N/A: Editado 26/07/2021


Judy veía sorprendida a Nick interactuando con los clientes. Era amable, carismático y siempre hacía que compraran más de lo que originalmente iban a comprar. Supuso que en algunas de sus estafas se dedicaba a vender, así que ya tenía nociones sobre el tema.

Sus papás estaban encantados con el vulpino. Habían ido a llevarles más cajas de vegetales, dado que todo se estaba vendiendo muy rápido.

"Nick,¿ no te gustaría dedicarte a la vida de granjero? Nos vendría muy bien alguien con tus habilidades", le dijo el señor Hopps.

El zorro le sonrió.

"Lo voy a considerar, señor Hopps. El aire de este lugar me sienta bien. Sin embargo, alguien tiene que evitar que su hija estrelle otro tren durante una investigación".

La coneja se sonrojó violentamente y le dio un puñetazo nada amistoso a su compañero en el brazo.

"Auch, Zanahorias. ¿Qué tienes con los puñetazos?" dijo el zorro, sobándose el brazo.

La coneja abrió la boca para replicar, cuando fue interrumpida por su padre.

"Puedes llamarme Stu, hijo" dijo el señor Hopps. "Aquí siempre serás bienvenido. Si un día Judy y tu deciden asentarse y estar lejos de la policía, pueden venir aquí".

Judy no podía creer lo que escuchaba. Era la primera vez que su padre le decía hijo a alguien que no fuera directamente novio o esposo de una de sus hijas. Si bien, le hizo sentirse feliz, también le irritó, ya que no pudo evitar notar que el comentario era para hacer a Judy volver a casa. Volteó a ver a Nick y podría jurar que sus mejillas estaban un poco más rojas de lo usual. Pero era probable que fuera un efecto óptico de la luz.

"Si, gracias por la oferta señor… Stu" dijo el zorro.

"Si lo desean, pueden ir a dar una vuelta más a la feria. Nosotros podemos continuar con esto" dijo Bonnie, poniéndose al lado de su marido.

"¿Que opinas, Zanahorias? No quiero que pienses que estoy huyendo del trabajo".

"Está bien, no puedo tenerte trabajando en todo el Festival. Vamos".

Se despidió con un beso a sus padres. Tomó al vulpino de la pata y comenzó a guiarlo entre los puestos, hacia la zanahoria gigante.

"Judy, deberías soltarme. Nos están viendo raro", dijo de pronto Nick.

La coneja se detuvo y miró alrededor. Efectivamente, algunos conejos les enviaban miradas reprobatorias. Incluso hubo una mamá conejo que le tapó los ojos a su pequeña y la empujó para que caminara más rápido. Frunció el ceño,irritada de que un gesto tan inocente fuera tan mal visto. Pensó en soltar a Nick, pero sería como darle la razón a esos animales, así que apretó con más fuerza la pata de Nick y siguió caminando.

"Hay demasiados animales en el festival, no quiero que te pierdas" explicó, lo cual era verdad. Los conejos pasaban corriendo muy rápido, y era muy sencillo perderse en un mar de conejos como el festival.

"Soy un zorro rojo, alto para el promedio de los zorros, entre un montón de conejos. No creo que me pierdas de vista tan fácilmente" razonó el zorro. "¿O solo quieres tener un pretexto para tomarme de la pata?" dijo burlón.

Las orejas de Judy cayeron a su espalda, y volteó nuevamente a ver a Nick, esta vez directo a los ojos. La sonrisa burlona del zorro desapareció de repente.

"¿A qué estás jugando, Judy?" dijo Nick de pronto, Judy percibió la irritación en su voz.

"No estoy jugando " replicó Judy.

"¿Entonces? No te entiendo. ¿Qué es lo que quieres probar? ¿Qué Judy Hopps puede estar cerca de un depredador?"

Judy soltó la pata de Nick como si quemara.

"¿A qué viene eso?" preguntó ofendida.

El zorro abrió la boca para responder, pero después la cerró, como si considerara sus palabras. Cerró los ojos y suspiró. Después de un minuto entero, abrió nuevamente los ojos y la miró con un poco más de calma.

"Estás dándome señales muy confusas todo el tiempo, y a pesar de que he tratado de que no me irriten y darte tu espacio, por que no quiero volver a pelear como aquella vez, ya me estoy hartando, Judy. Necesito que seas clara, sobre todo si aceptas mi propuesta de ser tu roomie".

Judy se dio cuenta que Nick tenía razón, ella estaba enredando todo. Se mordió el labio.

"¿Podemos ir a hablar a un lugar más tranquilo? Y realmente necesito tomarte de la pata al menos hasta salir del área del Festival. El año antepasado se perdió un alce, no preguntes como, yo tampoco lo sé".

El zorro arqueó una ceja y después tomó la pata de Judy. Ella lo guió hasta la salida del festival, entre las miradas curiosas de los mamíferos. Al llegar a la salida lo soltó y caminó con dirección a la escuela. Había un parque con juegos, el cual estaba vacío por que todos estaban en el festival. Había un resbaladero enorme de color azul, con forma de un pingüino con una corona. Judy entró al hueco en medio del resbaladero y se sentó en el piso. Nick entró después de ella y también se sentó.

"¿Por qué aquí?" preguntó el zorro.

"Aquí nadie nos molestará" contestó la coneja. Tomó una de sus orejas y empezó a jugar con ella nerviosamente. "No sé cómo empezar".

"¿A qué le tienes miedo?" preguntó el zorro suavemente.

Judy dejó de jugar con su oreja y lo vio fijamente a los ojos.

"A que te enojes tanto conmigo que ya no quieras verme de nuevo" admitió en un susurro.

Los ojos esmeralda de Nick la miraron con ternura, y su boca le dedicó una suave sonrisa.

"Pelusa, estás atorada conmigo de por vida. Somos compañeros, eres mi mejor amiga y me importas demasiado. No creo que haya algo que pudieras hacer para que pueda llegar a odiarte. Me ayudaste a mejorar mi vida, me mostraste que puedo ser más que un animal taimado y poco confiable. Es algo que te voy a agradecer siempre".

La coneja tuvo una sensación cálida en el pecho ante las palabras del vulpino.

"Nick, te amo" dijo Judy. El zorro soltó una risa corta.

"Lo sé" respondió Nick.

Judy rodó los ojos. Debió imaginarlo, siempre se lo decían en modo de broma, y siempre se respondían de la misma manera.

"Nick, estoy hablando en serio" la sonrisa del vulpino desapareció. Ninguno dijo nada, solo podían escuchar el fuerte latir de sus corazones