N/A: Ediatdo 26/07/2021
El zorro maldecía en su interior a todos los antepasados de la coneja,que creyeron que la cosecha era una buena idea. Estaba cansado, le dolían la espalda y los brazos , le temblaban las piernas.
"¿Estás bien, Slick?," preguntó la coneja burlonamente, mientras llevaba otro costal a la camioneta. Todos los costales eran casi del tamaño de la coneja, y ella lo hacía ver tan fácil.
El zorro reprimió un gruñido. No le daría la satisfacción de admitir la derrota. Habían apostado 20 dólares y una comida a que Nick sería el primero en pedir un descanso, y no importaba que no pudiera ni moverse mañana, él no le daría la satisfacción.
"Todo bien, Zanahorias". Dijo con la sonrisa más falsa que había puesto en su vida.
"¿Seguro? Creo que tal vez el trabajo de campo es mucho para un torpe zorro, no hay ninguna vergüenza en renunciar" dijo la coneja.
"Si, la hay" gruño el zorro, con un sentimiento de déjà vu.
"¡Vaya, ese es el espíritu!" la coneja le guiñó un ojo y sólo así Nick se dio cuenta de cuándo tuvieron una conversación similar. El zorro no pudo evitar soltar una risa corta. Dejó el costal que cargaba en el piso y se acostó sobre él.
"Tu ganas Pelusa, siento que muero..."
"¡POR FIN!" exclamó Judy, soltando a su vez el costal que ella sostenía. "Ya no podía más…"
El zorro parpadeó confundido, hasta que se dio cuenta que había caído en la treta de la policía.
"Coneja astuta".
"Torpe zorro, ¿de verdad pensaste que no tomábamos descansos mientras trabajamos? Me asombra que duráramos tanto".
"No sé nada de la vida de campo, y tú te veías como si no estuvieras cansada"
"Soy buena actriz", contestó ella con una sonrisa.
"Creo que serías un perfecto agente encubierto, Pelusa. ¿El jefe no te ha dicho nada sobre hacerte detective?"
"Aún no. Además no creo estar lista, me falta aún mucho por aprender y más casos que tomar. De momento, estoy bien así".
Nick la contempló durante un momento. Ella estaba sentada en el pasto, con los ojos cerrados. Tenía unos jeans rotos y una camisa estilo leñador de color rojo. Soplaba un viento suave, que mecía sus orejas. Pensó que era el mamífero más bello que había conocido en su vida. La coneja abrió los ojos, y lo miró fijamente.
"Hicimos el trabajo de todo un día gracias a que no quisiste perder la apuesta, así que podemos ir a comer y tomarnos el resto la tarde. Vamos".
Ambos se levantaron y caminar hacia uno de los tractores, Judy le pidió ayuda a su hermano que los dejara en el camino, para que pudieran pedir un Zuber al pueblo. Ya en el auto, Judy le iba señalando los lugares y le contaba anécdotas que le sucedieron en cada uno. Nick escuchaba atentamente, feliz de que ella compartiera esas historias con él. Pronto llegaron a un pequeño restaurante. Al entrar, una coneja de color café oscuro los saludó y los llevó a su mesa.
"Soy Amber y les atenderé el día de hoy", dijo la coneja. Les entregó a ambos el menú. "¿Desean algo de tomar?"
"Yo quiero un jugo de zanahoria, Amber", la policía le mandó una mirada gélida al zorro en cuanto este soltó una risa, que más parecía un ladrido, al escuchar su elección.
"Muy bien Judy. En cuánto a ti, guapo, ¿hay algo que te pueda ofrecer?", preguntó con una sonrisa.
A Nick no se le pasó por alto el tono sugerente de la mesera. Era bonita, un poco más baja que su compañera. Usaba un perfume con un olor muy similar al del Judy. Tal vez usaba una versión clonada, ya que Judy olía mucho mejor.
"Solo jugo de moras, por favor", contestó el zorro.
La mesera dio media vuelta y cuando Nick volteó a ver a su compañera, le sorprendió la mirada asesina que le dirigía a la mesera.
"¿Estás bien, Pelusa?"
La coneja parpadeó, confundida, y luego rodó los ojos.
"Me molesta ver como Amber sigue siendo igual de atrevida que en Preparatoria. Ni siquiera se detuvo por que estás acompañado".
El comentario desconcertó al zorro, y frunció el ceño.
"¿La estás juzgando por que al parecer tiene una vida sexual activa? Que no es tu asunto, por cierto. ¿O por que acaba de mostrar interés por un depredador? Que tampoco es tu asunto, por cierto".
Judy se sonrojó hasta las orejas.
"¡NO! Ninguna de las dos, de verdad. Es solo que...Tú no la conoces como yo, eso es todo".
Al zorro le parecía muy tierna la cara sonrojada de la coneja. Sabía que no había malicia detrás de sus palabras, pero si un poco de prejuicio. Sabía que le faltaba mucho camino para romper algunas creencias. Él mismo estaba en ese camino. Mientras tanto, aprovecharía para molestarla en el proceso.
"Tranquila, Zanahorias, estoy bromeando. Además no creo que Amber haya pensado que La Reina de Hielo estuviera en una cita romántica con un depredador, o con nadie, en general".
Las orejas de la coneja se levantaron al escuchar al vulpino, y su nariz comenzó a temblar.
"¿Qué dijiste?"
El zorro le dedicó una sonrisa torcida.
"Dije que no creo que haya considerado que la Reina de Hielo estuviera jamás en una cita. Dime, ¿es verdad eso de que le rompiste la muñeca al conejo que te invitó al Baile de Bienvenida?"
El rostro de Judy estaba de un rojo tan fuerte que el zorro pensó que él lucía pálido en comparación de la coneja.
"¿Quién te dijo eso? Jess no se pudo haber atrevido, y no estuviste tanto tiempo solo como para que alguien más te dijera. ¿Cómo rayos te enteraste?
"Un estafador no revela sus trucos, cariño" y le guiñó un ojo.
"En mi defensa..." empezó la coneja, pero fue interrumpida por el regreso de la mesera.
"Aquí tienen sus bebidas" dijo mientras depositaba un vaso enfrente de cada uno. "¿Están listos para ordenar?"
Nick se dio cuenta que no había visto su menú, y al abrirlo, notó que habían muy pocas opciones para carnívoros, y nada con pollo o pescado. La mayoría era a base de grillos y soya.
"Para mi sería la ensalada Buffalo con lechuga morada, por favor, con aderezo Ranch. Y extra tomates" dijo la policía, entregando su menú.
"Muy bien, ¿y tú, guapo?"
"¿Qué es lo que suelen pedir los depredadores que vienen aquí a comer, Amber?" le preguntó Nick a la mesera.
La coneja lo meditó unos momentos, mientras mordía distraídamente su pluma.
"Los felinos suelen pedir el burrito de carne de soya. Gideon Gray, que es también un zorro, pide la ensalada de queso, y le ponemos cubos de tofu y grillos salteados" contestó.
"Pediré lo último, por favor" le pidió, devolviéndole el menú.
"Muy bien, sería entonces una ensalada de queso con tofu y grillos y una Buffalo, con lechuga morada, aderezo Ranch y extra tomate. Enseguida regreso con su orden" dijo alegre, y le guiñó un ojo a Nick antes de ir hacia la cocina.
El vulpino la siguió con la mirada, y después volteó a ver a su acompañante.
"¿Que decías, Pelusa?" preguntó con un tono inocente.
La coneja lucía irritada y rodó los ojos.
"Decía que en mi defensa, yo ya le había que dicho a Richard Cottontail que no quería ir al baile con él. Sharla me dijo que escuchó a los chicos hablar sobre una apuesta sobre quién me podía llevar al baile. Richard fue muy insistente, y me acosaba por toda la escuela. Me acorraló cerca de los vestidores y tuve que defenderme".
"Creo que es una lección sobre consentimiento que Cottontail no olvidará jamás" respondió el vulpino, con un asentimiento. "Entre los chicos que rechazaste, ¿no había ninguna liebre?"
"En realidad, nadie me invitó a salir jamás. Siempre estaba estudiando y entrenando para ser policía. Por algún motivo en el último año se les ocurrió hacer esa ridícula apuesta, pero Richard fue el único que se animó a participar. Después de romperle la muñeca, todos desistieron. Aunque nunca se enteraron que yo sabía de la apuesta" contestó Judy. "¿Crees que el intruso es de Bunnyburrow?"
"No podemos descartar la opción" dijo el zorro, cruzándose de brazos.
"No hay muchas liebres en Bunnyburrow. Y los que llegué a conocer, eran encargados de tiendas, mucho mayores que yo. Tengo el presentimiento que mi acosador es alguien relativamente joven".
"¿Qué te hace pensar eso?" inquirió, curioso.
"No lo sé. Sólo es una corazonada".
"¿Quieres un acosador atractivo como los que salen en televisión?" preguntó el zorro, sarcástico.
"¿Qué? No, claro que no. Ni siquiera quiero llegar a mi departamento. No quiero dormir en la cama dónde él..." la coneja parecía conflictuada en terminar, y decidió mejor tomar un sorbo de su jugo.
Nick la vio fijamente. La idea que había cruzado en su mente desde su sueño, uno dónde la coneja despertaba a su lado, volvió a aparecer. ¿Sería un buen momento para preguntarle?
Abrió la boca para decir algo, pero en ese momento, llegó Amber con su orden. El zorro se relamió los labios. Estaba hambriento. Más tarde le preguntaría a Judy.
