Perdiendo lo virgen

Capítulo 3

En la siguiente clase, que era de deportes, Inuyasha optó por ignorar a Kagome, sin embargo, cada que tenía oportunidad la miraba intensamente, aunque procuraba evitar su mirada cada vez que ella volteaba hacia él. Esta dinámica creaba una tensión incómoda para Kagome, que sentía apenas había llegado a una nueva escuela y ya tenía una especie de acosador.

Kagome había llegado a la ciudad para vivir con su abuela paterna tras la reciente muerte de su padre, a quien nunca había conocido. Apenas seis meses atrás, había vivido toda su vida con su madre completamente ajena a la existencia de su padre, que por mentiras de su madre, lo creía muerto desde que era bebé. La noticia de su fallecimiento despertó en ella una profunda tristeza y una necesidad de conocerlo, aunque fuera a través de conocer su hogar y de su abuela paterna, Kaede.

Después de negociarlo con su madre finalmente esta había accedido a dejarla ir por un ciclo escolar con su abuela. La relación entre madre e hija estaba muy delicada porque la confianza había sido profundamente mermada cuando la chica descubrió que le habían ocultado la existencia de su padre y a pesar de que la señora intentaba explicarle a que tenía motivos razonables, no lograba que su hija la escuchara; así que concluyó que a la par que su hija pudiera encontrar las respuestas que necesitaba tal vez una distancia temporal ayudaría a rescatar su relación y la entendiera.

Por otro lado, Kagome pasaba por otra crisis, pues estaba enojada con su padre por no haber ido a verla nunca en vida, pero a pesar de que ni siquiera lo conocía, también lo extrañaba profundamente. Recordaba con dolor el día que llegó un antiguo amigo de la familia para hablar de la muerte real de su padre, ver a su madre destrozada y escuchar la verdad, algo se quebró en Kagome.

La chica que había crecido en un ambiente familiar y seguro, a pesar de vivir en una gran ciudad como Tokio, se vio enfrentada a una dura verdad. Todo lo que creía saber sobre su vida y su familia se desmoronó en un instante y el impacto de descubrir que su madre le había ocultado la verdad sobre su padre hizo que se cuestionara en quién podía confiar. Esta chica, que siempre había sido conocida por su personalidad dulce y empática, ahora tenía una sombra en su mirada; pues ahora tenía una constante sensación de que su abuela y su madre seguían ocultando algo. Estaba determinada a investigar hasta el fondo de todo y sentir que tenía todas las respuestas.

Saturada en sus pensamientos, durante una pausa en las actividades, la chica se alejó de la multitud, escapando un poco de lo abrumador que le resultaba ser el centro de atención por ser la chica nueva más sus problemas personales. Se dirigió a refrescarse a los bebederos, donde se encontró ni más ni menos que con Inuyasha e instintivamente se ocultó tras un ángulo donde podía verlo claramente sin que él pudiera verla. Suspiro abrumada, dentro de todos sus problemas, no había espacio para una pelea boba con un chico que no conocía; pensó que tal vez si ella ponía de su parte, podría limar aspereza con el chico raro.

Inuyasha, que siempre mantenía un ceño fruncido, se inclinó para beber agua de la fuente. La luz del sol resaltaba su rostro varonil, haciendo que Kagome notara detalles que antes no había observado: sus ojos y rasgos masculinos, su cabello plateado cayendo desordenadamente sobre su frente y sus manos delicadas pero al mismo tiempo masculinas. El sudor hacía que su ropa se pegara en su cuerpo, resaltando lo alto y esbelto que era. Se trataba de una imagen simple pero que capturó su atención de manera inesperada.

Kagome, involuntariamente, sintió cómo el rubor subía por sus mejillas al observar a Inuyasha de esa manera. Su corazón latió un poco más rápido de lo normal mientras trataba de desviar la mirada, consciente de que estaba teniendo una reacción diferente a lo que le inspiraba este chico raro y grosero.

Inuyasha terminó de beber y se giró, notando finalmente la presencia de Kagome no muy lejos de él. Ella intentó ocultar su sonrojo detrás de una expresión neutral, pero Inuyasha creyó notar un destello de algo en su rostro antes de que ella pudiera desviar la mirada.

El chico miró a su alrededor y confirmó que se encontraban solos, entonces decidió que era el momento de acercarse a Kagome y se armó de valor. Con un corazón acelerado y nervios a flor de piel, se dirigió hacia ella

—Hola, Kagome —dijo Inuyasha tratando de sonar casual, pero su voz salió un poco más alta de lo planeado —¿Pasa algo? ¿Por qué te me quedas mirando?

— Disculpa, pero es todo lo contrario - reaccionó rápidamente Kagome a la defensiva -¿puedo saber por qué tú me mirabas desde la esquina antes de que hicieras tu show de circo?

—No te he estado observando—dijo Inuyasha, mirando a otro lado con expresión molesta.

—¿Ah, no? —respondió Kagome, cruzándose de brazos y mirándolo fijamente—. Porque parecía bastante obvio desde mi perspectiva.

Inuyasha frunció el ceño, sintiéndose presionado por la chica.

—Bueno, tal vez te he mirado un poco, pero no es como si...

—¡Ja! ¡Lo sabía! —interrumpió Kagome, con una risa sarcástica—. ¿Por qué no lo admites?

—Está bien, sí te he estado mirando. Pero no es gran cosa, ¿sabes? —dijo con un encogimiento de hombros, cambiando de estrategia tomando una actitud sarcástica

—¡Ah, claro! Solo un poco, como quien no quiere la cosa, ¿verdad? —replicó con ironía mientras lo miraba con una ceja alzada, sin impresionarse por su intento de minimizar la situación— Admite que eres un raro y ya.

Inuyasha se sintió bastante herido con los comentarios de la chica e inmediatamente sintió como un deseo de humillar a la chica nacía de su interior.

—En realidad, te miraba porque me pareces un caso curioso —dijo Inuyasha, con una sonrisa malévola mientras acercaba su rostro al de la chica.

—¿En serio? ¿Qué quieres decir con eso? — Kagome lo miró con curiosidad, tratando de entender sus palabras.

—Bueno, eres como un rompecabezas que estoy tratando de resolver —explicó Inuyasha, encogiéndose de hombros— ¿Cómo es que puedes estar tan mal proporcionada?

—¡¿Mal proporcionada?! — exclamó Kagome indignada, apartándose bruscamente de Inuyasha y cruzándose de brazos.

—¡Eres tan deforme que hasta me asustas!— exclamó Inuyasha con una risa sarcástica, sus palabras lastimaron a Kagome como dagas afiladas.

—¿Mal proporcionadas dices? ¿Y quién crees que eres para juzgarme así? —respondió Kagome, con voz entrecortada mientras lo miraba herida, con una mezcla de sorpresa y dolor.

Hasta entonces, Inuyasha se dio cuenta de lo cruel que había sido. Se arrepintió, pero antes de poder disculparse o retirar sus palabras, la chica corrió lejos y él se quedó apesadumbrado, angustiado. Dejó pasar unos minutos y cuando regresó al grupo, se dio cuenta de que Kagome ya no había regresado a clase y ambos se ignoraron, pero Inuyasha noto que ella se veía con los ánimos bajos y los ojos se le veían hinchados y rojizos.

Inuyasha siempre era un torpe y grosero. Aunque no siempre era su intención, siempre cedía a su enojo y rechazaba a la gente. La verdad, también por eso solía estar aislado, pero no era tanto porque no quería estar siempre solo, era simplemente, torpe social. Estaba arrepentido; Kagome realmente no le había hecho nada. Ya la había ofendido varias veces, incluso tratándola como una cosa para poseer.

Al final del día, el ambiente se calmó sin mayores incidentes. Kagome, aún reflexiva por el encuentro con Inuyasha, se encuentra con sus nuevas amigas en un rincón tranquilo del campus. Entre risas y confidencias, las chicas le proponen una salida para el viernes por la tarde.

—Kagome, ¿te gustaría venir con nosotras el viernes después de clase?— pregunta Aya con entusiasmo.

—¿Adónde?— responde Kagome, curiosa.

—Vamos a Wacdnalds, es un lugar al que vamos para relajarnos después de clases los viernes; se llena de estudiantes de nuestra escuela y otras cercanas — le explicó Mai con una sonrisa.

Kagome asintió con una sonrisa leve, sintiéndose acogida por el grupo. Mientras tanto, Inuyasha, desde su lugar que esperaba una oportunidad para abordar a Kagome y disculparse, escuchó parte de la conversación.

Sentado, se quedó mirando las espaldas de las chicas que desaparecen tras la puerta al momento que abandonaba el salón, clavado en pensamientos vagos que le generaron una mezcla de sentimientos que lo abrumaron. Recordó vívidamente la última vez que visitó ese lugar, como terminó envuelto en una pelea, acabando hospitalizado. Ese encuentro lo había dejado marcado físicamente, pero las marcas emocionales de esa ocasión eran las que más dolían: ese día fue el último que había visto a Kikyo, el día que le rompió el corazón y lo traicionó.

Miroku entró al salón y se encontró con un Inuyasha visiblemente taciturno y perdido en sus pensamientos. Por primera vez en todo él día Miroku se preocupó genuinamente por su amigo.

—¿Estás bien, Inuyasha? — le preguntó con tono amistoso, —Pareces como si el mundo entero te hubiera pisoteado, pero no te preocupes amigo, más pesada es la virginidad y seguro si la pierdes pronto.

El chico miró a Miroku con una sombra en su expresión sin decir nada, aparentemente aún sumido en sus pensamientos. Miroku presentía que había algo más detrás de esa expresión vacía de su amigo, pero sabía que rara vez Inuyasha mostraba su vulnerabilidad, así que mejor decidió cambiar el tema para romper el hielo.

—Regresé por ti para llevarte a tu casa ¡Ya vamonos!

Inuyasha suspiró profundamente, sintiéndose tentado a abrirse con Miroku, pero sus emociones internas lo retuvieron. Sin decir nada tomó sus cosas pensativamente, luchando con sus pensamientos, después de unos segundos, finalmente se levantó de su lugar y caminó junto a su amigo por los pasillos ya casi vacíos de la escuela.

—Lo siento, Miroku, no puedo...— murmuró mientras se alejaba en la entrada —yo prefiero irme sólo a casa, pero gracias — dijo dejando a Miroku con una sensación de impotencia y culpabilidad ante la situación.

Inuyasha siempre había sido testarudo y algo serio, pero desde que había estado hospitalizado hace algunos meses su estado taciturno y evasivo había empeorado. Pensándolo bien en realidad, hoy había sido el primer día desde entonces que Miroku había notado a Inuyasha más animado o por lo menos atormentado por algo que no fuera aquel suceso que había pasado cuando terminó seriamente malherido. A pesar de que había muchos rumores sobre ese día, solo los involucrados en dicho evento sabían exactamente qué había pasado, pero ninguno aclaraba las cosas.

Inuyasha seguía lamentándose de su error, no dejaba de pensar en Kagome y como tal vez se había desquitado con ella por parecerse a Kikyo ¿cómo era posible que se pareciera tanto? ¿Por qué siempre tenía que arruinar todo cuando estaba con Kagome? ¿Por qué tuvo que arruinarlo con Kikyo?

—Kikyo — murmuró ahogando el llanto mientras caminaba— ¿Por qué tuviste que traicionarme? No.. más bien… todo fue mi culpa.

Inuyasha se detuvo en seco justo en una esquina de la escuela, como si el peso de sus pensamientos fuera tal que no le permitiera continuar caminando.

Y de pronto sintió un fuerte golpe en su pecho, era nada menos que Kagome, que nuevamente corriendo, al girar en la esquina, había chocado por segunda vez en el día con su nuevo némesis.

—¡Disculpe! es que olvidé mi celular — exclamó Kagome sin aún percatarse con quien había chocado. Se frotó la frente, dolorida por el impacto y cuando levantó la mirada y se percató de quién se trataba se quedó fría, lamentando su terrible suerte.

Preparada para recibir algún insulto estaba lista para reclamar a Inuyasha por quedarse parado de repente en una esquina. Pero quedó muda cuando vio que el rostro de Inuyasha no mostraba su habitual expresión desafiante; en su lugar, había una tristeza profunda, casi destructiva.

Inuyasha la miró directo a los ojos, con una mirada intensa y cargada de emociones y sin decir una palabra, la jaló del brazo hacia él y la abrazó con fuerza. Kagome quedó completamente en un estado de shock, y sintió cómo una lágrima, que no era suya sino de Inuyasha, le resbalaba en su mejilla. La calidez y el dolor en ese gesto la conmovieron profundamente.

Kagome levantó la mirada y vio el rostro de Inuyasha surcado por la lágrima que había salpicado en ella y noto como contenía más lágrimas, revelando una vulnerabilidad que resultaba abrumadora.

—Inuyasha...— murmuró, sin saber qué más decir pero sin intentar zafarse del abrazo.

—No, olvídalo, fue mi culpa. Tú… por favor, discúlpame— Su tono era suplicante, con una voz quebrada, mientras otra lágrima se le escapaba.

Fin del capítulo 3.

Muchas, pero en serio, muchas gracias a los que leen esta historia y sobre todo a los que dejan comentarios, me motiva mucho continuar escribiendo esta historia. La verdad la premisa es algo sencilla, pero la historia en mi mente es un readaptación en general de la historia de Inuyasha, aunque el hilo principal de toda la historia es el romance entre Inuyasha Y Kagome, la historia planeo sea un poco más compleja, más allá al menos de la apuesta de perder la virginidad..

Rosa. Taisho: Muchas gracias por tu comentario, no me gustaría adelantar y hacer spoiler, pero efectivamente el fic es InuxKag; ENTONCES, si estoy planeando un final feliz, pero no será un camino feliz ni fácil jajaja. Muchas gracias por compartir mi fic, mientras se respete mi autoría y por ahí compartas el link aqui para que la gente me comente, me siento honrada en ser compartida :) Revisé tu grupo de face y me gustó.

CONEJA: Gracias por compartir tus impresiones. Efectivamente Inuyasha es un torpe social que es constantemente mal interpretado :( resultado de la discriminacion que sufrió y a parte es hostil porque no quiere que lo desprecien y lo hagan sentir mal de nuevo… Aparte, hay que sumar su más reciente trauma: Kykio, jaja. Miroku es un tonto, pero al final creo que sabé ser un buen amigo a su manera, creo que tambien es torpe spcialmente pero en otras áreas diferentes a las que es torme Inuyasha.

Jalil: Jajajaja, yo también soy team Inuyasha, seguro logrará conquistarla, pero primero tiene que conquistar a sus propios demonios. Muchas gracias por leer

JLil: No tengas más ansias, aqui esta el siguiente capítulo 3

Ferdy Arevalo: Muchas gracias por tu comentario, no más ansias, acá la continuación, que hice muy rápido. Espero publicar el siguiente capítulo. Yo también, team InuxKag hasta la muerte 3 3 3