CORONAS Y ENGAÑOS
CAPÍTULO 22
DESENCUENTROS
Las alas de Thorakar acariciaron suavemente una de las mejillas de Lita, despertandola de aquella pesadilla nocturna en la que había revivido uno de sus peores recuerdos. Al percatarse de que estaba a salvo en unos aposentos del Castillo Imperial de Marte, se limpió las lágrimas y abrazó a Thorakar, acunándolo contra su pecho.
—Gracias, muchas gracias, Thoraki.
Thorakar la miró con esa expresión que siempre le causaba tanta ternura a Lita, y besó su cabeza.
—¿Qué haría sin ti?
Thorakar emitió el graznido que hacía cuando estaba feliz, pero el momento entre dragón y humana se vio interrumpido por una luz verdosa que iluminó los aposentos, proveniente del relicario que Andrew le había regalado y que Lita había tenido junto a su pecho a pesar de no llevarlo puesto.
De inmediato, Lita rompió el abrazo en el que acunaba a Thorakar y, con una sonrisa, tomó el relicario.
—Princesa —escuchó la cálida voz de Andrew.
—Señor Hansford —musitó.
—¿Está bien?
Lita entreabrió los labios para responder a su pregunta. Primero pensó en un "no", pues su corazón aún estaba acongojado por aquel recuerdo, pero después cayó en cuenta de que técnicamente estaba bien.
—El relicario empezó a tocar campanadas, después vi que sus latidos se habían acelerado y creí que algo no iba bien.
—¿Cómo puede saber a qué ritmo late mi corazón? —preguntó Lita, sorprendida.
—Pues por el relicario.
—¡No me dijo que podía saber eso! —exclamó Lita—. ¿No me diga que también puedes saber qué estoy pensando a cada momento y verme cuando me desnu…
Lita cayó abruptamente, y Andrew soltó una carcajada.
—No así, princesa. Tampoco soy un sátiro para ver lo que usted no me permite.
Lita sintió como sus mejillas enrojecian de vergüenza.
—Como se imaginará ese relicario lo compré para compartirlo con mi futura esposa. Así que con ese dije no solamente puedo comunicarme con usted y saber su ubicación. También puedo escuchar los latidos de su corazón, sus pulsaciones y emite campanadas si detecta que usted pudiera estar en una situación de peligro.
—Era un regalo para la princesa Wanda—Dijo Lita tratando de que no se le notara lo molesta.
—Dije para mi futura esposa, no para la princesa Wanda. Tenía dieciocho años. En ese tiempo no conocía a la princesa Wanda y no estaba cortejando a ninguna dama pero suponía que un día conocería a una mujer que amaría con locura
Lita guardó silencio, y Andrew continuó
—Fue hasta tres años después de eso que conocí a la princesa Wanda y comencé a cortejarla —dijo Andrew—. Ella detesta la tecnología y lo vería como una abominación, así que cuando estuve dispuesto a casarme con ella, nunca me planteé regalárselo. Pensaba venderlo muy caro o guardarlo porque regalarlo a otra dama hubiera sido impropio, pero ahora soy soltero y no quería estar incomunicado de usted.
Lita contuvo un suspiro, y entonces Andrew hizo otra pregunta.
—Sus latidos ya se están normalizando. ¿Se siente mejor?
—Sí. Solo fue una pesadilla —respondió Lita.
—Los venusianos acostumbran contar sus pesadillas a otras personas porque creen que así evitan que se hagan realidad. ¿Le gustaría contarme su pesadilla?
—Soñé que
De pronto, Lita se dio cuenta de que contarle su pesadilla implicaba hacerle saber que no era una doncella virgen, y que había sido deshonrada por tres hombres aquella maldita noche en que se le hizo tarde recolectando ambrosía.
Nunca había considerado un escenario en el que Andrew tuviera que enterarse de que ya no era casta y pura, y de pronto, imaginar cómo la opinión que Andrew tenía de ella podía cambiar, la acongojó.
—Prefiero no hablar de eso.
—Como usted quiera, mi princesa, pero si algún día quiere compartirme algo, sea algo lindo o algo triste, estaré aquí para usted.
Un par de lágrimas escaparon de los ojos de Lita al escucharlo.
—¿Puedo hacerle una pregunta princesa?
Lita sintió el corazón acelerarsele
—Sí—Musitó esperando que su voz sonara clara.
—¿Podría visitarla cuando esté en Venus?
Lita esbozó una enorme sonrisa ante aquella pregunta y sintió como si miles de mariposas aletearan en su estómago.
Desde que planeó escapar con Haruka, el plan siempre fue vivir en Venus. Ese planeta era perfecto para ambas: allí vivía el hermano de Haruka, el clima era ideal para Thorakar, y era un lugar que brindaba los mismos derechos a mujeres y a personas "desviadas" como Haruka.
Sin embargo, en ese preciso momento, Lita se dio cuenta de que, una vez en Venus, ya no sería necesario tener contacto con Andrew, pero saber que él quería seguir frecuentándola la llenó de una dicha indescriptible.
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Andrew no sabía si había hecho bien al hacerle aquella pregunta, una clara invitación a mantener contacto después de que ella se asentara en Venus.
Por un lado, temía que ella lo rechazara. Después de todo, muchos años antes ya lo había rechazado cuando, en un festival de primavera en Júpiter, la invitó a bailar, o cuando, un día, visitando el castillo Ios, quiso auxiliarla al verla caer de un arbusto.
Sin embargo, esta vez sentía que algo había cambiado. Había un atisbo de entusiasmo en la voz de ella cuando hablaban, mostraba interés por continuar la conversación. Sin saber cómo, horas antes Lita había permitido que él se proyectara al pronunciar su nombre, y el relicario de ella le estaba mostrando en ese momento cómo su corazón se aceleró ante aquella pregunta.
—Me encantaría que lo haga—Susurró ella
Tras escuchar su respuesta, Andrew sintió aquellas mismas emociones que lo habían embargado cuando comenzó a cortejar a la princesa Wanda.
—Tenga la certeza de que lo haré—Respondió él con sinceridad.
—Y por cierto. ¿Qué hacía despierto de madrugada?
—Pues faltan veinte minutos para llegar a Júpiter y ahí ya debe estar por salir el alba, aunque le diré que tengo tres horas sin dormir.
—¿Y si cuenta borregos imaginarios?
—Prefiero pintar.
—¿Pintó algo esta noche?
—Sí
—¿Y qué pintó? —Cuestionó Lita
Andrew suspiró ante su pregunta. ¿Cómo decirle que era una pintura que capturaba la belleza de su rostro?
—Eso se lo mostraré después princesa
—¿Me mostrará lo que ha pintado? —Preguntó Lita
—Sí usted lo desea así será, pero cuando esté de regreso en Marte, y también cuando la visite en Venus.
Los siguientes veinte minutos estuvieron hablando de Venus. Lita, que tenía planeado vivir en ese planeta le hacía preguntas que Andrew respondía, hasta que finalmente, desde uno los cristales vio como la nave comenzaba a aterrizar en Júpiter y decidió que era momento de cortar comunión .
— La nave está aterrizando y no falta mucho para el amanecer en Jupiter, princesa. Me voy a dar prisa en buscar a Haruka para llevarla a su lado. ¿De acuerdo?
—Pase bonito día. Lo estaré esperando.
—Y usted ya duérmase porque en Marte aún falta para el amanecer..
Andrew escuchó su risa a través del relicario, y sonrió al imaginarla.
Después, tras un momento de silencio, ella desactivó primero el relicario.
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Cuando la nave de Andrew aterrizó en Júpiter, el alba acababa de aparecer en el firmamento, por lo que las probabilidades de encontrarse con su padre o con cualquier otra persona que pudiera delatar que no estaba enfermo e internado en un hospital de Mercurio eran altas. Por esta razón, antes de salir del hangar, se vistió con la característica túnica negra que usaban los recaudadores de Hansford Castle Bank y cubrió su cabeza con la capucha. Entonces, llevando consigo la carta que Lita había escrito para Haruka, se reunió con Gordon y Aldair, que ya lo esperaban a su regreso.
—¡Señor Hansford, bienvenido! —exclamó Gordon haciendo una exagerada reverencia.
Andrew, Aldair y el mismo Gordon estallaron en carcajadas, a excepción de los tres pilotos marcianos que acompañaban a Andrew y que parecían no entender de qué estaban hablando
—¿Ahora además de cocinero eres un bufón? —soltó Andrew.—¡Venga, eché de menos tu comida! —exclamó Andrew, dando un apretón de manos y un rápido abrazo a Gordon—. Dime que preparaste algo delicioso para desayunar porque vengo hambriento y me apetece auténtica comida joviana, y estos señores marcianos también deben de tener hambre
—¡Vaya, no pareces el mismo Andrew que vi hace un par de semanas! —exclamó Gordon—. ¿Sucedió algo bueno?
Andrew intercambió miradas con Gordon. Ambos eran amigos desde la infancia, a pesar de pertenecer a estratos sociales diferentes, y se conocían tan bien que Andrew sabía por dónde iba su pregunta.
—Si estás pensando que reanudé mi compromiso con la princesa Wanda, no es así —respondió.
Mientras caminaban, llegaron a los dos carruajes que los esperaban afuera del hangar. En uno subió Aldair junto con los tres pilotos marcianos que acompañaban a Andrew. En el otro subió Andrew acompañado de Gordon.
—¿No te has reconciliado con la princesa? —insistió Gordon cuando estaban a solas—. Creí que estabas aquí por ella.
—¡Vaya, no pareces el mismo Andrew que vi hace un par de semanas! —exclamó Gordon—. ¿Sucedió algo bueno?
Andrew intercambió miradas con Gordon. Ambos eran amigos desde la infancia, a pesar de pertenecer a estratos sociales diferentes, y se conocían tan bien que Andrew sabía por dónde iba su pregunta.
—Si estás pensando que reanudé mi compromiso con la princesa Wanda, no es así —respondió.
Mientras caminaban, llegaron a los dos carruajes que los esperaban afuera del hangar. En uno subió Aldair junto con los tres pilotos marcianos que acompañaban a Andrew. En el otro subió Andrew acompañado de Gordon.
—¿No te has reconciliado con la princesa? —insistió Gordon cuando estaban a solas—. Creí que estabas aquí por ella.
—¡Vaya, no pareces el mismo Andrew que vi hace un par de semanas! —exclamó Gordon—. ¿Sucedió algo bueno?
Andrew intercambió miradas con Gordon. Ambos eran amigos desde la infancia, a pesar de pertenecer a estratos sociales diferentes, y se conocían tan bien que Andrew sabía por dónde iba su pregunta.
—Si estás pensando que reanudé mi compromiso con la princesa Wanda, no es así —respondió.
Mientras caminaban, llegaron a los dos carruajes que los esperaban afuera del hangar. En uno subió Aldair junto con los tres pilotos marcianos que acompañaban a Andrew. En el otro subió Andrew acompañado de Gordon.
—¿No te has reconciliado con la princesa? —insistió Gordon cuando estaban a solas—. Creí que estabas aquí por ella.
—Estás bastante raro Andrew— Comentó Gordon— Hace unas semanas lucías demacrado y deprimido por no se que cosa que sucedió entre tú y la princesa, pero ahora pareces otro… ¡Hasta parece que estas…
Gordon guardó silencio y volteó a verlo un tanto desconcertado
—¿Qué tengo de raro eh?— Cuestionó Andrew— ¿Los rayos solares de Marte me han bronceado?
Gordon rio ante el comentario de Andrew
—¡No!— Exclamó Gordon— Quise decir que te ves como un hombre enamorado
Andrew soltó una carcajada ante el comentario de Gordon
—¿Enamorado yo?— Cuestionó entre risas — ¡Qué tontería, Gordon!
—¡Pues te ves demasiado feliz a tan poco tiempo de haber terminado con la princesa!— Insistió Gordon— Además, esa urgencia porque te prepare una tarta que nunca pides, esa urgencia por regresar y…
Gordon calló y se llevó la mano a la boca
—¡Ay no!— Exclamó sorprendido— ¡Entonces estoy en lo cierto! Una marciana atrapó el corazón del joven heredero Hansford…¡Le va a dar un ataque al señor primer ministro cuando se entere!
—Me sorprende tu capacidad para deducir tantas tonterias, Gordon— Soltó Andrew
—Tenía mis dudas, pero… ¿Entonces porque de tu cuello cuelga una cadena con la mitad del dije de la unión que pertenece al marido de un matrimonio joviano?
Andrew de inmediato agachó la mirada y vio la mitad del relicario que ahora compartía con Lita.
—Es un mal entendido Gordon— Se excusó Andrew— Bueno, sí le di la mitad del dije a una doncella, pero sólo porque necesitamos estar comunicándonos en estos días que no esté en Marte pero no me he casado. ¿Cómo se te ocurre?
Gordon rio burlescamente ante el la respuesta de Andrew
—De acuerdo, puede que no estes casado, pero… ¿Por que tanta urgencia de estar en contacto con una dama de la que no estás enamorado?
—¡Es solo una buena amiga y de esto ni una palabra a nadie, por favor!— Exclamó Andrew
—¿Pero no me vas a contar?— Chilló Gordon— Somos amigos desde hace muchos años.
—Después te platico de ella, pero ahora me urgen otras cosas— Dijo Andrew— Mejor cuéntame , ¿Qué ha sucedido en Júpiter? ¿Has visto a mi padre?
—La verdad que no
—¿Entonces no hay ninguna novedad?
—De tu familia no— Dijo Gordon— ¡Pero tengo un cotilleo gordo de la familia real!
—¿Oh sí?— Preguntó Andrew interesado.
—¡Es que no sabes!— Exclamó Gordon— La hija bastarda del Rey de Júpiter esta desaparecida desde hace semanas. Se rumora que un grupo de jovianos de electroquinesis entraron al castillo, atacaron a varios guardias y secuestraron a la princesa sin corona.
—¡Oye, no la llames así! Qué sea la última vez por favor—Lo reprendio Andrew, pues sabía que ella odiaba aquel mote burlesco.
—No sabía que tenías en alta estima a tu casi cuñada, pero está bien—respondió Gordon mirándolo con desconcierto.
—¿Entonces se cree que la secuestraron jovianos de electroquinesis? — preguntó Andrew sorprendido ante los rumores que se habían esparcido.
—¿Verdad que es poco creible?— Insistió Gordon
—Pues sí. ¿Y se tiene sospecha de alguien?— Preguntó Andrew
—No, pero la desaparición de la princesa ha provocado que se aviven los eternos conflictos entre los de cloroquinesis contra nosotros— Explicó Gordon— ¡Imagínate! Esta mañana cuando fui al mercado a comprar los insumos me encontré con que en uno de los puestos no permiten la entrada a varones de electroquinesis, y un par de damas de cloroquinesis me miraban como la peste como si fuera a abusar de ellas.
Andrew se quedó sorprendido al saber que desaparición de Lita estaba causando ataques contra las personas de electroquinesis, algo que por supuesto le ponía furioso; pero su convicción de no querer traicionar a Lita revelando su paradero y aquella necesidad que sentía de protegerla eran más fuertes que la rabia que pudiera sentir.
—De hecho poco después de su desaparición se distribuyó esta carta del rey entre todos los habitantes de Júpiter
Andrew tomó el pergamino que Gordon se había sacado de uno de los bolsillos de llevaba bajo su ropa y comenzó a leer.
"¡Estimado pueblo de Júpiter!
Con gran pesar y corazón afligido, debo comunicarles que la noche anterior, una horda de malhechores perpetró un ataque contra nuestro castillo. Este vil asalto resultó en heridas graves a miembros de nuestra guardia real, así como en el secuestro de la menor de mis hijas, mi querida Lita, a quien amo con la misma intensidad que a mi heredera.
Lita, una joven de 19 años, es de tez clara y figura delgada, con ojos verdes y cabello ondulado color caoba. Su ausencia ha dejado un vacío en mi corazón de padre que sólo su presencia puede llenar.
Los perpetradores fueron Jovianos dotados de electroquinesis, quienes, utilizando sus poderes eléctricos, irrumpieron sobre lomos de dragones para asediar nuestra fortaleza.
Quiero enfatizar, amado pueblo, que mi intención no es avivar las llamas del resentimiento entre los dos grupos étnicos que coexistimos en este planeta. Mi único deseo es localizar a estos criminales y rescatar a mi amada hija.
Como su soberano, hago la solemne promesa de recompensar generosamente a aquellos que contribuyan al retorno seguro de mi pequeña Lita.
Con esperanza y gratitud,
Rey Cedrick de Júpiter"
—Ojalá la encuentren pronto y que el malhechor reciba su castigo— Dijo Andrew devolviéndole el pergamino a Gordon.
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La noticia de que después de dos años su hermano Neflyte había decidido buscar de nuevo a la hija bastarda del Rey de Júpiter para desposarla había crispado los nervios de Nathaniel, haciéndole sentir que en cualquier momento su mundo podría desmoronarse aún más a pesar de lo decadente en que se encontraba
Hace dos años, cuando le confesó a su padre que había ultrajado a la prometida de Neflyte, huyó al siempre oscuro planeta de Plutón creyendo que en cualquier momento la noticia de lo que hizo en Júpiter se sabría.
Para su buena suerte, nueve meses después de aquel suceso su padre le había confirmado que podía volver; pues Neflyte sin dar explicaciones había cortado toda relación con la joven. La doncella no había presentado ninguna denuncia en su contra, y además, los espías de su padre habían confirmado que la joven no había quedado embarazada con lo que sintieron esperanzas de que aquello quedara enterrado en el pasado; sin embargo, para entonces el rostro de Nathaniel ya había comenzado a deformarse, provocando que ni siquiera las meretrices quisieran darle cabida en su lecho.
Creyendo que el desfiguro en su rostro fuera por alguna bacteria o virus contraído en Plutón , su padre había recurrido a pagarle los más caros tratamientos médicos en Mercurio, sin embargo, ni los hombres más eminentes de la medicina habían podido una explicación a aquellas horribles pústulas en su rostro ni a la alopecia que de pronto lo aquejaba.
Viendo como su vida había dado aquel revés de manera inesperada, y a sabiendas de que ni las meretrices lo querían en su lecho por mucho que fuera un Sweeney, decidió seguir el consejo de su padre de entrar al monasterio para formarse como sacerdote, pues los "hombres de dios", a diferencia de los ciudadanos civiles, solían recibir un trato menos duro y gozar de más privilegios en caso de ser acusados por algún delito, pues se creía que eran representantes del dios Geo en Terra.
De pronto, mientras recordaba los sucesos vividos en los últimos dos años escuchó que alguien llamaba a la puerta de sus aposentos.
—Nathaniel, abre—, dijo su padre del otro lado de la puerta.
Sabiendo que a su iracundo padre no le podía decir un "no", y también ante la desesperación de su futuro incierto, Nathaniel musitó un "adelante", y entonces la pesada puerta se abrió , dando paso a su padre.
—Padre— Soltó Nathaniel en un susurro.
—Nathaniel, necesito que escribas una carta al monasterio informando que tu regreso se retrasara un par de días porque en una semana es la boda del duque Jaedite Moon.
—¿Y eso a mi en que me concierne?— Preguntó desconcertado
—¿Cómo en qué ?— Cuestionó su padre— Irás a la boda. Los Sweeney debemos estar presentes. Ya bastante tenemos con que Neflyte siendo el padrino del novio probablemente decida ausentarse
Nathaniel, que odiaba los eventos sociales desde que había perdido su belleza, por supuesto no se alegró con la noticia pues no le agradaba ser el objeto de las miradas a causa de su fealdad.
—¡Padre, ya tengo bastante con saber que Neflyte…
—¡Vas a ir y es una orden!— Habló enérgico su padre— ¡Bastante he hecho en estos dos años para encubrir tu estupidez en caso de que la bastarda hable como para que te niegues a obedecer mis órdenes! Vas a ir a la boda, o de lo contrario dejare de pagarte el monasterio y en su lugar iras a Plutón
Nathaniel apretó los puños, sintiéndose impotente al no poder negarse a obedecer las órdenes de su padre.
—Está bien
Su padre se dio media vuelta, con la clara intención de salir de sus aposentos y dejarlo solo de nuevo, pero entonces, Nathaniel lo llamó .
—Padre
Ned Sweeney se dio media vuelta
—¿Qué será de mí en caso de que la bastarda hable?
—¡Oh! Sobre eso— Soltó Ned— Justo hace unas horas me ha llegado una misiva de Lord Cormac O' Rourke. Al parecer el castillo fue invadido por hombres jovianos de electroquinesis y raptaron a la bastarda, o eso se dice porque está desaparecida y el Rey está ofreciendo una recompensa a quien sepa de su paradero.
A Nathaniel se le revolvió el estomago de solo escuchar la mencion de Lord Cormack O'Rourke, pues imposible le era olvidar que ese hombre, junto con el barón Tadhg O'Donnell y Lord Aren Campbell lo habían incitado en ser el primero en ultrajar y desflorar a la bastarda, condenandolo con ello a recibir un castigo más severo en caso de que un dia las cosas salieran a la luz.
—¡Neflyte la encontrará , padre!— Exclamó Nathaniel
—¿Y crees que tu hermano querrá casarse con una mujer deshonrada ante los ojos de la sociedad?
Nathaniel no dio respuesta. Ignoraban si Neflyte sabía que alguien había ultrajado a su ex prometida, pues él nunca les había dicho porque canceló su compromiso y ellos fingieron no saber.
—La desaparición de esa bastarda es el momento perfecto para terminar de dañar su reputación, tanto que ni tu hermano querrá casarse con una mujer con fama de cascos ligeros.
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Dos años antes…
El rumor de que el primogénito del duque Ned Sweeney estaba cortejando a una bastarda joviana se había extendido no sólo por Júpiter, sino también por el resto del sistema solar interior; provocando la envidia y el escozor de las damas de cuna noble en edad casadera que ni con su fortuna y belleza fisica habían podido atrapar al indomable Lord Neflyte "Casanova" Sweeney.
Por supuesto, quienes más indignados estaban con el rumor era nada más y nada menos que el duque Sweeney y su mujer, quienes se escandalizaron ante la idea de emparentar con una bastarda por mucho que fuera hija de un Rey, pero para sorpresa de Neflyte, esto no causó disgusto en su hermano Nathaniel, quien le brindó su apoyo.
—¿En verdad a ti no te molesta la idea de tener como cuñada a una joven sin dote y que además es hija bastarda?—Cuestionó Neflyte.
Aquello si que le sorprendida, pues aunque Nathaniel no tenía reparos en acostarse incluso con una de las jóvenes sirvientas de la familia, siempre había dejado en claro que para él las mujeres que no pertenecieran a la nobleza o a la realeza no eran material para esposa por muy bellas que fueran.
—¡Por supuesto que no, mi hermano! Es más, si eso te hace feliz quiero ser padrino de tu boda.
—Si sabes que padre quería arreglarme un matrimonio con Lady Vlahos y que ahora eso implica que nuestro padre quiera atosigarte para que tú la tomes por esposa. ¿Verdad?
—¡Lo se, pero yo soy mas difícil de atrapar!— Exclamó Nathaniel y después soltó una sonora carcajada.
—¡Venga ya, no creas que no estoy lamentando perder a mi compañero de juergas. ¿Pero qué se va a hacer?—Dijo Nathaniel poniéndose de pie— Ahora, déjame felicitarte por tu futuro matrimonio.
Neflyte, que ya había tenido que lidiar con las amenazas de su padre, el fingido síncope que le dio a su madre y los intentos de su hermana por chantajearlo se alegró de saber que al menos su querido hermano Nat lo apoyaba, y entonces, correspondió a aquel abrazo de felicitación que le dio su eterno hermano y compañero de juergas.
Fin del flash back
Alguien tocando la puerta por fuera de sus aposentos interrumpió los pensamientos de Neflyte, y tras musitar un "adelante", esta se abrió y se encontró ante la presencia de Haruka, lo cual le sorprendió, pues la Uraniana estaba molesta con el desde que había descubierto que se acostaba con Molly.
—No crea que estoy contenta con usted, pero por el bien de Lita debemos de hacer una tregua al menos por un tiempo— Dijo Haruka— ¿Tiene idea de por donde vamos a comenzar a buscar?
—No tengo ni la más remota idea, pero todos los prófugos de las altas clases sociales que huyen a Saturno se asientan en Tetis— Respondió Neflyte— Se supone que es el satélite más civilizado
—Perfecto porque necesito comunicarme cuanto antes con Mathew y con mi hermano
—Me temo señora Haruka que sus cartas pueden tardar hasta un mes en llegar y que cuando la carta de su sirviente llegue a Saturno usted tardará otro mes en recibirla— Dijo Neflyte— Con el planeta en guerra cada misiva que sale y entra de Saturno es revisada minuciosamente por los inspectores del gobierno Saturniano.
Haruka bufó fastidiada, y por supuesto, Neflyte podía entenderla. Un mes era demasiado tiempo, y él mismo esperaba que pronto encontraran a Lord Aren Campbell y a Lita, al primero para hacerle pagar por secuestrar a Lita, y a ella, por supuesto, para hacerle saber que a pesar de haber sido ultrajada aún la seguía amando como el primer dia.
De pronto, dentro de los aposentos de Neflyte se escuchó aquel sonido tan característico que se escuchaba en toda la nave cuando estaba a punto de aterrizar, así que se levantó del sofá donde se encontraba, caminó hacia la ventana y corrió la cortina.
—¡Estamos aterrizando en Saturno, señora Haruka!
Haruka de inmediato se unió a él , y con ella a su lado, contempló lo lúgubre de aquel paisaje.
Acostumbrado a los vibrantes bosques verdes, las noches estrelladas y los días claros de Terra, Saturno le parecía una pesadilla hecha realidad.
El cielo estaba perpetuamente teñido de un gris oscuro, casi negro, con apenas un rastro de luz que anunciaba el breve día de tres horas. Las sombras dominaban el paisaje, proyectando formas siniestras sobre las estructuras góticas que se alzaban como espectros en la penumbra.
—Espero no tengamos que durar mucho en este lugar— Susurro Haruka.
—Yo tambien— Respondio Neflyte
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Pese a que Andrew no quería prolongar su estancia en Júpiter , encontrarse con la princesa de Urano para llevarla junto a Lita no estaba siendo tarea sencilla, pues se había encontrado con la noticia de que al parecer había salido del satélite Ios, o al menos eso decía su sirvienta.
—¿Entonces no sabe cuándo volverá?— Insistió Andrew
—¡No, señor!— Respondió la sirvienta— Pero si gusta puede dejarle un recado.
Andrew bufó frustrado ante la respuesta de la sirvienta.
Lita había hecho hincapié en que entregara la carta a Haruka; y Andrew, que no sabía si podía fiarse de la servidumbre de la princesa Uraniana no creyó prudente hacerles saber que conocía el paradero de Lita, pues no sabía si la recompensa prometida por el Rey Cedrick tentaria a la sirvienta a delatar que estaba en Marte.
—¿Le gustaría que le ofrezca pergamino y un tintero para escribirle una misiva?— Preguntó la sirvienta— Se la haría llegar en caso de que prolongue su viaje.
—No— Respondió Andrew— Cuando vuelva o cuando le escriba dígale que me busque en el Esmeralda High Society Club y si no estoy que me deje recado con el señor Gordon Murphy. Dígale que es urgente.
—Por supuesto señor.
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Pese a haberse desvelado un poco, Lita se despertó un poco antes de lo normal, pues preparar un buen postre era algo laborioso, y por supuesto, preparar aquel pastel de chocolate con mermelada de ambrosía que le había encargado la princesa de Marte con la intención de regalárselo a sabra quien era algo en lo que no quería decepcionarla, no cuando los miembros de la familia imperial de Marte estaban siendo tan hospitalarios con ella.
—¿Tan temprano y ya está en la cocina, señorita?— La interrumpió la voz de la princesa
—¡Princesa! No espere verla en la cocina
—A veces lo hago— Comentó Rei tomando un puñado de ambrosías que comenzó a comer.
—Preparar un postres es algo laborioso, asi que decidi levantarme temprano—Respondió Lita
—¿Puedo probar un poco?— Preguntó la princesa
—¡Por supuesto!— Respondió Lita acercandole el cuenco donde estaba la mermelada de ambrosía y otro donde estaban los restos de bizcocho que había cortado para emparejarlo.
La princesa tomó un poco de bizcocho, le unto mermelada, lo llevó a su boca y saboreo, mientras Lita, con nerviosismo esperaba ver alguna emoción en ella.
—¡Está delicioso!— Exclamó Rei—¡Hasta me encantaría que cocinaras alguno de los platillos del banquete de mi boda!
—Con mucho gusto lo haría princesa, pero me temo que aun me falta mucho por aprender sobre gastronomía marciana
—Puede ser algún platillo joviano o urani— Dijo la princesa— Recuerda que me caso con un duque de Terra, así que vendrán muchos miembros de la nobleza de ese planeta
Lita al escuchar que los miembros de la nobleza de Terra estaban invitados sintió un nudo en el estómago, y el corazón acelerándose, pues Neflyte y aquel hermano suyo que la había ultrajado pertenecían a esa clase social de Terra.
¡No quería encontrarlos! Pues aun le dolía el abandono de Neflyte y recordar la repugnancia con que la miro cuando supo que había sido mancillada; y por supuesto no quería ver a Nathaniel Sweeney, pues aunque ahora era una mujer hábil en un combate cuerpo a cuerpo gracias a las enseñanzas de Haruka, cada que lo encontraba en sus pesadillas lo seguía viendo como un monstruo del que no podía defenderse.
—¿Dije algo que le incomodara?— Preguntó la princesa
Lita entreabrió los labios, pero antes de que pudiera dar una respuesta, el relicario que ahora llevaba guardado en una bolsa bajo su kimono empezó a emitir la luz verdosa.
—¿Puedo salir para hablar un momento con Andrew, princesa?— Pregunto Lita
—Por supuesto, sino estas en calidad de sirvienta— Le respondió la princesa
Lita salió al exterior y se abrió paso entre los jardines de arbustos en eternas llamas que estaban junto a un estanque artificial.
Al estar a solas, se sentó en una de las rocas que rodeaban el jardín, y entonces tomó el relicario entre sus manos.
Esperaba que Andrew le dijera que ya había encontrado a Haruka y que iban de regreso a Marte, pues ahora que sabía que los Sweeney estaban invitados quería huir cuanto antes de ahí.
—¿Señor Hansford?— Susurró Lita
—Princesa, ¿Cómo está?
—Bien. ¿Ya encontró a Haruka?
Andrew guardó silencio un momento, y aunque en realidad no había sido mucho, a Lita le pareció que algo iba mal.
—Señor Hansford. ¿Qué sucede?
—Su amiga no está en Júpiter, princesa— Le respondió Andrew— Dice su sirvienta que salió del satélite pero que no sabe con certeza a dónde fue ni cuando vuelve.
¡Hola!
Pues ando muy cansada después de editar, pero sin mucho que decir, les agradezco que me lean, pero en especial a mis amigas Hospitaller Knight, Maga del Mal y Jahayra por sus bellos reviews.
Lectores anónimos, ojalá un día se atrevan a comentar. ¡Les juro que no muerdo!
En fin, nos estamos viendo.
¡Saludos y tengan una bonita semana!
Edythe
