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Les agradezco enormemente la recepción que ha tenido. Es mi primera historia, así que el número de favoritos, follows y reviews son más de lo que esperaba. ¡Y también el número de lecturas! Me hacen muy feliz. Cualquier duda o comentario, no duden en dejarme un review, prometo contestarlos todos (mientras la plataforma no falle como la ocasión pasada, de lo contrario, contestaré por aquí)
En este capítulo hay una pequeña referencia a mi saga favorita, espero la encuentren.
*Editado el 24/07/2021. Y Aún nadie menciona la referencia a la saga XD
Marian Wilde cantaba mientras preparaba la comida. Por fin vería a su Nicky, después de tantos años. Estaba cortando las berenjenas para el ratatouille que le prepararía a la oficial Hopps. Ya tenía la calabaza, el jitomate, cebolla y pimientos en rodajas. Nicky le había dicho que cualquier cosa con vegetales esta bien, así que decidió hacer algo que tuviera una buena mezcla de verdura. Era cortesía no comer carne cuando se invitaba a una presa, por lo cual, sustituiría el habitual pescado por una pasta, la cuál ya estaba cociéndose.
Mientras acomodaba los vegetales en espiral en el refractario, pensaba como le impactó oír que su Nicky había sido emparejado con la coneja. Ella había estado muy molesta, ya que gracias a la coneja, le habían dado el peor turno en el restaurante donde trabajaba de mesera, ya que las presas no querían ser atendidas por depredadores.
Así que al ver en las noticias todo el complot detrás de la vicealcaldesa, para hacer ver mal a los depredadores, y que fue la misma coneja quién dio el discurso que había incitado al odio meses atrás, dar otro discurso sobre la verdad detrás de los ataques y dar su apoyo a todos los depredadores, y parado junto a ella, al mamífero que la había ayudado en el caso, casi hizo que le diera un paro cardíaco.
El escuchar como su hijo había ayudado a la policía a resolver algo tan grande como los ataques de los mamíferos salvajes, hizo que su corazón se llenara de orgullo. Su Nicky siempre había sido dulce y dispuesto a ayudar a los demás, hasta que esos niños le pusieron el bozal en el hocico, hecho que transformó completamente la personalidad de Nicky.
Después, la coneja mencionó que su hijo sería el siguiente mamífero recluido en la Academia como parte de la Iniciativa de Inclusión de Mamíferos, y pudo percibir la mirada de orgullo que la coneja le dirigió su hijo. Nicky le devolvió una mirada llena de gratitud y una sonrisa sincera, y con eso, Marian pudo perdonar a la coneja por la conferencia anterior.
Si su hijo ayudó a la coneja con ese caso, es probable que ella lo hubiera animado a unirse a la policía. A Marian no le importaba que argumentos usara la coneja para convencer a su Nicky, lo importante es que parecía que, por fin, su hijo volvía a confiar, y que empezaba a poner su vida en orden.
Marian terminó de acomodar los vegetales y sazonar, y metió el refractario al horno. Puso la pasta a escurrir. La salsa para la pasta ya estaba lista, solo debía esperar a que llegaran sus invitados, por lo que optó por ir a cambiarse de ropa. Fue a su habitación, para ponerse el vestido que había dejado listo en la cama. Era sencillo, verde con flores negras. Nicky era muy parecido a John, su padre, excepto en sus ojos, que eran iguales a los de ella, así que por ello había escogido este vestido
Se cepilló el pelaje, de un rojo vibrante, con algunos mechones grises. A diferencia de Nicky, cuya cola terminaba con pelaje oscuro, la de ella tenía la típica punta blanca. Se colocó un collar de perlas, y en eso sonó el timbre de la puerta. Sus piernas le fallaron un momento, y se sentó al borde de la cama, llevándose las patas al pecho. Cerró los ojos y suspiró.
"Nicky te está esperando al otro lado de la puerta, anda y ve", se dijo a sí misma.
Se levantó y se dirigió a la puerta, la abrió y lo primero que vio fueron los ojos verdes de su hijo. Estaba más alto que ella, la última vez que lo vio de frente, tenía 16 años y no era tan alto. Se veía delgado, pero mucho más musculoso que cuando apareció en televisión, lo cual pensó que era normal, debido al entrenamiento. No sonreía, y su cola estaba totalmente quieta. Antes de que él abriera la boca para decir algo, ella lo envolvió en un abrazo.
"¡Oh, Nicky, te eché tanto de menos!"
Sintió los brazos de su hijo rodearla.
"Yo también, mamá", respondió él, con voz entrecortada.
Marian se separó de él bruscamente.
"¡Olvidé la comida en el horno! ¡Pasen!" Corrió a la cocina y apagó el horno. Solo se pasó un minuto y no olía a quemado, lo cual era buena señal.
Volvió a la sala y vio a su hijo parado en medio, con la coneja gris a su lado. Era mucho más pequeña y menuda que él. Tenía unos enormes y bellos ojos color amatista.
"Les pido una disculpa, eso no me suele suceder a menudo" les dijo, haciéndolos voltear. Judy le dirigió una sonrisa brillante, y su hijo se adelantó un poco.
"Mamá, ella es mi compañera, se llama Judy Hopps y fue la que se encargó de darme la solicitud para aplicar a la ZPD. Pelusa, te presento a mi madre, Marian Wilde."
A Marian no le pasó inadvertido el brillo en los ojos de su hijo, y la nota de admiración al presentarle a la coneja. Judy rodó los ojos por el sobrenombre, pero efectivamente, no parecía molesta, sino divertida. Le extendió una pata a Marian.
"Mucho gusto, señora Wilde, es un placer conocerla", dijo con su alegre voz.
La zorra sorprendió a ambos al darle un abrazo a Judy, como lo había hecho antes con su hijo.
"Gracias, oficial Hopps, por mostrarle a mi hijo nuevamente el camino".
De pronto, Marian recordó que estaba abrazando a un conejo, y soltó a Judy, ansiosa por haberla asustado. La coneja estaba sonrojada y su nariz temblaba rápidamente, pero no parecía asustada de la zorra.
"Por favor, llámeme Judy. Y de hecho, fue Nick quien me mostró el camino a mi. Sin su ayuda, jamás podría haber resuelto el caso, señora Wilde", respondió Judy, con humildad.
"Llámame Marian, por favor, cariño. La comida ya está lista, ¿quieren sentarse a comer?"
Ambos policías asintieron. Judy le preguntó a Marian por el baño y fue a lavarse las patas. El zorro acompañó a su madre a la cocina, para hacer lo mismo.
"Tú no eres tan efusiva con los extraños, me asombra el abrazo que le diste a Zanahorias, ¿qué significó eso?" le preguntó su hijo de pronto.
"Realmente estoy muy agradecida con Judy. Los vi juntos en las noticias, Nicky. Además, es tan tierna que es inevitable querer abrazarla, ¿no crees?"
"Por lo que más quieras, por lo que es más sagrado para ti, no te atrevas a decirle tierna a la cara. A ti no te hará nada, pero se vengará conmigo y así como la vez de pequeña, sus golpes duelen demasiado. No quiero nuevos hematomas", pidió su hijo en un susurro, volteando hacia el baño, esperando que la coneja no los hubiera escuchado.
Marian empezó a reír por la cara que puso Nicky, y en eso, regresó Judy. Se dirigieron juntos al comedor.
