Perdiendo lo virgen

Capítulo 6

Después de la pelea en el bosque con los maleantes que intentaron agredir a Kagome y el enfrentamiento con Koga, Kagome e Inuyasha fueron llevados al hospital. El estado de Inuyasha era delicado, pero no grave: estaba inconsciente, más que nada porque estaba exhausto, pero no mostraba heridas que pusieran en riesgo su integridad. Kagome, aunque no estaba herida, salvo algunos rasguños, se encontraba en un evidente estado de shock.

Al llegar al hospital, la chica fue recibida por una enfermera amable y comprensiva. Después de que Kagome contara su versión de los hechos a los policías, omitiendo a Koga y su banda porque pensó que tal vez no eran tan malos, por una corazonada, los policías se hicieron a un lado para que la enfermera la revisara.

—Hola, querida —dijo la enfermera con una sonrisa tranquilizadora—. Soy Suzuna y voy a revisar que todo esté bien contigo.

Kagome asintió, aún temblando un poco. La enfermera comenzó a revisar con cuidado, asegurándose de que no hubiera heridas ocultas.

—No te preocupes, Kagome. Estás físicamente bien, pero has pasado por una experiencia muy traumática. Es importante que descanses y trates de relajarte.

Kagome miró hacia donde estaba la habitación de Inuyasha, que aún estaba en una camilla cercana.

—¿Y él? —preguntó con preocupación.

—Inuyasha estará bien —respondió Suzuna—. Ya ha estado aquí antes y, comparado a la vez anterior, creo que lo de hoy no es nada. Es un muchacho fuerte; ahora solo está exhausto. Solo necesita descansar.

Kagome se sorprendió al escuchar que Inuyasha ya había estado en el hospital antes.

—¿Ha estado aquí antes? —preguntó, intentando ocultar su sorpresa.

Suzuna asintió mientras tomaba nota en una tabla.

—Sí, hace un año, más o menos, tuvo un incidente similar. Nada comparado a lo de hoy, estuvo internado un mes y en casa en recuperación…. Es un joven fuerte y resistente, pero parece atraer problemas.

Kagome no podía evitar preguntarse qué clase de vida llevaba para terminar en el hospital más de una vez. La imagen de Inuyasha vulnerable, con lágrimas en los ojos, seguía fresca en su mente, esa actitud que alejaba a la gente, los comentarios de sus compañeros… cada vez que sabía más sobre de Inuyasha sentía que lo conocía menos.

—Parece que siempre está metiéndose en líos —murmuró Kagome, más para sí misma que para Suzuna..

La enfermera sonrió, entendiendo su preocupación.

—Sí, pero también parece tener una gran determinación para salir adelante. No te preocupes, Kagome. Ambos estarán bien. Por ahora, lo mejor que pueden hacer es descansar y recuperarse.

Kagome asintió y Suzuna continuó con su revisión y luego se sentó junto a Kagome preocupada.

—Kagome, quiero que sepas algo importante sobre nuestra ciudad —dijo Suzuna en un tono serio—. Escuche un poco tu declaración al policía… esta ciudad solía ser un lugar muy seguro, pero últimamente las cosas han cambiado. Bandas de delincuentes han comenzado a acechar, especialmente en las zonas boscosas y por la noche. Es muy peligroso andar por ahí.

—¿Por qué ha cambiado tanto? —preguntó.

—Se dice que dentro de la ciudad hay un tesoro invaluable, algo que vale mucho. — Suzuna suspiró.— Todo comenzó como un rumor, pero la situación se ha agravado desde entonces. Verdadero o no, este rumor ha hecho que la ciudad sea menos segura. Por eso es importante que te mantengas alejada de las áreas peligrosas, especialmente de noche.

Kagome asintió, entendiendo la gravedad de la situación. Suzuna le dio una palmadita en el hombro, intentando ofrecer consuelo.

—Descansa ahora, Kagome. Estás a salvo aquí.

Kagome se recargo en el respaldo de la silla, esperando que su abuela llegara por ella. Miró hacia la habitación de Inuyasha una vez más, agradecida por su protección, pero también preocupada, dormito un momento, pero de pronto un alboroto la despertó de pronto.

Una pareja imponente entró en la sala. El hombre era alto y musculoso, con una presencia autoritaria que llenaba el espacio. A su lado, una mujer de una elegancia y belleza impactantes caminaba con gracia. Kagome quedó en shock al verlos, definitivamente su presencia imponía respeto y admiración. Por un momento, se preguntó quiénes eran.

—Siempre metido en peleas —dijo el hombre decepcionado—. No sé qué hacer con él.

—Es un problema constante —añadió la mujer, con una voz fría y despectiva—. Solo trae vergüenza a la familia.

Kagome se preguntó quiénes podrían hablar así de alguien en un hospital. Suzuna, se acercó a Kagome y le susurró:

—Son los padres de Inuyasha.

Kagome miró a la pareja de nuevo y notó el parecido. Claro, ahora lo entendía. Los observó a lo lejos y adivino que de quien hablaban mal era de Inuyasha.

—Si tan solo pudiera comportarse como su hermano —continuó Irasue, la madrastra de Inuyasha—, no estaríamos en esta situación constantemente.

—¿Qué hicimos para merecer esto? —añadió Toga, sacudiendo la cabeza con una mezcla de frustración y decepción.

Kagome comenzó a sentir indignación al escuchar cómo lo criticaban a pesar de su estado. Finalmente, no pudo contenerse más. Se levantó y se dirigió a ellos con determinación.

—¡Están siendo injustos! —les dijo con firmeza, interrumpiendo su conversación—. Inuyasha está herido porque me defendió. Él me protegió y no es justo que hablen así de él.

Toga e Irasue se quedaron en silencio, sorpreendidos por la audacia de Kagome.

—¿Y tú quién eres? —preguntó Toga, con un tono desafiante.

—Soy Kagome —respondió ella, su voz firme a pesar de los nervios—. Estaba con Inuyasha cuando todo esto ocurrió. Él me protegió de unos delincuentes y por eso está herido. No deberían hablar así de alguien que solo intentaba ayudar.

Suzuna observaba la escena con una mezcla de asombro y admiración por la valentía de la joven, aunque no sabía si realmente lo hacía por audaz o por ingenua, tal vez ella ni sabía que se dirigía unos de los hombres más ricos y poderosos del país. Kagome, con el corazón latiendo con fuerza, esperó a ver cómo reaccionaban los padres de Inuyasha ante su defensa. Irasue y Toga intercambiaron una mirada.

—Una chica respetable no estaría fuera sola a estas horas— La madrastra de Inuyasha dijo finalmente, mientras miraba con desprecio a la chica.

El padre de Inuyasha no dijo nada, en un gesto rápido tomó a la chica suavemente de un brazo y la hizo acompañarlo fuera de la sala, sus pasos resonando por el pasillo del hospital. Cuando llegaron a una zona más tranquila, se detuvo y miró a Kagome con una mezcla de interés y severidad.

—Quiero que me cuentes nuevamente lo que sucedió, con todos los detalles —pidió, su voz firme pero no del todo hostil.

Kagome asintió, tomando una profunda respiración antes de comenzar.

—Bueno, estábamos caminando por el bosque cuando... —empezó, sintiendo que su corazón latía con fuerza—. Un grupo de delincuentes apareció de la nada. Eran varios y eran muy agresivos. Intentaron atacarme y... —hizo una pausa, recordando el miedo y la confusión de aquel momento—, Inuyasha intervino para protegerme. No dudó ni un segundo.

—¿Qué sucedió después?— El padre de Inuyasha asintió, sus ojos fijos en ella.

—Inuyasha luchó contra ellos —continuó Kagome, su voz temblando un poco—. Fue valiente, pero eran muchos y lo superaron en número. Yo no sabía qué hacer, estaba asustada. Intenté ayudar, pero... no sirvió de mucho.

Kagome hizo una pausa, mirando hacia el suelo, pero luego levantó la mirada para enfrentarlo de nuevo.

—Todo se volvió aún más caótico. Inuyasha estaba exhausto y herido, pero seguía luchando. Al final, los delincuentes se retiraron y llegó la policía. —prosiguió, omitiendo algunos detalles específicos por prudencia.

—¿Y qué hacían tú e Inuyasha solos en el bosque? —preguntó con un tono ligeramente acusador.

—Yo… lo presione para que fuera al WacDonal's —respondió Kagome con evidente culpa—. Pero la verdad es que Inuyasha no quería ir, yo en medio de la reunión me sentí incómoda, quise escabullirme pero él me siguió para protegerme… se arriesgó mucho por mi. Todo esto es mi culpa. Si no hubiera estado allí, nada de esto habría pasado.

El padre de Inuyasha observó a Kagome en silencio por un momento, luego suspiró.

—No es tu culpa —dijo finalmente, en un tono más comprensivo—. Inuyasha tiene un espíritu protector, eso es algo que siempre ha sido parte de él. Pero me preocupa que se ponga en peligro de esta manera. Gracias por decirme la verdad.

Kagome asintió, aliviada de haber podido explicarse. Justo en ese momento su abuela llegó con una preocupación evidente en su rostro mientras llamaba a su nieta. Toga, notando la llegada de Kaede, se dirigió hacia ella con respeto.

—Señora, gracias por venir —dijo Toga, mostrando una actitud cortés—. Ya hemos hecho todo lo los chicos, parece que su nieta está bien.

Kaede, que inmediatamente reconoció al señor Taisho, agradeció respetuosamente y luego se volvió hacia Kagome con una expresión de regaño.

—Vamos—dijo Kaede—. Me aseguraré de que llegues a casa sana y salva.

Kagome asintió bastante arrepentida de haber hecho que su abuela saliera a esa hora, pero la policía no dejaba que se fuera sola.. Mientras se dirigían hacia la salida del hospital, Toga llamó a un taxi para ellas. Al llegar al vehículo, Kagome ayudó a Kaede a subir y se acomodó a su lado.

Antes de que se subieran al taxi, Kagome miró a Toga con una expresión arrepentida.

—Por favor, hágale saber a Inuyasha que lo siento mucho —añadió—. Nunca quise que esto sucediera.

El padre de Inuyasha la miró con una expresión más suave, entendiendo la sinceridad en sus palabras.

—Se lo diré —prometió—. Ahora, vuelve a casa y descansa. Nosotros nos ocuparemos de Inuyasha.

Kagome asintió con gratitud, subió al taxi con su abuela y, mientras el vehículo se alejaba del hospital, tuvo que aguantar ser retada por su abuela.

—Kagome, ¿qué te pasó? ¿Cómo se te ocurrió adentrarte al bosque de noche? —preguntó Kaede—. No debiste hacer eso, una cosa es caminar en el bosque de día cerca de casa, pero así como hoy en algo peligroso.

Kagome, sintiéndose culpable, bajó la mirada.

—Lo siento, abuela. No pensé que sería tan peligroso. Solo quería conocer el lugar —mintió.

Kaede suspiró profundamente, su rostro mostraba preocupación y algo más que Kagome no pudo identificar.

—Este bosque ya ha visto muchas desgracias antes, no necesitamos otra —murmuró Kaede, casi como hablando para sí misma.

—¿A qué te refieres, abuela? —Kagome levantó la vista, intrigada y preguntó, su voz llena de curiosidad.

Kaede repentinamente se tensó y su mirada se oscureció.

—Nada, querida. Solo... es un lugar lleno de recuerdos… tristes. Nada que debas preocuparte. —Kaede desvió la mirada hacia la ventana del taxi, evitando la mirada de su nieta.

—¿Hablas de papá? —inquirió Kagome, frunciendo el ceño, sintiendo que había algo más que su abuela no le decía.

—Sí, algo así — Kaede asintió lentamente, pero su respuesta no fue convincente.

—Lo siento de nuevo, abuela. No quise preocuparlos —dijo Kagome, que no había quedado convencida de la respuesta de su abuela, algo en sus palabras y la manera de actuar no le cuadraban.

Finalmente Kaede le dio una palmada en la mano a su nieta, como si intentara consolarla.

—Está bien, Kagome. Solo cuídate y no hagas tonterías. —Kaede le sonrió, pero sus ojos todavía reflejaban preocupación.

El resto del viaje transcurrió en silencio, pero Kagome no pudo evitar preguntarse qué era lo que realmente le estaban ocultando. ¿Qué tragedias había en ese bosque que su abuela no quería mencionar? Mientras el taxi se acercaba a casa, Kagome decidió que debía averiguar más. No podía ignorar la sensación de que había algo muy importante que aún no sabía.

—-

A la mañana siguiente, Kagome decidió regresar al hospital con un ramo de flores y con el corazón en un torbellino de preocupación y nervios ¿Cómo la recibiría Inuyasha? Sin embargo, al llegar a la recepción y preguntar por él, se sorprendió cuando le dijeron que ya no estaba allí, que había sido dado de alta anoche.

—¿Podrían darme la dirección de su casa o su número de contacto? —pidió Kagome, esperanzada.

—Lo siento, señorita —respondió una de las recepcionistas, con tono firme—, pero no podemos proporcionar esa información.

—Pero... —intentó insistir Kagome.

—Es política del hospital. No podemos dar datos personales de los pacientes —intervino otra recepcionista, con un aire de impaciencia.

Kagome salió del hospital decepcionada y frustrada; después de un poco de indecisión, optó por caminar sin rumbo por la ciudad para conocerla. Mientras deambulaba, su mente no dejaba de cuestionarse: ¿Quién era Inuyasha? no conocía nada de él, ni dónde vivía, ni cómo contactarlo. Suspiro, la situación la hacía sentir perdida y desorientada.

Después de un rato de caminar, llegó a una plaza, llena de árboles frondosos donde el sonido de los pájaros mezclado con el murmullo de la gente creaba un ambiente acogedor. Había una fuente en el centro, donde niños jugaban y salpicaba agua mientras sus padres los observan con sonrisas en sus rostros.

Kagome caminó lentamente, absorbiendo la energía del lugar. Notó varios puestos alrededor de la plaza, vendiendo desde artesanías hasta comida callejera. Uno de los puestos en particular llamó su atención: un carrito de helado de yogur. Estaba decorado con colores brillantes y tenía un letrero que anunciaba "Helado de Yogur Perla de Shikon".

El puesto estaba atendido por una chica adolescente que trabajaba con agilidad y una sonrisa en su rostro. Su nombre, Sango, estaba bordado en su delantal. Kagome la reconoció de su escuela, aunque no estaban en el mismo salón, recordó que ella había dado el discurso de inicio de curso este año, era la estudiante estrella de la escuela que había tenido el mejor puntaje en la escuela y todas las de la zona

A Kagome le llamó la atención ver a Sango trabajando, pero tampoco le dio mucha importancia, Continuó su camino y notó un alboroto cerca de la fuente. Un grupo de niños traviesos estaba molestando a una pequeña gatita que, asustada, intentaba escapar de los niños, que la acosaban y le lanzaban objetos.

Sin dudarlo, Kagome se dirigió hacia los niños y les gritó:

—¡Hey, dejen en paz a ese gato!

Sin embargo, los niños lejos de intimidarse con la chica comenzaron a lanzarle agua y pequeñas piedras, riendo mientras lo hacían.

—¡Oye, déjanos en paz! —gritó uno de los niños.

Kagome se cubrió con un brazo para protegerse, pero no retrocedió. Corrió hacia la gatita, determinada a protegerla. A pesar de los ataques, logró llegar hasta ella, recogerla en sus brazos y protegerla de los niños, mientras estos seguían lanzando piedras y gritando.

—¡Cálmense! ¡Dejen de hacer eso! —les gritó, tratando de mantener la calma mientras protegía a la asustada Kirara.

Justo en ese momento, Sango llegó corriendo desde su puesto, con una expresión de preocupación y enfado en su rostro. Con un grito firme y autoritario, se dirigió a los niños:

—¡Basta ya! ¡Dejen de molestar! ¿No tienen nada mejor que hacer que acosar?

Los niños, sorprendidos por Sango, se quedaron inmóviles por un momento. A diferencia que con Kagome, esta chica si los intimidó y sin decir una palabra más, dieron media vuelta y comenzaron a alejarse corriendo, murmurando y riendo entre ellos.

Sango corrió hacia Kagome y, con una mezcla de alivio y gratitud, se acercó a ella, quien aún sostenía a Kirara en sus brazos.

—¡Gracias! —dijo Sango, sin aliento—. Kirara siempre me acompaña a todas partes y es como parte de mi familia. Esos niños son unos malvados

—No tienes que agradecerme. Me alegra haber podido ayudar —respondió Kagome—. Kirara es adorable, y no podía dejar que la molestaran ¿Qué diablos con esos niños?

—Pues… son niños que tienen una realidad difícil. Hay que tener paciencia…—dijo un poco triste Sango.

—Eres muy comprensiva, yo no sé si fuera tan amable con gente que lastime a los míos…Por cierto, soy Kagome.

—Un placer conocerte, Kagome. Soy Sango. —Sango le sonrió cálidamente—. ¿Te gustaría un helado de yogur? Es lo menos que puedo hacer para agradecerte.

—Claro, me encantaría— Kagome asintió agradecida por la oferta.

Kagome estaba sentada en el banco de la plaza, disfrutando del helado de yogur que Sango le había ofrecido. La conversación fluía con naturalidad, y Kagome le contó que era de la misma escuela, que acaba de llegar a la ciudad, sintiendo un alivio por la compañía de Sango, decidió abrirse sobre sus recientes experiencias.

—Sango, te agradezco mucho. —Kagome sonrió—. Han sido días muy incómodos para mí… No sé por qué, pero me siento muy fuera de lugar.

Sango, que estaba sentada junto a Kagome, un área cerca de su puesto de trabajo, escuchaba con una expresión de comprensión.

—Lo siento mucho, Kagome. Entiendo cómo te sientes. A veces, la gente puede ser difícil.

—Sí, parece que no encajo bien con los demás. No sé si es porque soy nueva o si hay algo más que no entiendo. — Kagome asintió, suspirando.— Tampoco me siento ya segura en la ciudad… Anoche, unos tipos me atacaron. Estaba tan asustada...

—Qué delicado… ahora la ciudad es peligrosa… —Sango le lanzó una sonrisa cálida y amistosa —Si quieres, podemos juntarnos para almorzar el lunes en la escuela, es importante acompañarnos y cuidarnos entre nosotras.

—¡Me encantaría! Gracias, Sango. Realmente aprecio tu amabilidad. —Kagome agradeció la oferta. —No sabía qué hacer, pero justo cuando pensaba que todo estaba perdido, Inuyasha apareció y me salvó. No sé qué habría hecho sin él…

Al oír el nombre de Inuyasha, la expresión de Sango se tornó sombría. Su mirada se nubló brevemente, y un silencio incómodo se apoderó de ella. Sin embargo, rápidamente recuperó su compostura.

—¿Inuyasha te ayudó? —preguntó Sango, con un tono de voz que revelaba una profunda inquietud—. Eso es... interesante.

—Sí, realmente estaba agradecida. — respondió Kagome confundida por la reacción de Sango —¿Lo conoces?

Sango, claramente incómoda y visiblemente perturbada, trató de mantener la calma.

—Kagome, por favor, aléjate de él. —dijo Sango tomó la mano de Kagome y con un tono serio —. No te involucres con Inuyasha. Es complicado.

—¿Por qué? ¿Qué pasó con él? —Kagome, sorprendida por la intensidad en la voz de Sango, intentó entender.

Pero en ese momento, llegaron al puesto unos clientes.

—Lo siento, pero tengo que volver a trabajar. —dijo Sango, levantándose—. Solo... por favor, mantente alejada de él. Asegúrate de encontrarnos el lunes, ¿ok? Y podremos hablar al respecto.

Con eso, Sango se dirigió rápidamente de regreso a su puesto de helado, dejando a Kagome con una mezcla de inquietud y curiosidad. Mientras Sango se alejaba, Kagome se preguntaba qué podría estar detrás de la fuerte reacción de la chica.

Con una última mirada preocupada, Sango se giró hacia los clientes, dejando a Kagome con una sensación de inquietud y una pregunta sin respuesta. Kagome observó a Sango y se fue, sintiendo que la conversación había dejado más preguntas que respuestas. Sango parecía una buena chica y su reacción era similar a la que todos decían de Inuyasha ¿sería que de verdad se trataba de una mala persona?

—-

Kagome llegó a casa y se dio cuenta de que su abuela no estaba. Decidió aprovechar el tiempo para relajarse un poco. Se metió a bañar, dejando que el agua caliente le ayudará a relajarse. Luego, se puso ropa cómoda y encendió la televisión. Con el estómago rugiendo de hambre, buscó la comida en el refrigerador y la puso en el microondas.

Mientras esperaba, puso la tetera eléctrica para prepararse un té y, al mismo tiempo, decidió secarse el cabello. Sin embargo, en cuanto encendió la secadora, la luz de la casa se apagó abruptamente.

—¡Oh no! —exclamó Kagome

Suspirando, revisó la caja de fusibles y vio que uno se había fundido, había abusando de la electricidad. la casa era vieja, seguramente la instalación también lo era. La oscuridad comenzaba a invadir la casa, así que pensó rápidamente qué hacer. Buscó por toda la casa un fusible de repuesto, pero no tuvo suerte.

Entonces, su mirada se dirigió hacia la entrada del ático. Decidida, subió las escaleras y comenzó a buscar herramientas y fusibles entre el polvo y las telarañas. No encontraba nada, y la oscuridad se intensificaban, dificultando su búsqueda.

Finalmente, en un rincón, encontró una caja con algunos fusibles. Al momento de irse, tropezó con algo que le lastimó el pie. Notó que una parte del piso estaba algo levantada,

—¡Auch! —se quejó, examinando el área más de cerca—. Esto es peligroso, podría lastimar a alguien.

Al apretar el trozo de madera, notó que al hacerlo, otro extremo se levantaba. Decidida, luchó con el pedazo de madera hasta que logró levantarlo, lo contrario a lo queria. Bufo desesperada pero antes de colocar de nuevo el trozo de madera, debajo, notó una caja que despertó su curiosidad que sacó con cuidado.

Dentro de la caja, encontró documentos sobre su padre, fotos de ella cuando era niña... y fotos de una chica idéntica a ella. Kagome quedó en shock, sin entender qué sucedía. Su mente era un torbellino de preguntas y emociones.

De repente, escuchó la voz de su abuela llamándola desde abajo.

—¡Kagome! ¡¿Dónde estás?! ¡¿Por qué está todo apagado?!

Con rapidez, tomó algunos documentos y fotos, guardó todo lo demás de nuevo en la caja y la cerró apresuradamente. Bajó del ático lo más rápido que pudo, con el corazón acelerado y la mente llena de preguntas.

Continuará…

Los saludos a todos ¿les gustó este capítulo? Ahora si, Inuyasha apenas fue mencionado, pero es que cada que aparece roba todo el protagonismo, necesito desarrollar a los otros personajes, sobre todo a Kagome y presentar unos nuevos. Estoy feliz de que llegó Sango… y obviamente, le metí más drama. También, aunque no quiero apresurar la historia , ya se van mostrando e insinuando ciertos secretos. También yo sé que ya se antoja más acción romántica, pero no se preocupen, todo a su tiempo, pasión sin amor NO SIRVE, jajaja. Yo, bueno… lamento el chantaje del episodio anterior, pero en serio ¿se atreven a leer y no dejar un comentario? Que crueles… *lágrima recorre mi rostro* pero esta bien *sonrio amargamente* no importa, porque en realidad esto lo hago por gusto ,no por likes… pero yo *sollozo* Quisiera saber si les gusta, si esoty siendo lo suficientemente buena para ustedes

...NOOOO Como creen, es broma, no más chantaje, jaja… pero enserio, agradezco mucho los comentarios, me motiva mucho leerlos y responder cada comentario me parece super entretenido.

Jalil: Agradezco tu comentario, como en cada capítulo, pero la verdad, las chicas que hagan lo que quieran por likes mientras no lastimen a otros ni a ellas, no pasa nada. No hay que juzgar. En fin, muchas gracias por comentar y me alegra mucho que te haya gustado este episodio. Espero este chisme te haya gustado, aunque más que respuestas, dejó más preguntas, jajaja.

Coneja: Ay ya me sentí culpable, jajaja. No volveré a chantajear por comentarios, peeeeero, si lees y me dejas comentario bueno, yo feliz, lo agradezco. Espero te haya gustado este capítulo. Si hay motivos para que la gente no quiera a Inuyasha, como comenté antes, a parte de que si es verdad que la madrastra tiene que ver… pero aún hay varias cosas que saber. Pero si, son tontos.

: Rosa, que mala onda lo de tu página, espero puedas usarla pronto :( Muchas gracias por tu comentario y por compartir. Estaba viendo los comentarios que respondí en el episodio pasado y tontamente no sale tu nombre cuando te respondí, pero creo que si notaste que era para ti. Me gusta Koga como criminal, es como su personaje en la serie jajaja; pero aca ya hay otro suspenso ¿por qué tiene también pleito con Inuyasha? ¡¿Habrá alguien con quien Inuyasha no tenga problemas?!

kittytaisho.15: Ay, bienvenida; me alegra mucho que te haya gustado el capitulo y espero hayas disfrutado este. La actualización de este episodio fue más rápida porque ya tenía el episodio y porque quise cumplir mi promesa. Muuuuchas gracias por dejar tu comentario

Bueno, los quiero a todos, nos vemos en el siguiente episodio :)

Amapola Roja, también conocida como Danielovsky :)