N/A: Quiero agradecer a Cesar D. Sizun por sus palabras de ánimo. La página no me dejó ver o responder, pero vi su review en mi correo.

*Editado 24-07-2021


Judy sabía perfectamente que Nick no era muy dado a a hablar de sus sentimientos. Lo vio tensarse después de sus palabras. Ella venía de una familia muy numerosa, donde la comunicación era muy importante para que no hubiera peleas, así que confiaba que al ser abierta sobre su cariño por el zorro, el podría empezar a abrirse hacia los demás.

El zorro se removió incómodo en su asiento, y después le dirigió una sonrisa triste.

"Gracias, Pelusa. Significa mucho para mi, de verdad"

Ella solo asintió, dándole espacio para no abrumarlo, y darle a entender que cuando estuviera listo, podría continuar. El zorro quedó pensativo unos momentos, como si estuviera ordenando sus ideas.

"¿Recuerdas lo que te dije cuando pediste mi ayuda en el caso de los Aulladores? Lo que grabaste con esa zanahoria tuya".

"Ha, yo hago $200.00 dólares al día, 365 días al año, desde que tengo 12", contestó la coneja, en su pobre imitación de la voz de Nick.

El zorro soltó una risa corta.

"Justo eso. No mentí en esa ocasión. Mi mamá trabajaba muy duro después de que papá murió y yo quería ayudar en los gastos de la casa. Fue cuando empecé a trabajar en las calles, junto a Finn. Pero ella y papá siempre nos inculcaron valores como la honestidad y trabajo duro, así que no veía con buenos ojos lo que yo hacía para ganar dinero. Discutíamos todo el tiempo, así que a los 16, decidí independizarme y no la veo desde entonces. Se negó a aceptarme más dinero después de eso".

Judy lucho contra la necesidad de tomarlo del brazo para demostrale su apoyo. Sabía que un movimiento en falso, Nick se volvería a cerrar, y ya no le contaría más. Así que espero a que él continuara.

"Finn sigue en contacto con sus padres, a ellos no les molestó nunca que su hijo tuviera dinero extra que traer a la mesa. Los papás de Finn son vecinos de mamá. Así que ella esperó a que Finn los fuera a visitar y le preguntó por mi. Me imagino que me ha visto las noticias, ya que tú y yo somos la imagen pública de la Iniciativa de Inclusión de Mamíferos. He estado luchando con el deseo de ir a verla, pero estaba demasiado avergonzado para acudir. Así que se cansó de darme mi espacio, y ella me está buscando a mi. Ella no sabe donde vivo, y puedo apostar a qué no quería darme un susto al presentarse en el Precinto por sorpresa".

"¿Y qué harás?" le preguntó Judy.

"¿Francamente? No lo sé, Pelusa. Estoy aterrado, como cachorro en la sala de espera de un dentista. Sé que mamá me quiere, que se ha preocupado y qué he sido un hijo terrible, y tengo miedo de enfrentarla".

"¿Y si voy contigo?"

Judy se sorprendió tanto como Nick cuando las palabras salieron de su boca. No sabía por qué sugería algo así.

"¿Por…?" Empezó a preguntar el zorro, pero pareció pensarlo mejor, y solo sacudió la cabeza. "¿Estás segura?"

"Si, claro. Tal vez si no estás solo, puede ser un poco más sencillo. Además, me encantaría conocer a tu mamá. Tú ya conociste a mis padres".

"Mamá vive en Happytown, lo ideal sería acudir desde temprano, ¿tal vez el siguiente día libre?"

Judy se mordió el labio interior, pensativa.

"Había quedado con Kyle de hacer un picnic el siguiente domingo…"

"Oh, no te preocupes, ve con Kitt y yo iré solo con mamá", repuso rápidamente Nick, con su mejor sonrisa astuta. Judy arqueó una ceja.

"Ni sueñes que te librarás de mi. Puedo decirle a KYLE que mejor cenemos el viernes, y el domingo podemos visitar a tu madre".

"No tienes que mover tus planes por mi, Judy, de verdad", le dijo el zorro en un tono suave.

Cada que Nick decía su nombre, hablaba en serio. A la coneja le alegraba sobremanera cada que esto sucedía. Y la verdad, prefería dar apoyo emocional a su mejor amigo, que una cita con Kyle. Si bien, el conejo la trató de una manera muy linda, ella no sentía nada de lo que hablaban sus hermanas enamoradas cuando estaba con Kyle. Ellas decían que debía haber chispas, emoción, el corazón latiendo rápido. Esperaba realmente encontrar al conejo que la hiciera sentir todo eso.

"Nick, en verdad, quiero ir. Por favor...", pidió la coneja.

Sus ojos amatista miraron fijo los ojos verdes de Nick, el cuál le sostuvo la mirada unos instantes, y después rodó los ojos, derrotado.

"Tu mirada tierna debería ser delito, nadie puede negarse a hacer lo que pides cuando pones esos ojos", dijo el zorro.

Judy le propinó un puñetazo nada amistoso en el brazo por el uso de la palabra con T, y mientras el vulpino se quejaba de la brutalidad policíaca, ella sólo le sonreía, deseando que su visita a la señora Wilde le trajera felicidad a Nick.