¿Amigos?
Hungry Heart Wild Striker © Yōichi Takahashi
Sinopsis: Muchos ya se habían dado cuenta de la situación entre ellos, pero Kyosuke y Miki no lo confirmaban, dejando a todos con la duda: ¿eran amigos o algo más?
¿Amigos?
Era común entre los estudiantes de segundo año en la escuela secundaria Jyoyō Akanegaoka el interés por la relación entre Kyosuke Kano y Miki Tsujiwaki. Él era uno de los jugadores más destacados del equipo masculino, y ella, la capitana del equipo femenino, al que había formado gracias a la ayuda y entrenamiento de Kyosuke.
Miki vio el potencial de Kyosuke en el fútbol desde su primer encuentro. Él sabía que lo tenía, pero no se sentía cómodo mostrando todo su talento. Las razones estaban relacionadas con su hermano Seisuke y su complicada historia familiar, la cual Kyosuke le confió a Miki por la buena amistad que los unía.
Pero esa unión no parecía ser solo amistad para todos. Incluso Sakai y Rodrigo, los amigos más cercanos de Kyosuke, preguntaban por la relación con la capitana cada vez que podían.
—¿De verdad son solo amigos? —preguntó Sakai mientras estudiaban para los próximos exámenes—. No, no es posible. Miki ni siquiera me presta atención.
—Es cierto. Todas las chicas del equipo femenino están pendientes de Sakai —apoyó Rodrigo con seriedad—. Kyosuke, ¿de verdad son solo amigos?
—¿Acaso eres estúpido? —exclamó Kyosuke.
Rodrigo lo contempló con confusión por un momento.
—¿Perdón?
—Repetiste la misma pregunta que Sakai, Rodrigo.
El centrocampista frunció el ceño y se cruzó de brazos, molesto. Sakai no pudo evitar reírse, y la mirada fulminante que les dirigió Kyosuke a ambos fue suficiente para que el tema quedará ahí, al menos por un tiempo.
Kyosuke sabía que, si sus mejores amigos habían hecho la pregunta, era porque algo o alguien había empezado a difundir los rumores de nuevo, una situación irritante que planeaba resolver yendo a la fuente principal.
—¡Oye, Miki!
—¿Kyosuke? —preguntó ella, sorprendida. Por lo general, él no la buscaba y prefería desaparecer cuando se acercaban los exámenes—. ¿Qué pasa?
Sin dar muchas explicaciones, Kyosuke se acercó, la tomó del brazo y comenzó a llevarla fuera del camino principal.
—Tenemos que hablar —dijo con seriedad—. Vamos, ven. No quiero que el resto nos vea.
—¡Espera, Kyosuke! —se quejó Miki, tratando de mantener el equilibrio—. No entiendo, ¿qué sucede?
—¿Acaso no lo sabes? —preguntó Kyosuke, sin molestarse en escucharla mientras la arrastraba hasta un rincón apartado de los dormitorios—. Sakai y Rodrigo hicieron preguntas —agregó una vez que la soltó.
Ella lo observó, confundida, y echó un vistazo a su alrededor. Kyosuke los había llevado al lugar donde se colgaba la ropa de los dormitorios. Ya era bastante tarde, así que nadie los vería ahí.
Una vez visto el entorno y sintiéndose tranquila, preguntó:
—¿Qué clase de preguntas?
—Las preguntas que solo se hacen cuando la gente sospecha —explicó Kyosuke con impaciencia—. Vamos, dime, ¿con quién hablaste?
—¿Por qué tendría que ser yo la que habló con alguien? —preguntó Miki, frunciendo el ceño y molesta. No podía creer que la estuviera culpando por el regreso de las sospechas—. ¿Con qué argumentos me acusas?
—Porque tienes muchas amigas que aman los chismes —respondió él con seguridad.
Miki iba a responder, pero, tras pensarlo un momento, se dio cuenta de que Kyosuke tenía un punto. Sin embargo, no era justo que la acusara.
—Eso no justifica que me trates así —se defendió—. Después de todo, soy… —y no dijo nada más, sintiendo cómo el color se le subía a la cara.
—Sí, sí, ya entendí lo que quieres decir —expresó Kyosuke con una sonrisa arrogante—. Pero es molesto, ¿sabes? Aunque Sakai tenía razón en algo: eres la única que no lo adula.
El comentario hizo que Miki soltara una risa por primera vez desde que se había encontrado con Kyosuke. El arquero del equipo masculino de fútbol era toda una estrella entre sus compañeras, y podía entender por qué sospechaba de alguien que no se fijara en él.
—No es mi culpa que Sakai no sea mi tipo —dijo a modo de excusa.
—¿De verdad? —preguntó Kyosuke, cambiando su tono de repente—. No sabía que tenías un tipo.
Sin que se diera cuenta, Miki había quedado arrinconada contra la pared, atrapada entre los brazos de Kyosuke. Sintió cómo la mirada oscura de él se clavaba en ella, pero sabía que lo hacía con un único objetivo.
—Bueno, tengo un tipo —le respondió, levantando la mirada con un tinte desafiante—. Aunque no sé si te interesa escucharlo.
Las manos de Kyosuke bajaron de la pared a sostener los brazos de Miki.
—Claro que sí, dime. Me interesa —susurró Kyosuke con un tono grave—. Quiero saber si tengo competencia.
La respuesta de Miki no fue en palabras, sino en un rápido beso que desconcertó a Kyosuke por un momento, antes de que él lo correspondiera con gusto. Después de todo, no eran solo amigos.
Nota de la autora: No saben cómo amo Hungry Heart: Wild Striker. Descubrí la serie durante la pandemia y me hice fanática al punto de comprarme todo el manga que es difícil de conseguir porque ya no se publica, pero jamás pude escribir algo hasta hoy.
Esta historia ignora la parte donde Kyosuke y Miki no están juntos hasta el final, pero prefiero pensar que a escondidas de todos si salían.
Ciao.
