N/A: Hola! Espero hayan tenido un buen fin de semana. Sigue siendo una semana con mucho trabajo, así que no sé cuando podría tener el siguiente capítulo.

Esta es la última parte de la cita. Por fin! Drenó mi energía. Díganme que opinaron de toda la cita en general. Les gustó? Faltó algo? Les agradaron los puntos de vista de Jack y Skye? Me esforcé en hacer una cita dulce y tierna, pero adulta. Espero haya resultado.

*Editado 27/07/2021


Nick corrió cuando escuchó el grito. Sabía que la voz no era de Judy, pero ella estaba cerca, y si conocía a la coneja tan bien como creía, ella seguramente estaba involucrada en la situación, cualquiera que esta fuese.

Abrió la puerta del baño y el olor le heló la sangre. Desde esa vez en el museo, tenía muy identificado el olor de la sangre de Judy. La vio enfrente de él, a punto de saltar por la ventana, así que corrió para detenerla.

"No, Nick suéltame, ¡se está escapando!", exclamó la coneja, retorciéndose para librarse de su agarre, mientras señalaba al frente. El volteó a ver donde ella apuntaba y vio a la figura correr. De pronto, empezó a ver en rojo. Ese sujeto se había atrevido a lastimar a su pareja.

"Hopps, estás herida, no puedes hacer una persecución así. Ya sabes que hacer", dijo antes de saltar por el ventanal. Empezó a correr a cuatro patas, para ganar velocidad. El olor de la sangre de Judy guiándolo hacia su presa.

El mamífero delante de él era rápido, pero Nick tenía una buena visión nocturna y pronto ganó velocidad. Su presa de pronto se detuvo, y girando a encararlo, le arrojó un objeto, mismo que Nick esquivó. El mamífero aprovechó la distracción y corrió hacia un pasillo. Nick lo siguió, y vio al final del pasillo la gabardina del mamífero. Al salir del pasillo, se encontró con las luces del área de vida nocturna de la ciudad. Escaneó alrededor, pero la zona estaba atestada de mamíferos, y él no sabía que especie estaba buscando, ya que la gabardina tenía una capucha que le cubría las orejas y la silueta. Y el olor de la sangre de Judy había desaparecido.

Soltó una maldición, y regresó sobre sus pasos. Sacó un par de guantes plásticos del bolsillo de su pantalón (una costumbre que Judy le había obligado a adoptar al grito de '¡no sabes cuando podemos encontrar evidencia!') y tomó la gabardina que estaba en el pasillo. Siguió caminado y encontró un cuchillo ensangrentado. El objeto que el mamífero le había arrojado era el mismo con el que había atacado a Judy. Sintió náuseas, pero también tomó el cuchillo, para entregárselo a sus compañeros del ZPD.

Al regresar, afuera del club vio dos vehículos de la ZPD y una ambulancia. Se acercó a Trunkaby y a Grizzoli, que estaban en la entrada, organizando con el valet parking la salida de los asistentes del club. Grizzoli fue el primero en ver al zorro.

"Hey Wilde, siento que esto arruinara tu cita", dijo el oso.

"No es una cita, Rayas también esta adentro", dijo el zorro, rodando los ojos. "¿Quién está a cargo?"

"Hopps pidió que fuera Rhinowitz", respondió Trunkaby

El zorro enarcó una ceja. Que Judy hubiera pedido a un oficial de manera directa era algo raro.

"¿Como están organizando la salida de los asistentes?", preguntó el zorro.

"El personal del club está haciendo una lista de los nombres de cada mamífero y como obtuvieron su entrada. Les piden su número y se les informa que tal vez algún oficial de la ZPD los pueda contactar para preguntas. Después de la toma de datos, salen y el valet parking entrega sus llaves o les llaman un Zuber. La dueña está apoyando mucho, nunca había visto algún dueño de establecimiento cooperar tanto".

A Nick no le extrañaba en lo absoluto. Shirley y su esposo eran ambos mamíferos muy trabajadores. Estaba al tanto de cuánto les había costado abrir el club, y no querían perder el esfuerzo invertido al negarse a ayudar a la policía.

Nick entró al edificio, donde vio a los meseros tomando los datos de los asistentes, que habían hecho una fila muy ordenada para salir del lugar. El esposo de Shirley estaba organizando la fila. Les pedía disculpas por el inconveniente, y les daba algunas tarjetas, para solicitar cortesías. Nick se acercó al coyote.

"Hey Bobby", dijo el zorro.

"Nick, que bueno verte" respondió el coyote, tomó a Nick del brazo y lo condujo a un lugar un poco más reservado. "Nadie escuchó el ruido ni el grito del baño,debido a la música, por lo que no saben del atacante. Solo las chicas que estaban en el baño. Les dijimos a los asistentes que los ayudamos con una investigación, pero no sé que información irán a dar ustedes a la prensa. Estamos con la mejor disponibilidad".

"Gracias por tu ayuda, Bobby. Lamento que esto haya sucedido en su evento de inauguración", dijo el zorro.

"Yo también lo lamento. Shirley estaba emocionada con toda esta asistencia y tu ayuda fue muy valiosa. Espero que podamos reponernos pronto de esto", dijo el coyote, con las orejas gachas.

"Ayudaré en lo que pueda Bobby. No estarán solos. ¿Oye, sabes si siguen en el baño?"

"No. Shirley le ofreció su oficina al oficial rinoceronte y ahí está con las chicas. Creo que la coneja y su novio si están en el baño, con el oficial lobo".

Nick contuvo un gruñido. Su plan para despistar usando a Jack era bueno, pero le irritaba sobremanera cada que lo mencionaban como el novio de Judy. Ya siquiera tenía que ver con celos, era cuestión de instinto, que le gritaba por marcar a Judy y así supieran que estaba con él. Sabía que era una actitud ridícula, y eso cual lo conflictuaba e irritaba más.

"Gracias Bobby. Te veo después", dijo mientras se dirigía al baño. Afuera de este, Skye y Shirley hablaban.

"Nick, ¿estás bien?", dijo Skye,avanzando hacia él. "¿Lo alcanzaste?"

"No", contestó simplemente. "¿Y Judy?"

"Adentro, con su novio", respondió Shirley.

Nick rodó los ojos, pero no se molestó en corregirla. Entró al baño. Habían movido el sillón, donde una gacela atendía a Judy. El oficial Wolfbane tomaba fotografías de los cristales rotos. Jack estaba parado al lado de Judy.

"La herida de tu brazo es superficial, pero algo dolorosa, recomiendo trabajo ligero por una semana. Las heridas en tus patas igual, será incómodo caminar, pero en una semana estarás bien, le haré llegar el reporte a Jefe Bogo, para que te ponga trabajo de escritorio", dijo la gacela.

Judy hizo un mohín adorable y Jack le puso una pata en el hombro.

"Es poco tiempo, tranquila", dijo el conejo.

"No pude alcanzarlo", dijo Nick, haciendo que los presentes voltearan a verlo. "Sólo pude obtener esto", levantó los brazos, para que vieran la gabardina.

La gacela se despidió de ellos y se fue de la habitación y Wolfbane se acercó a Nick, con un par de bolsas de evidencia.

"¿Que pasó?", preguntó la coneja.

"Me aventó el cuchillo con el que te hirió y aprovechó la distracción para huir", respondió el zorro. "Se quitó la gabardina y no sentí ningún olor además de tu sangre. Es probable que estuviera usando un bloqueador de olor".

"¿Te lastimó?", preguntó la coneja, la preocupación brillando en sus ojos amatista.

"Estoy bien. ¿Cómo fue que atacó este sujeto?"

Judy agachó la mirada y Nick encontró extraña su actitud. En eso, la puerta se abrió y Rhinowitz entró a la habitación.

"Hopps, el Jefe dice que puedes tener libre sábado y domingo. ¿Quieres presentar declaración el lunes o de una vez?" preguntó el rinoceronte.

"Prefiero hacerlo ahora, no hay mucho que decir", el rinoceronte sacó una grabadora de voz. "Entré al baño y el ignoto me estaba esperando en uno de los cubículos, cuando terminé de usar el baño salió del cubículo y me amenazó con el cuchillo, le di una patada para desarmarlo. El grito de una de las marmotas me distrajo cuando intenté tomar el cuchillo antes que él. Me hirió y lo pateé en el estómago para alejarlo y saltó por la ventana. Nick llegó y corrió para perseguirlo", respondió la coneja, sin inflexiones en la voz, como si fuera un reporte normal.

"¿Te dijo algo?", preguntó el rinoceronte. La nariz de Judy empezó a temblar.

"El ignoto me llamó 'amor'. Creo que se trata del mismo sujeto que ingresó a mi departamento", respondió Judy.

Nick se tensó. Así que por eso Judy había pedido a Rhinowitz. Se maldijo a sí mismo. Debió de haber sido más rápido, para no perder el rastro de ese bastardo. Trató de recordar si había visto a alguna liebre, pero nada llegaba a su mente.

"¿Dijo alguna otra cosa?", preguntó Rhinowitz.

Judy volteó a ver a Nick a los ojos, pero enseguida desvío la mirada.

"Me dijo 'amor' e intentó acercarse a mi, sólo vi sus ojos rojos y un poco de pelaje café claro, como café con leche. No sé si haya huellas o pelos en los objetos que Nick consiguió", contestó la coneja. Nick se dio cuenta que había algo que ella no estaba diciendo. "¿Puedo irme ya?"

"Si, claro. Te vemos lunes", respondió el rinoceronte después de pausar la grabadora. La coneja le dedicó una sonrisa débil y se levantó de su asiento.

"Yo los llevo", se ofreció Jack. El zorro y la coneja asintieron.

"Wilde, tu sólo descansas el domingo . Mañana Bogo te quiere repartiendo multas", dijo Rhinowitz.

"Awww, el Jefe siempre tan considerado", respondió el zorro. Los oficiales soltaron una risa corta.

Nick abrió la puerta y la sostuvo para que Judy y Jack pasaran. Skye aún se encontraba afuera.

"Judy, ¿necesitas algo?", dijo la vulpina.

"Estoy bien, Skye. Jack nos llevará a Nick y a mi a nuestro departamento", respondió la coneja.

La zorra enarcó una ceja y Nick recordó que ella no sabía nada sobre su nuevo arreglo de vivienda.

"Entiendo. Si necesitan algo, no duden en llamarme", respondió la vulpina y Nick admiró su sentido de la discreción.

Los tres mamíferos salieron del edificio y tras recibir las llaves del valet parking, se despidieron de sus compañeros.

"Puedes ir atrás con Judy" le dijo el conejo al Nick. El zorro le sonrió, agradecido. Todos subieron al vehículo.

Jack había llevado a Nick a su departamento la noche anterior, así que conocía el camino. Judy se recargó en Nick y él le rodeó los hombros con su brazo y colocó la cola en el regazo de la coneja. Iban en silencio, cada uno inmerso en sus propios pensamientos. Llegaron al edificio.

"Descansen, los veo el lunes", les dijo el conejo.

Nick y Judy agradecieron a Jack y se bajaron del vehículo. Subieron en silencio y Nick abrió la puerta de su departamento. Ambos entraron, Nick encendió las luces y cerró la puerta.

"Iré a dormir, buenas noches, Nick", dijo la coneja y caminó hacia su habitación.

"Judy, espera", la coneja se detuvo, pero no se giró a verlo. Nick quería dejarla descansar, pero era un tema que tenían que tratar cuanto antes. "Sé que no le dijiste todo lo que sabes a Rhinowitz", dijo en un tono que esperaba no sonara acusatorio.

Judy se giró y caminó de nuevo hacia él. Se cruzó de brazos, como protegiéndose a sí misma.

"El sujeto me dijo 'No deberías ensuciar tu pelaje con él. Es la primera advertencia, amor. Alejate de él y nadie tiene por que salir herido'", dijo la coneja.

"¿Por que no le dijiste eso a Rhinowitz?", preguntó, molesto. La coneja parpadeó, confundida por su tono de voz.

"Quedamos en no decir nada de lo nuestro...", empezó.

"No se trata de lo nuestro, Judy. Estás ocultando información para la investigación. La puedes retrasar y lo sabes, no es propio de ti, señorita 'debemos hacer todo de acuerdo al reglamento'. Así que dime sobre que se trata realmente".

"El Jefe…siento que...pueda ponerme otro compañero de manera temporal o sacarme de acción en el campo", admitió la coneja, bajando la mirada.

Nick se llevó una pata al rostro y se talló el puente de la nariz, exasperado. La coneja siempre poniendo su carrera antes que cualquier otra cosa.

"Judy, no puedes tomar a la ligera esto..."

"¡No lo estoy tomando a la ligera!", lo cortó, indignada.

"¡Pues no parece!", exclamó Nick, indignado también. Era increíble como habían tenido su primera cita y su primera discusión de pareja en el mismo día.

"¡No le puedo dar más control! ¡Ya hizo que me mudara, que mi hermana se esté reportando cada dos días! No puedo permitir que influya en mi trabajo también. Necesito estar cerca de ti...necesito saber que estás a salvo...", los ojos de Judy brillaron y bajó la mirada, contiendo las lágrimas. Nick sabía cuanto odiaba llorar.

Nick se acercó a abrazarla.

"Lo siento, espero que lo encontremos pronto y así terminar con esto", la consoló.

La coneja lo miró a los ojos, lo tomó del rostro y le dio un beso en la boca. El zorro se sorprendió, pero cerró los ojos, correspondiendo al beso, su cola se enroscó en la cintura de la coneja.

"No me voy a alejar, Nick. Él no me dirá que hacer o con quien estar".

El zorro le acarició entre las orejas.

"Yo estaré contigo mientras me quieras a tu lado, Zanahorias. Pero el lunes deberías decirle de la amenaza a Rhinowitz".

"¿Puedo...dormir contigo?", preguntó la coneja de pronto.

"Oh, woow, eso es un cambio de tema drástico y sin anestesia, Pelusa. No crees que es ir un poco...¿rápido? Los zorros no hacemos eso en la primera cita..." dijo el zorro, incómodo.

"Dulces galletas con queso, ¡no ese tipo de 'dormir'!" exclamó la coneja, todo su rostro rojo. "No quiero pasar la noche sola", dijo en un susurro, mientras se acariciaba el brazo herido.

El zorro lo entendió. Acababan de amenazarlos. Ella solo quería asegurarse que él estaba bien. Él se sentía igual.

"Mientras prometas no patearme, estoy de acuerdo", la coneja le golpeó juguetonamente el brazo. "Ve a cambiarte, te veo en mi habitación".

La coneja le dio un beso rápido en los labios y fue a su habitación. Él entró a su dormitorio y sacó su celular. Marcó un número. Debía ser rápido, no sabía cuanto tardaría la coneja en quitarse el maquillaje y cambiarse de ropa.

"Disculpe la hora, pero tengo que pedirle un favor", dijo el zorro en cuanto contestaron la llamada.

"¿Estás consciente de que eso te dejará en deuda, Nicky?", respondió su interlocutor.

"Si, lo sé. Pero es importante".

Después de explicar rápido lo que necesitaba, cortó la llamada y se apresuró a ponerse su pijama. Justo abotonaba el último botón cuando la coneja tocó suavemente a su puerta.

El zorro abrió la puerta, para encontrar del otro lado a Judy, con un simple pijama negro con flores amarillas. Agradecía a todas las deidades vulpinas que fuera un pantalón largo y no un short.

"Vamos Pelusa, es tarde y yo si debo trabajar mañana" dijo, mientras ella entraba y él volvía a cerrar la puerta.