N/A: Editado 27/07/2021


"Ya está empezando a oscurecer". señaló Nick.

"Cierto, siguen los fuegos artificiales. Vamos, conozco un buen lugar para verlos",la coneja empezó a caminar.

"¿No nos vamos a quedar a bailar?" Cuestionó el zorro.

"No, no tenemos tiempo para ello. Podemos pensar en nuestros sigilos mientras los vemos quemarse, es la ventaja de los sigilos colectivos. Pero en cuanto terminen los fuegos artificiales, debemos ir a recoger nuestras cosas e ir a la estación. Mañana tenemos trabajo".

Llegaron a una pequeña colina, desde donde se podía ver el festival. Era un sitio muy frecuentado para ver los fuegos artificiales. Había varias mantas, cada una ocupada por una pareja de conejos. Judy sabía que era el sitio favorito de las parejas: muchas relaciones empezaban siempre bajo los fuegos artificiales del Festival, por eso había llevado ahí a Nick deliberadamente.

El zorro la volteó a ver con sus enormes ojos verdes y levantó una ceja, interrogante. Judy le dedicó la sonrisa más inocente que pudo fingir.

"Es un buen lugar para ver los fuegos artificiales, Slick. Lamento no haber traído una manta, espero no te moleste ensuciarte con el pasto", dijo la coneja mientras se sentaba.

Nick se dejó caer a su lado.

"No hay problema, Pelusa".

Judy volteó a su alrededor. Las conejas estaban recargadas en los chicos. ¿Ella debería hacer lo mismo? Sabía que a Nick, el contacto físico le ponía incómodo, a menos que él lo iniciara. Pero él la había abrazado cuando llegó a su casa, ¿verdad?

Decidió probar suerte y recargó levemente la cabeza sobre el hombro del vulpino. Lo sintió tensarse un momento, pero enseguida se relajó. Podía escuchar la cola del vulpino moverse de manera rítmica. Parecía estar contento.

"¿Y bien?" preguntó Judy.

"¿Mmmh?" murmuró Nick.

"¿Qué opinas de Bunnyburrow?"

"Me gusta, de verdad. Es tranquilo y la mayoría de los mamíferos que encontré fueron realmente muy amables, a pesar de que soy un zorro. De echo, fueron menos miradas aprehensivas de las que imaginé en un sitio así".

"Mis papás y hermanos han ayudado mucho con esa cuestión. Desde que trabajan con Gideon, la mayoría ha empezado a hacer más negocios con la población de depredadores que hay en el pueblo" dijo Judy, su voz no podía ocultar el orgullo que sentía.

"Hablando de tus padres, ¿que dirán cuando sepan que tendrás una cita con un depredador? Deberé cuidarme de ser rociado con repelente anti zorros a la salida del trabajo?" Judy pudo escuchar la leve nota de cautela tras el tono alegre de Nick.

"De hecho, ya saben de mis sentimientos hacia ti", explicó Judy.

"¿Les dijiste?" preguntó sorprendido.

"Más bien se dieron cuenta" contestó avergonzada. El recuerdo de Nick jugando con sus hermanos mandó una nueva oleada de calor a su cuerpo.

Escuchó a Nick olfatear el aire y sintió aún más vergüenza. Esperaba que Nick no lo mencionara. Le estaba rezando a todas las deidades lapinas cuando Nick habló.

"Qué perfume tan raro usas, Pelusa. No lo sentí en todo el día y de pronto lo inunda todo. Huele muy bien, pero es raro".

"No estoy usando perfume, Nick" respondió lacónicamente.

"No entiendo..." empezó Nick.

De pronto, hubo una explosión de luz. Los fuegos artificiales habían empezado. Judy levantó la vista. Las explosiones de color tenían varias figuras, sobre todo de vegetales y frutas. Escuchó la risa de Nick al ver las figuras y se sintió completamente feliz. De repente, sintió el brazo de Nick rodearle los hombros, y su cola descansar sobre su regazo. Así se quedaron durante un momento, viendo las luces en el cielo. Movió un poco la cabeza y vio el rostro de Nick. Él veía el cielo,las luces hacían brillar su pelaje en cientos de colores. Se veía relajado e increíblemente apuesto.

No lo pudo evitar. Se apoyó en el hombro de Nick, para besarle la mejilla. Él sintió el movimiento y volteó a verla. El cambio de posición hizo que sus labios se rozaran levemente. Sintió una corriente eléctrica que iba de sus labios al estómago. 'Si existen las mariposas en el estómago' pensó brevemente.

Nick quitó el brazo de la coneja de su hombro y se hizo para atrás. Tenía los ojos muy abiertos, como si estuviera asustado.

Por un momento, Judy se sintió muy mal. ¿Significaría que a Nick no le agradaba la idea de besarla? Él dijo que la encontraba atractiva, ¿solo estaba siendo cortés, para rechazarla después de la cita?

"Judy en verdad lo siento, fue un accidente. ¿Estás bien?"

"Fue mi culpa, Nick. Solo quería besar tu mejilla. ¿Tan malo fue?" preguntó, dolida.

"¿Malo…? Literalmente, no tengo idea de qué estás hablando Judy", dijo confundido.

"Te hiciste para atrás como si lo peor que te hubiera podido pasar fuera besarme" dijo la coneja.

"Me hice para atrás por que no hubo consentimiento para ese beso, Judy. Ya te había dicho lo importante que es eso para nosotros. Que la hembra te bese la mejilla, está bien, es ella la que lo está iniciando y es algo inocente. Pero un beso en la boca...debe haber un consentimiento mutuo. Usualmente se da entre la segunda y tercera cita, y así podemos ver si hay química suficiente para ser pareja" respondió Nick.

"Oh, lo siento. Creo que sobre reaccioné" dijo Judy, avergonzada al haber creído que Nick la estaba rechazando. "Ya sabes, los conejos somos muy emocionales. Y bueno, ese fue mi primer beso".

Nick abrió mucho los ojos.

"¿De verdad fue tu primer beso?" preguntó el zorro.

"Ya te había dicho que no había salido con nadie antes de unirme a la ZPD. Y Kyle… sabes lo mala que fue mi segunda cita" respondió la coneja.

Nick pareció considerar algo unos momentos. Después, se acercó a ella, y le puso una pata en la mejilla.

"Bueno, fue apenas un roce de labios, no podemos dejar que ese sea tu primer beso, ¿verdad? ¿Me permites...mejorar tu experiencia un poco?"

"¿Cómo…?" empezó a preguntar la coneja, su corazón latiendo a toda velocidad.

"Sólo di que si" le pidió él.

"Si" respondió Judy, y cerró los ojos.

Cuando sintió de nuevo los labios de Nick sobre los suyos, volvió a sentir una corriente eléctrica. Debía haber sido algo incómodo, por las diferencias anatómicas, pero Nick la estaba guiando por buen camino. Sus hermanas describían los besos como 'una lucha de lenguas', pero con el zorro eso no aplicaba. Sus besos se sentían más como cuando entrenaban: buscaban mejorar ambos, pero no derrotar al otro.

Sintió la necesidad de profundizar de beso, así que tomó la corbata del zorro para acercarlo más a ella, cuando de pronto, se escuchó a alguien carraspear frente a ellos.