N/A: Editado 24/07/2021
Judy estaba sentada en la sala de juntas, en la enorme silla que compartía con Nick, mientras revisaba las notificaciones de su teléfono Ya habían pasado 3 semanas desde que había hablado con su hermana, la cuál seguía sin responder las llamadas ni contestar los mensajes. Jess no era orgullosa, y le extrañaba que siguiera molesta con ella. Pero bueno, sus vacaciones estaban programadas en 2 semanas más, y aprovecharía su estancia en Bunnyburrow para hablar con Jess.
Escuchó la puerta abrirse y el ruido de unos pasos acercarse. Eran Delgatto conversando animadamente con Fangmeyer, se sentaron en los asientos a su derecha. En la sala ya estaban casi todos, solo faltaba Nick. Era usual que el zorro llegara 1 minuto antes que el jefe, debido a que al ser un animal nocturno, le costaba un poco levantarse en las mañanas. Pero siempre lograba llegar a tiempo. Judy le había ofrecido que tomaran turnos nocturnos, a lo cual el zorro se había negado, diciendo que ya estaba habituado a trabajar en el día.
Pensó en como el haber visto a su madre había cambiado de manera positiva la actitud del zorro, ya había vuelto a bromear con los demás compañeros, e incluso en una ocasión llevó consigo donas para todos.
La puerta se abrió nuevamente, y las finas orejas de la coneja captaron unas pisadas ligeras. Al voltear hacia atrás, vio a Nick, con un par de vasos de Caffé Koala en cada pata, y con sus aviadores negros en los ojos. Llegó a su lado y de un ágil salto se subió a la silla. Le extendió uno de los vasos a la coneja.
"Buen día, Zanahorias", la saludó.
"Buenos días, Nick", le contestó la coneja mientras tomaba el vaso que le ofrecía. Le dio un sorbo y vio que era un latte de calabaza. Lo había probado la semana pasada y le había comentado al zorro lo mucho que le había gustado. "Muchas gracias. ¿Puedo preguntar a qué se debe ?" preguntó, señalando su vaso.
El zorro estaba tomando un sorbo de su propio vaso. Lo más probable es que fuera un café negro muy cargado. Nick siempre necesitaba una buena dosis de cafeína para iniciar el día.
"A nada en especial. Cambié de ruta el día de hoy, ya que iba con un poco de tiempo extra, y al comprar mi café, vi la publicidad del sabor del mes,así que me acordé de ti y te traje uno".
Apenas el zorro terminó de hablar, la puerta se volvió a abrir, y entró el Jefe Bogo, y todos empezaron a hacer el ruido característico a su entrada. Después de silenciarlos, el búfalo empezó a repartir las asignaciones del día.
"Hopps, Wilde". Ambos policías vieron a su jefe atentamente. "Se reportó un robo en un taller mecánico en Plaza Sahara, vayan y revisen la escena".
Antes de que que Nick pudiera hacer un comentario, Judy saltó hacia el podio, tomando la carpeta que les extendía el Jefe y se apresuró a la salida, entusiasmada. Fue a su escritorio y comenzó a leer el reporte de robo.
Habían robado varias piezas para autos , y burlado la seguridad del lugar. Mientras leía, vio a Nick acercarse a ella. El zorro parecía leer el reporte encima de su cabeza.
"Yo trabajé en el taller de los hermanos Coyotowitz, hace como 10 años" le dijo, mientras depositaba a su lado el latte que Judy había olvidado en la sala de juntas por la emoción de tener un caso.
"¿De verdad? ¿Y qué era lo que hacías?", preguntó la coneja, dándole un nuevo sorbo a su latte.
"Yo recogía los pedidos que hacía el taller a los proveedores y algunos recados. No era un trabajo de tiempo completo, pero era buena paga, sobre todo cuando tenía que mantener un perfil bajo después de...otros trabajos".
"¿Estás en buenos términos con los dueños, o esperamos un trato similar que con Mr. Big?", inquirió la coneja, levantando una ceja.
Nick soltó una risa corta.
"Todo bien con los hermanos Coyotowitz. Son buenos mamíferos, y proveen de trabajo a zorros, comadrejas, mapaches y otros mamíferos que tendemos a ser discriminados en base a estereotipos. Además, no había manera en que yo pudiera jugarles sucio y perder la oportunidad de ver a mi crush", suspiró el zorro.
Judy volteó a ver a Nick, con curiosidad.
"¿Tu crush?"
"Una zorra corsac que trabajaba de mecánica. Era un año mayor que yo. Era la mejor mecánica del taller. Su pelaje era claro, sus ojos azules y siempre tenía una sonrisa para todo el mundo. Los zorros corsac suelen ser más sociables que nosotros, los zorros rojos, y ella era amiga de todos en el taller", le contó el zorro, con una sonrisa nostálgica.
Judy sintió una ligera incomodidad en el estómago, ¿le habría caído mal el latte?
"¿Nunca le pediste salir contigo?" preguntó la coneja.
Nick la volteó a ver y ella se arrepintió de inmediato de preguntar. Nick era su mejor amigo y pasaban mucho tiempo juntos, pero era la primera vez que el zorro hablaba de alguna hembra en sentido romántico, y no pudo evitar la curiosidad.
"Adelántate a la patrulla, iré a pedirle a Clawhauser algunos reportes sobre los robos en esa zona en los últimos 6 meses, enseguida te alcanzo, Zanahorias", dijo el zorro y se dio la vuelta, aún tomando su café.
Judy tomó la carpeta con la información del reporte, su latte y dio un salto, para bajar de la silla. Al llegar al estacionamiento, tiró el vaso vacío en un contenedor de basura, y subió al asiento de pasajero. Puso en el GPS las coordenadas del taller mecánico. Poco tiempo después, Nick abrió la puerta del copiloto y se sentó a su lado.
"¿Lista para hacer del mundo un lugar mejor, oficial Pelusa?", le preguntó el vulpino con un guiño.
"¡Nací lista!" contestó ella animadamente, y puso en marcha el motor. Condujo en silencio durante varios minutos, hasta que de pronto, el zorro empezó a hablar.
"No sé como sea para otras especies, pero para nosotros, el cortejo es muy importante, así como el consentimiento. Cuando encontramos una pareja, nos comprometemos de por vida. Debido a esto, la zorra es quién elige. Nosotros mostramos interés, pero son ellas las que dan el primer paso, ya que no hacemos nada sin su consentimiento. Esta zorra… ella no mostró interés, entonces no había nada que yo pudiera hacer".
"Eso es...vaya, diferente" comentó la coneja, impresionada. "Los conejos también son monógamos..."
Nick soltó una risa y le dirigió una mirada de incredulidad.
"Ah, ¿si? ¿Y dónde quedó eso de que son buenos multiplicándose?"
Judy se sonrojó y le dio un puñetazo en el brazo.
"Que tengamos muchas crías es un tema aparte. Un conejo puede tener varios novios a lo largo de su vida, pero una vez que tiene una pareja estable, se compromete totalmente."
"Los zorros rojos no tenemos muchas citas ni parejas. No iniciamos una relación a menos que sepamos que terminará en matrimonio. Si después de dos o tres citas, alguna de las dos partes siente que no puede asentarse, termina el cortejo, antes de que la otra parte genere un lazo".
"¿Lazo?"
La coneja vio de reojo a Nick, el cual parecía arrepentido de haber hablado de más.
"Es una...cuestión canina, prefiero no hablar de ello".
En eso, el GPS les indicó que ya habían llegado a su destino.
