N/A: Editado 26/07/2021
Cuando sus padres entraron en el despacho, cerrando la puerta tras ellos, Judy se levantó de su asiento, para verlos a la cara. Abrió la boca, pero las palabras no venían a ella. Seguía aturdida por su conversación con Nick. Cerró la boca y decidió que mejor ellos fueran los primeros en hablar.
Su madre se acercó a ella y la rodeó en un fuerte abrazo.
"No te juzgamos, cariño. Solo estamos un poco preocupados", dijo su madre.
"No es lo que queremos para una de nuestras hijas, pero ninguna de tus decisiones ha sido lo que hemos querido, así que realmente, no es como si nos sorprendiera mucho", dijo su padre.
"¡STU!" lo reprendió Bonnie.
"¡Es la verdad, amor! Además, nunca en sus llamadas menciona a nadie más que a Nick, así que medio lo sospechábamos ya. Pero Nick parecer desconocer la naturaleza del...cambio en tu olor. Deberías hablar con él sobre eso. Es una parte importante en toda relación..."
Judy se separó de su madre y se puso roja hasta las orejas. Con tantos hijos, había olvidado lo abiertos que eran sus padres para tratar algunos temas.
"¡Dulces galletas con queso! Papá, Nick y yo...no somos pareja. Apenas acabo de darme cuenta de que me atrae".
Stu y Bonnie compartieron una mirada.
"¿Apenas?" dijeron sus padres al unísono.
"De verdad, pensábamos que ya eran pareja" dijo Bonnie.
"Eso me alivia un poco, la verdad. Aún tengo esperanza de que encuentres a un buen conejo", Stu ignoró la mirada de reproche que le envió su esposa.
"No le hagas caso a tu padre, cariño. Cualquiera que sea tu elección, la respetaremos. Estamos tratando de cambiar, cariño. No es fácil para nosotros, pero de verdad, lo estamos intentando".
Judy sintió un orgullo enorme con las palabras de sus padres. Ellos siempre habían sido defensores de la familia tradicional, y por eso algunos de sus hermanos seguían solteros. Ninguno salvo Judy había tenido el valor de enfrentarlos. Sus padres no eran muy estrictos,y siempre habían tratado a sus hijos con respeto y amor. Pero todos los hermanos Hopps tenían miedo de decepcionarlos. La policía esperaba que al decirle a sus hermanos que sus padres estaban dispuestos a apoyarla en una relación interespecie depredador/ presa, les diera el valor a los demás para salir del closet.
"Eso es... maravilloso". la coneja los abrazó a ambos. "Muchas gracias, los amo".
"Y nosotros a ti, cariño". dijo su madre.
"Tus orejas están caídas " señaló su padre. "¿Sucede algo más, Jude the dude? "
"En realidad, sí. Vengan a sentarse..."
La coneja les contó sobre la muñeca y la intromisión a su departamento. Sus padres se tomaron de la pata y la vieron con preocupación.
"Judy, esto es grave" dijo su padre. "Tal vez deberías pedir más tiempo aquí en casa..."
"No, papá. No sabemos que quiere este mamífero . Corro el mismo riesgo aquí en Bunnyburrow que en Zootopia" dijo la policía. "Además, allá tengo a Nick y al resto de los oficiales. No estoy sola".
"Estás sola en tu departamento " señaló su madre. "¿Considerarías mudarte, tal vez a una residencia? Que tengas a más mamíferos cerca".
"Tengo cubierta la renta hasta el final del mes, pero es algo que consideraré" prometió la coneja. "Estoy más preocupada por Jess, en realidad. Todos saben que mi familia es numerosa, pero no que tengo una gemela idéntica. No quiero que la confundan conmigo. Hablaré con ella, para que revisemos sus opciones".
"Ya es tarde, ya debe estar dormida. Le dejaré un mensaje para que mañana venga al despertar" dijo Stu.
"Yo iré a ver si Nick necesita algo, antes de dormir" dijo la policía.
"Nos vemos mañana, cariño" dijo su madre.
Judy abrazó y besó a ambos en las mejillas, antes de correr rumbo a las habitaciones. Se detuvo delante de la puerta de Nick y tocó. No escuchó nadie adentro. Cerró los ojos y se concentró. Podía escuchar los ronquidos de varios de sus hermanos, algunas voces y las duchas a lo lejos. Como ella y sus hermanos acostumbraban a bañarse más temprano, era obvio que era el zorro quien tomaba un baño. Se recargó en la puerta, cerró los ojos y suspiró. Su cerebro había recibido demasiada información en las últimas 24 horas y se sentía exhausta.
Dejó de escuchar el ruido del agua y sabía que en poco tiempo Nick regresaría a su habitación.
Cuando lo escuchó acercarse, volteó a verlo. Una sonrisa cruzó su rostro. Nick juró que preferiría pasar toda su carrera policíaca en parquímetros antes que usar el pijama que ella le había regalado. Se aseguraría de tomar alguna foto mientras estuviera distraído, para tener material para chantajearlo.
"Te ves lindo lindo con ese pijama, Slick", dijo la coneja burlonamente.
"Yo me veo bien con cualquier cosa, Pelusa" contestó el zorro. Su tono arrogante hubiera tenido mejor efecto si en ese momento su estómago no hubiera gruñido.
"¿No comiste nada en el tren?" preguntó la coneja, mientras se reprochaba no haberle preguntado eso antes.
"Lo olvidé" admitió el zorro.
"Vamos a la cocina, creo que puedo prepararte algo", dijo la coneja.
"¿Con moras?" preguntó Nick, como un pequeño cachorro.
Judy de enterneció, pero rodó los ojos.
"No lo aseguro, pero si no hay, mañana puedo llevarte al sembradío y podremos recoger algunas moras"
El zorro le dedicó una sonrisa. No una falsa, como el acostumbraba. Era una sonrisa ligera, la cuál hizo que su corazón latiera un poco más rápido.
La coneja se giró y encaminó a la cocina, con el zorro siguiéndola.
Después de llegar a la cocina y prepararle una rápida ensalada ("Ya es muy tarde, necesitas comer algo ligero, Nick!") la coneja se sentó a ver al zorro comer.
Había llegado hace 4 días a Bunnyburrow, y justo en ese momento, con Nick comiendo a su lado, se volvía a sentir en casa.
