Hermione

Me arrodillé junto a Harry, observando el cuerpo calcinado que una vez fue Luna. Las lágrimas corrían por su rostro, y mi corazón se rompía al verlo tan devastado. Coloqué una mano reconfortante en su hombro, tratando de ofrecerle el consuelo que tanto necesitaba.

— Harry... — susurré, mi voz llena de compasión. — Lo siento tanto...

Harry sollozó, su cuerpo sacudido por la intensidad de su dolor. — No merecía esto, Hermione. Luna no merecía este tipo de muerte. ¿Qué le voy a decir a nuestros hijos? ¿Cómo voy a explicarles que su madre se ha ido de esta manera tan horrible?

Lo abracé, tratando de transmitirle toda la fuerza que podía. — No tienes que hacerlo solo, Harry. Estamos aquí para ti. Todos nosotros. Encontraremos la manera de superar esto juntos.

En ese momento, Draco llegó al lugar, al parecer dejó nuestro pequeño con una niñera para asegurarse de que estuviera a salvo. Al ver el cuerpo calcinado, se detuvo en seco, su rostro pálido por la sorpresa y el horror. Se acercó lentamente, sus ojos fijos en el montón de cenizas que una vez fue Luna.

— No puedo creerlo... — murmuró Draco, su voz apenas audible. — ¿Cómo pudo pasar esto?

Harry levantó la mirada, sus ojos llenos de dolor y desesperación. — No lo sé, Draco. No lo sé...

Draco se acercó al cuerpo, su mente comenzando a desbloquear recuerdos que había enterrado profundamente. Recordó el choque, el impacto, y la confusión que siguió. Las fotos, videos y audios que le enviaron años atrás. Poco a poco, las piezas comenzaron a encajar en su mente, revelando la verdad de lo que realmente había ocurrido años atrás.

— Fue Evanna... — susurró Draco, su voz temblando. — Ella estaba detrás de todo esto. El choque, el accidente... todo fue parte de su plan.

Miré a Draco, sorprendida por su declaración. — ¿Qué estás diciendo, Draco? — pregunté, mi voz temblando.

Draco respiró hondo, tratando de calmarse. — Luna... ella siempre fue Evanna. Cambió su identidad para cometer sinfín de crímenes y llevar a cabo sus planes. — Tocó su cabeza y cerró los ojos con fuerza parecía estar sufriendo de dolor — Yo quise detenerla...

Me llevé una mano a la boca, horrorizada por la revelación. — ¿Cómo es posible? ¿Cómo pudo mantener esa fachada durante tanto tiempo?

Draco asintió, su mente recordando cada detalle. — Luna una maestra del engaño. Sabía cómo manipular a las personas y ocultar su verdadera identidad. Pero ahora que lo sé, todo tiene sentido. El accidente, el choque... todo fue parte de su plan para deshacerse de nosotros.

Harry apretó los puños, su furia creciendo. — Entonces, ella no está muerta. Todo esto fue una farsa para hacernos creer que había desaparecido.

Draco asintió, su determinación renovada. — Exactamente. Y ahora, tenemos que encontrarla antes de que haga más daño.

Lo miré, mi preocupación creciendo. — ¿Cómo vamos a encontrarla? Si ha sido capaz de fingir su propia muerte, no será fácil.

Draco sonrió débilmente. — Conozco a Evanna, o mejor dicho, a Luna. Eventualmente vendrá por sus hijos, se acercara a nosotros lentamente, tenemos que alertar a la policía sin que lo note...

Harry asintió, su resolución firme. — Entonces, no perdamos más tiempo. Vamos a denunciarla para atraparla en su propia trampa.

Teddy

Visité a mi madre en su habitación del hospital, como lo hacía cada semana. Su cabello, que antes era de un vibrante color rosa, ahora había perdido todo su color, volviéndose de un gris apagado. Me acerqué a su cama y tomé su mano, esperando que, de alguna manera, pudiera sentir mi presencia.

— Hola, mamá — susurré, tratando de mantener mi voz firme. — Hoy ha sido un día interesante. Oh Rijin se casó con Theodore. Fue una ceremonia hermosa, aunque me hubiera gustado que estuvieras allí para verla.

Me senté en la silla junto a su cama, observando su rostro tranquilo. Siempre me preguntaba si podía escucharme, si en algún lugar de su mente, mis palabras llegaban a ella.

— He estado aprendiendo coreano, mamá. Rijin me ha estado ayudando. Es un idioma complicado, pero estoy haciendo progresos. — Sonreí, aunque sabía que ella no podía verme. — Me encantaría que despertaras para poder hablarte en coreano. Sé que te haría feliz escucharme.

Hice una pausa, apretando suavemente su mano. — También he estado practicando el piano y el violín. Quiero ser tan bueno como tú. A veces, cuando toco, cierro los ojos y me imagino que estás aquí, escuchándome. Eso me da fuerzas para seguir adelante.

Miré alrededor de la habitación, tratando de encontrar algo de consuelo en los pequeños detalles. — Draco y Hermione han estado cuidando de mí. Son como una familia para mí ahora. Pero nada puede reemplazarte, mamá. Te extraño cada día.

Suspiré, sintiendo el peso de la tristeza en mi pecho. — Sé que los médicos dicen que es poco probable que despiertes, pero yo no pierdo la esperanza. Creo que, de alguna manera, puedes escucharme. Y eso me da fuerzas para seguir adelante.

De repente, la puerta de la habitación se abrió y una enfermera de cabello negro entró. Me miró con una sonrisa que no alcanzaba sus ojos.

— Hola, soy Evanna, la nueva enfermera — dijo, acercándose a la cama de mi madre.

La observé con desconfianza. — Nunca te he visto en el hospital antes.

Evanna pareció tensarse ligeramente, pero mantuvo su sonrisa. — Soy nueva aquí. Empecé hace poco.

Algo en su actitud me hizo sentir incómodo. — ¿Podrías mostrarme tu identificación del hospital?

Evanna dudó por un momento antes de extenderme una tarjeta. La tomé y la examiné detenidamente.

— Este no es el tipo de identificación que usan en este hospital — dije, sintiendo cómo la desconfianza se convertía en alarma. — ¿Quién eres realmente?

Evanna soltó una risa suave, pero había algo siniestro en su tono. — No esperaba que fueras tan inteligente como tu padre. Pero eso, el intentar atraparme, lo llevó a la muerte. Y ahora vengo a acabar con la última testigo. Ya que tú también me viste, terminaré contigo.

No me asusté. Observé que la única arma que traía encima era una jeringa. Me levanté rápidamente y subí a la camilla, saltando sobre ella y haciéndole una llave de taekwondo que había aprendido en mis clases. — No le harás daño a mi mamá — le dije con determinación.

Forcejeamos en el piso, y a pesar de ser solo un niño, sentí que tenía la ventaja. Evanna intentó clavarme la jeringa, pero logré esquivarla y la inmovilicé con una llave que había practicado muchas veces.

En ese momento, la puerta se abrió de golpe y Harry y Draco entraron corriendo. Se quedaron sorprendidos al vernos en el suelo.

— ¡Es Luna! — grité, sin soltar a Evanna. — Quiere lastimar a mi mamá.

Harry y Draco se apresuraron a ayudarme. Harry sujetó a Evanna mientras Draco me ayudaba a levantarme. Evanna seguía riendo, pero había una furia en sus ojos.

— Siempre regresaré a ti, Teddy. No importa cuánto trates de olvidarme, siempre me amarás — dijo Evanna con descaro.

Harry, visiblemente enojado, dio un paso adelante. — No estoy tan idiota para volver a caer en tus juegos, Luna.

Draco llamó a la policía y luego se acercó a la cama de mi madre para asegurarse de que todo estuviera bien. Fue entonces cuando notó algo sorprendente: los ojos de mi madre estaban abiertos, parpadeando lentamente. Draco se sobresaltó y me llamó.

— ¡Mamá! — exclamé, acercándome rápidamente a la cama. — Mamá, ¿puedes oírme?

Ella parpadeó de nuevo, pero no pudo hablar. Intentó moverse, pero solo logró mover los dedos con gran esfuerzo. Draco, preocupado, llamó al doctor encargado de mi madre y también a Charlie para que la evaluara.

Estaba emocionado, mis ojos llenos de lágrimas de alegría. — Mamá, estoy aquí. Todo va a estar bien.

Mientras tanto, Evanna, o Luna, gritaba desde el suelo. — La mataré en cuanto tenga la oportunidad. ¡No podrán detenerme!

Harry miró a Draco y le indicó con un gesto que tenía calmantes en su bata. — Draco, inyecta los calmantes a Luna para contenerla hasta que llegue la policía. No podemos dejar que siga causando problemas.

Draco asintió y, con cuidado, se acercó a Luna, quien seguía retorciéndose en el suelo. Con un movimiento rápido, le inyectó los calmantes. Luna intentó resistirse, pero pronto su cuerpo se relajó y dejó de luchar. Sin embargo, en el forcejeo, le había dado un cabezazo a Draco, haciéndole sangrar la nariz.

— Todo estará bien, Teddy — dijo Harry, colocando una mano reconfortante en mi hombro. — Tu mamá está despertando, y Luna ya no podrá hacerle daño.


Draco

Me senté en la camilla mientras Hermione limpiaba la sangre de mi nariz con delicadeza. El dolor era soportable, pero la preocupación por Teddy y Nymphadora me mantenía alerta. Teddy, con una mezcla de emoción y alivio, nos contaba lo ocurrido con Luna.

— Fue increíble, tío Draco. Ella intentó atacarme con una jeringa, pero la detuve con una llave de taekwondo. No le hizo daño a mamá — dijo Teddy, su voz llena de orgullo y determinación.— Yo la protegi.

Aunque su madre había sido enviada a observación, Teddy estaba tranquilo y emocionado. Su valentía me llenaba de orgullo y admiración.

— Mamá está en observación, pero creo que va a despertar pronto — continuó Teddy, sus ojos brillando con esperanza. — Las bodas traen suerte, así que ustedes deberían casarse pronto para que mamá despierte por completo.

Hermione, que estaba concentrada en curarme, levantó la mirada y me sonrió con ternura. — Teddy tiene razón, Draco. ¿Cuándo vas a pedirme matrimonio?

La miré a los ojos, sintiendo una mezcla de amor y determinación. Luego miré a Teddy, quien de repente exclamó:— ¡Creo que lo perdí, tío! ¿Dónde dejé los anillos? — Teddy buscó frenéticamente en su mochila y, con una sonrisa triunfante, sacó una pequeña caja.

Me arrodillé ante Hermione, abriendo la caja para revelar un hermoso anillo de compromiso. El anillo tenía un delicado diseño de plata con un diamante en el centro, rodeado de pequeños zafiros que brillaban a la luz. Dentro del aro estaba grabado las huellitas de un perro, porque ella ama los animales y es lo que realmente simboliza nuestro amor.

— Hermione Granger, ¿te casarías conmigo? — pregunté, mi voz llena de emoción y esperanza.

Hermione, con lágrimas en los ojos, asintió y no pudo evitar besarme. — Sí, Draco. Sí, me casaré contigo.

Nos abrazamos, y Teddy saltó de alegría, sus ojos llenos de felicidad. — ¡Sabía que las bodas traen suerte! Mamá va a despertar por completo, lo sé.

Hermione y yo nos miramos, compartiendo un momento de pura felicidad y amor. Sentí que todo iba a estar bien. Con Hermione a mi lado y Teddy lleno de esperanza, estábamos listos para enfrentar cualquier desafío que se nos presentara.

Hermione me ayudó a levantarme y me abrazó con fuerza. — Te amo, Draco. No puedo esperar para pasar el resto de mi vida contigo.

— Y yo a ti, Hermione. — Le respondí, besándola suavemente en los labios.

Teddy nos miró con una sonrisa traviesa. — ¡Ahora sí que somos una familia de verdad!

En ese momento, sentí que todo el dolor y la incertidumbre de los últimos días se desvanecían. Con Hermione y Teddy a mi lado, sabía que podíamos superar cualquier obstáculo. Y con la esperanza de que Nymphadora despertara pronto, nuestro futuro se veía más brillante que nunca.


Aparezco luego de tres años, debo confesar que leí la historia entre (04/09/2024) y el día siguiente, quedé enamorada de la trama qué ni yo pude reconocer lo que escribí años atrás, jaja de alguna manera me enojé con la autora por no terminarlo... Y luego recordé que era yo, el único remedio para seguir leyendo es escribir. así que he aparecido para subir con los episodios finales qué dan vueltas en mi cabeza. Perdón la tardanza de tres años, espero lo disfruten y vuelvan a leer como yo lo hice.