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La cita me está costando trabajo, con todo lo que quiero hacer. Aquí está la primera parte.

Hay algunos nuevo lectores, gracias por su tiempo al leer mi historia. Espero les guste, y agradeceré sus comentarios sobre la cita. No es por meter presión, pero la semana ha sido difícil (y apenas es miércoles!) y me animaría mucho

Por cierto! La plataforma tuvo algunas fallas, los capítulos 39 y 40 aparecen y desaparecen XD Díganme si tienen problemas para leerlos

*Editado 27/07/2021


"No" contestó el Jefe Bogo.

"Oh, ¡vamos Jefe. No tiene nada que perder!" respondió el vulpino.

"Tú sigues siendo un novato, Wilde. No puedo dejarte a cargo de otro novato. Tendrían que tener la supervisión de otro oficial. Y por lo que comentas, no puede ser Hopps".

"Ya cumplí un año aquí, Jefe. No soy exactamente un novato".

El búfalo lo vio fijamente a través de sus lentes, y luego vio el reporte que le presentó el vulpino. Soltó un suspiro

"Siento que me voy a arrepentir de esto. Solo accedo por que requiero avances en ambos casos, Wilde. Y por que que te veo capaz de venir a mi oficina todos los días hasta que acceda a darte el caso. Si ves que este caso está relacionado en lo más mínimo con Hopps, deberás entregarlo a Rhinowitz. ¿Estoy siendo claro?"

El zorro hizo un saludo militar.

"Si Jefe, no se va a arrepentir" dijo y le guiñó un ojo. El búfalo rodó los ojos.

"Ya lo estoy haciendo. Vete, antes de que cambie de opinión".

El zorro salió de la oficina del búfalo y se dirigió al escritorio de Jack Savage.

"Tenemos el caso, Rayas. El lunes empezamos con esto".

El conejo le sonrió.

"Muchas gracias, Nick"

"¿Por qué ustedes los conejos sonríen tanto? Los hermanos de Zanahorias se la pasan sonriendo todo el tiempo. Es raro" se quejó Nick, incómodo

"Oh, la sonrisa es el arma que tenemos para que todos hagan lo que queremos. Un truco de dominación mental. Funciona, ¿no?" bromeó Jack.

Nick pensó en que realmente no podía negarle nada a Judy cada vez que sonreía. Las sonrisas de los conejos eran malditamente tiernas, las de todos ellos. Nada que ver con la sonrisa astuta de los zorros. Gruñó una respuesta sobre lo injusto de la vida, causando la risa del conejo. El zorro se dirigió a su escritorio, y ahí estaba Judy, esperándolo.

"¿Si, Zanahorias?"

"Ya terminó nuestro turno, ¿nos vamos?" preguntó ansiosa.

"Aún debo terminar el reporte del día para Bogo, no quiero que me suceda lo de la última vez. Calculo que en una hora termino. Adelántate y te veo a las 9:00pm"

La coneja hizo un mohín adorable y dio media vuelta.

"No llegues tarde, Slick" dijo la coneja y salió de la habitación. Nick se sentó a escribir su reporte.

Después de 15 minutos, lo firmó y se levantó de su escritorio.

"Oye Rayas, le puedes dar esto a Bogo?" le pidió, extendiéndole su reporte.

"¿No le acabas de decir a Judy que terminabas en una hora, Nick?" le preguntó Jack, que también hacía su reporte, levantando una ceja. El zorro le guiñó un ojo.

"Es una treta. Tengo algunas cosas que hacer. ¿Tienes la dirección del lugar?"

"Si, llego por ustedes a las 11:00" contestó el conejo.

"Nos vemos más tarde, Rayas" le dijo Nick y salió del Precinto. Tomó un Zuber y se dirigió al centro de la ciudad. Se bajó del vehículo y entró a uno de los comercios.

"¡Nicky! ¡Que gustó verte! ¿Cómo has estado?" lo saludó la hembra, dándole una cálida sonrisa.

"Nunca he estado mejor, señora Otterton. ¿Tiene mi encargo?" preguntó el vulpino.

"Claro, aquí está" dijo la señora Otterton, tomando un ramo de flores.

Nick había hecho una investigación sobre el significado de las flores, recordando lo que Judy le dijo sobre la tradición que tenían los lapinos de comer las flores al aceptar los sentimientos que estas representan. Entonces, le había encargado al señor Otterton un ramo muy especial.

Tenía varios lirios blancos, que significaban 'te quiero y confío en ti'. Nick necesitaba que Judy supiera que independientemente de a donde fuera esta cita, ella era importante para él. Los pensamientos blancos simbolizaban un amor que comienza, y el respeto que Nick tenía hacia la coneja. Alrededor algunas camelias rojas, que significaban 'admiración' y en el centro unas dalias color malva, que significaban 'gratitud'.

Era un ramo pequeño, pero simple. No quería agobiarla con mensajes de amor desenfrenado. Quería demostrar una base segura, que le diera confianza a la coneja para darle una segunda cita.

"Son perfectas, señora Otterton. ¿Cuánto es?" preguntó el zorro, sacando su cartera.

"Oh,no es nada Nicky. Espero que Judy disfrute su regalo".

"Nunca dije que fueran para Zanahorias" contestó el zorro, agradeciendo que su pelaje ya fuera de color rojo.

"Corazón, conozco el lenguaje de las flores, después de años de trabajar con ellas. Y creo que ambos sabemos que si vienen de ti, la única dueña del mensaje que acabas de dar es Judy. Y si es para ella, no puedo cobrarte. Órdenes del Jefe" contestó la nutria con una sonrisa.

"Muchas gracias, señora Otterton" contestó Nick con sinceridad, tomando el ramo de flores. Salió de la floristería. Consultó el reloj en su celular y vio que faltaban 2 minutos para la hora acordada. Al voltear al frente, vio la limusina acercarse y detenerse en frente de él. Se subió al vehículo.

"Hola, Renato, ¿cómo te encuentras el día de hoy?" preguntó Nick.

"Muy bien Nicky. ¿Cómo va tu día?" contestó la pantera, viendo al vulpino por el retrovisor.

"Toda va bien, Renato. Gracias por ayudarme con esto" contestó el vulpino.

"Por ti y la señorita Judy, haríamos lo que sea. Tú eres mi amigo y ella es familia" contestó la pantera. "Hablando de familia, la señorita Fru- Fru dejó un paquete para ti, debe estar debajo del asiento".

Nick revisó su asiento con curiosidad. Había una maleta pequeña. Al abrirla, vio un traje negro, con una camisa gris oscuro. La tela se sentía muy suave, lo cual indicaba que a pesar de su apariencia casual, era de buena marca. Dentro había una pequeña una nota, donde con puño y letra de la musaraña, decía que debía vestirse apropiadamente y mandarle fotografías de su cita. El zorro suspiró.

"No hay manera en qué pueda rechazar este regalo, ¿verdad?", él no quería abusar de la amabilidad de los Big.

"No, a menos que quieras que te congelen", respondió el señor Manchas.

Pronto llegaron al edificio de Nick.

"No tardamos en bajar, amigo" dijo Nick, bajando la maleta y las flores.

"Claro, aquí los espero".

Nick subió a su departamento y entró. Pudo escuchar la música en la habitación de Judy, así que dejó las flores en su habitación y fue al baño a tomar una ducha rápida. Enseguida, se dirigió a su habitación a cambiarse y ponerse la ropa que Fru- Fru había escogido para él. Se volteó a ver en el espejo de su habitación y sonrió satisfecho. Revisó su celular y vio que faltaban 5 minutos para las 9, por lo que salió a esperar a la coneja a la sala. Pero no contaba con que ella ya estuviera ahí.

Tenía un vestido negro, sin tirantes y con un broche circular de plata en el pecho. El vestido llegaba un poco más arriba de la rodilla y la falda era un material un poco traslucido, que marcaba la cadera de la coneja, dejando ver todas sus curvas. Solo tenía un sencillo delineado en los ojos, y los labios de un suave color salmón similar a su color natural. Era la primera vez que la veía vestida de negro y no parecía la dulce y tierna coneja de la cual se había enamorado. Se veía...sexy.

La coneja volteó al escuchar la puerta de la habitación abrirse. Vio como el rubor teñía las mejillas de la coneja. Una ola de calor le recorrió el cuerpo.

"Te ves muy bien, Nick", Judy fui la primera en hablar.

Sentía la boca seca, así que carraspeó antes de responder.

"Te ves preciosa, Judy" dijo el zorro sinceramente. "Estas son para ti" dijo extendiéndole las flores.

La coneja abrió mucho los ojos, sorprendida. Se acercó a él, tomando el ramo.

"Son hermosas, Nick. Tú...¿sabes lo que significan estas flores?"

Por un momento, el estafador dentro de Nick pensó en mentir. Decirle que solo le habían parecido bonitas y restarle importancia al gesto. Su mente le decía que no podía tirar el muro que tanto se había esforzado en construir. Pero al ver la esperanza en los ojos amatista de Judy, se admitió a si mismo que si quería que todo entre ellos funcionara, debía dejar que la coneja entrara más en su vida. El sentimiento le emocionaba y aterraba a partes iguales.

"Escogí las flores por su significado, Judy".

La coneja acarició las flores son suavidad, tomó un lirio y lo llevó a su boca. El corazón de Nick comenzó a latir rápido, cuando vio la primera flor que Judy decidió comer. La coneja fue a la cocina y puso las flores en un jarrón con agua.

"Son deliciosas. ¿Nos vamos?"

El zorro asintió, La coneja tomó su pequeña bolsa de mano y el zorro se adelantó a abrirle la puerta.

"Que caballeroso, Slick".

El zorro rió entre dientes.

"Nick en una cita es un modo bastante peculiar, creo que podría agradarte"

"Me gustan todas las facetas de Nick" respondió la coneja. El zorro agitó la cola animadamente

Bajaron las escaleras y al llegar a la calle, Judy volteó a verlo sorprendida al reconocer la limusina.

"¿En serio, Nick?"

"Sé que tu cita con Carl no fue muy buena..."

"Kyle" corrigió la coneja en automático.

"Si, como sea. Entonces, pensé en mostrarte como debe ser una verdadera cita. Si esto no funciona...bueno, tus expectativas deben ser altas, y no puedes conformarte con menos" dijo el zorro en modo de broma, para aligerar el ambiente.

La coneja lo tomó de la pata de Nick.

"Estoy 100% segura que esto va a funcionar, Nick" le dijo mirándolo a los ojos.

El zorro le sonrió y le abrió la puerta de la limusina. La coneja saltó adentró, dándole una leve visión al zorro de sus torneadas piernas.

"¡Hola, señor Manchas!", saludó alegremente la coneja.

"Buen día, señorita Judy. ¿Cómo se encuentra hoy?"

La coneja volteó a ver a Nick, que se había sentado junto a ella y le extendía la pata. Judy la tomó.

"Nunca había estado mejor, señor Manchas"

La limusina avanzó hacia su destino