Las delgadas copas de vidrio para vino chocaron entre sí en signo de celebración y jubilo entre el círculo de amigos de Sakurai Ryou que se habían reunido un momento antes de la boda de este último.

Estaban a tres horas antes de aquel acontecimiento, y Ryou apenas podía respirar con tranquilidad sin que se le olvide que iba a ser ahora Ryou Kagami…

-Bien, bien, atención, atención, espero esta sea la última vez que digo estas palabras- todos los presentes prestaron atención a Nash Gold Jr. quien tenía una botella de tequila en la mano zurda y en la diestra su vaso coctelero –Ryou, esta tarde te casaras con Taiga y sinceramente espero sea la última vez que cometas una locura como esta. Eres el primero de nuestra triada en casarse y sinceramente serás el único, te lo prometemos Jason y yo- el castaño oculto sus labios con su mano por la risa que provocaron las palabras de Nash –ya te lo dijimos Jason y yo, no importa lo que pase con Taiga, no importa lo que te diga Shoichi, siempre contaras con nosotros para ocultar un cadáver, en el peor de los casos incinerarlo. Nada nos hará más feliz que se trate de Taiga-

-Nash-san-

-A lo que quiero llegar es- pronto los hombros de Ryou fueron rodeados por el brazo diestro de Silver y el zurdo de Gold –no importa lo que ocurra en tres horas, te ayudaremos a escapar si es lo que quieres ahora o en futuro, no olvides que nosotros, Jason y yo siempre estaremos de tu lado, no importa lo que tu esposito intente hacer pada impedirlo- luego Nash y Jason chocaron sus vasos con la copa de Sakurai revolviendo los cabellos castaños de Ryou.

Satsuki sonrió levemente por el comportamiento de estos hombres con Sakurai bebiendo un poco de su vino tinto. Kosuke, a un lado de la chica de cabellos rosas rodo los ojos apartando un poco la copa de vino de su cuerpo.

No tenía ganas de alcoholizarse, muchas gracias.

Pasado unos segundos y luego de abrazar a Gold y Silver fue que Sakurai pudo estar más relajado. Si bien los mayores no eran expertos en palabras, lo ayudaban a tranquilizarse y serenar sus pensamientos.

-Gracias por sus palabras, Nash-san, Jason-san- los dos estadounidenses alzaron sus vasos por Ryou que ahora se reponía de lo último acontecido –me ayudaron a relajarme… en tres horas me caso finalmente-

-Te ayudaremos a escapar si es lo que quieres, Sakurai- afirmo Wakamatsu.

-No, no voy a echarme para atrás luego de tanto tiempo- respondió seguro Ryou viendo detenidamente su copa, arrugo la nariz intentando no hacer caso a lo que estaba oliendo –quiero casarme con Kagami-san, es un buen hombre-

-Claro que si- hablaron al unisonó Jason y Nash. Momoi rodo los ojos, extranjeros tenían que ser.

Sakurai oxigeno la copa por mero instinto, acreditaba las náuseas matutinas por culpa de la boda, estaba nervioso, por eso Gold y Silver sugirieron una pequeña celebración entre los conocidos de Ryou luego de que este no quiso una despedida de soltero como esperaban los extranjeros. No dijo que no porque pensó que una copa de vino tinto estadounidense sería una forma de calmar los nervios por los que pasaba.

No funciono.

-¿Ryou-chan?-

Sakurai no respondió, solo le paso su copa a su amiga y corrió al sanitario a vomitar dentro del excusado cerrando tras su espalda la puerta del mismo dentro de su suite. Satsuki vio preocupada a Kosuke ambos dejando el vino en la barra del mini bar.

-Te dije que ese vino era de los peores de California, Gold. Ryou se enfermó a raíz de que lo olio- fue la queja de Silver golpeando el brazo de Nash.

-No digas estupideces Jason, es el vino favorito de Ryou- se quejó Gold regresándole el golpe a Silver revisando la botella –incluso es de la cava y tiempo de maduración que le gusta-

Satsuki no hizo mucho caso a los comentarios de los extranjeros, toco la puerta del sanitario aun preocupada por Sakurai que seguía vomitando. Eso no era normal.

-¿Ryou-chan?-

-Ryou se está comportando como si estuviera embarazado y pasara por nauseas matutinas- fue el comentario al aire de Silver que bebía tranquilamente de su tequila ignorando todo lo demás.

-No bromeen con eso, por dios- pidió Wakamatsu alarmado. Lo que menos necesitaba su amigo era saber eso.

Especialmente ese día.

-¿Esta todo bien, Ryou-chan?-

No hubo respuesta del otro lado de la puerta.

Incluso Nash comenzó a asustarse por el comportamiento de Sakurai.

Para tranquilidad de las cuatro personas fuera del sanitario; se escuchó la cadena del retrete accionarse. El seguro del baño siendo quitado y la puerta siendo abierta. El semblantee del "enfermo" Sakurai Ryou alarmo a Momoi y Wakamatsu, en el caso de Jason y Nash la situación no era diferente.

-Sa-Satsuki-san- el castaño aclaro la voz y garganta, necesitaba toda la seriedad y nitidez en su voz para lo que a continuación iba a decir –quiero que me consigas una prueba de embarazo casera, hazlo lo más pronto posible y no le digas a nadie a dónde vas, no quiero que nadie te vea ni siquiera mi primo o su esposo. Debemos manejar esto con la mayor discreción posible-

Llevo sus manos a su vientre por mero instinto, necesitaba la prueba de embarazo para confirmar algo que ya sabía, algo que temía vivir en estas circunstancias, especialmente con el padre de esta criatura que no tenía la culpa de haber llegado a este punto de su vida.

Especialmente sabiendo la boda que hoy iba a realizarse.

-Sa-

-Kosuke-san, asegúrese de que todo siga conforme al itinerario de Satsuki-san, no levante sospechas, no hable con nadie a no ser que sea necesario, si me busca mi primo o quiere hablar contigo hazlo, dime, pero asegúrate que lo que se estaba hablando dentro de estas cuatro paredes se quede solo aquí- Wakamatsu asintió y ambos, el rubio cenizo y Satsuki salieron apresurados de la habitación.

Dejando a Ryou con sus pensamientos y a los extranjeros procesando el hecho de que su "hermanito" estaba embarazado.

-Carajo- fue todo lo que dijo Nash soltando de golpe su vaso provocando que se rompiera en pedacitos sobre el suelo de mármol –te dije que tuvieras cuidado con los estadounidenses, Ryou. No nos gusta usar condones estando en un país extranjero-

-Yo lo mato- Gold actuó y detuvo a Silver que iba a salir de esa suite dispuesto a matar a alguien –suéltame Gold, se le advirtió al imbécil de Taiga que si le ponía la mano encima a Ryou sin su consentimiento íbamos a matarlo- el agarre de Nash no era suficiente para detener a Jason, así que tuvo que intervenir Ryou.

-No haga algo estúpido, Jason-san- pidió el castaño abrazando por la cintura a Silver –no es de Kagami-san- ambos hombres dejaron de forcejar luego de las palabras dichas por Sakurai.

-¿Ryou?-

El castaño suspiro al mismo tiempo que soltaba de su abrazo a Silver dejando con la duda a los dos extranjeros que cerraron de golpe la puerta de la suite.

-Si mis cuentas no me fallan- que nunca lo hacen y siempre aciertan. Además, no es como si se acostara con todo hombre que le parezca atractivo, el único que medio podía cumplir con sus "requisitos" era -…es de Aomine-san-

Algo se rompió dentro de la psiquis de los dos extranjeros.

-Lo mato- fue la frase seca y no dispuesto a discutir de Nash quien era ahora detenido por Silver y Ryou –suéltenme, voy a matar al imbécil de Daiki-

-Nash-san…-

-No Ryou, el imbécil de Daiki te hizo pasar por un infierno solo para tener migajas de su atención, no le daré la satisfacción de humillarte más dejándote a la deriva con un hijo que no quieres-

Silencio por parte de Sakurai.

-Al menos escucha a Ryou antes de ir a matar a Daiki, idiota- se quejó Silver tirando aun del cuello de su mejor amigo.

-…Lo quiero-

Ambos hombres dejaron de discutir luego de la respuesta de Ryou.

-El bebé no tiene la culpa de nada- Gold volvió a azotar la puerta de la suite enojado caminado hasta llegar a Ryou seguido por Silver luego de lo que menciono el castaño –ya lo dijeron, su padre es un imbécil. Pero su madre ya no lo será más. Es mi hijo ahora, Nash-san, Jason-san. Es mío, solo mío. Aomine-san solo fue el donante de esperma, solo eso. No quiero que se haga un escándalo por mi sorpresivo embarazo, tampoco quiero que sepa Aomine-san que estoy esperando a este bebé. Lo quiero lejos de mi bebé y mi vida, especialmente ahora que me casare con Kagami-san-

- ¿Se lo dirás a Taiga? -

-Claro que se lo dirá, un embarazo no se puede esconder, especialmente si no es tuyo el bebé-

Ryou soltó un pequeño suspiro antes de responder –se lo diré antes de la boda, en cuanto Satsuki-san consiga la prueba de embarazo. Quiero ser sincero con él, hablarle mejor sobre la relación que tenía con Aomine-san y lo que se vendrá en el futuro si el decide ayudarme o no con mi bebé, aunque no es como si quisiera que me ayude con mi hijo- era mera cortesía, pensó.

Los extranjeros se rindieron, Ryou era terco.

-Que quede claro seremos los padrinos de ese mocoso, Ryou-

-Pero-

-Pero nada, Ryou. Te ayudaremos con el niño quieras o no-

Sakurai comenzaba a temer por la integridad de su hijo.


Kagami no estaba mejor que Ryou ese momento.

-¿Taiga-nii?-

La voz de Kouki le parecía tan lejana, tan distante e indiferente. No la estaba reconociendo, no sabía si era real o una ilusión de su mente confundida.

-¿Taiga-kun?-

Cierto, no estaba tan solo como se esperaría en el día de su boda. kouki se había ofrecido a ayudarlo a arreglar los detalles de su traje, peinado y zapatos. Estaba asustado pero entusiasmado en partes iguales, era su boda y aunque estaba siendo en circunstancias que no había imaginado, quería vivir esa boda.

Sakurai Ryou en esos tres meses ha sido como tratar a otro hermano, pero el castaño tenía algo que lo hacía querer de inmediato. Quizá era su forma de hablar con todo el mundo y ver todo a su alrededor.

No estaba tan contaminado como Imayoshi y el propio Taiga.

-Di algo, Taiga. Estas preocupando a Tetsuya y Kouki-

La voz de Tatsuya lo saco de sus reflexiones.

- ¿Oí mal, Tatsuya? - pregunto a Himuro que negó a su pregunta - ¿es cierto entonces que mi ex pareja está esperando un hijo mío? -

-Taiga-nii- Kouki era renuente a que Taiga supiera de la existencia de su hijo, primero porque temía como Tetsuya usaría esa información para retener a su hermano, la segunda, era eso mismo, la reacción de Taiga ante la noticia del embarazo de Tetsuya –tómalo con calma-

-Créeme Kouki, estoy intentando tomarlo con calma- vio con seriedad los ojos celestes de Kuroko que le veían de igual forma –pero me temo no poder lograrlo considerando que hoy es mi boda y de quien estamos hablando-

- ¿No confías en tu hermano menor, Taiga-nii? -

-Te confió mi vida de ser necesario Kouki- aseguro Kagami –creo en tu palabra más que en cualquier otra persona en la tierra- después endureció sus facciones viendo gélidamente a Tetsuya –me gustaría decir lo mismo de Kuroko-

-Taiga-kun- hablo con suavidad el peli celeste –es mi bebé, tu bebé del que estás hablando-.

-No dudo que sea mío, lo tengo contemplado. Digo, estuvimos diez años juntos y la última noche que estuvimos juntos antes de que rechazaras mi propuesta de matrimonio olvide usar protección y seguramente con el estrés de esos días tu olvidaste la pastilla del día siguiente- expreso con seriedad y dureza Taiga no suavizando sus palabras –créeme Kuroko, lo tengo contemplado. Simplemente creí que al ser mi hijo te opondrías a siquiera tenerlo, digo, por algo estamos aquí ¿verdad? -

-Eso era innecesario, Taiga- el regaño de Tatsuya entro a oídos sordos.

No le importaba a Kagami ser suave o no con su ex pareja.

Tetsuya no se animó a volver a hablar consiente de lo que dijo Taiga era verdad.

-Agradezco que me lo hayan venido a decir, aunque no era la fecha, el momento y la situación deseada, Kouki- el castaño asintió en silencio –pero mi boda sigue en pie, le hice una promesa a Sakurai, planeo cumplirla aun si está en mi camino mi hijo con Kuroko-

-Taiga…- okey, estaba sorprendido por lo que estaba oyendo Himuro.

Pronto una llamada entrante al celular de Kagami irrumpió la conversación de todos los involucrados en esa habitación.

-Momoi…- silencio –entiendo, iré con Sakurai en cuanto termine de arreglar unos asuntos aquí- continuo sin dejar de ver seriamente a Tetsuya –gracias, dile a mi prometido que se tranquilice, iré a verlo en un momento- termino con la llamada poniéndose de pie al igual que Tatsuya.

-Taiga-nii ¿no estas olvidando algo?-

-No que yo sepa, Kouki-

-Taiga-kun-

-Reconoceré al bebé como mío si es lo que te preocupa, Kuroko. Le daré mi apellido, manutención, educación, todo lo que se espera un hijo mío. Incluso si tú quieres conviviré con él y lo vere crecer, pero solo eso obtendrás de mí, Kuroko. Nada más- fue firme con sus palabras, decisiones y acciones.

-Taiga…-

-Eso no está en discusión, Tatsuya, Kouki- luego de eso salió de su habitación dejando con la palabra en la boca a un roto Kuroko.

Las consecuencias de sus actos finalmente lo han alcanzado.


Taiga llego diez minutos después a la habitación de Ryou. La escena en la sala de la suite lo alarmo enormemente, Sakurai estaba acostado en el sofá y a un lado estaba Wakamatsu y Momoi preocupados por la situación del castaño.

- ¿Ryou? - Taiga se arrodillo a la altura del castaño que se notaba enfermo –¿Qué pasa? Momoi no me dijo nada-

-Kagami-san yo…- el castaño vio a Satsuki y Kosuke quienes abandonaron la habitación de Ryou en silencio –temo que debo informarle de algo que puede o no ser bueno para Kagami-san-

-¿Estas enfermo? ¿Por qué no me lo dijiste antes? Yo…-

-Estoy embarazado, Kagami-san- Taiga esperaba todo menos eso –claramente usted no es el padre porque no hemos llegado a esa intimidad entre nosotros estos tres meses- explico con calma el castaño comenzando a llorar –el padre del bebé no lo sabe, no tengo intenciones que lo sepa. La situación entre nosotros termino muy mal y lo que menos necesito es que vuelva a arruinar mi vida como lo hizo en su momento- limpio sus lágrimas con un pañuelo procesando lo que estaba pasando –me casare con Kagami-san si así lo quiere todavía, pero no renunciare a mi bebé si piensa insinuar lo contrario-

-Idiota- regaño Taiga a Ryou abrazando al castaño que se permitió envolverse por el aroma de la colonia de Kagami –es tu hijo, las circunstancias que pasaste antes de nuestro compromiso no deberían importar, yo no tengo porque obligarte a abortar cuando tú no quieres- el castaño abrazo a Taiga sintiéndose aliviado un instante –te dejare que decidas sobre ese bebé, Ryou. Y si no piensas decirle al padre del niño entonces yo respetare eso- el castaño sonrió agradecido por las palabras de Taiga –hay algo que debes saber sobre mí, acabo de enterarme y quiero que sepas de mi boca antes que cualquier cosa-

-¿Kagami-san?-

-Mi ex pareja está esperando un bebé mío, Ryou- el castaño asintió procesando las palabras de Taiga –no dudo que sea mío, antes de romper pasaron cosas, no debo decirte cuales- el castaño se sonrojo por las palabras de Taiga –es mi hijo sí, pero solo eso. No voy a darle nada más a Kuroko que mi apellido a mi hijo-

-Pero…-

-Está bien Ryou- aseguro Taiga –nos casaremos hoy, no tengo duda de ello. Si en el futuro quieres que tu hijo tome mi lugar en Seirin o no quieres que se involucre en eso yo respetare tu decisión. Sigo pensando si mi hijo a pesar de las circunstancias y de lo que quiera su madre pueda tomar mi lugar en el futuro-

-No hemos hablado de lo que pasara si tenemos hijos propios, Kagami-san-

Las mejillas de Taiga y Ryou se sonrojaron por aquel detalle.

- ¿Tú quieres…? -

-¿S-si? Seremos esposos en cuestión de horas, es normal que tengamos hijos ¿verdad? Ese es el propósito de nuestro matrimonio a futuro-

-Bueno- los hombros de ambos estaban más relajados que antes –podemos hablar de eso después y con mayor seriedad. Por lo mientras termina de arreglarte, Ryou. Tenemos una boda que cumplir-

El castaño asintió mientras Taiga le veía a los ojos, tomaba sus manos y las ponía sobre las mejillas de Kagami. El de cabellos borgoña se tomó el atrevimiento y robo un pequeño beso de los labios de Ryou quien sonrojado solo pudo ver los ojos de su prometido correspondiendo tímidamente ese primer beso entre ambos.

Estaban consientes que sus corazones estaban lastimados, heridos y fracturados por las personas que amaron durante diez largos años. Diez años de experiencias, sentimientos, momentos, alegrías y tristezas no se olvidan en tres meses, eso lo sabían perfectamente.

Pero cada quien vive el proceso del duelo a su manera. Ellos eran la prueba de ello. Además, se casarían en cuestión de horas, a partir de ese momento serian esposos y la relación de ambos (por el bien de sus familias, alianzas económicas y financieras) tenía que ser natural, segura y estable.

¿por qué no empezar ahora?

Pronto Taiga noto que Sakurai no era indiferente a sus acciones, termino con el suave contacto notando las mejillas de Ryou sonrojadas, sus ojos estaban cerrados fuertemente aun sosteniendo el rostro de Kagami. Taiga sonrió y limpio con su pulgar los labios húmedos de Sakurai quien hasta ese momento se animó a abrir los ojos.

El rostro tranquilo pero que mostraba seguridad en sus acciones de Kagami fue un golpe al corazón del castaño que seguía procesando lo que de ahora en adelante se volvería una costumbre entre ambos.

-Kagami-san- otro beso por parte de Taiga irrumpió cualquier pensamiento o acción del castaño, solo cerro los ojos con suavidad y disfruto de aquel contacto. Debía acostumbrarse, serán esposos de ahora en adelante –l-la boda-

- ¿Sí? - el cuerpo de Ryou tembló en cuanto el aliento cálido de Kagami choco con su oreja, el castaño estaba acariciando el cabello borgoña en la nuca de Taiga sin atreverse a ver los ojos de Kagami en ese instante - ¿y si nos saltamos la boda y pasamos directo a la luna de miel, Ryou? - susurro Kagami sobre la oreja izquierda del castaño ocultando sus labios en el cuello de Sakurai estremeciendo a Ryou.

-Pe-pero Kagami-san, no es correcto, no podemos- Taiga interrumpió sus palabras robando otro beso de sus labios.

-Es nuestra boda, Ryou. Podemos hacer lo que queramos- el castaño lo vio alarmado provocando una varonil carcajada en Taiga que solo abrazo a Ryou –además, te he pedido en estos meses de tratarnos que me llames por mi nombre de pila, deja mi apellido de lado, seremos esposos ¿recuerdas? -

-L-lo intentare, Ka- digo, Taiga-san-

-Esta dicho entonces- exclamo Kagami complacido acariciando los cabellos castaños que eran suaves al tacto –te dejo solo entonces para que termines de prepararte para la boda ¿sí? - se separó del castaño dispuesto a abandonar la habitación de Sakurai e ir a la suya a hacer lo mismo.

No contaba con que Ryou lo detendría tomándolo de la mano.

-Qui-quiero otro beso, Taiga-san-

Kagami no tuvo que oírlo otra vez para besar a Ryou con un beso un poco más intenso e íntimo que los anteriores. El castaño tímidamente rodeo el cuello de Kagami con sus delgados brazos disfrutando del contacto.

Mas no contaba que la puerta de su habitación se abriera de golpe aunque poco podía importarle eso a la pareja de prometidos.

-¡Ryou, espera! ¡No hagas una locura solo para-!- por el marco de la puerta paso un alarmado y desesperado Aomine Daiki dispuesto a hablar con seriedad y verdad en sus palabras con el castaño que lo ha ignorado y mandado al diablo en más de una ocasión durante esos tres meses. Lo que no esperaba encontrar era al mismo Ryou besando apasionadamente a Kagami ambos ignorando completamente la presencia de quien había irrumpido la habitación de Sakurai tan escandalosamente.

El primero en separarse de aquel beso fue Taiga quien vio de reojo al hombre que había gritado el nombre de su prometido tan desesperadamente.

-¿Amigo tuyo, Ryou?-

El castaño recordando que tenía una boda por cumplir y que Aomine había no solo entrado a su habitación sin permiso además de haber irrumpido en un día tan importante como era su matrimonio vio de reojo a Daiki que estaba procesando lo que estaba viendo.

Una pequeña sonrisa apareció en las facciones de Ryou, sonrisa que le indicaba a Taiga algo importante. Mucho muy importante y tenía que ver con el hombre que veía con el ceño fruncido a su prometido. Taiga también sonrió, esto se podrá interesante.

-No es nadie para mí, Taiga-san- aseguro el castaño sin dejar de jugar con los cabellos rojos de Kagami atrayendo su mirada a sus ojos –un desconocido, algo que siempre ha deseado. Finalmente, nada nos une a él y a mí en el futuro- aseguro el castaño dándole un pequeño beso en la mejilla a Taiga –vaya a cambiarse, debo alistarme yo también ¿recuerda? -

Kagami asintió separándose de Ryou quien disfruto del beso en su mejilla. Salió en silencio de la habitación de Sakurai viendo de reojo al moreno de cabellos azules. No podía confirmarlo, pero seguramente ese hombre era el padre del hijo de su prometido y por la expresión en su rostro, no esperaba aquella respuesta de Ryou.

Su boda sería un momento memorable de recordar de ese día, en cinco años y en el futuro próximo.


Mentiría si dijera que no estaba nervioso.

Lo estaba, sus delicadas manos no han dejado de temblar desde que Kagami Taiga abandono su habitación en un sepulcral silencio, al menos por parte de los dos hombres que estaban en la suite de un callado y serio Sakurai Ryou que terminaba de abrochar su camisa blanca frente al espejo de cuerpo completo que tenía la habitación.

Lanzo un pequeño suspiro, según en sus lecciones con Himuro-san, tu oponente no tenía que saber tu siguiente movimiento, debías ser sorpresivo, inesperado pero firme en tus acciones pues definirían tu futuro.

Comenzaba a creer que eso era cierto.

Reviso su reloj de muñeca, estaban a cuarenta y cinco minutos de iniciar su boda y aun no terminaba de alistarse, pronto sus ojos caramelo chocaron con los intensos, ardiendo en ira, pero heridos ojos azules de Aomine Daiki quien le veía en completo silencio a través del reflejo del espejo completo.

No ha dejado de verlo desde que Taiga dejo su habitación, eso fue hace quince minutos.

Era hora de poner fin a todo eso.

-No hay nada en mi cuerpo que no haya visto antes, Aomine-san. Deje de verme así, a partir de este día mi esposo será el único hombre que tendrá el derecho de verme como usted lo está haciendo- expreso con seriedad Sakurai sin cambiar su expresión facial hacia Daiki.

Estaba terminando de ponerse sus pantalones cuando repentinamente fue levantado por los antebrazos por un iracundo Aomine que sin medir la fuerza de sus movimientos y la brusquedad de sus acciones empujo el cuerpo de Ryou en la pared contraria.

Ignorando el dolor en su espalda y brazos Sakurai Ryou sonrió, sonrió como hace un momento lo había hecho mientras sus labios habían sido tomados por otro hombre, otro hombre que no era Aomine Daiki. Disfruto, gozo de la ira y dolor que reflejaban los ojos azules de Daiki, eso apenas era una muestra de lo que le haría, le recordaría toda la vida de ser necesario y si seguía molestándolo que fue Aomine quien lo perdió, no Ryou, nadie más.

Fue Aomine Daiki y esa será su condena para toda la vida.

- ¿Hasta dónde llegaste con Kagami estos tres meses, Ryou? - el castaño sin dejar de sonreír soltó una risa divertida importándole poco que Aomine estaba zarandeando su cuerpo tal muñeca de trapo - ¡Responde, maldita sea Ryou! ¡¿Le diste tu cuerpo ya a Kagami en estos tres meses?!- el castaño no volvió a responder, sigo burlándose de los celos, la ira, el dolor que su silencio estaba provocando en el hombre que lo rompió de tantas formas posibles esos diez años y que no tenía remordimiento de lastimar - ¡Ryou! ¡¿el imbécil ya te hizo el amor como yo te lo hacía?!-

- ¡Si! - grito el castaño importándole poco si estaba mintiendo, no tenía por qué saberlo Aomine y su prometido y si aun así lo sabía Taiga sabía que lo entendería - ¡Taiga-san me hizo el amor! ¡El sí me hizo el amor! ¡Fue tan maravilloso, tan mágico y correspondido! Lo que siempre imagine que sería hacer el amor con tu pareja, no las migajas de sexo insípido y vacío que siempre me dio Aomine-san estos diez años- el castaño volvió a reírse del comportamiento de Aomine que ahora soltaba su cuerpo y pateaba todo lo que estuviera en su campo visual, estaba feliz, emocionado de ver una minúscula parte de dolor en los ojos de Aomine luego de todo lo que le hizo diez años de promesas vacías, sexo y rupturas de corazones inocentes.

-¡¿Por qué?!-

-¡¿Y por qué no?! Aomine-san lo dejo claro la penúltima vez que nos vimos, no me ama, nunca lo hará y nunca lo hizo. No desperdiciare más tiempo de mi vida amando un hombre que solo se ama a sí mismo y no es capaz de aceptar que perdió con un hombre de verdad, un hombre que tiene claras sus prioridades, sentimientos y emociones- respondió el castaño disfrutando de cómo sus palabras afectaban a Aomine –Taiga-san si es un hombre, un maravilloso hombre. Quizá no me ame, quizá no lo ame todavía, esta boda sea solo un espectáculo bien ensayado, pero lo que nunca será ensayado, lo que nunca será una mentira ni una fantasía es la forma en cómo me toca mi prometido cuando me hace el amor, no se compara en nada a lo que me hizo Aomine-san antes de mi compromiso-

Aomine volvió a sostenerlo de los antebrazos desesperado, no quería oír esas palabras de Ryou, no quería oír nada mas de Ryou.

Era mentira, tenía que ser mentira.

-Mientes- aseguro Aomine –te conozco, sé que no te acostarías con Kagami tan pronto, especialmente sabiendo que tuvo alguien antes que tú, una pareja de diez años, pareja que espera un hijo suyo- Ryou se burló de las palabras, las excusas de Daiki para no creerle.

Se aferraba a algo que no iba a pasar, algo que el propio Aomine y Kuroko habían provocado y que pronto se harían responsables de sus acciones.

-Lo sé, lo supe desde el principio. Taiga-san quiso a Kuroko-san, pero fue Kuroko-san quien rompió el corazón de mi prometido rechazando su propuesta de matrimonio, lo sé, lo sabes y todos lo saben. No habrá nada en el mundo que, impedida mi boda, mi vida feliz y en matrimonio con Taiga-san- vio con burla a Aomine que estaba tentando en secuestrar al castaño hasta que negara lo obvio –ni siquiera los desesperados intentos de Aomine-san de arreglar algo que ya no tiene remedio-

-Ryou, escúchate, escucha las estupideces que estás diciendo, Kagami no te-

-Le daré un hijo a Taiga-san, Aomine-san-

La seguridad, la falta de timidez, el brillo en los ojos de Sakurai Ryou al soltar esas palabras descolocaron totalmente a Aomine que sintió un gancho al hígado por como Ryou llevaba sus manos hasta su vientre, acaricio con ternura esa zona de su cuerpo para alarma de Daiki.

No era posible, no era cierto.

-No…-

-Si, si es cierto Aomine-san. No intente negar lo obvio y verdadero- respondió Ryou soltándose del agarre de Daiki –este bebé, mi bebé con Kagami-san será el sucesor de mi futuro esposo cuando Taiga-san así lo quiera, competirá por el lugar con su hermanastro, pero no es algo que nos preocupe ahora a mi prometido y a mi- reviso su reloj de muñeca, estaban a quince minutos de la iniciación de su boda y ya había perdido el tiempo con Aomine que estaba en estado de shock.

Se alzo de hombros, como si le importara.

-La noche que nos comprometimos ambos estábamos rotos, cada uno estaba peleando sus batallas, lamiendo sus heridas, lidiando con sentimientos y emociones que hasta hace tres meses creí consumiría mi vida para siempre. Los dos nos dejamos caer en el anhelo y cariño mutuo y correspondido- empezó a hablar Ryou de nuevo mientras terminaba de abrocharse el pantalón, metió su camisa y cerro su cinturón sin revisar si Aomine lo estaba escuchando o no –no nos protegimos, no tome ninguna pastilla procesando lo que había pasado con el hombre con el que me había comprometido, pero sabía que no fue un error. Esa noche compenso diez años de amargura, dolor y pena que viví al enamorarme ciegamente de Aomine-san- sonrió al sentir la mirada de Daiki sobre él, aun no terminaba, debía darle el toque final –me hizo el amor de tantas formas, Aomine-san. Y no solo fue físicamente- tomo el saco que descansaba en la silla del tocador sin impórtale lo que dijera Daiki –definitivamente no me arrepiento de este compromiso, no me arrepiento de mi boda- vio de nuevo los ojos azules de Aomine a través del reflejo del espejo medio roto ahora –sobre todo, no me arrepiento del bebé que se está gestando en mi vientre. Es claro signo que mi vida dará un giro positivo, finalmente me libre de Aomine-san y su nulo interés de mí, empieza un nuevo capítulo en mi vida y lo mejor es que Aomine-san no formara parte de ella-

-Ryou-

-Puede quedarse a la recepción si quiere, Aomine-san. No me importa ni me interesa lo que haga con su vida luego de esta conversación y esta boda- aseguro el castaño abrochándose el moño negro que hacía juego con su traje blanco, iba a tomar la corona de flores que descansaba sobre el maniquí de su tocador, corona de flores que tenía un pequeño velo blanco, dudo en tomarlo, no porque se tratara de su boda, dudo porque quería ver a los ojos a Daiki para cuando anunciara la última cosa que quería que supiera.

-Ryou, por favor-

El castaño en silencio coloco la corona de flores sobre sus cabellos castaños encarando a Aomine quien silenciosamente se maravilló con la visión de Ryou hermosamente vestido para su boda, siempre imagino que se vería así Sakurai cuando decidiera dar ese paso en su vida, lo imagino tal y como estaba vestido y luciendo esa mañana.

Ryou levanto el velo blanco que cubría su rostro y encaro a Daiki quien dudo en tocar al castaño, no luego de todo lo que dijeron en esa habitación.

-Ya no lo amo, Aomine-san. Estos tres meses me hicieron ver algo importante, algo que estaba ignorando y que no quería ver ni notar para no permitir que Aomine-san me abandonara- explico el castaño viendo a los ojos a Aomine –"Alguien que te destroza, no puede ser el amor de tu vida". Taiga-san tiene razón en ese aspecto, permití muchas cosas solo porque pensé que Aomine-san era el hombre de mi vida, perdí diez años, pero pude rectificar mis errores. Me caso esta tarde con un buen hombre, Aomine-san. Mucho mejor que usted en todos los aspectos- Daiki tomo sus manos, pero Ryou se parto de un solo movimiento, ya dijo todo lo que tenía que decir. Bajo el velo cubriendo de nuevo su rostro, camino lejos de Aomine y agrego –adiós, Aomine-san-

Salió en silencio de la habitación soltando un sonoro suspiro mientras cerraba la puerta. Ese capítulo de su vida estaba cerrado finalmente.

Se dio un par de palmaditas en las mejillas, aclaro la garganta y apresuro el paso.

Su prometido estaba esperando por él.


Muy telenovelero lo ultimo mas no me arrepiento de nada jsjsjs.