Unas copas de mas

1ro de Septiembre, el día que se cumple un año desde que Steve y yo nos separamos, ¿Cuál fue el motivo? Una agente rubia demasiado coqueta y un ex esposo demasiado despistado para notar las claras intenciones de una golfa. Creí que era lo mejor para ambos, solo sería un matrimonio lleno de discusiones por el mismo motivo. A Steve pareció sentarle bien el divorcio, no era que de la noche a la mañana consiguiera otra pareja, pero actuaba como si nada hubiese cambiado en su vida. Mientras que yo… Pasaba la mayor parte de las noches mirando películas cursis al mismo tiempo que devoraba una caja de donas o un bote de helado. Sip, me convertí en un patético omega deprimido. Gracias al cielo que Pepper y Rhodey estuvieron a mi lado para ayudarme a salir de este agujero. A pesar de que logre elevar mis ánimos, aun no me sentía preparado para salir con otro alfa. Incluso me aterraba la idea de salir solo a tomar un café

-Anthony Edward Stark, son las 6 de la noche, ¿Por qué estás en pijama?-

-Pepper, suenas como mi madre. Solo quiero relajarme-

-¿Nuevamente viendo una película de parejas y atascándote de dulces? Me niego- dijo mientras se sentaba a mi lado –Sé que hoy es un día difícil para ti, amigo, pero es necesario que salgas a despejar tu mente. Lo único que lograras quedándote encerrado es hundirte más en tu miseria. Anda, ve a ducharte, nos iremos a ese bar que acaba de ser inaugurado-

-Pepps-

-Nada de "Pepps", levanta ese trasero del sofá y a la ducha-. Sabía que con ella no había otra opción, me levanté y me di una ducha rápida, afeitándome el rostro para dejar mi ya conocida barba y bigote. Pensé que podría vestirme con un smoking, pero era un bar, no una boda. Así que opte por un pantalón de vestir negro y una camisa de manga larga roja. Era un milagro que esas prendas aun embonaran perfectamente en mi a pesar de mi largo historial con las golosinas. Me coloque un poco de colonia y peine mis cabellos antes de salir. Escuche un chiflido por parte de mi amiga –Ahora si luces decente-

-Que cruel eres, ¿En verdad eres mi amiga?-

-Y la mejor. Anda, vámonos-

Happy nos hizo el favor de llevarnos hasta dicho bar, no estaba mal, a decir verdad. Era de 2 pisos, el de arriba era exclusivamente para aquellos con el suficiente dinero para pagar una mesa, y por supuesto que yo era de esas personas. Entramos, y nos sentamos en una mesa que contaba con un sofá de cuero rojo. Las primeras rondas fueron de whisky, como todo buen bebedor, logre soportar los primeros tragos. Pero cuando habíamos abierto la segunda botella, sentía que la cabeza comenzaba a darme vueltas, así que fui al baño para remojar un poco mi rostro. Pero al pasar por la pista de baile, además de ser varias veces empujados por mujeres bailando, termine chocando contra alguien, más específicamente, contra su pecho

Oh, Dios, era tan fornido. Justamente como esos chicos en las revistas de fisicoculturismo, como el de… El de Steve. Gracias a la oscuridad del lugar, junto con esas luces de neón parpadeantes, me impidieron mirar su rostro; solo pude distinguir una cabellera algo larga, con una tonalidad rubia oscura. A pesar del tumulto de personas en esa área, percibí el aroma que desprendía su cuerpo, era parecido al de un lienzo sin utilizar. ¿Un olor inusual, no creen? Lo extraño es que a mi cuerpo le parecía demasiado atractivo. Por supuesto que lo noto, sin ningún atisbo de duda o vergüenza, rodeo mi cintura con su brazo (Tan fornido como su pecho, hay que aclarar), haciendo que quedara completamente pegado a su cuerpo. No pude evitar soltar un jadeo cuando sentí su nariz rozar con mi cuello, aspirando profundamente. Mi cuerpo actuó por sí solo, lo supe cuando noté como una de mis manos se había aferrado a su nuca, jugueteando con sus cabellos. Aquello vaya que le gusto, el jadeo ronco lo confirmo; el siguiente paso lo dio el, cuando su lengua acaricio la piel de mi cuello. Por un momento jure que mis piernas se volverían gelatina, afortunadamente, el aún me sostenía por la cintura

Y agradecí infinitamente que no hubiera tanta luz, o todo el mundo habría notado que su otra mano se aventuró a acariciar mi miembro por encima del pantalón, ¿Quién lo diría? Hacia un par de horas me negaba a salir de mi hogar y ahora meneaba mis caderas a la par de su mano para sentir aún mejor su toque, sin dejar de soltar jadeos en su oído. Sabía que estaba cerca de un clímax, pero antes de que si quiera pudiera terminar, aparto su mano; ahora estaba en mi mentón, alzándolo para que nuestros labios rozaran. Solté un pequeño gemido cuando aquel desconocido se acercó aún más para que estos se tocaran. Iba a decir algo, pero las ansias en mi cuerpo lo callaron cuando finalmente lo bese. Inmediatamente su lengua se adentró en mi boca, jugueteando con la mía; llegamos al grado de mantener nuestros labios abiertos, dejando que un rastro de saliva recorriera mi cuello. Cuando el oxígeno abandono nuestros pulmones, él se acercó de nuevo a mi cuello, limpiándolo con su lengua -¿Q-Quieres ir a mi casa?-

Asintió en silencio, tomo mi mano y salimos del bar; la mayor parte del camino mantuve mis ojos cerrados. Todas esas sensaciones más el alcohol recorriendo mi sangre estaban comenzando a causar estragos en mi cabeza, pensé que cerrando mis ojos haría que todo pasara más rápido, quería estar completamente consciente para lo que podría suceder. El taxi (Porque si, había olvidado que fui al bar con Pepper y con Happy) nos llevó hasta mi edificio, apenas salimos, el desconocido volvió a besarme a la vez que entrabamos. Mientras el elevador subía hasta el piso más alto, comenzó a despojarme de mis prendas, sin dejar de besar mi cuello. Era completamente un acto salvaje, y aquello me prendía de sobremanera; aun con el pantalón puesto pude sentir su enorme erección, realmente deseaba sentirlo dentro. Pero mientras, también lo despoje de su camisa. Maldita sea, tenía una piel blanca, apropiada para marcar, y no me contuve. El aún estaba enfocado en morder mi cuello, así que le devolví el favor, al mismo tiempo que aferraba mis uñas en aquella amplia espalda. Lo oí gruñir, tal como lo haría una bestia salvaje

Las puertas del elevador se abrieron, entramos a mi recamara y me arrojo contra la cama sin ninguna contemplación. Quise encender la lámpara que estaba al lado de mi cama, ver el rostro de quien me fallaría, pero él lo impidió sujetando mis manos por encima de mi cabeza. Volvió a besarme, pero cuando quise volver a tocarlo, descubrí que este listillo me había esposado a la cabecera. Lejos de preocuparme, sonreí de lado y abrí mis piernas, mostrándole lo que pronto tomaría. Ese alfa era un jodido experto, llegue a sentir un poco de celos, pero los aparte inmediatamente. Estaba completamente mojado, así que el simplemente me penetro de golpe; mi espalda se arqueo a tal grado que el Arco del Triunfo parecía una simple torre de jenga. No espero un solo segundo antes de comenzar a moverse, comprobé que su pene sí que era enorme, cada vez que lo movía, tocaba ese punto que me hacía ver el cielo. Pero el muy desgraciado rotaba los ritmos, si bien movía sus caderas a una velocidad inimaginable, también podía simplemente detenerse y moverse lentamente; haciendo que yo fuera quien las moviera en un acto desesperado de rogar por mas, gracias al cielo que acato mi pedido

Pronto sentí que algo más grande comenzaba a introducirse, por supuesto que era su nudo. Mi mente me rogaba por detenerlo, no quería un cachorro, no de un alfa desconocido; a pesar del divorcio (Y de lo que estaba haciendo), solo aceptaría llevar en mi cuerpo un bebe de mi ex esposo. Pero mi cuerpo tenía el control total, no solo permití que lo metiera, sino que aferre mis piernas a sus caderas para impedir que lo sacara. Dio un último empuje, el que hizo que terminara llenándome con su semilla, un grito agónico murió entre nuestros labios tras otro beso. Su cuerpo se desplomo sobre el mío, su aliento chocaba contra mi oreja –Tu eres solo mío-

Esa voz… No podía ser cierto… -¿S-Steve?- fue lo último que broto de mis labios, el cansancio de mi cuerpo hizo que cayera en un profundo sueño. No puedo decir con certeza cuanto tiempo dormí, pero si quien fue el responsable de despertarme, el Sol. Solté un pequeño gruñido ante el contacto de sus rayos con mis parpados, me tallé los ojos y desperté; solo basto mirar hacia abajo para comprobar que estaba en mi cama, desnudo, y con la sabana cubriéndome parcialmente -¿Qué mierda paso anoche?-. Y mi mente, mi mejor amiga, reprodujo todo como si de una película se tratara. El bar, el alfa desconocido que me manoseo entre las personas, los besos en el elevador, y su voz cuando todo acto sexual finalizo –En la torre… Me acosté con mi ex esposo-

-No sé qué me sorprende más. El hecho de que no me reconociste hasta el final… O que accedieras tan fácilmente traer a un alfa "desconocido"-

-Estuve un año sin hacerlo, Steve, que mi cuerpo reaccionara de ese modo quiere decir que no te desconocí del todo. Y yo debería preguntarte, ¿Qué es lo que hacías en ese bar? ¿Acaso buscabas una compañía?-

-Pepper me llamo-

-… Esa mujer tendrá que mandar miles de solicitudes, me encargare de que no sea contratada en Nueva York, ni en todo el continente americano. Hare que no encuentre trabajo más que en Siria-. Estaba dispuesto a levantarme para vestirme y enfrentar a la traidora, pero mi ex esposo volvió a recostarme en la cama, inmovilizándole

-Eso podrá esperar, ahora solo quiero que me digas el porqué de nuestro divorcio-

-Creo que en el acta esta descrito-

-Falta de comunicación no es…-

-Por supuesto que lo es. Steve, nuestro matrimonio habría sido un fracaso. Jamás quisiste escucharme sobre las claras intenciones que tenía la zorra de Carter, incluso Clint las noto, y eso es mucho que decir. ¿Y qué habría seguido? ¿Las discusiones por exagerar las cosas? ¿Las dudas? Simplemente adelanté nuestro inevitable final, nos ahorré muchos disgustos-

-Vaya, eres todo un genio para las cosas que requieren matemáticas, pero en cosas de la mente aun te falta por aprender-

-Oh, cretino de mier…-. Pero nuevamente recurrió a un beso para callarme, intente resistirme y apartarlo, pero eso era algo imposible. Extrañaba demasiado el sabor de sus labios. A los pocos segundos, se separó, mirándome fijamente a los ojos -¿En verdad crees que no note los coqueteos de Sharon? Por supuesto que lo hice, el día que tú me diste los papeles del divorcio, yo hable con ella y le deje en claro que jamás podría mirar a otra persona que no fueras tú. Pero tenías razón, ya había una pequeña piedra en nuestro matrimonio, solo firme los papeles para darnos un espacio, aclarar nuestras mentes antes de decidir si queríamos volver a estar juntos-

… Mierda, seguramente mi rostro estaba sonrojado a mas no poder, no sabía si por vergüenza de pensar en lo idiota que fui, o por sus palabras –P-Perdón… Creí que lo mejor era que encontraras a alguien como tú-

-No necesito una copia mía, solo te necesito a ti-

-Steve…-. Cerré mis ojos y le ofrecí mis labios, el los acepto, y nuevamente volvió a tomarme como suyo; esta vez, en una forma más romántica. Claro que ni el mejor sexo pudo salvar a Pepper de una ley de hielo por casi un mes. Solamente lo rompí cuando una prueba de casera de embarazo mostraba 2 líneas azules. Nada me daba más satisfacción que pasear por los pasillos de S.H.I.E.L.D. mientras acariciaba mi vientre, antes de besar a mi (De nuevo) esposo frente a todas esas agentes que fantaseaban con otra separación nuestra para intentar metérsele en sus ojos. Los meses transcurrieron con normalidad, fue en el último mes de mi embarazo que Steve decidió alejarse de las misiones para estar al pendiente de nosotros, aunque a veces solía ponerse demasiado sobreprotector

-¿No crees que estas exagerando, Steve? Simplemente quería una taza de café, el doctor dijo que no estaba mal mientras no lo bebiera con frecuencia-

-Es mejor si bebieras un jugo, cariño, o incluso una malteada. Tanta cafeína no es buena para él bebe-

Sonreí mientras acariciaba mi estómago, ante una leve patada –Lo sé, bebe, también me llega a parecer un poco molesto-

-Tony-

-Él bebe pateo, es claro el motivo. ¿Sabes? Podrías ser un buen esposo y traer un poco de… Ouch-

-¿Pasa algo, Tony?-

-Volvió a patear, pero más fuerte. Dios, no sé si será un karateka o un futbolista-. Steve sonrió y se agacho hasta la altura de mi vientre para besarlo. Nuevamente una fuerte patada me hizo encogerme un poco del dolor –Peter, papa no es una pelota de futbol-

-Tal vez solo se esté acomodando, ¿Quieres ir a sentarte?-

-S-Si, tal vez eso ayude-. Pero cuando estaba a punto de sentarme en el sofá, algo mojo la tela, no había que ser un genio, millonario, filántropo para saber que era ese líquido –S-Steve… No quiero que te alteres ni pongas todo patas arriba, p-pero… Él bebe ya viene-

-¿Q-Que? C-Carajo, ok, ok, tranquilo. Necesito subir a la pañalera y tomar el cuarto, llamar al doctor y…-

-Steve, calma. Jarvis ya está programado para llamar al doctor, solo ayúdame a subir a la habitación-

-Espera, ¿Estás hablando de tener un parto casero?-

-Steve, sabes quienes somos, y en un hospital nadie callara la noticia de que nuestro cachorro ya está a punto de nacer. L-Lo que menos quiero es que nuestro bebe quede ciego por los flashes de las cámaras, mucho menos exponerlo a que algún terrorista sepa cómo es su rostro-

-Si, tienes razón. De acuerdo, caminaremos con cuidado-

Sujetándome por la cintura, caminamos hasta nuestra habitación; algunos pasos fueron normales, pero no podía anticipar cuando se presentaría otra contracción, era en cada una que mis uñas se aferraban al brazo de mi esposo. Por fin llegamos, casi me arrojaba a la cama, pero Steve me ayudo a recostarme, colocando varias almohadas en mi espalda. A los pocos minutos, Stephen entro a la recamara –Hola, hola, ¿Así que nuestro mini súper soldado ya nos honrara con su presencia?-

-E-Es la única razón por la que te llame, doc. ¿T-Tendrás de casualidad un poco de morfina? Siento que estoy a punto de desmayarme-

-Apenas es el comienzo, lindo. De acuerdo-. Con un parpadeo, se vistió con una bata de hospital –Necesito revisarte, ¿Puedo?-

-Steve, contrólate- respondí, mientras doblaba las rodillas. Stephen miro por un par de segundos, estaba seguro de que fuera por más tiempo, Steve se habría encargado de arrancarle la cabeza

-Tienes 5cm de dilatación. Será cuestión d horas-

-M-Maldita sea, Stephen, adelanta el tiempo-

-Así no funciona el Ojo de Agamotto, tendrás que ser paciente-. Cada minuto que transcurría hacia que las cosas se volvieran peor, las contracciones eran más dolorosas y más seguidas. Cuando el reloj marcaba el mediodía, Stephen volvió a revisar –De acuerdo, ya estás listo, puedes comenzar a pujar-

Steve tomo mi mano, dándome el apoyo suficiente. Comencé a empujar, era demasiado doloroso, sentía como mis caderas se rompían en 2 y un intenso ardor. Mi esposo besaba mi frente, susurraba palabras de apoyo en mi oído, resistiendo cada vez que apretaba su mano con fuerza. Pensé en todo lo que había pasado para llegar a este momento, cuando me propuso matrimonio, cuando nos casamos, el momento donde firmamos los papeles del divorcio, cuando nos encontramos en el bar, nuevamente el pidiéndome matrimonio, y nuestra segunda boda. No iba a detenerme tras llegar tan lejos. Di un último empuje y por fin escuché un llanto, un agudo y pequeño llanto; al mirar a Steve, y ver lagrimas asomándose por sus ojos, supe que no había sido producto de mi imaginación

Todo el cuerpo me temblaba, pero logre reunir las suficientes fuerzas para levantarme y observar ese pequeño ser que estuvo dentro de mi cuerpo por casi 9 meses. Lloraba y se retorcía en las manos de Stephen, posiblemente rezongando por haber sido expulsado de su cálido refugio. Con cuidado, lo cubrió con una de las toallas y me lo entrego, lo acerque a mi pecho; inmediatamente, su llanto comenzó a cesar, hasta callarse por completo. Sus pequeños parpados se abrieron, permitiéndonos ver los mismos zafiros que su padre –T-Tony, es hermoso-

-C-Creo que eso es gracias a mis genes, pero tu t-también aportaste con la fabricación. T-Te ganaste un gran te amo-

-Dios, son tan cursis-. Mi esposo lo miro de mala gana, pero Stephen ya había cambiado su bata por ropas normales, guardaba todo su equipo en el maletín –Su bebe está bien de peso, el color de piel es normal, y gracias a que Steve tiene esteroides de una botella, la salud de…-

-Peter-

-Peter, su salud es perfecta. Si presenta algún cambio, fiebre, no deja de llorar, o dificultad de respirar, solo llámenme. Felicidades- dijo, antes de hacer aparecer uno de sus portales, retirándose a su hogar

Ambos permanecimos observando a Peter, el tiempo parecía haberse detenido, solo nos enfocábamos en apreciar cada una de sus facciones. Mi esposo solo se apartó de nuestro lado cuando se encargó de darle un baño rápido, vistiéndolo con el primer mameluco que compramos apenas nos enteramos de su género. Durmió profundamente por un par de horas, hasta que lloro por comida. El darle pecho fue algo doloroso al principio, pero podía sentir como se creaba una conexión… No tenía palabras para describirla. Una vez que calmo su hambre, Steve lo ayudo a expulsar el aire. Ese fue el primer día de nuestra nueva vida, la vida de una pareja que se convierte en padres