Incluso si el paso era de tortuga, de igual forma hubiera puesto atención tomando en cuenta lo importante que era la materia para su campo de estudio elegido.
Habían dejado el Cobre atrás hace tiempo, y para ser el primer ejemplo a observar, si que le había conseguido encontrar utilidad y algunos datos importantes. Incluso se quedó con el ejemplo de otro Constructo Divino aparentemente elaborado con este de las manos de una deidad.
"Hadur o Hodur fue traído por los magiares, y era el quinto dios más importante de su panteón. Hadak Ura le llamaba, el Señor de los Ejércitos. Residía en el precioso Bosque de Cobre del Axis Mundi, y a él se le encomendaban siempre armas de ese metal. Las más viejas leyendas afirman que no fue la espada del Marte romano lo que se le entregó al salvaje conquistador Atila, el Rey del Combate como símbolo de su supremacía sobre la tierra, sino que en realidad no era otra cosa que la Izten Kardja de Hadur." Entre las últimas lecturas que había dado el profesor Zuñiga sobre el Cobre, esa pieza había sido lo que más le había llamado la atención. Especialmente tomando en cuenta que de acuerdo a Kiritsugu, ese Espíritu Heroico bien podría haber sido el que él podría haber invocado en la Cuarta Guerra del Grial si los Einzbern no hubieran logrado conseguir la vaina de Avalon.
'Salvo que no creo que otra cosa que no fuera esta podría haberme salvado.' Mucho menos terminar dentro de él de la misma forma que el mayor tesoro del Rey Arturo.
Para dejar de lado esa línea de pensamiento, había comenzado a considerar seriamente experimentar un poco con el metal, viendo que fabricar herramientas sencillas de ese tipo realmente no era tan difícil. Eso y que había un mejor lugar disponible para hacerlo que no fuera en su casa.
Había algunas forjas entre los talleres de Creación y Mineralogía, con los primeros estando fuera del alcance de aquellos que no estuvieran en algún grupo selecto, mientras que algunas cámaras directas del segundo espacio permitían la entrada a cualquiera que pagara una cuota de unas horas. Hasta ahora no había encontrado tiempo para usar una, pero viendo lo que estaba pensando, aquello bien que podría cambiar pronto. Aun así, lo considero mejor para otra ocasión.
'De todas formas. ¿Qué podría crear? ¿Otra cuchilla eléctrica o flameante que sea más durable?' Viendo las demas propiedades del cobre, lo mas viable seria algo curativo. ¿Pero quién había hablado alguna vez de una daga que pudiera curar? ¿Qué clase de paradoja sería aquella?.
'Encima, lo máximo que podría hacer es traspasar la fórmula de las Escamas de la Providencia hasta ese código místico, y no estoy seguro si funcionaria, siquiera.'
Con el capítulo del Cobre cerrado, le tocaba el turno al siguiente.
"Vimos la clase anterior el Hierro bajo los Sumerios, si. An Bar, el llamado "Fuego del Cielo" que consideraban un símbolo de fuerza e invulnerabilidad. Vimos como sus propiedades apotropaicas no son segundas al uso bélico que le dieron con misterio. Pero en esta clase, hablaremos de uno más importante." Dos objetos se encontraban en el escritorio del profesor Zúñiga, y ambos terminaron por ser tomados por él antes de comenzar a caminar por las mesas del aula con tal de extraer algo de ambos contenedores y colocarlo en estas, para que pudieran apreciarlos mejor. "Reconoceran ya el Hierro Meteórico de la vez pasada. Salvo que estas muestras son directamente de Gerza, en Egipto. Aprecien bien que quedó de la estrella caída, sientan su esencia."
Roca y metal fragmentados en puntas ariscas que desprendían un ligero olor a algo más. Así le había parecido a Shirou mientras le tocaba sostener el trozo que le había tocado a su mesa por algunos minutos, antes de devolverlo al centro de esta para que otros tuvieran oportunidad también. 'Es idéntico al de la clase pasada.'
"Habíamos hablado ya que el hierro en estado casi natural era casi imposible de encontrar. No era de extrañar que en algunos lugares durante la Edad de Bronce se le considerara tan valioso como el oro. A veces hasta mas... Y ese valor aumentaba aun cuando venía del cielo como pueden verlo ahí." Toco el turno entonces de apreciar los nuevos objetos; restos desproporcionados y alargados, algunos con un borde afilado y teñidos de un negro opaco y tierroso.
ᴸᵃ ˢᵉʳᵖᶤᵉᶰᵗᵉ ʳᵒᵈᵉᵃ ˡᵃ ᵉˢᵖᵃᵈᵃˑ
"Trace Fractal."Shirou no había alcanzado a resistir la tentación de emplear Análisis Estructural para intentar darse una idea de que podrían ser, solo para llevarse una sorpresa tremenda al identificar los dos compuestos en uno solo.
"Los antiguos egipcios no fueron la excepción, y encontraron una segunda fuente entre las dunas de sus desiertos del sur. Tibias, colmillos, osamentas, fémures, costillas y muchos otros tipos de huesos de proporciones prodigiosas, todos con una alta cantidad de hierro en sus estructuras que les daban aquel color que pueden ver."
No era como Juunijirou Touzaki. Esta última tenía polvo de huesos triturados y mezclados cuidadosamente en el acero fundido con tal de crear una mejor aleación. Los huesos por sí solos parecían ser un proceso natural, por muy ilógicos que se vieran incluso siendo analizados con Taumaturgia. Lo cual solo explicaba una cosa.
"Los llamaron los Huesos Negros del dios Set.Y si bien eran mas los estos de algunas especies fantasmales y otras bestias mas antiguas, esa creencia termino por dotarles de mas. No fue de extrañar que con una reserva más viable de hierro a su disposición, los egipcios dominaran buena parte del área incluso cuando la Era de los Dioses estaba menguando. Por supuesto que el bronce seguía siendo el material más usado por excelencia, no por nada recibe el nombre... Pero este cargaba con sus propias desventajas al final. Y eso marcó el fin de su uso a larga escala, cuando se descubrió algo más."
El profesor había regresado a su escritorio, en cuya superficie terminó colocando algo que le provocó una mueca a Shirou apenas sus ojos se posaron sobre esta. Reconoció los pomos y parte de las hojas, lo que quedaba de estas. Y alcanzó a contar encima al menos unas cinco atravesadas y fundidas en una pila quebrada de escoria oxidada. Intentar leerla por completo no servía de nada, era como querer adentrarse en cinco túneles distintos al mismo tiempo. De ahí a que se concentrará en la primera y entonces...
Q̴̡̼̣̙̮̹̰̱̠͖̥̩̝̪̘̈̌͋̄̄̌̽̋̍̋̉͐̀̓͊̕͠-̶̢͎̝̩̳̥͉̻͇̪͔̩̯͇̙̹̎̇̋̉̍͝͠ͅḐ̴̝͈̻̤̠͉͕̙͙̮̺̈́̋̈́̏̓ͅ-̶̢̻̫̪̜̲̰̝̱̜̄͋͌͜͠Š̵̛̜̭͓̣̟̜͉͉͎̼͔̳͙̩̫̝́̎̽͗͌͜ ̸̛̣͉̤̗̪̤͓̹͓̥͓̗̟͍̳͑̑̈́̒̓̊̃͑̓͂͑͂̐͘̚͝ ̸̛̗̺̣͚͙̀̔̇̋͐̇̎̄̐͘͝ ̵̨̢͙̗͈̰̯̥̮͍̺͙̼̝͍̋̈́̎̓͂̈̓̽̌̓ ̴̡̼̘͈̯͚͂̒̀̿Q̸̹͇͕̮͇͍̱̤̰̻̰̖̘̬͕͑̀̆̃̌͆̅́̽̈̍̈d̷̨͔͖̜̉̌̈̀̈̀͝͝š̵̡̡̧̢͈̣͍̟̩̘͖̖̯̤͚̖́̐̑̒́̏̐ͅw̸̛͍̫̜͙͐͐̓ ̴̻̃̈̔͂͝Ķ̷̢̟͚̪͎̥͇̇͊̀̓̿̃͌͌̈̋̏̿́̀a̷͎͋͆͋̚͝d̷̡͔̖̲̝̱̭͈̖̃ḛ̶̡̡̣̮̗̤̲̗̮̝̤̒̎͂͌̎̋̽̋š̷̭̮̞̰͛̃͌̎̽̎̉͒͑̃͊̎̓̐̚̚ ̸͙̩̬̦̣͚̳͔̼̺͙̻̭̒̿͆̇̾̀̓̎̄͂̑͋̕͝ ̸̭̪͔͉̹͇̠̫͓̠̬̘̆͑͗͗̓́̚ͅ
Q̴̡̼̣̙̮̹̰̱̠͖̥̩̝̪̘̈̌͋̄̄̌̽̋̍̋̉͐̀̓͊̕͠-̶̢͎̝̩̳̥͉̻͇̪͔̩̯͇̙̹̎̇̋̉̍͝͠ͅḐ̴̝͈̻̤̠͉͕̙͙̮̺̈́̋̈́̏̓ͅ-̶̢̻̫̪̜̲̰̝̱̜̄͋͌͜͠Š̵̛̜̭͓̣̟̜͉͉͎̼͔̳͙̩̫̝́̎̽͗͌͜ ̸̛̣͉̤̗̪̤͓̹͓̥͓̗̟͍̳͑̑̈́̒̓̊̃͑̓͂͑͂̐͘̚͝ ̸̛̗̺̣͚͙̀̔̇̋͐̇̎̄̐͘͝ ̵̨̢͙̗͈̰̯̥̮͍̺͙̼̝͍̋̈́̎̓͂̈̓̽̌̓ ̴̡̼̘͈̯͚͂̒̀̿Q̸̹͇͕̮͇͍̱̤̰̻̰̖̘̬͕͑̀̆̃̌͆̅́̽̈̍̈d̷̨͔͖̜̉̌̈̀̈̀͝͝š̵̡̡̧̢͈̣͍̟̩̘͖̖̯̤͚̖́̐̑̒́̏̐ͅw̸̛͍̫̜͙͐͐̓ ̴̻̃̈̔͂͝Ķ̷̢̟͚̪͎̥͇̇͊̀̓̿̃͌͌̈̋̏̿́̀a̷͎͋͆͋̚͝d̷̡͔̖̲̝̱̭͈̖̃ḛ̶̡̡̣̮̗̤̲̗̮̝̤̒̎͂͌̎̋̽̋š̷̭̮̞̰͛̃͌̎̽̎̉͒͑̃͊̎̓̐̚̚ ̸͙̩̬̦̣͚̳͔̼̺͙̻̭̒̿͆̇̾̀̓̎̄͂̑͋̕͝ ̸̭̪͔͉̹͇̠̫͓̠̬̘̆͑͗͗̓́̚ͅ
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Le costó trabajo desembarazarse de aquellos pensamientos ajenos, mucho más confusos de lo que normalmente solían ser en aquellas experiencias, lo cual era una señal un poco alarmante. Para haber dejado una herida así como registro, la impresión tenía que haber sido demasiado fuerte y con todo lo que había visto no le quedaba la menor duda de que evento se trataba. Cuando el primer y más vívido recuerdo terminó por desplegarse a sus ojos, apenas pudo dar crédito a lo que veía.
Los escenarios que eran los campos de guerra no eran desconocidos para él. Alrededor de dos docenas de espadas que había leído en Japon le habían mostrado desde fugaces recuerdos de escaramuzas violentas en forma de emboscadas y enfrentamientos relámpago hasta batallas campales que habían vertido suficientes ríos de sangre sobre la campiña como para teñir la tierra de un hórrido carmesí. Estaba seguro que había visto la Batalla de Sekigahara desde múltiples puntos de vista, de hecho.
Algunos de los objetos que había leído en Tumularios por otro lado, había arrojado también lo suyo aun estando del otro lado del planeta y alrededor de casi tres mil años atrás en comparación con lo primero. Pero aun así, nada de aquello podía compararse con la escena que se estaba dibujando a partir de los recuerdos de quien había sido el dueño de esa espada.
¡̶͐͆̄I̸̡̱̳̱̺̺̍̍̽̍̑̋̊̑͌̓͝s̷̰̮̲̐͐̅ḩ̷̢̘͕̦̮̦̗̮̞̙̲̭̪͑̂͐͛̈̉̈͌̽̐̈́̃̚͠͝a̴͉̲̞̟̲̗͒̀̎̈͂̈́͛̌͋̒̀̋̋͌͒̉t̷̨̡̹̙͚͉̻̜̖̖̣̼̍̒̂̂̈͌̍̊̾͊̾̚ ̷̡̛̞̦̤̺̹͎̖̊͗͒̆̾͛̌̒̏͌͋͗̒̍̑̕͜e̴̛̤̯̤̾́̏̔͂͂̕s̸̙͔͙͓̿̊̉̏͌̐͋̈́͛̽̒̑̓̇̌̚̚ḩ̸̺̙̝̥̣̺̫̬͙̮̗͈̦͓͚͂͗̍̄̈̿̀͗̎̾̔͘̕ͅä̴̧̡́̓͐̈́̏̉̔͠͝r̷̜̆̋́̂́͛!̶̨͚͇̺̿̍̎̽̎̉͂̃͠ ̶̣̑̒̋Ḁ̵̢̖̲̗̜͔̱͚͇͚̋́̂̅̀͒̆̚͠ŗ̸̩̺̭̰͚͖̦͔͕̥͇̝̽̉̈́͊̎̓́̈́͝ͅ ̸̡̧̡̗̞̪̼̯̣̙̟̳̭͂͒e̵̢̞̯̥̻̩̹̟͓̙̲̙͊͜n̴͉͚̜̘̄̆̇̓͋i̵̧̧̨̗̫̗̖͕̘͇̤̲̣͚̭̩̱͌͂̏͗̓͊̽̔̕̚.̷̼̗̘̣̮̻̩̯͈͓̦̯̑̃͗̍̒̀̊͛̃̈́͌̂̑̍͠
El grito no había venido de este, sino que de alguno de sus compañeros. Y no era el único; un coro bestial de alaridos en la misma lengua nasal que taladraba sus oídos de solo escucharla se repetía no a mucha distancia.
Aún en movimiento, pudo distinguir perfectamente como aquel paraje agrietado y carente de vida se extendía hasta el horizonte a la par que un viento abrasador levantaba ocasionalmente densas columnas de arena y polvo. No podía ser otra cosa que un desierto, con el sol ardiendo lo suficiente en las alturas para hacer vibrar el aire con un calor insoportable
Aun con su limitada movilidad, alcanzó a distinguir a sus costados que era lo que se estaba moviendo sobre aquel terreno tan inhóspito. Luego de ver los restos de tantos artefactos así en Tumularios, pudo identificarlos.
¡̴̼͈͎̺͖̘̞̗̞̺̩͖͎̺̭͂͂̾͌̓̕̕͘͝ͅH̷̝͓͖̘͈̎͂̓̓͂̉̈́͋̐͆̓͌̽͝Ȃ̶̛͇̭̲̠͇͉̮̖̮͕̥͂̊͗̊̊́̽̐̌͒̃̈́͘͠͝R̶̼͚͕͔̤̥̋N̶̡̮͉̞̳͕̮̣̼̣̻͎͋͆̔͛͋͗̓̎̒̽̎͒̐̎̈́̀͑Į̵̫̥͍̺̲̟͉͎̫̹̭̱͇̝̓̂̔̎̊͂̎͋͂̚͜K̸̡̺̪̮̠͎̹̠̔͂̂̾́̿̂̎̾̄̚͝ ̵͇͉͐̋̃͒̌͆̏̂͆͊͘̚͠H̴̢̛̳͎́̀̎̒̈́͒̈̔͆̂̓̚͜ͅA̷̢̡̙̳̝͈͋̆̒̓̑̾͝R̴̨̜͈̜̺̖̼̰̪͗́͂̐̃͌̉̃̎͘͠͝Ŗ̶̧̟͇̦͚̣̙̟̭̖̝̗̳̣͆̐̌̑͘A̶̡̝͚͉͎͈̯̜̫͔͖̭̪̘̭̹͆̄̈́̋̐͠͠!̸̲̮̙̎̔͝
Pero donde los que había visto en las fotografías y muestras de tumbas ofrecidas por el profesor Gravehill habían sido plataformas reservadas y adornadas cuidadosamente para definir bien la reputación de sus jinetes incluso tras morir, no había ni el menor rastro de elegancia en los mastodontes de batalla que estaba viendo.
Cada uno era fácilmente tan grande como un auto, teniendo bordes acorazados con varias placas de metal que encima contaban con escudos forjados en un estilo escotado cuya pulida superficie les daba un aspecto imponente. Con ruedas de madera reforzadas con metal que crujían un ruido ensordecedor, dejando surcos profundos en el árido suelo y siendo tirados por caballos musculosos y de ojos desorbitados, que resoplaban con esfuerzo mientras que eran obligados a avanzar a punta de latigazos.
Carros de combate que atravesaban la planicie arenosa
El se encontraba en el costado derecho de una, sosteniendo una barra sobre el borde con una mano mientras que con la libre blandia la espada en lo alto como queriendo animar al auriga que sostenía las riendas del carro mientras que el tercer hombre repetía sus mismas acciones con un arco. Ambos tenían rostros plasmados en una expresión feroz resaltada por sus pieles bronceadas y curtidas por el sol. Con petos desgastados cuyo diseño recordaba a una cortina de pliegues de escamas doradas así como cascos cónicos asegurados por una correa de cuero debajo de sus mandíbulas.
¡̶̨̨̩̦͚͈͇̙͙͕̺̼͖͑͂̕ͅI̵̧̡̗͉̟̼̝̦̥̤̭͚͓̤̬̓̋́͛̽̔̑͊̈̃̄̄̅͝ͅn̷͓̦̮̯̣̰̲̈́̓̂͊̐͒͗͗̕͘n̸̡̡̪͖̲͚̞͑̿̂̈̀͗̍̋͂̋̚ą̶̲̺̹͇̞̥̯̯̠̮̞̝̝̦͛̀͂̄̓̋̾͊̕̚͝r̴͇̝̆͆͊͑͋̅̉̍̈́̂̚͠͝͠a̶̮̹̫͓̜͔͉͛w̶̱̣͙̱̯̑͊̄͌̔̊͒̆̍͌͑͝ą̶̞̪͚̲̩͕̠̣̩͔͍̖̍̀̅̅͝n̷̤̜̩͉̯̽̐͂́͋͆̄̀̌̓͛͐̈́̉̈͠ͅt̷̋̌̿͜ͅ ̴̯̣̭̣̫͙̟̗̘̣̭̱̭͍̖̿̏̄͒̇͐͆́͊͊́̃̕͘͝ͅk̵̢̰͈͍͕͓̯̔͌͌̿́͆̃͆̓̿͜͝ḁ̷̛͍̙́̌̔̂̈́p̷̢̮̮̬̪͍̺̜̝̭̜͈̍͂̔̅̒̐͌̍̐̾͝p̸̡̢̧̳̪̱͍͕͎̰͕̮͓͎̊̔͝ͅi̷̛̲̺̖̙̦̎̔̈́̊̐͘ĺ̸̪̪͚͓̪̭̪̺̐̋͊̿͝a̷̤̦̾̈́̎̓͋͆̅̊͆̓̚l̷̡̧͗͛͝l̸̨͚̜͎̈̃̀į̴̛͎̟͙̹̪̲̻͔̞ͅ!̴̳̜̲͚̻̫͙̖͍̦͖̗͔̥̆̂̾̉͐͑͗̈̃̋͝
Fue ahí cuando vio al enemigo.
Cientos y cientos de carros de guerra surgiendo como pesadillas en medio del día. El tamaño lo compensaban con números crecientes, volviéndose semejantes a un enjambre monstruoso que zumbaba al encuentro de sus adversarios. Nuevos gritos en otro idioma igual de incomprensible dieron cuenta del fiero ímpetu que se había apoderado también de sus rivales y aceleraron aún más su velocidad al tener como propósito embestir la primera oleada.
Por el rabillo del ojo como otro de los jinetes preparaba una saeta en su arco, dispuesto a alcanzar a uno de los enemigos que se acercaba ya desde el suyo. Sus jinetes, dos hombres endurecidos y deprovistos de coraza alguna propinaban latigazo tras latigazo a los caballos a la par que gritaban en su lengua maldiciones inmundas mientras que uno de ellos alzaba una espada de hoja curva que le recordaba más a una hoz.
"̷̨̡̼̫͔̤̖̱̺̪̥͉̙̤̞́¡̴̨̡̥͈͓̲̗̱̪͙͇̪̦̺͇̠̄͗̏͑M̷̢̧̛̼̰̈́̿̽̍̆̈̋̒͆͂̔̽͝n̶̛̛̙̠̹̝̹̤̪͙̟̅̏̀͒̈́̊͘͜ẗ̸̛̬̺͉̻̯͓͙̗̬͚̣͍͙̬͖̻́̓̀̊̌͑̊̃w̵̛͕͉͕̝̪̙̖̳͆̈́̏̐̋͋́͆̌̚͝!̴̠͖̮͍̣̜͒ͅ¡̷̡͍̺̮̣̟͇̣͎̮̭̟̟̈́̑̑̊̌̆́́̽́M̵̧̢͚̝͈̖̠̭̤̮͙̻̯̫̮̞̏̇̋̒̽͛̆̇̽͑̂͠ͅǹ̴̰͖͖̺͙̉̋̌̐͗̒͌̑͑͑̎̽͘͝͝͠t̶͙̭̘̘̦͍̼̟̗̪̮̟̗̰̱͋́̏͆̋͋̾̀͒̂̀̈́͒͒͝ͅw̷͙̦̐̀̚͠!̸̗͉̺̦̘̞͇̈́̀͝¡̵̥̺̳͔̦̳͇͔͓̼̼̥̺̏̇̓̓̈́̌̊͘͝M̵̦͐͐̀͋͑n̷̨̡̧̡̝̤̼̜̪͉̟̻̜̠̝̳̠̐̓́̌͌̍̆̇̅͋̐̆̓̒͠ţ̵̭̞͕̫̭̼̦͈̪͖͎̖̔̑̈́͌̒̎͊͆̚͘w̴̘̓̐̑̈́͛̓̅̂͗̐͗!̴̨̜̤̝̬͚͔͈͎̺̘͈̥̗̬̬̻̅̅̌͗̿̎̾̈̌̚"̶̢̢̭̭͚̊̿̇̒͘͝
Entonces los carros chocaron unos contra otros, lanzando astillas de madera y gritos de guerra que se perdían en el viento ardiente. El golpe fue suficiente para hacerle caer desde la plataforma, esquivando de milagro lanzas y dardos por igual que habían encontrado presa fácil entre los caídos a juzgar por los alaridos agonizantes que perforaron el aire.
La macabra melodía de las espadas chocando invadió entonces el ambiente mientras los hombres se esforzaban en cortarse entre ellos como pudieran, sus rostros cubiertos de sudor y sangre, con el fulgor de la batalla reflejado en sus ojos. El dueño de la espada y cuyo recuerdo habitaba estaba entre ellos, enfrentándose contra cualquiera que se le pusiera enfrente tajo tras tajo luego de apoderarse de un escudo abandonado con el cual golpeó salvajemente a un auriga enemigo que había intentado propinarle una acometida con un hacha retorcida.
Aquella parte del desierto se torno en una fiel imitación del infierno mismo. El horizonte se difuminaba en un ardor vibrante, mientras las sombras de los combatientes se alargaban bajo el cielo abrasador. Los caballos jadeaban, sus cascos golpeando con furia la tierra, mientras el polvo lo cubría todo, creando una neblina densa de caos y destrucción.
La batalla continuaba, como una danza frenética de fuerza y resistencia, donde el pasado se enfrentaba en un duelo de hierro y bronce que parecía afanarse de la desesperación de los combatientes. Fue claro tras un tiempo, que estaba perdida para el reino al que pertenecía el dueño de la espada. Cada vez menos de las huestes que le habían acompañado seguían montados en sus orgullosas máquinas de guerra, las cuales ahora yacían desperdigadas e inútiles a través de las arenas sangrientas, para nunca volver a ser conducidas. Y cada vez más de las de los enemigos pululaban en el campo de batalla, trayendo refuerzos que aplastaban sin misericordia a los inermes soldados que se defendían como podían en el suelo a punta de lanza y espada.
"¡FUHAHAHAHAHAHA!"
Fue como si el mismo sol hubiera descendido desde las alturas a brindar su propio juicio. La orgullosa carcajada que resonaba hasta el horizonte solamente había sido un preludio a su presencia y no había decepcionado.
Un carro de guerra, el único entre los de los enemigos que bien podría competir en tamaño con los del reino del dueño de la espada alcanzó a distinguirse por encima de una duna. Una pieza fabulosamente ornamentada en oro, bronce y hierro por igual que era tirado por dos robustos sementales con armaduras aguildadas que no eran menos preciosas que la plataforma. Quien estaba parado detrás del borde de este por otro lado...
No podía verlo bien aun si lo quisiera. El aura luminosa que desprendía así como la sangre que le nublaba ya la vista al hombre a consecuencia de todas las heridas que había recibido volvían aquella empresa algo imposible, así como la supervivencia de este cuando los brazos de quien debía de ser el poderoso rey triunfador se extendieron muy para la excitación de sus propios guerreros que no paraban de gritar a la par que golpeaban sus escudos con sus armas.
"̷̨̡̼̫͔̤̖̱̺̪̥͉̙̤̞́¡̴̨̡̥͈͓̲̗̱̪͙͇̪̦̺͇̠̄͗̏͑M̷̢̧̛̼̰̈́̿̽̍̆̈̋̒͆͂̔̽͝n̶̛̛̙̠̹̝̹̤̪͙̟̅̏̀͒̈́̊͘͜ẗ̸̛̬̺͉̻̯͓͙̗̬͚̣͍͙̬͖̻́̓̀̊̌͑̊̃w̵̛͕͉͕̝̪̙̖̳͆̈́̏̐̋͋́͆̌̚͝!̴̠͖̮͍̣̜͒ͅ¡̷̡͍̺̮̣̟͇̣͎̮̭̟̟̈́̑̑̊̌̆́́̽́M̵̧̢͚̝͈̖̠̭̤̮͙̻̯̫̮̞̏̇̋̒̽͛̆̇̽͑̂͠ͅǹ̴̰͖͖̺͙̉̋̌̐͗̒͌̑͑͑̎̽͘͝͝͠t̶͙̭̘̘̦͍̼̟̗̪̮̟̗̰̱͋́̏͆̋͋̾̀͒̂̀̈́͒͒͝ͅw̷͙̦̐̀̚͠!̸̗͉̺̦̘̞͇̈́̀͝¡̵̥̺̳͔̦̳͇͔͓̼̼̥̺̏̇̓̓̈́̌̊͘͝M̵̦͐͐̀͋͑n̷̨̡̧̡̝̤̼̜̪͉̟̻̜̠̝̳̠̐̓́̌͌̍̆̇̅͋̐̆̓̒͠ţ̵̭̞͕̫̭̼̦͈̪͖͎̖̔̑̈́͌̒̎͊͆̚͘w̴̘̓̐̑̈́͛̓̅̂͗̐͗!̴̨̜̤̝̬͚͔͈͎̺̘͈̥̗̬̬̻̅̅̌͗̿̎̾̈̌̚"̶̢̢̭̭͚̊̿̇̒͘͝
Si el gran rey estaba complacido o no, jamás lo sabría. Solo alcanzó a dar cuenta de unos ojos dorados que examinaban el campo de batalla así como a sus enemigos en este y los declaraba indignos de vivir. De ahí a que hiciera descender sus brazos para dejar caer cientos y cientos de flechas, dardos y piedras disparadas desde sus huestes. Una auténtica lluvia de muerte que terminó por masacrar hasta el último de sus compañeros. Shirou solamente sintió como el dueño de la espada abría el único ojo que le permitía ver de par en par al notar una saeta y...
'Ugh.' Shirou sacudió su cabeza. Había creído que intentar leer las espadas de Tumularios era un dolor de cabeza. Si que se notaba como no sabía tanto como creía, en ese caso. Por lo menos no parecía que hubiera transcurrido más de un minuto desde que el profesor seguía con su explicación.
"La civilización Hitita en la forma de ciertos reinos, fueron rivales tradicionales de los egipcios por un tiempo. Y contaban también con sus propias tradiciones sobre el Hierro. Su fervor hacia este metal era casi algo más extremo. Llegaban hasta afirmar que el trono del rey de sus dioses estaba hecho de este y cada pieza que caía a la tierra compartía su poder. El llamado Hierro Divino de los hititas era altamente apreciado y no podía ser comprado ni vendido. Mucho menos intercambiado..." La mano del profesor se detuvo en el pomo de una de las espadas fundidas. "Solo podía ser exigido como tributo o tomado por la fuerza de armas. En cierto modo podría decirse que no era un caso tan diferente a los huesos de estos, pero la diferencia terminaría por llegar un buen día. Los hititas terminarían por descubrir la manera de fundir y procesar el hierro, creando un suministro constante de armas que comenzó a poner en jaque al bronce común de sus enemigos, hasta lograr imponerse durante un tiempo sobre estos. No tomaría mucho para que el Hierro lo desplazara como el metal más importante por excelencia."
Hasta Shirou podía darse una idea de por qué. El cobre era frágil, se requeria mezclarlo con el otro metal que le parecía que era estaño para entonces crear el preciado bronce. Pero el hierro por su cuenta solo requería éste y calor, mucho calor. Un cambio así, traería sus consecuencias también.
"Claro que, es importante tomar en cuenta que esos metales. Remanentes de esos metales de aquellos tiempos, son una fuente bastante valiosa de misterio, independientemente de su estado. Pocos catalizadores existen que sean más fieles que el hierro y el bronce de eras pasadas." El profesor suspiró, viendo que la clase estaba por terminar. "Veremos en la siguiente, más propiedades y usos. Especialmente del llamado Hierro Frío."
Y empezó a pasar de nuevo a cada mesa para recoger los materiales que había mostrado. Mientras tanto, Shirou jugó una vez más con la pieza de Hierro Meteórico que habían recibido, dándole una mirada pensativa.
Metal del cielo. Adorado por todos los que lo habían visto caer y aparentemente, un catalizador maestro para taumaturgia. Si había alguna sustancia que le interesaba bastante para ser uno de los componentes que necesitaba, era justamente esa. Pero tendría que investigar demasiado primero.
"Ah, profesor." Se animó a preguntar cuando este llegó a su mesa a recoger tanto la osamenta como el trozo de bólido. "¿Hay algunos libros que hablen más a fondo de este?"
"Hmmph." Por primera vez, el hombre pareció notarlo y entorno sus ojos antes de responder. "Si muestras diligencia durante los siguientes meses, te firmaré un permiso para que busques en la biblioteca del departamento. Puede ser incluso para tu ensayo final del curso."
"Oh, muchas gracias." Asintió Shirou, bastante satisfecho con la respuesta. No se había esperado algo así, y no era como si fuera a despreciar un regalo futuro.
"No es muy recomendable." Detuvo sus pensamientos para mirar a otro lado de la mesa, donde estaba sentada ese día justamente la niña en silla de ruedas que había demorado en llegar temprano el primer día. Fiore, le parecía que se llamaba. La reconocía también por ser la hermana de uno de sus compañeros de clase, Caules Forvedge.
"¿Hmm?" Ladeo su cabeza hacia un costado tras haberla escuchado. "¿Qué cosa?"
"Hierro Meteórico." Respondió Fiore, antes de comenzar a manipular su silla para que esta pudiera moverse. "Es demasiado volátil." Y entonces terminó por irse.
"Oh." Comentó Shirou, antes de mirar su cuaderno y encogerse de hombros. "Otra cosa más que considerar."
xXx
Facultad de Creación - Corte de Hampton.
19 de Octubre de 1999, 9: 09 AM...
Por otro lado, en Programación Mística. Fue el turno de Shirou el sentirse animado cuando finalmente dejaron atrás esos diabólicos ejercicios de Numerología. Para poder centrarse en otras cosas. Definitivamente no experimentaria ni el menor dejo de nostalgia cuando les tocara ver ejemplos más avanzados de esa materia en el futuro. Estaba bastante seguro de ello.
"Combinaremos teoría con práctica en esta ocasión." Había anunciado el profesor von Sembren ese día. "Creación y manejo de circuitos mágicos artificiales."
Algo que Shirou conocía ya desde que había recibido su primera Espada de Azoth. Aun así, se aseguró de poner atención a las explicaciones que daba el profesor al respecto, tan solo para comparar lo que ya sabía con alguno que otro dato que podría ser nuevo. El problema fue, cuando se reveló exactamente en qué consistiría la práctica y el entusiasmo de Shirou se hizo añicos.
"..." Le echo un vistazo al cadáver bien preservado de un pájaro con un pico desproporcionalmente grande que junto con los demás animales que habían recibido el resto de la clase, servirian para práctica de elaboración de estos circuitos y entonces usarlos para crear un familiar así. Esa forma de taumaturgia nunca había sido de su agrado, y compartía perfectamente la actitud de su prima al respecto, muy para la molestia de Misaya, quien directamente mostraba dotes de necromancia. Shirou por su parte, prefería a sus familiares de madera y metal a tener que manejar por la fuerza a algo que alguna vez estuvo vivo.
"Oh, un tucán." Escucho la voz de la niña que se sentaba al lado suyo, Cerejeira, hablar. Ella tenía en su pupitre algo que le recordó a Shirou a un Tanuki mucho más flaco y estilizado. ¿Cómo los llamaban ahí, otra vez?
"¿Eso es un mapache?" Le pregunto, señalando a su animal. A lo que Cerejeira negó con la cabeza.
"No, es un tejón. ¿Quieres camb...?" Estuvo a punto de sugerirle antes de ver cómo el profesor estaba cerca, y entonces quedarse callada.
Shirou se encogió de hombros antes de proyectar con cuidado un pequeño cortauñas, con el cual cortó las que pudo de sus manos e hizo lo mismo con un par de cabellos suyos. Recordando bien el procedimiento, baño el resultado dentro de una gota de sangre suya con energía mágica cargada y colocó la mezcla en el interior del cuerpo, comprobando que el primero de los circuitos funcionara. 'Necesita un ajuste.' Pensó, antes de inyectar un poco más de energía en la forma de Alteración para poder casi soldar el canal al pájaro muerto.
'Si imagino que es una marioneta, es mejor.' Pensó, antes de sentir la sombra de alguien frente a él y toparse con el profesor, quien examinó su intento de familiar sin decir nada, antes de añadir.
"La Alteración es un proceso demasiado burdo. Sirve, pero es muy rústico. Mejora tu control y no dependas de esta." Le sugirió como comentario antes partir a atender a otro alumno, muy para el alivio de Shirou que no se había esperado una intervención así. Aquello sería lo más cercano a una llamada de atención que había recibido de este, y para ser franco, no había sido tan mala como lo imaginaba.
"Haces bien en no llamar su atención." Escucho a Julian comentarle desde su lado.
xXx
Facultad de Arqueología - Museo Británico de Historia Natural.
19 de Octubre de 1999, 14: 22 PM...
Tumularios seguía su racha de ser la clase favorita de Shirou luego de las semanas iniciales. Si bien durante las primeras clases, se habían quedado atascados en las casi setenta tumbas que componían el primer conjunto de tumularios que estaban revisando, eventualmente salieron de ahí rumbo a otros lugares con contenidos e historias algo más interesantes. Y para preferencia personal del pelirrojo, la razón por la cual había decidido tomar ese curso en primer lugar.
"Este hallazgo en Kirkburn fue descubierto hace solo doce años y consiste en dos tumbas. Aquí pueden ver en la primera a un guerrero de casi treinta años que murió alrededor de doscientos años antes de la Era Común." Las fotografías mostraban distintos planos de una fosa donde yacía un esqueleto acurrucado sobre sí mismo y atravesado por tres lanzas en distintas secciones; algo que había visto repetirse ya en otras tumbas. La vista de huesos que habían sido identificados ya como de cerdo hace mucho era de esperarse igual, aunque fue una sorpresa que no hubiera rueda de carro de guerra alguna por ahí. "El espíritu de este debió de ser bastante fiero como para que consideraran clavarlo de esta manera, como si le tuvieran terror a la idea de que pudiera regresar durante el crepúsculo."
Pero la atención de Shirou estaba enfocada en otra cosa. Descansando en una pequeña mesa enfrente de la pancarta que servía para proyectar las imágenes, yacía una espada. Una cuchilla de hoja angosta con tanto un pomo como una guardia de aspecto curioso, pues ambas estaban adornadas con múltiples cúpulas recubiertas por una capa de olvido y óxido que se había extendido por toda el arma.
Y una simple comparación con la que estaba en las imágenes había sido todo lo que necesitaba para caer en cuenta de que eran la misma.
ᴸᵃ ˢᵉʳᵖᶤᵉᶰᵗᵉ ʳᵒᵈᵉᵃ ˡᵃ ᵉˢᵖᵃᵈᵃˑ
"Trace Fractal."
Tocarlas era mucho mejor. Pero a distancia, podía servir de igual manera. Y no tardó de adentrarse de golpe en el mundo que contenía los datos de su estructura, los cuales rápidamente copió antes de zambullirse a la historia acumulada.
Fue como cavar un agujero; deshacerse de toda la tierra que le impedía llegar a lo que realmente valía la pena. Y de vez en cuando encontró las menas que componían la memoria de la espada. Las batallas en las que había tomado lugar, siempre fiel en la mano de su maestro y chocando contra otras hasta la eventual caída de éste. Si se concentraba un poco más, podía volver aquellos recuerdos algo más vividos, pero no le permitían entender lo que hablaban o a que se referian. Solo los alaridos proferidos por los guerreros enemigos, que corrían contra el hombre que se les enfrentaba sin temor alguno, emitiendo sus propios gritos de guerra.
Aun si la sensación era completamente distinta a las espadas japonesas a las que estaba acostumbrado. En esencia, era lo mismo. El eco del espíritu en medio de la vorágine que era una batalla. Además, estaba la antigüedad. Usumidori era la espada más antigua que había tocado antes, y con suerte llegaba a los mil años de edad. ¿Esta espada? Era el doble.
Fue como si se hubiera sacado la lotería. Y no era lo único que había logrado obtener. Aun si eran ocasiones bastante contadas las veces en las que el profesor Gravehill traía materiales directos a la clase, y todavía menos en que estos fueran armas, había conseguido analizar otras cosas.
En una ocasión, que habían observado la tumba del llamado Hombre de Gristhorpe, terminó por hacerse con una preciosa daga de bronce con un mango de hueso y un cuchillo de pedernal, ambos antiquísimos. Incluso más que la amalgama de espadas fundidas hititas que había visto de la mano del Profesor Zuñiga. De los tumularios de Wetwang Slack, otra espada de hierro en condición algo mejor acompañada de una vaina de bronce habían seguido el ejemplo. Y del Cementerio Arras, un escudo circular de bronce con una superficie casi lisa también se había unido. Todo ello junto con algunas cabezas de lanzas, hachas y flechas en diversos estados.
Aunque también, el profesor contaba historias interesantes.
"El Asedio de Ynis Metcaunt." Comenzó con un tono solemne, mientras señalaba en un mapa una diminuta isla en la costa oriental de Inglaterra, mirando al Mar del Norte. "Una sangrienta batalla que pudo significar la expulsión completa de los anglosajones de Britania. Una proeza que ni siquiera el Rey Arturo había conseguido durante la Era de las Hadas. La más grande coalición de los reyes que debieron haber heredado su voluntad, uniéndose para terminar el trabajo que él había comenzado, capitaneados por el Rey Urien de Rheged."
Sobre el mapa, yacia un emblema compuesto por un campo blanco con tres cuervos negros colocados a modo de un triangulo inverso con una creciente negra manteniendolos divididos.
"Aun así. Ese sueño se desmoronó en cuestión de días." Y la siguiente imagen mostró primero el grabado de un campo de batalla compuesto por una especie de campamento sumido en el caos. Jefe entre los rasgos, un hombre con la cara destrozada esgrimia un cuchillo mientras que con su otra mano sostenía una cabeza con una corona ceñida, con el cuerpo abandonado y bañado en podredumbre. Debajo de aquel dibujo, estaban las fotografías de múltiples tumbas que más bien parecían ser fosas comunes, con los restos desperdigados y abandonados a su suerte.
"Una daga a traición fue lo que terminó con su vida. Una daga encontrada justamente ahí, siendo un Tesoro Heroico incluso, que por obvias razones no traigo aquí conmigo." Terminó la oración con un toque de humor, provocando un ligero coro de risas a través del aula. "Es interesante como Urien de Rheged lo encontraríamos con su paralelo de otro tiempo, casi cien años atrás en la forma de Urien de Gorre, padre del célebre Sir Ywain de la Mesa Redonda..."
Eso era algo que Shirou aún tenía problemas comprendiendo del todo. Aun con lo que sabía del tema... Intentar ordenarlo en su cabeza solo le provocaba mareos. De ahí a que al terminar la clase, fuera directamente con el profesor.
"¿Cómo funciona exactamente el cambio de diferencias entre las Eras?" Había preguntado. Algo que hizo que el profesor rubio solamente se riera por lo bajo mientras sacudía su cabeza.
"Es por eso que se trata de un misterio, señor Emiya. Pero si quieres comenzar a seguirle el rastro. Hay algo que deberías de leer primero." Y entonces había abierto un cajón desde su escritorio, solo para extraer algo encuadernado que entonces fue a parar a las manos de Shirou.
El Libro de Taliesin.
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Facultad de Maldiciones - Colina de la Torre.
21 de Octubre de 1999, 12: 35 PM...
Naturalmente, tuvo que aparecer algún día un obstáculo en alguna clase que sirviera para hacer que se tropezara. Aun cuando había conseguido evadir lo complicado de otras y hasta destacar en algunas, se esperaba que surgiera un muro de la nada que se encargará de ponerle la vida difícil. Y vino justamente en la clase en la que menos interés tenía invertido.
Maldiciones de Asia Central a veces pasaba cosas llamativas. A veces, pero dado el hecho de que lo único que esperaba del programa probablemente lo verian hasta dentro de varios meses, tampoco era como si estuviese tan ansioso por aprender lo que estaba corriendo en aquellos momentos. Ya fuera por gusto personal o simple habilidad.
Maldiciones ejercidas por medio de voluntad simple podía entender. Aunque llegar a usar las que les habían mostrado en las presentaciones, era un tema aparte. Sabía cómo maldecir, pero solo lo había hecho una vez y no se trataba precisamente de un episodio que quisiera repetir nuevamente. A falta de fórmulas y otros componentes, había sido solamente lo más primal alineado con sus atributos. No podía compararse realmente con rencores acumulados y estabilizados con siglos, por no decir milenios de uso.
Después estaban las que involucraban el uso de espíritus. Algo que conocía ya mejor y había anotado algunas cosas por mera curiosidad pero dudaba que a menos que quisiera programar un código místico tan... Vicioso, le encontraría algún uso. 'Eso o si termino por toparme con alguno de esos seres.'
Asia Central. O mejor dicho, la parte de esta que estaba bajo la influencia Turcomana era un territorio muy extenso. Y no se atrevería a decir que nunca pasaría por ahí.
De los temas de ambas secciones que habían terminado por tener ensayos asignados, Shirou había dedicado casi una semana para poder investigar lo suficiente para poder escribir al menos una página y media en cada uno. Quizás no mucho, pero era mejor que nada, y la profesora Gaurika no había soltado ningún comentario al respecto.
Entonces, llegaron al siguiente tema.
Más que un grabado. Más bien parecía un enorme tapiz, animado con algo de taumaturgia. Y si ver las imágenes estáticas ya de por sí causaba una impresión bastante fuerte, contemplar cómo se movían volvía la experiencia algo mucho mejor.
Era una especie de campo negro. Un paraje desolado e infértil con uno que otro árbol muerto así como hileras de peñascos en un lado y un intento de muralla tosca alzándose por el otro. Y era justamente sobre esta que podían verse a varios arqueros disparar flecha tras flecha contra los enemigos que recorrían la llanura de ceniza y polvo con tal de escalar esos muros. Pero donde unos eran hombres, no podía decirse lo mismo de los atacantes.
El cuerpo era humano, apenas cubierto con faldones de jirones roídos y con armaduras rústicas compuestas de tibias y fémures. Sus armas siendo hachas y lanzas de un color blanco amarillento delataban de paso que estaban compuestas del mismo material. Y por si no fuera una imagen lo suficientemente bárbara, por cabezas tenían la de perros. Alargadas, con morros curtidos y repletos de cicatrices, abriéndose para revelar docenas de colmillos putrefactos.
"Entre las muchas clasificaciones que se han intentado colocar en las Especies Fantasmales. Es aceptado comúnmente que entre los Demi-Humanos, existe todo un orden compuesto por humanoides con cabezas y rasgos de caninos. Estoy segura que Ernest hablará algún día de los restos de Cynin que hay por ahí, pero en esta clase tengo que presentarles a los Itbarak." Comentó Gaurika, señalando al tapiz proyectado. "Una horda invasora de los últimos remanentes de la Era de los Dioses en Asia Central que surgió del Lado Reverso, obligando al héroe Oghuz Khagan a hacerle frente a la amenaza."
Entonces dirigió su dedo a una figura dorada, apostada sobre uno de los peñascos mientras apuntaba con un arco inmenso contra los monstruos.
'Seguramente, otro Espíritu Heroico.' Penso Shirou, ganando algo más de interés.
"Sin embargo. Aun con los regalos divinos que recibió, tal como su arco o aquella armadura que le protegía. No pudo exterminar a las bestias por completo, teniendo que levantar muros inmensos para contener la marea negra que suponía la horda. Nunca se sabrá si es el origen o tan solo un reflejo de la tradición islámica del Dhul-Qarnayn, "Aquel De Los Cuernos". La leyenda de un poderoso rey de la antigüedad que colocó una barrera entre los salvajes territorios remotos del norte en aquellos tiempos, y la desprotegida humanidad. Tanto Alejandro Magno como el fundador del Imperio Aquemenida, Ciro el Grande, bien pueden disputar aquello." Y aquello fue suficiente para que Shirou pensará de inmediato en Waver así como la impresión que el Rey de los Conquistadores había dejado en él. Aun si nunca había visto nada directo de este, sabía que ese fenómeno no era único en su profesor. Hasta Kiritsugu había tenido que reconocer que el Rider de la Cuarta Guerra sí que había sido un individuo como pocos.
'Claro, viendo quienes más habían estado.'
Saber. El Rey Arturo, bajo Kiritsugu. Aun cuando este nunca, pero nunca hablaba de ella y había dejado claro que quien había tenido una relación directa con ella había sido su esposa, Irisviel, si que mencionó más de una vez que su poder era incuestionable.
Rider. Alejandro Magno o Iskandar, bajo Waver. Incluso en Japón era conocido. Un hombre que conquistó buena parte del mundo conocido en su tiempo, reuniendo un ejército de lo más impresionante cuya lealtad continuaba más allá de la muerte.
Caster había sido legendario también, pero no en el rango de aquellos dos. Tenía un interés en el Archer que su madre había invocado, pero solo Waver había podido decirle poco. Principalmente que Rider lo había identificado por su familiaridad con las leyendas de sus tierras, y que aparentemente había tenido un porte lo suficientemente noble como para interferir durante la primera batalla de la guerra. Cuando él había hecho acto de presencia.
Y si, estaba también él. Aun cuando ninguno de los dos parecía estar muy entusiasmado por mencionarlo, Shirou no era estúpido. Con lo poco que había escuchado, estaba claro que ese había sido el participante más poderoso e imponente de la guerra.
La primera irregularidad que se había experimentado, cinco años atrás.
El octavo Servant, invocado por el padre de Tohsaka.
Gatekeeper.
"El recuerdo de una devastación así, permaneció en las memorias de muchos. Y de esa semilla terminó por germinar una idea monstruosa que se degenero en la maldición Erboru." La voz de la profesora lo sacó de sus pensamientos y parpadeo, viendo como el tapiz ahora había sido reemplazado con la imagen de un hombre vestido a la usanza esteparia colocando sus manos sobre un caldero y entonces mirando hacia el cielo, donde la bóveda celeste se revelaba con la luna en medio, brillando de más.
Y entonces empezó el cambio.
La figura del hombre fue entonces substituida por una sombra siniestra y alargada que finalmente tomó la forma de un...
"¿Licántropo?" Escucho a Svin preguntar al lado suyo.
"Precisamente. Aun cuando la tradición existe en otras culturas, está en la forma de una maldición activa vio sus orígenes aquí." Concedió la profesora, asintiendo. "Magi desesperados por un aumento de poder conjuraron un misterio especial que les brindaba algo ligas por encima de lo que buscaban. Y fue el recuerdo negro de los Itbarak lo que guio su mano."
El nuevo grabado dio paso a un segundo, donde podía apreciarse ahora a la misma silueta transformada devorando ávidamente un caballo que acaba de asesinar, mientras que se encontraba rodeado por los cadáveres de otros equinos. Y en el fondo de la imagen, la tenue silueta de una aldea podía observarse. Misma dirección a donde la figura del monstruo se dirigió.
Las siguientes imágenes, fueron un tanto más gráficas. Y solamente lo disfrutaba una persona en toda la clase.
"Cualquier rastro de su humanidad es sacrificada. Y aquellos que lo buscaban, terminaron por arrepentirse. Fue una maldición perversa, que se usó en ocasiones por otras personas con deseos de venganza ya fueran en ellos o con los remitentes de su odio." Gaurika tomó de su vaso de agua. "Para la siguiente clase, quisiera que me entreguen un ensayo sobre los principios de la Taumaturgia Mórfica en base a esto."
Y el hacha caía al cuello.
Tendría que investigar demasiado para ello. Podría ir con Waver, pero honestamente encontraría mucho más cómodo el dejar algo así como último recurso.
Salió entonces, haciendo planes para dirigirse a Fundamentos Generales y tener una ventaja de tiempo con algún libro. Y hubiera estado ya yendo hacia el elevador, de no ser porque alguien le había hablado.
"Oye, Emiya."
"¿Hmm?" Shirou se detuvo antes de darse la vuelta, topándose con Svin Glascheit. Llevaban varias semanas compartiendo el mismo espacio tanto en esa clase como en Teoría General, y aun así no recordaba que hubieran intercambiado muchas palabras. "¿Pasa algo?"
El rubio miró a ambos lados, antes de resoplar. Aun así, fue suficiente para que Shirou pudiera leer algo de nerviosismo en su mirada, pero se mantuvo en silencio, a la espera de una respuesta.
"Mira, se que no hablamos mucho. Pero tengo una propuesta."
'¿Qué?' Tuvo que reprimir el impulso de ladear su cabeza hacia un costado tras escuchar aquello. Definitivamente, no era algo que se estaba esperando.
"Ah, te escucho." Finalmente habló, ni siquiera disimulando su curiosidad.
"Se que estas adelantado en la clase del profesor Velvet." Reprimir el gesto había fallado; inmediatamente movió su cabeza al mismo tiempo que una ceja era alzada. "Y también he notado que tus ensayos en esta clase no son muy largos."
'Ah, eso era.' Había visto ya señales de apoyo entre otros alumnos. Si es que Julian y Faldeus no eran lo suficientemente obvios, encima. Pero no había creído que él fuera a caer en uno de esos acuerdos.
"¿Ofreces ayuda mientras yo la doy, no?" Le pregunto, pudiendo ver el alivio en los ojos de Svin al ver como aceptaba. "Ah, claro. Aunque no era necesario que ofrecieras nada. Si me hubieras preguntado, igual habría ayudado."
A juzgar por la expresión perpleja del rubio, Shirou intuyo que quizás no había sido lo más acertado a mencionar, realmente.
"Ah, perdón. Intercambio equivalente y toda la cosa. ¿No?" Intentó salvar el hilo, esta vez sintiéndose aliviado con Svin aceptando aquello.
"Si..." El niño respondió, haciendo su propio esfuerzo para disipar el aura incómoda que se había alzado entre ambos. "Tengo bastantes cosas de Taumaturgia Mórfica para este ensayo. Por ahora, pues yo necesitaria entender mejor el Quinto Factor Imaginario."
"Ya veo." Si, podía hacerlo. Solo tendría que revisar algunas cosas de su parte. "Justo me dirigía a la biblioteca de Fundamentos. ¿Quieres venir también?"
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Facultad de Fundamentos Generales - Palacio de Westminster.
29 de Octubre de 1999, 12: 27 PM...
"No, no. Así está mal escrito." Shirou señaló la línea que Svin acababa de escribir antes de suspirar y explicarse mejor. "No se puede grabar algo en el Aether así porque si. Verlo y acceder a este, si. ¿Modificarlo? Para nada. Lo vimos en la clase de hoy, cuando volvimos a tocar Fundaciones Taumatúrgicas."
"Ah, tienes razón." Concedió Svin habiendo fruncido el ceño mientras leía otra vez la línea de su ensayo antes de borrarla, agradeciendo el haberla escrito con un lápiz y no una pluma. "¿Cómo está la parte en la que hablo de la manipulación del Quinto Factor?"
"A ver, deja lo reviso..." Shirou le echó una ojeada, mientras que el rubio esperaba pacientemente. Llevaban un rato sentados en una mesa que prácticamente habían apartado ya luego de haberla usado casi una semana de manera seguida en sus "sesiones" de estudio mutuo. Una mesa rectangular con capacidad de hasta seis personas situada enfrente de una estantería al lado de un ventanal en una de las esquinas del segundo piso. Un sitio desprovisto de ruido y distracciones, aunque quizás aquello se debía a que se encontraba justamente en la sección donde solamente había libros especializados en el tema de la Transferencia de Consciencia e Intercambio de Percepción.
"Muy bien, ahora toca retomar lo que te expliqué el miércoles. ¿Recuerdas lo que te había dicho del principio de una Maldición Mórfica?" Le preguntó Svin, a lo que Shirou asintió mientras señalaba un cuaderno que tenía preparado ya de antemano.
"Si, me dijiste que la Taumaturgia Bestial funciona bajo el principio de 'sustituir' la forma de uno en base al 'Animal' interno asociado dentro de simbología a uno. ¿No? Y es por eso que usar algo así en otra persona se considera una maldición. Ya que como no hay ninguna conexión con la criatura y la persona afectada, se vuelve un..."
"Abominación, es correcto." No había sido tan difícil enseñarle eso como ambos esperaban a decir verdad. "Y en el caso de la Maldición Erboru, esta está específicamente guiada a un lobo monstruoso. El mismo principio aplica en otras transformaciones, pero aquí es más violento. Debería de ser suficiente para el ensayo, no es como si la profesora estuviera esperando que escribamos la fórmula o algo."
Eso ultimo hizo que Shirou resoplara con humor. Estaba de lo más agradecido con su ayuda. ¿Quién hubiera pensado que su compañero de pupitre era un estudiante de taumaturgia bestial, encima?
Unas tres veces por semana, se habían reunido en aquel lugar durante buena parte de las dos anteriores. Había sido suficiente para establecer un canal de comunicación entre ambos que ahora les permitía hablar libremente incluso en las dos clases que compartían y para sorpresa de los dos niños, no había ni un rastro de incomodidad al cabo de un tiempo.
Habían agarrado incluso la suficiente confianza como para compartir otras cosas fuera de clases.
"Algunas cosas que he leido de tu país me han parecido bastante interesantes, Emiya." Días después, estaban en la cola de la recepción de la biblioteca, ambos cargando un libro que necesitaban para sus respectivas clases. "¿Alguna vez has visto a los espíritus de perros de ahí?"
"Ah, Inugami." Recordó Shirou, optando por concentrarse mejor en los recuerdos relevantes al tema que no tuvieran que ver con esa noche en Shinjuku. "¿Frente a frente? No, solo he escuchado cosas y visto lo que usan para crearlos, se supone. Aunque si he visto muchos Izuna. Los espíritus familiares con forma de zorro, no se si has oído hablar de ellos."
"Ah, si. Tengo entendido que en Japón llaman Shikigami a los familiares. Recuerdo un viejo libro que los mostraba con dibujos." Asintió entonces Svin mientras la cola avanzaba.
"Si, prácticamente lo mismo." No, realmente no lo era. No en ese sentido. Pero no era como si Shirou fuera a explicar la diferencia propia cuando no venía al caso e inconscientemente rasco el sitio donde yacía plantada su Cresta.
También se llevaba sorpresas de su parte con cosas que mencionaba su compañero de estudios.
"¿Usas runas también? Vaya." Había comentado un día tras ver de reojo el tridente alzado de Maor, la Runa Moderna que significaba "Hombre", anotada en una esquina del cuaderno de Svin.
"No mucho, conozco algunas. Pero si te soy sincero, el único hechizo que se usar es el Gandr simple de siempre." El rubio se había encogido de hombros con eso.
"Ah, esa cosa." Fue difícil para Shirou no recordar a cierta pelinegra que bien que le había disparado más de una bala mágica infundida en aquella maldición. "Lo he visto antes, pero nunca lo aprendí."
"Espera. ¿De verdad?" Svin parpadeo, bastante perplejo por ello. "No diré que es básico, pero creo que es el único hechizo único que casi todos aprenden a usar alguna vez en su vida, especialmente como un Disparo Finés."
"¿Qué te puedo decir? Estaba aprendiendo otras cosas cuando empecé con las runas." No recordaba que se le hubiera pasado por la cabeza aprender ese truco, de hecho. Y Touko jamás lo había mencionado, por lo que tampoco lo veía raro.
"Podría enseñarte cómo usarlo, si quieres." Escuchó a Svin ofrecerle, algo que le hizo asentir en agradecimiento.
¿Por qué no?
Y había sido más o menos de aquella forma, que terminó por hacer un 'amigo' en la Torre luego de un par de meses de clase. No mentiría y diría que había hecho un esfuerzo por buscar como hacerlos, pero tampoco era algo que hubiera evitado a propósito. Simplemente había pasado... Y estaba también la dinámica de los grupos que conformaban su generación. La había puesto en la forma de una pirámide en su cabeza para poder verla mejor.
En el nivel que era la cima, estaban los "nobles" o al menos lo que parecían tener aquella pinta. Aun si todos llevaban el mismo "uniforme", en la ropa que llevaban debajo así como uno que otro adorno y la manera de hablar, podía notarse que estaban en otro escalón.
'Me marea como es el sistema aquí.' Había pensado recordando los comentarios que había escuchado al respecto.
En esa área, había colocado a las hermanas Edelfelt, al hijo del profesor von Sembren y también a una niña un tanto peculiar que había visto varias veces por Mineralogia con cabello color magenta.
Debajo de estos, se encontraban los que pertenecían a otras familias aparentemente distinguidas pero no al nivel superior. Julian había sido de inmediato a quien había colocado ahí, seguido de Wisteria de su clase, aun cuando había tenido sus dudas de ponerla ahí y no en el espacio anterior. Lo cual dejaba el tercer y último nivel: todos los demás.
Con la excepción de dos personas, hasta ahora no había encontrado a nadie desagradable durante su estancia, y esperaba que fuera así. Todo indicaba que tendría un resto del curso de ese año, bastante apacible.
A/N: Terminamos, por ahora. El sexto capitulo con algo de suerte saldra antes de que termine este mes. Hare todo lo posible por conseguirlo, lo prometo.
Shirou continua con sus clases, pero el siguiente capitulo tendra otras cosas en que concentrarse y no precisamente para bien. Fuera de ello, algunas cosas que quisiera comentar:
1) El Analisis Estructural de Shirou en mi Lore tiene tres niveles. El mas superficial solamente escanea la forma y las medidas, entonces se concentra directamente en los materiales y extrae cuanta informacion puede de acuerdo a su conocimiento. Asi funciona de manera general para todos, aunque Shirou tiene cierta facilidad para usarlo comparado al resto.
Es en observar la Historia Acumulada, donde la cosa cambia.
Normalmente, se necesitaria de una Habilidad Psiquica llamada Psicometria para hacer tal cosa y aun asi habria limites.
¿Shirou? Gracias a sus atributos alineados, establece un enlace simpatetico lo suficientemente fuerte con una "Espada" (O algun otro objeto que alcance a identificar como algo cercano a una) que le permite "Leer" esos registros hasta cierto punto. Pero no es preciso ni facil, lo llevo desarrollando desde el Libro anterior.
Los "recuerdos" con la mayor impresion se manifiestan en "Burbujas" de eventos que han acumulado demasiados pensamientos y memorias, pudiendo ser observados en tiempo real desde la perspectiva de la persona que estaba usando el arma o en ocasiones, como panorama general. En este caso, un pequeño fragmento de la Batalla de Qadesh, donde Ramses II (Ozy para los cuates), aplasto al ejercito hitita mas de tres mil años atras.
2) Si, Svin es el primer "amigo" cercano que Shirou va a tener en su primera estancia en la Torre del Reloj. Algunos esperaban a Caules, otros a Flat, y hasta a Julian. Pero ninguno de ellos estaba considerado para aquel puesto.
Necesitaba a alguien relativamente "normal", y que no tuviera muchas oportunidades de demostrar un desarrollo en los materiales canonicos.
Por ahora, tiene un intercambio entre cooperativo a amistoso con Shirou, pero despues de lo que ambos van a experimentar a lo largo de los arcos que viene, terminara por convertirse en uno de sus partidarios mas leales.
Pero eso solo lo colocara como el primero, no el ultimo. Porque para bien y para mal, Shirou lograra crear un cisma en su generacion que tendra sus consecuencias en la Torre del Reloj, eventualmente.
Y con esto. Hasta aqui todo por ahora. Espero hayan disfrutado este capitulo, y nos vemos hasta la proxima.
23/09/24
Melqart.
