N/A: Editado 25/07/2021


Judy se encontraba en la cama de su hermana Jess, apretando el rostro contra la almohada. Murmuró algo ininteligible, que para Jess parecía tener todo el sentido del mundo.

"Tranquila, no es el fin del mundo. A ver, enseñame la foto".

La policía estiró su pata para darle el teléfono a su hermana, sin despegar el rostro de la almohada. Jess observó detenidamente la fotografía.

"Pues...si me lo preguntas a mi, esto no significa nada. Sí es posible que hayan estado en una cita, pero Nick se ve más sorprendido que complacido por el beso. Incluso se ve tenso".

Judy levantó las orejas y se sentó de manera brusca, volteando a ver a Jess, esperanzada.

"¿Tú crees? Nick no es muy fan del contacto físico. Una vez lo tomé del brazo para confortarlo, y se retiró como si le hubiera quemado la pata. ¿Crees que se ve incómodo?"

Jess ladeó la cabeza, y entrecerró los ojos.

"Un poco, si." Le regresó el celular a su hermana. "Pero creo que deberías dejarlo tranquilo. Tú lo incitaste a salir con esta hembra. Deja que él primero vea si las cosas con ella funcionan. Se lo merece"

Judy asintió. Claro que Nick merecía ser feliz, ya había sufrido bastante en su vida. Si las cosas funcionaban con Skye, ella no se metería en medio. Nick era sobre todo su mejor amigo, y siempre lo apoyaría.

"Claro que si decides invitarlo a salir, deberías empezar diciendo que descubriste que lo amabas por una canción. Es muy romántico, para nada ridículo", dijo sarcásticamente su hermana mayor.

La policía le volvió a aventar la almohada, pero Jess ya lo anticipaba y esquivó el ataque, riendo.

"Solo bromeaba, hermanita. Tú tranquila, todo estará bien".

Judy infló los cachetes, irritada. De pronto, escucharon gritos de emoción, y un coro de voces gritando '¡JUDY!'. La policía volteó a ver con miedo a su hermana mayor, la cual la tomó de la pata.

"Es otro día normal, no tienes que preocuparte. Vamos a ver a Nick".

La coneja asintió y juntas salieron de la habitación y bajaron las escaleras. Al entrar a la sala, las dos abrieron la boca, asombradas. Nick estaba en 4 patas, llevando a los niños Hopps más pequeños, quienes reían divertidos. Los padres de Judy también sonreían ante la escena.

"¿Hace cuánto llegaste, Nick?" preguntó la policía.

Las orejas del zorro reaccionaron a la voz familiar de la coneja, y volteó a verla.

"Hace como 5 minutos. Se me treparon encima y me tiraron. Ya que estaba en el piso, decidí darles un pequeño paseo", respondió el zorro con una sonrisa.

El ver al zorro convivir con sus hermanos, despertó un instinto maternal que Judy no sabía que tenía, enviando un cosquilleo extraño en su vientre. Su hermana soltó una risa corta, y Judy se sonrojó. Era conocido por todos los conejos que cuando una hembra veía a una potencial pareja convivir con niños, despertaba su instinto de reproducción, cambiando su aroma a uno que decía 'hey, ven a preñarme'. La risa de su hermana indicaba que se había dado cuenta en el cambio de su aroma.

'Dulces galletas con queso, trágame tierra', pensó la coneja, mientras veía las sonrisas de sus padres cambiar a una cara seria.

Su hermana pareció apiadarse de ella, le dio un amistoso apretón de hombros y se adelantó para presentarse ante Nick, y así distraer a sus padres.

"Mucho gusto, Nick. Mi nombre es Jessica" le dijo, estirando el brazo para saludarlo.

El zorro se levantó como pudo, aun con los pequeños colgando en su espalda. Vio la pata extendida de Jess, arqueó una ceja y le dirigió una mirada dubitativa a Judy. La policía recordó que le había dicho a Nick de la aprehensión de su hermana con los depredadores, así que era obvio que la actitud de su hermana lo desconcertaría. Judy asintió levemente, y Nick estrechó la pata de su hermana.

"Es un placer conocerte", el zorro ladeó la cabeza, y olfateó un poco. Sonrió y se dirigió a Judy. "En verdad se parecen mucho, Zanahorias, pero las podría diferenciar fácilmente, sobre todo con ese nuevo perfume que usas".

Las dos conejas abrieron mucho los ojos, y mientras Jess soltó una carcajada, Judy dejó caer sus orejas en la espalda, avergonzada por que Nick había captado su olor, y restregando esa información una vez más a sus padres, sin darse cuenta.

Nick vio a Jess con curiosidad, preguntándose donde estaba la gracia en sus palabras, pero Judy pensó que lo mejor era cortar cualquier conversación de momento.

"Ya es tarde y debes estar cansado del viaje, vamos a tu habitación, para que acomodes tus cosas y..."

"Hay algo importante de lo que hablar antes, Judy" la interrumpió el zorro. "¿Hay algún lugar donde podamos hablar en privado?"

La coneja reaccionó al uso de su nombre, poniéndose en alerta.

"Si, claro. ¿Papá…?"

"Pueden usar mi despacho, cariño" contestó Stu. Veía a su hija con expresión seria. "Y después de que terminen de hablar y que Nick se acomode, ¿podrías bajar de nuevo?"

Judy asintió, y le dirigió una mirada a su hermana, para indicarle que por favor, no dejara que nadie se acercara al despacho. Jess asintió y ayudó a los niños a bajarse de la espalda de Nick. El zorro le agradeció, y siguió a la policía al despacho del señor Hopps, que estaba a pocos metros de la sala de estar. Entraron y Judy invitó a Nick a sentarse en el sillón de dos plazas que había ahí. Nick se sentó, aunque el espacio no era tan grande para él. Judy tomó una silla, y la colocó enfrente de él, y se sentó también.

"¿Qué sucede, Nick?" preguntó la coneja.

El zorro tenía las orejas gachas, y parecía lidiar con encontrar las palabras correctas, lo cuál le pareció extraño a Judy, ya que el zorro siempre sabía que decir. Por un momento, se imaginó que le hablaría de Skye y que renunciaría a la ZPD para estar con ella. Mentalmente se abofeteó, debía dejar de ser tan dramática, o de ver tantas películas cursis.

Nick la vio directo a los ojos, con semblante decidido.

"No hay manera fácil de decir esto, así que solo lo diré. Alguien forzó la entrada de tu departamento".

Le extendió su celular, para que Judy viera un archivo de la ZPD en el dispositivo. La coneja lo tomó y vio que el archivo consistía en un listado de sus pertenencias.

"El equipo de técnicos ya hizo el recuento de lo que había en el departamento, necesitamos que nos digas si falta algo".

Judy estaba un poco alterada, pero su entrenamiento policíaco tomó control. Suspiró y revisó la lista.

"Solo me falta un poco de ropa, y algunos muñecos de peluche. ¿Cómo supieron que entraron a mi departamento?"

"Alguien...envío un paquete al Precinto. Busca en el correo anterior a ese, y verás las fotografías del paquete".

Judy hizo lo que el zorro le indicó y vio la muñeca.

"¿Esa ropa…?"

"Al parecer se hizo con la ropa que te falta, sí".

"El jefe no te adelantó tu descanso por que estuviera harto de ti, ¿no es cierto? ¿Vienes a ser mi niñera?", la coneja no pudo evitar el enojo en su voz.

Nick se cruzó de brazos.

"Judy, sabemos que puedes cuidarte sola. No era algo que pudiéramos decirte por teléfono, ya que hasta donde sabemos, podría estar intervenido. Cuando regreses a la ZPD tendrás que dejarlo para análisis. No vengo a ser tu niñera, vengo a ser tu apoyo, por eso soy tu pareja".

Judy dejó caer las orejas a su espalda, avergonzada por su arranque de ira.

"Lo siento mucho, Nick, yo..."

"Tú estás lidiando con demasiado estrés en este momento, por lo cuál, comprendo perfectamente tu enojo y frustración. No estoy molesto, ni debes disculparte conmigo. Solo quiero que sepas que estoy aquí para ti, que estoy de tu lado, y juntos podemos pensar en una solución para todo esto, Judy."

Judy sintió nuevamente un cosquilleo en el vientre. Las palabras de Nick la hicieron sentir muy bien. Él no dudaba de sus capacidades, no la veía como damisela en apuro, ni alguien a quién él debía proteger. Estaba para ayudarla. Eso lo hizo mucho más atractivo a los ojos de la coneja. Sacudió la cabeza, no era momento para pensar en eso.

"Gracias, Nick. ¿Encontraron algo más, aparte de esto?"

"No, la caja solo contenía la muñeca, y ya están analizando a ver si encuentran restos de pelo, o fluidos en la caja y en tu departamento. Los resultados deben llegar pronto. Nadie quiere que te suceda nada malo".

La coneja volvió a ver la fotografía de la muñeca. Era una muñeca linda, ella tenía una del mismo material, hecha por su madre. Cada que tenía una camada, su madre hacía un muñeco para cada uno.

"¿Quién haría algo así?" dijo sin esperar realmente una respuesta.

"Lamentablemente, eres una figura muy popular. En buen y mal sentido. Muchos mamíferos te aman por tus logros, y otros te odian debido al caso de los Aulladores. Sin una carta, o amenaza, no tenemos nada para hacer una conjetura".

Judy asintió, sabía que Nick tenía razón. Volteó a ver al vulpino.

"Gracias, Nick"

El zorro se levantó del sillón, y extendió los brazos.

"Ven aquí" pidió.

La coneja se levantó y abrazó al vulpino, a diferencia del día debajo del puente, en el cuál solo había recargado su rostro en el pecho del zorro. Nick la rodeó con los brazos.

"Ustedes los conejos, siempre tan emocionales..."

A pesar de todo su miedo, enojo y frustración, Judy soltó una risa.

"Aún tengo que lidiar con papá. ¿Puedes salir y pedirle a Jess que te lleve a tu habitación? Ella ya sabe cuál es".

"Está bien. Zanahorias, debes informar a tu hermana y a tus padres también. Tu hermana es muy parecida a ti y debe estar alerta".

Judy asintió, ya había pensado en eso también. El zorro salió del despacho, y Judy se sentó, a esperar a su padre. Tener una conversación sobre tu recién descubierta atracción interespecie, con tus padres muy conservadores era la manera perfecta de rematar una terrible noche.