N/A: Editado 25/07/2021


Nick terminó de poner la multa en un carro mal estacionado, tomó su celular y vio la hora. Faltaban 5 minutos para el almuerzo, así que se dirigió al ridículo mini auto con el que estuvo repartiendo multas todo el día.

Podía haber sido asignado a Wolford como compañero temporal, ahora que Judy estaba en Bunnyburrow, pero no. El había decido cambiar el tono del celular del Jefe Buffalo Butt a la canción "What does the Fox say".

No había evidencia en su contra, claro está, pero al Jefe poco le había importado eso antes de mandarlo 2 semanas a parquímetros. Y limpiar los baños del precinto una semana. El vídeo que había tomado Nick de la reacción del Jefe había valido la pena.

Le había enviado el vídeo a Judy, la cual lo regañó. Pero cuando el regaño viene entre risas, no cuenta como regaño, ¿verdad?

Nick subió al auto y se dirigió a un restaurante que estaba a un par de cuadras, con menú especial para depredadores. Ahora que Judy no estaba cerca, podía comer sin preocupaciones un filete de pescado.

El zorro había vuelto a llamarla por su sobrenombre fuera del trabajo, y por su apellido cuando estaban en servicio. El pensaba utilizar su viaje a Bunnyburrow para ver si tenía una oportunidad con la coneja, pero ella se lo dejó muy claro todo cuando lo animó a salir con Skye. Judy no estaba interesada. Al inicio estuvo molesto. ¿ Por que había intentado besarlo si no le interesaba? Cuando compró su café pensó en irse y dejar botado el trabajo. Pero recordó que pasó lo mismo cuando fue la conferencia, él se fue dejando sola a Judy. Y ella tenia una explicación razonable para su comportamiento. Tal vez, para esta situación, ella también tenia una explicación. Solo que él no estaba listo para pedirla, ni Judy parecía querer ofrecerla en este momento.

Así que se puso su máscara de nuevo. "No dejes que vean que te hirieron". Judy lo había vuelto a lastimar, pero sabía que ella no había tenido la intención de hacerlo. Y el no quería alejarse de ella, era ya demasiado importante en su vida.

Llegó al restaurante y saludó al armadillo que actuaba como anfitrión esa tarde. Se conocían desde a hace años, y siempre que el zorro acudía, se encargaba de separarle una mesa, no importaba lo lleno que estuviera el lugar. Ordenó su favorito, sin necesidad de ver el menú, y se puso a revisar Furbook para pasar el tiempo. Judy había publicado una fotografía rodeada de sus hermanos. Tragó saliva. Debía ser cuidadoso al no molestar a la coneja en su viaje, ya que no había manera en que él pudiera salir ganador de un ataque de una bola masiva de pelos.

Revisó las caras de todos los conejos en la fotografía, pero no encontró a ningún conejo idéntico a Judy, por lo que asumía que aún no había visto a su hermana. Quería preguntarle, pero decidió por un tiempo mantener las conversaciones muy personales al mínimo, para no dar lugar a una situación como la del otro día. Le dio "me gusta" a la fotografía, y en eso llegó su comida. Se relamió hambriento, agradeció al mesero y empezó a comer.

Ya satisfecho, pidió la cuenta y salió del lugar. Aún le faltaban 30 multas para cumplir la maldita cuota que Judy había impuesto con su récord, antes de tener que dirigirse al precinto al lavado de los sanitarios. Justo afuera del lugar, vio a Skye charlando animadamente con una loba albina. Al percatarse de la presencia del oficial, la zorra se despidió de su amiga y fue a saludar a Nick. El notó que tenía una bolsa de aspecto pesado en la mano

"¡Hola Nick! ¿Acabas de terminar tu almuerzo?"

"Así es, ¿que te trae por esta parte de la ciudad?"

La zorra señaló la bolsa.

"Necesitaba esta pieza para terminar una reparación. El proveedor no tenía quién lo mandara hasta la tarde, pero lo necesito cuanto antes, así que tuve que venir por ella. Estaba por tomar un taxi, cuando vi a mi amiga, y después a ti".

"Pues si no te molesta que te vean en mí ridículo mini auto, aquí tienes a tu oficial de policía, dispuesto a socorrer a damiselas en apuros".

Skye rió brevemente y le echó una mirada al coche.

"¿A quién molestaste y qué fue lo que hiciste?"

Nick se sorprendió de lo rápido que la zorra dedujo el motivo de su triste medio de transporte actual.

"Al Jefe, pero prefiero reservarme el motivo. Aunque lo tengo en vídeo, algún día te lo mostraré".

"¿Que tal mañana en la noche? Conozco un lugar que hace una lasagna increíble"

Las palabras de Judy fueron directo a la mente del zorro.

"Claro, podemos vernos mañana", le respondió Nick.

Tengo tu número de la tarjeta que dejaste a mi compañero, te mando mensaje para ponernos de acuerdo. Y ya me voy, no hay manera en que me suba a esa cosa, sin ofender".

"Descuida, si pudiera decidir, tampoco me subiría", concordó el zorro.

La zorra le dedicó una sonrisa, dio media vuelta y levantó el brazo para tomar un taxi. Cuando uno se detuvo, le guiñó un ojo a Nick, se subió al auto y se fue.

Nick se subió al auto de reparte multas, y tomó rumbo a a la Plaza Central. No quería ilusionar a Skye, ya que él no podía jugar al clavo que saca otro clavo. Pero la zorra era un buen mamífero, y quería seguir en contacto con ella. Lo mejor era que mañana él le dejara en claro a la zorra sus intenciones, para que ella decidiera si podía ser solo amiga de él, o alejarse por lo sano.

Ahora solo restaba esperar a mañana, y esperar no caerse al final del día en un retrete. Ese olor tardaba semanas en desaparecer.