- Heredaste una casa en Francia. Pregunto un Ravenclaw de quinto año asombrado
- Si de mi abuelo, está en el campo y es muy bonita. Aseguro Dora alegremente
- Y tu casa también está en Francia. Le pregunto una Hufflepuff primer año a Emma con interés
- Yo no herede una casa. Dijo Emma sin darle importancia
- Pero por qué. Pregunto una Gryffindor de cuarto año desconcertada
- Porque no es su hija realmente y no iban a darle una propiedad familiar a una extraña. Dijo una Slytherin de último año de forma despectiva
- En realidad, mi padre murió pocos meses después de que decidiéramos adoptar a Emma y estaba muy grabe la vio solamente un par de veces, no tuvo tiempo de conocerla o de heredarle nada. Dijo Ted que parecía bastante molesto de tener que dar explicaciones - Y aunque hubiera querido cambiar su testamento para poner a Emma, no estaba en pleno uso de sus facultades mentales, durante su último año de vida deliraba y confundía a las personas, no hubiera podido cambiar nada. Dijo Ted de forma sombría
- Pero en verdad le hubieran heredado algo a Emma si ella no hubiera muerto porque no parece muy justo. Dijo una Ravenclaw de quinto año algo apenada
- Porque no sería justo. Pregunto Andrómeda entre confundida y enojada
- Ella no es realmente su hija, en verdad van a quitarle a su hija para darle a la hija de alguien más. Pregunto un Gryffindor de último año asombrado
- Emma es nuestra hija no estamos quitando le nada a nadie. Dijo Andrómeda molesta
- Usted puede decir eso todo lo que quiera señora Tonks, pero al final del día su hija siempre será su hija y siempre se preocupara más por la hija que usted dio a luz que por aquella que llego a sus brazos cuando era una niña. Dijo la Slytherin con suficiencia – Al final del día la sangre es más espesa que el agua. Aseguro la Slytherin con prepotencia
- Y el agua diluye la sangre. Dijo Dora con severidad que hasta este momento había estado callada y tranquila – Puede que Emma y yo no compartamos una sola gota de sangre, pero me importa su bienestar mucho más que el de las personas con las que realmente comparto lazos sanguíneos. Aseguro Dora viendo a la Slytherin con ira
- En verdad. Pregunto un Hufflepuff de primer año sorprendido
- Claro que sí. Aseguro Dora como si fuera obvio – La señora Malfoy y su hijo son mis familiares directos, son mi tía y mi primo y si me dijeran que si ellos mueren Emma va vivir, ya podrían irse escondiendo porque al menos trataría de matarlos. Aseguro Dora con indiferencia – Además el dicho original es "La sangre de la alianza es más espesa que el agua del útero" y se refiere a que los lazos formados en el campo de batalla son más fuertes que los lazos sanguíneos. Dijo Dora viendo a la Slytherin de forma despectiva a lo que la Slytherin se quedó callada algo avergonzada
- Abecés me preocupa lo perversa que puedes llegar a ser. Dijo Charlie alejándose de Dora con cautela
- Tú no lo harías, si te dijeran que Emma sobrevivirá si matas a los Malfoy, no lo intentarías. Le pregunto Dora con interés
- Yo lo haría. Aseguro el Charlie mayor sin darle demasiada importancia al hecho de que estaba afirmando que mataría a alguien
- Gracias, pero prefiero que no maten a nadie por mí. Dijo Emma algo incomoda por la afirmación del Charlie mayor
- No tiene por qué enterarse. Le dijo el Charlie mayor a Tonks por lo bajo a lo que Tonks se rio por lo bajo
- Ya me enteré. Le dijo Emma fastidiada – Acabas de admitirlo enfrente de miles de personas, si los matan sabre que fueron ustedes. Dijo Emma viendo a Tonks y Charlie con severidad – Y me va a enojar mucho que maten a alguien. Aseguro Emma severamente
- Muy bien es suficiente este es el último capítulo del libro quien quiere leerlo. Pregunto McGonagall algo tensa
- Creo que sería apropiado que el señor Potter lo leyera. Dijo Dumbledore animadamente
- Que porque yo. Dijo Harry de mala gana
- Me parece apropiado. Aseguro Dumbledore con calma – El libro es sobre usted señor Potter. Dijo Dumbledore con calma
- Argh ya que. Dijo Harry de mala gana mientras iba por el libro y luego regresaba con Ron y Hermione – El capítulo se llama El hombre de las dos caras. Dijo Harry sabiendo lo que se avecinaba
- El hombre de las dos caras. Pregunto Lily desconcertada
- Ese es el título. Aseguro Harry, aunque ya sabía a qué se refería
- Se referirá a alguien hipócrita. Pregunto Remus dudoso
- Probablemente sea eso. Comento James con extrañeza
Era Quirrell.
Por todo el gran comedor se escuchaba el bullicio de los estudiantes que venían del pasado, había empezado por murmullos hasta convertirse en exclamaciones de sorpresa y asombro. El caos tardo unos segundos en calmarse y las preguntas podían escucharse con mayor claridad.
- Entonces no era quejicus el que quería robar la piedra. Dijo Sirius atónito y con algo de incredulidad
- Ya te dije que no sarnoso, pero eres tan idiota que ni diciéndotelo directamente lo entiendes. Dijo Snape viendo a Sirius como si le tuviera asco
- En verdad era Quirrell. Dijo Lily sorprendida – Como no nos dimos cuenta de que era el antes. Dijo Lily con extrañeza
- Sabía que ese hombre tenía algo raro. Aseguro Lupin muy enojado
- Y yo que pensé que solo le tenías envidia porque era profesor de defensa contra las artes obscuras. Dijo James de forma burlona a lo que Remus se limitó a verlo de mala gana
—¡Usted! —exclamó Harry.
Quirrell sonrió. Su rostro no tenía ni sombra del tic.
—Yo —dijo con calma— me preguntaba si me iba a encontrar contigo aquí, Potter.
—Pero yo pensé... Snape...
—¿Severus? —Quirrell rio, y no fue con su habitual sonido tembloroso y entrecortado, sino con una risa fría y aguda—. Sí, Severus parecía ser el indicado, ¿no? Fue muy útil tenerlo dando vueltas como un murciélago enorme. Al lado de él ¿Quién iba a sospechar del po-pobre tar-tamudo p-profesor Quirrell?
- Es un maldito desgraciado. Dijo Lily molesta – Y fue tan astuto que nadie sospecho de él. Dijo Lily que parecía aun molesta de por haber sido engañada
- Como es que nadie sospecho de el en todo el año. Pregunto Remus desconcertado
- Definitivamente jugo muy bien su papel. Aseguro James que parecía bastante molesto
- Tan bien que ninguno de nosotros lo vio venir. Dijo Sirius que lucía bastante molesto con sigo mismo
Harry no podía aceptarlo. Aquello no podía ser verdad, no podía ser.
—¡Pero Snape trató de matarme!
—No, no, no. Yo traté de matarte. Tu amiga, la señorita Granger, accidentalmente me atropelló cuando corría a prenderle fuego a Snape, en ese partido de quidditch. Y rompió el contacto visual que yo tenía contigo. Unos segundos más y te habría hecho caer de esa escoba. Y ya lo habría conseguido, si Snape no hubiera estado murmurando un contramaleficio, tratando de salvarte.
- Muchas gracias Severus por cuidar a mi hijo. Dijo Lily sumamente aliviada y agradecida
- Solo hacia mi trabajo señora Potter. Dijo Snape con una cara completamente seria y aparentemente sin darle importancia, aunque por dentro estaba muy feliz por poder hablar con Lily de nuevo
- Aun así, te lo agradezco. Dijo Lily con amabilidad
—¿Snape trataba de salvarme a mí?
—Por supuesto —dijo fríamente Quirrell—. ¿Por qué crees que quiso ser árbitro en el siguiente partido? Estaba tratando de asegurarse de que yo no pudiera hacerlo otra vez. Gracioso, en realidad... no necesitaba molestarse. No podía hacer nada con Dumbledore mirando. Todos los otros profesores creyeron que Snape trataba de impedir que Gryffindor ganase, se ha hecho muy impopular... Y qué pérdida de tiempo cuando, después de todo eso, voy a matarte esta noche.
- Mantente alejado de mi hijo maldito desgraciado. Grito James sumamente furioso
- No puedo creer que Harry esté involucrado en todo este maldito asunto. Dijo Remus sumamente mortificado
- Por lo menos sabemos que sobrevivirá. Comento Sirius tratando de encontrarle el lado bueno a la situación
- Eso no me tranquiliza Sirius. Lo reprendió Lily que ya de por si estaba muy preocupada
Quirrell chasqueó los dedos. Unas sogas cayeron del aire y se enroscaron en el cuerpo de Harry, sujetándolo con fuerza.
—Eres demasiado molesto para vivir, Potter. Deslizándote por el colegio, como en Halloween, porque me descubriste cuando iba a ver qué era lo que vigilaba la Piedra.
—¿Usted fue el que dejó entrar al trol?
—Claro. Yo tengo un don especial con esos monstruos. ¿No viste lo que le hice al que estaba en la otra habitación? Desgraciadamente, cuando todos andaban corriendo por ahí para buscarte, Snape, que ya sospechaba de mí, fue directamente al tercer piso para ganarme de mano, y no sólo hizo que mi monstruo no pudiera matarte, sino que ese perro de tres cabezas no mordió la pierna de Snape de la manera en que debería haberlo hecho...
Hizo una pausa:
—Ahora, espera tranquilo, Potter. Necesito examinar este interesante espejo.
De pronto, Harry vio lo que estaba detrás de Quirrell. Era el espejo de Oesed.
- Eso es bueno, no es así, Harry ya sabe cómo usar el espejo de oesed, verdad. Dijo Sirius un poco más tranquilo porque Harry tuviera alguna ventaja
- Sí, es bueno, Harry sabe cómo usar el espejo lo cual le da una ventaja, pequeña, pero ventaja, al fin y al cabo. Dijo Remus que parecía estarlo dudando un poco
- Aunque la ventaja sea pequeña cualquier cosa que ayude a Harry a sobrevivir es buena. Aseguro Lily muy preocupada
—Este espejo es la llave para poder encontrar la Piedra —murmuró Quirrell, dando golpecitos alrededor del marco—. Era de esperar que Dumbledore hiciera algo así... pero él está en Londres... Cuando pueda volver, yo ya estaré muy lejos.
- Como no. Dijo Ron burlón y solo Hermione y Harry lo escucharon y se rieron por lo bajo – Reírme de alguien que se hizo polvo me hace mala persona. Pregunto Ron con curiosidad
- Normalmente sí, pero como se trata de Quirrell no lo creo. Dijo Harry algo pensativo
- Considerando que ese alguien trato de asesinar a nuestro mejor amigo lo dudo. Aseguro Hermione con indiferencia
Lo único que se le ocurrió a Harry fue tratar de que Quirrell siguiera hablando y dejara de concentrarse en el espejo.
- Eso Potter distráelo hasta que llegue Albus. Dijo Ojo loco mientras su ojo mágico daba vueltas como loco
- Trate, pero no funcionó muy bien que digamos. Aseguro Harry desanimado
- Muchacho en verdad tienes que hacerte mirar esa suerte. Dijo Ojo loco con cierto fastidio
- Si ya me lo han dicho antes. Dijo Harry mientras fruncia el ceño de mala gana
—Lo vi a usted y a Snape en el bosque... —dijo de golpe.
—Sí —dijo Quirrell, sin darle importancia, paseando alrededor del espejo para ver la parte posterior—. Me estaba siguiendo, tratando de averiguar hasta dónde había llegado. Siempre había sospechado de mí. Trató de asustarme... Como si pudiera, cuando yo tengo a lord Voldemort de mi lado... Quirrell salió de detrás del espejo y se miró en él con enfado.
- Eso debió ser muy cansado profesor Snape. Dijo una Hufflepuff de tercer año con algo de pena
- Algo, pero Quirrell no era tan listo como él pensaba. Aseguro Snape sin darle importancia
- Debió ser agotador tener que estarlo vigilando. Comento una Ravenclaw de cuarto año
- Solo era tedioso tener que vigilarlo todo el tiempo eso es todo. Dijo Snape sin darle importancia
- Porque no les pidió ayuda a los otros profesores. Le pregunto un Slytherin de cuarto año con interés
- Porque no tenía pruebas eran sospechas infundadas, tenía que encontrar pruebas antes de hacer una acusación. Dijo Snape como si fuera obvio
- Aun si pudo compartir sus sospechas para no tener que vigilar a Quirrell usted solo. Sugirió una Gryffindor de tercer año con calma
- Por un lado, si mis sospechas eran erróneas estaría difamando a Quirrell y por otro lado tambien había el riesgo que el ladrón fuera otro profesor o que el profesor al que se lo contara le dijera al verdadero ladrón simplemente era menos riesgoso vigilar a Quirrell yo solo. Dijo Snape que parecía harto de tener que responder preguntas
—Veo la Piedra... se la presento a mi maestro... pero ¿dónde está?
Harry luchó con las sogas qué lo ataban, pero no se aflojaron. Tenía que evitar que Quirrell centrara toda su atención en el espejo.
—Pero Snape siempre pareció odiarme mucho.
- Se da demasiada importancia señor Potter. Dijo Snape de forma despectiva – No tiene la suficiente relevancia en mi vida como para que lo odie. Aseguro Snape con la voz fría como el hielo
- Si claro. Dijo Harry de forma sarcástica a lo que Snape lo vio con furia
—Oh, sí—dijo Quirrell, con aire casual— claro que sí. Estaba en Hogwarts con tu padre, ¿no lo sabías? Se detestaban. Pero nunca quiso que estuvieras muerto.
- Claro porque ver a niños morir es la alegría de mi vida. Dijo Snape con el tono de voz más frio y sarcásticos que muchos lo habían escuchado – Mi desprecio por los niños no llega tan lejos. Aseguro Snape fastidiado
- Porque eres profesor si no te agradan los niños. Le pregunto Alice con cautela
- Tengo cuentas que pagar. Dijo Snape con simpleza – Soy bueno en pociones así que enseño pociones. Dijo Snape como si fuera obvio
- Podrías simplemente tener una boticaria y te ahorrarías el tener que lidiar con niños. Le sugirió Frank poniendo los ojos en blanco
- Estoy en este castillo casi diez meses al año, no tengo que pagar servicios, comidas o alojamiento y puedo rentar mi casa durante esos diez meses en cinco años voy a retirarme y me alejare de este montón de demonios del mal. Aseguro Snape complacido – Son simples matemáticas. Dijo Snape con indiferencia
- Llamarnos demonios del mal era necesario. Pregunto Charlie haciendo una mueca de desagrado
- Vuélvase profesor de pubertos y adolescentes hormonales y luego me dice señor Weasley. Dijo Snape de mala gana
- No gracias profesor me gusta ser feliz. Dijo Charlie jovialmente
—Pero hace unos días yo lo oí a usted, llorando... Pensé que Snape lo estaba amenazando...
Por primera vez, un espasmo de miedo cruzó el rostro de Quirrell.
—Algunas veces —dijo— me resulta difícil seguir las instrucciones de mi maestro... Él es un gran mago y yo soy débil...
—¿Quiere decir que él estaba en el aula con usted? —preguntó Harry
—Él está conmigo dondequiera que vaya —dijo con calma Quirrell—. Lo conocí cuando viajaba por el mundo. Yo era un joven tonto, lleno de ridículas ideas sobre el mal y el bien. Lord Voldemort me demostró lo equivocado que estaba. No hay ni mal ni bien, sólo hay poder y personas demasiado débiles para buscarlo...
- Eso es una completa estupidez claro que el bien y el mal existen y puedes ser poderoso sin ser malo. Dijo Lily indignada
- El bien y el mal son conceptos muy abstractos. Comento Dumbledore con un tono de voz solemne – Y dependen mucho de la persona, pero definitivamente existe. Aseguro Dumbledore con vehemencia
Desde entonces le he servido fielmente, aunque muchas veces le he fallado. Tuvo que ser muy severo conmigo. —Quirrell se estremeció súbitamente—. No perdona fácilmente los errores. Cuando fracasé en robar esa Piedra de Gringotts, se disgustó mucho. Me castigó... decidió que tenía que vigilarme muy de cerca...
La voz de Quirrell se apagó. Harry recordó su viaje al callejón Diagon... ¿Cómo había podido ser tan estúpido? Había visto a Quirrell aquel mismo día y se habían estrechado las manos en el Caldero Chorreante.
- No eres estúpido, eres un niño. Le dijo Tonks muy comprensiva – Y cuando conociste a Quirrell ni siquiera sabias de la piedra filosofal. Dijo Tonks de forma amable – Así que no te martirices hiciste un excelente trabajo. Dijo Tonks guiñándole el ojo a Harry de forma juguetona
- Gracias. Dijo Harry complacido
- Abecés olvido lo amable y encantadora que solía ser Tonks. Dijo la Hermione mayor sonriendo con nostalgia
- Si lo era. Dijo el Ron mayor suspirando con tristeza
- En eso Teddy se parece a ella. Dijo el Harry mayor mortificado
- Pues si todo lo que estamos haciendo funciona Teddy va a aprenderlo directamente de su madre. Dijo Ginny sonriendo con amabilidad
- Eso espero, porque si todo lo que hicimos no funciona le habremos dado esperanzas en vano a demasiadas personas. Dijo Neville modificado
- Claro que va a funcionar. Dijo Luna esperanzada
Quirrell maldijo entre dientes.
—No comprendo... ¿La Piedra está dentro del espejo? ¿Tengo que romperlo?
- Claro que no imbécil. Dijo Kingsley poniendo los ojos en blanco
- Pero ojalá lo haga si romper el espejo no podrá obtener la piedra. Razono Tonks esperanzada
- Lo mejor sería que esa piedra desapareciera para siempre. Dijo Ojo loco con voz osca a los que Kingsley y Tonks asintieron de acuerdo
La mente de Harry funcionaba a toda máquina.
«Lo que más deseo en el mundo en este momento —pensó— es encontrar la Piedra antes de que lo haga Quirrell. Entonces, si miro en el espejo, podría verme encontrándola... ¡Lo que quiere decir que veré dónde está escondida!
Pero ¿cómo puedo mirar sin que Quirrell se dé cuenta de lo que quiero hacer? Trató de torcerse hacia la izquierda, para ponerse frente al espejo sin que Quirrell lo notara, pero las sogas que tenía alrededor de los tobillos estaban tan tensas que lo hicieron caer. Quirrell no le prestó atención. Seguía hablando para sí mismo.
- Las personas suelen olvidar lo malo que es subestimar a sus enemigos. Comento Kingsley de forma burlesca
- Mejor que lo subestime. Aseguro Ojo loco mientras su ojo mágico rodaba como loco en su órbita – Así se confía y no se fija en el muchacho. Dijo Ojo loco algo preocupado
- Ojalá Harry pueda escapar pronto. Comento Tonks preocupada – O que Dumbledore llegue pronto. Dijo Tonks con nerviosismo
- Si eso sería lo mejor para Potter de otra forma difícilmente saldrá de esta ileso. Aseguro Ojo loco que lucía bastante preocupado
—¿Qué hace este espejo? ¿Cómo funciona? ¡Ayúdame, Maestro!
Y para el horror de Harry, una voz le respondió, una voz que parecía salir del mismo Quirrell.
—Utiliza al muchacho... Utiliza al muchacho...
Quirrell se volvió hacia Harry.
- Y el plan de que Harry apenas apercibido y ya se fue por el desagüe. Comento Tonks mientras se pasaba la mano por el cabello en señal de frustración
- A este niño nada mas no le cae un rayo en la cabeza de puro milagro. Comento Kingsley frustrado
- Pues una vez cayo un rayo justo al lado de él. Comento el Ron mayor riendo divertido
- Hubiera sido el colmo que te murieras por el golpe de un rayo después de sobrevivirle a Voldemort. Dijo la Hermione mayor viendo al Harry mayor con cierto reproche
- En mi defensa tener mala suerte no es mi culpa. Dijo el Harry mayor a la defensiva
—Sí... Potter... ven aquí.
Hizo sonar las manos una vez y las sogas cayeron. Harry se puso lentamente de pie.
—Ven aquí —repitió Quirrell—. Mira en el espejo y dime lo que ves.
Harry se aproximó.
«Tengo que mentir —pensó, desesperado—, tengo que mirar y mentir sobre lo que veo, eso es todo.»
Quirrell se le acercó por detrás. Harry respiró el extraño olor que parecía salir del turbante de Quirrell. Cerró los ojos, se detuvo frente al espejo y los volvió a abrir.
Se vio reflejado, muy pálido y con cara de asustado. Pero un momento más tarde, su reflejo le sonrió. Puso la mano en el bolsillo y sacó una piedra de color sangre. Le guiñó un ojo y volvió a guardar la Piedra en el bolsillo y, cuando lo hacía, Harry sintió que algo pesado caía en su bolsillo real. De alguna manera (era algo increíble) había conseguido la Piedra.
- Ese espejo me da algo de miedo. Aseguro una Hufflepuff de quinto año haciendo una mueca de desagrado
- A mí me da más bien desconfianza. Dijo un Gryffindor de sexto año
- Bueno seria lindo poder ver que es lo que más desea tu corazón. Dijo una Ravenclaw de quino año con nostalgia
- Y te volverías loca tratando de alcanzarlo. Dijo un Slytherin de sexto año de forma despectiva
—¿Bien? —dijo Quirrell con impaciencia—. ¿Qué es lo que ves?
Harry, haciendo de tripas corazón, contestó:
—Me veo con Dumbledore, estrechándonos las manos —inventó—. Yo... he ganado la copa de la casa para Gryffindor. Quirrell maldijo otra vez.
- Que listo muchacho. Dijo Ojo loco con nerviosismo – Distráelo, que no se dé cuenta de que le estas mintiendo. Dijo Ojo loco calmado
- Sí que eres bueno mira que inventar algo tan rápido bajo presión. Le dijo el Ron mayor al Harry joven con admiración
- Solo recordé lo que habías visto y dije algo similar. Dijo el Harry mayor sonriendo divertido
- Aun así, mentir bajo presión no es nada fácil. Aseguro la Hermione mayor orgullosa
—Quítate de ahí —dijo. Cuando Harry se hizo a un lado, sintió la Piedra Filosofal contra su pierna. ¿Se atrevería a escapar?
Pero no había dado cinco pasos cuando una voz aguda habló, aunque Quirrell no movía los labios.
—Él miente... él miente...
—¡Potter, vuelve aquí! —gritó Quirrell—. ¡Dime la verdad! ¿Qué es lo que has visto?
- Tienes que estar bromeando. Dijo James sumamente frustrado – Como diablos se dio cuenta. Pregunto James frustrado
- Probablemente uso legeremancia. Comento Lily que estaba tan preocupada que se mordía las uñas con nerviosismo
- Maldita sea. Dijo James con amargura
La voz aguda se oyó otra vez.
—Déjame hablar con él... cara a cara...
—¡Maestro, no está lo bastante fuerte todavía!
—Tengo fuerza suficiente... para esto.
Harry sintió como si el Lazo del Diablo lo hubiera clavado en el suelo. No podía mover ni un músculo. Petrificado, observó a Quirrell, que empezaba a desenvolver su turbante. ¿Qué iba a suceder? El turbante cayó. La cabeza de Quirrell parecía extrañamente pequeña sin él. Entonces, Quirrell se dio la vuelta lentamente.
Harry hubiera querido gritar, pero no podía dejar salir ningún sonido.
Donde tendría que haber estado la nuca de Quirrell, había un rostro, la cara más terrible que Harry hubiera visto en su vida. Era de color blanco tiza, con brillantes ojos rojos y ranuras en vez de fosas nasales, como las serpientes.
Por todo el gran comedor empezaron a verse rostros contorsionados por el desagrado, asco y preocupación muchos parecían asqueados como si ellos mismos estuvieran viendo a Quirrell sacar a Voldemort de su turbante
- Voldemort estuvo todo el tiempo ahí. Pregunto Lily aterrada
- Y cerca de nuestro hijo. Dijo James que lucía impotente al ver como no podía proteger a su propio hijo
—Harry Potter... —susurró.
Harry trató de retroceder, pero sus piernas no le respondían.
—¿Ves en lo que me he convertido? —dijo la cara—. No más que en sombra y quimera... Tengo forma sólo cuando puedo compartir el cuerpo de otro... Pero siempre ha habido seres deseosos de dejarme entrar en sus corazones y en sus mentes... La sangre de unicornio me ha dado fuerza en estas semanas pasadas... tú viste al leal Quirrell bebiéndola para mí en el bosque... y una vez que tenga el Elixir de la Vida seré capaz de crear un cuerpo para mí... Ahora... ¿por qué no me entregas la Piedra que tienes en el bolsillo?
Entonces él lo sabía. La idea hizo que de pronto las piernas de Harry se tambalearan.
—No seas tonto —se burló el rostro—. Mejor que salves tu propia vida y te unas a mí... o tendrás el mismo final que tus padres... Murieron pidiéndome misericordia...
- Eso es mentira. Grito Sirius fuera de si – Lily y James jamás le suplicaría a ese maldito psicópata. Grito Sirius
- Jamás le suplicaríamos a un monstruo como tú. Dijo James indignado viendo en dirección del libro
—¡MENTIRA! —gritó de pronto Harry.
Quirrell andaba hacia atrás, para que Voldemort pudiera mirarlo. La cara maligna sonreía.
—Qué conmovedor —dijo—. Siempre consideré la valentía... Sí, muchacho, tus padres eran valientes... Maté primero a tu padre y luchó con valor... Pero tu madre no tenía que morir... ella trataba de protegerte... Ahora, dame esa Piedra, a menos que quieras que tu madre haya muerto en vano.
- Eso es tener descaro. Dijo Remus con una expresión de desagrado
- Ese maldito como se atreve a hablar de James y Lily. Dijo Sirius furioso e indignado dejando ver su locura
—¡NUNCA!
- No sé si debería sentirme orgulloso porque sea tan valiente o si debería preocuparme que seas tan imprudente. Dijo James que lucía bastante mortificado
- Pues yo estoy más preocupada que orgullosa. Aseguro Lily que lucía mortificada
Harry se movió hacia la puerta en llamas, pero Voldemort gritó:
¡ATRÁPALO! y, al momento siguiente, Harry sintió la mano de Quirrell sujetando su muñeca. De inmediato, un dolor agudo atravesó su cicatriz y sintió como si la cabeza fuera a partírsele en dos. Gritó, luchando con todas sus fuerzas y, para su sorpresa, Quirrell lo soltó. El dolor en la cabeza amainó...
- Pero que le pasa al cachorro. Pregunto Sirius con los ojos saltones luciendo sumamente preocupado
- Talvez le lanzo un hechizo con magia no verbal. Dijo Remus mortificado
- No le habrá lanzado un crucius no verbal, verdad. Pregunto Lily mientras se ponía tan pálida como una hoja
- No, claro que no, no parece ser un mago lo suficientemente bueno para eso. Aseguro James que parecía querer convencerse así mismo de lo que decía
Miró alrededor para ver dónde estaba Quirrell y lo vio doblado de dolor, mirándose los dedos, que se ampollaban ante sus ojos.
—¡ATRÁPALO! ¡Atrápalo! —rugía otra vez Voldemort, y Quirrell arremetió contra Harry, haciéndolo caer al suelo y apretándole el cuello con las dos manos... La cicatriz de Harry casi lo enceguecía de dolor y, sin embargo, pudo ver a Quirrell chillando desesperado.
—Maestro, no puedo sujetarlo... ¡Mis manos... mis manos! Y Quirrell, aunque mantenía sujeto a Harry aplastándolo con las rodillas, le soltó el cuello y contempló, aterrorizado, sus manos. Harry vio que estaban quemadas, en carne viva, con ampollas rojas y brillantes.
- No tengo idea de que este pasando, pero me alegra que ese maldito este saliendo herido. Dijo Remus que estaba pálido como el papel
- Pero que le estará pasando. Pregunto Sirius sumamente desconcertado
- Tal vez lo descubramos cuando terminemos de leer el libro. Dijo Lily mortificada
—¡Entonces mátalo, idiota, y termina de una vez! —exclamó Voldemort. Quirrell levantó la mano para lanzar un maleficio mortal, pero Harry, instintivamente, se incorporó y se aferró a la cara de Quirrell.
- Muy bien muchacho, no te rindas, lucha hasta tu último aliento. Dijo Alastor orgulloso mientras muchos lo veían con incredulidad e incluso molestos
- Pero como te atreves a decirle eso Ojo loco. Dijo Lily horrorizada de le algo le pasara a su hijo, mientras que muchos en el gran comedor lo veían sumamente molestos
- Alastor no le está diciendo que Harry luche a morir, le está diciendo que luche para vivir. Explico Tonks defendiendo a su mentor con calma
- Y tú como lo sabes, acaso le lees la mente. Le pregunto Remus severamente que también se veía molesto con Ojo loco por su comentario
- Si puedo leer su mente. Aseguro Tonks con calma – Pero no es por eso que lo sé, conozco a Alastor muy bien y sé que jamás le ha gustado la idea de niños luchando en guerras, pero no es tonto, ni ingenuo y sabe que por más horrible que eso sea en algunas ocasiones eso es algo que no se puede evitar y si ese es el caso él espera que hagan lo que sea necesario para vivir largas vidas y aburridas vidas. Explico Tonks defendiendo a su mentor y la mirada que todos tenían se veía menos severa y Alastor veía confundido a Tonks, como si finalmente se estuviera dando cuenta de que genuinamente sentían aprecio el uno por el otro
- Como estas tan segura. Le pregunto Lily asombrada y desconcertada
- Cuando era su aprendiz su entrenamiento era prácticamente una tortura. Aseguro Tonks mientras un escalofrió le recorría por el cuerpo al recordar su entrenamiento – Me hacía entrenar hasta que me desmayaba o no podía moverme, incluso perdí la cuenta de las veces que vomité o cuantas de las veces me rompí algún hueso mientras entrenaba. Aseguro Tonks mientras muchos veían horrorizados a Ojo loco que lucía bastante indiferente ante esas miradas – Así que una vez le pregunte porque su entrenamiento era tan severo, me dijo que tenía que entrenarme bien porque era joven y era una buena persona así que merecía crecer y tener una muy larga y aburrida vida. Explico Tonks con calma – Decir eso es su equivalente a desearle a alguien una vida feliz y siempre que ve a un niño dice "ojalá que tenga una larga y aburrida vida". Dijo Tonks mientras imitaba muy bien el osco tono de voz de Ojo loco que la volteo a ver molesto por la imitación
- Quien diría que el rudo de Alastor Moody era tan sentimental. Dijo Sirius en tono burlón mientras Ojo loco lo veía como si quisiera golpearlo
- Veamos que tan sentimental te parezco cuando te rompa la cara. Dijo Ojo loco con voz osca
—¡AAAAAAH!
Quirrell se apartó, con el rostro también quemado, y entonces Harry se dio cuenta: Quirrell no podía tocar su piel sin sufrir un dolor terrible. Su única oportunidad era sujetar a Quirrell, que sintiera tanto dolor como para impedir que hiciera el maleficio...
- Que listo eres muchacho, muy astuto. Dijo Kingsley impresionado por lo rápido que Harry pensaba
- La verdad es que de milagro me di cuenta. Aseguro Harry que todavía estaba sorprendido de haber salido del enfrentamiento con Quirrell con vida
- Milagro o no, te diste cuenta. Dijo Ojo loco con voz osca
Harry se puso de pie de un salto, cogió a Quirrell de un brazo y lo apretó con fuerza. Quirrell gritó y trató de empujar a Harry. El dolor de cabeza de éste aumentaba y el muchacho no podía ver, solamente podía oír los terribles gemidos de Quirrell y los aullidos de Voldemort: ¡MÁTALO! ¡MÁ TALO!, y otras voces, tal vez sólo en su cabeza, gritando: «¡Harry! ¡Harry!».
Sintió que el brazo de Quirrell se iba soltando, supo que estaba perdido, sintió que todo se oscurecía y que caía... caía... caía...
Algo dorado brillaba justo encima de él. ¡La snitch! Trató de atraparla, pero sus brazos eran muy pesados.
- Un partido de Quidditch. Pregunto Lily sumamente desconcertada y angustiada
- Harry creo que te saltaste algunas hojas. Dijo James desconcertado
- No me salte ninguna hoja. Dijo Harry muy seguro
- Como que no te saltaste ninguna página. Pregunto Sirius desconcertado
- Entonces que paso con Quirrell. Le pregunto Remus sumamente confundido a lo que Harry se limitó a continuar leyendo
Pestañeé. No era la snitch. Eran un par de gafas. Qué raro. Pestañeó otra vez. El rostro sonriente de Albus Dumbledore se agitaba ante él.
- No tengo ni la menor idea de que es lo que paso, pero estoy tan feliz de que estes a salvo que no me importa. Aseguro Lily que lucía sumamente aliviada
- Supongo que como el libro está escrito desde la perspectiva de Harry, si él está inconsciente, pues no hay libro. Dijo Remus pensativo
- Por lo menos no está muerto. Dijo Sirius que lucía algo enloquecido
- Podrías no decir eso cuando hablas de mi hijo. Le pidió James nervioso
—Buenas tardes, Harry —dijo Dumbledore. Harry lo miró asombrado. Entonces recordó.
—¡Señor! ¡La Piedra! ¡Era Quirrell! ¡Él tiene la Piedra! Señor, rápido...
—Cálmate, qúerido muchacho, estás un poco atrasado —dijo Dumbledore—. Quirrell no tiene la Piedra.
—¿Entonces quién la tiene? Señor, yo...
—Harry, por favor, cálmate, o la señora Pomfrey me echará de aquí.
- La señora Pomfrey puede echar a el profesor Dumbledore de la enfermería. Pregunto un Gryffindor de cuarto año desconcertada
- Claro que sí. Dijo Madame Pomfrey con mucha seguridad
- Pero él es el director. Dijo un Ravenclaw de quinto año incrédulo
- Y yo soy la enfermera, mi trabajo es asegurarme de que todos los enfermeros y los heridos estén a salvo y que se puedan recuperar con tranquilidad y si para lograr que eso suceda tengo que maldecir al mismísimo director de Hogwarts lo voy a hacer. Dijo Madame Pomfrey muy segura y Albus se veía un poco asustado ante esto
- En serio maldeciría al profesor Dumbledore. Pregunto el mismo Ravenclaw atónito
- Por supuesto que sí. Aseguro Madame Pomfrey decidida
- La próxima ves que digas eso Poppy trata de no sonar como si lo estuvieras deseando mucho. Dijo Dumbledore mientras limpiaba sus gafas con su túnica tranquilamente
- Tratare. Dijo Madame Pomfrey con calma
Harry tragó y miró alrededor. Se dio cuenta de que debía de estar en la enfermería. Estaba acostado en una cama, con sábanas blancas de hilo, y cerca había una mesa, con una enorme cantidad de paquetes, que parecían la mitad de la tienda de golosinas
—Regalos de tus amigos y admiradores —dijo Dumbledore, radiante—. Lo que sucedió en las mazmorras entre tú y el profesor Quirrell es completamente secreto, así que, naturalmente, todo el colegio lo sabe. Creo que tus amigos, los señores Fred y George Weasley, son responsables de tratar de enviarte un inodoro. No dudo que pensaron que eso te divertiría. Sin embargo, la señora Pomfrey consideró que no era muy higiénico y lo confiscó.
- Vez Ginny te dijimos que no te enviamos el inodoro por una buena causa. Dijo Fred señalando el libro
- Al pobre de Harry casi se lo lleva el que no debe ser nombrado se lo merecía más. Le aseguro George con vehemencia a Ginny que puso los ojos en blanco
- De acuerdo los perdono solo por eso. Dijo Ginny haciendo una mueca divertida
—¿Cuánto tiempo hace que estoy aquí?
—Tres días. El señor Ronald Weasley y la señorita Granger estarán muy aliviados al saber que has recuperado el conocimiento. Han estado sumamente preocupados.
- Eso es un insulto profesor Dumbledore no estábamos preocupados. Aseguro Ron soltando un bufido de frustración
- Estábamos histéricos. Dijo Hermione casi indignada – Pensé que me iba a volver loca. Aseguró Hermione agobiada
- Me disculpo por mi error. Dijo Dumbledore que parecía encontrar la situación algo divertida
—Pero señor, la Piedra...
—Veo que no quieres que te distraiga. Muy bien, la Piedra. El profesor Quirrell no te la pudo quitar. Yo llegué a tiempo para evitarlo, aunque debo decir que lo estabas haciendo muy bien.
—¿Usted llegó? ¿Recibió la lechuza que envió Hermione?
—Nos debimos cruzar en el aire. En cuanto llegué a Londres, me di cuenta de que el lugar en donde debía estar era el que había dejado. Llegué justo a tiempo para quitarte a Quirrell de encima...
- Mas bien nunca debiste haberte ido. Le recrimino Ojo loco que lucía bastante enojado con su viejo amigo
- Es un error que siempre lamentare. Dijo Dumbledore con una voy de remordimiento
- Lamentarlo no reviviría a Potter si Voldemort lo hubiera matado. Dijo Ojo loco con severidad
—Fue usted.
—Tuve miedo de haber llegado demasiado tarde.
—Casi fue así, no habría podido aguantar mucho más sin que me quitara la Piedra...
—No por la Piedra, muchacho, por ti... El esfuerzo casi te mata. Durante un terrible momento tuve miedo de que fuera así. En lo que se refiere a la Piedra, fue destruida.
- Destruida. Dijo una Ravenclaw de cuarto año mientras parecía que se le salía el aire de los pulmones
- Destruyeron la piedra filosofal. Pregunto un Gryffindor de último año completamente atónito
- La piedra filosofal representaba más problemas que ventajas, lo lógico era que fuera destruida. Dijo Dumbledore con su usual voz tranquila
- Pero Nicolás Flamel va a morir. Dijo una Hufflepuff de cuarto año preocupado
- Así es. Respondió Dumbledore simplemente
- Acaso no le importa la vida de su amigo. Pregunto un Slytherin de cuarto año indignadito
- Claro que me importa su vida, pero la muerte solo es el último paso de su vida. Aseguro Dumbledore con calma
—¿Destruida? —dijo Harry sin entender—. Pero su amigo... Nicolás Flamel...
—¡Oh, sabes lo de Nicolás! —dijo contento Dumbledore—. Hiciste bien los
deberes, ¿no es cierto? Bien, Nicolás y yo tuvimos una pequeña charla y estuvimos de acuerdo en que era lo mejor.
—Pero eso significa que él y su mujer van a morir, ¿no?
—Tienen suficiente Elixir guardado para poner sus asuntos en orden y luego, sí, van a morir.
Dumbledore sonrió ante la expresión de desconcierto que se veía en el rostro de Harry.
—Para alguien tan joven como tú, estoy seguro de que parecerá increíble, pero para Nicolás y Perenela será realmente como irse a la cama, después de un día muy, muy largo. Después de todo, para una mente bien organizada, la muerte no es más que la siguiente gran aventura. Sabes, la Piedra no era realmente algo tan maravilloso. ¡Todo el dinero y la vida que uno pueda desear! Las dos cosas que la mayor parte de los seres humanos elegirían... El problema es que los humanos tienen el don de elegir precisamente las cosas que son peores para ellos.
- Lamentablemente eso es cierto. Dijo Arthur con cierta resignación
- En ocasiones pareciera que el ser humano quiere autodestruirse. Dijo Molly de forma pensativa
- Solo en ocasiones. Pregunto Arthur divertido a lo que Molly se limito a sonreír divertida
Harry yacía allí, sin saber qué decir. Dumbledore canturreó durante un minuto y después sonrió hacia el techo.
—¿Señor? —dijo Harry—. Estuve pensando... Señor, aunque la Piedra ya no esté, Vol... quiero decir Quién-usted-sabe...
—Llámalo Voldemort, Harry. Utiliza siempre el nombre correcto de las cosas. El miedo a un nombre aumenta el miedo a la cosa que se nombra.
- Porque tenía que decirle eso. Dijo el Ron joven con pesar he incluso su versión mayor lo veía divertido
- No llamar a Voldemort por su nombre no lo hará menos peligroso, solo hará que le teman más. Dijo Dumbledore con una sonrisa indulgente
- El temor no le vendría mal a Harry. Dijo Ron con seguridad
- Que significa eso exactamente. Pregunto Harry medio ofendido
- Que tienes que ser mas cauteloso. Respondió Hermione tranquilamente
- Yo soy cauteloso. Aseguró Harry indignado
- Claro que no. Dijo Ron indignado – Pareces un gatito curioseando en la boca de un lobo. Dijo Ron fastidiado
- Y para colmo nosotros le seguimos la corriente. Dijo Hermione soltando un bufido de fastidio
—Sí, señor. Bien, Voldemort intentará volver de nuevo, ¿no? Quiero decir... No se ha ido, ¿verdad?
—No, Harry, no se ha ido. Está por ahí, en algún lugar, tal vez buscando otro cuerpo para compartir... Como no está realmente vivo, no se le puede matar. Él dejó morir a Quirrell, muestra tan poca misericordia con sus seguidores como con sus enemigos.
Si alguien en el gran comedor simpatizaba con las ideas de Voldemort esas palabras como mínimo lo hicieron reconsiderarlo, aunque fuera por un momento, tal vez no cambiaba los pensamientos puristas más arraigados de algunos, pero en definitiva cambiaba la percepción que tenían de Voldemort.
De todos modos, Harry, tú tal vez has retrasado su regreso al poder. La próxima vez hará falta algún otro preparado para luchar y, si lo detienen otra vez y otra vez, bueno, puede ser que nunca vuelva al poder.
Harry asintió, pero se detuvo rápidamente, porque eso hacía que le doliera más la cabeza. Luego dijo:
—Señor, hay algunas cosas más que me gustaría saber, si me las puede decir... cosas sobre las que quiero saber la verdad...
—La verdad —Dumbledore suspiró—. Es una cosa terrible y hermosa, y por lo tanto debe ser tratada con gran cuidado. Sin embargo, contestaré tus preguntas a menos que tenga una muy buena razón para no hacerlo. Y en ese caso te pido que me perdones. Por supuesto, no voy a mentirte.
—Bien... Voldemort dijo que sólo mató a mi madre porque ella trató de evitar que me matara. Pero ¿por qué iba a querer matarme a mí en primer lugar?
- Esa es una gran pregunta. Acepto Lupin con orgullo – Una muy inteligente. Aseguro Remus sonriéndole a Harry con gentileza a lo que Harry respondió devolviéndole la sonrisa
Aquella vez, Dumbledore suspiró profundamente.
—Vaya, la primera cosa que me preguntas y no puedo contestarte. No hoy. No ahora. Lo sabrás, un día... Quítatelo de la cabeza por ahora, Harry. Cuando seas mayor... ya sé que eso es odioso... bueno, cuando estés listo, lo sabrás.
Y Harry supo que no sería bueno discutir
—¿Y por qué Quirrell no podía tocarme?
—Tu madre murió para salvarte. Si hay algo que Voldemort no puede entender es el amor. No se dio cuenta de que un amor tan poderoso como el de tu madre hacia ti deja marcas poderosas. No una cicatriz, no un signo visible... Haber sido amado tan profundamente, aunque esa persona que nos amó no esté, nos deja para siempre una protección. Eso está en tu piel.
- En verdad eres asombrosa. Dijo James viendo a Lily con total admiración
- Ni siquiera sé lo que hice. Aseguro Lily completamente consternada
- Eso no importa lo protegiste eso es lo importante. Dijo James con orgullo y admiración – Incluso estando muerta tu protegiste a nuestro hijo. Dijo James con seguridad, Lily soltó un pequeño sollozo, pero al final se limitó a asentir
Quirrell, lleno de odio, codicia y ambición, compartiendo su alma con Voldemort, no podía tocarte por esa razón. Era una agonía el tocar a una persona marcada por algo tan bueno.
Entonces Dumbledore se mostró muy interesado en un pájaro que estaba cerca de la cortina, lo que le dio tiempo a Harry para secarse los ojos con la sábana. Cuando pudo hablar de nuevo, Harry dijo:
—¿Y la capa invisible... sabe quién me la mandó?
—Ah... Resulta que tu padre me la había dejado y pensé que te gustaría tenerla. —Los ojos de Dumbledore brillaron—. Cosas útiles... Tu padre la utilizaba sobre todo para robar comida en la cocina, cuando estaba aquí.
—Y hay algo más...
—Dispara.
—Quirrell dijo que Snape...
—El profesor Snape, Harry
—Sí, él... Quirrell dijo que me odia, porque odiaba a mi padre. ¿Es verdad?
—Bueno, ellos se detestaban uno al otro. Como tú y el señor Malfoy. Y entonces, tu padre hizo algo que Snape nunca pudo perdonarle.
—¿Qué?
—Le salvó la vida.
- Me está jodiendo verdad. Dijo Snape furioso e indignado – Que Potter me salvo, jamás había escuchado una estupidez más grande en mi vida. Dijo Snape que estaba completamente rojo de la ira
- Profesor Snape. Dijo McGonagall con severidad para que Snape se calmara cosa que no pareció funcionar
- Esa es la verdad te guste o no quejicus. Dijo Sirius con arrogancia tenía los ojos tan desorbitados que parecía un completo lunático
- Salvarme. Escupió Snape indignado – Él se salvó a sí mismo y a ustedes. Dijo Snape completamente indignado
- Sigues siendo tan estúpido como cuando asistíamos a Hogwarts. Dijo Sirius de forma despectiva – No fue James el que te puso la trampa fui yo, lo hice porque harto de que metieras tus estúpidas narices donde no te llamaban, él no lo sabía y cuando se dio cuenta se puso furioso y te salvo y casi muere por eso. Aseguro Sirius de forma burlona y despectiva
- Y piensas que te voy a creer pulgoso. Dijo Snape que para este punto ya estaba – Si eres el maldito perro faldero de Potter, claro que lo vas a defender. Asegurar Snape sumamente enojado
- Ni siquiera diciéndote la verdad dejas de ser tan necio y estúpido. Dijo Sirius poniendo los ojos en blanco
- Aunque lo que dijeras fuera cierto Potter no me salvo por su noble corazón en cuyo caso lo hizo para salvarlos a ustedes y no a mí y si Dumbledore cree lo contrario es un idiota. Aseguro Snape completamente fuera de si mientras en el gran comedor todos lo veían horrorizados como si pensaran que acababa de insultar a un dios o una deidad
- Yo dije lo que pensé adecuado para el joven Potter. Aseguro Dumbledore con voz tranquila sin darle importancia al insulto
- Aun así, creo que no debió decirle eso. Dijo Tonks tratando de calmar las cosas - Sé que es su padre y que quieren proteger a Harry, pero poner a su padre como un héroe y un santo no le va a servir de nada y cuando se entere de la verdad le va a afectar mucho más. Dijo Tonks viendo a Dumbledore con algo de severidad
- James era un gran hombre y le salvo el pellejo a quejicus. Dijo Sirius viendo a su sobrina furioso
- Conozco la historia Sirius, se lo que ustedes y Snape se hacían y también sé que eran por lo general tres contra uno y no me importa lo ustedes crean, eso para mí, es que eran unos brabucones no mejores que Malfoy, Crabbe y Goyle. Dijo Tonks de forma segura
- Vez pulgoso incluso tu sobrina sabe que eres un maldito. Dijo Snape burlonamente
- Ay usted cállese, también fue un maldito brabucón no mejor que ellos y no lo estoy defendiendo solamente digo que deberían decirle la verdad a Harry sobre sus padres lo bueno y lo malo porque si lo descubre por sí mismo va a salir muy herido. Dijo Tonks muy molesta
- Ella tiene razón. Acepto James apenado viendo a Harry que no entendía nada de lo que pasaba - No deberían mentirle. Aseguro James que lucía abatido
- Deberíamos seguir leyendo. Dijo Lily sumamente mortificado
—¿Qué?
—Sí... —dijo Dumbledore, con aire soñador—. Es curiosa la forma en que funciona la mente de la gente, ¿no es cierto? El profesor Snape no podía soportar estar en deuda con tu padre... Creo que se esforzó tanto para protegerte este año porque sentía que así estaría en paz con él. Así podría seguir odiando la memoria de tu padre, en paz...
- Profesor Snape yo jamás le agradecí lo que hizo por mí el año pasado, así que gracias. Dijo Harry tragándose su orgullo
- No tiene importancia. Dijo Snape sin siquiera voltear a ver a Harry de lo molesto que seguía
Harry trató de entenderlo, pero le hacía doler la cabeza, así que lo dejó.
—Y señor, hay una cosa más...
—¿Sólo una?
—¿Cómo pude hacer que la Piedra saliera del espejo?
—Ah, bueno, me alegro de que me preguntes eso. Fue una de mis más brillantes ideas y, entre tú y yo, eso es decir mucho. Sabes, sólo alguien que quisiera encontrar la Piedra, encontrarla, pero no utilizarla, sería capaz de conseguirla. De otra forma, se verían haciendo oro o bebiendo el Elixir de la Vida. Mi mente me sorprende hasta a mí mismo...
- Modestia aparte. Dijo Filius sonriendo divertido tratando de relajar el ambiente
- Yo jamás he dicho que sea modesto. Aseguro Dumbledore con una sonrisa cálida
- Por lo menos es sincero. Dijo McGonagall un tanto burlona
Bueno, suficientes preguntas. Te sugiero que comiences a comer esas golosinas. Ah, las grageas de todos los sabores. En mi juventud tuve la mala suerte de encontrar una con gusto a vómito y, desde entonces, me temo que dejaron de gustarme. Pero creo que no tendré problema con esta bonita gragea, ¿no te parece? Sonrió y se metió en la boca una gragea de color dorado. Luego se atragantó y dijo:
—¡Ay de mí! ¡Cera del oído!
La señora Pomfrey era una mujer buena, pero muy estricta.
—Sólo cinco minutos —suplicó Harry
- No la vas a convencer. Dijo Remus sonriendo con indulgencia
- Madame Pomfrey es un hueso duro de roer. Aseguro Sirius con una sonrisa que pretendía ser encantadora, pero que estaba deteriorada por más de una década en Azkaban
—Ni hablar.
—Usted dejó entrar al profesor Dumbledore...
—Bueno, por supuesto, es el director, es muy diferente. Necesitas descansar.
—Estoy descansando, mire, acostado y todo lo demás. Oh, vamos, señora Pomfrey...
—Oh, está bien —dijo—. Pero sólo cinco minutos.
- Es verdad dejo que lo visitaran enfermo. Pregunto James con incredulidad
- Eso no es justo nosotros solo podíamos ver a Remus durante las horas de visita. Le dijo Sirius a Madame Pomfrey en tono de reclamo
- Ustedes se pusieron a saltar en las camas de la enfermería la primera vez que el señor Lupin se enfermó, la señorita Granger y el señor Weasley en cambio siempre se comportan. Aseguro Madame Pomfrey con indiferencia
- Es verdad. Dijo Remus con calma – Se pusieron a saltar como locos. Recordó Remus soltándose a reír mientras James y Sirius lo volteaban a ver mal
Y dejó entrar a Ron y Hermione.
—¡Harry!
Hermione parecía lista para lanzarse en sus brazos, pero Harry se alegró de que se contuviera, porque le dolía la cabeza.
—Oh, Harry; estábamos seguros de que te... Dumbledore estaba tan preocupado...
—Todo el colegio habla de ello —dijo Ron—. ¿Qué es lo que realmente pasó?
Fue una de esas raras ocasiones en que la verdadera historia era aún más extraña y apasionante que los más extraños rumores. Harry les contó todo:
Quirrell, el espejo, la Piedra y Voldemort. Ron y Hermione eran muy buen público, jadeaban en los momentos apropiados y, cuando Harry les dijo lo que había debajo del turbante de Quirrell, Hermione gritó muy fuerte.
—¿Entonces la Piedra no existe? —dijo por último Ron—. ¿Flamel morirá?
—Eso es lo que yo dije, pero Dumbledore piensa que... ¿cómo era? Ah, sí: «Para las mentes bien organizadas, la muerte es la siguiente gran aventura».
—Siempre dije que era un chiflado —dijo Ron, muy impresionado por lo loco que estaba su héroe
- Ronald Weasley como te atreves a decir algo tan grosero. Grito Molly ofendida
- En mi defensa no esperaba que nadie más me escuchara. Aseguro Ron avergonzado
- Ronald. Grito Molly en tono de reprimenda
- No hace falta la reprimenda querida Molly. Dijo Dumbledore con indulgencia – Como ya dije antes Molly en efecto estoy medio loco y gracias a eso soy un genio. Dijo Dumbledore con una amable sonrisa
—¿Y qué os pasó a vosotros dos? —preguntó Harry.
—Bueno, yo volví —dijo Hermione—, desperté a Ron (tardé un rato largo) y, cuando íbamos a la lechucería para comunicarnos con Dumbledore, lo encontramos en el vestíbulo de entrada, y él ya lo sabía, porque nos dijo: «Harry se fue a buscarlo, ¿no?», y subió al tercer piso.
- Hay Ron, por Merlín. Dijo Bill apretándose el ceño resignado
- Ya me gustaría a mí ver que tan rápido te despiertas si una reina blanca de dos metros de altura te golpeara en la cabeza. Dijo Ron enojado y ofendido por el comentario de su hermano mayor
- Lo siento Ron no lo pensé. Dijo Bill apenado, pero Ron seguía sumamente molesto
- Sabes que olvídalo. Dijo Ron con amargura
—¿Crees que él quería que lo hicieras? —dijo Ron—. ¿Enviándote la capa de tu padre y todo eso?
- Eso es imposible. Dijo Lily dolida por la sola idea – El profesor Dumbledore jamás haría eso. Aseguro Lily dolida
- No se atrevería, al menos si quiere salir con vida de esta habitación. Aseguro Molly viendo con enojo a Dumbledore que se limitó a sonreír con indulgencia
—Bueno —estalló Hermione—. Si lo hizo... eso es terrible... te podían haber matado.
—No, no fue así —dijo Harry con aire pensativo—. Dumbledore es un hombre muy especial. Yo creo que quería darme una oportunidad. Creo que él sabe, más o menos, todo lo que sucede aquí. Acepto que debía de saber lo que íbamos a intentar y, en lugar de detenernos, nos enseñó lo suficiente para ayudarnos. No creo que fuera por accidente que me dejó encontrar el espejo y ver cómo funcionaba. Es casi como si él pensara que yo tenía derecho a enfrentarme a Voldemort, si podía...
—Bueno, sí, está bien —dijo Ron—. Escucha, debes estar levantado para mañana, es la fiesta de fin de curso. Ya están todos los puntos y Slytherin ganó, por supuesto. Te perdiste el último partido de quidditch. Sin ti, nos ganó Ravenclaw, pero la comida será buena.
En aquel momento, entró la señora Pomfrey
—Ya habéis estado quince minutos, ahora FUERA—dijo con severidad. Después de una buena noche de sueño, Harry se sintió casi bien.
- Eso es favoritismo en su máxima expresión. Se quejo Sirius viendo a Madame Pomfrey con un tono de voz infantil
- No es favoritismo, ellos se comportan. Aseguro Madame Pomfrey con total seriedad - Y ustedes no. Aseguro Madame Pomfrey con total seriedad
- No hacía falta decirlo con tanta dureza Madame Pomfrey. Dijo James con una voz encantadora
- Su encanto no funciona conmigo señor Potter. Dijo Madame Pomfrey con completa seriedad
- Como siempre. Dijo Remus de forma burlona
—Quiero ir a la fiesta —dijo a la señora Pomfrey, mientras ella le ordenaba todas las cajas de golosinas—. Podré ir, ¿verdad?
—El profesor Dumbledore dice que tienes permiso para ir —dijo con desdén, como si considerara que el profesor Dumbledore no se daba cuenta de lo peligrosas que eran las fiestas—. Y tienes otra visita.
—Oh, bien —dijo Harry—. ¿Quién es?
Mientras hablaba, entró Hagrid. Como siempre que estaba dentro de un lugar, Hagrid parecía demasiado grande. Se sentó cerca de Harry, lo miró y se puso a llorar.
- Hay Hagrid no deberías llorar. Dijo Lily conmovida
- Debí haber sido colgado por lo que hice. Aseguro Hagrid sollozando mientras se limpiaba las lágrimas con un enorme pañuelo que tenía en las manos
- Claro que no Hagrid. Aseguro James exasperado – Aunque te hubieran colgado no hubiera resuelto nada. Dijo James sin darle importancia
- James no digas eso. Dijo Lily en tono de reprimenda a lo que James se limitó a poner los ojos en blanco
- Pero es la verdad. Dijo James encogiéndose de hombros
—¡Todo... fue... por mi maldita culpa! —gimió, con la cara entre las manos—. Yo le dije al malvado cómo pasar ante Fluffy. ¡Se lo dije! ¡Podías haber muerto! ¡Todo por un huevo de dragón! ¡Nunca volveré a beber! ¡Deberían echarme y obligarme a vivir como un muggle!
- Con o sin huevo de dragón él te habría sacado esa información. Aseguro Alastor viendo a Hagrid con cierto fastidio
- Relájate Alastor no es para tanto. Dijo Tonks viéndolo con cierto reproche
- Ni siquiera lo regañe porque me regañas. Pregunto Ojo loco indignado
- No lo regañaste, pero lo estás viendo como si quisieras matarlo. Explico Tonks con calma
- Ya ni siquiera puedo ver a las personas. Bufo Ojo loco fastidiado a lo que Tonks puso los ojos en blanco fastidiada
—¡Hagrid! —dijo Harry, impresionado al ver la pena y el remordimiento de Hagrid, y las lágrimas que mojaban su barba—. Hagrid, lo habría descubierto igual, estamos hablando de Voldemort, lo habría sabido igual, aunque no le dijeras nada.
—¡Podrías haber muerto! —sollozó Hagrid—. ¡Y no digas ese nombre!
- Diez años después y aun le temen a ese estúpido nombre. Dijo Sirius fastidiado
- Nunca he entendido porque no pueden llamarlo por su nombre. Dijo Lily sin darle demasiada importancia
—¡VOLDEMORT! —gritó Harry, y Hagrid se impresionó tanto que dejó de llorar—. Me encontré con él y lo llamo por su nombre. Por favor, alégrate, Hagrid, salvamos la Piedra, ya no está, no la podrá usar. Toma una rana de chocolate, tengo muchísimas...
- Bueno lo regañaste, pero tambien le diste chocolate así que está bien. Dijo Remus divertido
- Tú y tu obsesión por los chocolates. Dijo James viendo a Remus con extrañeza
- Deja a mis chocolates en paz. Dijo Remus viendo a James con fastidio
Hagrid se secó la nariz con el dorso de la mano y dijo:
—Eso me hace recordar... Te he traído un regalo.
—No será un bocadillo de comadreja, ¿verdad? —dijo preocupado Harry, y finalmente Hagrid se rio.
—No. Dumbledore me dio libre el día de ayer para hacerlo. Por supuesto tendría que haberme echado... Bueno, aquí tienes...
Parecía un libro con una hermosa cubierta de cuero. Harry lo abrió con curiosidad... Estaba lleno de fotos mágicas. Sonriéndole y saludándolo desde cada página, estaban su madre y su padre...
- Hagrid muchísimas gracias. Dijo Lily conmovida hasta las lágrimas – No puedo creer que te tomaras el tiempo de conseguir todas esas fotografías. Dijo Lily sumamente conmovida
- No fue la gran cosa. Dijo Hagrid quitándole importancia – Me hizo muy feliz de darle a Harry un recuerdo de ustedes. Aseguro Hagrid que parecía a punto de llorar
- Fue el mejor obsequio que he recibido. Aseguro Harry sonriéndole a Hagrid con amabilidad
—Envié lechuzas a todos los compañeros de colegio de tus padres, pidiéndoles fotos... Sabía que tú no tenías... ¿Te gusta? Harry no podía hablar, pero Hagrid entendió.
·· ·· ··
Harry bajó solo a la fiesta de fin de curso de aquella noche. Lo había ayudado a levantarse la señora Pomfrey, insistiendo en examinarlo una vez más, así que, cuando llegó, el Gran Comedor ya estaba lleno. Estaba decorado con los colores de Slytherin, verde y plata, para celebrar el triunfo de aquella casa al ganar la copa durante siete años seguidos. Un gran estandarte, que cubría la pared detrás de la Mesa Alta, mostraba la serpiente de Slytherin.
Cuando Harry entró se produjo un súbito murmullo y todos comenzaron a hablar al mismo tiempo. Se deslizó en una silla, entre Ron y Hermione, en la mesa de Gryffindor, y trató de hacer caso omiso del hecho de que todos se ponían de pie para mirarlo.
Por suerte, Dumbledore llegó unos momentos después. Las conversaciones cesaron.
—¡Otro año se va! —dijo alegremente Dumbledore—. Y voy a fastidiaros con la charla de un viejo, antes de que podáis empezar con los deliciosos manjares. ¡Qué año hemos tenido! Esperamos que vuestras cabezas estén un poquito más llenas que cuando llegasteis... Ahora tenéis todo el verano para dejarlas bonitas y vacías antes de que comience el próximo año... Bien, tengo entendido que hay que entregar la copa de la casa y los puntos ganados son: en cuarto lugar, Gryffindor, con trescientos doce puntos; en tercer lugar, Hufflepuff, con trescientos cincuenta y dos; Ravenclaw tiene cuatrocientos veintiséis, y Slytherin, cuatrocientos setenta y dos.
Una tormenta de vivas y aplausos estalló en la mesa de Slytherin. Harry pudo ver a Draco Malfoy golpeando la mesa con su copa. Era una visión repugnante.
- Me siento asqueado. Dijo Sirius que lucía sumamente molesto
- Vencieron a Voldemort, eso no debería contar. Pregunto James de mala gana
- Cuenta. Aseguro Remus – Pero no como extracurricular. Dijo Remus en tono burlesco
- Sinceramente debió contar de algo, ellos tres se arriesgaron demasiado tratando de hacer lo correcto. Dijo Lily con calma
—Sí, sí, bien hecho, Slytherin —dijo Dumbledore—. Sin embargo, los acontecimientos recientes deben ser tenidos en cuenta.
Todos se quedaron inmóviles. Las sonrisas de los Slytherin se apagaron un poco.
En el gran comedor gobernaba un silencio sepulcral si bien los que habían estado presentes ese día habían festejado que Slytherin finalmente había perdido, talvez no habían considerado del todo como se habían sentido cuando literalmente les arrebataron el triunfo de las manos
—Así que —dijo Dumbledore— tengo algunos puntos de última hora para agregar. Dejadme ver. Sí... Primero, para el señor Ronald Weasley... Ron se puso tan colorado que parecía un rábano con insolación.
- Tus comparaciones me encantan Harry. Dijo Charlie riendo divertido mientras rompía el silencio
- Porque un rábano con insolación. Le pregunto Ron con curiosidad
- Es lo que parecías. Respondió Harry encogiéndose de hombros
—... por ser el mejor jugador de ajedrez que Hogwarts haya visto en muchos años, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos.
Las hurras de Gryffindor llegaron hasta el techo encantado, y las estrellas parecieron estremecerse. Se oyó que Percy les decía a los otros prefectos: «Es mi hermano, ¿sabéis? ¡Mi hermano menor! ¡Consiguió pasar en el juego de ajedrez gigante de McGonagall!».
- Percy estaba tan orgulloso que parecía querer bailar. Dijo Penélope divertida
- Quería bailar. Aseguro Percy con su usual tono de voz pomposo – Estaba muy orgulloso. Dijo Percy sin darle demasiada importancia
Por fin se hizo el silencio otra vez.
—Segundo... a la señorita Hermione Granger... por el uso de la fría lógica al enfrentarse con el fuego, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos. Hermione enterró la cara entre los brazos. Harry tuvo la casi seguridad de que estaba llorando.
- En realidad, si estaba llorando. Aseguro Hermione algo avergonzada
- Deberías tratar de no llorar tanto. Le sugirió Ron con cautela
- Yo no soy una roca sin sentimientos como ustedes dos. Dijo Hermione ofendida
- Nosotros si tenemos sentimientos, solo que no tantos como tú. Aseguro Harry a la defensiva a lo que Hermione se limito a poner los ojos en blanco
Los cambios en la tabla de puntuaciones pasaban ante ellos: Gryffindor estaba cien puntos más arriba.
—Tercero... al señor Harry Potter... —continuó Dumbledore. La sala estaba mortalmente silenciosa—... por todo su temple y sobresaliente valor, premio a la casa Gryffindor con sesenta puntos.
El estrépito fue total. Los que pudieron sumar, además de gritar y aplaudir, se dieron cuenta de que Gryffindor tenía los mismos puntos que Slytherin, cuatrocientos setenta y dos. Si Dumbledore le hubiera dado un punto más a Harry... Pero así no llegaban a ganar.
- Ojalá le hubiera dado un punto más. Dijo Sirius con un tono de lamento
- Probablemente no conto bien. Dijo Lily tratando de no demostrar su decepción
- Dudo mucho que el profesor Dumbledore sea de los que se equivocan en las cuentas. Aseguro James con incredulidad
- Pues un empate sería la solución más diplomática. Aseguro Remus con calma
Dumbledore levantó el brazo. La sala fue recuperando la calma.
—Hay muchos tipos de valentía —dijo sonriendo Dumbledore—. Hay que tener un gran coraje para oponerse a nuestros enemigos, pero hace falta el mismo valor para hacerlo con los amigos. Por lo tanto, premio con diez puntos al señor Neville Longbottom.
- Eso fue muy cruel. Dijo Tonks viendo a Dumbledore muy molesta
- Gryffindor merecía ganar. Dijo Sirius molesto
- Puede ser, pero tenían que hacerlo de esa forma. Pregunto Tonks de nuevo molesta
- Después de lo que Harry, Ron y Hermione hicieron se merecían incluso el triple de puntos, claro que Gryffindor merecía ganar y no Slytherin. Dijo Sirius casi en un grito
- Yo no te estoy hablando de Slytherin, Gryffindor, Hufflepuff o Ravenclaw, te estoy hablando de doscientos cincuenta niños de entre 11 a 17 años que estaban emocionados e ilusionados que seguramente enviaron cartas a sus familiares diciendo que habían ganado la copa de las casas y de repente y les dijo saben que siempre no. Le respondió Tonks aún más molesta
- Bueno es creí que Harry merecía estar presente en la ceremonia. Dijo Dumbledore un poco dudoso por su decisión
- En eso estoy de acuerdo, pero debió decirle a Severus que Gryffindor iba a ganar la copa de las casas para que el pudiera explicarles a sus alumnos lo que iba a pasar y de esa forma ellos no se hubieran ilusionado en vano. Le recrimino Tonks muy molesta
- No lo pensé. Dijo Dumbledore apenado
- Debía hacerlo es como si les hubiera dado una paleta y se las hubiera quitado justo antes de que se la comieran. Le dijo Tonks furiosa, Snape la veía con admiración y agraciado él había dicho exactamente lo mismo, pero Dumbledore no lo escucho
- Tienes razón, lo siento mucho, chicos. Dijo Dumbledore apenado
- Y eso de que sirve, si voy y lo golpeo el dolor se le quitara si luego le doy una disculpa vacía. Dijo Tonks molesta con voz burlona
- Solamente se sacó los puntos de Neville de la manga verdad profesor. Dijo un niño de primer año de Ravenclaw
- En realidad, no, yo se mejor que nadie lo difícil que es oponerse a un amigo. Dijo Dumbledore con pesar y muchos lo vieron confundidos
Alguien que hubiera estado en la puerta del Gran Comedor habría creído que se había producido una explosión, tan fuertes eran los gritos que salieron de la mesa de Gryffindor. Harry, Ron y Hermione se pusieron de pie y vitorearon a Neville, que, blanco de la impresión, desapareció bajo la gente que lo abrazaba. Nunca había ganado más de un punto para Gryffindor. Harry, sin dejar de vitorear, dio un codazo a Ron y señaló a Malfoy, que no podía haber estado más atónito y horrorizado si le hubieran echado el maleficio de la Inmovilidad Total.
—Lo que significa —gritó Dumbledore sobre la salva de aplausos, porque Ravenclaw y Hufflepuff estaban celebrando la derrota de Slytherin—, que hay que hacer un cambio en la decoración.
Dio una palmada. En un instante, los adornos verdes se volvieron escarlata; los de plata, dorados, y la gran serpiente se desvaneció para dar paso al león de Gryffindor. Snape estrechaba la mano de la profesora McGonagall, con una horrible sonrisa forzada en su cara. Captó la mirada de Harry y el muchacho supo de inmediato que los sentimientos de Snape hacia él no habían cambiado en absoluto. Aquello no lo preocupaba. Parecía que la vida iba a volver a la normalidad en el año próximo, o a la normalidad típica de Hogwarts.
Aquélla fue la mejor noche de la vida de Harry, mejor que ganar un partido de quidditch, o que la Navidad, o que hacer que se desmayara el monstruo gigante... Nunca, jamás, olvidaría aquella noche.
Harry casi no recordaba ya que tenían que recibir los resultados de los exámenes, pero éstos llegaron. Para su gran sorpresa, tanto él como Ron pasaron con buenas notas. Hermione, por supuesto, fue la mejor del año.
- Eso sí que fue una sorpresa. Dijo Ron divertido
- Como es que salvaron al colegio y aun si sacaron buenas calificaciones. Pregunto un Hufflepuff de quinto año prácticamente indignado
- Porque Hermione nos obligó a estudiar. Dijo Harry viendo a Hermione con reproche
- En lugar de verme así deberías agradecerme. Dijo Hermione viendo a Harry con reproche
Hasta Neville pasó a duras penas, pues sus buenas notas en Herbología compensaron los desastres en Pociones. Ellos confiaban en que suspendieran a Goyle, que era casi tan estúpido como malo, pero él también aprobó. Era una lástima, pero como dijo Ron, no se puede tener todo en la vida.
Y de pronto, sus armarios se vaciaron, sus equipajes estuvieron listos, el sapo de Neville apareció en un rincón del cuarto de baño... Todos los alumnos recibieron notas en las que los prevenían para que no utilizaran la magia durante las vacaciones («Siempre espero que se olviden de darnos esas notas», dijo con tristeza Fred Weasley). Hagrid estaba allí para llevarlos en los botes que cruzaban el lago. Subieron al expreso de Hogwarts, charlando y riendo, mientras el paisaje campestre se volvía más verde y menos agreste. Comieron las grageas de todos los sabores, pasaron a toda velocidad por las ciudades de los muggles, se quitaron la ropa de magos y se pusieron camisas y abrigos... Y bajaron en el andén nueve y tres cuartos de la estación King Cross.
Tardaron un poco en salir del andén. Un viejo y enjuto guarda estaba al otro lado de la taquilla, dejándolos pasar de dos en dos o de tres en tres, para que no llamaran la atención saliendo de golpe de una pared sólida, pues alarmarían a los muggles.
—Tenéis que venir y pasar el verano conmigo —dijo Ron—, los dos. Os enviaré una lechuza.
—Gracias —dijo Harry—. Voy a necesitar alguna perspectiva agradable.
La gente los empujaba mientras se movían hacia la estación, volviendo al mundo muggle. Algunos le decían.
—¡Adiós, Harry!
—¡Nos vemos, Potter!
- Oh claro eres popular de nuevo. Dijo Fabian viendo con desdén hacia el gran comedor
- Me pregunto porque Gabian. Dijo Gideon con un tono déspota
- Porque son unos hipócritas. Dijo Lily que lucía inusualmente molesta a lo que muchos en el gran comedor tuvieron la decencia de bajar sus caras avergonzadas
—Sigues siendo famoso —dijo Ron, con sonrisa burlona.
—No allí adonde voy, eso te lo aseguro —respondió Harry. Él, Ron y Hermione pasaron juntos a la estación.
—¡Allí está él, mamá, allí está, míralo!
Era Ginny Weasley, la hermanita de Ron, pero no señalaba a su hermano.
- Por Merlín, que vergüenza. Dijo la Ginny mayor muy agobiada y avergonzada mientras el Harry mayor se reía por lo bajo – Te quieres dejar de reír Potter. Dijo la Ginny mayor agobiada mientras le daba un ligero golpe al Harry mayor que solamente se rio mas
- Lo siento. Dijo el Harry mayor tratando de recomponerse
—¡Harry Potter! —chilló—. ¡Mira, mamá! Puedo ver...
—Tranquila, Ginny. Es de mala educación señalar con el dedo.
La señora Weasley les sonrió.
—¿Un año movido? —les preguntó.
—Mucho —dijo Harry—. Muchas gracias por el jersey y el pastel, señora Weasley
—Oh, no fue nada.
—¿Ya estás listo?
Era tío Vernon, todavía con el rostro púrpura, todavía con bigotes y todavía con aire furioso ante la audacia de Harry, llevando una lechuza en una jaula, en una estación llena de gente común. Detrás, estaban tía Petunia y Dudley, con aire aterrorizado ante la sola presencia de Harry
—¡Usted debe de ser de la familia de Harry! —dijo la señora Weasley
—Por decirlo así —dijo tío Vernon—. Date prisa, muchacho, no tenemos todo el día. —Dio la vuelta para ir hacia la puerta.
- Este hombre quiere morir Gideon ayudémoslo. Dijo Fabian levantándose de su asiento furioso
- Por supuesto Fabian. Dijo Gideon poniéndose de pie junto con su hermano
- Se quieren calmar. Ordeno Molly molesta – No van a matar a nadie solamente porque me miro mal. Aseguro Molly fastidiada
- Por supuesto que no. Dijo Fabian fingiéndose ofendido – No mataríamos a alguien solo por eso. Aseguro Fabian con aires de inocencia
- Esa es solo una de las razones. Dijo Gideon como si fuera obvio
- Que no le van a hacer nada dije. Dijo Molly de forma rotunda
- Le quitas la diversión a la vida pequeña Molly. Dijo Fabian amargamente
- Ni se porque te hacemos caso. Dijo Gideon fastidiado mientras se sentaba con su hermano
Harry esperó para despedirse de Ron y Hermione.
—Nos veremos durante el verano, entonces.
—Espero que... que tengas unas buenas vacaciones —dijo Hermione, mirando insegura a tío Vernon, impresionada de que alguien pudiera ser tan desagradable.
—Oh, lo serán —dijo Harry, y sus amigos vieron, con sorpresa, la sonrisa burlona que se extendía por su cara—. Ellos no saben que no nos permiten utilizar magia en casa. Voy a divertirme mucho este verano con Dudley...
- Entonces tú sabias que no podías hacer magia en vacaciones. Dijo Dudley que parecía encontrarlo algo divertido
- Nos dan un memorándum al final de cada curso. Dijo Harry divertido
- Pase todo el verano aterrado. Objeto Dudley divertido
- Mejor tu que yo. Se limitó a decir Harry encogiéndose de hombros a lo que Dudley parecía divertido
- Mocoso malcriado. Dijo Vernon por lo bajo viendo a Harry con desprecio algo que Harry trato de ignorar
- Es el final del primer libro. Dijo Dumbledore alegremente
- Veamos el siguiente recuerdo. Dijo McGonagall después de que todos se calmaran un poco
En la pantalla aparecieron Ron y Hermione de unos 12 años que estaban sucios, heridos y tenían las caras llenas de lágrimas mientras se las limpiaban tratando de ocultarlo, estaban caminando inquietos por la sala común de Gryffindor que estaba completamente vacía por lo tarde que era.
- Y si él está. Dijo Ron con la voz entre cortada incapaz de terminar la oración limpiándose las lagrimas de forma disimulada
- Cállate Ron él está bien, tiene que estarlo. Dijo Hermione que parecía a punto de soltarse a llorar
La imagen cambio y parecía haber pasado mucho tiempo mientras Ron y Hermione seguían esperando sentados en un sillón, aunque ya casi estaba amaneciendo cuando Hermione volvió a hablar
- Ron que va a pasar si sus tíos no quieren que Harry vuelva a Hogwarts después de esto. Dijo Hermione con temor en la voz
- No lo harán. Dijo Ron tratando de convencerse a sí mismo – Harry nos dijo que él no les importa. aseguro Ron nervioso - ¿Seguiremos siendo amigos? Le pregunto Ron ansioso
- Que. Le pregunto Hermione confundida
- Si los tíos de Harry ya no lo dejan volver siquiera me hablaras. Le pregunto Ron apenado
- Claro que sí porque me preguntas eso. Aseguro Hermione confundida
- Pensé que solo eras mi amiga por Harry. Le dijo Ron avergonzado
- Tú y yo somos amigos Ron, aunque abecés seas un insensible. Le dijo Hermione y lo abrazo y después de eso se sentaron en un sillón enfrente de la chimenea recargados el uno con el otro esperando a que les dijeran que había pasado con Harry.
- Qué lindo. Dijo una niña de Hufflepuff, Ron y Hermione se veían avergonzados era evidente que no esperaban que nadie supiera jamás acerca de esa conversación
- Yo muriendo y ustedes coqueteando. Les dijo el Harry mayor burlándose
- Cállate Potter. Dijeron los cuatros tan rojos como el cabello de los Weasley y Harry solo se soltó a reír mas
