Capítulo 6: La niña que fuí
Los labios de Ayane forcejearon con los de Pin, el pelirrojo se dejó llevar. Las manos de la castaña se colocaron sobre su cintura e intentaron con éxito alzar su camiseta. Un toque por debajo de la ropa y esos dedos suaves recorriendo una piel morena.
La calma…
Y después, el sonido de la falta de respiración de ambos, los pensamientos confusos.
Todo se detuvo un instante. Pin la tomó por los hombros para detener ese beso profundo y en sus ojos se reflejó la suplica de llegar hasta el final. De no detenerse en un momento como ese.
Pasar de la defensiva al ataque era la especialidad de Ayane; besó de nuevo al moreno y comenzó a quitar poco a poco el cinturón de su exprofesor, para después desabrochar en un segundo sus pantalones. Kazuichi Arai estaba a merced de una chica 10 años menor que él, no podía pensar, no podía actuar, no existía… y así de un momento a otro… despertaba
Todo había sido un sueño…
El beso que la castaña no recordaba, el abrazo mientras lloraba, todo lo que había pasado solo era parte del pasado… pero el subconsciente de Pin se negaba a olvidarlo, lo repetía y lo continuaba una y otra vez en sus sueños, los pasos se intercambiaban, el avance variaba, pero siempre era él y ella a punto de desdibujar una línea que el había dejado muy clara 6 años antes.
Despertaba sudando, exaltado, con una erección que no recordaba tener desde sus tiempos de preparatoria, hundido en la miseria y en la necesidad constante de volver a besar esos labios.
Deseo… Deseo… Deseo
Para Pin ya era una situación insostenible…
-Necesito ver a Ayane- dijo para si mismo antes de pararse para tomar una ducha de agua fría, no sabía como pero lo lograría, volvería a verla pronto… algo se le ocurriría.
-Mochi, mochi- Respondió Chizu dejando de lado su labor de limpieza en el restaurante
-Hola, Chizu, soy yo-
-¡Ayane!, qué gustó- sonrió Chizu al escuchar del otro lado de la línea -Y… dime, ¿mi plan funcionó?
-¡Lo sabía!- Reclamó Ayane- Fuiste tú la que le dió esa idea a mi madre
-Jiijiji- Chizu solo reía para sí
Chizu lo había planeado todo…
Después de enterarse de las circunstancias en las cuales su amiga había "finalizado" su reencuentro con Pin, ideo un plan para que ellos dos se vieran una vez más. Chizu sabía que Ayane tenía muchas dudas, entendía a la perfección lo que era tener un amor no correspondido y el dolor que se siente tener un corazón roto, sabía de distancia y de apego. Sabía que su amiga se había marchado a Tokio para estudiar y cumplir sus metas profesionales, pero también conocía a la Ayane insegura que se dejaba guiar por el miedo y la duda.
Desde que supo del fin de su relación con Dai y del reencuentro de su amiga con Pin, su primer amor, entendió lo que estaba pasando… Después Ayane le había marcado en llanto para contarle como había corrido a Pin de su departamento el día que le entregó los regalos de Saporo.
-Soy una tonta- había escuchado decir a la castaña- No tengo claro lo que siento por Pin y como no quiero sufrir prefiero no averiguarlo… le había comentado en aquella ocasión
Chizu quiso desde ese momento ayudar a su amiga y los dioses se alinearon para que solo unos días después encontrará una oportunidad. Pin había regresado unos días a su pueblo natal, iba a cenar diario al restaurante del papá de Ryu como era su costumbre y Chizu hablaba con el todo el tiempo.
En general durante sus visitas el tema central era el beisbol y los éxitos del equipo del cual Ryu era asistente del entrenador. Sin embargo esa noche se sorprendió de lo mucho que Pin habló de su amiga sin siquiera darse cuenta. Era como si todo lo relacionado a Tokio tuviera algo que ver con Ayane y todo lo relacionado a Ayane tuviera algo que ver con Pin. Chizu había aprendido a leer entre líneas y entendió que todas esas frases eran el deseo ferviente de Pin de volver a ver a Ayane y de menos disculparse con ella, de ahí surgió el plan.
Unas semanas antes la mamá de Ayane le había dejado una caja con algunos documentos, le había pedido escanearlos y mandárselos por mail a la castaña, se trataba de papeles relacionados con una herencia familiar de la cual Ayane iba a cobrar un pequeño porcentaje.
Chizu había mandado los documentos ese mismo día, pero se quedó con la caja un tiempo más y no presiono a la mamá de Ayane para que pasara a recogerla. Al final la mamá de Ayane le había comentado que al parecer necesitaban varios de esos papeles en su versión original y que los iba a mandar a Tokio por paquetería, a lo cuál Chizu le recomendó dejarlos en el restaurante y enviarlos con su antiguo profesor.
-Se que ellos mantienen contacto en Tokio, le aseguró que los papeles no se perderán- le comentó Chizu a la madre de Ayane
Al fondo de los papeles puso una carta para Ayane. Solo una frase que su amiga entendió inmediatamente.
-¡Tu puedes!, Esfuérzate.
Sea cual sea la decisión que Ayane tomara, fuera deshacerse del peso de su primer amor o dejarlo florecer de nuevo, la castaña supo al leer esa línea que su amiga la apoyaría.
El plan había resultado agridulce, si bien Ayane y Pin se vieron de nuevo, la situación no fue la mejor y no pudieron hablar… sin embargo…
-Verás Chizu- continuó hablando Ayane por la línea- Yo… besé a Pin… lo hice sin pensar. Sabes que se me da bien beber pero ese día actué impulsivamente. Ahora siento que el muro que había pintado entre los dos va desapareciendo poco a poco… La niña que fuí deseaba tanto ese beso… pero mi yo actual, no se sí estoy lista para que me rechace de nuevo…
-Yano-chin, ¿tú aún lo amas?
La castaña se quedó en silencio unos minutos
-No lo sé, yo… no sé si amo el recuerdo que tengo de él… si amo la idea de que mi primer amor se repita… si solo lo deseo… además lo de Dai sigue tan reciente… no lo sé…tengo tanto miedo de que me rechace de nuevo, pero a la vez quiero volver a verlo…-dijo mientras masajeaba el puente de su nariz- al final no tuve el valor y le dije que no recordaba nada de esa noche, así que creo que regresamos al punto de partida- admitió Ayane con vergüenza
-Yo… te entiendo…- Suspiró Chizu- Verás cuando Ryu se fue, yo… por mucho tiempo no pude decirle lo que sentía… que lo extrañaba, que quería hablar con él todo el tiempo…que quería besarlo…- Chizu se sonrojó- Cuando lo visité, pasaron cosas…
-¿Cosas?…
-Tu sabes… "eso pasó"- admitió Chizu-
Ayane se rió de su amiga durante un segundo, que Chizu que siempre había sido la más infantil de las 3 admitiera en voz alta la perdida de su virginidad era un avance tremendo…
-Después de ese momento, todo el tiempo pensaba en Ryu, estaba distraída y me sentía sola…pero… me daba mucha vergüenza admitirlo. ¿Cómo le iba a confesar que lo deseaba?, ¿cómo le iba a expresar que ese momento fue uno de los más importantes en mi vida?, ¿cómo decirle que quería que pasara de nuevo y que todo el tiempo pensaba en eso?…no lo lograba y dejé de hablar con él un tiempo…
-Chizu… no lo sabía- Se disculpó Ayane, la realidad es que cuando Yano entró a la universidad el primer año fue tan pesado que no había hablado con Chizu tanto como le hubiera gustado, ahora se arrepentía de no poder haberla apoyado en esos momentos tan importantes…
-Al final Ryu regresó de sorpresa solo por unos días con un permiso especial de su universidad… Ryu me conoce tanto y aún así no entendió como me sentía, estaba tan preocupado por mí. El pensó que yo me arrepentía de lo sucedido y vino a ofrecer sus disculpas. Incluso mencionó que si me arrepentía y quería terminar con él lo aceptaría sin dudarlo, que no quería causarme daño… Seguro se sintió terrible al pensar eso… pensar que la persona que amas te odia…
-Ryu es un caballero cuando tiene que serlo- Sonrió Ayane
-Me da pena admitirlo, pero lloré muchísimo, solo puede besarlo cuando me dijo eso pero no pude expresarle lo que realmente sentía….quería decirle que lo que más anhelaba era que me tocara de nuevo y estar a solas con él, pero, ¿como podía admitir eso en voz alta?, ¿qué pensaría Ryu de mí?. Al final me arme de valor, le pedí a mi madre el auto y llevé a Ryu a la casa de verano que tiene mi abuela…Tomar la iniciativa era algo a lo que no estaba acostumbrada, pero necesitaba que mis sentimientos de alguna manera llegaran a Ryu.
- Ryu lo entendió, ¿cierto?-
-Sí, creo que todo lo que hicimos esa noche le dejó más que claro que mi idea no era terminar con él - Admitió Chizu entre risas -Lo que quiero decirte Yano-chin, es que no importa si no estás segura de lo que sientes, esta bien dudar, pero también esta bien desear estar con una persona, creo que a veces el deseo va más allá del amor, no importa si no sabes si es amor o no, haz lo que puedas mientras tanto... Descúbrelo a tu ritmo y si falla al menos la Ayane del pasado estará orgullosa de tí
-Chizu…- su amiga había madurado muchísimo…- gracias de verdad-
-Cuenta conmigo, sea lo que sea que pase estaré aquí para tí-
Las dos viejas amigas colgaron el teléfono prometiendo llamarse pronto, Chizu le daba tanta paz.
-Las extraño tanto- pensó Ayane mientras abrazaba su almohada… Sawa y Chizu eran muy importantes en su vida, sus mejores amigas a pesar de todo. Después sus pensamientos regresaron al asunto central.
¿Qué realmente sentía ella por Pin?
Deseo… Deseo… Deseo…
A pesar de su apariencia de femme fatale, la realidad era que Ayane no era lo que se consideraría una "chica fácil", era verdad había besado a muchos chicos en su vida, pero en cuanto se sentía presionada para hacer cosas para las cuales no estaba lista terminaba la relación. Incluso recordó la vez que su exnovio universitario le dió una cachetada en represalia.
-Cuándo digo que no iré a un love hotel contigo es ¡no!- se recordó a si misma gritando y cortando con uno de sus peores ex novios.
Pero con Pin, ni por un segundo había dudado en besarlo. No podía culpar de todo al alcohol, ella quería besarlo…y quería llegar más allá aunque los shots de sake no se lo habían permitido…
Pero…¿estaba enamorada de Pin?…¿O solo era la Ayane del pasado queriendo vivir lo que no había logrado en su momento?, y si era así entonces… solo estaba utilizando a Pin a su gusto… ella no era así, no era convenciera y le importaban los sentimientos de los demás, por eso ese beso le generaba tanta culpa y dudas.
No quería salir lastimada, pero quería volver a verlo. No sabía si lo amaba o no pero sabía que lo deseaba. Ese era el asunto… su mente ahora no pensaba en un amor no correspondido, pensaba en continuar lo que había iniciado y llegar más lejos. Pero si eso pasaba, ¿qué seguiría después?… y era en ese momento que todo se ponía borroso y confuso…
10 minutos después recibió un mensaje.
-¿Podemos vernos?- leyó en voz alta.
Era un mensaje de Dai.
La mente de Pin seguía igual de confundida, sus sueños seguían igual de incompletos…esa semana la había pasado viviendo en una niebla de la cual no lograba salir. Como un barco a la deriva a mitad del mar.
El viernes al salir de su trabajo recibió un mensaje que no esperaba, o que al menos no esperaba tan pronto. Era de Ayane.
-Pasaré a tu departamento a las 10 pm, llevó pasteles de agradecimiento, vamos a celebrar, haz café- decía el texto.
-¿Pasteles de agradecimiento?¿Celebrar?- Pin no entendía porque Ayane le querría agradecer, menos a un estúpido como él que toda la semana se la había pasado soñando con el cuerpo de la castaña y lo que podía hacer con él.-Estoy mal yo- suspiró, pero tenía tantas ganas de ver a Ayane que decidió seguirle la corriente. Lo había decidido. Le contaría del beso y se disculparía, estaba dispuesto a arrodillarse delante de la chica con tal de ser honesto y no perderla.
Deseaba a Ayane, con todas sus fuerzas, no iba a negarlo. Era un hombre de 33 años y entendía su cuerpo y sus hormonas a la perfección, pero para él la castaña era más que solo una chica bonita, era su amiga, el recuerdo de su ciudad natal, el inició de su madurez y uno de sus más grandes tesoros. La admiraba tanto como mujer, como su exalumna y ahora como profesionista. Toda esa admiración rebasaba por mucho el deseo que pudiera sentir por ella. Admitiría el beso, pediría perdón y le suplicaría que no lo borrara de su vida. Esta dispuesto a recibir las migajas que Ayane estuviera dispuesto a darle.
Un mensaje de vez en cuando, un café cada ciertos meses. Lo que no quería era dejar de verla. Quería atesorarla y vivir nuevos momento con ella aunque fueran pocos... de un momento a otro Pin entendió que todo eso que vagaba por su mente no era más que una señal de que se estaba enamorado de su ex alumna.
-Con que era eso- pensó, después de releer 10 veces el mensaje- Se rió para sus adentros y contestó- Claro, espero con ansías verte- y adelantó el paso para llegar pronto a su departamento.
No estaba listo para confesarse, no aún. Pero si podía ver a Ayane una vez más, la niebla que ocupaba su mente se disiparía y lograría ver el faro al final del camino, estaba seguro.
-Solo necesito verla una vez más, solo una vez más- finalizó, antes de correr rumbo al tren.
Para las ocho de la noche Pin ya estaba listo, había escombrado un poco su departamento, preparado sus mejores tazas, se había dado una ducha rápida y ahora se ponía unos jeans cómodos y una camiseta blanca sencilla. Termino de peinarse y secarse el cabello y de la nada escuchó el timbre de su departamento.
-Creo que Ayane llego antes- sonrió y caminó hacía la entrada de su departamento. Abrió la puerta y sus ojos se abrieron de par en par. -Saoru, ¿qué haces aquí?- gruñó
-Así es como me vas a recibir, amor…¡he vuelto!- una joven de facciones finas entro al departamento del pelirrojo, se aventó a sus brazos y sin dudarlo le robó un beso.
…
Ayane se encontraba esperando afuera de una pequeña cafetería cerca del distrito central de Tokio, era una cafetería frecuentada más que nada por estudiantes universitarios, los cafés eran baratos, la comida buena y de grandes porciones y el ambiente un tanto bohemio. Recordó con cariño las veces que la visitaba con sus amigas de la universidad y después sintió un poco de pesar al pensar que la confesión de Dai había ocurrido cerca de ese lugar…
-Es un tanto irónico, acabar donde iniciamos- suspiró mientras lo meditaba
Dai le había pedido verla en ese lugar al finalizar su jornada laboral, al final logro salir un poco antes y a las 5:30 pm ya se encontraba esperando a su exnovio. Miró su reloj con impaciencia, quería terminar con esto pronto.
15 minutos después Dai apareció, vestido con pantalón y camisa negras, era alto, atractivo y magnético. Parecía una especia de idol y llamaba la atención a donde quiera que fuera. Noto varias mujeres mirándolo y se felicitó a si misma- Fue mío primero- rió para sí.
Fue un chiste interno que no le generó el más mínimo dolor, se dió cuenta que poco a poco el fantasma de Dai había ido desapareciendo de su vida. Lo saludó y ambos entraron al café.
-Me alegra verte sobrio- comenzó Ayane con ironía mientras se sentaban
-Emmm, si, no fue mi mejor momento- admitió Dai
Pidieron un par de cafés y un pastel para compartir, esto último idea de Dai por supuesto. Cuando su orden llegó a la mesa Ayane se limitó a darle unos sorbos a su taza de café. Miró el pastel pero no lo probó.
-Ya veo…- dijo Dai rompiendo el silencio- Supongo que tiene lógica que ya no quieras compartir un postre conmigo-
-Mmmm, puede ser… -continuó la castaña- ¿Para que querías verme?- Ayane enfatizó el "querías" en la oración…. Ella hubiera preferido no ver a Dai, pero sabía que la última noche que se vieron no había sido un buen momento para ninguno de los dos, de cierta manera ella era la que necesitaba un cierre. Estaba dispuesta a que Dai se lo diera de una forma o de otra.
-Creo que es obvio, ¿no?- suspiró Dai- Necesitaba disculparme- dijo ante la mirada penetrante de Ayane- Siento mucho haber ido a tu departamento en esas condiciones, de verdad, lo siento…
-Así que después de 4 años y medio lo único que sientes es que te haya visto borracho- Ayane comentó esto un poco furiosa- no te preocupes, eso ya está perdonado- dijo mientras con su puño golpeaba un poco la mesa…. Si eso era todo, creo que será mejor que me vaya….- Ayane comenzaba a levantarse cuando sintió la mano de Dai sobre la de ella, su corazón se encogió un poco al recibir ese toque.
-Aya, no te vayas…hablemos por favor- susurró Dai, Ayane se sentó de nuevo
-Necesito que hablas tú- dijo con sinceridad- necesito una explicación- agachó la cabeza mientras lágrimas comenzaban a asomarse de sus ojos- no… no quiero… no quiero pensar que los últimos 4 años y medio nada valió la pena…
-No lo pienses así- exclamó Dai- no fue así, no lo fue… yo, Ayane… yo te amé mucho durante ese tiempo, siento que aún te amo, de una forma o de otra. Yo realmente pensé que tu y yo estábamos destinados a estar juntos…
-Y entonces…¡Cómo pudiste!- Ayane contuvo un gritó, agradeció que la cafetería estaba un poco vacía y que solo un par de personas voltearon a ver mientras cuchicheaban lo obvio. Se trataba de una discusión de pareja -Cómo pudiste hacerme eso Dai…podías haber terminado conmigo, hubiera sido duro, te hubiera odiado… pero lo que paso… lo que ví… no fue justo…no teníamos que llegar a eso….
-Lo sé… lo sé Aya… yo… lo siento tanto…. Yo…- Dai comenzó a llorar también - Te contaré la verdad... no es un excusa… no actué bien… pero creo que deberías saberla…
Ayane abrió los ojos de par en par, se limpió las lágrimas y escucho atentamente, ella quería una explicación y estaba a punto de recibirla, fuera la que fuera.
Dai comenzó a hablar con la voz un poco entrecortada al inicio, pero poco después se calmó.
La chica con la que Ayane lo había encontrado en efecto era una de sus compañeras en la empresa en la que trabajaba, se llamaba Yumi. Sato Yumi.
Sato… pensó Ayane, y por alguna razón ese apellido le resultó familiar
Admitió también que nunca le contó Yumi que tenía novia y que prácticamente ocultó todo rastro de Ayane en su departamento para que la joven no lo notara.
Lo que vino después fue algo que Ayane no se esperaba. Yumi era hermana de Riko, Sato Riko… la primer novia de Dai.
Ayane conocía la historia que venía detrás de eso, aunque no de primera mano, Dai siempre le había dado evasivas al respecto y se había enterado por la madre de Dai, con quien Ayane tenía buena relación. Al final las evasivas habían terminado en ese momento, pues Dai le contó toda la historia de inicio a fin. Riko y Dai habían comenzado a salir al finalizar la secundaria, fue su primer amor, habían crecido prácticamente juntos pues sus padres eran muy buenos amigos. Ambos eran de raza mixta siendo la madre de Riko coreana, así que entendían un poco la discriminación que se llega a sufrir en Japón.
-Sobretodo Riko lo pasaba mal, tu sabes que aún hay gente que ve a los coreanos como una especie de enemigos de la nación (1)- Ayane aceptó con la cabeza
Lamentablemente en el segundo año de la preparatoria Riko y su madre habían muerto en un accidente, iban en sus bicicletas y un conductor sin frenos las golpeó por error. El hombre había ido a la cárcel y todo, pero el daño ya estaba hecho. El padre de Riko y Yumi decidió regresar a su ciudad natal en donde su madre le ayudaría con la crianza de Yumi, que era 2 años más pequeña.
Dai no había vuelto a tener contacto con la familia de su exnovia hasta que Yumi entró a trabajar a la misma compañía que el, había sido una coincidencia, una que incluso caía en lo ridículo. Al conocerla de su infancia decidió que el la capacitaría y se convirtió en su senpai.
-Yo realmente lo ví como un acto de amor hacía Riko, no me malinterpretes, no me refiero que yo siguiera amando a Riko, solo a que quería honrar su memoria haciendo algo por su familia, dado que cuando murió no hubo mucho que pudiera hacer- siguió Dai
Al final, una noche que se habían quedado a cubrir horas extra, Dai dió el primer paso y besó a Yumi… Yumi no lo rechazó, fue raro… pero pasó. Yumi se sintió culpable por semanas y se evitaron un tiempo, pero dado que trabajan en los mismos proyectos, la lejanía duró relativamente poco y con el tiempo el contactó físico fue escalando. Nunca hacían nada frente a sus compañeros de trabajó, por lo que los que conocían a Ayane nunca sospecharon nada.
-Se que es raro… pero yo… aunque estaba besando a Yumi… aunque hice "eso" con Yumi… en realidad yo… siempre pensé en Riko- se sinceró Dai- Y ahora siento que aunque te amo… mi amor por ti… no está completo…porque una parte de mí siempre estaba en otro lugar, o eso creo, en realidad no lo sé…¿cómo pude hacerte esto?, ¿cómo pude sobrepasar esa línea con Yumi?, ¿cómo pude traicionar a Riko… es su hermana Ayane… tu sabes que no soy mala persona, sabes que no soy un gigoló, tu me conoce…. Pero hay una parte de mí que revivió al ver a Yumi… se parece tanto a Riko… no es solo el físico, sus gestos, su riza, sus manos…yo, lo siento Ayane… yo te amo, te amé, creo que aún te amo. Al final puede que ni yo lo tenga claro, siento todo el daño que te cause de verdad… pero es el recuerdo…. es la perdida… pensé que podía tener a Riko de nuevo, pero eso no era posible…. Yo no soy el mismo que amó a Riko, yo soy mejor… tu me hiciste mejor… pero fallé, te fallé
-Es el peso de tu primer amor- susurró Ayane recordando el besó con Pin
-Sí…- aceptó Dai, limpiando discretamente las lagrimas que seguían saliendo de sus ojos- Yumi se transfirió a otra cede de la empresa… aún no me he disculpado con ella, pero quería hacerte saber que ella no fue la culpable, quiero tomar responsabilidad de mis actos.
-Ella también se disculpó conmigo- Admitió Ayane - Así que en efecto, todos sabemos que fue tu culpa Dai- el joven pelinegro tragó saliva
-Ayane, yo te amo, estos 4 años….yo no sé como explicarlo… pero a pesar de esto… a pesar de mis errores y mi estupidez, estos 4 años, no cambiaría por nada del mundo estos 4 años, gracias a ti soy una mejor persona, gracias a ti pude superar la muerte de Riko, me ayudaste a sanar ese dolor… yo sé que no tengo derecho a pedir esto… yo sé que no tengo derecho a decirlo pero por favor, ¡No pienses que estos 4 años fueron en vano!- Dai hizo una reverencia a Ayane
La castaña vió la sinceridad en su disculpa, se vió reflejada de cierta manera en el dolor de Dai y a la par notó algo más, algo nuevo… a pesar de estar frente al chico al que amó durante 4 años…ya no se sentía vacía, aún le dolía… pero ya no se sentía igual, el dolor antes tan profundo había empezado a sanar y aunque le costo admitirlo, sabía que era un poco gracias a su exprofesor.
-Yo, aún no puedo perdonarte Dai, no sé si un día pueda… pero tampoco creo que estos 4 años hayan sido en vano… te amo y te amé muy profundamente… pero creo que es un buen momento para que los dos podamos continuar…Vine porque quería tener un cierre, quería recordarte como el hombre amable que siempre fuiste conmigo. Gracias por darme eso Dai. De verdad…
Ayane se levantó de su asiento, dejo unos cuantos yenes equivalentes a su café y antes de salir del lugar le gritó a Dai.
-Busca a Yumi, discúlpate y déjala seguir con si vida… estoy segura que ella también estaba intentando revivir una parte de Riko.
Al salir de la cafetería Ayane tomó una decisión, visitaría a Pin y le contaría del beso, le agradecería por estar allí con ella en los momentos en los que más intentaba olvidarse de Dai, le daría las gracias y a la par celebraría que ya no sentía ese peso, no, el peso de su primer amor ya se había ido… si volvía a enamorarse de Pin, se enamoraría del Pin de hoy, del que estaba conociendo, del que besó, del que deseaba. El Pin de su pasado era otro, ella había cambiado, el había cambiado y estaba segura que podían volver a encontrarse… Si era amor o era deseo no importaba, lo importante era dar un paso adelante…
Saco su celular y mandó un mensaje:
-Pasaré a tu departamento a las 10 pm, llevó pasteles de agradecimiento, vamos a celebrar, haz café- decía el texto.
Ayane pasó a su pastelería favorita antes de llegar a su departamento, comenzó a quitarse su ropa formal y tomó un baño rápido. Había estado hablando con Dai hasta las 7pm y llegó a su departamento 45 minutos más tarde, tenía un promedio de 1hr para arreglarse y salir rumbo al departamento de Pin. Seleccionó con cuidado su atuendo. Jeans y una blusa color palo de rosa. Seco su cabello y lo alació un poco, lo peinó en una media coleta con el fleco de lado. Se maquilló de manera muy natural y sutil. En la preparatoria se había acostumbrado a usar mucho maquillaje y eso le había traído algunos problemas con los hombres… recordó que antes de salir con Miura un chico había buscado salir con ella solo para conseguir un poco de "acción". En parte su uso del maquillaje se debía a que siempre había sido un poco insegura con la textura de su piel. Pero, como todo, la adolescencia acaba y su piel joven era mucho más fresca y rara vez le salía algún brote de acné o algo similar. Incluso ahora, después de haber llorado un poco en su encuentro con Dai, notó que sus ojos no se encontraban tan hinchados como se esperaría. Decidió dejar asomar las pequeñas pecas de su rostro y no camuflajearlas con su rubor. Se rizó las pestañas y se colocó gloss en los labios. Finalizó con su perfume más caro, una escancia de nardos y vainilla que le fascinaba.
Salió a tiempo de su departamento y se encaminó al tren, a pesar de ser viernes el transporte iba fluido y se encontró 15 minutos antes de lo acordado frente al edificio departamental de su antiguo profesor. Subió las escaleras con nerviosismo. ¿Cómo le explicaría que si recordaba el beso entre los dos?, ¿cómo admitiría que si no hubiera sido porque el sueño y el alcohol la traicionaron hubiera continuado esa interacción?, ¿cómo le explicaría que lo deseaba, no como había deseado al Pin que fue su maestro, si no que lo deseaba como el hombre en el que se había convertido?, ¿cómo le explicaría que no estaba segura si sentía amor, pero estaba segura que sentía "algo".
Se sonrojó al pensar todo esto pero no detuvo su paso, lo afrontaría, llegaría a el y seguiría adelante.
A lo lejos vió la puerta de Pin y el reflejo de la luz de la entrada, se acercó y de manera sorpresiva encontró la puerta abierta….
Pin ya sabía que venía así que supuso la había dejado para que pudiera pasar… El aire que salía del departamento olía a café fino… un olor fuerte y delicioso
Entró…
-Pin, traje los pasteles, será mejor que el café esté listo…. ¡A celebrar!- lanzó mientras levantaba la bolsa con los postres…
Miró a Pin que se encontraba sentado en su comedor, frente a él una mujer… una mujer bastante familiar. La conocía, la recordaba y una parte, una gran parte de ella, la envidiaba… era Saoru
La exnovia de Pin volteó a verla con desdén, mientras la barría de los pies a la cabeza - Así que "esto" es lo que te mantuvo entretenido estos meses- enfatizó la palabra "esto" como si Ayane se tratará de un objeto
-Aya… yo, puedo explicarlo- exclamó Pin levantándose de su asiento
Saoru aprovechó el momento y abrazó a Pin antes de que se levantará por completo- No hay nada explicar, dile que vas a regresar conmigo….- y besó a Pin en la mejilla
Ayane volteó a ver a Pin y después vió la sonrisa burlona en la cara de Saoru
-Yo… Creo que estoy de más, será mejor que celebremos otro día- finalizó saliendo del departamento - Nos vemos pronto Pin, mucho gusto- saludó y se despidió de Saoru levantando la mano
Caminó lentamente y escuchó un par de gritos a lo lejos. Bajó las escaleras rumbo al estacionamiento, salió del edificio departamental por la zona de peatones y comenzó a caminar sobre la avenida. Una parte de ella pensó que Pin la seguiría, que de pronto Pin aparecería envuelto en sudor, corriendo detrás de ella; que justo en ese momento empezaría a llover y el la abrazaría y la cubriría con su abrigo. Que le diría: Vamos a casa y caminarían de regreso juntos a su departamento. Nada de eso pasó.
-Debo dejar de ver doramas coreanos- pensó….
Se sintió un poco mareada y al entrar a la estación de tren se sentó un momento en las escaleras…, tomo el tren de las 10:10 pm y a las 11:00 ya se encontraba en su departamento, se quitó los zapatos con cuidado. Sacó la caja de pasteles de la bolsa y la metió en el refrigerador. Se sirvió un poco de agua y prendió el televisor mientras se cambiaba, su pijama consistía en unos shorts cortos y una blusa de tirantes, ambos de color amarillo claro. Se sentó y siguió mirando el televisor cambiando de canal constantemente…
-La trama de esta historia ha dado un giro muy inesperado- escuchó en un programa de chismes
-Así es- comentó otro de los presentadores- sobre todo con el regreso del primer amor del protagonista, la que por cierto lo había dejado por su hermano...-
-Que adecuado- musitó Ayane con ironía mientras mostraba un poco de furia en su rostro…- Apago el televisor y se dirigió a apagar las luces para irse a dormir cuando sonó su timbre -¿Ugh?- caminó hacía la puerta mientras tragaba saliva. Ya sabía quien estaba detrás.
-¡Ayane, soy yo!- escuchó del otro lado- Soy yo…- se trataba por supuesto de Pin- Abrem…
Pin no alcanzó a terminar la frase, porque Ayane ya se encontraba frente a el con la puerta abierta. Pin había esperado ver a Ayane deprimida y llorando, pero la versión de Ayane que le abrió era totalmente lo contrario. Se encontraba normal, aún maquillada pero en pijama.
Pin recorrió el cuerpo de Ayane con su mirada... era su tipo…. Totalmente su tipo.
-Aya, yo…- Pin quería decirlo, es más quería gritarlo, dió un paso en el recibidor de Ayane, cerró la puerta del departamento tras de sí y la tomo por los hombros…- Aya yo…. como puedo decirlo… yo…-
-¿Pin?- susurró Ayane mientras lo miraba directo a los ojos…Pin no pudo más, pensaba contenerse, pero no podía, era ilógico. Pin abrazo a Ayane con fuerza
-Aya…yo…¡Estoy enamorado de tí!- Lo escuchó gritar- Estoy enamorado de ti- volvió a escucharlo en un susurró…Ayane levantó sus brazos y correspondió al abrazo de Pin, sintió lágrimas en sus hombros y se dió cuenta de que venían del rostro de su exprofesor- Aya yo….- se apartó un poco y vió el rostro de su primer amor…o debería decir…. Su nuevo amor…
-Pin- susurró mientras con su mano limpiaba las lagrimas del rostro del pelirrojo- Bésame-
Y así, sin pensarlo mucho Arai Kazuichi besó a su caso de éxito no.1…
(1) La ocupación japonesa en Corea duró de 1910 a 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial y con Japón derrotado fue cuando surgen las dos Coreas (Norte y Sur). Durante el tiempo de la ocupación, es decir, cuando Corea fue colonia del imperio japonés, muchos coreanos emigran a Japón y son ocupados como mano de obra sufriendo muchísima discriminación y malas condiciones laborales. Esta discriminación continua hasta hoy en día y es normal que haya japoneses a los que no les guste la gente coreana y viceversa. También los hijos surgidos de esas dos razas sufrían discriminación en Japón, pues era como si un japonés hubiera aceptado casarse y tener hijos con alguien de "raza inferior". Recomiendo el libro Pachinko de Min Jin Lee para entender esta problemática, es un libro muy bueno. Adicional, según lo planteé en el primer capítulo Dai es mitad japonés y mitad inglés, eso significa que Dai, Riko y Yumi son "hafu", este término se usa para llamar a una persona que es mitad japonés y mitad de otra nacionalidad y viene del termino inglés Half (mitad), en general se sabe que en Japón este tipo de personas sufrían burlas y ataques, aunque esto a cambiado con el tiempo y ahora hay muchos actores, modelos y idols reconocidos que son mitad japoneses. Pero recordemos que cuando Japón era imperio también apostaba por la pureza de la sangre y por eso no le gustaba que su gente se mezclara…
En fin, todo este contexto histórico lo hice solo por gusto, pero en mi mente era una de las razones por las que Dai se sentía tan cercano a Riko, pues además de que estaban enamorados y fueron sus respectivos primer amor, ambos en algún punto de su vida habían sido discriminados por sus origénes. Claro que esto no es una excusa para lo que hizo Dai… con Yumi o Ayane… pero le quise meter más profundidad al personaje porque creo que todos los seres humanos somos complejos y en cosas del corazón más…
Por cierto ya esta la tercera temporada de Kimi ni Todoke en Netflix y es posible que haya una cuarta temporada… por eso decidí continuar este fic que para ser honesta tenía muy olvidado, pero creo que ahora podría llegar a más personas.
