N/A:
Espero que les haya gustado la escena del beso, a mi me divirtió escribirlo.
Que tengan un lindo inicio de semana!
*Editado 27/07/2021
Eran ya las 10:00pm cuando llegaron a la ciudad. Nick despertó a Judy moviéndola ligeramente. Salieron del vagón y Nick pidió un Zuber al departamento de la coneja. No hablaron durante el camino, algo cansados del viaje. Al llegar al edificio, ambos bajaron del vehículo.
"Nick, debes estar cansado. Puedes continuar a tu departamento", dijo la coneja.
"No hay manera en que me vaya sin al menos verte cruzar la puerta, Zanahorias. No me hace nada de gracia que te quedes sola, pero si es lo que quieres...al menos te acompaño a tu puerta".
La coneja asintió, y ambos subieron las escaleras. Al llegar a la puerta de su departamento, Judy metió la llave y giró la perilla. El lugar era un caos. Se notaba que los chicos se habían esforzado por acomodar todo después de la revisión, pero Judy era demasiado meticulosa y le molestaba ver cosas fuera de su lugar. Fue a su habitación, dejando la puerta abierta para que Nick entrara. Su cama no tenía sábana, supuso que debía ir por ella al Precinto. De pronto, sintió náuseas y respirar le empezaba a ser difícil.
"Nick..."
"Aquí estoy, Judy" el zorro detrás de ella, la había seguido a su habitación.
"No me puedo quedar aquí", dijo Judy, con un hilo de voz.
El zorro le rodeó el hombro con el brazo.
"No tienes que quedarte ¿Quieres pasar la noche en mi departamento? Puedes quedarte el tiempo que necesites"
La coneja asintió. Tomó su uniforme y lo introdujo en la maleta, junto con algunos otros artículos de higiene.
"Mañana podemos pasar por el resto de tus cosas, después de nuestro turno. Le pediré a Finn la van, me debe un favor", le dijo Nick.
Judy asintió de nuevo y salieron del edificio. El departamento de Nick estaba cerca, pero era ya noche y tenían las maletas, así que volvieron a pedir un Zuber.
Al entrar a su departamento, Nick prendió las luces. Dejó su maleta en la sala y le pidió a Judy lo siguiera al cuarto extra. Solo había un tocador y la cama. Judy dejó su maleta en la entrada de la habitación y se sentó en la cama.
El zorro volteó a ver a su compañera. Tenía los ojos húmedos y se mordía el labio fuertemente.
"Judy, no tienes que ser fuerte todo el tiempo. Puedes llorar si lo deseas" le dijo el zorro tiernamente.
Las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de la coneja y empezó a sollozar. El zorro se sentó a su lado y le pasó el brazo por los hombros. Con la otra pata le acariciaba suavemente entre las orejas, cuidando no lastimarla con sus garras. Durante varios minutos ninguno dijo nada, solo se escuchaban los sollozos de Judy. Después de un tiempo, los sollozos disminuyeron, y el llanto de la coneja fue remitiendo.
"¿Mejor?" preguntó el zorro suavemente.
"U-un po-poco, si" dijo la coneja. "Siento que tuvieras que ver eso. Fue diferente verlo en fotografías y ver los reportes a ver mi habitación, donde suelo ver películas y dormir y bañarme y fue demasiado y..." la coneja iba a empezar a hiperventilar.
"Tranquila, tesoro. Ya no estás ahí, estás segura." le dijo, aún acariciandola entre las orejas. "Hagamos esto, ve a darte un baño y relájate, cuando salgas de bañarte, te tendré lista la cena"
"No tengo hambre, Nick" dijo la coneja, muy suavemente.
"¿Qué te parece entonces solo un té o leche caliente? Tengo galletas", propuso el zorro.
"Un té está bien, no quiero galletas", respondió Judy.
El zorro salió de la habitación y se dirigió a la pequeña cocina de su departamento. Él si tenía hambre, pero como ya era algo tarde, solo sacó un par de salchichas de pavo. Con el rabillo del ojo vio a Judy dirigirse al baño, y algunos minutos después, escuchó el agua correr. Después de freír las salchichas y ponerlas en un plato, se sirvió un poco de refresco que ya tenía en el refrigerador. Cuando escuchó que el agua dejó de caer, puso a calentar la tetera. Justo cuando ponía el agua y la bolsa de té en una taza, Judy salió del baño.
Tenía un short negro ajustado, y un tank top de color verde. Se estaba secando las orejas y se sentó en una de los bancos que había en la barra. Nick sacó la bolsa de té, y puso dos cucharadas de azúcar. Puso la taza frente a Judy.
"Gracias", le dijo la coneja, con una mirada cansada.
Nick le guiñó un ojo y se puso a comer en silencio. Judy daba sorbos a su taza de té.
"Oye Nick, ¿puedo preguntarte algo?"
"Justo acabas de preguntar algo, Pelusa. Pero está bien, te dejaré hacerme otra pregunta" dijo el zorro, al tiempo que se llevaba un pedazo de salchicha a la boca.
"A ti no te gusta el té, ¿por que tienes sobres de mi té de arándanos favorito?" cuestionó.
Al zorro se le atoró la comida y se puso a toser fuertemente. Volteó a ver a la coneja, la cuál le sonrió inocentemente.
"Si que eres una coneja astuta, ¿verdad?" dijo para ganar algo de tiempo.
"Y tu eres un torpe zorro si crees que vas a cambiar el tema" replicó Judy.
Nick rodó los ojos.
"Muy bien, tu ganas, Pelusa. Tiene tiempo que quería invitarte a conocer mi departamento. Siempre estamos en el tuyo, pero el mío es más grande y cómodo. Y pues me gusta ser buen anfitrión, eso es todo. ¿Te gusta el departamento?"
"Es agradable. Solo me quedaré algunos días y..."
"Judy, puedes quedarte el tiempo que necesites. La renta es cómoda, pero si la dividimos, a los dos nos sale mejor. Tus padres también pueden estar tranquilos. En este momento, no necesitas ser la policía que todo lo puede lograr, necesitas seguridad, no tiene nada de malo, ni te hace débil".
"A veces odio que me conozcas tan bien", refunfuño la coneja.
"Eres muy transparente, Pelusa. Y aún así, me sorprendes todo el tiempo"
La coneja le dirigió una sonrisa. Terminó de beber su té.
"Iré a dormir. Buenas noches, Nick".
Nick se levantó y le dio un beso en la frente.
"Descansa, Pelusa. Mañana será un día largo".
Observó a la coneja ir a su habitación. En cuánto ella cerró la puerta, sacó su celular y marcó el número de Finnick. Debía cobrar un favor.
