El rubio la sacó de sus pensamientos, tomando su mano eufórico y llevándola directamente al arroyo.
Avanzaba delante de ella, con una bolsa en su pecho y volteando hacia atrás asegurándose de que Sarada estuviese corriendo. Cuando llegaron al arroyo el rubio sonrió con todos los dientes, sacando de aquella bolsa de papel una hamaca, triunfante.
—¿Es por eso por lo que venían como alma que lleva el diablo?
—¿Por qué no habíamos venido a esta parte del pueblo?—Observo las facciones de su madre, esta soltó un suspiro, seguido de este vino aquella sonrisa conocida por ella, no le diría una mi/erda sobre sus razones
—Es una de las partes mágicas del lugar, si te quedas demasiado tiempo puede que te atrape—Mencionó con burla, mientras caminaba en dirección opuesta—Deberíamos quedarnos aquí ¿No lo crees?—Le preguntó a su esposo, mientras que este le ayudaba a subir entre aquellas rocas, frunció el ceño, su madre para nada necesitaba ayuda, ¿Por qué fingía que sí? Ella era capaz de escalar con los ojos cerrados
Era cierto que había raíces enormes que sobresalían de grandes arboles impidiendo un andar recto, y que el canto de aquellas aves y el sonido del agua corriendo eran una atractiva distracción para no poner atención en el camino, pero nada de eso justificaba que su madre estuviese perdiendo independencia cuando estaba con Sasuke.
Sarada saltó al arroyo, caminando por ahí al igual que Boruto.
—Creo que es un reto enorme caminar por aquí—Esperaba que su madre siguiera su juego, pero nada de eso sucedió. Al menos tenía razón cuando mencionó que era todo un reto, el agua les llegaba a las rodillas, lo que ocasionaba que fuesen más lento
—¡No es cierto!—Señaló hacia las caídas de agua, salió durante unos momentos, solo para arrojar su ropa—¿Qué esperas?—Le dijo a Sarada, esta se quitó los lentes y la mayoría de su ropa yendo con Boruto, escalando aquellas pequeñas caídas hasta que dieron con la zona que les permitía nadar olvidándose durante un instante aquel resentimiento hacia Sakura
—¿No habías estado aquí?—Habían escalado el salto de agua, dándose cuenta que más adelante los esperaban aguas tranquilas donde podían nadar
—No, el viejo nunca nos habló de esto—Mencionó nadando con goce
—¡Boruto!—Grito Hima, saludando desde un extremo mientras se aventaba al agua, el rubio nado hacia su hermana
La pelirrosa y el rubio mayor se observaron, con una sonrisa de satisfacción entendieron que el pacto entre ambos finalmente estaba cumplido. Acordaron no volver a pisar el lugar hasta que sus hijos lo conocieran.
—¿Cómo nos encontraron?—Pregunto Hinata, cargando a Kyoko
—Es medio bruja—Respondió el rubio, señalando a Sakura; Tomó un extremo del tronco y lo acomodo para que la pelirrosa pudiera cruzar
—Me sorprende que esto siga aquí—Mencionó, recordando como Naruto había hecho un puente con pedazos de troncos de aquel árbol caído
—¡Hey tío Sasuke! Sino te importa, también puedes colgar mi hamaca entre esos árboles—Comentó Boruto con una sonrisa zorruna, Sasuke le dio una mirada pesada, arrojando los objetos de él al suelo
Sarada nadó hasta donde estaba Boruto, sintió que algo se enredó en su tobillo y luego fue succionada hacia abajo. Kawaki no aguanto la risa y subió, en cuanto la pelinegra lo hizo saltó encima de él metiendo su cabeza en el agua, impidiendo que este saliera, después se quitó de encima dejándolo salir a respirar mientras este seguía con la burla
—Lo planeó todo desde que los vimos llegar—Hima se sinceró, pensando que Sarada podía estar molesta—¿Cómo supiste que iba a hacerte esa broma?
—No lo supe—Le arrojó agua a Kawaki, alejándolo
—Eres muy valiente, yo hubiera pensado lo peor
Empezaron a jugar con una pelota, ambos hermanos molestaban a Hima ya que no podía tomar el balón con la misma rapidez que ellos, Sarada le arrojaba la pelota en zonas menos profundas, donde se pudiera mover un poco más rápido, e Hima estaba contenta con esa acción.
—¡súbele!—Le grito a su padre— Tides thrash inside , baby i'm high octane—Cantó, mientras se acercaba a la orilla para patear el balón hacia Sarada, después subió entre las rocas para arrojarse desde arriba, creyendo que era demasiado fácil, pero cuando estaba en la cima el terror la venció
—¡Hima!—Gritó su madre—Deja que tus hermanos lo hagan, tú eres demasiado chica y delicada para hacerlo…Boruto
—Yo voy—Mencionó Sarada nadando hacia allá, intentando subir por las rocas, pero por ese lado estaban demasiado resbalosas
Hima intentó ayudarla a subir, pero en el intento de tomarle la mano observó una serpiente y empezó a gritar, saltando hacia el agua. Esa acción hizo que Naruto saltara en su rescate, pero cuando él llegó Hima había salido a la superficie
—Hay una serpiente ahí—Señaló en dirección a Sarada, pero esta la tenía enroscada en la mano, sin temor alguno
—Hima, saltaste—Le dijo Naruto, sorprendiéndola
—El horizonte cae mientras trato de darle sentido a todo—Cantó Sarada, dirigiéndose con sus padres para mostrarle la pequeña serpiente
Sasuke la tomó primero, la pelinegra frunció el ceño nuevamente, esperaba que su madre tuviera la iniciativa. El reptil a penas media veinte centímetros, con esa medida no causaba terror, pero no entendía porque su madre seguía actuando de una forma distinta.
—¿Es venenosa?—Hinata preguntó aterrorizada, pero se sentía más segura si Sasuke la tenía entre sus manos—¿No te mordió?
—Es inofensiva—Respondió Sasuke, devolviéndosela a Sarada—Será mejor guiarla a un lugar más seguro
La pelinegra asintió, caminando entre las hierbas, susurrando la canción intentando darle calma a la serpiente.
Hima salió del agua persiguiendo a Sarada, no podía creer lo valiente que era, no se arrojó al agua, ni huyo de aquella roca, se preguntó si aquella pelinegra gritaría en alguna situación de terror, o sería de aquellas personas que valientemente enfrentaban con acciones temerarias.
—¿Tu gritas?—Le preguntó, sorprendiéndola—¿Gritas cuando tienes miedo? ¿O no tienes miedo? Yo grito cuando me da miedo algo, pero no vi que gritaras, es una serpiente muy aterradora
Puso una sonrisa—Es que me gusta mantener la calma para no preocupar a las otras personas
—Yo ni loca que regreso al agua, ¿Qué tal si hay otras cosas? Ranas…o pulpos…o algún animal que te pueda morder, imagina pisar algo—Se estremeció
—¿Quieres acostarte en un árbol?—Sarada señaló un árbol torcido
—¿Y si nos caemos?
—Pues, nos caímos
Se sentó al lado de Hima, observando los juegos bruscos de Kawaki y Boruto.
—No tienes que quedarte conmigo—Mencionó Hima, avergonzada
—Tienes razón, imagínate pisar algo debajo del agua, no gracias
Sabía que lo decía por compromiso.
—Además, mira, podemos pintar—Sacó de la bolsa de su madre un par de lienzos, Hima tomo las pinturas
Al parecer Sarada ya sabía que podía pintar, claro, era obvio, ella era tan segura y valiente. Era evidente que sabría lo que querría pintar, en cambio ella, necesitaba tener algo sencillo para plasmarlo, como una roca, así solo tendría que pintar un círculo con varios huecos y tonalidades diversas de un mismo color, pero, no bastaba con eso, porque su dibujo tendría que quedar perfecto, tendría que hacerlo a la primera porque era lista y un dibujo como una roca no era un enorme reto, debía ser sencillo para alguien como Hima.
Suspiro y observo a Boruto subir torpemente a la cima, ahí estaban esas cualidades masculinas en él, escupía, se rascaba la nariz sin pudor, y no le importaba que pudiese haber más serpientes al parecer no temía, probablemente se arrojaría de ahí dando vueltas en el aire, muy típico de alguien masculino, y la palabra GAY no podía definir a Boruto. Eran tan…hombre, no se lo imaginaba fingiendo la voz a un tono más femenino, tampoco utilizando jeans super ajustados y blusas que dejaban ver parte de su abdomen, no se lo imaginaba con uñas largas y sombras en sus ojos, preocupándose porque tono de labios le luciría mejor, su hermano cabeza hueca no podía ser así.
Podía jurar que estaba a punto de rascarse la entrepierna, pero la canción interrumpió cualquier intento de la mayor confirmación de hombría
— Quiero tu amor, amor, amor, quiero tu amor…sabes que te quiero y sabes que te necesito, necesito tu mal romance
¡Entonces si era gay!
Se paró rápidamente de ahí y cambio la canción antes de que su madre se diera cuenta. Tenía que ponerle algo más varonil, pero por accidente se reprodujo una canción que su madre adoraba, así que la tuvo que dejar. Estuvo tranquila hasta que empezó a cantarla.
— Me enamoré de San Pedro, el viendo cálido arrasaba el mar, él me llamó, me dijo te amo, recé para que los días durarán más, pero se fueron tan rápido
—Deja de estar jo/teando y baja de ahí —Le gritó Kawaki
El rubio se recostó en uno de los saltos de agua ignorando a su hermano y evitando las rocas que este le arrojaba, Boruto, sin ganas y con pocas fuerzas las tomaba y se las devolvía. Hasta que sintió algo demasiado escamoso y notó la serpiente, soltando un grito y arrojándola en dirección a Kawaki.
—¡Cab/rón!—Le grito, mientras nadaba a un extremo y el rubio reía a carcajadas
—¡No seas idiota! La harás enojar—Le regañó Sarada, arrojando el lienzo a un lado, el rubio la arremedo
Intentó ignorar durante unos segundos lo que acababa de suceder y se dedicó a buscar canciones varoniles, pero no podía omitir a Olivia Rodrigo como si nada.
—¿De nuevo ella?—La reprendió su madre, pero ella la cantaba feliz
—Seeing you tonigth…it's a bad idea right?—Grito el rubio, demostrando nuevamente que era fanático de cualquier canción que lo estereotiparía en la palabra gay
Observó a Sarada, quien había dibujado un burro con la cara de Boruto y se lo mostraba a la distancia mientras este la ignoraba cantando. Se burló, primeramente, porque aquel dibujo parecía de un niño de kínder, el burro con patas de palo y cola peluda, y solo se sabía que era Boruto por los ojos azules y el cabello rubio.
Su hermano llegó al lado de ella y ambos acordaron que ganaba el que le atinara a Boruto con una roca, observó como Sarada tomaba la piedra y la arrojaba, no imagino que pudiera hacerlo tan alto, o que una mujer tuviera la capacidad de arrojar objetos a tal altura, pensó que solo era típico de los hombres. Cuando Kawaki golpeó a Boruto en el vientre, arrojo a Sarada con una sola mano de vuelta al arrollo llamándola torpe, esta tardo en salir, pero cuando lo hizo una plasta de lodo golpeó a su hermano mayor.
Estaba confundida, le habían enseñado toda la vida que una mujer tenía que ser más delicada que un hombre, pero veía todo lo contrario en Sarada, era entrometida, curiosa y peleonera, no le importaba que la gente dijera que era irritable o que maldijera enfrente de los adultos, trepaba a los árboles sin importarle lo que pudiese pasarle o lo que enseñara debajo de su entrepierna.
—Boruto arrojo una serpiente al agua, y no parece darle tenerle miedo, hace que lo riesgoso parezca sobre exagerado—Dijo para Sasuke, quien se encargaba de dormir a Kyoko—¿Crees que ella será igual de valiente cuando sea grande?
—Yo espero que sí—Le respondió con una sonrisa incomoda, pero Hima tenía razón, en algunas ocasiones Sarada parecía no medir el peligro, aventurándose a lo desconocido sin temor alguno a las consecuencias, como sumergirse en un arroyo con dudosos animales para agarrar fango de dudosa procedencia, soportando la respiración
.
Cuando la puesta de sol estaba a unas cuantas horas subieron a aquel cerro conocido, donde Sarada solía pasar su infancia en compañía de su madre, era un sitio rodeado de maleza verde con pequeñas flores blancas, era el lugar perfecto para sentarse y observar el pequeño pueblito que se bañaba en colores oro y ocre
Boruto y Sarada se intercambiaban el lienzo intentando coordinarse en lo que pintaban en el; a Sarada le divertía ver a Boruto, estaba lleno de pintura, su ropa, su rostro, sus manos, incluso su boca, parecía importarle poco o no notarlo, incluso lo envidiaba, ¿Cómo podía concentrarse de esa forma? Ella aún seguía con diversas conversaciones en su cabeza, más bien en conflictos con ella. De cierta manera envidiaba al rubio, ¿Cómo continúo con su vida a pesar de las mentiras ejercidas en contra de él? Ante aquellos señalamientos de sus familiares…
— We can't be Friends—Cantó aquel rubio, mirando hacia Hima, esperando que subiera el volumen para cantar con más fuerza— but i'd like to just pretend…you cling to your papers and pens, wait until you like me again, wait for your love…my love
Kawaki llegó, interrumpiendo sus pensamientos, sobresaltándola. Cruzo ambas piernas, y se sentó frente a ellos, dándoles unas copas e intentando servirles vino.
—Agh esa mi/erda—Menciono Boruto, pero tuvo una idea al siguiente segundo, comenzando a pintar enérgicamente
—¿Lo beberás o me lo chin/go?—Preguntó, con el mismo tono de siempre, como si la alianza ya estuviese establecida y no hubiera motivos para fingir desagrado o desconocimiento.
Dudó durante algunos momentos, pero decidió hacerlo, nada podía salir mal, estaba con su familia en un día tranquilo, no era como que se fuera a ahogar en varias botellas hasta perder el conocimiento.
—Esta fuerte—añadió al ver sus gestos
—Ey—Respondió de forma afirmativa
—Es bueno saber que tu paladar no se acostumbró al alcohol
—Mi paladar no tiene gustos tan refinados—Se burló
Observó el pan, y luego miro sus manos llenas de pintura, se congelo durante unos momentos, como si no supiera cuál sería su próximo movimiento, le costaba tomar la decisión
—Finísimo—Kawaki tomó aquel pan y se lo dio en la boca, esta se sorprendió mordiéndolo, cuando crujió sus ojos se cerraron disfrutando el proceso—Rico ¿No?—Esta asintió
—Dame—El rubio le arrebato el pan a Kawaki sin importarle que sus manos estuvieran llenas de pintura, metiéndose la rebanada de pan entera a su boca
—No seas idiota ¿Por qué no agarras de los que están ahí?
—Que tal—Hablaba mientras comía—Si no sabían cómo este…solo esta crujiente, no tiene nada de especial; no sé qué le haces a mi dibujo que no entiendo cómo va el trip, he intentado arreglarlo, pero no tiene lógica
Volteaba el lienzo, intentando saber de qué se trataba, Sarada no tenía un orden, pintaba lo que se le ocurriera en cualquier sitio que tocaba el pincel, había fracturas de imágenes, como la mitad de las alas de la mariposa, seguido de la silueta de un rostro, ojos alrededor, lluvia, una luna con rostro incompleta, olas que estaban de cabeza
—El arte es abstracto—Hizo un intento de defender que ni siquiera estaba presente en el momento
Se disociaba con facilidad, rumeando aquellos pensamientos catastróficos como el pasado de su madre y la vergüenza que posiblemente paso por su embarazo, porque eso debió ser, ahora presumía con orgullo a su descendencia, pero, supuso que con ella no fue así.
Tenía que sacarse esa idea de la cabeza, tratando de no escupirla y arruinar el día, porque si abría la boca este día que pintaba ser perfecto se iría al carajo. Lo único que tendría que hacer es concentrarse en el presente, ya que eran días después de la tempestad y no deseaba perder estos momentos, así como lo hizo con navidad o momentos anteriores a esta. Miro el dibujo con decepción, no comprendía a donde quería llegar.
Le tocó la mejilla a Boruto y ambos quedaron congelados—Aja—Mencionó el rubio anonado por ese extraño movimiento
—Siento que estoy ebria, pero no lo estoy…solo le di un trago—Recito en voz alta lo que su mente le susurraba—¿Eres real?
Dudaba de la realidad, cuestionaba lo que veía; Siempre creyó que las situaciones tenían un punto de vista diverso, pero ella estaba tan herida que podía distorsionar lo que realmente pasaba.
—Okay…siempre si quiero de esa mi/erda… We can't be Friends—Empezó a cantar mientras se levantaba en búsqueda de la botella
—¿Estas bien?—Tomó el lienzo del que hablaba Boruto, analizándolo—No creo que esta porquería este tan fuerte para desorientarte—Lo olía, mientras giraba su muñeca para crear ligeras olas en aquella copa
—Sí, estoy bien, estaba concentrada en otras situaciones—Negó—No importa—Intentó limpiar el resto de pintura de sus manos
Este arqueó una ceja en su dirección esperando que esta hablara, luego miro hacia atrás esperando que no los estuvieran observando—Boruto es tan idiota que no se dio cuenta que la botella estaba aquí
No digas eso en voz alta—mencionó en señas—puede escucharte
Y que—Le respondió de igual modo
—Que no quiero tenerlo aquí insinuando que bebamos más de lo usual—Le dijo en señas nuevamente, este bebió de la copa sonriendo —El tormento que habita dentro se ha llenado de expectativas—Leyó en voz alta, dándose cuenta de que Boruto empezaba a escribir, sino se equivocaba, a veces parecía que Boruto hablaba como si estuviese recitando un poema
—¿Lo escribió él?—Sarada asintió, mostrándole el cuadro—Vaya, esta vez se le entiende a la mi/erda que escribe, a veces dejaba incompletas las palabras
—¿Escribía?—Cuestionó, este asintió
—El anormal hablaba como animal, lo ponían a leer poesía para que aprendiera a hablar sin tropiezos, y con pausas, Hinata quería que no solo soltara ideas a lo pend/ejo. Supongo que se le quedó la maña, antes de hablar tenía que escribir lo que quería decir, y de ahí no paro hasta que aprendió a ser medio decente
—Pensé que había sido una alucinación mía que a veces hablaba como poeta—Se burló, lo recordaba en la playa hablando sobre su dolor, inclusive dándole consuelo
—Solo esta pen/dejo—Mencionó
—¿también tu? Porque a veces lo haces
—He tramposa, no quieras convencerme de que lo hago—Dijo con burla en señas
Te descubrí—Le dijo también en señas
Sakura le dio un codazo discreto a Sasuke señalando la escena, ni siquiera Sakura se hubiese imaginado que Sarada hablara con alguien de esa forma, no creyó que llegaría a ese punto de intimidad mostrándole un lado vulnerable a alguien. Ahora entendía porque le costaba tanto soltar a Kawaki;
Y no solo ellos estaban sorprendidos, Hinata y Naruto no podían creer aquellas risas que se compartían entre los movimientos de las manos, como si de verdad supieran de lo que hablaban.
La conversación dejo de guiarse entre bromas sobre lo mucho que estaban jo/didos empezando a rellenar aquellos vacíos que quedaron entre ellos. Sarada le paso el contexto de lo duro que fue enfrentarse a la presencia de Sasuke, claro, en un matiz de ironía y no tan dramático como lo fue, sino algo más ligero como "Por supuesto que lo único que me interesaba era su dinero hasta que descubrí que no tenía" y "Mi madre prefería aventarme a mi vida llena de mi/erda antes de que una persona queer me adoptara" Hasta que llegó aquel tema de "hubiese sido mejor enfrentarlo juntos"
—Te escribí, en muchas ocasiones—Mencionó como si fuese lo más normal de la situación—Pero los mensajes no llegaron, ahora sé porque
—Porque Sumire y Chöchö decidieron que debíamos bloquearnos
—Cuando estuve de viaje, no tenía teléfono, así que, te escribía en cualquier cosa que encontrara
—Yo también escribía para ti, al chile no te lo iba a enviar—Se burló—Era…ponerme la soga al cuello
—Ay pues perdón, no sabía que era de la ver/ga estar conmigo—También se burlo
—Pin/che morro m/eco
—Además de vete a la mi/erda, pin/che cu/lero ¿Qué más me escribiste?
—No te lo voy a enseñar, ni te lo diré…tu rompiste mi carta
—La puedo escribir de nuevo—Dijo simple, restándole importancia a la acción
—Que cínico—Frunció el ceño nuevamente burlándose
—Si te portas bien y eres una niña buena, la próxima vez que te vea, te muestro lo que escribí
—¿Solo así?
—No, claro que te condicionaré, tienes que mostrarme la mi/erda que escribiste de mí
Entornó los ojos ante lo dicho, bajo aquella sonrisa burlona, y asintió. Deslizaron sus palmas y chocaron puños, como si esa acción pudiera darle formalidad a sus palabras
—Y…¿Qué p/edo con la gorda, se cantaron un tiro y se mandaron a la v/erg/a?—Preguntó curioso, poniéndose el vape en los labios
Está suspiro, lo miro durante unos segundos y luego desvió la vista.
—…Fue por culpa del pen/dejo de Shikadai, es un cab/rón hijo de la ching/ada
—¿Tanto amor le tienes?—Mencionaba con burla ante las palabras de Sarada
—Le dijo a la gorda que yo estaba enamorada de ella, y esta pen/deja se la creyó, aunque se escuche bien pen/dejo si funcionó porque se alejó de mí, y yo, también, otra pend/eja que creyó que su amiga la seguiría y la pondría antes de todas sus relaciones, pero no, no lo hizo, después lo descubrí engañándola y fui y le dije, y no me creyó, así que tuve la brillante idea de hacer una cuenta falsa, le mando mensajes a Shikadai para que la pend/eja de Chöu vea que su pinch/e go/lfo anda de caliente con otras y lo deje, pero no me cree y luego voy de mam/ona con el plan más puñ/etas que se te ocurra
—¿Le besaste el c/ulo?
—NO, no, que asco…solo lo besé
—¿En el Anastasio?
—en el trabajo, frente a Chöchö, y esta me agarro a madr/azos, estaba bien pen/deja y ya…no nos volvimos a hablar; Ella me dejó por él y—Frunció los labios y entre dientes apretados volvió a repetir—Me dejo por él…Le importo poco la historia que había detrás ni el tiempo juntas, mando todo a la mi/erda por un pin/che viejo
—Pensé que yo era tu gran amor, pero me quedo pen/dejo al lado de ella, si que estabas enferma de amor por tu amiga—Jaló con delicadeza el arete que tenía colgando en la nariz, haciendo que esta dejara escapar la risa—Tienes una forma de relacionarte bastante toxica ¿ya te lo dijeron?
—Cállate torpe, no debe saberlo, sino el idiota de Shikadai ganará en todos los sentidos—Se burló de su tragedia, ¿Por qué con Kawaki era fácil reírse de las situaciones?
Pensó que con Boruto sería más fácil, pero no, cada vez que estaba con el rubio los temas se volvían turbios e incontrolables.
Bebió de la copa y se sentó junto a él, observando a su familia y saludándolos, advirtiéndoles que estaba al tanto de sus miradas. Luego soltó la risa, y mordió sus labios evitando sonrojarse. Trato de enfocarse en otra situación, no quería que su rostro la delatara, así que observó a Hima ponerle canciones a Kyoko y Akira mientras que Boruto les cantaba y bailaba, haciendo el intento por ganarse una sonrisa. Desvió la atención a las sombras al filo de sus pies, el baile que hacían las hojas al movimiento del viento, y los resplandecientes rayos naranjas que finalizarían en cualquier momento.
—¿La extrañas?
Frunció los labios y desvió la mirada hacia una rama, tomándola y partiéndola en varios pedazos.
—Extrañó reírme—Confeso en un susurro, no queriendo aceptar que la necesitaba
—Apuesto a que también me extrañaste lo suficiente para no reír con alguien más—Se miraron, ella estaba atónita sin una respuesta predeterminada conteniendo la respiración ante aquella afirmación ¿Qué estaba insinuando? O más bien ¿Cómo se atrevía a decir la verdad?
Please, please, please don't prove 'em right…
La canción la hizo regresar al momento, pudo respirar, y sentir aquel aire cálido que movía sus cabellos, culparía a Hima pero ella no era un ser todopoderoso capaz de crear la escena indicada para lo que acababa de salir de la boca de Kawaki. ¿Cómo podía leer sus pensamientos? ¿Cómo tenía una pizca de sabiduría sobre lo que estaba aconteciendo en su mente? La agarraba con la guardia baja comentando con tanta naturalidad, como si no estuviese insinuando su afecto por debajo del agua, como si en esa simple frase expresara lo no dicho durante ese tiempo transcurrido.
La última vez que se reía a consciencia…o la primera vez que lo hacía consciente…
—¿Eso hiciste tú?
Notó el movimiento de sus largos cabellos negros en el aire, y como este intentaba contenerlos torpemente, levanto un poco la mano pero se detuvo, ella ya no tenía el derecho de hacerlo, de tocar aquel rostro como si fuese una invitada, ni siquiera se sentía con el dominio de apoderarse de aquella sonrisa, ya no pertenecía a ella, y se podía decir que lo único que la hacía sentirse bienvenida era aquel tatuaje debajo de ojo izquierdo, los dos aros en su ceja derecha y las perlas negras en cada oreja, seguían en el mismo sitio donde las había visto por última vez, como si eso fuese algo estático.
—Hasta la pregunta ofende—No dio una respuesta en específico, ella no quería adivinar, quería saberlo de su boca, con sus palabras, con ese tono de voz que la sacudía—Nel morra
No se lo creyó ni un poco cuando este colocó la cambiante sonrisa, veía en silencio como este se amarraba los cabellos en un chongo, no pudo evitar voltear a sus brazos, ver aquellos tatuajes que un día conoció tan de cerca y actualmente la proximidad se sentía tan lejana. Se recargo en sus brazos sosteniendo su propio peso, mirando el danzar de las hojas en el aire, pronto llegaría el otoño llevándose consigo todas las hojas crecientes de la primavera, esperaba que con esa facilidad el viento se llevara el pasado que quedaba entre ellos, al igual que los sentimientos que mantenía ocultos como polvo debajo de la alfombra, y que sin querer dejaba salir de vez en cuando, causándole breves estornudos como recordatorio de lo que un día sucedió.
Tomó el cuadro que había pintado al inicio, queriendo desviar el tema
—Burrito—Mencionó, mostrándoselo a Kawaki
—Burroto
Ambos soltaron la risa
—Y mi mamá decía que no sabía utilizar un pincel—Sonrió victoriosa, alabando su trabajo, Kawaki hizo una mueca de escepticismo, fingiendo alegrarse por ella, demasiado obvio para el cinismo
—¿Cómo era el POV? A veces lloro muy cerca de las botellas, especialmente cuando me acuerdo de ti—Observaron las nubes esponjosas con un color amarillento y el halo que rodeaba el pueblo lo hacía parecer bañado en oro—Podría vivir aquí sin pe/dos—Mencionó, cerrando los ojos durante algunos segundos—Una casa subiendo aquella loma, rodeada de árboles con un amplio terreno, unos gallos, un estanque…
—¿Tortillas de maíz recién hechas? ¿Elotes de temporada? Sí, es el sueño—Coincidió
Estuvieron en silencio durante algunos minutos, hasta que la cancioncita los sacó de sus pensamientos, se hizo hacia atrás tratando de no salir en aquel video, ella sabía que no era la protagonista, y no había razón alguna para salir en el.
Cuando su madre estuvo al lado de ella, esta le mostro el dibujo de Boruto con una sonrisa
—Yo diría que es uno de mis mejores trabajos
—Es equivalente a la ilustración de un toddler—Mencionó su padre, con ambos brazos ocupados—¿lo afirmas Aki?—Fingió que el pequeño asentía con la cabeza
—Lo equivalente a la mentalidad de Boruto—Hablo Kawaki, chocando palmas con Sarada
No tardo mucho para que el color violeta rosado apareciera en el cielo, sabían que era tiempo de retirarse cuando los adultos empezaban a guardar las cosas y los mosquitos empezaban a hacerse presentes.
—¿De donde nació el impulso por irte de aquí?—Escuchó la pregunta que había soltado Kawaki para Naruto, e inmediatamente observo a su madre
Se acerco a ella con el pretexto de ayudarla a doblar las mantas.
—¿Alguna vez…no sé…deseaste regresar a vivir acá?—Le preguntó sorprendiéndola
Puso una sonrisa, su madre siempre intentaba darle calma, aunque fuese una respuesta que poco le gustaría, pero la amabilidad que transmitían aquellos gestos decía más que la respuesta incomoda.
—Cuando era más joven, tuve miedo de meter los dedos a la tierra por el temor a que me salieran raíces—Se burló—Me sentí como el niño del cuento de los frijoles…sentía que entre más tiempo pasara en algún rincón, me volvería uno con él…Y admito que este es un lugar tan placentero que te hace añorarlo con tan solo involucrar a la lejanía, pero una vez que pise otros lugares, supe que no quería volver. Una nunca se da cuenta que está en una jaula hasta que vuela—Observó el lugar—lo único que esta parte me puede dar es la certeza de que no pasará nada más que la muerte y que aquello que anhelas no podrá salir de aquí por más que lo empujes…Tal vez, no ahora, ni mañana y realmente no podré prometerlo, es tan incierto como lo es el futuro, pero la certeza que tengo es que aquí yacen todas las personas que alguna vez quise y me quisieron, aquí están mis mascotas y mis lugares de inspiración, algún día volveré, y tal vez, quizá podre echar raíces sin pena alguna
—Sí este lugar lo veías como tu cárcel, ¿Por qué quisieras regresar?
—Mmm, te lo pongo de esta forma ¿algún día regresarías a nuestra antigua casa?
—Ver/ga—Soltó la risa al notar su pensamiento en voz alta, esa no la vio venir
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.
La fogata en el centro de ellos les indicaba que sería una noche larga, había elotes asados, y hieleras llenas de cerveza, como siempre Tsunade no decepcionaba.
La pequeña de ojos azules sabía que era la princesa de su papá, la consentida y la envidiada. Todo lo que le pedía a su padre lo tenía, no había cosa que le faltara; Pero según su madre tenía que comportarse como tal, estar a la altura de su título, lo que significaba ser femenina, recatada y discreta, cosa que no veía en Sarada. Tomaba las cervezas y las bebía enfrente de su familia, tenía la insensatez de bailar sin ritmo ni pasión enfrente de su padre como una burla y cantaba tan fuera de si para molestar a los demás.
Su presencia le daba conflicto y a la vez inspiración ¿De dónde agarraba tanto valor para poder ser de esa forma? Estaba segura de que si ella se comportara así con sus padres ellos estarían decepcionados de su comportamiento, inclusive pensarían que un alma penante podría apoderarse de ella para tal conducta. "Las idioteces dejalas para tus hermanos" Escuchaba a su madre en su pequeña cabeza, ella no era tan idiota como ellos, pero los envidiaba, porque se divertían más y ella, solo era un bicho raro que gustaba de la música y la tranquilidad, no tenía historias que contar como Boruto o Kawaki, ella lo único que podía decir era acerca de los libros leídos, de aquellas historias ficticias que tenían más emoción que lo que le sucedía a diario y estaba cansada de no poder contar algo fascinante.
Incluso Sarada tenía la capacidad de narrar historias extraordinarias, cuando ella tenía su edad había llegado a cinta azul y rojo, además de que empezaba con el parkour e iba a competencias locales de skate. ¿Y ella que tenía? Los tres idiomas que podía hablar con fluidez, su disciplina en danzas clásicas, el conocimiento en instrumentos de cuerda y las habilidades que el yoga le permitió forjar, y era nada a comparación de lo que hacía la pelinegra. Sí tal vez tenía experiencia en tiro con arco, golf incluso equitación, pero nada de eso le brindaba la habilidad de trepar una barda en quince segundos, o brincar de un extremo a otro sin temor alguno.
Se sentía encarcelada en un mundo que no le aportaba nada de relevancia, no se sentía libre para discernir de todo aquello, y ahora se volvía una carga. ¿Cómo podía ser así de cool? ¿Cómo podría ganarse la libertad de incluso vestir cómodamente? Hablar sin culpa, comer sin miedo, pedir sin dar algo a cambio, ser mal hablada.
Ella tenía cubiertos para comer una mazorca, ¡cubiertos! Lo cual era una aberración en un contexto donde la mayoría de las personas utilizaban los dedos…su padre, la madre de Sarada, inclusive Boruto. Miraba a la pelinegra cantarle a la mazorca, disfrutando el sabor, echándole cada vez más cosas que no se imaginaba que podían ponerse. ¿Chipotle? ¿Limón? ¿Jalapeño? ¿frituras?
En cuanto la pelinegra tomó su tercera cerveza la mirada de desaprobación por parte de Sakura estuvo presente, Hima puso atención, ¿Cuál sería el siguiente movimiento? ¿Dejaría la cerveza? ¿Le pediría disculpas? Lo más probable es que sí, la estaba decepcionando, se estaba alejando de los estándares que ella tenía como su madre, entonces merecía aquella disculpa por causarle molestias. Pero la actitud de la pelinegra la sorprendió.
— Vives—Cantó para ella destapando la cerveza—… acentuando día a día mis defectos—Tomó la botella como micrófono — resaltando lo que no me sale bien, comparándome con todos, que debía ser como este y como aquel
—Vives, remendando según tu todas mis fallas, recordándome que no voy a aprender, que me falta demasiado para tener a mi lado a una mujer, llevo con tristeza en mi espalda tu desdicha, creo que debemos por las buenas terminar—Cantó Boruto hacia su madre
— ¡Si te hago tanto mal!—Boruto y Sarada se abrazaron empezando a bailar y a cantar en voz alta— Mejor déjame tranquilo antes que se rompa el hilo que quedo, sosteniendo lo poco que se salvó de nuestro amor…si te hago tanto mal—Cantó, soltando la risa burlona al final
Cuando terminaron su teatrito se sentaron al lado de ella, dejándola en medio. Hima bloqueó su teléfono, se había quedado a medias escribiendo una canción, no quería que nadie supiera acerca de ello, era su secreto y en cuanto lo mencionara en voz alta, temía que se lo arrebataran.
—Esto se siente como un domingo familiar en el rancho ¿No lo crees?—Expreso Sarada con tranquilidad—Ya sabes, tu familia reunida, hay comida de por medio, los adultos hablan y tú te relajas
—Para ser un domingo familiar tendríamos que salir de viaje, un pre-copeo en la isla de la Luna y al día siguiente directo a Sunna, un rappel en la mañana o senderismo antes de que el sol salga, después un bañito en aguas termales, una comidita fina y rica en…—Destapó otra cerveza, la energía de Boruto se notaba en cada palabra, y hacía ademanes de realizar aquellas acciones, tan típico de él
—Olvide que eras tan blanco—Se burló—Acá, en el mundo real un domingo familiar consta de compartir comida con la familia, música de adultos, ya sabes de esa como Cielo azul, cielo nublado, cielo de mis pensamientos, por la tarde unos elotitos y unas cervezas y uff estoy en mi día ideal, definitivamente lo estoy
—Suena aburrido—Resopló, destapándole otra cerveza a Sarada
—No seas torpe, ¿Qué no vez que su mamá no la deja tomar?—Le reprendió Hima
—Agh, te escuchaste como mamá—El disgusto era evidente
—Mi mamá dice que el que se enoja tiene dos trabajos así que, salud—Chocó botellas con Boruto
—Cuando crezcas vas a aprender que es mejor pedir perdón que pedir permiso
¿Qué pensaría Kawaki de esto? Lo observó, estaba recostado en la silla, como siempre, con un libro entre sus manos. Él se empeñaba en decirle que cualquier cosa que le dijera Boruto la omitiera, porque sí, toda persona cercana al rubio sabría que cualquier idea que tuviera terminaría en desastre, como la vez que le habían escrito feliz cumpleaños papá en el cofre de su auto nuevo con un aerosol, o la vez que Boruto improviso un regalo rapándose la mitad de su cabello y poniéndole ese cabello a un muñequito de papa ya que su madre les había pedido regalos artesanales para el día de la madre.
—¿Por qué no tomamos hasta que podamos delinear nuestra silueta en el piso con las botellas? ¿No estaría cool? ¡La amanecemos aquí! En la mañana echamos nade en el arroyo, así todo al cien
Hima suspiro, definitivamente su hermano no era la voz de la razón.
—Mejor vamos a bailar—Se levanto al escuchar la canción
Hima frunció el ceño, era una canción para señores mayores, la recordaba de una fiesta a la que fue, las ultimas canciones que ponen son para los más aburridos de la fiesta. Eran unos pasos simples, para adelante y para atrás y un par de vueltas, no tenían nada de extraordinario, no como el mambo, o los danzones.
— Vas a sufrir, vas a llorar cuando te acuerdes, paloma ajena, te creí buena…ahora te marchas y me dejas con mi pena—Cantó hacia el rubio
—¿Esas canciones no las escuchan los nacos?
—Claro que no—Le respondió con el ceño fruncido—Son canciones que ponen tus tíos cuando andan borrachos, claro que a mi nunca me paso, pero todo mundo lo sabe
—Nosotros tampoco—Dijo Boruto
—¿O sea que van a seguir poniendo canciones para señores toda la noche? ¿No pueden poner a los Rolling Stones? ¿O los Beatles?
—Los fines de semana Tsunade escucha cumbias, te apuesto que pondrá a Los acosta, La sonora dinamita, Rigo Tovar o Margarita la diosa de la cumbia
—¿La diosa de la cumbia?
—Yo preferiría a mi diosa Amandititita pero bueno
Hima se miró con Boruto, no tenían idea a que se refería, en su vida habían escuchado música de aquellos exponentes de la cumbia.
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Acepto con decepción que era malísimo en juegos de borrachos, pero no podía aceptar que alguien de más de setenta años se burlara de él por no poder voltear un vaso con dos dedos. Los equipos eran de hombres contra mujeres, Sakura encabezaba el equipo, al lado de esta se encontraba Shizune, enseguida Tsunade y Sarada era quien cerraba el equipo; Del otro lado encabezaba Boruto, Kawaki era el siguiente y Naruto finalizaba la fila.
—Ya lo superarás Uchiha, nadie es perfecto—Se burló Tsunade, volteando el vaso con facilidad, dando una vuelta y extendiéndole la botella de cerveza, este la tomo con molestia, bebiéndola a fondo con cara de disgusto
—¡ Y yo que te deseo a morir, que importa esta es la última vez!—Cantó, mientras se posicionaba frente a su padre, con aquella sonrisa burlona, si esta vez perdía, le tocaría shot de tequila—¡Vamos Sasuke, de una vez tomate el shot!—Lo señaló, mientras bailaba mofándose de su habilidad, volteando el vaso en un solo intento— ¡Que bello cuando me amas así!
Se burló, señalándole su pobre intento, dándole el shot de tequila, las risas no se hicieron esperar ante las muecas de este.
—¿Otra opción más insípida?—Dejó el vasito en forma de bota en la mesa
—Bah, que la música, que la comida, que los juegos y ahora hasta la bebida—Se burló Tsunade—¿Qué más quiere su majestad? ¿Caviar?
Barajearon las cartas y al azar el numero dos fue el ganador, significaba que competirían con las cartas
—¿Con quién?—Preguntó Boruto leyendo el arrugado papel
—Va Sarada—Mencionó rápidamente Tsunade, sentándola en la mesa, esta seguía cantando con una sonrisa zorruna
—Yo voy—Mencionó Naruto sentándose frente a ella, tomando la baraja y revolviendo las cartas—¿Nueve para diez?—La pelinegra asintió
—¿Eso que es viejo?—Boruto puso atención a los movimientos
—Un juego de cartas—Le respondió Kawaki, posicionándose desde atrás
Sarada se quitó los lentes temiendo que sus cartas se reflejaran en estos, Tsunade la celebraba desde atrás, alardeando de que les patearía el cu/lo y terminarían bebiéndose los shots de tequila.
— Qué bello son tus celos de hombre, que sientes cada vez que me voy—Cantó, intentando parecer relajada, tenía que concentrarse, abría los ojos para poder ver los números de las cartas y en cuanto lo supo, la confianza regreso a ella, acomodando con destreza sus cartas y memorizándolas
—Primero las damas—Mencionó Naruto, señalando el cambio, la pelinegra resopló al ver la carta que le dio Naruto, la dejo al margen de sus otras cartas, era un juego interesante
Sakura se acercó a su hija y observó las cartas, no tenía un acomodo coherente, pero confiaba en que Sarada sabía que hacer, después de todo, Tsunade le enseñó los movimientos.
Sarada observó a Boruto, no, él no daría alguna señal, era probable que no conociera el juego, así que miro a Kawaki, tendría que dar un indicio de cómo sería el juego de Naruto, pero este susurraba la canción.
— Y espero siempre escuchar, esa mentira usual que no me deja marchar…
No puedo evitar imaginarse el bailar con él esa canción, sonriendo, cantando…con esos gestos que la hacían sacar aquella sonrisa inestable.
Las ultimas veces en que lo hicieron, no sonreían, ambos mantenían aquel orgullo y esa postura prepotente, deseó que la siguiente ocasión fuese distinta.
—Yo barajee, así que…
La pelinegra tomo una carta y la mostró, miro sus cartas y negó, Naruto la tomó bajando sus cuatro cartas, arrojando otra carta que no le servía, intento no mostrar algún indicio en su rostro, pero había esperado una de las cartas que estaban en el dominio del rubio
Naruto observo aquel rostro, sonrió, era como ver a Sakura, aquella concentración y esa intensidad en la mirada.
Después de dos minutos el rubio llevaba la ventaja, solo estaba a una carta de ganar, y Sarada apenas había bajado un juego, los hombres pensaron que la tenían ganada, hasta que Sarada dio el paso, demostrando que ella tenía la opción que Naruto necesitaba ganando así la partida, bajando todas sus cartas.
Celebró unos segundos y se permitió disfrutar de la tranquilidad que sentía al estar rodeada de las personas más importantes sin detenerse a pensar que solo elaboraba recuerdos a los que aferrarse cuando sus días se volvieran caóticos.
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Ocurrió tal y como dijo Boruto, en cuanto el sol salió él fue quien movió los hilos para que fueran a nadar al arroyo, el croar de las ranas estaba presente, al igual que otros sonidos de pequeños animales. Kawaki llegó a la hamaca que había dejado Boruto, y durmió otro rato, Hima se quedó con Sarada y Boruto, quienes le enseñaban a escalar por los saltos de agua.
Cuando terminaron ahí se dirigieron al pueblo a los portales del jardín principal para desayunar. Tortillas recién hechas, jugo de naranja natural, frijoles directos de la hoya, Sarada estaba más que contenta, hace tiempo que no comía en los portales comida recién hecha y no tan procesada como la de su ciudad.
—Tú pagas—Soltó Kawaki con burla hacia el rubio, aquel asintió sin saber que su hermano tenía su cartera
—Quiero ver esa tienda
Su hermano mayor asintió, Hima corrió hacia aquel local, Boruto se levantó dispuesto a pagar, en cuanto este se fue Kawaki le hizo una seña a Sarada de huir mostrándole la cartera, la pelinegra asintió intentando hacer el menor ruido posible. Ambos entraron a la tienda donde se encontraba Hima, se detuvieron a probarse los lentes.
—Para Akira—Le mostró los lentes pequeños, Sarada colocó una sonrisa
—Para Kyoko—Ella también tomó los mismos lentes pero en otro color
Eligieron un par de cosas más, y cuando iba a pagar notó que no estaba su cartera—Ca/brón de mi/erda—tomó la tarjeta de Boruto y la paso—¿Dónde está Boruto?
—Lavando trastes, de seguro—Se burló Sarada
Caminó hacia las bancas, Sarada e Hima iban detrás de él sin saber qué es lo que había sucedido.
—Pero mira, me dijo la señora que el anillo cambiaba de color según mi humor, aquí está el papelito—Le dio un anillo a ella y otro para Kawaki
—¿Y tu le crees una mi/erda?—Se burlo su hermano
—Mira, se puso negro porque me hiciste enojar—Le mostró el anillo
—El mío es verde—Se metió la paleta a la boca antes de que se derritiera—El tuyo también
—¡Significa amor!—Mencionó Hima con emoción—Están enamorados
Kawaki le quito el papel—Significa que estamos normales, ¿Lo ves? Ahí dice
—No seas bobo, ese es un color verde bandera, y el verde limón es de enamoramiento
Boruto abrazo a Kawaki, dándole un beso en la mejilla y mostrándole su cartera, con un papel en específico.
—¿Creíste que no lo notaría?—Se burló el rubio
—Pen/dejo—Le dijo, arrebatándole el papel y su cartera
—¿Qué es eso?—Mencionó la pelinegra con curiosidad
—Nada que te interese—Le jalo el arete de la nariz, caminando en otra dirección
—Mira Boruto compre un anillo mágico
En cuanto les dijo del color de Kawaki y Sarada, Boruto no dejo de arrojar indirectas sobre lo que decía el papel, era una vieja carta para Sarada.
—Amor prohibido murmuran por las calles, porque somos de distintas sociedades—Cantó la canción que repitió tres veces durante la noche porque la había visto en un video— ¡Nos dejaron!—Expresó el rubio, al notar la ausencia de sus padres
—Que listo eres Boruto—Mencionó Kawaki con ironía
—Nos lo dijeron en la noche, no seas torpe—Mencionó Hima con burla ante los descuidos de su hermano
Sarada entro a despedirse, y antes de salir Tsunade colgó una bolsa de manta, en su hombro.
—Era de tu madre, olvidé entregársela, la he encontrado con más cachivaches, pero esas serán historias de otros días, vuelve pronto—La despidió, persignándola
Subió en la parte trasera, observando viejos cuadernos que venían en la bolsa, distrayéndose por la pelea de los hermanos por ver quien manejaría y entornando los ojos ante la manera absurda en la que resolvían los problemas, corriendo de una esquina a otra y ganaba el que llegara primero dos de tres veces, en la última vuelta Kawaki hizo trampa y subió a la camioneta, burlándose del rubio, mencionando que siempre caía.
—Payasos—Mencionó Hima, acomodándose en la parte trasera y sugiriéndole a Sarada que la acompañara, le paso uno de sus audífonos
Subió, con un escalofrío nuevo, y avanzó con temor, dejar de pisar aquella tierra significaba estar en el mismo espacio que Mía, o a unos kilómetros de Katsue y rogaba no pensar en ello; Este pequeño descanso le brindo aquella paz que no había recuperado durante noches, había tanto silencio y despreocupación, así que no podía permitir que el sitio se quedará sin cuidado alguno, porque con certeza podía afirmar que el tiempo no perdona, y toma lo que quiere sin compasión alguna, apropiándose de los recuerdos y dirigiéndolos a lugares obscuros que surgen en la desesperación, volviéndolos cenizas con una llama que es difícil de apagar.
Omitía decir en voz alta aquello que lo redirigió a la felicidad y a la calma en uno de sus momentos caóticos, porque cualquier entidad podía quitárselo y llevarlo lejos. Era tan extrañó, como una planta creciendo en medio del pavimento, siendo arrancada por el criterio ajeno en cuanto es notada; Pero cualquiera que utilizara sus sentidos sabría el motivo, cada vez que miraba el espejo para notar la distancia recorrida, aparecía ella. El silencio merodeaba los rincones en los que podían compartirse, y actualmente la privacidad entre ambos no podía existir, pero encontraban formas de comunicarse como esas sonrisas discretas que se dibujaban cuando sus miradas chocaban o los recuerdos tambaleantes. Sin imaginarlo, aquellas palabras que cruzaron durante el finde semana se entretejieron formando una misma partida, así que supo, en contra de su voluntad que aquella pelinegra tendría su afecto incondicional sin importar lo que sucediera entre ellos, ella lo tenía en sus manos, y podía hacer lo que quisiera con aquello que él le daba.
Sentía todo como una puesta de sol, cada kilometro recorrido eran segundos menos para que la noche lo abrigara. Pero había pequeños destellos, la compañía de su familia, la música…
Yo sabía de alegrías, la belleza de la vida pero no de soledad, pero no de soledad, de eso y muchas cosas más, yo jamás sufrí, yo jamás lloré, yo era ay muy feliz, yo vivía, yo vivía muy bien, hasta que, hasta que te conocí…vi la vida con dolor, no te miento fui feliz, aunque con muy poco amor y muy tarde comprendí, que no te debía amar jamás…
Los refugios encontrados en el camino…como degustar helado artesanal a mitad de la carretera mientras observaban la lluvia en ciertos lugares y sentían aquella brisa en el rostro.
—Huele a…—Dudo durante unos segundos en hablarlo en voz alta—La vez que te caíste de c/ulo en la patineta—Tomó el arillo de su nariz y lo jalo hacia abajo en un movimiento tierno, la pelinegra resoplo entornando los ojos
—Huele a la vez que encontramos al fisgón y fuiste demasiado cu/lo para enfrentarlo
—Uy, perdón por andar hasta el c/ulo de alucinaciones
—Perdón por andar hasta el cu/lo de alucinaciones, mis ovarios—Le arremedó, caminando hacia donde estaba Boruto, observó nuevamente el paisaje, olía a esa intensidad pasada, a recuerdos que solo podían palparse en cuanto se mencionaran, salió de sus pensamientos en cuanto Boruto toco la bocina de la camioneta
Desafortunadamente lo supo, que los jirones de lo que alguna vez fue su corazón podían quedarse con ella en los lugares donde encontró que la amaba. Podría racionalizar los temores a partir de este hecho, y culpar al tiempo de encargarse de consumir todo aquello que él amó y disfruto a consciencia. El tiempo se encargaba de quitarle lo que más amó, no lo perdonaba, ni siquiera en nombre del amor y la paz. Es por ello que no quería alzar la voz y decirlo, no quería que notaran que estaba siendo feliz, quería quedarse con el sentimiento, apropiarlo, enterrarlo en un lugar en el que nadie pudiera descubrirlo.
Se detuvieron, estancados en la lluvia, finalmente su destino les esperaba. Miro la entrada de la casa de su padre y soltó un suspiro, cuando intentó abrir la puerta, Kawaki jugó nuevamente con los seguros.
—Va a granizar y tu piensas irte así ¿Es ma/me?
—¿Que es un poco de granizo?
Pero su mano se deslizo lejos de aquella salida, observó hacia atrás notando a sus compañeros de viaje durmiendo como bebés, tal vez ella debería hacer lo mismo; Recordó la caja de su madre y la abrió.
—¿Qué es? ¿Un journal?
Las hojas se sentían viejas, y un color amarillento las acompañaba, la primera página estaba dedicada al papá de Boruto, una fotografía de él estaba en el centro, y los rayos solares adornaban la fotografía.
— Little Sunshine—Leyó lo que su madre había escrito alrededor de la imagen de Naruto
—¿No es muy privado?—Preguntó Kawaki observando a Sarada—¿Qué tal si descubres que Sasuke es tu padre por segunda vez?—Se burló
—No creo que haya escrito sobre él
Hojeó el libro hasta que se abrió en una página titulada "Desenredo amoroso" Kawaki tomo el hilo, desenredando la bolita de estambre y halando el hilo para que una hoja sobrepuesta se abriera, dejando ver un boceto del rostro de Sasuke.
—¿Qué decías?
Intentó poner el hilo en su lugar, enredándolo nuevamente como estaba y cerrándole el diario a Sarada.
—¿Por qué haces eso?
Ambos se miraron, ahí venía aquella burla.
—¿Llenarás cuadernos hablando sobre lo torpe que fui?
—No desperdiciaré papel cuando puedo desperdiciar saliva, torpe…—Decidió ponerlo a prueba—¿Y tú? ¿Retirarás mi nombre de tu larga lista de traidores?
—De los que no me comprenden…Escapa lo más rápido que puedas—Le guiñó el ojo entendiendo la referencia
—Debí haberlo sabido
Se rieron y ahí venía ese suspiro entrelazado, en aquellas cuerdas había telarañas, no tan resistentes como creyeron porque solo tenían que soplar para descubrir que el lazado continuaba. Tomó el plumón y con delicadeza atrapo la mano de Sarada colocando su nombre ahí, y luego en la palma de su mano escribió el nombre de Sarada. Le devolvió el plumón
—Puedes tacharlo
Ella lo hizo, cuando Sarada le paso el plumón, encerró el nombre de Sarada en el circulo, colocando "Enemiga publica número 1" haciendo que esta soltara la risa, después tacho su nombre y coloco "Ya no es"
—No puedo creer que sigamos escuchando a Juan Gabriel—Señaló el tenue sonido opacado por la lluvia
Kawaki subió el volumen. Y a pesar de que nunca, me dijiste te quiero, hoy que tengo que irme, me demuestras tu amor, pero tengo que irme, porque ya no te quiero, no se porque motivo, cosas del corazón.
Los flashes y breves recordatorios que habitaban en aquel entorno recordándole lo que alguna vez fueron estaban presentes. Ella no podía ponerse sentimental acerca de la relación, ya habían saltado página, estaban en otro renglón distinto al que habían comenzado, para él, quizá, ya no importaba absolutamente nada del pasado, ya habían hecho las pases, ya podían dejarlo ir, dejarse ir, al fin y al cabo, cada uno ya había encontrado su pareja y eso podría ser la prueba máxima de haberse superado.
Porque al final de cuentas aquello por lo que tanto peleaban era el nudo que se formó a mitad de su camino, y aquel nudo ya estaba despejado. Ya podían reír, y compartirse momentos, podían estar juntos sin ocultarlo, sin sentir el peso de comportarse como adultos que resuelven conflictos.
Ella no podía pensar en él románticamente, aunque los flashes del pasado llegaran a ella, aunque pensará en el color naranja de aquellas brazas que consideró marchitas.
— Yo me hubiera quedado, para siempre contigo, pero no fue posible, y hoy me tengo que ir…
Cantó. No podría malinterpretar eso, solo era una canción, un verso que poco hablaba de lo que sentía o más bien nada…Esto no podía tener nada de romántico, solo eran dos conocidos atrapados bajo la lluvia escuchando canciones del divo.
Perdona si te hago llorar, perdona si te hago sufrir…
La lluvia cesaba y aunque era placentero estar en esa posición, sabían que su tiempo estaba contado a partir de ahora y que los momentos finales que sentenciarían el día, estaban por suceder, tenían que elaborarlos para que todo quedará como un bello recuerdo, pero él no quería despedirse, no quería volver a la realidad.
Ambos veían como un conocido auto se estacionaba frente a la casa de Sarada, regresándolos a la realidad.
—Hay que salir a patinar—Soltó en un intento desesperado por retenerla haciendo que se sintiera estúpido, ¿Cómo puedo salir eso de su boca?
—Si, claro, vayamos a patinar, ahora—Mencionó con ese tono irónico, pero él lo tomó como una promesa—¿Por qué, no?—Sonrió hacia él, despidiéndose
Podía escuchar los latidos de su corazón retumbar como si se tratase de golpes en un tambor, cada vez más cerca, más fuertes.
Observó en silencio, como sus brazos eran capaces de extenderse por él y rodearlo con la fuerza suficiente para traspasar el afecto, sellando el encuentro con un beso. Él debería estar a la altura de la situación, aceptando con dignidad lo que sucedía, pero el caos reinaba en su interior, no dejando ver aquellas situaciones con claridad, confundiéndolo.
—Eso fue patético viejo—Soltó el rubio, quien fingía dormir en la parte de atrás
Miro sus manos cerrarse, y las abrió al instante, como si su cuerpo no fuese capaz de responderle ante las ordenes que él creyó darle, pero sus dedos se notaban inquietos, así que tomó el volante y avanzo despacio, observó el retrovisor y la imagen de ella apareció borrosa.
