N/A:
Qué tal su fin de semana? Yo por fin pude descansar.
Ya sé que lo he dicho antes, pero a partir de ahora si requiero llevar un ritmo más lento. Si todo sale bien, espero actualizar una vez a la semana.
Espero les guste este capítulo. Espero sus comentarios!
*27/07/2021
Judy abrió los ojos de golpe, y se sentó en la cama, con la respiración agitada. Parpadeó confundida, al no encontrarse en su habitación, pero enseguida recordó que había dormido en la habitación de Nick. El cuál, por cierto, no se encontraba ya ahí.
Sacudió la cabeza, tratando de despejar su mente de la pesadilla. De pronto, vio una nota sobre la almohada del vulpino. La tomó para leerla.
"Zanahorias:
Me tomé la libertad de apagar la alarma de tu celular, ya que NECESITAS descansar. Te dejé hecho el almuerzo . Ni se te ocurra lavar los platos, ya lo haré yo cuando regrese. Mi turno termina a las 8:00. Llevaré comida Thai de regreso. DESCANSA"
La coneja sonrió de oreja a oreja. Su zorro se encontraba bien, estaba en el trabajo. No había sido herido, como en su pesadilla.
Se levantó de la cama y tomó su teléfono de la mesita de noche. Eran las 12:00pm. Bastante tarde, ella nunca se levantaba después de las 7:00am. Al parecer, si estaba demasiado cansada.
Fue a la cocina y abrió el refrigerador. Ahí encontró un termo y un contenedor con la nota "Zanahorias". El termo tenía un smoothie de fresa y el contenedor una ensalada de frutas con queso y almendras.
Tomó la comida, y las flores que Nick le había dado el día anterior y se sentó en la sala. Antes de comer, debía hacer una videollamada. Sacó su celular y marcó el número. Un rostro idéntico al suyo le contestó al segundo timbre.
"¡Hola Judy! ¿Cómo estuvo tu cita?", preguntó su hermana Jess.
"Pues, verás..."
La cara de Jess fue de la dicha al saber sobre el ramo de flores y la cena, a la preocupación cuando Judy le relató su ataque.
"Es horrible, Judy. ¿De verdad crees que pueda ser el mismo sujeto? ¿No podría ser alguien más?"
"Tendría que tener muy mala suerte para tener dos acosadores simultáneamente", dijo la policía.
"Podría ser un grupo...", comentó la mayor de las hermanas.
Judy consideró esa opción. Recordó lo que le había dicho el señor Lupin: Había grupos dedicados a hablar mal de ella. Sabía que también había el lado contrario. Nick le hablaba a veces de los comentarios de mamíferos que se sentían inspirados por ella.
"Se lo comentaré a mi compañero encargado del caso", concedió la coneja. "Jess, esto es muy serio. Te pido que por ningún motivo te saltes nuestros días y horarios de contacto. Hoy regresas a Deerbroke, ¿verdad?"
"Si, Judy. Descuida, hablé con mi amiga Marissa, una ciervo que es maestra en el mismo instituto. Voy a poder quedarme en la residencia donde ella está. Solo iré por mis cosas a mi cuarto actual".
"Lamento mucho que tengas que pasar por todo esto por mi culpa", dijo la policía, con la cabeza gacha.
"No es tu culpa, Judy. El animal o los animales que están haciendo esto son los culpables. ¿Te atreverías a culpar a la víctima, si le estuviera sucediendo a alguien más?", dijo su hermana, frunciendo el ceño.
"¡Claro que no!", respondió, airada.
"Tú eres la víctima aquí", dijo la maestra. Judy se sentía mejor de haber habado con su hermana, Jess siempre tenía las palabras precisas.
"Por favor, no le digas a mamá y papá de este ataque, no los quiero preocupar", pidió la policía.
"Descuida, no diré nada. Judy, hablamos después, Carolyn me pidió que le cuidara a los niños para poder ir a su consulta de embarazo".
"Está bien, dales besos a todos de mi parte. Cuídate, Jess".
"Tú también, Judy. Nos vemos después".
Las hermanas terminaron la conversación y Judy sintió como se le iba un peso de encima. Tomó una de las flores que Nick le había dado y se la llevó a la boca. Sabía delicioso. Después de comer, prepararía un postre con las flores.
Puso una película en Pawmazon para tener algo de fondo mientras comía, pero no dejaba de pensar en el ataque y en la amenaza del sujeto. Y que Rhinowitz estaría molesto con ella por haber omitido información. Le dolía la cabeza de solo pensarlo. En eso, sonó su celular. Era de un número que ella no tenía agendado.
"¿Hola?", respondió la coneja.
"Hola, Judy. Perdona que te marque, pero me quedé un poco preocupada. ¿Cómo estás?", respondió una dulce voz que la coneja identificó de inmediato.
"¿Skye?", preguntó, extrañada.
"Oh, perdona. Si, soy yo. Tenía tu tarjeta con tu número de la ocasión anterior", respondió la vulpina.
"Oh, descuida. Gracias por preocuparte. Estoy bien, la herida solo fue superficial. Me dejaron descansar hoy y mañana".
"¡Me alegra oír eso! Oye, puedo ir a tu casa a ayudarte con la comida o la cena. Y pasar algún tiempo de chicas juntas, ¿que te parece?", escuchó la voz emocionada de la vulpina.
Judy abrió la boca para rechazar la invitación, y luego volvió a cerrarla. Ella tenía que deshacerse de esos celos que sentía por la vulpina. Tanto Skye como Nick aseguraban que solo eran amigos, y la zorra estaba intentando pasar tiempo con ella. Y pensándolo bien, sus único amigos eran Nick, Fru-Fru y Clawhauser. Iba siendo hora de ampliar su círculo social. Además, lo último que quería era estar sola en estos momentos.
"¿Sigues ahí?", preguntó la vulpina.
"Oh, perdona, estaba distraída, Skye. Ya estoy comiendo y Nick dijo que traería comida Thai para la cena. Pero quería preparar un postre y tal vez quieras ayudarme. Puedes venir alrededor de las...¿cinco de la tarde? Te puedo mandar una lista de cosas que necesito para la elaboración".
"¡Suena perfecto! Mándame un mensaje con la ubicación y ahí estaré".
Terminaron la conversación y Judy registró el número de la vulpina en su directorio, le mandó la ubicación del departamento de Nick y una pequeña lista de compra.
También le mandó un mensaje a Nick avisándole que iría la vulpina, y diciéndole que llevara comida thai para tres. El zorro le respondió solo con un "ok" y un emoticón de un zorro guiñando el ojo. La coneja sonrió. Terminó de comer y fue a darse una ducha y un baño de burbujas, para relajarse un poco (le encantaba que el baño de Nick si tuviera una tina). Cuando salió de tomar el baño y cambiarse la venda, se puso unos leggins negros y un tank top color lavanda.
Se sentó en la sala y tomó su celular. Decidió invertir su tiempo en algo productivo. Entró a su cuenta de Pawmazon Prime y buscó un libro sobre perfiles criminales. Si quería ser detective, debería seguir estudiando. Encontró uno y lo compró para leer en su teléfono.
Quedó absorta con la información que leía, hasta que escuchó el timbre sonar. Sacudió la cabeza y revisó su celular. Ya eran las cinco de la tarde, había perdido la noción del tiempo leyendo.
Fue a la cocina y tomó el banquito que utilizaba para alcanzar la barra al cocinar, y lo puso para alcanzar mejor la mirilla y comprobar que se trataba de Skye.
"¡Hola!", dijo la coneja, abriendo la puerta.
La vulpina tenía unos jeans y una blusa de manga corta color verde. Su pelo color arena se veía suave y con brillo. Judy sintió una punzada de celos. Skye se veía muy femenina, casi sin esfuerzo alguno, y a Judy le costaba mucho tener un resultado como el de ella.
La vulpina le sonrió y le mostró las bolsas de compra.
"Conseguí todo. ¿Qué vamos a preparar?", dijo mientras entraba al departamento
"Una tarta de queso con salsa de flores", dijo, señalando las flores que estaban en la barra.
"¡Que bonitas! ¿Te las dio Nick?", preguntó la vulpina.
Judy maldijo por dentro.
"Pues verás...", dijo mientras trataba de inventarse una excusa.
"Judy, no soy tonta. Vi como Nick enroscaba la cola en tus piernas. Es un signo de posesión. Debo decirte que eres muy afortunada. Los zorros rojos son la mejor pareja que una hembra pueda desear", dijo la vulpina, con una sonrisa. "Aunque me intriga que ya vivan juntos, eso es ir rápido para un zorro".
Judy se debatió consigo misma. No le gustaba la idea de darle información muy personal a Skye, pero Jack y su familia sabían sobre ella y Nick. Ya eran muchos, y mientras más los supieran menos duraría en secreto .
"Ven a la cocina. Preparemos esto mientras te cuento el por qué Nick me ofreció su departamento".
Y así Judy le contó de la muñeca, de como entraron a su departamento y como fue el ataque de la noche anterior. Skye la escuchaba en silencio, con una mirada atenta y empática.
"Vaya Judy, lamento que estés pasando por todo esto", dijo la vulpina, mientras cocinaba los pétalos de flores en mantequilla. Judy le explicó que los había comprado especialmente para el postre "Y Nick ciertamente fue muy considerado en ofrecerte su departamento. Los vulpinos somos muy celosos con nuestras guaridas. Podemos hacer reuniones sociales, pero dejar a alguien quedarse, es un nivel de confianza muy alto. Y Nick es especialmente desconfiado".
"Nick es mi mejor amigo y mi compañero. Nuestro nivel de confianza es alto. Le confiaría mi vida", dijo Judy, con sinceridad.
La vulpina se le quedó viendo con intensidad y le dedicó una sonrisa.
"Eres única, Judy. Es muy raro para nosotros que una presa nos tenga en alta estima".
"Realmente no somos tan diferentes, Skye. Tanto a los zorros como a los conejos se nos estereotipa constantemente. Sé lo que es luchar por que te dejen de ver solo por tu especie".
"Jack me contó que tú ayudaste a limpiar el camino para los animales pequeños en el ZPD. Sé lo doblemente difícil que lo tenemos las hembras. Mi oficio está dominado por machos y es difícil para mi que los clientes nuevos quieran confiarme sus autos".
"¿En serio? ¿Y por qué quisiste dedicarte a eso?", preguntó con curiosidad la coneja.
"Mi papá tenía un taller mecánico. Crecí viéndolo trabajar y desde pequeña me fue enseñando como arreglar los autos. El murió cuando yo tenía 10 años y mamá se vio obligada a cerrar el taller. Mi sueño ha sido tener un taller mecánico, tal como lo tenía papá. Si todo sale tal como lo planeo, creo que a principios del siguiente año ya puedo tener mi taller", dijo Skye con orgullo.
"Lamento lo de tu padre, pero me da gusto que los planes de tu taller vayan bien", dijo la coneja con una sonrisa.
"Gracias, Judy. Y ahora...¿que hago con esto?" preguntó la vulpina, señalando los pétalos, que ya habían adquirido el color que Judy deseaba.
Judy le explicó como hacer la salsa, y así transcurrió el tiempo. Judy ya se había dado cuenta de que Skye era inteligente, pero le agradó ver que tenían mucho en común. Justo cuando Skye bañaba la tarta con la salsa de flores, escucharon la puerta abrirse. Judy fue a la sala, donde encontró a Nick y a Jack, ambos cargando unas bolsas. Nick no llevaba el uniforme, lo que indicaba se había duchado en el precinto. Judy levantó una ceja, curiosa por la presencia del conejo.
"Hola chicos, ¿que tal su día?" preguntó la coneja. Las orejas de Skye se movieron al escuchar la palabra 'chicos', y fue la sala, colocándose detrás de Judy.
"Para mí, fue un día más sin romper tu marca de multas, Zanahorias. En serio, aún no entiendo como hiciste 200 multas antes de mediodía", dijo el zorro con dramatismo.
Judy solo le sonrió con suficiencia.
"Yo estaba en mi departamento leyendo cuando recibí un mensaje de Nick, diciendo algo sobre que no quería estar en desventaja numérica y que pasara por él al Precinto . No lo entendí muy bien, pero no tenía nada mejor que hacer. ¿Dónde puedo poner la cerveza, Judy?" dijo Jack, señalando las bolsas.
"En la cocina, deja te ayudo", dijo la coneja con una sonrisa.
"Necesitaba algo de testosterona para equilibrar las cosas. Si surge alguna discusión de algún tema en la cena, me gustaría tener a alguien que me respalde" explicó el vulpino. "¿Skye,me puedes ayudar a sacar la comida?".
La zorra asintió y pusieron todo en la mesa de centro. Los conejos se les unieron, cada uno con una cerveza en cada pata, listos para comenzar la cena.
